Mil perdones por la tardanza! Es que se me hizo eterno! :$ Gracias a Juli por la review! Ahora me dejaste vos con la intriga de quien pensas para el Crossover, espero no decepcionarte! :D
Ehmm no tengo mucho mas para decir acerca de este capitulo, solo que corresponde al episodio Post Mortem y que estoy ansiosa por ir develandoles las sorpresitas que tengo preparadas! :)
El conjunto ya esta en Polyvore asi que pueden echarle un vistazo!
Nos vemos en la proxima y espero sus reviews! :)
Chapter Eleven: Pandora's Box.
"27 de Septiembre de 1982.
Querido James:
El bebe ya ha nacido, es una hermosa niña. Le he puesto Abigail, uno de tus nombres favoritos. Es hermosa Jim, sus ojos son grandes y pardos, y los mantiene abiertos, observando todo. Es muy callada, no llora; se que será muy fuerte. Su piel es muy blanca y ha comenzado a crecerle un hermoso cabello crespo rojo anaranjado, si la vieras Jim! Sentía que debías saberlo, ya han pasado seis meses desde su nacimiento, y ocho desde que no te veo. Quiero que la conozcas, John estará alegre de verte y creo que Abby te adorara cuando crezca. En cuanto leas esto, por favor comunícate conmigo ya que no has respondido ninguna de las cartas que te he enviado. Te quiero mucho.
P.D: Patrick estuvo de acuerdo en que la veas crecer, que estés con ella. Preferiría que habláramos los tres en persona, así que por lo que más quieras, por los años que estuvimos juntos ven a casa. Solo hablaremos."
En cuanto termino de leer, Abby soltó la carta como si quemara entre sus manos y se limito a observar fijamente la caja verde que se había dignado a abrir aquella mañana. Era la tercera carta que leía y con todas había tenido la misma reacción que con la última. Aun quedaban muchas y sentía que no podría seguir leyendo más. La pequeña cajita verde que estaba situada frente a ella y parecía inofensiva y hasta interesante, había desatado su infierno personal. Con las uñas en la boca se debatía entre dejarse llevar por el ataque de histeria que amenazaba con salirse por cada poro de su cuerpo, o mantenerse fría, calmada y calculadora tal y como la habían entrenado. Ninguna de las dos opciones la convencía, así que decidió que caminaría por el living, alrededor de esa endemoniada cajita. Por unos momentos se sintió Pandora y se pregunto si ella se había sentido tan mal y culpable por haberlo hecho. A esa altura de la situación no sabía que hubiera sido mejor, abrirla como lo hizo o haberla dejado en el escritorio de su estudio bien cerrada. Volteo y observo las fotos; se veía a su madre en la secundaria con Brass con uniforme, los días de campo, las salidas, el dia de casamiento con su padre, es decir Patrick; los nacimientos, los cumpleaños. Era una hermosa selección que su madre había hecho en toda su vida y además de las cartas, postales y otras cosas, tenia encerrada en esa caja. Sintiendo que ya era suficiente por un dia, metió todo lo que había quitado nuevamente dentro de la caja y la guardo en el cajón de su mesita de noche.
Se paso todo el dia reflexionando acerca de lo poco que había leído, pero la última carta realmente la había inquietado. Su madre le confirmaba que ella era su hija y le pedía a James Brass estar presente en su infancia, presenciando su crecimiento, y Abby recordó todos los momentos en lo que él había estado con ella y John, acompañándolos; cuando le insistió en ir a Las Vegas notando que estaba indecisa; su apoyo al morir su madre… Aun no entendía cómo era posible que si su padre lo sabia no hiciera nada al respecto, que siguiera manteniendo esa relación de amistad con el detective, que haya aceptado que Jim esté presente en su vida. Había muchas cosas que aun no comprendía y los nervios y la ansiedad la consumían al recordar que no tenía aun el ADN en sus manos.
