Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, sólo los tomo prestados para crear una historia para fines de entretenimiento.
Una Flor para Escocia.
Capítulo XI.
El sol se estaba poniendo, los últimos rayos de luz repslandecían a través de un frasco de vidrio azul que había en la mesa mohesida y se reflejaban en la pared con un haz bicolor: azul por el frasco y verde por el moho de la mesa. Le llamó la atención la refracción luminosa, más de lo que debería. Pensó en Candy, en su Candy y en su hijo.
Sentía la misma refracción intensa del sol sobre el frasco y la mesa en su corazón, deslizó su argolla matrimonial sobre el nudillo que se acomodó en la base del debo…un acoplamiento perfecto. Levantó su mano y la miró. De pronto presionó la argolla con fuerza contra su boca. Levantó la cabeza y se vislumbró en su rostro un impulso, impetuoso y apremiante de gritar de felicidad.
-Es mi hijo, George –extendió la carta para que la leyera el mismo – mi hijo viene en camino, Candice está encinta…
El maduro caballero permaneció de pie junto a William y le extendió los brazos, el rubio se levantó y estrechó a George en un abrazo lleno de júbilo y entre risas.
-felicidades, Albert…-dijo mientras aún no rompían el abrazo, pero William se despegó repentinamente
-¡Mi hijo, George, mi hijo!
-Tu hijo, Albert –rió complacido
-Debo volver con Candy de inmediato
-Quisiera poder llevarte yo mismo, pero aún tenemos una reunión pendiente con el nuevo duque de Grandchester.
-Ah! Los Grandchester, cómo quisiera evitarlos, George, necesito ver a Candy, necesito abrazarla y besarla y…necesito verlos
-La reunión es mañana, es importante reunirte con él; acaba de llegar al parlamento y como nuevo miembro es importante que tratemos con ellos.
-debe haber una forma de cancelar. No les debemos nada a los Grandchester, al contrario, son ellos quienes nos deben, sin nuestro apoyo jamás hubieran aceptado al irresponsable hijo del duque en un cabildo.
-Ciertamente tu apoyo fue definitivo, pero no olvides que los Brown también apoyaron el cabildo, Johnathan estrechó lazos más fuertes con ellos.
-Ni lo menciones, George, por favor…-suspiró cansado –prepara los documentos para mañana, si al duque le interesa extender sus inversiones puede que este interesado en comprar el castillo de Birmingham, realmente es una propiedad poco util para nosotros.
Cuando Candice despertó aquella mañana sentía que le dolían los senos. Las molestias matutinas habían empezado a mostrarse. Se arrastró al retrete para vomitar y luego a una palangana con agua. Elroy tenía razón, las nauseas llegaron.
El rocío de la mañana que usualmente disfrutaba, ahora lo odiaba porque su ventisca traía todos los olores que atrapaba mientras se levantaba y revoloteaba por toda la habitación. Sentía que sus entrañas parecían mantequilla batida.
Llamó a sus doncellas, Dorothy y Bonnie entraban diez minutos más tarde para ayudarla a bañarse y vestirse. La partera le había recetado algunos menjurjes que no estaba muy segura que fueran confiables, ella prefería un médico y pensaba que William estaría de acuerdo con ella, pero Elroy tuvo la última palabra:
"Toda matriarca ha sido cuidada gracias a las recetas ancestrales de nuestras tierras y han ayudado a traer al mundo a cada Andrew y tú no serás la excepción"
Recordó las palabras de Elroy cuando intentó negarse a los cuidados de la partera. Sonrió, la abuela Andrew definitivamente la sorprendía cada vez más. Por su seriedad y severidad pensó que realmente la odiaba, pensó que lo que buscaba era una matriarca sumisa y abnegada que se sometiera a su voluntad.
Nunca imaginó que fue Elroy la que convenció a William de asistir a Trenwind diciéndole que "Es realmente hermosa, una señorita con buena educación, inteligente incluso más que cualquier caballero y lo más importante…tiene carácter"
-Señora, aquí le traje su té – la joven doncella la sacó de sus ensoñaciones repentinamente, terminó un poco desorientada hasta que giró para verla entrar con el servicio de té dispuesto.
-Oh, Patricia, hoy no,por favor…tengo unas nauseas insuperables
-Pero señora, es importante que se lo tome, le hará sentir mejor, créame
La insistencia de Patricia empezaba a incomodarla, los últimos días le parecía que hacía un gran esfuerzo para que el té no se quedara. Pensó, entonces, en su conversación con Elroy el día en que William partió a Londres mientras entraba a la bañera...
