Tercer año

Había pasado casi un mes desde que salio de su segundo año en Hogwarts.

Pasaron varias cosas desde ese día, los padres de Ginebra Weasley se encontraban bastante molestos con ella y la tacharon de incompetente, la pequeña niña había llorado a mares y se encontraba arrastrándose a los pies de su Arthur Weasley para pedirle perdón y misericordia en cuanto a su castigo. Hermione había presenciado todo junto a Harry y Ron, ella no podía creer lo bajo que había caído esa chica. Es cierto que los castigos a los cuales eran sometidos los hijos de los sangre puras eran crueles y despiadados, pero eso no quitaba que debían de humillarse, por un momento llego a sentir lastima por ella, más sin embargo lo ignoro para salir a volar un rato con sus amigos y distraerse de esa situación. Lo ultimo que escucho el Trio al salir por la puerta fueron los gritos de dolor de la hermana de Ron.

Era una mañana fresca y soleada, el comienzo de un gran día. Hermione se había levantado y vestido lo más pulcro que pudo hacerlo una chica de su edad, la chica era hermosa y nadie lo podría negar, nacio para ser una princesa, una dulce pero manipuladora serpiente.

Los padres de Harry habían visitado Granger Manor no era que no lo hicieran, pero esta vez lo hacían más seguido, más sin embargo Hermione no le dio mucha importancia tal vez eran negocios de sus padres con los Potter o algún trato con el Ministerio, como sea no fue de su importancia.

Despues de alistarse la chica bajo a desayunar pero como últimamente sucedía los Potter también se encontraban ahí. Su amigo Harry se levanto de inmediato para besar su mejilla y ofrecerle el asiento junto a él.

- Buen día Hermione. ¿Cómo amaneciste?.- Pregunto James Potter mientras le dedicaba una sonrisa calida, el hombre era una actitud demasiado fría y hasta cruel, pero con ella, Harry y Ron no podía hacerlo. Era más que claro que los tres chicos eran de su mayor agrado.

- Muy bien señor, hoy parece ser un día espléndido.- Aseguro la chica prestando atención a la pregunta.

- Perfecto, ¿Que te parece sí despues del almuerzo tu y Harry salen a dar un paseo?. Harry a querido salir contigo por mucho tiempo, pero parece que lo has abandonado un poco por el Joven Nott.- Menciono volteando a ver a un desconsolado Harry que tenia la cabeza baja, quien al oir su nombre levanto la vista para ver directamente a Hermione.

Y eso en parte era cierto, la chica últimamente solía hablar demasiado por lechuza con Theodore, se mandaban cartas casi todos los días y el chico la visitaba a su casa algunos días. Su amistad con Theodore a veces hacía que dejara desplazados a Harry y a Ron. Theodore era un chico especial le encantaba su forma de hablar y expresarse, el era alguien interesante, no era que sus amigos no lo fueran, pero con Theodore siempre podías discutir sobre algo nuevo.

- Siento que te hayas sentido así Harry y me encantaría salir a dar un paseo contigo. Solo sería cuestión de llamar a Ron y así los tres jugaríamos Quidditch juntos.

- De acuerdo Mione.- Respondió el chico con una sonrisa forzada la cual paso desapercibida por la chica.

Nuevamente los planes del chico no funcionaban para nada.

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- Tengo nuevas noticias.- Menciono entrando al vagón un alegre joven de tez blanca, cabello oscuro y ojos azules, no era nadie más que el alegre Adrian Pucey.

Automáticamente Ronald dejo de comer sus dulces para prestar atención al chico, este acto hizo que Hermione rodará loa ojos mientras Harry reía ligeramente.

- ¿Qué escuchaste Pucey?.- Pregunto Harry.

- Bueno Potter, solo vengo para informarte que nuestro querido Neville Longbottom hizo magia accidental con su tía mandandola a volar como un estúpido globo.- Cuando termino los tres chicos comenzaron a reír mientras Adrian sonreía complacido por la noticia y se retiraba lentamente.

- Longbottom, ¿En serio?. ¿No es acaso demasiado viejo para cometer tal estupidez?.- Habló Ron mientras se metía una rana de chocolate a la boca y le pasaba otra a Hermione

- Parece que al crecer sigue siendo más estúpido.- Comento Harry mientras le arrebataba el dulce a Hermione y volvía su atención al libro que estaba leyendo, ignorando la mirada fulminante de la chica.