Ya entrada la noche recibió una llamada de Grissom por un homicidio y tras preparar el bolso con la ropa que usaría en el juicio de Greg, se dirigió a la dirección requerida.
-¿Qué haces aquí?- pregunto Sara un tanto confusa al verla ingresar en la casa y Abby se detuvo en seco con el ceño fruncido, observando a sus espaldas como si no le hablara a ella.
-Para mí también es un gusto verte, Sara- comento burlona acercándose a ella y observando interesada el cadáver de la anciana desangrado sobre el vidrio de la ventana. La morena sonrió mientras volvía a tomar fotografías y la pelirroja observaba a su alrededor.
-Pensé que debías ir al juicio de Greg- comento observándola y la aludida asintió.
-Así es- contesto con una sonrisa. –Pero Grissom me ha llamado para esto, así que en cuanto despunte el alba me iré al juicio- sonrió y Sara le correspondió el gesto. –Intentare recolectar la mayor evidencia posible- finalizo y su compañera luego de observarla fijamente siguió su trabajo. Era realmente admirable que la pequeña pelirroja siempre tuviera energía para su trabajo y a veces cubriera varios turnos, y no perdiera su humor; le recordaba mucho a ella. Dejo toda su recolección en una bolsa para que la llevaran al laboratorio antes de despedirse de Sara e irse al juzgado.
Greg se restregaba las manos nervioso mientras aguardaba en la sala de espera; era la decima vez que se tocaba la corbata queriendo arreglarla estando el nudo perfectamente acomodado. Las manos le sudaban, caminaba de un lado hacia otro y observaba todo a su alrededor, sin mencionar las horribles ganas de vomitar, cuando Abby, vestida muy formal, traspaso el umbral de la puerta tras hablar con Sophia y se dirigió hacia él que sintió un gran alivio mientras le flaqueaban las piernas por sentirse seguro y a salvo con ella.
-Pensé que no vendrías- farfullo tomándole las manos, necesitando un apoyo.
-¡Claro que sí! No pienses así- dijo sonriendo extrañada con una sonrisa dulce bajando la vista a sus manos. –Te sudan las manos, debes estar tranquilo- dijo con ternura dándole un pañuelo del bolso que tenia al hombro.
-La corbata… esta… me la he arreglado pero…- comenzó a balbucear y Abby noto que no había problema con su corbata, sin embargo alzo las manos y la acomodo para que se sintiera más tranquilo.
-Greg relájate. Todo saldrá bien, debes tranquilizarte- dijo con sus manos en el pecho del joven que subía y bajaba a toda velocidad por la respiración agitada de los nervios.
-Me siento terrible, me tiembla todo el cuerpo… Siento miedo- confeso como un niño pequeño y Abby sonrió con ternura y le acaricio el rostro.
-Es normal, pero nosotros estamos aquí para ayudarte a que todo salga bien- tranquilizo y el asintió nervioso. –De acuerdo, ahora es tu turno de entrar, esperare a que llegue Nick y estaremos cerca de ti- sonrió ampliamente y Greg le correspondió el gesto contagiado por la calidez de la pelirroja. –Si preguntan, solo somos compañeros de laboratorio, ¿si? Lo que declarare será un tanto delicado y si confieso que somos casi hermanos podría haber problemas- aclaro tomándole la mano que el joven se encargo de apretar suavemente antes de partir a la sala que se iba llenando de a poco. Lo observo preocupada, concentrada en lo que tendría que declarar cuando una hermosa y dulce voz le hablo al oído por detrás.
-Estas hermosa- dijo provocando que Abby diera un respingo como si la hubieran pinchado con una aguja y volteara a observar a Nick, asustada con los ojos desmesuradamente abiertos y los rizos del flojo rodete se movieron en vaivén.
-¿Acaso quieres matarme del susto?- dijo con una mano en su pecho que subía y bajaba agitado y el rio divertido, mientras ella notaba lo bien que le calzaba el traje e intentaba no ruborizarse por los pensamientos incoherentes que cruzaban por su mente.