-Has de saber que mantengo comunicación con tu madre, la condesa White…
-Por favor, lady Elroy, evite los formalismos, pero sobre todo los eufemismos y hable claro –la miró seria - ¿Mi madre y usted tienen un acuerdo más allá del acuerdo matrimonial que pactaron William y mi padre?
-Sí
La respuesta seca y directa le cayó de sorpresa…Pero pronto volvió a retomar el control de sí misma
-¿qué clase de acuerdo?
-Evitar que te maten a ti y a tu descendencia…
-¿qué? –esta vez el desconcierto fue mayor, las respuestas tan directas y hasta descaradas de lady Elroy la estaban desarmando, estaba perdiendo la compostura y no podía pensar claramente, a penas pudo formular una pregunta medianamente coherente -¿quién?
-Los Brown, los Cornwell…en realidad, aún me faltan pruebas...
-Pero…no entiendo…
-Si dejas de hacer preguntas como si de verdad supieras lo que buscas, podré explicarte todo
Candice abrió y cerró la boca intentando alegar algo más, pero las palabras simplemente no salían, por lo que asintió en silencio y esperó a que Elroy se explicara.
-Como sabrás la primera esposa de William, Keira, fue una mujer…desquisiada –se encogió de hombros despreocupada por el abjetivo que usó – Una mujer inmadura que no supo valorar el cariño y protección de mi nieto. Engatuzó a mi Anthony y en un afán de evitar el repudio…
-Se embarazó premeditadamente de Anthony –interrumpió Candice –conozco esa historia, William me lo dijo –se epxlicó
-Bien, sabes entonces todo lo ocurrido cuando William descubrió a Anthony y a Keira planeando su fuga
-Sí –tomó aire – ella acusó a William de haberla violado …
-No sólo lo acusó, sino que la muy tonta lo gritó por todo el castillo. Esa sombra que ahora te asecha, fue la misma sombra que asesinó a Keira apenas se enteró del embarazo de la desgraciada mujer.
-Esa persona pensó que el hijo de Keira era de William…
-Y esa persona tenía todas las intenciones de matarte a ti durante el viaje a Londres
-¡no! –Cubrió la boca con sus manos para ahogar un grito más fuerte.
-Esa persona ha tenido la intención de desterrar a William de su legítimo lugar como patriarca de la familia Andrew
-Pero ¿quién y por qué?
-Los Brown, Margery Brown…y los Cornwell, lord Archibald Cornwell
-¡No! Annie…- su respiración empezó a faltarle, empueñó sus manos sobre la tela de su falda y se obligó a recomponerse- ¿cómo lo sabe? ¿cómo lo supo?
-No lo sabía hasta el día en que impusiste aquel castigo a Anthony en la audiencia…- esta vez fue Elroy quien se tomó unos segundos antes de continuar – Pero fui investigando…
-Espiando, más bien
-Debía vigilar a todos, cualquiera puede ser el agresor, Candice – parecía disculparse por la intromisión – al principio el acuerdo con tu madre era que William tomaría a su hija mayor por esposa siempre y cuando dieras un hijo varon a la familia, si no lograbas concebir entonces yo tomaría todas sus tierras...
Pero fue la condesa quien notó algo extraño en lady Brown luego de que ella misma le escribiera una carta a la Mary para preguntarle, afablemente, por la vida matrimonial de su hija mayor.
Un chismorreo bastante normal sino fuera porque lady Brown erró en un par de líneas en su epístola "Espero que todo le vaya bien a la bella Candice y no corra el desafortunado destino mortal que atrapó a la antigua matriarca, Keira"
La condesa sabía que lord Andrew estaba casado y que enviudó, pero jamás supo los detalles, de hecho, nadie sabía los detalles. Lady Elroy se encargó de ocultarlos.
Alarmada, la condesa escribió a la abuela Andrew para notificarle de esta noticia, entonces Elroy escribió en respuesta que lady Brown, a pesar de tener parentesco por matrimonio de su hijo fallecido con Marie-Rose, no compartía información con ella de los detalles de los Andrew.
Ahí comenzaron las sospechas…y ahí comenzó su alianza. Elroy vigilando todo el movimiento dentro del castillo y la condesa Mary manteniendo la vista sobre lady Brown.
Lo cierto era que los Brown siempre han querido las tierras de los Andrew. Tenían muchas posibilidades; Marie-Rose se casó con su hijo único y en aquel tiempo el patriarca, esposo de lady Elroy, era un hombre viejo y enfermo. El siguiente a la cabeza sería su hijo Alexander, ya también un hombre bastante maduro que duraría poco a la cabeza de la familia.
