Bueno ustedes ya lo saben, pero es necesario recordarlo. Los personajes en esta historia no me pertenecen, son del magnífico cerebro de Stepahnie Meyer, algunos son de mi humilde cerebro.
EPOV
Me fui directo a la cocina. El tenerla frente a mí de aquella manera estaba matando mi poco autocontrol. Respire profundo y me dedique a preparar la mesa para cenar. Paso algún tiempo y ella no salía ya estaba comenzando a preocuparme. "Tan pronto termine con esto, voy a revisarla" me dije mentalmente. Cuando estaba colocando las copas sentí unos pasos detrás de mí y su olor invadió todo el lugar. Al girarme me quede casi sin palabras, mi mente se nublo y mi control bajo a un 1%. Frente a mi estaba mi hermosa novia con un vestidito negro que me dejaba ver sus hermosas piernas, sus hombros y por lo que note hasta su espalda. Aquellas piernas se veían aun más hermosas con las sandalias que llevaba. Nunca la había visto así, pero definitivamente ella era toda una diosa que emanaba sensualidad.
—Amor, parece que estas buscando matarme. Estas… hermosa. — dije hermosa porque creo que si le dijera lo que realmente pensaba, tal vez no seria muy adecuado. Me acerque y la tome de la cintura, necesitaba sentirla cerca, comprobar que era real y no otro de los sueños.
—Gracias— su voz era suave. Cuando llevo sus manos a mi cuello, sentí una fuerte descarga, la apreté más contra mi cuerpo. Me acerque a su cuello y comencé a darle suaves besos que eran mas roces, seguí mi camino llenándome mas aun de su olor, hasta llegar a sus labios.
En aquel momento se acabo todo mi control. La deseaba con locura. Sus manos agarraron el cabello detrás de mi cuello y yo baje mis manos por sus piernas y las metí debajo de su vestido. Un gemido se escapo de nuestros labios.
—Pídeme que me detenga— le dije aun en sus labios
—No quiero— se apretó más contra mí si era que se podía. Baje mis manos hasta la parte baja de sus muslos y ella al parecer entendió mi intención y se levanto un poco cuando la ale y termino con estas enrolladas a mi alrededor.
El roce de nuestros sexos fue el punto final de la cordura. Así cargándola, mientras nos besábamos camine paso a paso hasta la habitación, pero no pude llegar. La pegue contra la pared y ella metió las manos por entre medio de nuestros cuerpos y jalo mi sweater, la pinche con mi cuerpo contra la pared para poder levantar las manos y que ella pudiera sacarlo. Volví aferrar una de mis manos a su cuerpo y con la otra solté el hilo que amarraba su vestido en el cuello, este se deslizo dejando sus pechos al descubierto.
—Ummm eres malvada— le dije al notar que no llevaba nada debajo.
—Así se usa— una sonrisa seductora se formo en su rostro. Baje mi cabeza hasta uno de sus pechos y deje un suave beso, ella tembló y levante la mirada para verla con sus ojos brillosos. Repetí la acción con el otro y ella tuvo la misma reacción.
—Creo que alguien esta sensible— ella se movió rozando más fuerte nuestros sexos y gemí.
—Hablando de estar sensibles. —una sonrisa picara se dibujo en sus labios. La volví a jalar y como pude camine hasta que por fin entre en la habitación. —No deberías hacer estos esfuerzos—me susurro al oído.
—Dra. Swan otro día discutimos, ahora déjeme disfrutar con mi novia— ella pego sus labios a mi cuello y comenzó con un suave roce por este. No se ni como llegamos a la cama, pero nos deje caer sobre ella. Trate de que ella no sintiera mi peso, por lo que trate de moverme hacia un lado, pero ella no me lo permitió.
— ¿A dónde cree que va Sr. Cullen? — me apodere nuevamente de sus labios, probando aquel dulce sabor que me enloquecía.
Me aleje un poco para observarla, se veía irresistible con sus ojos brillosos, sus labios rojos e hinchados por la fuerza de nuestros besos, sus mejillas sonrojadas, sus pechos erguidos al descubierto y su respiración agitada por la excitación. Baje mi cabeza y tome uno de sus pezones entre mis labios, logrando que ella gimiera y se retorciera bajo mi cuerpo. Luego comencé a besar y succionar el otro, mientras ella se aferraba a mis cabellos tirando de ellos.
Baje una de mis manos y la metí por debajo de su vestido, la fui deslizando por entre medio de sus muslos hasta tocar el encaje de su tanga. Pase mis dedos sobre ellas, estaba bastante húmeda, me cole por el borde y volví a pasar mis dedos pero esta vez sobre su piel, ella contuvo la respiración y yo sonreí.
—Ummm, Amor, estas deliciosamente húmeda. — ella me pego un golpe, mientras su cara se ponía mas roja, dándole un aire de inocencia.