Los tres chicos volvieron a reir, pero inesperadamente las luces sel tren se apagaron y comnzo a emerger la oscuridad en el vagón.

- Chicos tengo mucho frio.- Al decir eso, Harry y Ron se acercaron a la chica por si algo pasaba, ellos también sentían frio y mucho miedo, pero Hermione era su prioridad, ella siempre lo era.

Inesperadamente todo el mundo se callo, pero una sombra se veía a través de la ventana de la puerta del vagón, los chicos habían bajado las persianas para más privacidad. La sombra se acercaba más y más, hasta que de repente la puerta se abre provocando que el Trio de chicos gritara. Despues de eso las luces volvieron a funcionar iluminando al ser que se encontraba frente a ellos.

No era nadie más que Theodore Nott observandolos con una sonrisa en la cara. El chico era guapo tenia el pelo castaño y ojos celestes, lo hacían lucir una mirada dulce y atrayente, que sin duda atraerá a las chicas en el futuro.

- Bueno, no me esperaba este recibimiento. Pero sin duda me halaga chicos.

- ¡Pudrete Nott!.- Gritaron los tres al mismo tiempo haciendo reír al chico.

- Calmense. Solo quería corroborar que estuvieran bien, Hermione, ¿Tú estas bien?.

El chico se acerco a Hermione viéndola con preocupación después de los extraños sucesos pasados en el tren. La chica se ruborizo pero asintió lentamente, todo bajo confundida mirada del pelirrojo y la fulminante del castaño de anteojos.

- Gracias Nott, pero ahora estamos mas que bien.- Interrumpió el castaño mientras lo empujaba fuera del vagón y cerraba la puerta en su cara. Para despues volver a tomar asiento junto a sus amigos. - Es chico es molesto.

- A mi me agrada Harry, aunque odie su entrada.- Dijo Ron arrugando la nariz.

- Bueno chicos es hora de alistarnos, ya después sabremos que paso. Nos vemos.- Dijo Hermione tomando su bolsa y saliendo del vagón, minutos despues el par de chicos la siguió para vestirse antes de llegar.

Todo bajo la atenta mirada de un joven rubio que se escondía cerca de ahí, estaba preocupado y no pudo evitar cerciorarse de que la chica estuviera bien. No sabía porque lo hacia pero sin duda lo haría cuantas veces sea necesario.

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- Bueno no hay casi nada nuevo este año, experto por el nuevo profesor.- Dijo Daphne mientras tomaba una porción de fruta en su plato.

- ¿Quien es ese?.- Pregunto un confundido Goyle.

- Él es el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras Gregory.- Dijo Harry, mirando a la mesa donde se sentaba un hombre flaco con una túnica parcheada con el resto de los profesores, al igual que el guardabosque, Hagrid.

- Parece un hombre demacrado, bastante jodido a mi parecer y bastante feo.- Comento el pelirrojo mientras tomaba una porción del pastel de chocolate que había en la mesa.

- A Snape no le agrada.- Dijo, y todos voltearon a ver a su jefe de casa. Estaba mirando al nuevo profesor con una mirada de absoluta repugnancia en su rostro.

- Se nota, pero a quien le agrada nuestro profesor.- Respondió Ron, haciendo reír a los demás.

- Hablando en serio, ¿Por qué creen que el Ministerio ha colocado dementores dentro del castillo?.- La confusión en el rostro de Hermione era más que evidente.

- ¿Acaso no lo saben?.- Interrumpió Marcus Flint, mientras se paraba justo detrás de Hermione colocaba las manos en sus hombros.- Sirius Black ha escapado de Azkaban.

- ¿Sirius Black?, ¿Estas seguro? Nadie puede escapar de Azkaban.- Harry estaba más que confundido con la situación. Sus padres le habían hablado de él.

- Bueno el hombre es un asesino despiadado, ¿Qué esperabas Potter?.- Dijo Marcus mientras tomaba asiento junto a los chicos.- Es el padrino de Neville Longbottom.

- Ese imbecil, siempre opacando a los demás, año tras año es lo mismo.

- ¿Acaba de decir que el guardabosque es el nuevo profesor de cuidado de criaturas mágicas?.- Exigió Vincent. Él había estado escuchando las presentaciones en lugar de los chismes sobre Longbottom y ese misterioso y violento criminal que al parecer venía por el muchacho.- ¿Esta loco y además es solo un sirviente?, un maldito campesino, ¿Acaso están bromeando Dumbledore?

