Nozomi:
La joven caminaba con los brazos cargados de cajas pesadas al mismo tiempo que un grupo de niños le rodeaban estorbando sus pasos. Ella sonreía tratando de esconder la incomodidad que en esos momentos sentía.
-Nozomi-sama, ¿cómo funciona el ninjutsu?.
-Nozomi-sama, ¡enséñeme a lanzar shurikens!
-¿Por qué me dicen "sama"...-se cuestionó.
-¡NO, yo se lo iba a pedir!.
-Eh, eh, estoy un poco ocupada ahora-respondió amablemente. Las cajas cada vez se sentían más pesadas.-Además, ¿por qué me lo piden a mi?.
-Ahhhh-exclamaron los niños.
-Vimos cómo ayudaba ayer a Akiyama y luego le contó historias a otros niños. También queremos aprender.
-¿Y a dónde se dirige?¿puedo ayudar?-preguntó una niña
-No, yo quiero ayudar a Nozomi-sama.
-Es obvio que me pedirá ayuda a mi, soy el mejor en todo.
-No es cierto, yo soy la mejor-se quejó otra niña.
-En realidad-dijo una voz adulta-quien va a ayudarla, soy yo.-Nozomi miró en dirección a la voz. Los niños observaron al hombre intimidados con temor. Repentinamente todos se pusieron detrás de Nozomi, asustados.-¿Pero qué les pasa?...
-Madara-respondió- ¿Qué haces aquí?.
-¿Recuerdas que prometí ayudarte?-le dijo guiñando un ojo.
-¿Ayudarme?...¡Ah! claaaro.
-¿Es cierto Nozomi-sama?-preguntó una niña con voz temblorosa a la vez que se aferraba a las faldas de su kimono.
-Sssss, si-mintió.-Vayan a sus casa.-Los niños miraron con desconfianza a Madara. Se despidieron de Nozomi. Miró a su amigo quien tomó una caja. Comenzaron a caminar hombro a hombro.-Gracias por eso.-Nozomi miró hacia atrás. Los niños estaban de pie observando como se marchaba.
-Eres muy popular con los niños.-Madara miró en la misma dirección. Los niños se sobresaltaron y comenzaron a correr.-...? Pero…¿qué les pasa?.
-Hahahaha, digamos que tu expresión es algo intimidante…
-¿Mi expresión?¿Qué tiene?.
-Bueno, da la idea de que estas siempre malhumorado, hahahahaha.
-Así evito ser acosado por niños. Además tu no te intimidas.
-Porque yo te conozco, Madara. Pero me gusta mucho cuando sonries.
-Ohh….¿en serio?...lo haré más seguido…a todo esto, ¿a dónde te diriges con estas cajas?.
-Ah, esto. Es un encargo que me hizo Hashirama cuando llegué a la aldea. Estoy aportando en la creación de una biblioteca. En las cajas hay libros que hice traspasando información que mi clan posee, al menos la que se me ha permitido revelar.
-Ya veo, así que en eso has estado trabajando estos dos meses.
-¿Dos meses?, que rápido ha pasado el tiempo. Si que hemos estado ocupados, ¿no?.
-¿Te has adaptado bien?
-Si. Mi clan se encuentra realmente contento. Algunos han vuelto a formar familia con personas que conocieron aquí. Ya no tienen miedo de ser aniquilados y perder todo de nuevo.
-¿Y tú?.-Nozomi apretó los dientes.
-Me alegra haber tomado la decisión correcta. La aldea se ha convertido en mi hogar, respecto a los niños, al principio tenía mis dudas. Nunca fui muy paciente con los niños, soy estricta, pero por algún motivo les agrado y, que diablos, se han ganado un lugar en mi corazón, aunque sean irritantes, inquietos y gritones. Muchos están deseosos de aprender, y acuden a mí porque según ellos yo se mucho. Hashirama tiene pensado crear una academia, pero el proceso es lento, asi que de momento, tendré que encargarme de saciar la curiosidad de los pequeños …. cuando la biblioteca este lista podré mandarlos a leer mmmmm aunque quizás deba enseñarles a leer primero, no creo que todos sepan….debe sonar tonto lo que digo.
-No lo creo. Es genial escucharte hablar de ese modo tan apasionado, lo admitas o no, te preocupas por esos niños "irritantes, inquietos y gritones".
-Ahora que lo pienso, se parecen mucho a ustedes cuando eran niños. Siempre en problemas y discutiendo.
-...Que cruel, Nozomi.
-Lo siento, hahahaha, pero es cierto. Tu y Hashirama se la pasaban haciendo locuras y preocupandome.
-En el fondo lo disfrutabas tanto como nosotros.
-¡Por supuesto!...-Nozomi contempló a su amigo. No había rastro de aquel niño del que estaban hablando. Si bien lucía relajado y contento, seguía existiendo aquella sombra en su espíritu. Bajó la mirada con tristeza.
-¿Qué pasa?.
-Sufriste mucho, ¿no?. Lamento no haber estado ahí.
-Tu…¿te diste cuenta?.
-¡Claro!, puedo notar que tienes un peso doloroso en los hombros...espero que puedas encontrar de nuevo la felicidad aquí, Madara. Deseo que lo seas.
-Nunca como antes.
-¿Qué pasó?.-Su amigo no respondió.-¿Madara?-Nozomi sabía que Izuna había muerto, pero desconocía los detalles.
-Ya estamos en la biblioteca. Creo que tienes trabajo que hacer. Nos vemos después.
-¡Espera!-Nozomi dejó caer las cajas, aferrándose a la manga de su amigo.-Quiero que me cuentes.
-¿Para qué? No puedes hacer nada para cambiar lo que pasó.-le contestó alzando la voz y apartando bruscamente su brazo. Ella lo miró sorprendida ante la reacción.-Discúlpame.
-¿Entonces te soy inútil?.-preguntó causando que su amigo diera un respingo.-¿Realmente no puedo hacer nada para ayudarte?. Siempre ha sido igual ¿no?. Nunca he podido hacer algo por ti o por Hashirama. Tampoco por mi clan.-Madara la interrumpió cuando cuando por sorpresa la atrajo hacia él para luego rodearla con sus brazos y apoyar su mentón sobre su cabeza. Se quedaron en silencio. Pudo escuchar los latidos acelerados de ambos corazones.
-Eres lo único que puedo proteger ahora. Hay heridas que no puedes sanar, pero si cuidar. Solo obsérvame, nada má intentó separarse del abrazo. Si alguien los veía en esa situación podrían surgir malos entendidos y problemáticos rumores. Además se encontraban a plena luz de día en un lugar público. Sin embargo, Madara reaccionó estrechándola con más fuerza.-Y no alejarte de mi lado.
-¿Pero qué…?
-¿Interrumpo algo?-preguntó una voz seria. Tobirama se encontraba apoyado al marco de la puerta de entrada de la biblioteca con los brazos cruzados.
-No.-contestó Madara liberando el abrazo.
-Hmp, Nozomi, no es tiempo para estar coqueteando, tenemos mucho trabajo por hacer. Aquellos libros no se copiaran solos.
-¡Yo no estaba coqueteando!...y ya lo sé. Mas te vale que no rompas nada hoy.
-Tssk, eso ocurrió una vez. Ya supéralo.
-¿Tobirama te ha estado ayudando?-preguntó Madara.
-Si...si es que se le puede llamar ayuda. No sé en qué estaba pensando Hashirama cuando lo designó a esta tarea.
-¡¿Qué dijiste?!-exclamó Tobirama frunciendo el ceño.-Hmp, tu fuiste la que clasificó mal los libros.
-¡Ya te dije que lo sentía!...supéralo.
-Lo mismo para ti.
-¿Madara?...¿a dónde se fue?-Nozomi no se percató de la ausencia de su amigo hasta ese momento. Ni siquiera se había despedido….le había pedido si recordaba aquellas palabras que le dedicó al despedirse hace varios años. Claro que las recordaba. Estaban grabadas como fuego en su mente, la habían hecho sentir incomoda desde su reencuentro. Sin embargo, Madara no había mencionado nada al respecto en los dos meses que ella había pasado en la aldea.
-Quién sabe-respondió Tobirama. Nozomi sintió tristeza por su amigo…¿por qué se apartaba de ese modo?.-¿Qué te ocurre?.
-Tobirama, ¿Qué le ocurrió a Izuna?.-Tobirama desvió la mirada.
-Murió.
-Eso ya lo sé...pero..
-Yo soy el responsable de su muerte.
-¡TOBIRAMA!.
-¡ERAN OTROS TIEMPOS!...En esa situación era él o yo...de todos modos, nunca creí que moriría por las heridas...pero Izuna no hubiera tenido compasión conmigo, yo tampoco debía tenerla.
-Pero..era el único hermano de Madara…¿cómo lo mataste?.
-Cuchilla del dios trueno volador. Nozomi, en otra situación no hubiera matado a Izuna, después de todo, crecimos juntos, en el campo de batalla como enemigos, pero juntos...sin embargo esa era nuestra realidad.
-¿Ese ataque...cómo lo creaste?.
-Nozomi…
-Dimelo.-Tobirama suspiró.
-La idea vino uniendo algunas cosas que me enseñaste. Sin embargo, su invención es completamente mia.
-¿De no haberte enseñado Izuna podría estar vivo?.
-De no haberme enseñado yo estaría muerto.
-Ahora entiendo porqué Madara te tiene recelo. Pero aún así pueden hacer las pases.-Tobirama negó con la cabeza.-¡Pero Tobirama!, el corazón de Madara tiene odio escondido...si no hacemos algo podría crecer.
-Los Uchiha cuando pierden algo amado quedan malditos por el odio. No hay modo de sanarlos. Jamás volverá a ser el mismo.
-Pero si puede volver a ser feliz.
-No hay modo de que Madara y yo estemos bien.
-¿Pero por qué?.
-Porque ambos queremos lo mismo.
-Qué ridículo. ¿No pueden compartir?.
-Me temo que no es tan sencillo.-Tobirama apoyó su mano sobre su cabeza. Era un gesto que había adoptado desde que comenzaron a trabajar juntos en el proyecto de la biblioteca.
Nozomi debía admitir que al principio pasar el día con el Senju le resultaba incómodo y un tanto tedioso. Tobirama no era muy buen conversador y las pocas veces que intercambiaban palabras discutían. Pero con el tiempo Tobirama se fue soltanto compartiendo pensamientos e ideas con Nozomi. Era un hombre muy inteligente, había leído una gran cantidad de libros al igual que ella. Además se mostraba muy interesado en aprender más y no le acomplejaba preguntarle. Había demostrado tener una gran lealtad y devoción a la aldea, siendo capaz de ponerla por encima de su bienestar. Aquello le decía que su espíritu era fuerte y apasionado. Pero a veces era muy realista en oposición a Nozomi que solía soñar despierta. Creía firmemente que la paz se podía mantener siguiendo las leyes, por lo que estaba constantemente pensando en posibles normas para mantener aquel objetivo y a la vez, mejorar la aldea. Sin dudas, era el indicado para aconsejar a Hashirama.