-¿Siempre te vistes así como psicóloga?- pregunto observándola con detalle de arriba abajo y Abby sintió como si su compañero la desnudara con su oscura y penetrante mirada. Ella se limito a rodar los ojos mientras sonreía desviando la vista hacia un costado.
-El traje te sienta bien, ¿donde has dejado tu cabello?- contratacó ella y él sonrió fascinado que le siguiera el juego.
-¿No te gusta?- pregunto observándola fijamente y la joven sonrió ampliamente provocando que el tranquilo corazón de él se agitara.
-Me gusta cuando esta crecido- confeso, sin avergonzarse ya que era verdad. -¿Podemos entrar?- pregunto en tono cansino acercándose mas a él que la observo enamorado.
-Si, claro. Después de ti- dijo dirigiéndose a la sala concurrida. -¿Te he dicho que estas hermosa hoy?- dijo seductor y ella sonrió mientras volvía a rodar los ojos.
El juicio se les hizo eterno mientras Sophia y el hombre al que Greg había salvado declaraban. Nick y Abby tenían sus manos fuertemente entrelazadas para darse apoyo mutuo, expectantes ante cualquier giro del juicio y ambos maldecían por lo bajo cada vez que uno de los jóvenes del jurado, se levantaba o interrumpía la declaración para hacer preguntas acusatorias. Parecía tenerla en contra de Greg y lanzaba indirectas que lo culpaban. Su amigo estaba tenso y se removía incomodo en su asiento, sin poder tolerar tanta presión, pero haciendo lo mejor posible para no vomitar y comportarse adecuadamente. Era mas de la decima vez que Abby chasqueaba la lengua, cuando Nick se acercó a su oído e intento calmarla.
-Tranquila, todo ira bien- dijo dulcemente en un tono amable y la pelirroja volteo para observarlo con una sonrisa nerviosa.
-Se esta complicando, no me gusta. Estoy nerviosa- confeso y él sonrió ampliamente. –Pero no dejare que ese idiota se interponga y hunda a Greg- dijo segura y Nick rio entre dientes.
-Haces muy bien- dijo asintiendo al mismo tiempo que el juez anunciaba su nombre y ella debía ponerse de pie. Antes de que lo hiciera y sin que nadie notara aun que ellos estaban sentados en el publico, Nick acerco el dorso de la mano de la joven a sus labios y los beso con delicadeza, acto que tomo desprevenida a Abby que intento no sonrojarse y olvidarse la declaración. A pesar de que deseaba ayudar a Greg y lo estaba haciendo, debía hacer algo para conquistarla. Se sintió horrible al caminar por el pasillo y subir al estrado para declarar bajo la mirada de todas las personas presentes, ya que le recordaba a su época de secundaria y no había sido muy agradable. A pesar de querer salir corriendo de allí, camino con gracia y encanto hacia el estrado, provocando que varias personas se preguntaran quien era. Tras jurar ante el juez, la joven comenzó a declarar.
-El laboratorio ha solicitado mi ayuda como psicóloga para analizar la conducta y el comportamiento de este grupo en cuestión- comenzó tan serena como el mar en su día más tranquilo, aunque muy en el fondo sintiera pánico ante la idea de que el joven del jurado intervendría. –Le he pedido ayuda a un sociólogo amigo y comenzamos con este análisis. No lo hemos hecho con la extensión y la intensidad con las que se haría una tesis universitaria, porque mi objetivo no será aburrirlos, sino informarlos- dijo Abby suavemente mientras comenzaba a mostrarles a las personas allí presentes las imágenes y el plano en la pantalla a su derecha. –No es la primera vez que sucede algo así, por lo que tuvimos de donde aferrarnos para comenzar la investigación y concluir que este tipo de conducta y comportamiento en los jóvenes hoy en día esta marcando tendencia y hay cada vez mas adeptos. En otras palabras, esta de moda- dijo la pelirroja observando de soslayo a Greg que se removió incomodo con los murmullos colectivos que inundaron la sala. Abby abrió la boca para proseguir, cuando el joven del jurado se puso de pie y hablo. Pero no fue solo eso lo que irrito a la joven, sino que el juez no hiciera nada, aun cuando las preguntas se tornaron ofensivas y acusatorias.
