Hola buenos dias! Feliz domingo!
Espero que estén disfrutando este día merecido de descanso, por su parte (T.T) en mi caso, yo tengo que irme en unos minutos a trabajar... Muchas gracias por seguir nuevamente esta historia, por regalarme un poco de su tiempo para leerla y sus grandiosos mensajes, no saben lo feliz que me hace, el hecho que ustedes tengan cariño por esta historia.
En un principio, debo de mencionar que mi intensión era escribir algo corto, por eso el nombre.. ( xD ) pero a medida que iba escribiendo los capítulos, y el recibir sus mensajes, me dieron ánimos a seguir imaginándome, la vida que pudieron tener estos amados personajes. Espero poder describirles bien sus sentimientos y ser lo mas fiel a sus personalidades ... Mas también debo decir que esta historia, quiero que sea sin tantos dramas, y poder plasmar una vida lo mas real sin llegar a aburrirlos... espero poder lograrlo.
En fin, creo que ya a fue mucho de mi palabrería..xD Les deseo un excelente inicio de semana y una feliz lectura... Nos leemos pronto...
"Mi deseo es que vuelvas"
Capítulo 11
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La noche en el hogar de pony había caído.
La noche era clara, llena de infinidad de estrellas que adornaban el cielo, mientras ella la admiraba a través de la ventana.. Al día siguiente, viajaría de regreso a Chicago por la tarde en compañía de Terry.
Había sido un poco agotador, el explicarle las cosas a sus dos madres, que no vieron con muy buenos ojos el que aún no fijaran una fecha en especial para la boda, y peor aún, al darse cuenta ellas, que no pudo hablar seriamente con Terry sobre su tutor..
Soltó un gran suspiro, estando bajo el resguardo de su habitación..
El día acabo nuevamente y aun no entendía en cómo era posible que siguiera sin poder hablarle correctamente sobre Albert. Mas como Terry dijo, tendrían tiempo de sobra de aquí en adelante... Inconscientemente llevo sus manos a sus labios, sintiendo en estos todavía el dulce toque de los suyos... sonriendo como tonta, al igual que soñaba despierta con lo que deparaba el futuro...
El brillo de la esmeralda, que llevaba en su anillo llamo su atención, y alzo su mano a contra luz para verlo un poco más, recordando con emoción aquel momento pasado con su amado arrogante...
Estaba segura que al llegar nuevamente a Chicago, ella podría hablar con Terry sin prisas, sobre Albert y la relación que mantenía con su familia...
Y al pensar en la familia, recordó otra vez la carta de Albert la cual saco se su abrigo y abrió rápidamente, leyendo el contenido de esta. A medida que avanzaba su lectura, no podía creer lo escrito... -Albert.. – escapando el nombre de su tutor en un murmullo...
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Querida Candicé...
¿Como has estado?
Ya pronto se cumplirán 6 meses de que no nos vemos, pareciera pequeña, que este viaje se vuelve interminable.
Después de deambular por las tierras francesas, pude al fin regresar a Escocia para pasar las festividades con la tía Emilia, más no creas que, aunque este lejos, me olvido de ti pequeña. Espero que esta carta te llegue un poco antes de navidad y de que viajes al hogar de pony. Sobre los regalos de los niños, he dejado encargado a George que se haga cargo de llevarlos por mí, al igual de que este al pendiente de lo que puedas necesitar. Así que no tienes que preocuparte de nada, disfruta de estas fiestas junto a los pequeños del hogar.
Archie y Annie, ellos pronto arribaran también a la villa de Escocia para pasar las fiestas y aunque sé que pronto te llegaran noticias de ellos, más no puedo contenerme al decirte que dentro de poco un pequeño retoño llegara a nuestra familia, no sabes lo feliz que me hizo esta noticia y lo feliz estoy por ellos...
La tía Emilia, que había estado molesta desde su enlace, ha tomado demasiado bien el anuncio sobre el embarazo de Annie y ha estado muy entusiasmada desde que recibió la noticia, que incluso se ha abocado a tejer ella misma, algunas piezas para el nuevo integrante de la familia Andley, del cual ella está segura ó mejor dicho, casi encaprichada en que será un barón.
Cambiando de tema, aún sigo preocupado por ti.
