Sé que dije actualizaria rápido esta vez, pero ocurrierón algunas cosas en mi vida que me quitarón el animo y pense seriamente en no volver a escribir, llamenlo algo que me llevo si quieren a una depresión, pero yo no puedo describirlo. Me tomo algo de tiempo decidirme y regresar (aun cuando mi animo es tan poco que no me siento capaz de escribir una nota de autora correctamente) porque después de todo las cosas pasan por algo y debo continuar. Ya estoy mucho mejor, pero aun así les pido una disculpa.
-Gracias por su comprensión.
-No puedes creer las cosas ¿cierto?
-¿Tú puedes?- Natsuko desvío la mirada de la ventana y por fin se concentro en él, como no lo había hecho desde que comenzó el viaje.- Esto no era lo que yo esperaba, me siento tan cansada, física y anímicamente. Investigaciones, ninjas, testimonios, un funeral, un arresto... y aun no sé que pasara con la casa. No hay más parientes, seguro pasara a mis manos, pero yo no la quiero. No lo se, no quiero pensar, sólo quiero volver a Suna.
-Lo estas evadiendo, eso no es bueno.
-Lo sé, pero... ¿No puedo por una vez en mi vida ser egoísta? Quiero estar en paz... con Eri y contigo.
Kankuro no dijo más, ni sonrío como deseaba hacerlo, sólo la miró largamente y le sujeto la mano.
-Yo me haré cargo.
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-... entonces "accidentalmente" termino con lodo por toda la cara, y el estupid...
-No insultes.
-Bueno, el.... "él" se comenzó a reír, y yo, guiándome a sus reglas... bueno, los accidentes pasan ¿no? digo, ni yo soy perfecto, y no se como pero también "accidentalmente" una de mis estrellas ninjas terminó en su trasero, y luego mi puntería volvió a fallar y "accidentalmente" puede ser que otras seis también lo hicieras.
-Te he dicho que las peleas no son buenas, Eri.
-Pero si tú a mi edad hacías mucho más que sólo pelear.- Acusó el niño molesto y Gaara lo sujeto de la cintura para sentarlo en el escritorio. Sabía que odiaba eso porque lo hacia sentir como un niño, pero aun así Gaara quería hablar con él.
-Precisamente por eso. Yo no soy un ejemplo a seguir y...
-¡Lo eres! -Interrumpió energéticamente e, interiormente, eso hizo feliz a Gaara.
-Bien, yo no era un buen ejemplo, ahora si, quizá, espero... pero no antes. No quiero que imites mi niñez, porque yo quiero que la tuya sea feliz.
-Soy feliz, tengo un padre, o lo tendré pronto, y cuando mi tía Suki, el gorila, y mi mami lleguen, estará completa. Soy feliz.
-¿No podrías ser feliz sino estuvieran todos? Aun sin una de las personas, las demás aun te querrían.- Susurró, rezando porque cuando el niño supiera que habían encontrado en cuerpo de su madre, no sufriera tanto. Eri se quedo pensando un momento antes de responder.
-¿Entonces el Gorila no se casará con mi tía? Digo, no es como si fuera mi persona favorita, porque esa eres tú, claro. Pero aun así quiero que sea parte de mi familia, supongo que si me pondría un poquito triste si él no estuviera. ¿Porqué?- Eri lo miraba y por primera vez en su vida, Gaara no quería decir la verdad ni corregirlo.
-Ve por tus cosas, es hora de ir a casa.- Eri, no era estupido, en realidad, era inteligente, demasiado inteligente pero no preguntó más porque sabia no le respondería. Así que fue a recoger su mochila de aquel sillón de la oficina que se había convertido en su cama, escritorio, mesa y centro de entretenimientos en las tardes que se quedaba con Gaara a trabajar.
La secretaria de Gaara entro sin tocar y luciendo agitada. Gaara obviamente se molestó, pero la chica no se inmuto y seguía sonriendo. Aparentemente no le importaba que ese gesto impidiera que pudiera recuperar todo el aire que había perdido al correr.
-Acaba de llegar el mensajero, los documentos ya tienen los sellos y sólo falta la...
-¿Qué documentos?
-Eri, te he dicho que no interrumpas a los adultos.