-Era usted agente del FBI, ¿verdad Dra. Robertson?- pregunto clavando sus azules ojos en los pardos de la joven que lo observo intentando controlar las muecas que amenazaban con transformarle el rostro.
-Eso no tiene relevancia aquí- contesto ella con altura, pero aterrada de que supiera demasiado de ella ya que aquella no era una información que le daba a cualquiera y no aparecía tan fácilmente entre sus registros.
-Entonces no lo niega- insistió el joven y la pelirroja apretó los maxilares.
-No, no lo niego- contesto con suavidad. Nick, sentado a unos metros la observo tenso pasarse la mano por los cabellos nerviosa, con rostro congestionado y temió que reaccionara de la manera indebida. –Pero no se a donde desea llegar con esto- dijo observándolo fijamente.
-Eso quiere decir, para las personas que tal vez no entiendan mucho de esto, que ha hecho más de un perfil en su vida- dijo ocultando el tono burlón en una media sonrisa falsa, intentando degradarla, humillarla ante el público.
-Así es. Ya que lo menciona debo destacar que uno de mis fuertes es la lectura del lenguaje corporal y noto cierto tono de voz en usted, señor. Tal vez sea burla o sarcasmo- contesto la joven con extremo respeto y mientras se volvían a sentir los murmullos en la sala, el joven cambio la expresión de su rostro como si lo hubiesen abofeteado.
-Solo deseaba cerciorarme de que ya hubiera hecho esto antes- dijo con falso interés, humillándola pero la joven fijo su vista intensa en el. -¿Pertenece al laboratorio de criminalística, Dra. Robertson? Es decir, ¿es una CSI?- insistió y Abby asintió antes de hablar.
-Si, soy una CSI, pero como he dicho antes de comenzar la declaración, el laboratorio solicito mi ayuda como psicóloga con experiencia en perfiles criminalísticos, pero tal vez usted no lo escucho ya que estaba muy concentrado en hacer preguntas que me incomodaran. Me temo que no tuvo éxito, señor- dijo respetuosa sonriendo débilmente pero con ojos fulminantes, logrando que el joven del jurado se sintiera incomodo.
-Entonces, con toda esta declaración esta acusando a Dimitrius James- ataco y Abby necesito de todo su autocontrol para contestar como una dama.
-Esta poniendo en mis labios palabras que no he dicho, señor- se defendió Abby con dureza.
-Pero si es CSI, entonces trabaja con el señor Sanders-
-Si, así es- contesto ella apretando con fuerza los maxilares, pidiéndole al cielo más paciencia.
-¿Qué tipo de relación tiene con él, Dra. Robertson?- presiono y si bien Nick estuvo expectante a que su joven compañera contestara a la pregunta que se le había hecho, para descubrir que sucedía entre ellos dos, Abby decidió que era suficiente.
-Somos meros compañeros de trabajo- dijo y por primera vez en mucho tiempo, le dolió mentir. -¿Acaso esto es un interrogatorio, señor juez?- pregunto irritada, volteándose hacia el hombre para lanzarle una mirada envenenada ya que no hacia nada. –¡Porque me siento como si estuviese en uno!- se quejo duramente.
-Claro que no Doctora- contesto el hombre intentando ser amable. -¡Siéntese!- le ordeno al joven que obedeció sin quitarle sus azules ojos de encima a la joven que prosiguió con su declaración.