Hermione dejo de prestar atención a la conversación con sus amigos enfocando su vista en Snape, el cuál aún se entraba observando a Lupin, era más que evidente su odio hacia ese profesor, pero la pregunta era el Por qué de ello.

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Media hora más tarde Hermione se encontraba saliendo del Gran Comedor junto Crabbe y Goyle para dirigirse a las Mazmorras, pero al final del pasillo la chica pudo ver al Trio de incompetentes, Neville, el estúpido comelibros Malfoy y el perro faldero Zabinni. Asi que haciéndole una señal a sus amigos se acerco lentamente a ellos.

- ¿Es cierto lo que dicen los demás Neville?, ¿Te has desmayado?.- Se mofó Hermione, con malicia, sin querer desperdiciar ni una sola oportunidad de molestar al elegido y haciendo reír al par de chicos que la acompañaban.

- Largate Granger, no estamos de humor.- Comenzó a bramar Blaise.

- No sabía que tu bufón contestaba por ti Neville, pensé que te defendía tu mismo.- Respondió la chica sin ni siquiera dirigirle una mirada al moreno.

- ¿Algún problema Neville?.- Pregunto el nuevo profesor acercándose a los chicos y dirigiéndole a Hermione una mirada de desprecio que no paso desapercibida para la chica.

- Ninguno Profesor.- Harry Potter había aparecido de repente para colocarse a un lado de Hermione observando fijamente al profesor.- Es bueno conocerlo antes que al resto, ¿Supongo que sabra quien es mi padre o no?

- El Señor James Potter, sí. Es un hombre difícil.- Contesto el mayor arrastrando las palabras.

- ¡Perfecto!.- La emoción en el chico no era más que falsa.- Y el de ella es Hamilton Granger, somos parte de algunas de las familias más importantes de toda Inglaterra.

- No estará tratando de amenazarme, ¿Verdad, Señor Potter?

- Pero por supuesto que no Profesor, solo estamos aclarando algunos puntos aquí. Pero bien, nosotros ya nos íbamos. Buenas Noches Profesor.- Y después de eso ultimo se retiro junto a Hermione, Crabbe y Goyle.

- ¿Ya te he dicho que me encantas Harry?.- Pregunto la chica mientras volteaba para ver al hombre y a los Gryffindors frunciendo el ceño.

- No, hoy no Mione. Pero me encanta que lo admitas.- Dijo el chico mientras le guiñaba el ojo y le sonreía arrogantemente.

Mañana sería un largo día.

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Hoy era un nuevo día y una de las clases del día era Adivinacion, para Harry y Hermione resultaba profundamente irritante estar ahí, solo la escogieron como optativa para no estresanse con tantos trabajos y porque a Ron le interesaba esa materia, el chico decía que con el tiempo podría llegar a leer el futuro y predecir la muerte, cosa que sus amigos sabían que era improbable, pero aún así lo apoyaron, era una estupidez, pero lo apoyaron y lo siguieron hasta ahí. Ahora el chico se encontraba observando la pequeña bola de cristal bastante emocionado y esperaba las instrucciones de la Profesora, mientras que Hermione y Harry lo fulminaban con la mirada por seguir su estupidez.

Mientras posaba su mirada en toda la clase debido a su aburrimiento, Hermione se dio cuenta de que solo estaban ahí Neville y Blaise. Malfoy no estaba ahí, eso sí que era extraño, pero antes de comentarle algo a sus amigos la Profesora Trelawney entro al aula para dar un extraño discurso sobre la adivinación, el arte de ello y más palabrerías.

- Recuérdame por que estamos aquí Harry.- Dijo Hermione.

- Porqué es facil de pasar y además mira la cara de Ron.- Respondió el chico señalando a su pelirrojo amigo que leía el libro de adivinación bastante interesado.

- Por Merlin.- Bufo la chica volviendo a posar la mirada en el par de Gryffindors, grande fue su sorpresa al ver al chico rubio junto a ellos.

- Pero hace un momento no estaba ahí.- Murmuró la chica.

- Disculpa, ¿Dijiste algo Mione?.- Pregunto Ron, dejando de lado su libro para prestarle atención a la chica.

- No, nada Ron.

Minutos más tarde pudo ver como el chico discutía con la profesora y se retiraba del salón bastante molesto. Que chico tan más raro, pensó.

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- ¡Vamos, apresurense!.- Grito Hagrid, el guardabosques de Hogwarts.- ¡Hoy tengo algo especial para ustedes! ¡Una gran lección! ¿Ya está todo el mundo? ¡Bien, síganme!