-Johnathan Brown sería el sucesor…Marie-Rose no podría por ser mujer, la ley lo prohibe y William era tan sólo un niño -dijo Candice empezando a comprender.
William llegó a ser patriarca muy joven y en duras circunstancias. La única oportunidad que tenían los Brown de hacerse con las tierras y castillos de los Andrew murió en un naufragio camino a América.
-Ahora su mejor partido es Anthony…por ser un Brown –razonó Candice
-Esa fue la razón por la que no permití que Marie-Rose se quedara en York
-Entonces, lady Brown quiere matarme a mi y a mi hijo para mantener a Anthony como el heredero directo…
-No Candice, el asunto es mucho más simple y cruel –su tono cambió a uno más sombrío –quieren matarte para volverlo loco. No sólo quieren a William fuera de su lugar como patriarca, sino que lo quieren destruir. –continuó –Alguien está saboteando el trabajo de William como cabeza del clan Andrew, ese alguien provocó la banca rota de mi Marie y mi Anthony…¿no te das cuenta muchacha? ¡Quieren destruir a nuestra familia!
-¿William sabe de esto? ¿Anthony es consciencte de todo esto?...¿es responsable?
-William no conoce todos los detalles…sabe que existe alguien que busca embaucarlo y destruirlo, hasta su partida a Londres, sabe que los Brown están detrás de los problemas financieros de su hermana y parte de los del clan,pero no sabe que fueron la causa de muerte de Keira ni que tú estás en peligro también–tomó aire –Anthony desconoce todo esto, aún está cegado por su aventura con Keira…
-Claro, por eso William ha estado estudiando las finanzas de Marie…-reflexionó Candice – pero, hace un momento mencionó a los Cornwell…
-¿sabes cómo fue que contacté a tu madre, la condesa, para acordar tu matrimonio con William? –Candice negó con la cabeza –fue lord Archibald Cornwell quien me informó que una joven solterona buscaba marido.
-¿qué gana él?
-Los Cornwell tienen poco poder y poca presencia en el parlamento inglés o en la corte. Son un clan inferior, hace años que reclaman algunos castillos que le pertenecen a la familia. Cuatro años atrás, los Cornwell sufrieron un desaire…el hijo de lord Cornwell buscaba casarse con Keira McKenzie, hija de un clan fuerte y en ascenso, pero…
-Se casó con William…- se levantó de repente –y ahora va por Annie, ¡quiere casarse con mi hermana por el apoyo de mi padre! – recordó la noche del baile en Trenwind, cuando Annie le contó de los rumores sobre William, dijo que Archie se lo había contado.- ¡Somos mujeres y la herencia de mi padre se repartirá en dos…William no aceptaría el título de conde pero…¡Dios mío, Archie lo quiere!
-Candice, por favor siéntate…
-No lady Elroy, tengo que escribir pronto a mi hermana…
-Aún no…
-¿cómo dice eso? Hay planes de boda, se casaran la próxima primavera, debo impedirlo
-¿crees que tu madre no se hace cargo ya de eso? – se detuvo, claro…si la condesa estaba enterada no dejaría a Annie casarse con un embaucador -Debemos saber quién es el asesino…¿no te das cuenta que te tienen vigilada? –
-¡Pero sabemos quienes son! Los Brown y los Cornwell…
-Sí, sabemos que son ellos, pero no podemos sólo acusarlos, niña, ¡por dios! Piensa con la cabeza fría –respiró exasperada –desataríamos intrigas políticas y diplomáticas que no nos convienen.
-Entonces ¿qué sugiere hacer?
-Alguien dentro del castillo los ayuda…-dijo bajando el tono de voz –debemos encontrar a ese alguien y obligarlos a confesar, quiero que mantengas los ojos bien abiertos…cualquier cosa sospechosa, cualquier rutina exagerada…
Cualquier rutina...
Rutina…pensó largamente. Cualquier rutina exagerada porque "ellos se mueven por rutinas, observar y vigilar se hace desde la rutina". El trinar de un ave la distrajo un momento…era un petirrojo que se posaba sobre el dintel de la ventana de la bañera. Entonces volvió a escuchar la voz lejana de Patricia…
-Insisto señora en que tome su té…-hizo una pausa aún con la taza en la mano –es una rutina que nunca debe abandonar, la hora del té siempre es importante para los ingleses…
-Rutina…
-¿señora? Es tiempo de secarla –dijo Bonnie alegre – hoy vendrá la partera a revisarla otra vez...