-¿Qué estás haciendo?-le preguntó absolutamente extrañado al entrar a la sala central del edificio. Nozomi se encontraba con sus pies descalzos y una mano cargada de libros uno de los altos estantes de madera.
-Estos libros van en la repisa más alta.
-¿Y la escalera?.
-Aún no está instalada. No te preocupes, estoy utilizando chakra en mis manos para aferrarme.
-Deberías bajar de ahí, creo que los estantes aún no han sido atornillados a la pared.
-¿Qué dices?-Nozomi sintió danzar al gran mueble. El susto repentino le hizo soltarse del mueble. Tobirama la atrapó en sus brazos apenas moviéndose del lugar.
-Te lo dije, yo…-Libros que habían perdido su lugar en la repisa producto del balanceo del estante cayeron sobre la cabeza de Tobirama.
-¿Estás bien?-preguntó conteniendo la risa.
-Si.
-No tenías porque atajarme, puedo caer bien.
-Lo sé, pero… el cuerpo se me movió solo. -Se quedaron en silencio cruzando miradas. Se sentía avergonzada pero por algún motivo no podía quitarle los ojos de encima.-Será mejor que recogamos los libros.-interrumpió dejándola en el suelo.
-Tienes razón.-Nozomi se apartó con sus mejillas coloradas. Comenzó a recoger los libros del suelo, cuando uno de tapa oscura y dura le llamó la atención.-Que extraño, no reconozco este libro.
-Algunos son donados por personas de la aldea. Suelen ser herencia.
-Mmmm-Nozomi abrió el libro. Dejó escapar una exclamación cuando se encontró con un extraña letra que le era imposible de leer. -Tobirama, ¿puedes leer esto?.-Su amigo tomó el libro entre manos.
-No-frunció el ceño-Pero por la estructura del texto parece ser un cuento. Por el tipo de papel diria que es muy antiguo. No recuerdo haberlo visto. Alguien debió haberlo dejado.
-Quisiera saber que dice…
-Podemos intentar traducirlo. Debemos buscar en los libros alguna escritura semejante a la del libro, quizás así podemos descubrir su lugar de orígen.
-¡Eso es una gran idea! Pero no puede ser dentro del horario de trabajo. Yo ordeno los libros, tu termina con las transcripciones.
Después de pasar toda la mañana trabajando, su estómago comenzó a exigirle comida. Tobirama no pudo evitar escuchar el "concierto" que las tripas de Nozomi estaban realizando. Suspirando bajó el lápiz.
-Vamo a almorzar, no puedo concentrarme con semejante ruido.
El día estaba despejado, el calor era apaciguado por una ligera briza. Como de costumbre, se sentaron el la hierba a la sombra de un gran árbol.
-Realmente no esperaba pasar todo el sábado en la biblioteca-dijo antes de tomar un sorbo de agua.-Realmente a Hashirama le gusta tenerme ocupada.
-Es porque confiamos en que realizaras sin problemas esta tarea. Además, tu también querías crear la aldea, es normal que participes de modo tan activo.
-Si, pero ahora también quiere que sea su consejero. Ya te tiene a ti…¿cuántos más necesita?.
-En realidad yo le propuse esa idea. Yo puedo ser muy estricto e inflexible. Es necesario contar con alguien distinto para lograr un equilibrio. Y bueno, eres la única que logra hacer entrar en razón.
-Vaya, eres muy consciente de tus defectos.
-Conocer nuestras debilidades es el primer paso para hacernos fuertes. Siempre busco mejorar y perfeccionarme como persona.
-Ustedes realmente trabajan duro.
-Tu también.
-Puede ser. Cada vez queda menos para terminar con la biblioteca. Necesitare otra cosa para mantenerme ocupada.
-¿Qué te gustaría?.
-Cuidarlos a todos ustedes. Tienes un talento para meterse en problemas, en especial Hashirama, aunque tu no te quedas muy atras.
-Hmp. Yo no soy el que se trepa a los estantes de la biblioteca.
-Aaash, a veces eres insoportable.-Tobirama apoyó su mano sobre su cabeza y le sonrió.
-Ver tu expresión molesta me alegra el día.
-Tobirama...te ves muy apuesto cuando sonríes, no lo había notado.
-!Eh¡-Su amigo la miró sonrojado.
-Realmente te has convertido en un hombre muy atractivo. De ideas nobles, carácter fuerte que las defiende, haces todo con pasión, pragmático, algo severo, pero eso te da un aire misterioso e intelectual. Definitivamente podrás casarte con la chica que quieras, claro, deberás aprender a dejar tu orgullo de lado y a es menos inflexible, pero sin duda no tendrás problemas.
Tobirama apartó su mirada. Sus mejillas estaban rojas.-¿Por qué sales con esto ahora?...quieres fastidiarme.
-Nooo, no es eso. A veces nos olvidamos de reconocer a las personas, pero todos quieren distinguidos de vez en cuando.
-Uhm..-asintió-gracias.
Contemplaron el paisaje en silencio, juntando ánimos para regresar a sus labores. Nozomi se sentía cada vez más unida a Tobirama. Los sentimientos que cada día crecían habían despertado aquella vez en que Tobirama le dejó marchar de regreso a su hogar, rompiendo las reglas. Para alguien tan estricto como su amigo, aquello significaba que era capaz de entender y empatizar con ella completamente, dejando de lado un aspecto de su carácter sólo por ayudarla. Esa comprensión tan profunda que le demostró, le hizo desear volver a verlo.
-¿Crees que las futuras generaciones continúen nuestra voluntad?.
-Por supuesto, la voluntad de fuego no solo consiste en el amar, creer, luchar y proteger el bien de la aldea y nuestros ideales, no solo es lo que nos motiva a luchar, es un símbolo de fé y esperanza. Nuestros sentimientos van a ser transmitidos y así, impulsarán a las futuras generaciones porque creerán en nosotros, sus antepasados, y en los ideales que nos llevaron al mañana, a su vez, les permitirá crear los suyos.
-¡Tobirama-sama!-gritó una bella joven de ojos verdes y relucientes como esmeraldas y cabello rubio.
-Aratani.-respondió su amigo.
-Tobirama-sama, su hermano lo está buscando, dice que es urgente, necesita su presencia inmediatamente.
-¡¿Qué?!, en qué problema se ha metido.
-Parece importante. Ve Tobirama-dijo observando a Aratani sin saber la razón-Yo termino con los libros.
-Gracias, Nozomi. Llévame con él, por favor Aratani.
-Si-respondió la joven tomándose del brazo del Senju.-¡Por aquí!.
-¿Por qué?..¿por qué me molesta la presencia de esa chica?-se preguntó extrañamente triste.
Hashirama:
-De verdad puedes ser un cabeza dura, Hashirama. Te dije hace una semana que resolvieras el asunto de las casas del este. La aldea está creciendo y debemos refinar el sistema político. Pero nunca me haces caso, además…
-Mito me va a destrozar, esta muy enojada-Pensó Hashirama observando a la pelirroja. Había adquirido la costumbre de regañarlo. Su pálido rostro se encontraba enrojecido por la ira que en ese momento sentía.-Se ve muy linda cuando está molesta. Me pregunto si la hago enojar a propósito. Su enojo demuestra su preocupación por mi..no, por la aldea. Realmente es una mujer bondadosa...y ese cabello, que ganas de tocarlo, pareciera que me fuera a quemar.
-¿Me estas escuchando, Hashirama? Hashirama…
-¡Si!-respondió al despertar de golpe de sus pensamientos.-Y tienes toda la razón.
-Hmp, dices eso para darme el gusto.
-No, es que siempre tienes la razón.
-Haaashiramaa…-dijo con voz rabiosa provocando que se estremeciera.
-No seas tan dura con él, Mito. Que dirán las otras naciones si ven a uno de los ninjas más poderosos intimidado por un regaño.-dijo Madara entrando a la habitación.
-No subestimes a Mito, Madara, realmente puede dar miedo.
-¡Madara!-dijo con voz autoritaria, mirándolo desafiantemente. El Uchiha no pudo evitar estremecerse.-No vengas a defender a tu amigo. Tu eres una de las razones por las que anda correteando por ahí en vez de hacer sus deberes. Hablando de eso, ¿Ya hiciste los tuyos?.
-¿Eh?, no vengas a darme órdenes a mí.
-Madara…-suspiró Mito.-Tomare eso como un no. Ustedes dos no tienen remedio.
-¿Cuánto tiempo estarás de visita?-Preguntó Madara.-¿No crees que vienes muy seguido?.
-Madara-exclamó Hashirama ante la grosera pregunta.
-El clan Uzumaki y el clan Senju siempre han tenido estrechar relaciones. El clan Uzumaki se siente aliado y miembro de la aldea, pero no deseamos abandonar nuestras tierras. Estas visitas son para recordar aquellos lazos, Madara. Comprendo que te sientas celoso, ya que cuando estoy presente Hashirama no te presta atención, pero no tengo interés en quitarte a tu amigo.
-Tsk, piensa lo que quieras.-respondió Maara cruzando sus brazos y cerrando los ojos, tratando de ocultar su vergüenza.
-Te dije que es cosa seria-recordó Hashirama a su amigo.
Si, Mito Uzumaki era el ideal de mujer de Hashirama. Muy cariñosa con sus seres queridos, pero peligrosa con las palabras. Muy inteligente pero de corazón bondadoso, siempre preocupada por el bienestar de los demás. Tenía facilidad con los niños, animales y las plantas. Era paciente y elegante, poseía la voluntad de fuego y soñaba con la paz. Había demostrado estar más que dispuesta a sacrificar su vida por la seguridad del resto y no temía romper con los estándares normales en pos del progreso. Amiga del progreso, de mente abierta y conocedora pero firme en sus convicciones. Hashirama la había visto una vez a sus 12 años, y desde ese momento había decidido que le gustaban las mujeres de cabello rojo. Luego, a sus 14, el clan Senju y Uzumaki se reunieron, permitiendo que se reencontrara con la niña que lo había cautivado con una sola mirada y un gesto con el cabello. La reconoció de inmediato. En cuanto la vió, ella le respondió con una dulce sonrisa. Desde ese día, de hicieron íntimos amigos, y decidieron escribirse seguido. Lamentablemente por la guerra no fue tan sencillo realizar aquella tarea. Finalmente se volvieron a encontrar cuando se fundó la aldea.
Mito y Madara no se llevaban del todo bien. Constantemente de intercambiaban ácidas palabras y peleaban por su atención. Quizás en el fondo se agradaban. Estaba completamente seguro de que al menos, se respetaban. Mito tenía cierta desconfianza en su amigo debido a que en un inicio, estaba dispuesto a hacer las pases solo si Hashirama mataba a su hermano o a él mismo. Para Mito, Madara era un hombre que traspasaba los límites de modo peligroso, que sus emociones lo podían dominar completamente y que los golpes de la vida lo afectaban mucho más que al resto.