—No juegues, me vas a volver loca— su voz sonaba ronca. Me volví a separar un poco para terminar de quitarle el vestido, dejándola solo en la diminuta tanga de encajes negra y las sandalias que adornaban sus piernas.
—Hermosa—
BPOV
Edward estaba jugando con mi resistencia. Cada célula de mi cuerpo lo ansiaba, lo deseaba. Aquello era algo irracional. Cuando miraba sus ojos podía distinguir que aquel fuego lo estaba consumiendo tanto como a mí. Estaba frente a el hombre que amaba casi desnuda y deseando ser uno con el, pero estaba en desventaja, el tenia mas ropa que yo. En un movimiento rápido y que no se como lo hice, nos gire dejándome sobre el.
—Te dije que no jugaras conmigo—
—Umm, por tenerte así vale la pena el riesgo. —Sentí un doble mensaje en aquellas palabras, pero apague mi lado racional.
—Estas haciéndome trampa, no estamos en igualdad de condiciones. Tienes demasiada ropa y yo…— no me dejo terminar, me jalo para besarme.
—Tu te ves demasiado irresistible así y sobre mi— le hice cara como de enojo y el hizo gesto de que temblaba de miedo, por lo que me propuse torturarlo un ratito, o mejor dicho hasta que yo aguantara.
Me incline un poco acercándome a su boca, pero cuando el me iba a besar desvié mi rumbo hacia su cuello. Deje un suave beso y comencé mi descenso. Fui besando sus hombros hasta llegar a su pecho, baje por el centro de este hasta llegar a su bien formado abdomen. Alcé mi mirada y lo vi cerrar sus ojos un momento para luego mirarme. El color verde de estos era mas oscuro, pero con un brillo indescifrable.
Llegue hasta el pantalón y deslice mis dedos por borde de este, provocando un gruñido de Edward. Lo mire y me tuve que reír por su cara de tortura.
—Eres malvada—
—Yo creí que era tu ángel— abrí el botón de el pantalón y luego comencé a bajar el zipper (cremallera) con mucha suavidad, alargando cada segundo. Me percate que estaba conteniendo la respiración, cuando termine de abrirlo y el soltó todo el aire de golpe.
Volví a pasar mis dedos por el borde de el pantalón esta vez parando a cada lado de sus caderas y tire de el, nuevamente con mucha suavidad. Mientras lo bajaba, dejaba al descubierto un bóxer negro que contenía un poco su gran excitación.
—Pequeña hechicera estas torturándome— me dijo en un ronco susurro. Lo mire con mi cara más inocente y este bufo.
Termine de quitar sus pantalones y cuando me iba a regresar a mi posición este se sentó y me jalo dejándome sentada a horcajadas de frente a el. El roce fue inevitable y ni decir de nuestra reacción. El se apodero de mis labios y me apretó contra su cuerpo. El beso era casi desesperado y comenzamos un movimiento que me estaba llevando al punto más alto de la excitación. De ahí a como desaparecieron las últimas prendas no lo recuerdo. El me recostó en la cama, nuevamente beso y succiono mis pechos, luego subió y me miro directo a los ojos, mientras poco a poco se deslizaba dentro de mí.
Mi cuerpo lo acepto como si ya fuera parte de el y solo con el roce estuve a punto de tener un orgasmo. No mentiré diciendo que era virgen, pero lo que sentía con Edward era algo nuevo para mí. Mis ojos se humedecieron por las lágrimas que provocaban todo aquel mar de emociones.
—¿Te lastime? — me pregunto el preocupado y deteniendo su camino.
—No mi amor, esto— tome una de mis lagrimas— es de emoción y felicidad. —El se acerco y me dio un suave beso.
—Te amo— diciendo esto término de entrar en mí.
—Tanto como yo a ti— me abrace a el, en aquel momento sentí que estaba en el lugar que había sido creado solo para mi.
Luego de unos momentos en los que solo se escuchaban nuestras respiraciones y el latir de nuestros corazones, comenzamos a movernos lentamente. Aquello era delicioso, pero a la vez torturante. Nuestros cuerpos se reconocían, y nos envolvimos en una perfecta danza que se fue acelerando, no parábamos de gemir y gritar nuestros nombres entre jadeos. Cada vez era más rápido hasta llegar al frenesí.
—Mi ángel, tu interior esta tan caliente que no creo poder aguanta más. —
—Yo tampoco— las palabras casi no me salían. Sentí como un nudo se formo en la parte baja de mi abdomen, mi corazón y respiración se aceleraron aun más. Me aferre a sus cabellos.
—Déjate ir mi amor, acompañémonos en esto— dicho esto, explote en el mejor orgasmo que había tenido en toda mi vida y lo sentí derramarse dentro de mi.