Ya ha pasado más de un año de que ocurrió aquello... sé que no quisiste que me diera cuenta, de que el anuncio de la muerte de esa persona en el obituario te perturbo. Aunque no lo mencionaste ni una sola vez, sé que tú también lo leíste... Tu actitud y forma de actuar en esos días te delataban, mientras tratabas de actuar normal, las pocas veces en que llegamos a encontrarnos.
Candy, no crees que ya es tiempo de que te des una nueva oportunidad... de que seas honesta contigo misma, dejando salir aquellos sentimientos que ocultas tan celosamente...
Puede que no soy la persona más adecuada en opinar sobre ese tema, pero ya no quiero quedarme al margen de esto pequeña... solo espero que mi regalo te haga recordar un poco aquellos años y que la sonrisa sincera que brillaba en tu rostro vuelva nuevamente a ti...
Que tengas felices fiestas...
Con cariño...
Albert
Pd. Anexo la dirección de un buen amigo, que radica New York...
…...
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Aun cuando quería reprimir las lágrimas, no pudo al final hacerlo... Annie estaba embarazada y ni que decir que inclusive Albert, con la gran carga de trabajo que daba las empresas del emporio Andley, se preocupaba tanto por ella..
La ternura infinita que trasmitía su carta, hacía sentir su corazón cálido.
-"Que felicidad... Annie debe estar tan feliz junto a Archie, en espera de su bebe..." - Su vista, se perdió por un instante a través del paisaje oscuro de la noche, recordando las noches que había compartido con Terry en su departamento, deseando a su vez fervientemente que esa realidad, pronto se presentara para ella, que segura estaba de seguir adelante...
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A medida que avanzaba el automóvil por el camino, parecía que el clima mejoraba, con los tenues rayos del sol que iluminaba la nieve en el horizonte.
La despedida en el hogar de pony fue un poco complicada, ya que los pequeños no estaban muy conformes con su partida, ya que ellos también se habían encariñado con su novio y no querían que se fueran tan rápido.
La pequeña Rose, a su parecer era la que había sufrido más, ya que esta no se despegaba casi por ningún momento a Terry, que Inclusive, él ayudo a cuidarle cuando la pequeña estuvo un poco decaída por culpa de un resfriado. Y aunque, en el fondo de su corazón quería adoptarles para poder estar mucho más tiempo con ellos, se le hacía un acto irresponsable, ya que no podía decidirse por un pequeño, por encima de los demás, ya que para ella todos eran importantes.
Y no podía lastimarles, de tal manera.
Soltó un suspiro cansado, y dejó caer su cabeza para que reposara en el hombro de Terry, quien le atrajo, más a su cuerpo acunándola. Estaba segura que su semblante, no ocultaba nada de su sentir... por ello odiaba las despedidas.
*Te prometo que vendremos nuevamente en primavera... - La tranquilidad que disfrazaba en su tono de voz, le llamo la atención, haciendo que su corazón saltase un poco, ante sus palabras— Les traeremos presentes y jugaremos en la colina con ellos, no te pongas triste pecosa... veras que estarán bien, ellos están en las mejores manos.
Ante esa nueva promesa, sus ojos se llenaron de ternura... – Gracias.. - Apenas pudo esbozar con una tenue sonrisa, acercándose a su mejilla para brevemente besarle...
La estación de trenes al medio día estaba tan concurrida. El ir y venir de las personas llamo su atención en ese momento, por el hecho de que era un pequeño pueblo, más no le tomo mucha importancia.
Varios trenes estaban retrasados a causa de la nieve que cubrió las vías, en el condado cercano. –Eso fue lo que vociferaba el encargado de la estación, cuando apenas entraban mientras ondeaba enérgicamente una campana para llamar la atención.
Bajaron del automóvil, cuidando de pisar adecuadamente ya que el suelo de la acera a partes estaba un poco húmedo y resbaladizo, llenándose nuevamente de todo ese ruido, al cual estaban acostumbrados por las ciudades en las que residían, sonriéndose mutuamente, como si la tranquilidad de la colina, fuera solo el pequeño suspiro de un sueño...
