11. Un domingo de charlas, charlas y… mas charlas.
Andrew entro esa mañana al gran comedor con unas ojeras que se debían ver hasta en Japón y un humor de perros, claramente el hecho de que no durmiera desde hacia dos noches seguidas era algo malo para su humor.
Como si fuera un sonámbulo se dirigió a la mesa de los leones, los cuales ya se habían acostumbrado a su presencia ahí, ya que el chico acompañaba varias veces a sus amigos durante las comidas, y se dejo caer al lado de Lily mientras bostezaba.
- Andrew, hace cuantos días no dormís? – pregunto Lily muy preocupada, el aspecto del chico casi respondía solo esa pregunta, pero de todos modos no estaba de mas.
- Dos. – mascullo el chico mientras se empezaba a golpear la cabeza contra la mesa, en un inútil intento por suicidarse o quedarse inconsciente, nadie lo sabia con claridad.
- Hola chicos! – dijo Peter de muy buen humor sentándose en frente de Lily la cual trataba de detener a Andrew para que no se hiciera daño.
- Hola Peter. – dijo Lily. – Andrew deja de golpearte! – exclamo la chica al ver que sus intentos por detenerlo eran inútiles.
Andrew mascullo algo pero apoyo la cabeza en la mesa y cerro los ojos. Pocos segundos después se escuchaba su respiración mas profunda, denotando que se había quedado dormido.
Para asegurarle al vampiro que ese día iba a ser muy malo y que no lo iban a dejar dormir Dumbledore entro al gran comedor con la cara levemente más pálida de lo normal y se acerco a donde estaba el chico.
- Señor Carson, - Andrew se sentó derecho de golpe, como si le hubieran dado una descarga eléctrica. – podría acompañarme a mi despacho?
- Claro. – gruño Andrew y se paro casi cayéndose, para después seguir a Dumbledore (N/A grrr viejo senil asqueroso, que no puede dejarlo dormir por lo menos apoyado en la mesa!?)
Dumbledore también tenia ojeras debajo de sus ojos, aunque casi no se notaban. Había pasado toda la noche en vela tratando de descubrir junto con el resto de la orden del fénix como podía ser que los mortifagos hubieran escapado, además de probar más de diez mil hechizos y pociones para cerrar la herida que no dejaba de sangrar.
Lily miro atentamente como Andrew caminaba tras el director, tropezando con sus propios pies de vez en cuando, muestra inequívoca de que estaba muerto de sueño.
- Pobre, se debe estar cayendo. – dijo James al ver lo mismo que su novia.
- Si, no puedo creer que haya estado dos días sin dormir, que rayos habrá hecho para no poder dormir? O tal vez seria mejor preguntar en donde estuvo? Ustedes lo vieron ayer? – pregunto Sirius uniéndose a la conversación, el también tenia unas leves ojeras bajo sus ojos, pero nada grave, la noche anterior había caído dormido poco después de besar a Remus.
- Yo ayer no lo vi por ningún lado y no estaba en Hogwarts por que no salía en el mapa del merodeador. – dijo Remus quien por alguna razón que no recordaba estaba de buen humor, creía que era por algún sueño que había tenido, pero como bien había dicho, no lo recordaba.
- Chicos, les tengo que contar algo que vi ayer! – dijo Nika llegando y sentándose junto a Sirius, al que le dio un pequeño beso en los labios para después mirar a sus amigos. – Ayer yo estaba saliendo de las tres escobas cuando vi un hombre de unos veinticinco años, alto, morocho con el pelo largo hasta los hombros bastante despeinado pero atado en una coleta baja, y los ojos verdes.
- Gracias por lo que me toca. – mascullo Sirius ganándose un codazo en las costillas.
- No seas idiota y dejame terminar. – dijo la chica fulminándolo con la mirada. – La cosa es que tenía una carpeta bajo el brazo, carpeta que esta de más decir era exactamente igual a las que Andrew lleva a todos lados y el rostro del hombre era muy parecido al de Andrew.
