Siento el retraso TT-TT Imaginación modo off hasta hace bieeeen poquito…Y con las clases y demás…Qué horro de todo D: Pero bueno, aunque tarde, subo un cap ^^ No diré que actualizaré pronto, porque realmente no lo sé :( Aunque se intentará.
En fin, no me enrollo más XD ¡A leer!
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Terra se llevó una mano a la barbilla, mirando con indecisión la ropa que tenía sobre la cama. No sabía qué guardar en la maleta, apenas le quedaba espacio para algún jersey más que, sin duda alguna, necesitaría para la excursión al Gran Glaciar que harían al día siguiente.
-Guarda el jersey gris-comentó con algo de aburrimiento Aerith, la cual se encontraba tumbada en la cama mientras leía uno de los libros de su amiga-. A mí me gusta más que el verde.
-Uhm…
La joven Gainsborough cerró de un manotazo el libro, frunciendo el ceño, y clavó su mirada sobre Terra.
-No es más que un simple jersey. El gris te queda mejor y te pega con más ropa, el verde no tanto. ¿Por qué te lo piensas tanto?
-No es nada…-suspiró, doblando la prenda verde y guardándola en el armario, sentándose después en la cama-Estoy un poco nerviosa, eso es todo.
-¿Nerviosa? ¿Por qué? ¿El avión, la probabilidad de romperte una pierna…? O, con más seguridad, el hecho de que Génesis vaya a la excursión, ¿verdad?-preguntó con algo de malicia Aerith, estirando los labios en una sonrisita-Terra, relájate. ¿Qué crees que va a pasar? Tampoco se puede decir que entre vosotros dos haya algo, ¿me equivoco?
La rubia desvió la vista, sonrojándose levemente, y negó con la cabeza varias veces, jugueteando con los dedos, mordiéndose el labio.
-Bueno…No lo sé-murmuró-. No he hablado con él…Quiero decir, hemos hablado, pero no hemos aclarado nada…-se levantó de la cama, paseándose por la habitación, cruzando los brazos sobre el pecho-Ahora mismo, no sé si quiere…algo serio, o si se lo está pensando. Hay veces que me ignora y otras…-se estremeció, sin poder evitar esbozar una pequeña sonrisa, acariciándose con distracción el cuello oculto por la camiseta que llevaba-Hace un par de días me quedé con él en el recreo y…Bueno, tendrías que haberlo oído. Me recitó una serie de poesías…Fue tan…-se llevó las manos a las mejillas, sintiendo que estas ardían-No sé cómo decírtelo.
-Chica, no sé qué te habrá hecho Génesis para que estés de esta manera…Pero te ha dado fuerte, sin duda. Doy por sentado que no has hablado con tus tíos del asunto.
-No, no les he dicho nada, ni lo pienso hacer. ¿Cómo crees que reaccionarían? Génesis es mi profesor…Probablemente dirían que me obligó, que me engañó o cualquier tontería absurda, cuando lo más sencillo es aceptar el hecho de que, simplemente, me he enamorado de él.
Aerith fue a decir algo, pero selló abruptamente los labios al escuchar el ruido de la puerta. Terra frunció el ceño, mirando de reojo a su amiga, y asomó la cabeza al pasillo.
-¿Celes? ¿Locke?
-Cielo, soy Celes-anunció la mujer, subiendo las escaleras-. Me han dado el resto del día libre, hasta pasado mañana no tengo que volver a trabajar. Ah, hola, Aerith.
La morena sonrió, haciendo un gesto con la cabeza, respondiendo al saludo de la tía de Terra. La mujer pasó a la habitación, cruzando los brazos sobre el pecho mientras miraba la maleta abierta, tirada en medio del suelo, con un montón de calzado alrededor. Alzó una ceja y miró a Terra.
-¿Aún así? Ya tendrías que haber terminado de hacer la maleta, Terra. ¿Qué te falta?
-Uhm…Guardar ese jersey y el calzado, el neceser…Creo que nada más.
