Gui: Como siempre digo, lo prometido es deuda :)
Disclaimer: Soy mala, ¡no Rowling!
Nota: Quien quiera saber algo más de la sesión en la Madriguera, que se lea el capítulo 74 de mi fic Heirs que se llama Serpiente. En este fic no lo voy a desarrollar más :) Un besazo!
Mira tu reflejo en el espejo
Susto
o cómo intentar soportar a la familia de un no-muy-amigo.
Cuando pisó la Madriguera, Scorpius supo que no había sido buena idea aceptar la contra invitación. La autora dice contra invitación porque sabe algo que los lectores no saben: y es que Scorpius había invitado a Albus una semana a un campamento a Estados Unidos en Julio. Y claro, Albus le había devuelto la invitación doblándola de tiempo. El caso es que al principio había ido a Grimmauld Place, 12, casa de los Potter, antes cuartel general de la famosa Orden del Fénix (si no sabes qué es, ajo y agua). El caso es que no le hicieron ningún feo. Quizás porque eran demasiado educados.
Cuando llegó, Harry Potter le estrechó la mano (no le pedía un autógrafo porque le sentaría mal, pero, guau, ¡Harry Potter!) y Ginny Potter le sonrió y dio un abrazo. Albus dijo algo así como "¡mamá, déjale!". Lily Potter, que resultó ser la niña más extrovertida que había conocido nunca, le dijo lo siguiente:
-Hola Scorpius Malfoy. Me han contado que tu papá y el mío no se llevaban bien.
-Eso me han dicho, sí.
-Pues da igual, porque tu padre es tu padre, y tú eres tú, ¿no?
-Gracias...
En fin, ya véis. El único problema era James Potter. Había perdonado a su hermano el hecho de que se vistiese de Verde y Plata, pero los Malfoy no tenían buena fama. Decidió no ser prejuicioso (recordando un sermón de su prima) y hacer preguntas.
-¿Juegas al Quidditch?
-Sí.
-Espero que peor que los de Gryffindor, por si intentas meterte en el equipo.
-No pensaba hacerlo.
-¿Ajedrez?
-Creo que no.
-¿Pociones o Transformaciones?
-Tranformaciones. Pociones se me da mal...
-¿Ravenclw o Hufflepuff?
-Ravenclaw.
-¿Serpientes?
-Son curiosas.
-¿Muggles? ¿Hijos de muggles?
- No conozco a ningún muggle... Y sus hijos... A veces tienen demasiada suerte. Son raros. Siempre tardan en enterarse de las cosas.
-¿Has dicho que te llamabas...?-James lo sabía perfectamente.
-Scorpius.
-Encantado de conocerte, Scorpius, soy James Sirius Potter.-y cerró la puerta de su cuarto en las narices del rubio.
-Bueno, eso era mi hermano.-se resignó Albus.
Y todo fue bien una semana. Pero un día, Albus y Lily se le acercaron por detrás.
-¿A qué no sabes a dónde vamos?
-¿No?
-¡A la Madriguera!
Y claro, cuando a uno le explican que se va a meter en un nido de pelirrojos hambrientos de Slytherins, se asusta. Y mucho, mucho, mucho. Para volver al principio del capítulo, tras ver el jaleo inicial de la Madriguera, Scorpius supo que eso estaba mal. Conoció a los curiosos primos de Albus (cada uno con un saludo distinto) pero no y no. Lo bueno es que no era el único intruso porque Dominique Weasley se había traído a una amiga, Janie noséqué, que le apoyó en los momentos difíciles: "es normal, acostúmbrate. Es tan divertido...". Pero no y no. Ni siquiera entre Albus y Rose consiguieron des-traumatizarle. Y por eso mismo, en el futuro volvería mil veces a pisar esa parte de los alrededores de Ottery-St-Catchpole.
Insinuación final: Scorpius adora a los Weasley. Y a Albus.
Gui
SdlN