- Pero Andrew dijo que tenía diecinueve. – dijo Remus extrañado.
- No se, tal vez sea algo de los vampiros, poder aparentar mas edad.
- Andrew ayer fue con Vo-voldemort. – dijo Peter atrayendo hacia si todas las miradas.
- Y vos como sabes eso? – pregunto Sirius enarcando una ceja.
Peter lo fulmino con la mirada ante el tono de su amigo.
- Ayer yo estaba saliendo de las cocinas cuando vino Andrew y me dijo que tenia que hablar conmigo, me contó que era un vampiro y el estratega del señor oscuro. – dijo esta ultima parte bajita para que nadie mas que ellos lo escucharan. – Además me dijo que preguntara no se que cosa de una apuesta y unas fotos. – dijo esto riéndose internamente.
- Cierto, me había olvidado. – dijo Remus y de su bolsillo saco unas fotos que se las paso a Peter boca abajo para que nadie las viera. – La apuesta era que si conseguía besar a Sirius sin que este se resistiera no íbamos a hacer ninguna broma por medio año y a el ninguna broma en todo el año y si Sirius se resistía simplemente le podíamos hacer bromas durante todo el año. Como podrás ver, Sirius perdió. – dijo señalando las fotos que Peter estaba viendo con los ojos abiertos de par en par.
- Y esta foto? – pregunto mostrándole una foto en donde salían Nika y Andrew besándose.
- Es que Nika se quejo y ese fue el resultado.
Peter le pasó las fotos mientras se reía divertido, no había creído que fuera algo así lo de la apuesta.
- Entonces, que mas te dijo Andrew? – pregunto Sirius queriendo desviar la atención de nuevo al tema principal.
Peter miro a sus amigos para después suspirar cansadamente.
- Creo que tenemos que hablar. – dijo Peter. – Que les parece si después de desayunar vamos a la sala de los menesteres. – propuso y sus amigos intrigados asintieron.
En el despacho de Dumbledore no podía haber un silencio mas tenso. El mago mayor no sabía como abordar el tema de conversación y Andrew estaba a punto de caer dormido en la cómoda silla en la que estaba sentado.
- Señor Carson, he de suponer que usted ha leído El Profeta esta mañana. – Andrew asintió queriendo terminar lo más pronto posible con una charla que de seguro duraría añares. – Pues bien, entonces sabe que ayer durante el ataque al Londres Muggle apareció un vampiro que dice ser tu tío, además de ser el heredero de Merlin. – Andrew volvió a asentir. – Yo quería saber que punto de vista tienes de esta guerra y de que lado estas.
Andrew se sentó derecho en la cómoda y endemoniada silla que ahora que lo pensaba parecía que lo incitaba a que se durmiera en ella.
- Tal parece que mi tío me mete en problemas pero no me saca de ellos. – dijo Andrew falsamente sorprendido. – Quiero aclararle que soy total y completamente neutral, si bien me parece que lo que Voldemort hace esta mal, no voy a irme al bando de la luz por eso, no es de mi incumbencia si todos los magos del mundo se matan, mientras que a mi me dejen tranquilo. – dijo Andrew fríamente, dejando de lado todo su sueño. – Por cierto, mi tío me mando esto ayer a la noche. – dijo y saco de su bolsillo una carta la cual tiro sobre el escritorio descuidadamente. – Y ahora si no le importa quiero ir con mis amigos.
Sin esperar respuesta Andrew se paro y se fue riéndose internamente, en aquel sobre no había nada importante, solo pabadeces que servirían para que el mago perdiera el tiempo, no era mas que una carta escrita como adivinanza con claras intenciones de sacar muchos dolores de cabeza al anciano mago y que no servia para averiguar nada.
Por otro lado los cuatro merodeadores y las tres chicas estaban entrando a la sala de los menesteres, seis de ellos muy curiosos y uno en extremo nervioso rogando por que Andrew se desocupara pronto y fuera a ayudarlo.