Descuidadamente, Terry miró su reloj. Eso de esperar, no se le daba mucho, deseaba subir al tren prontamente para llegar lo más brevemente, a la cómoda privacidad de aquel departamento ubicado en magnolia. Los días pasaban, y él estaba más que ansioso en volver al bullicio y de poner en marcha sus planes en torno a Candicé y ese futuro compartido... más por el estar viviendo esas dos semanas en la campiña donde todo era tan tranquilo, le hizo olvidar un poco los protocolos que usualmente ocupaba para viajar, dejando esa tarde de lado aquel gesto de cubrir mayormente su rostro mientras caminaba a través de la estación, olvidándose casi por completo de ello.
Todo porque se sentía tan pleno de caminar junto a su pecosa, que lucía radiante ante sus ojos, con aquel abrigo blanco de corte sencillo que apenas llegaba a cubrir la mitad de la falda de su vestido azul cielo que llegaba un poco más abajo de sus rodillas, con medias de lana y sus botas blancas, recordando mucho la pequeña Candy del instituto. . –Ligeramente sonrió lleno de orgullo, mientras la asía más cerca de si, para poder observarle nuevamente- Las pecas de su cara casi en total habían desaparecido y sus labios rojos, enmarcaban a la perfección sus ojos cuan esmeraldas brillaban en su rostro.. Sin contar su melena dorada estaba atada en un suave recogido, que caía a mitad de su espalda, en suaves ondas.
Su vestir era muy sencillo, en eso no había cambiado en Candy a través de los años.
Aun cuando el clima era frío, estaba bastante agradable por los rayos de sol que lograban colarse a través de los ventanales. Eso lo agradecía, ya que a él tampoco le gustaba viajar ataviado de mucha ropa. Por eso, había optado por llevar un abrigo ligero en tonalidad Oxford, que se adecuaba mucho a su traje ya que no le gustaba llamar mucho la atención. Al menos no de esa manera.
Mas las miradas, a través de la estación fueron siendo un poco más insistentes a medida que pasaban los minutos. En un principio, no se dio cuenta por lo ocupado que estaba por etiquetar el poco equipaje que llevaban, para que este fuera colocado en su compartimento privado, sino hasta que escucho por accidente, el cuchicheo de una mujer..
"¿Será, que esa persona sea Terruce Graham?.. Pero...¿qué hace en un lugar como este?... pudiera ser ¿que haya pronto una puesta en escena cerca de aquí?... o como dicen los diarios, solo viene escapando con esa mujer rubia, que seguro es su amante... "
Al escuchar esas palabras, su mirada se endureció ensombreciendo su rostro, acto que hizo a la mujer callar. Haciendo caso omiso a sus palabras, se acercó a Candy, quien distraídamente esperaba por él en una de las bancas de la estación.
*-El tren tardara unas cuantas horas, ¿te parece si tomamos un café? Pecosa...
-Claro... –Contesto enseguida - Si gustas, también podemos caminar un poco por el pueblo en lo que esperamos.
*-Bueno yo... No tenía en mente eso, pero si tú quieres ..
-Vamos! No seas gruñón... veras que te diviertes... –comento sonriente, mientras se alejaban de aquel, tumulto de personas, sin darle mayor importancia.
Al salir de la estación de trenes, su mirada topo con un puesto de periódicos, Encontrando en algunos de ellos su foto, en una noticia de primera plana. El sudor frio que resbalo por su cien, al igual que el sabor amargo que en su boca se posó, fueron causados por las arbitrariedades que en los diarios retrataban. De cómo estos medios, publicaban sin ton ni son, una sarta de mentiras hacia su persona. Y mucho más que eso, como podían ellos llenarse la boca de injurias en contra de ella.
Aquella tensión, no podía pasar desapercibida para ella, posando también la vista al lugar en donde su prometido miraba, encontrando el encabezado del diario..
"A un año del deceso de la que fue su prometida por varios años, el afamado actor Terruce Graham, es visto en la estación de trenes con una misteriosa mujer... ¿Sera un nuevo amor o tal vez una de sus tantas amantes que hay en su harem...?
Aunque fue un shock en primera instancia aquellas palabras mal intencionadas del diario, trató fingir como si eso no le importase.. Después de todo, nadie sabía ciertamente lo que pasaba entre ellos, la historia que desde años atrás venían ellos dos entretejiendo...
"Terry es una persona pública..".- Pensó para sí, mientras trataba de sopesar completamente la situación - " Y el mundo de la farándula, está lleno de mentiras", De eso estaba segura, mas nunca quiso creer que Terry mantenía amores o que ver con otra mujer. No quería siquiera pensarlo.. Terry.. Para ella era todo.. Su todo...
