Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen sino a Rumiko Takahashi. Kazou pertenece a mi amiga GabyRodin. Yo los utilizo para diversión.

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. -indica cambio de escena.

Indica el pasado.

—indica tiempo actual-

—"Indica diálogo de bestia interna".-

"Indica pensamientos"

10

La paz reinaba en el palacio del oeste y sus alrededores, después de la muerte de su más grande enemigo, Naraku, de esto ya había pasado una semana. Una semana de sufrimiento para unos y para otros una semana de tranquilidad.

Sango no había salido de su habitación para nada a pesar de que su mejor amiga Kagome había hablado con ella para convencerla de que eso no era lo correcto, fracasando casi al instante. Ella más que nadie sabía de los sentimientos que su amiga albergaba en su corazón por el ahora difunto monje pero, a ella más que nada le dolía el hecho de haberlo perdido de esa manera, le quería como al hermano mayor que nunca tuvo y se lo arrebataron de la peor manera.

Sin importar que le dijeran a la exterminadora ella no salía de la habitación que se le había asignado. Incluso Sesshomaru fue a hablar con ella pero no tuvo mucho éxito.

Mientras que Ayame se la pasaba todo el día tras Inuyasha, al cual se le comenzaba a hacer algo molesto. Él apreciaba a la loba pero ella se excedía al aferrarse a acompañarle a todos lados. El único lugar al que el medio demonio podía ir sin ella era al baño y esto lo agradecía eternamente el orejas de perro.

Ese día le tocaba a Inuyasha llevar la comida a Sango a la cual le había tomado un cariño muy extraño para él. De cierta manera le alegraba llevarle cosas a la castaña. Hoy intentaría animarla a salir, era el día perfecto para salir a caminar, incluso podrían utilizar uno de los caballos del palacio para dar una vuelta y con esto último se alegró el día.

Por otro lado estaba la madre de Sesshomaru haciendo los preparativos para regresar a su castillo tenía asuntos pendientes que había dejado botados por estar al lado de su hijo y su mujer. Lo importante era que por fin les había dado aquello que Inu no Taisho le mandó a Sesshomaru.

— Nos vemos señora Irasue. -se despedía Kagome con una reverencia.

— Querida solo llamame Irasue. -reprendió la mayor.

La azabache le contestó con una sonrisa.

— ¡Visitenos pronto abuela! -gritó Inuyasha mientras se aproximaba a ellos.

— ¡Mas respeto! -gritó con enojo la ambarina.

— Hasta luego madre. -se despidió Sesshomaru.

La mayor solo sonrió con cariño hacia su hijo y lo abrazó, cosa que extraño al macho, su madre no era de las que demostraban sus sentimientos.

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En el fondo del bosque se encontraba un joven mal herido intentando llegar a la guarida que una vez le perteneció a su padre pero sus intentos fueron fallidos ya que cayó desmayado.

Una joven iba deambulando por el bosque con sus serpientes blanquecinas a su rededor entregándole almas hasta que se topó con el joven desmayado a mitad de la nada. Como pudo lo levantó y lo llevó a una cabaña que había construido para ella a unos metros de ahí.

llevaba horas desde que lo había curado, esperaba a que despertara. La fiebre había abandonado su cuerpo. Eso dejaba más tranquila a la mujer. Las horas pasaron dando el paso a la noche cuando por fin el joven despertó.

— ¿Donde estoy? -preguntó mientras intentaba sentarse siendo detenido por las manos de la sacerdotisa.

— No te levantes o tus heridas se abrirán de nuevo.

— ¿Quién eres tú? Hueles a muerto. -preguntó el chico ofendiendo con lo último a la chica.

— ¡Soy la poderosa Kikyo! -expresó con algo de odio.

— Así que tu eres Kikyo, yo creí que mi padre tenía mejores gustos. -habló el haciendo enojar a la miko.

— ¿Quién eres tú? -preguntó con impaciencia.

— Soy Kazou primogénito de Naraku. -habló con orgullo al mencionar el nombre de su difunto padre.

— Hijo de Naraku. -susurró la sacerdotisa extrañada.

— Así es.

— ¿Dónde está él ahora? -preguntó con interés.

— Ha muerto-sus ojos denotaban odio-él murió a manos del grupo de Inuyasha y su medio hermano. -sus palabras no dejaban de contener rencor.

Kikyo se quedó unos momentos en silencio analizando la situación.

— ¿Qué harás ahora? -inquirió.

— Vengarme. -contestó él serio.

— Perfecto, unamos fuerzas. -sugirió la sacerdotisa.

El joven solo sonrió de manera maquiavélica y comenzó a reírse.

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— ¿Sesshomaru? -preguntó Kagome al entrar al despacho de este sin obtener respuesta, llevaba horas buscándolo por las miles de habitaciones, necesitaba hablar con él.

La joven se rindió y salió al jardín donde se encontraba Shippo y Rin jugando. Hoy era el único día que el zorrito tenía libre durante la semana para jugar y estar cercas de su madre.

— ¡Mamá! -gritaron ambos al unísono.

La mujer les sonrió en respuesta y se aproximo a ellos siendo recibida por un fuerte abrazo de ambos infantes.

— ¿Juegas con nosotros? -preguntó Shippo.

— Claro, ¿y a que juegan? -preguntó mientras se sentaba en el verde césped.

La tarde fue muy divertida, Kagome les enseñó a jugar a las escondidas, a los encantados e incluso a las traes. Sin embargo la hora de la cena había llegado y con esta los tres entraron al palacio para alistarse para cuando fueran llamados a la cena.

— Sesshomaru ¿dónde has estado? -preguntó con reproche al verlo sobre la cama que ocupaba ella.

— Resolvía unas cosa. -contestó sin mirarla.

— Haré como que te creo.

La mujer tomó sus cosas para ducharse, no quería faltar a la cena.

Sesshomaru suspiró con cansancio al verla entrar al onsen.

"Ella sospecha algo." -habló yako.

"Ella no puede enterarse aún." -le contestó Sesshomaru

"Sabes que ella no es tonta tarde o temprano lo descubrirá" -dicho esto Yako se echó a dormir en una esquina mientras Sesshomaru regresaba al mundo de los vivos.

— ¿Te encuentras bien? -preguntó Kagome moviendo su mano frente a sus ojos.

— ¿Porque no iba a estarlo? -contestó con otra pregunta.

— No me contestes con otra pregunta. -le retó.

Sesshomaru no respondió solo jaló a Kagome del brazo para que cayera sobre él y así poder robarle un beso.

¿Qué tramará Sesshomaru?

¿Qué pasará con Inuyasha, creen que se quede con Sango?

¿Les está gustando?

Espero sus comentarios y sugerencias.

Sayonara RT