Celes intercambió una rápida mirada con Aerith, suspirando. Estaba preocupada por Terra, creía saber lo que le pasaba, pero quería que fuera su sobrina quien se lo contara. Además, la joven Gainsborough tampoco soltaba prenda.
-Bueno, pues termina ya, que voy a guardar la maleta en el coche y así mañana no hay que cargar nada por la mañana, que hay que salir pronto de casa para ir al aeropuerto.
La rubia asintió y terminó de guardarlo todo rápidamente, yendo al baño para coger el neceser. Una vez en el aseo, dejó escapar el aire de entre sus labios, descargando la tensión acumulada, apoyando las manos en el lavabo. Alzó la cabeza, mirándose en el espejo, y se apartó un poco el cuello del polo, mordiéndose el labio, preocupada. Una pequeña marca violácea adornaba su pálida piel, creada en un arrebato por parte de Génesis, el cual, al verlo, le había pedido perdón.
''Lo siento, me dejé llevar. No me gusta dejar marcas, como si fueras una pieza de ganado. '' le dijo, posando después los labios sobre su frente.
Terra ocultó de nuevo la marca, acariciándose levemente el cuello por encima de la prenda que lo cubría, y cogió el neceser, guardando en él todo lo necesario, junto a algunas toallas, yendo después a la habitación.
-Ya te he guardado las botas-le dijo Celes cuando la joven llegó a su cuarto-. Te queda poco espacio, cielo. ¿Seguro que no tienes que guardar nada más? ¿Está todo?
-Sí, ya está todo. ¿Te ayudo a bajar la maleta al coche?
-No, no, puedo yo sola-esbozó una sonrisa, cogiendo la maleta tras cerrarla-. Ahora vuelvo, chicas.
La mujer salió del cuarto, dejando a Terra y Aerith solas en la habitación. La morena miró seriamente a su amiga, cruzando los brazos sobre el pecho.
-Creo que ya sabes que tu tía sospecha algo, ¿verdad?
-Uhm…-la joven miró hacia otro lado, esquiva-No tengo problemas con el hecho de que sospeche o no…Lo que no quiero es que se entere de quién es, nada más.
Aerith negó con la cabeza, dándolo por perdido, y comenzó a hablar de otro tema para tranquilizar a su amiga. Al cabo de un rato, cuando ya habían terminado de organizarlo todo, Celes les propuso ver una peli en el salón, a lo que las jóvenes asintieron, encantadas. Después, Terra y Aerith fueron a dar una vuelta, quedando con Squall y Cloud, ya que Yuna, según comentó, no podía salir al encontrarse indispuesta y prefería quedarse en casa reposando para poder ir al día siguiente a la excursión con más energías.
La joven Branford estaba preocupada por su amiga; hacía tiempo que la encontraba un poco distante, aunque seguía casi con su humor de siempre. Sin embargo, ella había podido notar un cambio en Yuna, si bien desconocía la causa y, por otra parte, la morena tampoco parecía querer hablar sobre el asunto. Ni siquiera Aerith había podido hablar claramente con ella sobre el tema, por lo que todo el grupo estaba un poco alterado, aunque Squall apenas lo dejaba entrever y Cloud, como él, podía disimularlo casi a la perfección.
Terra lo único que esperaba era poder hablarlo con Yuna en la excursión al Gran Glaciar, así tuviera que sacarle las palabras por la fuerza.
-.-.-.-
Tras unas largas e interminables horas en el atestado aeropuerto de Junon, los alumnos del Shin-Ra que accedieron a ir a la excursión pudieron subir al avión que los llevaría al Gran Glaciar; el viaje apenas duró hora y media, tal vez algo más, ya que aquella zona no estaba tan alejada yendo por aire.
Lo primero que hicieron al llegar al hotel, además de llamar, algunos, a sus padres o tutores legares que tuvieran, fue organizarse por parejas, a excepción de un grupo de tres, para las habitaciones alquiladas.
-¡Eh, Cloud, tú y yo juntos!-exclamó Tidus, colgándose del hombro del joven Strife.