El único que era capaz de prescindir del amor por una cuestión de honor, porque siempre haría lo correcto, como todo un caballero inglés, como si se tratase de un príncipe azul. Se había convertido en su in desprendible príncipe de la colina., el único que caminaba a través de ella, sin la protección de la primavera... él siempre seria, su príncipe de invierno...
Sus manos sin querer temblaban, conteniendo la rabia y el coraje de aquél encabezado... escondiendo en su mirada aquel sentimiento contenido. Era consciente que si estaba con él, eso podría pasar seguido, que su vida a medida de que pasara algo relevante o cometiera algún error sería señalada, más aun sabiéndolo, el corazón dolía..
¿Cómo era que algunos desconocidos, pudieran mofarse y manchar ese amor?... su amor...
La turbación que provocó aquel encabezado, fue evidente ante sus ojos .. Entonces la atrajo hacia su pecho, intentando con ello calmar esos sentimientos...
*-Yo... - Su voz sonó ronca - hablare enseguida a Robert... a New York, y pediré que se rectifique la publicación.. Sabes muy bien, que no ha sido mi intensión ... yo..
-No importa.. –Dejo escapar en un débil susurro al igual que levemente sonreía- Lo que ocurre entre nosotros, solo los dos lo sabemos.. yo confió en ti Terry y lo que está escrito en ese diario no me afecta...
*-Candy ..
-En verdad no importa, yo...—trato de decir con la voz clara mientras trataba de guardar un poco de distancia, pero esta por un leve momento le fallo –
*-No pecosa... Claro que sí importa, no quieras engañarme nuevamente .. Aun cuando te duele, tratas de sonreír delante de mí...no quiero nuevamente que te reprimas, ni que te señalen de esta manera, cuando el único culpable de lo que ocurre solamente soy yo... Lo entiendes Candy... al menos esta vez, déjame hacerme cargo...
-De verdad.. yo.. - no sabía si golpearlo o creer ciegamente en él, sus sentimientos eran tan contradictorios que no sabía qué hacer. Quería alejarse y a la vez que el la detuviera .. Que nuevamente la convenciera que era la única.. la dueña de su corazón..
Delineando a través de la comisura de sus ojos, en una caricia delicada, limpio las pequeñas lágrimas, que ella negaba dejar salir de sus ojos...
*-Nunca creí que los monos pecosos, fueran tan sensibles... –canturreo de manera grosera, para que ella le volteara ver...
-Terry!... –Casi grito ofuscada, recobrando el brillo de su mirada al momento de posarla sobre el casi fiera... quedando atrapada, en la profundidad de la suya, de aquellos ojos, que podían desarmarle cuando mostraban en ellos, esa infinita ternura..
Aturdida, no fue consciente del todo, hasta que sintió el calor de sus labios en los suyos...
El sonido de la ciudad... Incluso las personas desaparecieron.
Aferrada a su mano, cuando el beso termino fue esta que no dejo que cayera, ante la falta de fuerza que su cuerpo sintió... Su rostro, estaba iluminado por el carmín de sus mejillas, que no pasaba desapercibido para él, que, con una sonrisa socarrona, le jalo para que siguieran su camino...
*-¿Qué dices pecosa, si hacemos hoy nuestra última travesura?... - Decía firmemente mientras caminaban por las calles del pequeño pueblo...
El sol parecía más brillante, con su resplandor pálido que iluminaba suavemente su rostro como a la nieve .. no sabía cómo Terry podía hacerle olvidar en un segundo, los malos momentos...
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El cielo que parecía haberse abierto para dejar pasar la luz del sol, se había vuelto a cubrir con las nubes grises que anunciaban en las próximas horas, una nueva nevada. Bufo por lo bajo, hastiado de que su espera en ese callejón fuera infructífera, al no conseguir nuevamente ninguna información. Pareciera que Candy, había sido tragada por la tierra...
Los niños que había pagado para que fueran a preguntar por ella a la casera, poco supieron que decirle. Ya que la misma casera, no quiso dar detalles sobre su paradero o si ella seguía viviendo ahí, odiando con ello un poco más a la enfermera... ¿pudiera ser que ella hubiera cambiado su residencia, mudándose con Grandchéster? Pero aquello era casi impensable, ya que ellos apenas se habían vuelto a ver y eso era para él totalmente ilógico, conociendo la forma de ser de Candy, cuando se le daba lo de santurrona.