Si, la vida siempre te da golpes, nunca se detiene, pero uno los supera, aprende de ellos y avanza, pero Mito no estaba segura de si Madara podría soportar otro golpe que eventualmente llegaría. Le preocupaba que lo afectara nuevamente de un modo negativo. Tobirama tenía la misma idea, solo que lo expresaba de un modo más rudo, directo e hiriente. Sus temores no eran infundados, solo se basaban en lo que habían observado y aprendido de Madara.
Por otro lado, Madara sospechaba de los sentimientos de Hashirama por Mito, y creía que ella solo sería una distracción para él, que lo desviaría del entrenamiento, volviéndolo débil. A veces pensaba que ella solo buscaba cambiarlo y de ese modo, llevar la aldea a su antojo. Pero Hashirama sabía que la actitud de Mito se debía a que lo conocía perfectamente y lo aceptaba de ese modo, pero que siempre buscaría ayudarlo, ya que lo quisiera o no, algunos rasgos de su carácter simplemente no armonizaban con ciertas tareas y que sin su intervención el no podría llevarlas a cabo. Todo era reflejo de su preocupación y cariño. Por suerte, era hábil con las palabras y era capaz de decir las cosas de un modo delicado pero sin rodeos, haciéndose entender sin herir a su interlocutor. Pero debido a su habilidad también era capaz de herir profundamente a alguien usando las palabras adecuadas que ella lograba identificar sin complicaciones. Ella lo complementaba y ayudaba a ser mejor. Además su corazón bondadoso calzaba a la perfección con el suyo. Quería tenerla a su lado por siempre. Estaba enamorado, pero desconocía los sentimientos de ella.
-¡Hashirama!-exclamó Madara-¿escuchaste algo de lo que te dije?.
-No te esfuerces más Madara-respondió Mito- hoy Hashirama a estado soñando despierto más de lo normal, no tiene caso.
-¿Qué haces en estos casos?.
-Bueno, tu podrías golpearlo.
-No suena mal.
-Hehehe, me alegro que se estén llevando bien aunque sea por un rato...y para regañarme.
-Bueno, ya sabes-dijo Madara-Mito no esta tan mal. Los dos nos preocupamos por ti. Yo me encargo de que no mueras de aburrimiento.
-¿Viniste a buscarme para entrenar?.
-No estaría mal-dijo Mito-Has estado algo descuidado.
-No-respondió el Uchiha-Tengo noticias y no son del todo buenas.
-De momento me retiro, Hashirama.
-Mito, si quieres te quedas-dijo deseando que no lo abandonara.
-Lo siento, Hashirama. Tengo cosas que hacer. Gracias de todos modos. Adios Madara.-Hashirama siguió con la mirada a la mujer, perdido en su cabello. Cerró la puerta tras de sí, dejándolo a solas con Madara.
-Que mujer mas extraordinaria, ¿No lo crees, Madara?.
-Como tu digas.
-Ah, no sé porque pierdo el tiempo contigo. Para ti toda mujer que no sea Nozomi, no es extraordinaria.
-Tsk…
-En fin, ¿Cuáles son estas noticias?.
-Estamos teniendo problemas con una fracción de shinobis y bandidos. Se han unido e insisten en atacar a personas que salen de la aldea o se dirigen a ella. Esperan en los caminos para asaltarlos. Se teme que pases a mayores ahora que un considerable número de ex mercenarios se les ha unido. Podrían tomar el mando de esta pandilla y elaborar actos más complejos, como un secuestro para extorsionarnos.
-Comprendo. Realmente es un problema.
-Varios ya han sido víctimas de sus ataques. A este paso se perderá la noción de seguridad de la aldea y comenzarán a cuestionar el sistema.
-Pero no han habido ataques dentro de la aldea, solo en sus alrededores.
-De todos modos es un riesgo. La aldea se ha convertido en un foco de atención para los criminales. Sugiero eliminarlos por completo.
-Hmmm es algo drástico. ¿Encarcelarlos?.
-¿Tenemos una cárcel?.
-Creí que tu sabrías eso…-Madara suspiró.
-Bien, yo me encargo de esto.
-Te lo agradezco Madara, te debo una.
-Unas varias.-Madara caminó hacia la puerta de la pequeña habitación.-Ah, casi lo olvidaba. ¿Conoces los sentimientos de Tobirama hacia Nozomi?.-Hashirama frunció el ceño.
-¿Por qué lo dices?.
-Lo asignaste a él para ayudarla con la biblioteca. Ahora pasan mucho tiempo juntos y yo apenas puedo verla.
-Madara, Tobirama sabe mucho de libros, es bueno clasificando además de ser organizado y estricto. Me pareció ideal para el trabajo, en cambio, tu y yo tenemos otras tareas.
-No actues como el jefe. Debiste haberme consultado.
-Lo siento, no creí que te molestaría tanto.
-No respondiste mi pregunta. ¿Eres conciente de los sentimientos de Tobirama o no?
-Si, lo soy. Pero no tomé la decisión en base a eso. Yo…
-Te libero de tu promesa, Hashirama. Ahora espero que te mantengas neutral en esto.
-Madara…¿qué intenciones tienes?
-Quiero tenerla a mi lado.-Sin siquiera voltearse, Madara salió de la habitación, dejándolo solo con sus pensamientos. ¿Realmente quería a Nozomi o se aferraba a ella por que le despertaba el deseo de protegerla como a Izuna? No, sin dudas Madara tenía sentimientos por ella, pero parecían un tanto distorsionados por el temor de perderla.
-¡Hermano!-entró Tobirama corriendo a la oficina.-Vine en cuanto pude. ¿Qué ocurre?, me dijeron que era urgente.
-¡Tobirama!, que bueno que llegaste. Efectivamente, nos encontramos ante una situación compleja que requiere de tus habilidades diplomáticas.
-¿Tan grave es?.
-Eso temo. Ayer, los ancianos me hicieron saber su opinión respecto a un tema.-Hashirama guardó silencio intentando seleccionar sus palabras.
-Basta con las pausas dramáticas, hermano.
-Han decidido que es tiempo de que me case. No me han dejado opción. He de asegurar la línea del clan y es lo que se espera de un hombre en mi posición.
-¡EN SERIO ME MANDASTE A LLAMAR CON TANTA URGENCIA SOLO PARA SER TU CASAMENTERO?
-Hahahahaha, algo así...digamos que los ancianos enviaron propuestas a varias jovencitas, que no me interesan...necesito que me ayudes a rechazar sus respuestas positivas.
-Hermano, los ancianos tienen razón. No te haría mal sentar cabeza.
-No es que no quiera casarme.-repentinamente se le ocurrió un modo de fastidiar a su hermano, uno de sus pasatiempos favoritos.-¿Crees que Nozomi sería buena matriarca?.
-¿Qué?
-Es una chica fabulosa, y siempre podemos pasar horas hablando y riendo.
-Hermano, ¿Acaso tu?.
-¿Yo qué?, al principio creí que seguías sintiendo cosas por Nozomi, pero han pasado dos meses y bueno, sigues llamándola tu amiga y no veo avances, por lo tanto asumo que ya no tienes interes en ella. Siempre le he tenido cariño, y parece una buena opción. ¿Qué opinas?-Se sobresaltó cuando su hermano golpeó con su mano empuñada la mesa que se encontraba frente a él. Tenía el ceño fruncido. No esperaba que se pusiera tan molesto.
-No se te ocurra acercarte a ella de ese modo.-Le dijo Tobirama con un amenazante tono de voz.-Es lo único que jamás toleraré, hermano.
-Vaya, está bien hermano, solo estaba bromeando, cálmate. Aunque quería saber hasta dónde llegaban tus sentimientos por nuestra querida amiga. Pensé que se habían vuelto en algo pasajero, pero veo que no.-que problema...como supuse, Tobirama y Madara van en serio y no están dispuestos a renunciar….-Tu sabes que me gusta molestarte.
-Hmp, ¿por quién me tomas?, por supuesto que voy en serio.
-Pero, Tobirama, ¿te das cuenta lo fácil que puede aparecer otro pretendiente?...
-Ya lo sé.
-Bien, como te decía, no es que no quiera casarme, es que ya tengo decidido con quien voy a hacerlo.
-Mito Uzumaki, ¿no?. Me alegra que finalmente te hayas decidido.
-¿Si ya lo sospechabas, por qué me creíste cuando te dije que consideraba a Nozomi?.
-Era algo posible, además siempre sales con cosas imprevistas que me causan dolor de cabeza.¿Cuántas cartas de rechazo hay que enviar?.
-Hmmm, lamento decirte que en esta situación hay que hacerlo en persona. Partiremos mañana.
-¿En persona?...
-El corazón de una dama es delicado, sus sentimientos merecen más que una carta...además de podría tomar como una ofensa.
-Comprendo. Entonces mañana.
Nozomi:
-Ahh-suspiró-Maldito Tobirama. Me deja toda la tarde trabajando sola para luego decirme que se va mañana con Hashirama...al menos tendré algo de paz.
Decidió llevarse el libro de había descubierto e intentar descifrarlo por su cuenta. Su contenido le producía mucha curiosidad. Se encontraba a mitad de camino, cuando se percató de que no contaba con los libros necesarios en su casa como para encontrar el lenguaje de origen del misterioso , caminó sobre sus pasos. Era una noche despejada, pero muy fría. A lo lejos vio a Madara inclinado observando algo. Nozomi se acercó en silencio.
-Vamos, no te asustes, estarás bien-le escuchó balbucear-maldición, quédate quieto, que te voy a ayudar.
-¿Madara?
-¡Nozomi!..¿qué estás haciendo aquí tan tarde?.
-Lo mismo puedo preguntar.
-Estaba haciendo un perímetro para asegurarme de que todo estuviera en orden.-Se encogió de hombros-Suelo hacerlo todas las noches o no puedo reconciliar el sueño.
-Realmente eres muy preocupado por la aldea…¿qué tienes ahí?.
-Ah.-Dijo incorporándose con algo en brazos-Es un gatito,lo acabo de encontrar.
-¡Qué pequeño!-Nozomi observó al feline con dulzura y atención. Era un gato negro muy peludo de ojos grises. Sus pupilas se encontraban dilatadas. Su expresión era un tanto seria y desafiante. No pudo evitar sonreír-Se parece a ti.
-¡¿Cómo?!- El gatito se revolvía en sus brazos-No puedo hacer que se quede quieto.
-Solo esta asustado. Pobrecito, no veo a sus hermanitos por ningún lado. Parece estar solo. No te preocupes, nosotros te cuidaremos.-Nozomi acarició al pequeño felino, el cual se puso a ronronear.
-Tienes talento.
-Acaricialo tu. Les gusta en la cabeza.-Madara le obedeció. Rápidamente el gato se relajó ante la caricia, acurrucándose en los brazos de su amigo. El felino lo miró a los ojos para luego emitir un maullido y amasar el antebrazo del Uchiha.
-¡Awww, que adorable!, le agradas.
-Hmp, es...tierno-Madara sonrió abiertamente.
-Ahora es tuyo.
Si, ahora es...espera, ¿Qué?...yo no se nada de gatos.
-No te preocupes, yo te ayudare. Vámos.
-¿A dónde?.