El chico hizo rodar sus ojos, murmurando un ligero ''pche'' mientras cruzaba los brazos. Un poco a lo lejos podía oírse la chillona voz de Yuffie, comentándole algo a Vaan sobre dormir en la misma habitación. Sephiroth, tajante, les separó y mandó a Vaan con otro chico, mientras que Yuffie fue arrastrada hacia un par de chicas que no sabían con quién más dormir, ya que se necesitaba un grupo de tres, como habían comentado en clase.
Terra y Yuna ya tenían pensado dormir juntas desde que les comunicaron el tema de la excursión, así que tan sólo se limitaban a esperar a que estuvieran todos emparejados para entrar de una vez a la habitación y organizarlo todo.
Tras entrar en el hotel y dejar las maletas en las correspondientes habitaciones, Terra sacó la pequeña nota que tenía en el bosillo de su chaqueta, esbozando una ligera sonrisita al ver lo que ponía. Miró a Yuna, pensando en alguna excusa medianamente creíble, y decidió ausentarse simplemente diciendo que tenía unas cosas que hablar con los profesores. A hurtadillas, se dirigió al fondo del pasillo, donde estaba la habitación de Génesis, y llamó tímidamente, mirando antes a los lados para comprobar que no hubiera nadie husmeando.
-Ah, hola, Terra-saludó el hombre tras abrir la puerta, estirando el labio superior en una seductora sonrisa-. Veo que leíste la nota.
Terra se quedó mirando a Génesis durante unos segundos, sonrojándose levemente. El pelirrojo no tenía más que unos pantalones oscuros y, además, unas finas gotas de agua se resbalaban con delicadeza por su torso, al tener el cabello húmedo por la reciente ducha que, al parecer, se había dado.
-Has tenido suerte, acabo de salir de la ducha. Si llegas a venir cinco minutos antes, no te hubiera podido abrir. Bueno, ¿qué quieres?-preguntó, apoyándose en el marco de la puerta, cruzando los brazos sobre el pecho-¿Ha pasado algo?
-No…-volvió a mirar hacia el pasillo, nerviosa-Sólo quería…Uhm…
Génesis emitió una queda risita, asomó la cabeza para comprobar que el pasillo estaba desierto y cogió a Terra de un brazo, introduciéndola en la habitación. Cerró la puerta, acorralando a la joven entre ésta y su propio cuerpo, y comenzó a besar con cierta desesperación el cuello de su alumna, dando pequeñas mordidas que no dejaban más marca que un pequeño ronchón rojo que desaparecía segundos más tarde, tratando la marca violácea de manera delicada, con ternura.
Terra cerró los ojos, suspirando, hundiendo la mano en la cabellera de Génesis mientras acariciaba con la otra su espalda, arañándola sin querer en un espasmo de deseo. Hacía algunos días que no podían disfrutar de intimidad y, de hecho, aquel era el primer momento en el que de verdad podrían aprovecharla al tener el profesor una habitación individual, si bien tenían que andarse con cuidado. Sephiroth estaba allí y él sospechaba de la relación entre Génesis y Terra, aún cuando el pelirrojo lo había desmentido hasta la saciedad.
-He vuelto a excederme-murmuró el hombre, separándose de la joven-. Creo que he pasado demasiado tiempo sin estar contigo a solas.
La chica rió levemente, tímida, y fue a decir algo. Sin embargo, una voz proveniente del pasillo hizo que cerrara la boca, mirando a Génesis con los ojos muy abiertos.
-Dame un segundo, Sephiroth-dijo el pelirrojo, haciendo señas a Terra para que se escondiera en el baño-. ¿Qué quieres?-preguntó tras abrir la puerta, frunciendo el ceño, irritado.
-El grupo quiere salir a dar una vuelta, están todos listos-comentó, serio, como de costumbre-. Por cierto, Yuna está esperando a Terra, me dijo que su amiga fue a hablar con algún profesor y, teniendo en cuenta que no está con Jecht ni, evidentemente, conmigo, me preguntaba si tú la habrías visto por aquí.
-No, la verdad es que no. A lo mejor no fue más que una pequeña excusa para salir, ¿no crees?