Como caído del cielo antes de que Peter empezara a hablar, entro Andrew a la habitación que era una replica casi exacta de la sala común.
- Vos no estabas hablando con Dumbledore? – pregunto Liz algo confundida, no creyendo que pudiera salir tan rápido de lo que fuera que iba a hablar.
- Si, pero logre escapar. – dijo Andrew ahogando un bostezo mientras se acercaba a sus amigos para después tirarse en un sillón que apareció de la nada. – Bien, que esto sea rápido que quiero dormir.
- Pu- pues… - Peter no sabía por donde empezar, así que saco el sobre negro y se lo paso a sus amigos.
Los chicos tomaron la carta extrañados y la leyeron rápidamente, teniendo que releerla para saber que no se confundían.
- Y que respondiste? – pregunto Remus con vos sombría, no creía que su amigo fuera a mostrarles algo así.
Pasaron unos minutos en un tenso silencio hasta que Andrew resoplo molesto.
- Miren no pase una noche en vela hablando con Peter para que ahora no puedan hablar, Peter, según creo yo no va a aceptar lo que le están proponiendo en esa carta. – el mencionado asintió rápidamente. – Ven!? Ahora dame esa carta. – de un manotazo tomo la carta que tenia Sirius en sus manos y la tiro a la chimenea.
- Es- estas seguro de que eso era buena idea? – pregunto Lily algo dudosa.
- See, lo mas probable es que a Tom no le moleste y si le molesta yo me encargo. – dijo Andrew esbozando una sonrisa maliciosa, recordando que la tarde anterior había descubierto que para el hombre sus besos eran como una droga, una de la cual no se podía separar.
- Que vas a hacer? – pregunto Peter temeroso por la salud de su amigo.
- Oh, vamos, no leyeron el periódico!? – pregunto Andrew y como por arte de magia una edición de El Profeta apareció flotando en medio de todos ellos lo suficientemente ampliada para que vieran la primera plana sin problemas, en donde se veía a Andrew con la apariencia que usaba cuando iba a ver al lord atrapando la daga que Dumbledore le tiraba y detallaba todo lo que había pasado en el ataque.
- Ummm por que me parece que esa sonrisa significa otra cosa? – pregunto Sirius mirando fijamente a Andrew y notando que a este le brillaban los ojos mas de lo normal.
- Por que lo decís? – pregunto Andrew en un tono muy inocente.
- Quien no conoce esa sonrisa, algo nos estas ocultando. – dijo James notando lo mismo que su amigo.
- Les oculto muchas cosas, pero no creo que quieran saber esta. – dijo Andrew.
- Que te hace pensar eso? – pregunto Remus enarcando una ceja.
- Bueno, en contra de todo lo que me prometí estoy comenzando un intento de relación medio raro con alguien del bando oscuro que no es una mujer.
Sus amigos miraron a Andrew como si dudaran seriamente de su salud mental.
- Y que es lo demás que nos ocultas? – pregunto Sirius recuperándose rápidamente.
- Varias cosas que no les conviene saber y que no me conviene que se enteren. – dijo Andrew dejando de lado toda broma y poniendo un tono serio.
- Por que no nos conviene saber? – pregunto esta vez Liz.
- Es algo raro, sin ofender Remus, pero hay un grupo de asquerosos licántropos que me persiguen, por lo tanto, si ustedes saben mas de este tema seria malo para su salud, por decirlo de alguna manera.
Los chicos se resignaron cuando Andrew dijo esa frase.
- Sirius, por que no vamos a Hosmeade? – pregunto Nika.
- Si! Vamos a dar una vuelta. – dijo Liz.
El resto de los chicos asintió ante el entusiasmo de las dos chicas, sin notar que Andrew tenia el ceño fruncido mientras veía a Remus rodar los ojos resignado y a Sirius bufar por lo bajo.
- Remus, tengo que hablar con vos, por que no se adelantan ustedes. Y Sirius, si podes esperar afuera unos minutos. – pidió Andrew cuando todos se pararon dispuestos a irse.