-A la tienda y luego a tu casa. Te enseñare todos los cuidados que un gato tan pequeño necesita. Yo creo que tiene dos meses de vida.
-¿Dos meses?...que pequeño. Se ha dormido.
-Ya confía en ti. Después de todo, tienes buena vibra con los gatos.
Madara:
-Uff, finalmente llegamos-exclamó su amigo mientras entraba a la casa con las bolsas de la tienda.-Está algo fría tu casa. ¿Enciendo fuego?.
-No, no te preocupes. Yo lo hago. Ten, sostén al gato.
-Ya te dije que debes ponerle un nombre.
-Y yo que debo pensarlo. Aquí tienes.-Su amiga dejó las bolas sobre una mesa y sostuvo al pequeño animal en brazos.
-Hooola pequeño, eres tan tierno, mira esos ojitos y ese pelo negro.
-Ya regreso-no pudo evitar sonreír al ver a Nozomi hablándole de ese modo al gato siendo que hace poco le había dicho que se parecía a él. Era mucho para él ver a dos cosas tiernas juntas. No tardó mucho en encender el fuego. La casa comenzó a calentarse poco a poco. Cuando regresó, Nozomi se encontraba en la cocina.-¿Qué haces?.
-Pues la cena, imagino que no has comido. El pequeño está durmiendo en el sofá. En una de las bolsas de la tienda hay unos platitos metálicos. Uno es para el agua y el otro la comida. Tienes la ventaja de tener un gran jardín, así que te recomiendo que lo acostumbres a estar afuera, pero como es muy pequeño, deberá dormir adentro en las noches.
-¿Sólo de pequeño?-Su amiga sonrió dejando escapar una pequeña risa.
-Si quieres puedes dormir con él cuando sea grande. Que dulce eres, Madara.
-¿Qué estas cocinando?-preguntó mientras llenaba el plato con agua.
-Tu favorito, Inarizushi.
Su pecho se sintió tibio. Tener a Nozomi en su casa, preparando su comida favorita le hacía fantasear sobre como sería el futuro con ella a su lado siempre. La imaginó llevando el emblema Uchiha en su espalda. Se sobresaltó cuando se percató de que ella estaba cantando mientras cocinaba. Habían pasado años desde la última vez que escuchó su voz. Si. Nozomi podía entenderlo. Nunca podría conocer el dolor de perder a un hermano, pero si el de la soledad. Sin nadie que la ayudara a liderar su clan en un momento tan difícil como la masacre de este. Cuando se enteró de que ella había tomado el liderazgo, decidió enviarle de regalo un abanico, signo del clan Uchiha y un collar con piedra roja como el sharingan, en señal de que no estaba sola, para recordarle que estaba pensando en ella y que iba a apoyarla. Sin embargo, nunca recibió respuesta y tampoco se lo ha visto puesto.
-¿Nozomi?-Ella lo miró-¿Recibiste un abanico y un collar en la ceremonia de inicio de tu liderazgo?-Ella abrió los ojos sorprendida.
-¿Tu lo enviaste?
-Eso es un si.
-¡Madara!, lamento no haberte agradecido, pero no sabía quien lo había enviado.
-Creí que sería evidente-murmuró.
-Muchas gracias, es realmente hermoso. Me encantó. ¿También enviaste el espejo y el collar con piedra violeta?.-Madara levantó las cejas.
-No, no fui yo.-¿Quién pudo haber sido?...Acaso, ¿Hashirama?...no, parece más probable que haya sido Tobirama-Seguramente fue un anciano de otro clan.
-Ah, quizás tengas razón.
-Déjame ayudarte con eso.
Había sido una excelente noche. Cocinaron juntos riendo y haciéndose bromas, luego comieron mientras conversaban de amplios y profundos temas. La mente de ella era sorprendente. Teorizaron sobre posibles jutsus y luego mimaron al pequeño gato. Nozomi le explicó todos los cuidados que debía tener con el felino, el cual ahora recorría la casa a su ritmo.
-Estoy segura de que va a ser muy feliz aquí-dijo su amiga bostezando.-Lo vas a cuidar muy bien, estoy segura.
-Si-La observó con el rabillo del ojo. Ella igual sería feliz viviendo con él. Más importante, él lo sería. ¿Feliz?¿podía volver a sentirse feliz?...tenía miedo de sembrar tal esperanza, pero le costaba trabajo no dejarse llevar por la ilusión teniendo a Nozomi a su lado en ese momento.-Tsuneo. Así se llamará.
-¿Tsuneo?, es un lindo nombre. Bueno, ha sido muy agradable estar contigo, Madara. Es hora de que vuelva a casa.
-Si, por supuesto. Gracias por todo.-La acompañó hasta la puerta. Sintió deseos de abrazarla...esta vez nadie podría interrumpir.
-Descansa.
-Igualmente…¿Almorzamos juntos mañana?.Apenas hemos podido hablar.
-Si, no hay problema. Adiós.
Cerró la puerta antes de cambiar de opinión. Requirió un gran esfuerzo controlar sus impulsos. No quería que ella se marchase y volver a sentir su hogar vacío. Giró sobre sus pasos para encontrarse de frente con el pequeño gato. Ambos se estudiaron en silencio, inmóviles. Madara sonrió.-hmpf, al menos estas tu.
Nozomi:
-¡Lo tengo!-exclamó efusivamente. Tras dos días de trabajo, finalmente había logrado encontrar una escritura similar a la del misterioso libro. Sin embargo, no sabía como proceder y Tobirama seguía ausente. Pensó en preguntarle a Madara, quizás el Uchiha sabía algo respecto al tema o al menos podría tener una idea. Para su mala suerte, Madara había salido de la aldea para escoltar a un grupo de mercaderes a un puerto para vender sus productos. El Uchiha antes de marcharse le pidió que cuidase del pequeño gato que habían encontrado hace dos noches. Era evidente que su amigo no tenía muchos deseos de irse pero era necesario, puesto que en el último tiempo habían transcurrido varios asaltos a las personas que salían o entraban a la creciente aldea. Era preocupante.-Espero que estés bien, Madara.
Decidió terminar de transcribir algunos pergaminos y libros. El trabajo parecía ser eterno y requería de mucha concentración, pero al menos podía leerlos con calma y aprender de ellos. Era tan silencioso todo sin Tobirama, quizás demasiado para su gusto. Suspiró hastiada-¿Por qué todos me abandonan?...¿Qué les pasa?, yo también quiero diversión. Yo podría haber escoltado a esos mercaderes… Pero nooo, Nozomi debe quedarse haciendo su trabajo y el de Tobirama, ¿por qué? Porque si. Ya me las pagarán.
-Nozomi-san.-Llamó una voz agitada desde la puerta.
-¡Ami! ¿Qué ocurre?-Ami era una joven de 25 años de cabello rubio ceniza y ojos grises. Había sido muy amable con Nozomi desde su llegada a la aldea. Tenía dos hermanos pequeños y una hermana, a quienes cuidaba con mucho cariño, sin embargo, desde su matrimonio no había podido estar tan presente para ellos,lo que les producía cierta nostalgia a los pequeños, la cual trataban de olvidar yendo a molestarla cada vez que podían, ya sea invitándole a jugar o con interminables preguntas.
-¿Ha visto a los niños?.
-¿Los niños?¿Te refieres a tus hermanos?-Ami negó efusivamente con la cabeza.
-No solo a ellos, a cualquiera.
-No comprendo-Los pelos de Nozomi se erizaron, su instinto le decía que algo no estaba bien, y su instinto desgraciadamente nunca fallaba.
-Nadie ha visto a ningún niño en toda la mañana. Pensaron que estaban jugando, pero cuando llegó la hora de almuerzo ninguno se presentó. Se han esfumado, Nozomi-san… los niños no están.
-No puede ser…-Su corazón se detuvo ante la noticia. Intentó mantener la calma.-Quizás se entretuvieron mucho en algo. Te ayudaré a buscarlos. Aún no debemos desesperarnos.
-¡Muchas gracias, Nozomi-san!.
-¡Vámos!.-Se levantó de su asiento animadamente. Era importante irradiar seguridad, pues sin Madara, Hashirama o Tobirama presente, el papel de líder recae en ella. Lo que menos debía hacer era aumentar el pánico y la preocupación de los habitantes de la aldea.
Se dirigió primero a los ríos cercanos, luego al bosque en las zonas donde solían jugar. Nozomi se percató de que no habían rastros de chakra actuales, todos eran del día anterior. Decidió indagar más antes de reunirse con Ami.
-Hay algo extraño en el ambiente…-Nozomi activó sus ojos y a lo lejos pudo distinguir el inconfundible resto de chakra que deja un Genjutsu. Intentó recrear la escena concentrando más chakra en sus ojos. Dio un respingo al entender lo ocurrido.
Una silueta oscura se abalanzaba a los niños, haciéndoles caer en el genjutsu. Luego, los pequeños se posicionaron en una fila y siguieron sin resistencia al captor. Nozomi siguió el rastro hasta los límites de la aldea. Habían sido secuestrador, pero…¿por quién y para qué?. Le dolió el estómago al imaginar las posibles respuestas. Sacudió la cabeza para apartar aquellos pensamientos. Se dirigió velozmente al punto de encuentro que había decidido previamente con Ami. Para su sorpresa, se encontró con un grupo de considerable tamaño esperándola, los padres.
-¡Nozomi-san!-exclamó Ami al vera-¿Los has encontrado?.
-Lo lamento-negó con la cabeza-pero al menos ya sé que es lo que le ha ocurrido a sus hijos.-Los presentes la miraron en silencio. Algunos palidecieron y otros fruncieron el ceño a la espera de la información. Suspiró resignada, sabía que la reacción sería caótica.-Alguien ha secuestrado a los niños.-Todos emitieron gemidos de dolor y angustia. Escuchó unos cuantos sollozos y maldiciones. Desconozco los motivos y la identidad. Creo que son más de uno. Por suerte puedo seguirles el rastro.
-¿Qué estamos esperando?-exclamó una mujer-¡Vamos por ellos!.
-¡Sí!, no perdamos el tiempo-continuó un hombre. Instantáneamente se unieron más voces provocando un insoportable bullicio.
-¡Silencio!-gritó Nozomi-Iré sola. Es muy peligroso que vayamos todos, pues si los captores se sienten amenazados podrían asesinar inmediatamente a los niños.
-¿Quieres que nos quedemos aquí esperándote?...-Preguntó desconfiadamente un hombre.
-Sí, se que es difícil pero tendrán que confiar en mí. Por favor.-Para sorpresa de Nozomi no fue tan difícil convencerlos. Resuelto ese asunto, se dispuso a reunir sus herramientas lo más pronto posible para no perder más tiempo.
-Ami-dijo a la joven quien la había acompañado hasta la entrada de la aldea-Si llega alguno de los hermanos Senju o Madara Uchiha, por favor informales de la situación.
-No se preocupe Nozomi-san. Estare vigilando la entrada a espera de ellos y de usted.