La pandilla de Slytherins; Harry, Ron, Hermione, Crabbe, Goyle, Theodore y Daphne. Se dirigian con aire aburrido hacía el bosque, donde el semigigante daría su próxima clase.

- Estúpido Guardabosques, y sus estúpidos libros. ¿Ya les dije que el mio estuvo a punto de matarme?.- Comenzó a hablar Ronald.

- Sí, Ron. Se lo dices a todo el mundo.- Dijo Daphne.

- Pues deberían de saberlo todos.

- ¿Por qué no podemos tener una sola clase sin cara rajada?.- Preguntó Harry con fastidio. Longbottom, Malfoy y Zabinni iban en las mismas clases optativas que ellos.

- Nosotros tampoco estamos felices de verte Potter.- Respondió Blaise.

Los Slytherins decidieron ignorarlo para prestar atención a la clase.

- ¿De que forma abrimos los libros?.- Pregunto Harry dándole una mirada glacial al semigigante.

- ¿Nadie ha sido capaz de abrir el libro? -Preguntó Hagrid, decepcionado.

Nadie contesto, ya que parecía que el libro quería matarlos cuando se acercaban a el.

- Tienen que acariciarlo -dijo Hagrid, como si fuera lo más obvio del mundo- Miren.

Después tomo el libro de Hermione, y lo acaricio lentamente para despues devolverselo ya abierto.

- ¡Qué tontos hemos sido todos!.- Dijo Harry despectivamente.- Escucharon eso chicos, ¡Teníamos que acariciarlo! ¿Cómo no se nos ocurrió?

Hagrid bajo la mirada avergonzado y se encaminó hacia la criatura que iba a mostrarles.

- El es un Hipogrifo.- Comenzó señalando a una criatura bastante extraña, tenían el cuerpo con las patas traseras y la cola de caballo, pero las patas delanteras, las alas y la cabeza de águila gigante.- Su nombre es Buckbeak.- Al terminar la mayoría de los estudiantes se acercaron maravillados a la criatura para verla mejor. Excepto el grupo de Slytherins

- Una bestia con nombre, magnifico.- Murmuro Hermione. Mientras sacaba una manzana verde de su bolso y la mordia con lentitud.

- ¿Alguien quiere montarlo?.- Pregunto Hagrid.

Lo que vino después fue una larga explicación sobre los Hipogrifos y el como Neville se ofrecia a montar una de las bestias; "Como todo buen Gryffindor" había susurrado Theo. El hipogrifo, Buckbeak, había salido volando, con Potter sobre su lomo. Y no había vuelto sino hasta veinte minutos despues.

- Por favor.- Murmuró Hermione mientras empujaba a algunos estudiantes que se encontraban frente a ella y se dirigía al Hipogrifo de antes.

- Inclinate ante mi estúpida bestia horrorosa.- Hablo la chica mientras se paraba frente a la criatura.

- Hermione, cuidado.- Grito Ron.

Lo siguiente que paso fue que la chica se encontraba tirada en el suelo con su brazo cubierto de sangre y gritando de dolor. La bestia había osado atacarla, causándole una gran herida.

- ¡Tu!, ¡Maldito incompetente!.- Gruño Harry acercándose rápidamente al semigigante.

- ¡Debemos llevarla a la enfermería Hagrid!.- Grito un desesperado Draco Malfoy, que al ver tal escena se había puesto muy nervioso. Sus amigos lo voltearon a ver frunciendo el ceño pero a él no le importo.

- Tienes razón, Draco. ¿Puedes llevarla a la enfermería por favor?.- Pregunto el semigigante.

- Yo lo haré.- Harry y Theodore hablaron al mismo tiempo, mirándose con rivalidad.

- No, uno de ustedes avisara a su jefe de casa y otro a su padres.- Respondió un nervioso Hagrid, no sabia las consecuencias que traería esto.

- Yo le avisaré a Snape.- Y después de decir eso, salió corriendo a buscar al profesor de pociones.

Draco Malfoy ya había tomado en brazos a Hermione y se dirigía rápidamente a la enfermería para que atendieran a la chica. Los alumnos se habían quedado en sus lugares impactados por lo que acababa de suceder, el único que parecía mantener una aparente calma era Harry Potter, el cual se acerco lentamente al profesor para decirle algo.