- Claro. – dijo Remus y se sentó levemente feliz de poder escapar de su novia por lo menos por unas horas, la cual últimamente estaba muy molesta por alguna extraña razón.
En cuanto todos se fueron Andrew saco del bolsillo de su pantalón una cajita de dos centímetros por dos centímetros, la cual puso en una mesita que había entre los dos sillones y agrando con un chasquido de sus dedos, dejando a Remus frente a una caja de madera de unos veinte centímetros por veinte centímetros.
- Toma, es una especie de regalo. Ya la había hecho antes así que no me costo mucho volverla a hacer. – dijo Andrew sacando de su bolsillo una pequeña llave que se la dio a Remus.
El chico extrañado tomo la llave y abrió la cajita, encontrándose con un frasquito con una poción.
- Y esto que se supone que es? – pregunto Remus con el frasquito entre sus manos.
- Algo que tenes que cuidar como si fuera oro. – dijo Andrew. – Hoy a la noche si a vos te parece bien, podríamos hacer el ritual correspondiente.
- Para que sirve? – pregunto Remus cada vez mas intrigado volviendo a dejar el frasquito en la caja de madera acolchonada para que el frasquito no se rompiera.
- Esto es una poción que debe utilizarse durante un ritual muy antiguo. Merlin lo utilizo antiguamente en cinco ocasiones para liberar a los licántropos de su problema, normalmente un mago normal no podría realizar el ritual y la poción es muy difícil de hacer pero al ser el heredero de Merlin de esta época nada es imposible. Estuve pensándolo bastante y llegue a la conclusión de que si yo puedo evitar que sigas con esa tortura todas las noches de luna llena, voy a hacerlo. Después de hacer el ritual, si sale bien, podrás controlar a tu gusto la transformación y transfórmate cuando quieras. – explico sonriendo levemente al ver que tenia la completa atención del chico que estaba frente a el.
- Y que pasa si sale mal?
- Nada, seguirás transformándote las noches de luna llena. – dijo Andrew con simplicidad.
- De acuerdo, creo que puedo arriesgarme, de todos modos no pierdo nada. – dijo Remus con los ojos brillando de emoción.
- Una pregunta algo personal, a vos, te gusta Sirius? – pregunto Andrew.
- Por que lo decís?
- Por que vi como me mirabas cuando lo bese.
- Pues si, a decir verdad me gusta un poco.
- En ese caso no deberías darle esperanzas a Liz, se le va a romper el corazón en mil pedazos si vos la rechazas por el. – le advirtió Andrew.
Remus asintió mientras cerraba la caja, la cual después encogió con un movimiento de varita y le puso otro hechizo para evitar que se perdiera o le pasara cualquier cosa, al igual que a la llave.
- Si podes decirle a Sirius que entre. – dijo Andrew desde el sofá mientras veía como Remus abría la puerta.
- Claro. Hoy vengo a que hora? – pregunto Remus sin mirarlo mientras abría la puerta.
- A las diez. – contesto Andrew.
Pocos minutos después Sirius entraba por la misma puerta y, después de cerrarla, se acercaba al sillón que estaba en frente del de Andrew y se sentaba.
- Que le dijiste a Remus? Parecía a punto de saltar de felicidad.
- Te vas a enterar mañana. – dijo Andrew con una sonrisa. – A ver, empecemos que quiero terminar rápido para irme a dormir un par de horas. Sos homosexual, heterosexual o bisexual? (N/A 0 delicadeza) – pregunto Andrew.
- P-por que la pregunta? – pregunto Sirius nervioso.
- Por que note que desde esta mañana no miras a Remus sin sonrojarte y aunque este en Slytherin te puedo asegurar que soy mas curioso de lo que parezco.
- Es que… - Sirius al ver la mirada que le dedico Andrew resolvió que no tenia caso mentir, además de nada le serviría. – Bueno, pero tenes que prometer que no le vas a decir a Nika.
