Declaración: Los personajes y el mundo de Harry Potter pertenecen a J.K Rowling.
Este Fanfic participa en el Fictober 2018. Día 11: Orgullo.
N/A: Espero les guste y me dejen algún saludito. ¡A leer!
*Esta historia es de mi autoría y sólo se encuentra en FanFiction y en Wattpad, con el usuario LidiaaIsabel, si lo ves en otro lugar por favor avísame* Di no al plagio.
Orgullo
Un domingo de verano, no cualquier domingo. Sino especial donde amigos y familiares se reunían para recordar a un gran amigo, hijo, hermano, héroe de guerra.
Hermione Granger esperaba junto a sus amigos que terminaran de despedirse los asistentes a la misa en recordado Ronald Weasley. Un joven auror que desempeñaba bien su labor junto a su novia y mejor amigo Harry Potter. Fue devastador para todos, pero sobre todo para ella, pues llevaban viviendo juntos desde que acabó la guerra y habían iniciado su preparación de Aurores.
Tres años habían pasado ya, en una redada a mortífagos fugitivos, se interpuso en una maldición dirigida a Hermione, murió al instante dando su vida por ella. El destino quiso otra cosa, le dio una oportunidad, se decía a veces, siguió viviendo por ella y por Ron, encontró refugio en nuevos amigos.
—Te ves bien Hermione —la abrazó Ginny uniéndose a ellos.
—Gracias Ginny, tú también ¿tu madre?
—Sigue hablando con unos familiares, ya sabes, nunca se quiere ir de aquí. Pero los cementerios no son mi lugar favorito en el mundo, nos iremos pronto. Harry estaba dándole unas palabras a Ron —acercándose a Draco le estrechó la mano.
—Weasley —saludó él respondiendo el saludo.
—Malfoy, espero seas bueno con ella, sino le harás compañía a mi hermano. Nos vemos luego chicos.
.-.
Los Weasley nunca dejaron de quererla y recibirla, a pesar que ya no era novia de su hijo y después de un tiempo se le empezó a ver junto a Draco Malfoy. Supieron aceptarlo en la familia, pues todos seguían adelante con sus vidas de la mejor manera posible.
—Draco iré a llevarle flores, ¿me acompañas? —dijo la chica extendiendo su mano.
—Claro —respondió tomándola para seguirla.
Se había despejado ya el lugar y Hermione los dirigió frente a la lápida recordatoria de su querido Ron. Con su varita conjuró un pequeño arreglo de flores blancas.
—Ron, no sabes como te extraño, ha pasado tanto tiempo y tan poco a la vez. Nunca te perdonaré que te atravesaras frente a la maldición asesina. Pero estoy muy orgullosa de ti, todos lo estamos, se que lo habrías hecho por cualquiera de nuestros compañeros. Y aunque me ha costado he seguido adelante, estoy estudiando leyes mágicas, creo que lo de correr tras los malos ya no es para mi. Y traje a alguien conmigo hoy, lo conocí en mi nuevo empleo, me cuidará tanto como tu, estoy segura.
—Hermione, creo que Potter te busca —le interrumpió Draco suavemente.
—Claro, voy enseguida. Adiós Ron, siempre estarás en mi corazón, porque no dejaré de quererte y recordarte.
Draco la vio levantarse e ir donde la llamaba Potter y la familia Weasley. Se volteó a ver tumba del pelirrojo y suspiró. — Oye Weasley, nunca me caíste muy bien. Pero diste tu vida por ella y eso te lo agradeceré por siempre. Así que, gracias comadreja.
—¡Draco! —se acercó la castaña a buscarlo, — Los Weasley nos invitan a almorzar en la madriguera. Hey ustedes no hablen de mí a mis espaldas —dijo en tono divertido.
—Por su puesto que no querida, solo le dejaba algunos recuerdos al pelirrojo, —y abrazándola de la cintura le respondió—vamos a ver qué preparo hoy la señora Weasley.
—Genial, ¿podemos volver el mes que viene? —le preguntó mientras caminaban.
—Hey, no te aproveches Granger —le sonrió besándole la mejilla.
A pesar que debía ser un día de tristeza para muchos, para ellos era un día de reunión y celebración por los que continuaban cada día.
Molly preparó comida para un ejército y todos se divirtieron esa tarde. Observaba a sus hijos, nueras, yernos y nuevos amigos, extrañaba a su pequeño Ron, pero siempre lo recordaba con alegría y orgullo, él era un buen muchacho. Y siempre sería recordado como tal.