-Y también te molestas sino tocan la puerta, y si no se saluda a la gente respetuosamente antes de hablar, y cuando ella- La señalo con un dedo.- te trae documentos a ultima hora, porque según tú, sólo la gente inepta deja las cosas al final. Así que, si ya han pasado al menos veinte segundos y aun no estas con tu fría y amenazante voz, es porque: 1.-Los papeles no son del trabajo, ni interfieren con la aldea Y 2.- Son muy importantes para ti.-Terminó cruzando los brazos, aun molesto porque Gaara no le respondiera aquella pregunta sobre la familia.
El Kazekague y la secretaria se vieron un momento hasta que Gaara se acercó a Eri y le puso la mano en la cabeza.
-Son los papeles de adopción, en cuando tu tía los firme, serás mi hijo.
*+*+*+*+*
-Es bueno estar en casa, eh.- Kankuro sonrío al pasar entre los muros que protegían la aldea. Saludó a un par de guardias y Natsuko hizo lo mismo con los que conocía.
-Si, pero no me quejaría si hiciera un poco menos de sol.
-Tonterías, estar tanto tiempo en un lugar frío te congelara el cerebro.
-Si es que el sol no te lo arruina a ti antes, aunque quizá ya lo hizo.- Sonto una carcajada y Kankuro fingió que se enojaba, pero ella hizo como que no se daba cuenta y siguió andando.- ¿Entonces ahora las cosas serán como antes? ¿Así de simples?
-No tanto. Ya terminó todo, sólo falta que tú te decidas a intentar algo conmigo. Realmente te quiero, Natsuko. Y estoy dispuesto a esperar a que tú admitas que también lo haces. Ya no tienes excusas para negártelo, ni a ti, ni a mi.
-Lo se, y si Eri pudiera comprender seguramente ahora te estaría diciendo que si, pero aun...
-Y yo podría besarte al fin.- Exclamó, casi indignado, como si recién notara algo.- Estuvimos tanto tiempo en una aldea hermosa, lejos de todos, donde nadie nos conocía, con muchísimo tiempo libre y sin responsabilidades, y ni una sola vez intente besarte.- Pero Natsuko encontraba aquello muy divertido, porque comenzó a reír a carcajadas y eso, más el sol, provocó que su cara se pusiera de un rojo profundo.- Oye, brillas.- Natsuko dejó de reír de inmediato y rezó porque su sonrojo se fuera.
-Sino intentaste nada es porque eres un caballero ¿No se supone que eras un casanova que conseguía lo que se proponía?
-Ah, lo soy. ¿Quién ha dicho que me he rendido? Sólo es cuestión de tiempo para que hable con el enano y nosotros podamos estar juntos. Mira, si mencionas alguna vez lo que voy a decir, lo negare completamente ¿De acuerdo?- Tomo aire como si de verdad le costara aquello y luego lo soltó rápido, no sin cierta dificultad.- Es un buen chico ¿Esta bien? Eso es lo que cre...sé. Sé que es un buen chico y lo comprenderá. Claro que probablemente primero me dirá algunas maldiciones, y ya que ha pasado tiempo con mi hermano, querrá matarme.- Río bajito.- Pero... seremos una linda familia.
-Siempre me ha parecido que los hombres que cuidan a hijos que no son los propios, pero que los quieren, son muy lindos.
-¡Ey! Yo no soy un chico... lindo.- Cruzó los brazos sobre su pecho molesto por el adjetivo y Natsuko volvió a reír, como si cada cosa que saliera de su boca le parecida divertida.
Kankuro bufo interiormente, resignado. Bueno, él no podía elegir de quien se enamoraba.
-Vamos a casa nos esperan.
*+*+*+*+*
Eri se encontraba en su habitación iluminado solamente por la luz de una velita en el suelo, que chispeaba entre él y Gaara. El mayor lo miraba atento, sin decir nada, incomodo por estar sobre aquellos cojines de piso; pero con agrado de ser el primero que vería aquello. Eri parecía confiado, feliz, y ansioso, así que Gaara también lo estaba.