- De acuerdo. – dijo Andrew dándole un sonrisa a su amigo.
- Desde que vos me besaste no se, no dejo de preguntarme como debe ser la relación con otro hombre, es decir, lo se, me lo imagino pero…
- Si, se lo que queres decir. – lo corto Andrew.
- Ayer no podía dormir y decidí que quería saber si lo que había sentido por el beso había sido solo por que me beso un…
- Vampiro, si ya lo se, se como beso. – dijo Andrew divertido.
- Bueno, el caso es que fui a la cama de Remus, lo desperté y le dije que me besara que quería saber. Claro, el estaba medio dormido y no se acuerda pero…
- Dejame adivinar, - dijo al ver que Sirius no podía continuar. – por una de esas casualidades fue el mejor beso de tu vida.
- Pues… si. – dijo Sirius bajito desviando la vista, por alguna razón no podía mirar a Andrew a los ojos.
- Y supongo que queres adivinar si lo que sentiste fue por que besaste a Remus, que es un licántropo, o por que besaste a un chico. – dedujo Andrew.
- Ya veo por que estas en slytherin. – fue la contestación de Sirius.
Andrew suspiro cansado.
- Dejame ver como fue y yo te digo por que te sentiste así. – dijo Andrew a lo que Sirius desvió aun mas la vista, fijándola en la puerta como rogando que esta se abriera y el pudiera escapar. Andrew tomo a su amigo por la barbilla y lo obligo a mirarlo. – Solo el beso y te soluciono todas las dudas que puedas llegar a tener… - dijo fijando sus ojos en los de Sirius.
- De acuerdo. – accedió el ojigris.
Andrew en un parpadeo ya había obtenido la información necesaria y miraba a Sirius con una GRAN y ENORME sonrisa.
- Sirius, como un amigo te voy a dar un consejo… Deja a Nika y decidí si lo queres de verdad, por que si enconaras la respuesta vas a ser muy feliz, de todos modos te comento que sos bisexual y tenes grandes posibilidades de ser gay.
Sirius miro a su amigo como si este estuviera total y completamente loco, además padeció como su le hubieran dicho que se iba a morir.
- No es para tanto, solo tenes que hacerte la idea y listo. – dijo Andrew sencillamente.
Sirius asintió automáticamente, casi sin darse cuenta, con la mirada perdida.
- Ahora, hablando de otro tema, - Andrew soltó la cara de Sirius y llevo una mano a su bolsillo, sacando un pergamino algo arrugado. – Toma, un pequeño regalito para los merodeadores, la contraseña es "bromas para vivir".
Sirius pareció reaccionar ante la palabra "bromas" y tomo rápidamente el pergamino, sacando su varita apunto con ella al pergamino y dijo la frase, consiguiendo que el pergamino se agrandara, se llenara de líneas y diferentes cosas al borde del mapa que se formo. El ojigris por poco se le cae la baba al ver el plano completo del colegio con todas y cada una de las salidas de este y mucha, pero mucha información más.
- Como lo conseguiste?
- Lo hice yo, a que esta bueno? – dijo egocéntricamente.
- Si, se lo voy a mostrar a los chicos y gracias por lo otro. – dijo Sirius y salio de la habitación corriendo.
Andrew sonrió mientras se recostaba en el sillón, dispuesto a dormir al menos medio día.
Media hora después Andrew ya roncaba desparramado como podía en el sillón cuando con un plop apareció un fénix negro en la habitación el cual aterrizo en la mesa y se puso a cantar tratando de llamar la atención de su dueño.
- Devil, a menos que sea importante te quiero bien lejos ahora mismo. - Mascullo Andrew sin siquiera abrir los ojos. El ave canto unas notas indignada y emprendió el vuelo, pero en cuanto paso sobre Andrew tiro la carta, haciendo que esta le diera en la cara, para después desaparecer con otro plop.