-Gracias, te lo encargo.-Miró al cielo. Estaba anocheciendo. A lo lejos divisó un ave con una nota atada al pie.-Deséame suerte.-Sin esperar respuesta se dirigió rápidamente al ave para interceptarla, pues tenía rastros del mismo chakra que había percibido anteriormente. Utilizó una fuerte briza de aire para desestabilizar al ave, atajandole antes de que cayera al suelo.-Tranquila pequeña, no voy a hacerte daño.-Desenredo el paquete liberando al plumífero. Con cuidado lo desenvolvió. Tuvo que aguantar las náuseas cuando se encontró con un pequeño dedo anular ensangrentado. Contuvo la respiración para volver a encontrar su centro. A continuación, comenzó a leer la nota.
"A quien este a cargo,
Ya deben saber de nosotros, pues nos hemos dedicado a esperar en las sombras a cualquier persona que entre o salga de su poblado. Al principio sólo éramos una banda de ladrones, pero hemos progresado gracias a la unión de nuevos integrantes que tomaron el mando. Ahora tenemos la mira más alta. Nos hacemos llamar, Kogarashi.
Sabemos cuánto aprecian a sus niños, pues son el futuro de la aldea, de su cultura. Son su mayor tesoro, y por eso se los arrebatamos. Pero no desesperen. Estamos dispuestos a negociar un precio a cambio de la liberación de los niños. No intenten nada o no dudaremos en asesinarlos. El dedo que acompaña la carta les debe haber dejado claro que hablamos en serio. Al reverso de la nota encontrarán unas coordenadas con nuestra ubicación. Los estaremos esperando."
-Malditos-dijo entre dientes arrugando el papel.-"No tienen idea del problema en el que se han metido. Es evidente que esos nuevos líderes son ex mercenarios ...Madara tenía razón al preocuparse. Esta en la oportunidad para cortar con el problema desde la raíz. Ya es casi de noche...la oscuridad puede jugar a mi favor. Primero tendré que liberar a los niños y luego enfrentarme a Kogarashi."
Marchó siguiendo las coordenadas de la nota. A medida que se acercaba, su percepción de los rastros de Chakra se distorcionaban hasta que finalmente sus ojos fueron inútiles.-¿Alguna barrera?. Es lo más probable. De ser así quizás ya se percataron de mi presencia.-Se detuvo para estudiar el entorno. No habían señales del enemigo. Sin bajar la guardia continuó con su camino. Los densos árboles de abrieron dejando a la vista un claro, en el cuál se encontraban los niños reunidos con manos y pies encadenados. Parecían estar bajo un Genjutsu. Con sigilo, se dirigió a ellos. Tocó a uno de ellos, cubriendo con su mano inmediatamente su boca.
-Shh, no hagas ruido-susurró- He venido por ustedes.-Poco a poco fue liberando del genjutsu a los pequeños, advirtiendoles que no hicieran ruido.-Bien, ahora voy a romper estas cadenas, solo tienen que…
-Vaya, vaya, vaya-dijo una voz grave y áspera. Nozomi levantó la mirada enfocándola en un hombre que cubría la mitad de su rostro con una máscara, de cabello café oscuro que cubría. El expuesto era de color verde.-Pero si es nada más ni menos que Nozomi Furukawa. Te estaba esperando.
-¿Quién eres?-preguntó con un elevado tono de voz. Aquel hombre la conocía y al parecer sabía que ella vendría.
-¿Y esos modales?...me han llamado de muchos modos, he tenido varias vidas, pero ante tí me presentare como Akiyama.
-¡Deja ir a los niños!.
-Todo a su debido tiempo, querida. Esto apenas comienza y aún los necesito. Verás, nunca me interesó el dinero del rescate, los niños eran un señuelo para atraerte. Fue el momento ideal, sin Tobirama, Hashirama o Madara cerca. Era obvio que vendrías al rescate de los pequeños niños.
-¿Y para qué los necesitas si ya me tienes aquí?-De repente, el hombre apareció frente a ella, golpeándola con la palma abierta justo en el esternón, fue tan repentino que no tuvo tiempo para reaccionar. Ágilmente saltó hacia atrás para volver a poner distancia entre ambos.-Pero..¿cómo?.
-¿Sorprendida? Es mi pequeño secreto.-El hombre se apartó el mechón de cabello revelando un ojo morado oscuro.-Un trofeo que conseguí en la masacre del clan Furukawa hace algunos años. Es una lástima que no estuvieras, no es de tan buena calidad como lo son tus ojos.
-¡Hijo de puta!-exclamó olvidando la presencia de los niños.
-Hahahahahaha-rió maliciosamente Akiyama.-¡Pero qué lenguaje!
Furiosa, Nozomi desenfundó la espada, cargándola de chakra, sin embargo, en cuanto elevó su chakra, sintió un ardor en el esternón seguido inmediatamente de los fuertes alaridos de los niños. Nozomi los miró preocupada. Sus cuerpos estaban siendo golpeados por una extraña electricidad. Observó con más atención. Todos los niños tenían en su cuello una extraña marca, un sello. Sin pensarlo, miró dentro de su polera, buscando la zona donde había sido golpeada por el desagradable hombre. Tenía la misma marca.
-¡¿Qué me has hecho?!
-Hehehehe, ¿Crees que me enfrentaria a una usuaria del elemento hielo sin tomar precauciones?
-¡RESPONDE!
-Hmp-Akiyama se encogió de hombros-supongo que ya te diste cuenta. El golpe que te di no fue para presumir. Te he colocado un sello que se encuentra unido a tus preciados niños. Cada vez que eleves tu chakra, los pobrecitos recibirán una fuerte descarga, quien sabe...hasta podría matarlos. En resumen, estás atada de manos.-Concluyó desenfundado una ancha espada, cuya hoja se encontraba rodeada de electricidad.
-Tsk…-Su oponente no era débil. Debía pensar en algún plan. De momento solo podía valerse de Taijutsu y su habilidad con la espada. No se iba a arriesgar a usar su chakra, al menos no mientras eso pudiera dañar a los niños. Prometió llevarlos de regreso a todos sanos y salvo. Ella jamás rompía sus promesas.-De todos modos voy a vencerte.-Guió su chakra a los músculos de sus brazos. Al parecer podía incrementar la fuerza de sus golpes sin activar el sello.
Ambos atacaron al mismo tiempo. Nozomi era más ágil con la espada, por lo que casi logró aprovechar una abertura, pero su adversario utilizó el "Shinjitsu no me" robado para evitar el giró rápidamente sobre sus talones para bloquear una estocada a su espalda. De repente, su oponente realizó una serie de sellos, creando un pilar de piedra justo bajos sus pies, el cual la golpeó con fuerza. Rodó controladamente por el suelo para ponerse sin problemas de pie, iniciando el contraataque. Lanzó una serie de kunais con papel bomba, los cuales explotaron en cadena, buscando distraer al adversario. Fingió que iba a golpear desde arriba, pero en realidad aprovechó la abertura para proporcionarle una fuerte patada en el estómago a Akiyama. El hombre gimió retrocediendo. Nozomi no le dio respiro y se abalanzó sobre éste. El metal chillaba en cada golpe, soltando chispas y haciendo temblar los músculos. Si, ella era más ágil, pero su oponente más fuerte y experimentado. De repente, de la base de la espada sacó una larga cadena, la cual arrojó hacia ella atrapándola. Nuevamente realizó una serie de sellos, cargando sus manos con rayos, los cuales danzaron por los eslabones hasta chocar con su cuerpo. Nozomi se mordió el labio. No se permitiría gritar ante aquel sujeto. Nuevamente se teletransportó a su lado, golpeándole con la empuñadura del arma en la nuca. ¿Cómo no se agotaba al usar tan seguido aquel ojo?.
Cayó de rodillas aturdida por el golpe.-¡Nozomi-san!-gritaron los niños al unísono.
-Niños, resistan…
-Hahahaha, admito que diste una buena pelea, pero este resultado era evidente.-El hombre se acercó y le puso una mano sobre la cabeza. Nozomi se comenzó a sentir débil.-Ahora, voy a absorver tu chakra, has perdido.
-¿Eso crees?-Nozomi rodó sobre su cuerpo, provocando que una serie de alambres se tensaran, amarrando por completo a su oponente. Nozomi se puso de pie y utilizó la cadena para enredar los pies de su adversario y hacerlo caer al suelo. Luego, con brazos temblorosos se la quitó de encima. Le había quitado mucho chakra, pero por lo menos el combate ya había finalizado.
-¡Maldita desgraciada!...Pero me has subestimado.-Sin realizar sello alguno, llamas salieron de la boca de su adversario. Eran débiles y pequeñas, pero lo suficientes para quemar las cuerdas.-Además, no estoy solo.
De entre los árboles, un gran número de personas salieron, riendo de forma maliciosa, con armas en las manos.-Maldición, olvidé la barrera que me impide percibir el chakra.
-¿No lo entiendes? Mientras tenga chakra ilimitado, gracias a los años que llevo absorbiendo y reservando, sumado a este ojo y el hecho que no puedas usar todo tu chakra, no podrás ganar.
-Ya veo, entonces no me queda opción.-Nozomi preparó su espada y corrió a gran velocidad hacia su adversario. Sus espadas chocaron, pero Nozomi golpeó con tanta fuerza provocando que soltara la gruesa espada. Nozomi se apropió de ella y aprovechó la apertura para desestabilizarlo con un codazo en las como ella esperaba, Akiyama utilizó la teletransportación para ponerse a sus espaldas. Dejó caer su espada para tomar con ambas manos la empuñadura de la espada de Akiyama. Tenía que ser esa, su grosor era ideal. Nozomi miró a los niños y les sonrió.-No se preocupes, todo estara bien.-Con fuerza atravesó su esternón con el arma, perforando al mismo tiempo por completo a Akiyama.
-¡NOZOMI-SAAN!-Gritaron los niños con lágrimas en los ojos.
El sello ya no estaba en su cuerpo, ya que la piel donde estaba había sido arrancada con el arma. Hubo un silencio absoluto. Sintió la sangre salir por su boca. Era ahora o nunca.
Liberó todo su chakra, creando millones de gruesos y puntiagudos carámbanos de sólido hielo, los cuales atravesaron a todos los enemigos que rodeaban la zona, incluyendo a Akiyama.
-Muere, desgraciado-le susurró sonriendo.
-Maal..dita. Je, de todos modos vas a morir, gastaste todo tu chakra, ahora no podrás curarte.
-Al menos me llevaré a todos conmigo. Es el fin de Kogarashi.-Sin dudar, retiró la espada. Akiyama cayó al suelo.
-Ya veo, he..perdido.-fueron sus últimas palabras.
Nozomi permaneció de pie con las piernas temblando. A su alrededor habían cuerpos penetrados tiñendo de rojo los carámbanos. Estaban todos muertos. Dejó escapar el aire que había estado conteniendo. Sus piernas cedieron cayendo de rodillas al suelo. Miró a los niños. Concentró el poco chakra que quedaba en las cadenas que los ataban. Los congeló por completo.
-Rómpanlas…-dijo con un hilo de voz, tratando de mantener regulada su respiración. Los niños obedecieron, quedando liberados. Rápidamente se dirigieron hacia ella, repletos de preocupación.
