SOLOS

CAPÍTULO 11

Peter contemplo el oscuro y vacío salón y sintió de nuevo toda la soledad a la que se enfrentaba. Hacía unos minutos que Olivia se había marchado dejándole en su nuevo hogar. Aún le costaba mirarla y no verla a ella. Se preguntaba como estaría, seguramente preocupada por él, y es lo que más le inquietaba. No poder decirle que estaba bien, que la echaba de menos y que haría todo lo posible por volver a su lado. Y ahora mientras miraba a su alrededor, viendo todos aquellos muebles cubiertos con sabanas comenzó a recordar todo lo que había pasado desde que Olivia, esa con la que había empezado una nueva vida, fuera a buscarle para comunicarle que habían activado la Máquina desde el Otro lado. Peter le habló de la posibilidad de subir al dispositivo, y a pesar de todas sus reticencias pudo convencerla. Saldrían hacia la Estatua de la Libertad, pero antes llamarían a Broyles, pero no estaba localizable, seguramente debido a las interferencias que provocaba la Máquina y no podían perder tiempo, así que Peter no tuvo más remedio que descubrir su último secreto, que había podido anular la pulsera electrónica y el que se sorprendió fue él cuando ella le confesó que ya lo sabía, que intuía que lo habría hecho

- No esperaba menos de ti – le dijo con una gran sonrisa. Y aunque Peter ya estaba seguro, esas palabras le hacían sentir aún más que Olivia era la mujer de su vida, su mejor amiga, su compañera, y nadie nunca podría sustituirla. Decidieron en ese momento no esperar a que Broyles estuviera disponible. Partirían en ese mismo momento a pesar de las trabas de un confundido agente Tim, que no comprendía como la alarma de la pulsera no había saltado cuando Peter salió de la casa y se alejó más de lo necesario

- ¡Alto! – gritó el agente acercándose al joven con su arma en la mano y dirigiéndola hacía él

- Tranquilo – Intervino Olivia- no vamos a escapar, ha surgido una situación imprevista y sólo Peter puede solucionarla

- No he recibido orden alguna del agente Broyles – respondió su compañero intranquilo

- Tu jefe está incomunicado por la Máquina – afirmó Peter mientras se quitaba la pulsera y se la entregaba al agente

- No… no puede hacer eso – respondió Tim aturdido

- Vamos a Nueva York, a la Estatua de la Libertad, diga lo que diga… Puede seguirnos si lo desea, no intentaremos librarnos de usted – aseguró Olivia abriendo la puerta del coche

- Ya… iré con ustedes… apártese – dijo refiriéndose a la mujer – conduciré yo

- Está bien, aquí tiene las llaves – respondió Olivia mientras se las entregaba

- Y usted se sentará a mi lado – ordenó a Peter – prefiero tenerle a la vista que a mi espalda

- Estupendo – contestó el joven mientras entraba en el coche. Le hubiera gustado estar a solas con Olivia durante ese tiempo, tenía la impresión que les quedaba poco tiempo para estar juntos, aunque quizás fuese mejor, no quería que su conversación sonase a despedida, por eso el silencio en el que transcurrió el viaje le vino bien para recapacitar sobre todo lo que estaba pasando, como habían llegado hasta esa situación. No dejaba de darle vueltas a la idea en como su padre podía haber activado la Máquina, aún no tenía conocimientos suficientes como para comprender completamente su funcionamiento, sólo que él mismo era quien la activaba, entonces pensaba que Walternativo podría haber conseguido reproducir su ADN de alguna forma y que con los conocimientos de los que disponían en el Otro Lado era posible. Pero ahora, sentado en la oscuridad de aquella casa que no era la suya sabía realmente lo que había pasado. Lo supo cuando la Máquina le mostró el futuro. Ella, la otra Olivia, había tenido un hijo y utilizaron su sangre para activar el dispositivo. Y ahora ese niño tampoco existía. Pensó en los hijos que había planeado tener con Olivia, sus planes para formar una familia. Y de pronto vio su mirada de ansiedad, cuando después de llegar a la Estatua de la Libertad, a la que accedieron sin problema, encontrándose con un angustiado Walter y un taciturno Broyles, que para su sorpresa rechazaba continuamente que Peter utilizara la Máquina

- No voy a consentir que usted sacrifique su vida – decía una y otra vez el agente

- Pero… tenga en cuenta que su mundo va a ser destruido ¿permitirá eso? – le preguntó desafiante el joven

- Estoy seguro que habrá otra forma para detener todo eso… tenga en cuenta que la Máquina está funcionando… dos técnicos se han acercado a ella y ahora están muertos

- No creo que me pase lo mismo. Está diseñada para que yo la utilice

- Prefiero no arriesgarme – replicó Broyles enfadado – y hasta que no esté seguro de está parada no se acercará a esa máquina infernal

- Yo puedo hacerlo – afirmó Olivia de repente. Peter sintió de nuevo como su corazón se encogía como lo hizo al escuchar aquellas palabras, y como todos la miraron asombrados

- ¿por qué cree eso agente Dunham? – pregunto intrigado Broyles

- Es algo que siento… dentro de mi… es como si notara cierta conexión con la Máquina… Es lo que te pasaba a ti ¿verdad? – preguntó dirigiéndose a Peter que notaba un miedo atroz por que algo terrible le ocurriese. Pero como pudo descubrir poco después no fue así, Olivia era maravillosa, sólo ella podía haber logrado parar aquel monstruo. Y ahora pensándolo más fríamente si que tenía que haberlo impedido, que todo siguiera su curso, quizás entonces no se encontrase en esa situación, pero no, no podía planteárselo siquiera. Él no sería quien condenaría al mundo a su extinción, aunque eso significara sacrificar su propia existencia, separarse de la gente que amaba. Y la pregunta volvía a su cabeza ¿era eso lo que tenía que hacer la Máquina? ¿Provocar su desaparición? Estaba seguro que no se trataba de eso, Walter no la hubiera construido para matarle. Cada vez lo tenía más claro, y por eso se levantó, subió las persianas y dejó que la luz de la calle entrara en la casa, que lo iluminara todo. Había decidido hacer todo lo posible para volver con Olivia, con esa familia que aún estaba por formar, Y tenía la intuición de que lo conseguiría. Ese era su destino