- Maldito pájaro endemoniado. – gruño Andrew tomando el sobre entre sus manos y abriendo de una buena vez los ojos, solo para encontrarse con un sobre negro, clásico de Voldemort. Otro gruñido escapo de su garganta mientras habría el sobre y sacaba la carta.
Andrew, (N/A el día anterior cabe aclarar que llegaron a un acuerdo en cuanto al tema de nombres )
Quiero hablar con vos, el mocoso ese trato de escaparse y si no venís te puedo asegurar que al menos un crucio se lleva.
Atte.
Tom
El nombre del lord estaba medio desprolijo como si le hubiera costado mucho escribirlo.
Suspirando Andrew se paro y, después de chasquear sus dedos consiguiendo que toda su ropa pasara a ser muggle, es decir, camiseta azul verdoso levemente pegada al cuerpo y pantalones de jean azules gastados, con las zapatillas correspondientes claro esta, emprendió el camino hacia Hosmeade.
Una hora después Andrew trataba de pasar entre la marea de adolescentes revoltosos que paseaban por el pueblo. Tanto chicas como chicos se quedaban mirando a Andrew como si fueran a comerlo o algo similar.
- Ey Andrew! – grito Lily desde el escaparate de una de las tiendas, una chocolatería para ser mas exactos.
El vampiro se acerco para saber por que lo llamaba.
- A donde vas a ir? – pregunto James en cuanto llego. – No ibas a dormir?
- Si, es que acaba de llegarme una carta de Tom solo para molestar y necesita que vaya, así que me parece que no voy a poder dormir. – dijo Andrew resignado. – Voy a ir hasta el límite del pueblo para que no vean que me voy a aparecer.
- Queres que vayamos con vos? – pregunto Sirius.
- Como quieran, pero dudo que vuelva hasta dentro de algunas horas.
- No hay problema, así salimos nosotros también de esta semejante cantidad de personas. – dijo Remus feliz ante la idea.
No mucho después los ocho (los cuatro merodeadores, las chicas y Andrew) estaban caminando hacia el final del pueblo y media hora después estaban llegando a esa parte bastante mas deshabitada que el resto del pueblo.
Andrew después de asegurarse que no había nadie a la vista y sabiendo que sus amigos sabían de su apariencia por verla en el periódico cerro los ojos y, ante los asombrados ojos de sus amigos, su cuerpo creció unos centímetros, los rasgos se hicieron mas maduros y cambiaron un poco, su pelo se hizo mas rebelde además de hacerse un poco mas largo y sus músculos parecieron acentuarse un poco mas. Cuando abrió los ojos sus amigos no pudieron evitar notar que estos eran verdes en ves de azules violáceos y de paso, que estos ojos daban miedo de lo profundos, sabios y por toda la tristeza que se denotaba en ellos.
El ahora ojiverde chasqueo sus dedos y su ropa paso a ser una camiseta negra ajustada al cuerpo y unos pantalones de jean negros, las botas militares hasta la mitad de la pantorrilla.
- Perfecto, nos vemos chicos. – dijo Andrew, su vos era levemente mas grave, para después desaparecer con un suave y casi inaudible plop.
El vampiro se apareció en la sala, la cual estaba vacía. Rápidamente se encamino hacia el despacho de Tom, rogando por que todavía no lo hubiera torturado. En menos de dos segundos ya estaba enfrente de la puerta del despacho del lord, a donde entro sin tocar, encontrándose con Tom sentado tras el escritorio y el chico sentado en la silla que estaba frente a este, atado a la silla.
- Lo torturaste? – pregunto acercándose al chico, el cual ante la pregunta parecía tenerle mas miedo a Andrew de lo que le había tenido en un principio.
- No, pensaba hacerlo en unos diez minutos, soy bastante justo, te deje tiempo de sobra. – dijo el lord a lo que Andrew lo fulmino con la mirada.
