—Lo siento pero no podemos hacer nada por ella...
—¿ Como que no podemos hacer nada por ella?,que pretendes, ¿que la dejemos en manos del Señor Tenebroso? —Sentía como la furia se iba acumulando en mi interior.
—Severus me asombras, nunca pensé que te importara tanto la señorita Granger —Lo dijo en un tono que me hacía sospechar que él ya sabía mis sentimientos hacia ella —,pero lo siento no podemos arriesgar el bien de toda la comunidad mágica por una niña.
—Pero Albus ¿te estas escuchando?, tú, el mayor mago del mundo, defensor del amor por encima de todo ¿piensas dejar morir a una niña inocente?, no lo entiendo la verdad... — Le había dado un golpe bajo, me miro directamente a los ojos y me dijo:
—No necesito que entiendas nada, la decisión ya esta tomada y aunque me duela debo hacer lo necesario para asegurar la paz en el mundo mágico. Un ataque en estos momentos contra Voldemort pondría en peligro todo nuestros planes.
Quería gritarle, quería decirle lo injusto que era, pero sabía que no serviría de nada. Me quede mirándolo sin expresión alguna, o más bien con esa expresión que todos ponemos cuando planeamos algo pero queremos ocultarlo.
—Espero que no estés tramando nada, tienes que dejar que las cosas sigan su camino y si por casualidad cuando vayamos a atacar a Voldemort ella sigue viva, yo seré el primero en ir a salvarla, pero ahora no se puede.
—Me voy a mi dormitorio— Me fui dando un portazo, si ese viejo se creía que iba a dejar a Hermione tirada lo tenía claro. Un plan se estaba formando en mi mente, pero era demasiado arriesgado hasta para mi. Bueno pensándolo bien no tenía nada que perder, y ella sin duda merecía todos los peligros a los que me pudiera enfrentar. definitivamente lucharía por ella con o sin la ayuda de Dumbledore.
No sabía si habían pasado horas o días, pero su mente estaba más fuerte y quizás por eso parecía aguantar mejor los golpes. La visita de Snape había encendido la llama de la esperanza en su corazón y ahora solo podía pensar en él.
Recordaba su infancia, llena de felices recuerdos aunque estos fueran siempre con sus padres. No había tenido amigos en su escuela muggle, nunca había conectado bien con los otros niños de su edad y siempre se habían burlado de ella por su extraña adicción a los libros y por los sucesos extraños que pasaban a su alrededor. A pesar de esto no recordaba esta época como una etapa mala sino como una carrera de obstáculos en la que al final había llegado a la meta, se había enterado de que era bruja.
Cuando llego aquel hombre con una gran barba blanca y una ropa muy rara y le dijo que era una bruja, pensó que era una broma, pero luego descubrió que no era así y que había sitios exclusivos para magos e incluso un colegio especial para ellos. Sus padres estaban muy orgullosos de ella, cuando llegó al colegio por fin pudo hacer amigos y habían sido unos años muy divertidos lleno de aventuras, pero ahora se encontraba aquí sola, torturada por uno de sus mejores amigos y con la única esperanza de que la salvara un hombre del que se había enamorado perdidamente pero con el que no había hablado más de media hora seguida.
Anhelaba una vida tranquila pero no se arrepentía de todo lo que había hecho, se sentía fuerte y sabía que si moría al menos la recordarían como una buena persona y como una luchadora, a ella con eso le bastaba.
—¿ Severus que te trae por aquí? —Estaba sentado en la cabecera de la gran mesa del comedor de los Malfoy y me miraba intentando leerme la mente, aunque sabía que yo la tenía completamente cerrada.
—Mi señor, le vengo a hablar sobre su nueva incorporación, el joven Weasley.
—¿ Como lo sabes? — Siempre tenía que saber todo.
—Me lo imagine al ver que nuestra nueva prisionera era la sangre sucia Granger.
—Bien, eres muy astuto Severus , y ¿se puede saber que es lo que te inquieta?.
—Es un joven inseguro, inmaduro y muy torpe, creo que solo le traerá problemas, además que solo está aquí por un despecho y no porque de verdad quiera servirle.
—Vaya, vaya Severus, si que odias al chico —. Mientras me decía esto jugueteaba con la varita entre sus dedos. — Yo también he pensado en ese aspecto, además creía que me daría buena información sobre Potter pero solo me ha dicho tonterías.
—Lo ve Señor, ese chico no sirve para nada- dije para corroborar sus palabras.
—Colagusano trae a Weasley- dijo mirando a una esquina que estaba en la penumbra, un tembloroso hombrecillo salió de allí y se dirigió hacia los calabozos donde estaría Ron torturando a Hermione. —Ahora podréis arreglar vuestras cuentas pendientes.
Una cruel sonrisa se formo en sus labios mientras decía estas palabras, lo que me hizo temer lo peor, pero no por mi sino por el pelirrojo, si tenía que torturarlo o matarlo lo haría pero aunque lo odiaba me daba pena. Al fin y al cabo solo era un adolescente con las hormonas revueltas que había sido tan tonto como para unirse a Voldemort solo por un berrinche digno de un niño de tres años.
Es cortito pero es que este capitulo lo he dividido en dos porque sino me salía muy largo, el próximo cap. tendrá violencia y no se si habrá alguna muerte jajjaja hasta la próxima actualización ;D
