ESTE FIC ES MÍO PERO NO LO ESCRIBÍ YO, ES UN REGALO DE MI QUERIDÍSIMA AMIGA MISFITS POR LO QUE SE ENCUENTRA PUBLICADO BAJO SU CUENTA EN FANFIC. ES Y ASI COMO ME HA PRESTADO "DIPLOMACIA Y ALGO MAS …" Y "EL JUEGO DEL DIABLO" ME PERMITE PUBLICAR ESTE SASUHINA

Lo se quieren matarme y lo merezco pero olvide completamente actualizar asi que subiré dos cap en compensación aquí el primero

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Las Armas del Amor

Solo la luz de la luna iluminaba sus pasos cargados de emoción. Su sonrisa era más brillante e infinita que las mismas estrellas que observaban su andar. Estaba ansiosa, su corazón palpitaba rápidamente, su gracia se desplazaba entre los árboles, como si de una danza mística se tratase. Al pasar cierta distancia, entró en la barrera de Sasuke, provocando que este se alertara. Él pensó realmente que de un enemigo se trataba pero grande fue su sorpresa, cuando al escabullirse dentro del espeso paisaje, la vio. Tan serena y pura como la última vez en un fugaz resplandor observo a la Hyuga pasar. Estaba pasmado, no sé por la sorpresa o por la belleza que una Hinata feliz despedía, pero el hecho es que le tomo varios minutos reaccionar hasta que emprendió el viaje para reencontrarse con ella. Cuando la distancia fue corta menciono su nombre para llamar su atención.

-Hinata –llamó suavemente provocando que esta se volteara con cara de asombro y al reconocerlo le regalara la más bella sonrisa que él jamás había visto.

Al instante se detuvieron quedando el Uchiha a espaldas de la Hyuga. Y fue entonces cuando paso, no pudo contenerse y al voltearse para verlo lo abrazó con todas sus fuerzas. ¿Qué tenía él de especial que la hacía sentir tan viva? Se aferró tanto a él que ni siquiera notó en momento en el que, rodeándola con sus brazos, correspondió su deseo. Y sin conocer el motivo, se hundió en ella como aferrándose a lo único que tenía en este mundo, a lo único que lo liberaba de su solicitaría prisión, a lo único que en verdad tenía sentido en su mundo retorcido. Sí, su corazón era oscuro, pero ella era lo más sincero que él tenía pues le permitía experimentar este sentimiento tan puro y agradable como desconocido, ese sentimiento al que nosotros denominamos amor.

-Quizás volví muy pronto –le susurró ella como disculpándose por la inesperada visita.

-Yo creo que te tardaste demasiado –le respondió él apartándose un poco de ella para contemplar esos perlados ojos que le transmitían dulzura– ¿pero como fue que Tsunade te permitió venir?

-Conseguí que me diera un permiso ANBU –mencionó brevemente para después emprender el camino hasta la cabaña durante el cual le contó toda la historia.

Al llegar a pequeño pero confortable lugar ingresaron de inmediato, la noche era fría y dentro de la cabaña el fuego ardía templando la habitación. Sasuke de inmediato preparó algo de té y Hinata pidió permiso para guardar la comida que su madre había preparado en la nevera. Se sentaron frente al fuego con una taza de té en las manos.

-Así que tu padre no lo entendió –soltó Sasuke.

-Bueno, creo que no importa lo que haga siempre me verá como alguien inferior –exclamó como mencionando algo de rutina.

-¿Y eso te molesta? –indagó él invitándola a abandonar esa postura fuerte si es que la esbozaba con empeño.

-Ya no, quiero ser mejor para superarme a mí misma, hace tiempo que renuncie al sueño de ser aceptada por él –menciono ella tranquilizando al Uchiha y provocando que sonrisa de sus labios escapara.

-Podríamos entrenar juntos si quieres –invitó orgulloso de la madurez que ella mostraba.

-Eso sería estupendo –accedió la peliazul feliz por el amable y desinteresado gesto del poseedor del Sharingan.