-No estoy aquí para acusar a nadie; mi trabajo es aclarar esta situación. Estas situaciones están tornándose normales entre los jóvenes, es moda entre ellos. No importa lo que hagan de su vida; de hecho la mayoría de los integrantes de esta pandilla eran estudiantes o trabajaban durante el dia y llevaban una vida normal a los ojos de su familia. Pero lo que ellos consideran divertido, está mal. Los integrantes han demostrado problemas de conducta y no solo lo digo en este último caso, sino que es un rasgo característico en las pandillas. Los integrantes mayores, convencen a los jóvenes que será divertido, que lograran escapar de ciertos problemas que los abruman y deben hacer pruebas para iniciarse. Los incitan a unírseles, convenciéndolos que subirán en la escala jerárquica y que lograran la inmunidad. Es una pena, pero es la realidad en estas tendencias que están de moda en los jóvenes. Fue difícil conseguir los perfiles psicológicos de los sospechosos ya que se negaban a declarar. A veces uno es un hombre de bien, pero es encontrado en el lugar y momento equivocados; otras veces la maldad es innata y no hay nada que se pueda hacer al respecto.
Espero haber sido de ayuda y no confundirlos- finalizo Abby con educación y observo al juez.
-Gracias por la información, Dra. Robertson; puede retirarse- dijo con falsa amabilidad y la joven bajo del estrado y volvió a sentarse al lado de Nick, sin dirigirle en ningún momento al mirada a Greg.
Como si hubiese sido poco todo lo que el joven interrumpió en la declaración de Abby, cuando le toco el turno a Nick fue más denso e irritante, y como su compañero no puede dejar pasar una situación así en la que hablen de mas y en vano, le contesto al jurado de manera acalorada, derivando el sobresalto y la interrupción de la madre y el hermano de Dimitrius James. El juez llamo a orden y les dio la palabra a los familiares de la victima luego de la declaración de Nick, quien volvió a su lugar, al lado de Abby con la sangre hirviéndole en las venas.
-¡Eso es injusto! ¡Los familiares de la víctima no son testigos, es ridículo que declaren nada!- susurro la pelirroja mordaz al oído de su compañero que asintió disgustado.
-Así es, pero es tiempo de elecciones y este hombre daría lo que fuera por conseguir más votos; aunque eso significara enviar a Greg a prisión- comento y pudo notar el pánico y la ira contenida en los hermosos ojos de su compañera.
Tras la declaración de la madre y el hermano de la victima que intentaron convencer a las personas allí presentes de que su pequeño era buena persona, el juez concedió un break antes de la declaración de Greg. A diferencia de cómo habían ingresado a la sala, los primeros en salir fueron el publico y los testigos y luego las partes más importantes en cuestión, encontrándose con el pasillo abarrotado de periodistas y cámaras y preguntas absurdas e incomodas. A pesar de que Abby no deseaba ingerir nada a causa del estomago cerrado, aguardaba la llegada de Greg al lado de las maquinas de comida ya que era el único lugar deshabitado de todo el complejo. Los murmullos de las personas y los flashes de las cámaras la ponían nerviosa. Su celular comenzó a vibrar en su bolsillo y cuando observo la pantalla se apresuro a contestar.
-Señorita Robertson, llamamos del centro de análisis por las muestras de ADN que solicito en nuestra Clínica- dijo suavemente la joven del otro lado del teléfono.
-Sí, ¿sucedió algo?- pregunto preocupada.
-Es solo para informarle que a causa de la cantidad de trabajo, el resultado de sus análisis se ha retrasado- dijo la joven y Abby sintió como se ceñía aun más el nudo en su estomago.
-¿De cuánto tiempo estamos hablando?- pregunto intentando que su tono de voz no sonara tan afectado por la ansiedad.
-Una semana, tal vez dos. Lo sentimos mucho señorita Robertson, no es nuestra intensión retrasarla y mucho menos con un tema tan delicado como este, pero se ha suspendido todo tipo de actividad en esta zona- explico la joven apenada y Abby asintió rodando los ojos. "¿Acaso son tantos los hijos que dudan de sus padres como para mandar a hacer tantos análisis de ADN?", pensó irritada, intentando calmarse. Luego de colgar, estuvo unos minutos observando la pantalla apagada de su celular y a pesar de que no lo deseaba, llegaron a su mente las cartas y las fotos que había estado revisando de la caja de su madre. Al sentir pasos alzo la vista y sonrió cuando visualizo a Nick acercarse a ella con la misma sonrisa amable de siempre.