—Te amo— gritamos ambos. Sus brazos se debilitaron y su cuerpo callo sobre el mío. Sentí cuando se iba a mover para no aplastarme, pero no se lo permití. No quería que aquel momento mágico terminara. Quería quedarme ahí unida a su cuerpo.
—Te estoy aplastando mi ángel—
—Para nada, solo deseo que nos quedemos así un momento mas— El se levanto un poco, ya su respiración se estaba normalizando, me miro directo a los ojos y nos unimos en un suave y tranquilo beso.
—Te amo— susurro aun en mis labios.
—Yo mas— le conteste provocando una sonrisa en el. Me dio una mirada algo triste y salió de mí, dejándome con una sensación de vacio y frio. Se recostó a mi lado y me jalo quedando envuelta en sus brazos. Así estuvimos un rato, el acariciando mi espalda desnuda y yo dejando suaves besos en su pecho, hasta que mi estomago nos interrumpió.
—Creo que tendremos que volver a calentar la cena— su tono era algo burlón.
—Ups ni me acordaba de eso. —
— ¿Por qué será? —
—No se, será porque cierto chico que conozco me ataco impidiéndome pensar en cualquier otra cosa. — le puse mi mejor cara de inocencia, cosa por la que comenzó a reír fuertemente.
—Por lo que recuerdo, usted no puso resistencia, además que esperaba de mi cuando se veía tan sensual y provocadora— ahora fui yo la que reí.
—Ok. Dejémoslo como un empate. —
—Me parece bien, ahora vamos a comer, que la noche apenas comienza— dicho esto nos levantamos, pero me preocupe cuando lo vi pasar sus manos sobres sus costillas.
— ¿Te lastimaste, cierto? —
—Suhh, tranquila doctora, estoy bien. Solo molesta un poquito. —
—Te dije que no debías hacer desarreglos. Déjame revisarte por fa…— no me dejo terminar. Poso sus labios sobre los míos y me hizo callar
—Estoy bien amor. No es un dolor nuevo, es solo una pequeña molestia, porque hace mucho que no hacia tanto ejercicio. — dijo lo ultimo guiñándome un ojo.
—Eres un necio terrible—
—Y tu mi hermosa doctora eres una cabezota, pero aun así nos amamos— me robo un beso y se fue a buscar la ropa, que quedo por algún lugar.
Yo me fui al baño me di una ducha rápida, busque algo cómodo y cuando estaba terminando el regreso. Su cuerpo solo estaba cubierto por el pantalón, dejando su pecho al descubierto. Un sonoro suspiro se me escapo, el me paso una de sus manos por mi rostro y miro con dulzura.
Nos tomamos de las manos y nos dirigimos al comedor me ayudo a sentarme y se dirigió a la cocina a buscar la cena. Regreso con dos platos de deliciosa pasta, la cual devore con muchísimo gusto.
—Ummm Esto esta delicioso—
—Gracias—
EPOV
Hacer el amor con Bella fue tocar el cielo. Nuestros cuerpos estaba hecho uno para el otro. Hubo varios momentos en que tuve que contenerme para no dejarme ir. Ella era deliciosamente irresistible. Quería fundirme en aquella piel y no sepárame nunca de ella. Cuando vi sus lágrimas temí haberla lastimado, pero cuando me dijo que aquellas eran de emoción y felicidad mi corazón quiso explotar. En ese momento no me importo nada más que ella y yo, no sentí dolor, ni molestias, solo aquel fuego abrazador que termino por consumirnos. Escucharla gemir mi nombre era la más hermosa melodía. Sentí como su interior me abrazo más fuerte y así tocamos el cielo juntos y gritando un te amo, para completar aquel momento mágico.
No quería romper con aquel momento, pero me preocupaba que la fuera aplastar, me separe un poco recuperando el dominio de mi cuerpo y cuando nuestras mirada se encontraron me perdí en aquellos ojos color chocolate, me acerque a sus labios y la bese. Con gran tristeza me retire de ella y sentí frio, me recosté a su lado y la jale para envolverla en mis brazos. Estuvimos un tiempo así, recostado entre suaves caricias y besos. Estábamos envueltos en nuestra burbuja cuando escuche su estomago, recordando que ni tan siquiera habíamos tocado la cena.
Después de varias bromas sobre el tema, decidimos levantarnos y cenar. En ese momento sentí como mis costillas me reclamaban por mi reciente actividad. Esto no le paso desapercibido a Bella y despertó su lado de doctora, pero me encargue de calmarle con un beso y luego de asegurarle que no era un dolor nuevo.
—Eres un necio terrible—
—Y tu mi hermosa doctora eres una cabezota, pero aun así nos amamos— le robe un beso y me aleje a buscar la ropa que en nuestra locura había ido dejando un camino desde el comedor y algunas piezas estaban en algún lugar de la habitación.