Candice la miró y contempló el rostro casi infantil de la muchacha. Desde aquella plática en los rosales le había dicho que Patricia había tenido la suerte de ser escogida para trabajar en el castillo junto a Keira. Pero ahora se preguntaba, ¿fue suerte?
Salió de la bañera y se dejó secar de cuerpo entero por Bonnie, mientras Dorothy preparaba su ropa; miró entonces a Patricia, le sonrió…Era Patricia, ella conoce a la persona que quiere hacerle daño a William.
-Tienes razón, Patricia –continuó –deja la taza sobre la mesa,lo tomaré en un momento. Por favor, anuncia en la cocina que esta vez no quiero carne para el desayuno…tengo un poco de nauseas
La chica hizo una reverencia y salió. Candice ni siquiera se vistió, cogió una bata, tomó la taza con el té entre sus manos y se dirigió a la puerta de la habitación dejando desconcertadas a Dorothy y a Bonnie a quienes le pidió mantener vigilada a Patricia. Las chicas conocían de los acontecimientos sucedidos, aunque no con todos los detalles…
-Deposito en ustedes toda mi confianza…por favor ayúdenme a salvar a mi familia –dijo antes de salir.
Las velas de la mesa del nuevo duque de Grandchester ardían ya casi consumidas y la cera goteaba con un resplandor dorado. La luz dibujaba sombras extrañas sobre la piel brillante del joven duque en tanto murmuraba inclinando su cabeza a un sirviente junto a él hasta que despachó al susodicho y quedaron solos.
-Es un honor tener de visita al enigmático lord Andrew.
William hizo una sutil reverencia sólo moviendo su cabeza antes de tomar el asiento ofrecido por el duque.
-Mi más setido pésame por la muerte de su padre…
-Se lo agradezco lord Andrew, pero me hubiese gustado que asistiera al protocolo fúnebre…-apoyó las manos en el descansabrazos y cruzó la pierna – recibió una invitación que…lastimosamente negó contestar.
Los ojos hundidos del duque estaban semi cerrados, quizá por la suspicacia con que miraba a William o por el vino. El rubio observó al menos tres botellas de vino vacías sobre la mesa de madera negra.
-Ofrezco disculpas por el desaire que pude haber causado –habló serenamente –pero el deceso de su padre ocurrió luego de mi casamiento y…
-Claro, cómo abandonar en la cama a tan exquisita mujer como lady Andrew…¿no?
-Le suplico que modere su lenguaje cuando se refiera a mi esposa, duque... no toleraré ningún tipo de falta de respeto hacia ella.
El duque levantó las manos alegando, con el gesto, inocencia. Y con una risa burlona se levantó de su silla para pararse al otro lado de la mesa, junto a William. Ahí recargado de manos el duque cogió una copa y bebió un largo trago de vino.
-Pensé que los escoceses eran leales y honraban los lazos de amistad…
-Su padre y yo nunca fuimos amigos, sólo aliados en el parlamento que es de lo que he venido a hablar, Terrence... de diplomacia parlamentaria y no de resentimientos personales.
-Oh! Albert, Albert…Albert, no has cambiado nada desde el Colegio San Pablo –soltó una carcajada –sigues siendo el mismo niño serio y anticuado de siempre.
-Por favor, hablemos con propiedad, ya no somos unos niños…
-Tienes razón, hagamos esto a tu manera…seriamente
William asintió no sin sentir cierta incomodidad por la actitud del duque.
-Aquí traigo unos documentos que me gustaria que revisaras….-le extendió una cartera de cuero rojiza con el escudo Andrew grabado en el centro –se trata de algunas propiedades que a tu padre le interesaban…
Terrence cerró la cartera bruscamente y la arrojó a sus espaldas. Sólo se escuchó el ruido del cuero al caer al piso de piedra. William respiró hondamente. Necesitaría reunir toda la paciencia que pudiera si quería terminar con esa reunión pronto…él sólo quería regresar a casa y estar junto a Candy.
-Veras, Albert …yo tenía otro trato en mente
-¿cuál?
Terrence levantó el dedo señalando una cartera negra sobre su escritorio, como vio a William inmovil dio un resoplido y estiró el brazo para cogerla él mismo. El rubió la recibió en sus manos y por sugerencia de Terrence empezó a leer…
La misma luz que acentuaba las facciones de Terrence no hicieron nada por iluminar la mirada de William, una sombra mayor al poder de la cera había caído sobre él.
-¡Por Dios, Marie...qué has hecho! –Susurró con profundo pesar.
CONTINUARÁ...