Sin pronunciar una palabra, colocó sus manitas sobre la llama de la vela, pero sin tocarla, muy cerca. Cerró los ojos concentrado y entonces el fuego comenzó a moverse violentamente. Eri no parecía preocupado por eso, y Gaara supuso que era normal. Como si el fuego se partiera en dos, se expandió hacia los lados, y luego hacía arriba y abajo. Y Gaara se sintió más interesado que en un principio.
Y finalmente, el fuego se estabilizó, formando un pajarito que aleteaba tranquilamente. Gaara desvío la mirada del espectáculo y miró a Eri, quien ya había abierto los ojos y le sonreír a él. Luego quito las manos del fuego, el ave siguió unos segundos más, antes de volver a su forma original en una suave llamita.
-Mi mamá podía hacerla volar por toda la habitaron, pero se fue antes de enseñarme como. Esto es todo lo que sé hacer.
-¿Donde lo aprendió ella?
-La familia de mi padre es muy, muy vieja...
-Antigua.
-Sisi, eso dije. Y cada año nuevo, se reúnen en la casa principal. Hacen animales con elementos para dar la bienvenida, porque creen que eso le dará prosperidad a la casa. Mi mamá prefería formar aves, porque decía que significaba la libertad; aunque el elemento que usaba era el agua. Ella siempre amo la libertad.- Probablemente por su niñez, pensó Gaara.- Mi papá si usaba el fuego, decía que era salvaje y expresivo, lleno de pasión. Por eso mi mamá me enseñó a combinar sus aves con el fuego de mi padre. Creo que quería que nunca los olvidara.
-¿Todos formaban animales?
-Menos los niños, nosotros sólo los podíamos contemplar, o jugar con las figuras que alcanzábamos, mariposas de viento, peces de agua, cada años había diferentes, pero con fuego siempre eran aves, para que pudieran volar alto y los niños no nos quemáramos al intentar sujetarlas. Y cada persona tenía un animal favorito. El águila de agua de mi madre, cada vez que volaba, parecía muy feliz, y jugaba con nosotros, se colocaba sobre nuestra cabeza y agitaba sus alas dejándonos caer gotas de agua, persiguiéndonos y haciéndonos reír. Hasta que otra águila, de fuego, de mi padre, la alcanzaba y giraba a su alrededor, entonces mis padres las controlaban para que se alejaran y volaran alto... que cursis.- Terminó el relato con una mueca de asco y a Gaara le pareció un gesto tan infantil que se pregunto si Eri estaba bien de la cabeza.
Llamaron a la puerta y Eri corrió a encender la luz. Gaara soplo para que la vela se apagara y lo siguió escaleras abajo.
-Ya voy, ya voy.- Gritó Eri corriendo con Gaara caminando detrás de él. El niño se acomodo sus ropas y respiro para colar su respiración antes de abrir, pero al hacerlo sonrío.- ¡Tía Suki!
-Hola pequeño.- Saludó agachándose a besarle la mejilla, porque sabia que odiaba que lo cargaran.
-No soy pequeño.- Se quejó limpiándose donde le dejó el beso.- ¿Como esta el abuelo?- Preguntó, pues el tío de Natsuko era lo más cercano a un abuelo materno que tenia. Y además no le habían dicho porque fueron a la Nieve. La chica se puso nerviosa pero Kankuro le tomo la mano para darle apoyo.
-El abuelo esta muy bien, te envía saludos.
-¿El Gorila y tú ya son novios, Tía Suki?
Natsuko y Kankuro parecieron verdaderamente sorprendidos, porque no dieron nada por al menos un minuto, hasta que Kankuro soltó una gran carcajada al tiempo que se sujetaba el estomago.
-Así es enano, tu tía y yo somos novios.
-Bien.- Asintió, satisfecho, y luego se dio la vuelta para caminar con Gaara.- Ya era hora.
Natsuko parecía no salir de su estupor, y Kankuro no paraba de reír, y por el color de su cara y las lagrimas de sus ojos, le faltaba todavía un rato. Gaara se agacho a susurrarle a Eri cuando le puso una mano en el hombro.
-Dejémosle estar así un tiempo, cuando cumplan un mes, les decimos de la adopción.
-Pero un mes es mucho tiempo.
-Pero si se casan, tu tía estará más dispuesta a dejar que yo sea tu padre.
-Esta bien.- Gruñó tiernamente.- Lo que el Kazekague ordene.