-Debo volver, pero no me gusta para nada dejarlo a Greg aquí, de este modo- dijo negando con la cabeza, haciendo ese gesto con los labios tan característico en él cuando algo lo disgustaba y Abby asintió sin decir nada, lo que despertó la curiosidad en su compañero. -¿Te encuentras bien?- pregunto entrecerrando los ojos y la pelirroja enfoco los ojos en él.
-Si- contesto alzando el celular, haciendo un gesto despreocupado. –No tiene importancia- sonrió.
-Pero te ha dejado pensando- dijo él y ella lo observo frunciendo el ceño levemente, extrañada de que la conociera tanto. Después de todo tal vez no fuera tan misteriosa, tal vez este tornándose transparente para él que demostraba poder leerla con mayor facilidad que hacía unos meses. Sonrió incomoda sin contestarle y él decidió que no debía indagar mas en el tema. –Ehmm, veré que puedo hacer desde el laboratorio para ayudar a Greg- dijo suavemente observándola y ella asintió. –Te mandare los resultados al celular, seguramente sea una especie de video o algo así- dijo con una media sonrisa y ella le devolvió el gesto, fue entonces cuando él se acerco y le beso dulcemente la rosada mejilla que tras el roce de los labios de su compañero tornaron un intenso y concentrado color.
-Suerte- deseo ella y él desapareció por el pasillo lleno de cámaras. Fue al encuentro de Sophia y Greg en cuanto pudo visualizarlos en el alboroto del pasillo y se encontró con que la detective tranquilizaba a su amigo que estaba lívido y nervioso.
Abby estaba sentada, aguardando a que Greg saliera del servicio donde había entrado a refrescarse, cuando noto que el hermano de Dimitruis James ingresaba con porte amenazador. Cada musculo del pequeño cuerpo de la joven pelirroja se tenso violentamente al presenciar aquel comportamiento extraño, y la invadió la incertidumbre cuando lo observo salir y que su amigo se tardaba en hacerlo. El joven moreno le sostuvo la mirada amenazante, pero la pelirroja en ningún momento dio señales de temor ni nada por el estilo, y muy temeraria clavo sus grandes ojos en el joven que termino por desviar la mirada y seguir camino por el pasillo al encuentro de su madre. La joven aguardo impaciente con el corazón palpitándose en los oídos y se levanto de un brinco cuando noto que su amigo salía del servicio mas pálido de lo que había entrado y que sudaba el doble.
-¿Te amenazo, verdad?- salto sobreprotectora y su amigo la observo con temor. -¿Qué demonios paso allí dentro?- estallo al notar que no le contestaba.
-Sí, me amenazo- contesto Greg con voz ahogada bajando la vista. –Tal vez me lo merecía- dijo y Abby no dio crédito a lo que acababa de oír. Aquello era demasiado; hacía varias semanas que su amigo estaba echándose la culpa de todo y oírlo decir aquello en el dia del juicio fue suficiente.
-¡Escúchame Sanders!- ordeno con tono amenazante y su amigo alzo la vista impresionado por el tono de voz de su amiga. –Debes dejar de echarte la culpa de todo, porque ninguno de nosotros hemos venido aquí, en vano para que te dejes pisotear por esas personas, para que des por perdido todo ahora. Sophia y Nick no declararon en vano, yo no soporte a ese maldito imbécil hacerme el interrogatorio en vano; así que te recomiendo que busques tus bolas donde sea que las hayas dejado, vuelvas a ponértelas y enfrentes este maldito juicio como el hombre que se que eres- amenazo con el rostro transformado por la irritación acumulada de todo el dia y Greg la observo conmocionado y a pesar de no reconocerla en aquella faceta salvaje y grotesca parecida a la de un entrenador de futbol, se sintió mucho mejor al escuchar aquellas palabras. –Han llamado de la clínica informando que el resultado del análisis se ha retrasado una semana- dijo una vez recuperada la calma y el la observo entre divertido y confuso, y se echo a reír cuando ella clavo su mirada expectante de cejas arqueadas en él.