¿Por qué me siento tan a gusto cuando me miras detenidamente con esa expresión serena y esa sutil sonrisa en tus labios? –Se preguntó a sí mismo mientras la contemplaba con detalle –Cada vez que me ves así, siento que me dices que todo estará bien y que el mañana será más brillante y pacifico que el ayer ¿Qué haces conmigo Hinata Hyuga? ¿Por qué siento que me falta el aire cuando estoy cerca de ti? Y al mismo tiempo haces sentir esta calidez en el pecho, esta agradable sensación que quisiera jamás se esfumase, pero me abandona por completo cuando tu no estás.

En ti me he silenciado. Pero no te equivoques no me siento incomoda contigo, más bien es todo lo contrario. Casi me siento como una niña pequeña que te observa y aprecia, no te admira, es mucho más que solo eso; es como si pudiese ver que el corazón del mundo están en tus profundos ojos negros que me vislumbran sin juzgarme, sin menospreciarme y sin lamentarse de mi mísera existencia. Fui muriendo en mis años de angustia para quedar allí, bajo su mirada que me revive ya sea en la noche, ya sea en el alba, todo dolor se aplaca, todo sollozo se silencia antes tus ojos que arrastran la tristeza de mi corazón.

Se fundieron el uno en la mirada del otro, las mejillas de Hinata se encendieron cuando Sasuke acercó su rostro al de ella. La luz de las llamas que iluminaban la habitación fue el único testigo de ese cálido y sutil beso que el Uchiha se atrevió a robar de los húmedos labios de la Hyuga. Sus aromas se entremezclaron, y el estremecimiento que abarco sus cuerpos se hizo tan intenso que si detenerse era obligatorio estaban dispuestos a romper cualquier regla o mandato. Esa sensación única que los envolvió era tan nueva como maravillosa y ese afán de prolongarla, de llevarla al límite, se volvió impetuosa y apasionada.

De no haber sido pero esa necesidad vital de aliento, el placer que ese sensual momento despedía hubiese sido eterno. Se miraron dulcemente, sin sorpresa alguna. De alguna manera ambos sabían, de forma inconsciente al menos, que en sus corazones había un lugar especial para el otro. Habían superado cualquier barrera, la vida siempre les había presentado obstáculos que enfrentar entonces… ¿por qué crear uno ellos mismos cuando podían simplemente disfrutar al máximo de la oportunidad que ahora la vida les concedía?

La ojiperla se recostó en su pecho y él la abrazo tiernamente apoyando su rostro en los azules cabellos, memorizando cada detalle, desde el aroma de su cabello hasta la suavidad de su piel.

-¿Quieres hablar de esto? –preguntó apaciblemente Sasuke.

-No creo que haya nada que decir –murmuró dulcemente ella simplificando la complejidad que ese tipo de situaciones acarrean.

La abrazo con fuerza feliz de haber escuchado estas palabras salir de su boca. Y perdiendo todo temor la acurrucó contra sí mismo mientras ella tarareaba una delicada melodía que se de a poco los indujo al sueño.

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Konoha amaneció húmeda. Había llovido toda la noche a causa de una fuerte tormenta. Aunque el verdadero cataclismo se había desatado en la residencia de los Hyuga. Hikari permanecía firme en su postura y Hiashi no estaba dispuesto a perderla. Le preocupaba en demasía los rumores que pronto se esparcirían por toda la aldea pero si lo reconsideraba no serían mejores que los que correrían si el líder del clan Hyuga se divorciara de su mujer. La primera en notar algo extraño fue Hanabi, cuando su madre le sirvió el té a su padre sin dirigirle la mirada siquiera, el silencio reinaba en toda la habitación.

-¿Dónde está Hinata mamá? –indagó curiosa Hanabi.

-No está en la Aldea cielo.

-Bueno pero ¿dónde se metió? ¿Le dieron una misión o algo? –insistió la pequeña de ojos perlados.

-Tu hermana tiene un permiso ANBU –soltó Hiashi buscando con eso ponerle fin a la discusión mientras le dirigía una mirada acusadora a su esposa.

-Ni siquiera Neji puede sacar un permiso así, ¿qué hace Hinata con eso? –prosiguió indignada.

-Es suficiente Hanabi –advirtió su padre.