-¡Nozomi-san!, esta herida.
-Nozomi-san, por favor, no se muera.
-¡Denle espacio!, en vez de llorar, deberíamos preguntarnos como ser de ayuda.
Observó a los niños y les dedicó una débil sonrisa. Le dolía respirar y su cuerpo se encontraba cada segundo más débil debido a la pérdida de sangre. Se estaba muriendo, pero no importaba, los había salvado.
-Niños, deben ir a la aldea.-Como era de esperarse, todos reclamaron ante la orden.-Escúchenme pequeños, en mi estado no puedo moverme...es peor. Lo mejor que pueden hacer, es volver a la aldea y pedir ayuda. Yo estare bien, no es tan grave-mintió.-¿Pueden hacer eso?.-Asintieron.-Que niños mas buenos y valientes. Ahora vayan, deben ir todos juntos por seguridad.
Tímidamente, los niños se retiraron. En cuanto la perdieron de vista, comenzaron a correr. Nozomi sabía que probablemente no alcanzaría a llegar la ayuda. Con dificultad se recostó en el suelo. Su ropa estaba empapada por la sangre, comenzaba a tener frío. Pero por alguna extraña razón, se sentía tranquila.
-Quien lo diría-dijo en voz alta-yo, a la que no le gustan los niños morirá por salvarlos. Valió la pena.-Miró al cielo. Estaba completamente despejado, permitiendo contemplar la enorme luna llena.-Esos niños crecerán y se convertirán en el futuro de la aldea. Les tengo mucha fe. Si Tobirama me viera se burlaría de mi por hablar sola...aunque él también lo hace a veces...Madara diría que estoy loca y Hashirama se reiría. Es una pena que no volveré a verlos. Me hubiera gustado pasar más tiempo con ellos y ver crecer la aldea.-Su cuerpo se estremeció.-"Tobirama…¿por qué pienso en ti ahora?...hasta en mi lecho de muerte apareces en mi cabeza para fastidiarme. Perdóname, Madara...no podré ver crecer a tu pequeño gato y tampoco podré acompañarte en tu dolor. Tobirama, jamás sabré el contenido de ese libro, que lástima...Hashirama, me hubiera gustado ver tu boda con Mito, eres tan evidente...Bueno, ya nada importa. Estoy lista, todo está oscuro".
Hashirama:
-¡Tobirama!-gritó al ver a su hermano llegar con Nozomi en brazos. Ella estaba completamente blanca, con su ropa empapada en sangre.-¿Está…?
-Aún no...hermano, por favor...sálvala.-Su hermano lo miró con ojos suplicantes. Asintió con seguridad. Había sido providencial que Nozomi le hubiera estado enseñando a él y a Mito ninjutsu médico los últimos dos meses, sin embargo, no estaba seguro de si sería capaz de reconstruir todo.
-Llévala a su cuarto….Mito preparó algunas cosas al escuchar el relato de los niños, sin embargo, nunca creí que la situación sería tan seria….¡Rápido!¿Qué estas esperando?.
-¡¿Qué ha ocurrido?!-escuchó gritar a lo lejos una voz imposible de no reconocer.
-Madara.-Susurró. Su amigo estaba llegando de una misión de escolta.-maldición...esto no es nada bueno".
-¡Hashirama! ¿por qué hay tanta gente reunida…?-El Uchiha se detuvo en seco al ver a Nozomi en brazos de Tobirama.-¿Qué le han hecho?...¡QUÉ LE HAN HECHO!
-¡Madara!, ahora no es tiempo, luego te explico. Ahora hay que llevarla a su cuarto para atenderla. Muévete Tobirama.-Su hermano obedeció y se apresuró en cumplir la orden. El mayor de los Senju caminó en la misma dirección. Sintió los pasos de su amigo a sus espaldas.
-Hashirama, si ella muere yo…
-Lo sé. No puedo prometer que se salvará, pero si que dare todo de mi.
-Mas te vale que sea suficiente.-respondió el Uchiha amenazadoramente. Hashirama asintió. Entró al cuarto impidiéndole el ingreso al resto. Tobirama tendió a la chica en la cama. Mito se encontraba lista. Comenzó a cortar la ropa de Nozomi con unas tijeras.
-Tobirama, necesito que te retires.
-Pero hermano.
-No eres útil aquí. Tu angustia va a entorpecer mi trabajo. Espera afuera.-ordenó. Su hermano obedeció al notar la seriedad reflejada en el rostro de Hashirama.-Mito…
-Nosotros podemos, Hashirama. Debemos confiar en nosotros y en lo que hemos aprendido. Por suerte mi clan ya estaba algo familiarizado con esta área del ninjutsu.-respondió mientras terminaba de cortar la ropa. Hashirama quedó petrificado al ver la herida...era grande, profunda y no dejaba de sangrar. Mito al contrario, comenzó a trabajar sin titubear, dando su mayor esfuerzo.
-No puedo...se trata de Nozomi…
-¡HASHIRAMA!-le gritó.-Ahora tu y yo somos la única esperanza de Nozomi. No es tiempo de titubear.
-Mito…-Hashirama aspiró hondo. Frunció el ceño.-Tienes razón. Ella esta en nuestras manos.
Tobirama:
Se encontraba fuera de la casa de Nozomi. En el interior el ambiente se encontraba muy espeso, pues había mucha gente fuera del cuarto a la espera de noticias. Caminaba de un lado a otro por el bello jardín. ¿Cómo había podido ocurrir esto? Apenas se había ausentado y ella ya se había metido en problemas...típico. ¿Que iba a hacer si moría?...No, no podía pensar en eso. Tragó saliva con dificultad. Se sentía frustrado, ya que había tardado más de lo esperado en encontrarla por culpa de una barrera que distorsionaba sus habilidades sensoriales y el niño que lo guiaba no estaba muy seguro de dónde ir...seguramente se encontraba en shock. Golpeó el tronco de un árbol.
-Mierda….¡mierda mierda mierda!-Tampoco podía descargar su ira con los culpables, pues su amiga, eficiente como siempre, los había aniquilado a todos. Se sentó con las piernas y brazos cruzados. Decidió concentrarse en el estanque de agua. Esperaba que el danzar de los peces le ayudaran a controlar sus emociones. Ya no podía hacer nada, solo esperar. Que impotencia.
-¡TOBIRAMA!.-Gritó Madara caminando hacia el.
-Lo que faltaba-pensó para sus adentros, aunque entendía la desesperación del Uchiha...el estaría igual si desconociera la situación. Cerró los ojos tratando de encontrar paciencia.-Madara.
-Desgraciado, ¿cómo puedes estar tan tranquilo?-le dijo agarrando el cuello de su camisa obligándolo a ponerse de golpeó la mano de Madara para que lo soltara. Lo miró a los ojos con expresión neutral. ¿No se daba cuenta que también estaba sufriendo?...no, nadie lo notaba. Decidió no responder.-Tskk, no me ignores, maldito.¿Por qué no estabas ahí para protegerla?¿dónde demonios estabas?...¿no se supone que estaban trabajando juntos?.
-¡¿Qué?! LO MISMO PODRÍA PREGUNTARTE A TI.
-Tsk…mi misión si era importante.
-Hmp, en vez de desquitarte conmigo, podrías preguntar simplemente los detalles.
-No te soporto, pero aun así, dime.
-Fue una trampa. Esperó a que ninguno se encontrara en la aldea para secuestrar a los niños y atraer a Nozomi. Quería quitarle los ojos y absorber su chakra.
-¡Nozomi no es débil como para que una escoria como esa la dejara en ese estado!.
-Fue más listo. Le colocó un sello el cual estaba conectado con los niños. Cada vez que aumentaba su chakra, los niños recibían una descarga.
-Bien.-Madara le dio la espalda para marcharse.
-Uchiha Madara, no tolerare que te creas mejor solo por exteriorizar tu preocupación, te aseguro que yo estoy sufriendo más que tu en este momento.
-No me interesa lo que te pase. Tu no me importas. Me da igual si sufres menos o más. De todos modos ella es mia.
-Tssk, ¿cómo te atreves a reducirla a una posesión? te recuerdo que es una persona libre, no le pertenece a nadie.
-Hmp, ya veremos.
-Ese maldito...es imposible llevarse bien con alguien tan arrogante.
Las horas continuaron pasando. Personas entraban y salían de la casa trayendo amuletos, buenos deseos y preguntas. Tobirama se dio cuenta de lo querida que era Nozomi no solo por los miembros de su clan, sino que también por las personas de la aldea. Eso hablaba de un corazón capaz de trascender la línea de los clanes. Aquella era su mayor preocupación. Tantas personas orgullosas y deseosas de poder componían la aldea. Temía que continuaran pensando exclusivamente en el bienestar del clan, poniéndolo por encima de todo el asentamiento. Sin duda había que mantenerlos controlados, vigilados. Pero Hashirama era muy ingenuo para realizar aquella tarea, y también de corazón muy bondadoso. Aquello no era malo, ya que él mismo podría encargarse de esos asuntos por su hermano y de ese modo lograr un equilibrio. Aunque a veces era muy severo e inflexible, pero para eso Nozomi estaría también aconsejando, para darle un freno...si es que sobrevivía. Sacudió la cabeza tratando de alejar el pesimismo. Miró sus manos. Tenían sangre seca. Había olvidado lavarse y cambiarse de ropa. Era difícil ser optimista tras verla en ese estado. Jamás la había visto tan lastimada, pero aparentemente no era primera vez que una espada la atravesaba, pues recordaba haber visto una cicatriz a la altura de su clavícula y los deseos que tuvo de acariciar aquella marca suavemente con la yema de sus dedos. Posiblemente Madara tenía el mismo deseo, y aquello le molestaba. Pero, ¿y si los sentimientos de Nozomi estaban a favor del Uchiha?...sería doloroso pero no podría hacer nada al respecto. Solo permanecer a su lado y ver su vida pasar junto a otro hombre. ¿Odiarla?, no, nunca. Jamás podría. Nadie elije de quien enamorarse.
-Que frustrante-dijo en voz alta. Estaba arrepentido de no haberle confesado sus sentimientos. Ahora estaba la posibilidad de que ella nunca los supiera. Prefería un rechazo a eso...prefería que ella pasara su vida con Madara a que muriera. Algunos podrán decir que es un pensamiento generoso, pero en realidad estaba siendo egoísta, pues era consciente de que no podría soportar el dolor de su muerte.-¿Por qué no llegue antes?.
-No conseguirás nada con culparte.-dijo una mujer. Tobirama la miró con curiosidad.-Soy Yukiko, la sirvienta de Nozomi.
-Ah, si. Ella me ha hablado de ti. Te considera su amiga.-Tobirama observó con más atención a la mujer. Sus ojos estaban hinchados y enrojecidos, seguramente efecto de un prolongado llanto.-Gracias por cuidar tan bien de ella.
-Vaya, te iba a decir lo mismo. Pero mira como hemos fallado. Ella también me ha hablado muy bien de ti. Te quiere mucho.