-Usted sí que está loca Dra. Robertson- bromeo y logro arrancarle una risa a la joven que se acerco a abrazarlo. –Pero aun así te quiero- susurro al oído de la joven que tenía su cabeza apoyada en el hombro de él.
-Debes saber que jamás te dejare solo, que estaré para ayudarte siempre que me necesites; que no debes pensar en hacer todo esto solo porque sabes que en algún momento necesitaras ayuda de tus amigos- dijo tranquila, en tono suave y el la estrechó mas contra sí y le beso la cabeza en señal de agradecimiento.
En el momento mismo que eran citados nuevamente para ingresar a la sala, Abby recibió una llamada de Sara diciéndole que habían encontrado otra miniatura en la escena que ellas habían estado investigando esa madrugada, y que Grissom deseaba verla en cuanto terminara el juicio. Ella acepto y tras la pregunta de la morena acerca de como se encontraba Greg, le comento lo que sucedía. Tras terminar la conversación con Sara, Nick le envió la información que habían recolectado y lo que habían armado con Warrick y corrió hacia la abogada de Greg para darle el video.
Aquellas dos últimas horas fueron una tortura. El video que envió Nick fue de mucha ayuda, pero el juez acuso a Greg de haber bebido en la cena que tuvo la misma noche que ocurrió el accidente y si bien su amiga se quedo sin aliento en su lugar por lo inesperado y la intencion de la acusación, Greg pudo resolverlo con tranquilidad, explicándole cuanto había tomado, los efectos de la cantidad de alcohol ingerido y la duración en horas en el organismo. Abby suspiro aliviada de que haya podido resolverlo, pero su cuerpo volvió a tensarse cuando estuvo cerca el momento del veredicto. Estaba segura que al final del día su cuerpo le pasaría factura de los nervios y el estrés que había sentido durante esas interminables horas de juicio. El jurado se puso de pie y leyó el veredicto: Excusable, y Abby noto que Greg no estuvo de acuerdo, pero no era tan malo después de todo.
La joven salió primero para tener el auto listo y en marcha frente al juzgado ya que los periodistas y las cámaras caerían sobre él. El viaje transcurrió en silencio; Greg no tenía la más mínima intensión de hablar, limitándose a observar el paisaje en movimiento a través de la ventana y Abby no lo presionaría para que pudiera reflexionar tranquilo. Llegaron rápidamente al laboratorio y sin dirigirse la palabra Greg ingreso apresurado mientras su amiga estacionaba su auto tranquila y luego subía al laboratorio. Allí se encontró con que el joven ya se había ido a descansar, había sido un día bastante largo para él, y que Grissom la aguardaba en su oficina. Al ingresar, sintió como su espíritu recobraba la paz; siempre le había encantado esa oficina de todo el laboratorio y como su supervisor la había ambientado, toda su personalidad residía en ella y extrañamente a Abby le brindaba paz. Encontró al hombre pensativo, detrás de su escritorio observando las dos cajas de cristal con las miniaturas dentro, sin notar la presencia de la pelirroja.
-¿Querías verme?- pregunto para distraerlo y el asintió aun observándolas.
-Acércate por favor- pidió suavemente y Abby obedeció. Era la primera vez que las veía y logaron quitarle el aliento; era un trabajo demasiado fino y exquisito, y le dio pena que se utilizara como la firma de un asesino. –Dime lo que ves- dijo alzando la vista y la joven contesto lo primero que se le vino a la mente.
