Capítulo 11: El castillo de la oscuridad Fanfic Mother

Al día siguiente, nuestros protagonistas desayunaron en el hotel de Onett y a las diez y media de la mañana, fueron a visitar a Ness y a Paula, ya que tenían que marchar para investigar la oscuridad que cubría los cielos de la ciudad.

Ness y Paula ya estaban preparados para irse con ellos. Todos juntos: Himawari, Kosodoro, Duster, Kumatora, Lucas, Ana, Ninten, Ness y Paula.

La oscuridad se iba haciendo más y más espesa a cada paso que daban. Himawari, por suerte, compró en una tienda cercana nueve mascarillas para no asfixiarse con ese aire negro, contaminado y sucio. Se las pusieron enseguida porque era imposible respirar. A medida que avanzaban, se encontraban con todo tipo de enemigos: Desde terribles quimeras y dragones hasta árboles y animales que habían adquirido PSI. Pero gracias a los poderes que tenían, pudieron vencer a todos los enemigos. Los únicos que no tenían PSI eran Kosodoro y Duster, pero gracias a sus útiles de ladrón eran de lo más imprescindibles. Himawari enseguida aprendió un montón de ataques nuevos y se enfrentaba sin miedo a los enemigos más débiles. Para encararse a los más fuertes, unían todos sus poderes para acabar con ellos lo más rápido posible. El camino oscuro seguía fuera de Onett, y se dirigía hacia la montaña. Quizá allí estaría la base de Giygas. Antes de abandonar Onett, Kosodoro compró tres tiendas de campaña y Himawari fue a buscar comida y agua con Lucas. El viaje seguramente duraría días y sería largo y duro.

Eran las cinco de la tarde. Habían almorzado pan, queso y embutido y ahora se dirigían hacia el pico de la montaña. Podían coger el camino, que era largo y que seguramente tardarían días en llegar o con los clavos de pared de Duster llegar mucho más rápido. Escogieron la segunda opción, y Duster y Kosodoro clavaron en la resistente tierra las grapas de pared. Necesitaron unas treinta grapas, pero cuando las escalaron todas, estaban a lo más alto de la montaña. Al horizonte se podía contemplar un castillo perdido en la oscuridad. A Kumatora se le encendieron los ojos como un par de llamas:

-¡Ahí debe estar Giygas!

-Mañana tendremos que llegar. Si esperamos mucho más tiempo, las consecuencias pueden ser mucho peores. -Reflexionó Ness, que sabía cómo las gastaba Giygas.

-¿Mañana? ¡Pero si el castillo debe estar a cuarenta quilómetros de aquí! -Exclamó Ana.

-Lo sabemos, pero tenemos que acabar con esto lo antes posible -le dijo seriamente Duster.

-Creo que lo mejor es que hoy descansemos aquí y mañana ya pensaremos algún modo de llegar -Propuso Himawari.

-Me parece fenomenal. -Le susurró Ninten.

-Y a mi. -Concluyó Paula.

-Decidido, entonces. ¡Abramos las tiendas de campaña! -Exclamó Lucas, decidido.

Y plantaron allí el campamento. La primera tienda, de color naranja y pequeñita, sería de Ninten y Ana. La segunda, igual de grande que la primera y de color azul cielo sería de Ness y Paula. Y la última, que era muy grande y de color pistacho era de Duster, Kosodoro, Lucas, Kumatora y Himawari.