- Escúchame bien estúpido campesino.- Comenzó a hablar en voz baja, lo suficiente para que lo pudiera escuchar.- No dudes que esto traerá consecuencias muy pronto, no olvides el poderío de nuestras tres familias.

Y sin esperar respuesta camino lentamente hacía las mazmorras, tendría que redactar algunas cartas ese día.

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En la enfermería un chico rubio se había sentado en una silla cerca de Hermione mientras que Madame Pomfrey la revisaba rápidamente. Al terminar, le recomendó que descansara en la enfermería por hoy y que mañana salía a primera hora, después de eso se metió a un cuarto y no volvió a salir más.

- Bueno, supongo ya puedes irte Malfoy.- Comenzó a hablar la chica rompiendo el silencio.

- No tienes algo que decirme antes Granger.- Dijo Draco.

- No, ya puedes irte.- Respondió la chica de forma burlona.

- Un gracias tal vez.- Volvió a insistir el chico.

- Amm... no, de hecho ya vete, no tardaran en venir a verme mis amigos.- La chica se quedo mirando sus ojos descubriendo que eran plateados, bastante hermosos.

- Tan si quiera dime si estas mejor.- Draco también se había quedado embobado observando a la chica, era hermosa y eso ni el lo podía negar.

- Estoy mejor y ya vete, no necesito que me vigiles mas.- Hermione fue la primera en cortar el contacto visual.

- Ok, si eso es lo que quieres. Me voy.- Tomando sus cosas se dirigió a la puerta para salir de la enfermería.- Maldita niña ingrata y mal agradecida.- Susurraba para sí mismo.

- ¡Mafoy!

- ¿Qué quieres?.- Se recargo en la puerta sin voltear a verla.

- Gracias.- Dijo la chica lo más bajo posible y dándole la espalda de inmediato, mas eso no impidió que el chico la escuchara y sonriera un poco y saliera rápidamente por la puerta.

Ese fue el comienzo de algo extraño, pero increible.

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- Es imposible que le siga doliendo.- Susurró, Daphne mirando hacia donde Hermione hacia gesto dolido y Harry y Ron le susurraban palabras de consuelo, mientras que ambos sostenían sus cosas.

- No le duele.- Dijo Milisent, como si fuera obvio.- Sólo lo hace para llamar la atención de todo el mundo, la quiero, pero es bastante creída.

- Sí, ya me di cuenta.- Respondió la rubia mientras caminaban hacía Defensa Contra las Artes Oscuras.

Entraron al aula, notando que no había butacas y el Profesor Lupin estaba en el centro del salón.

- A los boggarts les gustan los lugares oscuros y cerrados.- Comenzo a dar la clase el profesor Lupin.- Los roperos, los huecos debajo del fregadero, debajo de las camas.- Bromeó un poco.- La primera pregunta que debemos contestar es: ¿Qué es un boggart?

Ni bien termino de preguntar, Draco Malfoy alzó la mano para responder.

- Es un ser que cambia de forma.- Dijo.- Puede tomar la forma de aquello que más terror nos da.

- Excelente Señor Malfoy, diez puntos para Gryffindor.

- El boggart está ahí dentro.- Señalo un armario detrás de él.- Sumido en la oscuridad, aún no ha adoptado forma. Todavía no se sabe qué es lo que más miedo le da a la persona del otro lado. Nadie sabe qué forma tiene un boggart cuando está solo, pero cuando lo dejemos salir, se convertirá de inmediato en lo que más temamos. Esto significa.- Prosiguió el profesor Lupin, optando por no hacer caso de los balbuceos de terror de Ronald.- Que ya antes de empezar tenemos una enorme ventaja sobre el boggart. ¿Sabes por qué, Ron?

- Porque somos demasiados señor.- Respondió el chico.

- Exacto.- Dijo el profesor Lupin, analizando a Harry con la mirada.- Siempre es mejor estar acompañado cuando uno se enfrenta a un boggart, porque se despista. ¿En qué se debería convertir, en un cadáver decapitado o en una babosa carnívora? En cierta ocasión vi que un boggart cometía el error de querer asustar a dos personas a la vez y el muy imbécil se convirtió en media babosa. No daba ni una gota de miedo. El hechizo para vencer a un boggart es muy sencillo, pero requiere fuerza mental. Lo que sirve para vencer a un boggart es la risa. Lo que tienen que hacer es obligarlo a que adopte una forma que ustedes encuentren cómica. Solo se tiene que hacer un simple hechizo, ¡Riddíkulo!, pues bien vamos a intentarlo. Dean, acercate.