-Pero es imposible, o puedo creer que Lady Tsunade se lo haya otorgado.

-¡Dije que es sufriente! ¡Maldición! ¡¿Qué nunca escuchas?!

-Lo siento padre –se disculpó la pequeña con una reverencia. Hikari solo observó a su marido con desprecio.

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Neji había sido convocado a primera hora por Shizune para corregir unos reportes que carecían de información importante. Solo le había tomado media hora arreglar el asunto pero lo molesto del caso era salir con esa pequeña llovizna que mas que mojar solo estorbaba y humedecía.

Esto venía pensando el ojiperla cuando una kunoichi castaña de cabellos suelto, con una máscara azul como la de Kakashi y el uniforme correspondiente a los chunnin lo ataco de golpe. Él rápidamente adoptó una postura defensiva pero ella lo inmovilizó, su velocidad y taijutsu eran impresionantes. Desconcertado por el ataque de un ninja aliado pero desconocido, Neji intento derribarlo pero hábilmente la hermosa mujer salto hacia atrás, parándose sobre un techo bajo y desde allí convocó una serie de armas desde un pergamino, acorralando al Hyuga contra la pared e inmovilizándolo al clavar sus ropas en esta.

-¡¿Quién eres?! –exigió molesto el jounin.

La dama esbozó una sonrisa de lado que no fue visible por la máscara. Descendió desde la ínfima altura donde se encontraba y se acercó hasta él mirándolo fijamente a los ojos.

-Pensar que esta es la primera vez que miras de verdad y no sabes quién soy –soltó la castaña retirando los kunais y demás armas de la pared. Neji estaba abrumado, no comprendía en absoluto lo que sucedía y mucho menos quien era aquella mujer.

-Si nos conocemos ¡¿por qué demonios me atacas?! –gritó furioso el shinobi.

-Porque… –pronunció la kunoichi mirando con tristeza el kunai que empuñaba y luego exclamo furiosa– ¡solo así me escuchas!

Al instante lo ataco frontalmente pero Neji ya estaba preparado y pudo repeler su ataque sin mayores problemas y cuando vio la oportunidad la tomó, despojando así a la kunoichi de su máscara.

-¡Tenten! ¡¿Pero qué…?! –quiso preguntar pero ella no cedió continuó atacándolo con su taijutsu que ampliamente superaba el de Neji y no le daba tiempo a reaccionar.

-¿Ahora quieres hablar? Hace meses que vienes eludiéndome –reprochó ella.

-¡¿Estás loca?! No sé de lo que hablas ¡¿por qué me atacas?! –indagó el defendiese como podía.

-Porque solo así me prestas atención, hace meses que te pedí que me ayudaras con mi entrenamiento y dijiste que sí.

-No he tenido tiempo –se excusó él devolviéndole el ataque, emparejando la situación– además veo que has progresado.

Ella no se rendiría tan fácil, no le daría tregua invocó esta vez una catana con la que supero hábilmente a Neji y en un descuido de este ella quedó sobre él. El Hyuga se ruborizo al contemplar el nacimiento de los pechos de su compañera en el escote que el chaleco verde sin abotonar mostraba.

-Solo porque Lee me ayudó entrenándome en taijutsu –le recriminó aun inmovilizándolo con su cuerpo.

-Lo siento Tenten he sido descuidado –decía mientras se rendía al intento de escapar– pero debes entender que no eres mi prioridad.

Esas palabras le desgarraron el alma – el ve mi rostro y nada más, mi rostro que todo calla –caviló mientras sus ojos se cristalizaban– ¿por qué no puedes ver mi alma? –y al instante se puso de pie con la mirada clavada en el piso.

-Eres un idiota –murmuró la dama de las armas, llamando la atención de Neji quien se acababa de poner de pie.

-Vamos Tenten, te ayudaré en tu entrenamiento… ¿qué tal mañana? –invitó el Hyuga alegre sin haber tomado dimensión de sus palabras, sin saber que la había herido.

Tenten levanto la mirada y lo observo fijamente con rencor, sin temor de mostrar su llanto y luego le dijo– ¡mejor muérete mañana!

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