Entonces recordó la foto que vio en el diario, y que esa foto fue tomada en la estación de trenes, haciendo que su estómago se revolviese, por la amargura que, en él, se estaba diseminando...
Dando una última mirada a la ventana de aquel departamento, Neal se alejó de aquel lugar, mientras dilucidaba su nuevo movimiento.
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La pequeña boutique del pueblo, fue lo primero que llamo a Terry la atención... * -Después de todo, creo que un nuevo atuendo no nos caería mal. – Dijo despreocupado, después de haber fijado la mirada entre los locales del pueblo, como si los estudiará uno a uno.
"Seguramente estarán esperando a vernos, en alguna de las estaciones del tren" - Pensó para sí, mientras sonreía de manera descarada y afable, posando la mirada en el vestido blanco ribeteado que lucía el maniquí del aparador.
*- Me gusta ese... - Le dijo al oído señalando el vestido, haciéndole estremecer - ¿Por qué no te lo pruebas en lo que esperamos por el tren?...
-Pero?.. –contesto un poco dudosa...
*-Anda Candy, estoy seguro que te quedara muy bien.. - Comentó tratando de convencerla, tomando una de sus manos para posarle un beso, haciéndola sonrojar—Si te incomoda el ir vestida de esa manera, compartiré tu dolor utilizando un traje a la par... –Sonrió socarrón mientras la empujaba a entrar en la boutique..
- Yo, bueno - Tartamudeo un poco, ante la mirada que Terry mantenía en su persona..
La joven diseñadora, que veía a la pareja desde el mostrador, salió rápidamente invitándolos a pasar a su tienda.
*-Por favor, puede mostrarle a mi prometida el vestido blanco que está en el aparador... me gustaría ver cómo le queda – Comento Terry, a la modista casi al momento de entrar.
-Claro señor... – contesto al acto la mujer que amablemente tomaba Candy, para poder mostrarle su creación, llevándole a través de la tienda... –Por favor, pase por aquí señorita...
Terry siguió mirando entre las confecciones que tenían a la vista.. Llamando seguidamente a la otra joven que quedo cuidando del mostrador.. * -Puede mostrarle a mi prometida, también lencería que vaya a juego con el vestido y todo lo necesario para una ceremonia, de tal manera que todo que listo en los siguientes 30 a 40 minutos... –Guiñándole el ojo- Y que todo el conjunto que le guste lo lleve puesto...
-Pero señor...
*- - Es una sorpresa para ella, así que no me importa el costo.. - Comento con un tono suave, a lo cual, la joven no pudo negarse
-Si claro... nosotros le ayudaremos para que esté lista en unos minutos.. - contestó de manera torpe mientras iba en busca de su jefa para comunicarle los deseos de su cliente de una manera discreta...
*-Una cosa más .. –Interrumpió Terry con su voz su camino, haciendo que la joven se detuviera. –Podría decirme de una tienda donde pueda conseguir un buen traje, además también de otra donde pueda encontrar algunas flores y más importante aún, sabe ¿hasta qué hora cierra el registro civil? -
"Pensando que si era como en New York, el registro civil dejaba de laborar en punto de las 5 de tarde, más como era un pequeño poblado, no podía confiarse que manejaran los mismos horarios... "
La joven modista sonrió, al ver que todo eso era improvisado. Su cliente o estaba loco, o en verdad estaba totalmente enamorado de su prometida, para después caer en saber, de quién se trataba su cliente.. Ahora entendía el porqué, al ver a ese hombre se sentía tan nerviosa, envidiando un poco a la joven rubia...
-No se preocupe señor, el servicio del registro civil esta hasta las 5 de la tarde , y es un poco más de medio día, así que tiene tiempo de sobra, si me permite un segundo para pasarle sus instrucciones a mi jefa, enseguida le ayudare con las demás cuestiones.
*-Gracias.. –esbozó Terry con una gran sonrisa..
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Sacando de su traje su chequera, realizo el pago por los servicios que le brindaron esas dos amables mujeres, que con algunas llamadas, consiguieron a su gusto un traje color negro a su medida, junto con las flores y un servicio especial del registro civil... dejando en claro que era el joven actor que solicitaba sus servicios y que la ceremonia debía de ser totalmente privada, más que nada al saber por los diarios, lo excéntrica que era la forma de ser de su cliente.