-Ya…-la mirada del hombre se coló disimuladamente por la habitación de su compañero-Pues me temo que se va a llevar una amonestación por abandonar el hotel sin avisar.
-Me parece justo. Ve bajando con los chavales, tengo que terminar de vestirme. Llévalos a algún sitio, creo que tardaré un poco. Te llamaré cuando salga, ¿de acuerdo?
Sephiroth frunció el ceño, desconfiado, pero terminó por realizar un imperceptible movimiento de asentimiento con la cabeza, despidiéndose de Génesis. El hombre cerró la puerta, contó hasta diez lentamente y después se giró hacia la habitación, abriendo la puerta del baño. Allí se encontraba Terra, respirando rápidamente, alterada.
-Nos acabarán descubriendo-dijo, preocupada, al salir del aseo-. Si no es aquí, será cuando volvamos a clase…Mi tía sospecha algo, no le quedará mucho para terminar de relacionar las co…
Génesis la hizo callar rápidamente con un beso, tirando ligeramente de su cabello para que abriera un poco más la boca, recorriendo esta con la lengua, ávidamente, como si no la hubiera besado en años. Terra emitió un gemido, aferrándose a él, siendo arrastrada hasta que su espalda topó con una pared.
-Génesis…Tenemos que…irnos…-murmuró entre suspiros, besando el rostro del pelirrojo por todas partes.
-Le dije a Sephiroth que tardaría un rato-comentó el profesor, esbozando una ladina sonrisa-. No creo que le pase nada por esperar cinco minutos más, ¿no crees?
La joven puso las manos sobre el pecho de Génesis, separándolo un poco de ella mientras lo miraba.
-Tenemos que irnos-repitió, esta vez algo más seria, aunque con un brillo delatador en los ojos.
-Oh, Terra, tanto tú como yo sabemos que no te quieres mover de aquí-dijo Génesis, trazando un caminito de besos por su cuello-. Deja de querer ser tan responsable con todo.
-Génesis, por favor…
El pelirrojo emitió un ronco suspiro, separándose de Terra, y se giró hacia la cama, donde había bien doblado un jersey oscuro de cuello alto, el cual se puso en un abrir y cerrar de ojos, buscando después el calzado. Ya vestido, se dirigió al baño y se secó un poco el pelo con la toalla, revolviéndoselo después con la mano. Cogió una chaqueta de cuero y abrió la puerta de la habitación, haciendo un gesto a su alumna para que saliera.
-Vamos, anda…
Terra le miró, bajó la vista y salió del cuarto, tranquila al saber que no había nadie por allí. Cogió a Génesis de la mano y tiró de él, uniendo sus labios con suavidad en un inocente roce que hizo trizas el sistema nervioso del pelirrojo.
-Me gustaría poder ir así delante de todos, sin que nadie nos juzgue ni nos señale por la espalda. No entiendo por qué tenemos que ocultarnos de los demás… ¿Por qué no nos dejarían tranquilos si lo dijésemos? ¿Acaso estamos haciendo algo malo?
Génesis se mantuvo en silencio durante unos instantes, serio, apretando con cuidado la mano de Terra mientras andaba, meditabundo.
-¿Algo malo?-murmuró al cabo de unos segundos, frunciendo el ceño-No, supongo que no. Pero no puedes pretender que la sociedad acepte el hecho de que una menor salga con su profesor.
-¡No lo entiendo!-protestó Terra-¿Por qué? ¿Acaso no hay chicas que salen con hombres mucho más mayores que ellas tan sólo por dinero? ¡Y eso está aceptado! No me parece justo… ¡Yo te quiero!
La joven calló abruptamente, llevándose una mano a la boca, sonrojada. Escondió rápidamente la cabeza entre los hombros, abochornada, sin atreverse a mirar a Génesis. ¿Cómo había sido tan tonta? ¡No había podido evitarlo, esas palabras salieron de su boca por iniciativa propia!