-Igual que a Hashirama y Madara.-dijo apartando la mirada. Yukiko sonrió con picardía.
-Eso suena a amargura. ¿Será que usted tiene un interés por mi señora que va más allá de una amistad?.
No pudo evitar sobresaltarse ante la acertada insinuación, confirmando sin querer la hipótesis de la mujer.
-Ya veo. Entonces si es así. Que suerte tiene mi señora, usted es un hombre apuesto y parece muy inteligente. Frío por fuera pero estoy segura que en su interior es apasionado y que guarda lazos muy profundos y fuertes. Ja!, y ahora veo que eres callado. Harían buena pareja.
-Hmp-Tobirama recordó la imagen de Nozomi abrazada a Madara frente a la librería.-Me temo que su señora parece tener más interés en Madara.
-Hahahahaha, seras inteligente pero también despistado. Todos sentimos respeto y cariño por las personas, pero solo con uno aquello se transforma en algo más. Por desgracia, Nozomi aún no reconoce la diferencia, y tampoco quiere ver la verdad. Siempre se ha mantenido lejos de aquellos asuntos del corazón.
-¿Dices que siente algo por mi?.
-Yo no he dicho eso. Solo te he dicho que eres despistado, porque estas dando por seguro cosas que no lo son.
-Estoy mas confundido que antes.
-¡Ay, que cabezota!, quiero decir que nunca lo sabras si no te atreves y preguntas. Ella podría morir ahora sin saber que tus sentimientos son los mismos que los de hace años. Y podría morir sin haber podido ser feliz contigo.
-No es tan sencillo…
-Estas contra reloj. Si Nozomi sobrevive…-la mujer miró al suelo y suspiró.-Los ancianos del clan creen que es tiempo de que Nozomi se case. Antes de la masacre del clan, ella no se sentía presionada al respecto. Pero podría dar mi vida a que ahora lo ve como un deber absoluto. Como sabrás, el "Shinjitsu no me" del clan solo se hereda por línea materna, y Nozomi es la última mujer viva. Si decide casarse va a ser con alguien fuerte, y esa lista está encabezada por Madara, ya que los sentimientos de Hashirama por Mito son evidentes, y todos saben que Madara es más fuerte que tú.
-¿Por qué estas de mi lado?.-preguntó un poco ofendido ante la verdad.
-Honestamente, porque no confío en Madara. Es peligroso hacer que todo tu mundo y felicidad dependa de una sola persona, y eso es exactamente lo que quiere hacer con Nozomi. No se si ella siente amor por ti o por él, pero al menos se que tendrá mayor estabilidad contigo. Si te soy honesta, a ojos de todos, el carácter de Madara agrada más.-finalizó encogiéndose de hombros.
Tobirama iba a responder cuando escuchó la puerta del jardín abrirse. Hashirama salió con el rostro caído producto del cansancio, acompañado de Mito, quien caminaba elegantemente tomada de su brazo, pero sus amables ojos negros parecían apagados. Por algún motivo, aquello lo hizo sentir angustiado. ¿Nozomi estaba viva?. En silencio caminó rápido hacia su hermano. Hashirama lo observó en silencio mientras se sentaba en una banca.
-Hermano…
-Acabo de terminar de hablar con Madara.-suspiró.-Nozomi está viva. Con mucho trabajo logramos reconstruir todo. Tenía un pulmón comprometido y ni hablar de los vasos sanguíneos...en fin. Ahora depende de ella.
-¿Está en riesgo vital?.-Hashirama asintió.
-Perdió mucha sangre y chakra. Su cuerpo esta agotado. Ahora solo podemos esperar.
-Mito, hermano-Tobirama los miró a ambos a los ojos.-Muchas gracias por sus esfuerzos.
-Tobirama-exclamó sorprendida la mujer de cabello rojo. Sus ojos se suavizaron y le dedicó una sonrisa.-Gracias, eres el único que ha reconocido nuestros esfuerzos.
-¿Puedo verla?.
-No se si sea conveniente.
-Me quedaré a vigilarla toda la noche.
-Madara dijo lo mismo y no se lo permití. Ese es trabajo de Mito y mio. Ustedes no podrían hacer nada si su estado empeora. Pero, si puedes entrar a verla. Solo 10 minutos. El mismo tiempo que le di a Madara.
Se encontraba en silencio frente a la puerta del cuarto. Había permanecido de pie unos quince minutos observando el patrón del diseño, dilatando su entrada. Apretó los puños, debía asumir que por mas que esperase nunca estaría listo para enfrentar el estado de ella. Con silencio absoluto, como si no quisiera despertar a nadie, entró al cuarto cerrando la puerta tras de él. Se arrodilló junto a ella asombrándose por la palidez con matices azulados de su rostro. Sus labios se veían de un tono morado y su respiración apenas se percibía. Parecía un cadáver. Incluso su cabello lucía opaco, pero su olor a lavanda continuaba, menos intenso, pero le resultaba reconfortante aún poder percibirlo. Diez minutos. En diez minutos lo único que hizo fue contemplarla y comprobar de vez en cuando su chakra. Para su alivio iba aumentando. Hubiera preferido quedarse así toda la noche, pero más puntual que nunca, su hermano le pidió que se retirase, dejando entrar a Mito.
-Los dos nos vamo a casa, Tobirama. Mito se quedará esta noche.
-¿Tu no, hermano?-Hashirama lo miró incómodo.
-Tobirama, no es prudente quedarse toda una noche en un cuarto con una mujer, y peor aún si es en el cuarto de otra mujer.-finalizó con las mejillas un tanto rosadas.
-¿Y a quién le importa eso ahora?.-Su hermano mayor suavizó su expresión y le puso una mano en el hombro en señal de apoyo.
-Hermano pequeño-hace tiempo que no le decía así.-Mito está igual de capacitada que yo en estos momentos. Mañana puedo ser de mayor utilidad si descanzo. Yo también busco lo mejor para Nozomi.
-Tinez razón, lo lamento.
-Tu también debes descansar. Todos deben hacerlo, pero espero que tu me hagas caso.
-Lo haré.
En tres días consecutivos no se le permitió visitar a Nozomi debido a la delicadez de su estado. Decidió mantenerse ocupado para no pensar en ella. Comenzó a diseñar el plan de estudio que se tendría que realizar en la futura academia y a su vez, definir los criterios para catalogar las misiones. Para ello, necesitaba investigar mucho. No quería realizar un mal trabajo.
-¿Tobirama-sama?-Le llamó Yukiko.
-¿Dime?-respondió sin apartar la vista de la lectura.
-He venido a traerle esto.-La mujer extendió su brazo para entregarle un libro de tapa dura. Lo reconoció inmediatamente.-Nozomi me comentó del proyecto de ustedes. En su ausencia ella encontró unas escrituras similares.
-Gracias, Yukiko.-Recibió el libro en sus manos. Lo contempló en silencio. Sería un buen regalo tenerlo traducido para cuando despierte. Sonrió al imaginar la emoción de su amiga.-Lo aprecio mucho.
-No hay problema. Su estado es mucho mejor el día de hoy. Creo que mañana podrá visitarla. Nos mujer agachó la cabeza y se retiró del cuarto.
Al día siguiente, tomó unos diccionarios de la biblioteca y se dirigió a la casa de Nozomi. Tenía planeado quedarse todo el día junto a ella mientras intentaba traducir el misterioso libro. La mañana estaba fresca pero con un radiante sol. Contempló a su alrededor. La aldea se encontraba muy colorida por las prendas de los habitantes que ya circulaban por las calles. La risa de los niños llenaba el ambiente, los niños que Nozomi había salvado.
Yukiko lo recibió con amabilidad. Mito y Hashirama no se encontraban en la casa, ya que la condición de Nozomi era lo suficientemente estable como para permitirles descansar. Entró al cuarto y se sentó junto a ella. El color de ella estaba indudablemente mejor. Apoyó los libros en una pequeña mesa e inició su trabajo.
La primera página contenía una introducción. La tinta no se encontraba tan desgastada como el resto. Tobirama supuso que el autor debió escribirlo una vez terminado su relato. Como aquellos autores que bautizan su obra una vez finalizada.
"Dudo que alguien lea esta historia o la crea...pero necesito escribir para mantener mi mente cuerda. Todo comenzó con una leyenda.
Mi nombre es Shiro, acabo de recordar mi primera batalla con la tierra enemiga, la primera vez que vii la vida esfumarse de los ojos de otra persona, siendo yo el responsable. Tenía 10. Fueron 5 años de guerra y hoy ha terminado. La gente dice que es gracias a una luz que vino del cielo y que tomó la forma de una mujer. Realmente no me importa, solo se que hoy regreso a casa y que un gran país ha caído. Nuestros eternos enemigos. Mi abuelo es un marinero, o al menos lo fue. Me crió ya que mi padre murió y mi madre se suicidó. No debes sentir lástima porque nunca los conocí. Recuerdo estar sentado en las rodillas del anciano y que me contaba un sin fin de leyendas sobre poderosas armas y dioses, viajes y aventuras que yo solía creer ciegamente. Estoy deseoso de volver a ver al viejo.
Por fin regresé a mi hogar. Mi abuelo lloró al verme. Luce enfermo y débil, al parecer estos 5 años no han sido buenos para él. Le pedí que me contara alguna de sus historias y molesto me respondió que no eran solo historias, que algunas eran reales. Supongo que la edad le ha afectado la mente y no distingue del todo la realidad, aunque a parte de eso, su mente luce bien.
Han pasado tres días desde mi regreso. Unos extraños hombres vinieron por mi abuelo exigiendo un mapa. Aseguraban que era una ofrenda para la hermosa princesa que había terminado con la guerra y que mi abuelo es el único que conoce el paradero del papel. Cuando el viejo se negó a entregarles el supuesto mapa, entraron sin permiso a la casa, destruyendo todo a su paso. Harto de la situación, decidí utilizar mis habilidades logrando echarlos. Mi abuelo me dijo que volverían y con una mirada pícara, me mostró el mapa. Molesto le dije que debería haberselos entregado. Le pregunté a dónde los guiaría tal papel. Me contó que aquel mapa señalaba la ubicación de dos poderosas armas. El espejo Octagonal y la Katana cortadora de almas. Se supone que el espejo es capaz de atrapar y encerrar a cualquier ser de cualquier mundo, y que la Katana al cortar alguna pertenencia de alguien, queda ligada a esta persona, permitiendo cortarla a la distancia, sellando su alma. Se supone que son armas muy poderosas y que no deben caer en manos equivocadas, ojalá en las de nadie, y que mi abuelo en sus tiempos de navegante encontró una misteriosa tribu que le confió el mapa. Por supuesto no creyó nada de lo que el viejo le decía, aunque el mapa estaba muy bien hecho, pero no hay posibilidad de que tales cosas existan, es imposible."
La puerta de la habitación se abrió, provocando que perdiera la concentración. Alzó la mirada y sus ojos se encontraron con los de Madara, quien lo observó un tanto sorprendido. El Uchiha hizo una mueca de disgusto, cerró la puerta a sus espaldas entrando a la habitación. Se sentó al otro lado de Nozomi con los brazos cruzados. Aparentemente el Uchiha no tenía deseos de discutir.