La noticia de aquel enlace, seguramente sería dada los días siguientes, cuando el afamado actor volviera a Broadway, por ello debían de hacer lucir a la joven rubia esplendorosa con sus creaciones..
Incluso, consiguieron a un fotógrafo, que les esperaría en el lugar para tomar algunas fotos del evento, y un automóvil que les llevaría sin problemas hasta la puerta del registro civil y después la ceremonia les llevaría a la estación de trenes, según lo estipulado por el actor ...
Cuando se miró al espejo, por un momento no pudo reconocerse. El vestido que al final eligieron las modistas, estaba a años luz, del primer modelo que Terry hubo elegido... aun cuando el corte en el pecho era sencillo, no dejaba de ser llamativo por la manera que se amoldaba a su figura, que era aún más fina con el delineado del corsé y el bordado en cristales swarovsky entre la transparencia que adornaba su pecho, además de la cinta que descansaba en el nacimiento de este. La tela del vestido, se pegaba de manera sutil en sus caderas dibujándolas a través de un ligero ribeteado en la falda, que caía casi al piso.
Los guantes que adornaban sus delgadas manos, eran de una seda casi inmaculada, al igual que el vestido... y sus hombros fueron protegidos del clima frío, con una estola de piel blanca.
-Señorita, su prometido, está ansioso por verle. - Dijo sonriente la modista al ver el resultado de su trabajo—Le espera afuera...
Al oír la voz de la modista, salió de su ensimismamiento dejando escapar una leve y sutil sonrisa, al más o menos comprender a que se refería su prometido, con su última travesura... –Gracias .. – Dijo al momento de darse la vuelta par a poder salir de ahí...
...
De espaldas a donde Candy había sido conducida, Terry permanecía inmóvil con un corsage de rosas blancas en la mano, mirando el automóvil que esperaba por ellos a través de los cristales que daban hacia la calle. Escuchó cuando los suaves y acompasados pasos de su pecosa, se acercaban a él, deteniéndose a unos pasos de donde se encontraba
"un hombre, no se define por sus palabras"..
Pensó nuevamente, las palabras que una vez le dijo su padre, comprendiendo a su vez completamente su significado... La vida que hasta algunos días había llevado, cargaba con el peso de esas palabras...
tratando siempre de hacer lo correcto sin pensar en ese entonces las consecuencias de sus acciones y que ello muchas veces distaban de los deseos que mantenía su corazón..
Parecía que por primera podía hacer lo correcto y no pelearse con sus entrañas, alejando completamente de él la sensación de desasosiego que venía arrastrando durante toda su vida escapando de sus labios una sonrisa franca, antes de dar la vuelta y continuar con sus planes... de esa última travesura ..
"Si... era un egoísta... pero no le importaba... aquel momento quería que fuera solo de ellos dos... "
No quería demostrar nada a la sociedad... todos y cada uno de los cuales estaban solo para desacreditar sus actos, podían irse muy lejos... solo, con sus actos quería darle a demostrar a una, a solo una persona que ella, era lo más importante para él ...
Ya no estaba dispuesto ni mucho menos quería esperar para hacerla su esposa, a recibir reprimendas y largas por parte de la familia adoptiva de Candicé... y ni que decir, que tampoco estaba dispuesto a que las arpías que vivían bajo la tutela del apellido Andley pudieran llenarse la boca de injurias por su descuido... Asaltando a él, recuerdo que mantenía de la Sra. Elroy, de quien en varias ocasiones sin querer tuvo que compartir por algunos minutos, en eventos de caridad o a fines. En la similitud que compartía con la Sr. Marlowe en lo inflexible de su carácter y la cara de pocos amigos que a través de los años no cambió en nada,
Y aunque por un momento se lamentó, por hacer a un lado a su madre, a la srta. Giddings y la hermana María además aquel anciano que amablemente adopto a Candy, el Tío abuelo Williams, estaba seguro que al exponer sus razones entenderían cabalmente su proceder...
-Terry...
El murmullo suave de su voz, hizo que dejara atrás aquellos pensamientos que no debían tener cabida.
Dio la vuelta, posando la mirada en su mujer, que lo dejó sin aliento...
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Continuará...
Sakurai -Alighieri...
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