- Yo profesor.- Dijo temeroso el chico.

- Sí, ahora ven aquí y haz el encantamiento ahora. Cuando el boggart, salga de repente de este armario y te vea, Solo parate aquí y repite "Riddikulo".

El profesor se acerco al armario y al abrirlo el Profesor Snape salio de inmediato, todos los de Slytherin rieron fuertemente sin excepción.

- ¡Riddikulo!.- El profesor Snape dejo sus vestimentas oscuras para vestir completamente como una anciana, haciéndolo ver ridículo.

Todos los alumnos en la sala comenzaron a reír fuertemente. Y uno a uno comenzaron a pasar para tomar su turno con el boggart. El miedo de Ronald fueron las arañas como era de esperarse, el de Blaise eran los payasos, el de Draco fue el resultar ser expulsado de la escuela, el de Crabbe y Goyle fue no tener más comida, finalmente solo faltaban tres alumnos por pasar. Neville, Hermione y Harry, los dos últimos cedieron su lugar frente a Neville para que él pasará primero.- Valientes serpientes.- Había murmurado el chico.

Neville se acerco al armario y espero a que apareciera su boggart, pero algo inesperado paso. Quién salio del armario no era nadie más que Voldemort, el chico se quedo petrificado, sin saber que hacer hasta que el profesor se acerco corriendo a él y el boggart cambio a ser una Luna llena, atrayendo la atención de Hermione y Draco, los cuales parecían ser los únicos que se habian percatado de ello.

- ¡Riddikulo!.- La luna llena se desinflo inmediatamente y el Profesor volvió a encerrar el boggart en el armario.- Creo que eso es todo por hoy chicos, pueden retirarse.

Los alumnos abandonaron entusiasmados la sala de profesores, donde habían tomado la clase.

- Supongo que fue una buena clase.- Dijo Harry a Hermione.

- Sí, supongo que sí, aunque aún me duele mi brazo Harry.- El chico tomo su mano sostuvo su mochila en su hombro izquierdo.- Gracias amor.- Comento haciendo sonrojar al chico.

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Esa noche habían sacado a todos los estudiantes de sus respectivas salas comunes para reunirlos en el Gran comedor, habían descubierto que Sirius Black había entrado al colegio y no podían exponer a los alumnos al peligro.

- ¿Tenemos que dormir en el gran comedor?.- Hermione no sonaba feliz y el Marcus Flint se volvió hacia ella.

- Si bien reconozco que la idea me parece tan evidentemente absurda como tu, Hermione, nuestro estimado director ha decidido que la mejor manera de protegernos del loco asesino que parece haberse infiltrado en la escuela es mantenernos a todos en una sola habitación y no estoy dispuesto a discutir con él. O mejor aún, con Snape.

- Como sea.- La chica había caminando junto a Crabbe y Goyle.

Todos en la casa de Slytherin entraron después de Marcus Flint y otros prefectos, miraron las esponjosas bolsas de dormir púrpuras esparcidas por el suelo de piedra con evidente disgusto.

- Estúpido Sirius Black.- Murmuró la chica mientras tomaba una bolsa de dormir y se dorogia al encuentro con sus amigos.

- Hermione.- La interrumpió una voz suave.

- Theodore, ¿Qué sucede?.

- Dormirías a mi lado esta noche.- Hablo ofreciéndole su mano.

La chica dudo unos instantes, hace unos momentos le había prometido a Harry que estaría a su lado todo el tiempo, pero con la propuesta de Theo dudo un poco, finalmente se decidió por algo.

- Lo siento Theo, pero le prometí a mis amigos que me quedaría con ellos esta noche.- El chico sonrió decepcionado y bajo la mano lentamente.

- No importa Mione, será en otra ocasión.- Theo se despidió besando su mejilla, y dándole un abrazo muy largo.

Hermione se quedo entre el cuerpo de Harry y Ron, tomando el brazo de Harry como almohada y pesando en lo que sucedio. Todo era completamente extraño ultimamente, su brazo ya no dolía como antes, pero sin duda aún era molesto traer esas vendas.

- Buenas noches Hermione.- Susurraron ambos chicos besandole las mejillas, nada podía ser más tierno que esos momentos.

¿Quién diría que esos momento los extrañaría en un par de años más?

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Despues de mucho tiempo finalmente he actualizado, espero que les guste :)