La sentí entrar en la ducha, así que puse la comida a calentar. Escuche el agua detenerse le di unos minutos mas y fui por ella. Entre a la habitación y ella estaba terminando de arreglar su cabello, se había colocado un pantalón de algodón bastante corto y una camisilla que le hacia juego. Se veía sexi y dulce a la vez. Ella Me miro y la escuche suspirar, me acerque acaricie su rostro, me provocaba cuidarla y amarla siempre. Ella sacaba mi lado más cursi, digo dulce. Sin pronunciar palabras, ya que no eran necesarias, nos tomamos de las manos y nos dirigimos al comedor. La ayude a sentarse y me fui a la cocina por la comida, al regresar coloque frente a ella el plato de pasta.
—Ummm Esto esta delicioso— me dijo mientras comía.
—Gracias— respondi algo de pena.
— ¿Porque te sonrojaste? —
—No es nada. — baje mi cabeza, pero la escuche reir y no me contuve la necesidad de mirarla y reir con ella.
Luego de cenar y recoger todo, llame a Quil, el me secundo la idea de que era mejor quedarnos en el apartamento de Bella por esa noche. Decidimos ver ua pelicula, asi que nos tiramos en su sillon, pero antes de que comenzara ella puso la pelicula en pausa.
—Te vas a molestar, pero la doctora Swan tiene que revisar a su paciente. —
—uff, ya se habia tardado. Ya yo estaba feliz de que se hubiese quedado de vacaciones—
—Pues regreso, aunque sea por unos minutos y no quiero protestas. — levante las manos en señal de rendición y poniendo cara de tortura.
Ella me recosto en el sofa y comenzo a pasar sus manos por mi costillas, ejerciendo un poco de presion. Aunque sentia un poco de molestia no le dije nada, pero verla tan concentrada en lo que hacia y el contacto de sus dedos con mi piel me estaba enviando una descarga de corriente que me enloquecia y me tenia apunto de perder el control.
—Para por favor o no veremos esa pelicula — le pedi casi suplicando. Ella levanto la cabeza y nuestras miradas se encontraron. Con una "inocente" sonrisa deslizo sus manos desde donde las tenia hasta mi rostro pasandolas por mi abdomen, pecho y hombros. Luego rozo mis labios con la punta de sus dedos y me estremesi.
—Espero que no me estes ocultando nada y si te duele espero que me lo digas. — nuevamente paso sus manos desde mi cara hasta el borde de el pantalon, estaba perdiendo la cordura cuando se levanto y puso la pelicula a correr.
—Eres muy peligrosa. — respire profundo cerrando mis ojos para tratar de calmar lo que ella habia hecho.
—Creo que hace unos dias me dijiste que lo estaba matando con mis metodos para calmarte, pues ahora te demuestro que tambien puedo provocar tu descontrol. — en su cara habia dibujada una sonrisa, que por alguna razon me basto para jalarla al sofa y comenzarla a besar.
BPOV
Esa noche volvimos hacer el amor, esta vez mas pausado y disfrutando cada caricia. En la mañana me levante temprano y prepare el desayuno. El aparecio cuando casi terminaba y se ofrecio a ayudarme. Estar asi, juntos y solos me parecia un sueno. Un sueño del que no me queria despertar. Desayunamos juntos, como al mediodia decidimos regresar a la casa donde nos esperaban los padres de Edward. Ya habíamos quedado en comer juntos, aunque tenía la sensación de que ellos nos ocultaban algo. Al llegar escuchamos más voces que de costumbre y me preocupe. Todos mis sentidos se pusieron alerta y mire a Quil con desesperación.
Y aquí estamos de nuevo. Espero que le guste el cap. Ahora a ver quien estara en la casa. Jajaja ya se que pensanran, aqui esta esta de nuevo dejandonos con la duda. Ups me sigo sintiendo traviesa. Bueno mis amores les agradesco de corazon a todas las que me siguen apoyando. Ginegine, Black Cullen, bellaliz, joli cullen y sophia18 gracias por sus rr, este capitulo va para ustedes. También gracias a los q me leen desde el anonimato y a quienes me han añadido en sus favoritos y alertas. Todos ustedes son el combustible que me ayuda a seguir. Bueno ya me despido por ahora y voy a ver si me pongo a trab. En mi otra historia. Nos leemos pronto.
Cold Kisses and Bear Hugs
Con Cariño:
Bertlin
P.D. Las Mosqueteras Cullen tenemos un Nuevo proyecto que se llamara el Payback Twilight Contest. Si les interesa participar envíenme un mensaje privado o a mi email soleiry gmail . com ya saben sin los espacios, yo les enviare un mensaje de regreso con todos los detalles.