- Bien, creo que lo mejor seria que te fueras de aca, te voy a dar un traslador que te lleve a Hogwarts, vas a ir con el viejo senil – Tom tuvo que morderse los labios para no reír. – y le vas a decir que el heredero de merlín le dice que esta es una muestra de que no todos los vampiros somos unos desgraciados, decile que se vaya al diablo con sus ideas de convertirme en uno de sus títeres para aquel bando y que si no deja de molestar a mi sobrino el resto de los alumnos no correrá la misma suerte… Trata de no responder muchas de las preguntas que te haga y de ser posible cerra tu mente. – dijo Andrew mientras lo desataba. – Decile a tu hermano que… mejor no le digas nada. – dijo mientras le pasaba una copia de su collar, el cual había transformado en un traslador.
- Toma, no creo que necesite esto. – dijo el chico pasándole el collar que le había dado antes.
- Guárdalo, si necesitas algo me decís, si alguien que no seas vos lo toca ya no va a funcionar, de acuerdo? – el chico asintió justo cuando el traslador se activaba, haciendo que desapareciera con un plop.
En cuanto el chico desapareció Andrew rodeo el escritorio y le dio un beso a Tom, beso que el respondió gustoso.
- No es por molestar, pero tenes una cómoda cama que pueda usar para dormir (N/A MALPENSADOS!!!) al menos un par de horas por que desde hace dos noches que no duermo.
- Claro. – dijo Tom parándose. – Seguime. – Tom salio del despacho y regreso por el mismo pasillo a la sala solo para tomar una puerta que llevaba a una pequeña habitación que solo tenia unas escaleras caracol, las cuales subió seguido de cerca por el ojiverde. Al llegar al piso superior se encontraron en un pasillo, el cual Tom siguió pasando gran cantidad de puertas hasta que llego a la quinta que estaba en la pared izquierda. Sonriendo de lado abrió la puerta y se hizo a un lado dejando pasar a Andrew, el cual fue directo a la cama que había pegada a la pared que estaba enfrentada a la puerta, ni se fijo en como estaba decorada la habitación, solo se tiro en la cama y apenas toco la almohada cayo dormido.
Tom lo miro fijamente por unos largos minutos hasta que termino de entrar en la habitación, cerrando la puerta tras su paso, para después acercarse a la cama, cuando llego movió la varita haciendo que la ropa de Andrew cambiar a ser un pijama negro que consistía en una simple una camiceta y un pantalón y toda la ropa del chico apareció doblada en una silla que estaba en la esquina de la habitación. Otro movimiento de varita y el chico levito unos centímetros de la cama, cosa que Tom aprovecho para sacar las frazadas de debajo del ojiverde para taparlo después, otro movimiento de varita y el chico volvió a tocar la cama.
Al ver que ya no quedaba nada para hacer se dio media vuelta, dispuesto a irse, pero Andrew lo agarro de la muñeca impidiendo que se fuera.
- Quédate aca, no me molesta, así podes descansar un poco. – murmuro sin siquiera abrir los ojos.
El lord trato de soltarse pero el chico lo tenia fuertemente agarrado, recordándole que era un vampiro, cosa que a veces se le olvidaba. Notando que no podría irse hizo lo mismo que había hecho con Andrew anteriormente y cambio su ropa a un pijama muy parecido al de Andrew, mientras que toda su ropa apareció en la misma silla.
Andrew entreabrió un ojo y al ver que el hombre estaba con pijama no pudo menos que sonreír y se corrió, haciéndole lugar al hombre, el cual al ver que verdaderamente no tenia opción se acostó, consiguiendo que Andrew lo soltara, pero solo para apoyar su cabeza en su hombro y caer dormido de nuevo.
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Nota de la loca de la autora:
Un cáp leve solo de transición para aclarar unas cositas, espero que les haya gustado ;)
Bye, beshos y que pasen una Feliz Navidad… jejej me falto el jo, jo, jo, vamos de nuevo Jo, Jo, Jo, FELIZ NAVIDAD (aparece carlita vestida toda de rojo con un sombrerito similar al de papa noel y los saluda para después correr a abrir los regalos que hay bajo el arbolito, ignorando el hecho de que todavía falta para navidad)