Negó repetidas veces, violenta, y soltó la mano del profesor, andando rápidamente con la mirada gacha y las piernas temblorosas, como si fuera un flan. Sin embargo, antes de que pudiera meterse en el ascensor para ir a la entrada del hotel, Génesis la cogió del brazo, obligándola a darse la vuelta. El hombre tenía el entrecejo ligeramente fruncido y sus ojos aparecían oscuros, brillantes, como si quisieran ocultar algo.
-Terra…-comenzó, mostrándose ante la joven, por primera vez, dubitativo.
Génesis chistó, farfulló algo y abrazó fuertemente a Terra, posando los labios sobre su cabeza, cerrando los ojos. Hundió la mano en su cabello, apretando de esa manera la rosada mejilla de la joven contra su pecho, y pasó el brazo por los hombros de su alumna, manteniéndola cerca de él. Realmente no sabía qué decir, aquella confesión le había pillado totalmente por sorpresa; si bien la esperaba, tenía que admitir que el momento en el cual Terra lo dijera se le antojaba demasiado lejano e intangible, tanto, que se le escapaba de entre los dedos como si fuera agua.
La joven sintió que la sangre se le subía a las mejillas, incendiando su cara, roja como la grana. Cerró los ojos con suavidad, dejando la mente vacía, sin pensar absolutamente en nada, disfrutando de aquel momento. Para ella, ese abrazo era mucho más íntimo que cualquier otra situación en la que se hubiera encontrado hasta el momento con él.
El pelirrojo emitió un quedo suspiro, besó a Terra en la frente y se internó con ella en el ascensor, sin mediar palabra, con un brazo todavía alrededor de sus hombros, apretándola ligeramente contra su costado. Al salir al recibidor, se separó un poco de ella, dedicando un seco saludo al recepcionista, y llamó a Sephiroth para saber dónde se encontraban. Apenas intercambió más de un par de cortas frases, demasiado tajante para tratarse de él.
-Génesis…-dijo la joven, sin saber exactamente por dónde atajar-¿Te ocurre algo?
-No.
-Cuéntamelo, anda-insistió Terra, preocupada.
El profesor la miró de reojo, conteniendo un amargo suspiro, y volvió la vista al frente, buscando el bar en el que se había metido el grupo para pasar el tiempo. Sin embargo, su mente estaba tan lejos de allí que ya ni recordaba el nombre del local. Tan ensimismado estaba en sus pensamientos, que no pudo evitar sobresaltarse cuando la rubia entrelazo sus dedos con los de él, haciendo que se inclinase hacia ella.
-Estoy aquí para lo que sea. Siempre estaré a tu lado si así lo deseas, ¿vale? Cuando me necesites, acudiré en tu ayuda.
Génesis posó ambas manos en las mejillas de Terra y la besó tiernamente, acariciando sus labios con la lengua, enredándola con la de la joven en cuanto ésta abrió la boca, en un beso desesperado. La chica abrió los ojos, sorprendida de que el hombre se atreviera a hacer eso en público, cuando cualquiera de los de su clase podría verlos.
-Terra-murmuró al separarse, apoyando su frente en la de ella, sin soltar sus mejillas-, tú eres ahora mi vida, ¿me oyes? Sé que tenemos que andar con cuidado, que es…delicado, pero también sé que merecerá la pena todo lo que tenga que soportar para mantener esta relación-le dio un suave beso en la cabeza, entrecerrando los ojos-. Te quiero.
Terra abrazó a Génesis, abrumada, temblorosa, hasta que una fría voz hizo que despertara de su ensoñación.
-Espero no interrumpir nada.
La joven se separó del profesor, mirando, asustada, al hombre que tenía delante. Sephiroth mantenía el ceño fruncido y su mirada era fría como el hielo.
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¡Chan chan chaaaaaaan!
Bueno, pues hasta aquí el cap 11. Oinnnssss qué monos Genny y Terra, que se han declarado ya *^* En fin, ¿reviews, andaaaa? Porfiiii nyawn!
A ver si me pongo pronto a escribir, espero que la imaginación no haga las maletas y me abandone de nuevo...
Byeee!