-La firma de un asesino en serie- dijo inspeccionando cada caja con detalle aunque rápidamente. –Es un trabajo espectacular, de mucho tiempo, dedicación y sobre todo estudio. Probablemente se dedique a esto, no es descuidado o descuidada…- dijo inmersa en sus propios pensamientos recorriendo con la vista, maravillada cada detalle.
-¿Descuidada?- pregunto el supervisor remarcando la última silaba y Abby lo observo arqueando una ceja.
-Vamos, Grissom. A veces debes reconocer que las mujeres tenemos cierta habilidad y facilidad innata para los detalles. No estoy segura, debo analizarlo mejor, pero no podemos descartar la posibilidad de que sea mujer- dijo traspasándolo con la mirada y el supervisor asintió. –¡Esto es increíble! Jamás había visto algo parecido- dijo entre asombrada y fascinada y Grissom sonrió al observarla.
-Quiero que te encargues del perfil psicológico y criminalístico del asesino, que lo analices a través de sus miniaturas- pidió y la joven se sentó frente a él y lo observo fijamente.
-Veré que puedo hacer con solo dos, aunque te puedo asegurar que esto no terminara aquí. Habrá más y en cada una de las siguientes querrá rozar la perfección- comento Abby con el ceño levemente fruncido. –Deberé tener acceso a las urnas de cristal- dijo y el hombre asintió observándola fijamente.
-Ya he mandado a hacer la copia de la llave de los candados; podrás utilizarlas cuando te plazca- menciono y la pelirroja asintió preocupada.
-Sera complicado y puede que tarde- dijo ella, intentando que el tono de "Oye no quiero presiones, necesito mi tiempo" se haya interpretado bien y Grissom sonrió de lado y sonrió.
-Lo se, por eso te lo he pedido a ti. Tienes experiencia en esto y eres muy buena haciendo tu trabajo. No tengo a nadie mejor para esto. Podrás disponer de la ayuda de tus compañeros si así lo deseas y hablar conmigo si tienes algo- comento volviendo la vista a las cajas y Abby interpreto como que la conversación se había terminado.
-Una de nuestras reglas cuando estaba en Quántico era no sentir demasiada fascinación por obras ajenas porque eso nos llevaría a crear un lazo de algún tipo con el criminal- comento ella mientras se ponía de pie y logro captar la atención de su supervisor que la siguió con la mirada hacia la puerta. –Solo es una mención, pero no quiero que te suceda lo mismo, puede ser peligroso para ti y para los que te rodean- comento observándolo y el se quito los anteojos y la observo confundido.
-¿Cómo lo…?- comenzó extrañado.
-Tus ojos lo dicen todo Grissom- contesto Abby con una sonrisa cargada de ternura. –Pero aunque lo sientas, no es sano para ti. No debes tomarlo como propio porque mas adelante la carga se volverá demasiado pesada e insoportable y te querrás rebanar los sesos para llegar al fondo de la cuestión- comento y el la observo asombrado, sin dar crédito a sus oídos por las palabras de la joven. –Comenzare con esto cuanto antes. Gracias por confiar en mí y otorgarme esta tarea- sonrió amable y salió de la oficina dejando al hombre perplejo.
De camino a casa luego de un largo día, pensó en una persona que era muy especial para ella, habían trabajado unos años juntos y que sin duda podría ayudarla en esta tarea del perfil del asesino de miniaturas. Sonrió al notar lo mucho que lo extrañaba y que seria imposible contactarlo, ya que el trabajo se encargaba de que no pudieran encontrarse nunca. Pensó nuevamente en el y sonrió ante la idea de que tal vez si pensaba demasiado en él, sus pensamientos lo llamaran e hiciera su aparición en el laboratorio para ayudarla. Sonrió nuevamente ante la idea de que era un pensamiento absurdo, de adolescente y que debería hacerlo ella sola aunque la ayuda de él no le vendría para nada mal. Bajo del auto e ingreso a su casa intentando olvidarse de eso, aunque muy en el fondo sintiera esperanzas de que sucediera. De que el destino lo trajera nuevamente a ella…