-Me quedare todo el día-dijo Madara sin mirarlo.
-Yo también-respondió con voz neutra, tratando de enfocarse en su trabajo.
-¿Qué estás haciendo?.
-Traduciendo un libro que Nozomi encontró. Se interesó mucho en su contenido.
-Ah.¿Es bueno?.
-No lo sé. De momento parece un diario de vida. Es de un chico llamado Shiro. Por lo que describe, este relato es más antiguo que el clan Senju. Habla de una guerra eterna y de una luz que tomó forma de mujer que finalizó la guerra y un espejo octagonal y una espada.
-Suena a un cuento para niños.
-Si.-dijo asintiendo.-Pero es importante para ella.-La observó detenidamente.
-Tsk, no la mires tanto. Imagina lo molesta que se pondría si te descubriera mirándola de ese modo.
-...-Instintivamente apartó la mirada.-¿Por qué le hago caso?.
Las horas transcurrieron en silencio. El ambiente era muy tenso e incómodo, pero no pensaba apartarse del lado de su amiga y al parecer Madara tenía la misma idea. Jamás podrían llevarse bien, después de todo, él era el responsable de la muerte de Izuna y del intenso odio que poseía Madara. Seguramente, de haber muerto él a manos de Izuna Hashirama hubiera podido perdonar a Madara, pero el Uchiha era una persona más intensa, destinado a sufrir la maldición del odio ante cualquier pérdida de lo amado. Aquello era otra razón para evitar la muerte de Nozomi. Sería peligroso para la aldea, no, para el mundo.
-Hmmmm, tengo hambre-cortó el silencio una débil miró rápidamente a Nozomi, seguramente al igual que Madara. La cabeza del clan Furukawa abrió lentamente sus ojos, tratando de apartar la luz colocando su brazo frente a su rostro.
-¡Nozomi!-dijo al unísono con Madara.
-¿Pero...qué hacen en mi cuarto?...ah, ya recuerdo. ¿Los niños se encuentran bien?.
-Si serás...pensando en ellos antes que en ti. Debí imaginarlo-dijo suavemente Madara.
-¿Tu me encontraste, Madara?.
-No. Fue Tobirama.-respondió con un tono amargado, sin embargo, le sonrió suavemente a Nozomi. Ella devolvió la sonrisa y luego lo miró a él.
-Gracias, Tobirama.
-Uh-sus mejillas se sonrojaron. Adoptó un tono de voz duro.- No tienes porque agradecerme, eres mi amiga, por supuesto que iba a ir por ti. Fui el primero en encontrarme con la multitud de niños. Realmente casi me matas del susto. Has estado 3 días inconsciente. Perdiste mucha sangre, te tomará trabajo volver a moverte como antes.
-Lo siento, lamento haberlos preocupado, pero era el único modo de salvarlos. Tendré que caminar mucho para volver a la normalidad, pero no importa, porque tengo sus brazos para apoyarme.-respondió sonriendo.
-S... . Ejem….Te, estoy traduciendo el libro, mientras te ayudo a caminar podemos continuar juntos.
-¡Oh!, ¡así que has podido descifrarlo!
-De momento parece un cuento.-dijo Madara.
-¿Lo leíste?
-Tobirama me contó lo que ha traducido.
-¿De verdad?, me alegra que finalmente se estén llevando mejor.-Ambos se miraron. Nozomi estaba muy equivocada.
-¡Nozomi-san!-exclamó Yukiko entrando al cuarto con lagrimas en los ojos.-Finalmente usted ha despertado. Ire a decirle a Hashirama-san de inmediato.
Madara:
Se encontraba caminando por la aldea con Nozomi tomada de su brazo. Su agarre era más firme, mostrando una rápida recuperación. Habían transcurrido cinco días desde que había despertado. Hashirama le recomendó caminar los dos primeros días por el jardín. Madara se aseguró de acapararla de inmediato. Hoy era su tercera vez caminando por las pobladas calles. Las personas la saludaban con aprecio y le daban modestos regalos, los cuales ella agradecía con una gran sonrisa.
-Si que eres querida.
-Tú también, eres muy respetado.
-No es cierto. La gente se siente intimidada.
-Saben perfectamente que eres de buen corazón, ya te he dicho que es tu expresión y que deberías sonreír más seguido.
-Mmmmm.-A lo lejos vió un grupo de niños junto a un árbol. Parecían discutir. Uno de ellos empujó a otro, en ese instante, decidió ir e intervenir. Nozomi lo miró con curiosidad.
-¿A dónde me llevas?.-Nozomi siguió su mirada descubriendo al grupo de niños.-Ah, ya entiendo.-sonrió.
-¡Que ha sido tu culpa!-gritó el niño que había empujado al otro.
-¡Claro que no!. tu la arrojaste muy fuerte.
-Deberías haberla atrapado.
-¿Qué ocurre?-preguntó amablemente. Los niños quedaron estáticos al verlos. Madara recordó la sugerencia de su amiga y les sonrió tranquilamente.-Los amigos no pelean.-Al ver la suave expresión de su rostro, los pequeños se relajaron. Sin embargo, no respondieron. Detrás de ellos había una niña cuyo lenguaje corporal demostraba timidez. Madara se arrodilló frente a ella y puso su mano suavemente sobre la cabeza de la niña.-Hola, pequeña. ¿Me podrías decir lo que está pasando y de ese modo ayudar a tus amigos?.
-S...si. Estábamos jugando con una pelota pero la arrojaron muy fuerte y quedó atrapada en el árbol y ahora se estan culpando entre ellos por no atraparla o por tener mala puntería.
-¿En el árbol?-Madara dirigió su mirada a las ramas. En lo más alto se encontraba la desgastada pelota.-...¿y ese es todo el conflicto?. Aaash-suspiró.-Escuchen, ustedes son compañeros, amigos y habitantes de este lugar, no pueden pelear por cosas así y tampoco echarse la culpa mutuamente en vez de buscar soluciones juntos. ¿Entendido?.-Los niños bajaron la mirada.
-Lo lamento, supongo que debí atajarla.-dijo un niño.
-No...yo debí ser mas cuidadoso.
Madara los miró con alegría. Ágilmente se subió al árbol para rescatar la pelota, bajando sin dificultad. Se las entregó sonriendo orgullosamente.-Hmp, sencillo.
-¡Muchas gracias señor!.
-¿¡Ah?!, ¿Señor?-exclamó sobresaltado.
-Así se le dice a los viejos, ¿o no?.-Nozomi comenzó a reír efusivamente.
-¡Yo no soy viejo!. Nozomi, ¡no te burles!
-Lo..lo siento, Madara, es que no puedo evitarlo-respondió entre carcajadas con lágrimas en los ojos.
-Lo que usted diga, viejo. Muchas gracias.-gritó un niño. El grupo se fue corriendo a retomar el juego.
-Pff, esos mocosos.-Maldijo en voz baja. Sintió que alguien tiraba la manga de su brazo. Bajó la mirada y se encontró con la niña tímida.-¿Qué ocurre?¿No irás con tus amigos?.-La pequeña se sonrojó al estirar su brazo para ofrecerle una pequeña flor amarilla.
-M….muchas….muchas gr...
-No es nadaa
-Muchas gracias, señor.
-¿De nuevo con lo de señor?...hahahahaha, no te preocupes, el placer fue mio. Ahora ve a jugar.-La niña asintió y corrió a la siga de sus amigos.
-Eso fue muy amable de tu parte...señooor.-dijo Nozomi volviendo a tomar su brazo.-¿Continuamos el pase "señor" Madara?.
-Hmp, ¿Buscas provocarme?.
-¿Quieres danzar?
-No podrás dar buenos pasos ahora.
-¿Temes que una convaleciente te gane?.
-Hahahahaha, no te recomiendo ser tan altanera en ese estado.
-Eres un buen hombre, Madara.
-Lo sé.
-...! se supone que deberías decir gracias.
-No voy a hacer lo que los demás esperan todo el tiempo-dijo encogiéndose de hombros.-Es ás que soportarme para siempre.
-Mmmm, ¿por qué?.
-Porque jamás vas a apartarte de mi lado.-Ella no respondió. Caminaron hasta que ella se sintió cansada. Se sentaron en una banca junto a un árbol. El viento sopló revolviendo los cabellos de ambos. Su fragancia invadió sus sentidos.
-Estas algo callado.
-Necesito decirte algo.-Ella lo miró con curiosidad.-Yo...tu sabes que siempre cumplo mis palabras. Hace años atrás confesé mis sentimientos por ti y han cambiado, pues ahora son más necesito para encontrarle un sentido a mi realidad.
-Madara, yo…
-No, no respondas ahora. Aún no. Sólo quería que lo supieras. Casi enloquezco cuando te vi en ese estado, y decidí que no podía seguir guardando estas palabras.
-Pero es que yo…
-Shhhh-le dijo apoyando un dedo sobre sus labios, provocando que se sonrojara. Acarició su mejilla con suavidad mirándola a los ojos. Al darse cuenta de la proximidad, retiró su mano y se distanció un poco fijando la mirada al frente.-La muerte de Izuna me cambió, hasta yo lo he notado. Obtuve un gran poder, pero no tenia a quien proteger. ¿Cuál era el sentido de esta aldea?...Quizás no quería que otros sufrieran lo mismo que yo.
-¿Por eso le diste a Hashirama para elegir? Ya sabes, si matar a Tobirama o a él.
-¿Cómo sabes?.
-Yo...estaba presente. Oculta observé todo sin intervenir. Me cuestiono si fue la decisión correcta.
-Entonces no era idea mia. Me había parecido sentir tu presencia. Creo que fue acertado no aparecerte.
-¿Por qué yo?...¿por qué solo puedo ser yo?.
-Quién sabe. No tengo una respuesta para eso, Nozomi. Pero es del modo que me siento. Se que el haberte esperado no asegura que me aceptes, pero no importa. Estás aquí y de momento con eso me conformo.
-No puedo creer que hayas hecho eso.
-No te sientas mal. Es mi desición. Deberíamos regresar.-Se levantó ofreciendo su brazo. Su amiga dudó un momento antes de aceptarlo. Caminaron de regreso hasta la casa de ella.-¿Entonces nos vemos mañana?.
-Ah, lo siento, pero prometí a Tobirama ayudarle a traducir el libro…
-Entiendo.-Sintió algo de ira en su interior. Pero era evidente que tarde o temprano ocurriría. Se despidió amablemente. No tenía sentido sentir celos por Tobirama. Era molesto, pero no una amenaza real.
-¡Madara!-Le llamó Hashirama. Parecía de buen humor.-¿Vienes de la casa de Nozomi?-preguntó arqueando las cejas.
-¿Qué quieres?.
-Ah, si. Voy a hacerlo.
-¿Qué cosa?.
-Le dire a Mito que se case conmigo.
-¡¿Qué?!, ¿tan pronto?...es repentino. ¿Aceptó tus sentimientos?.
-No le he dicho nada.
-¿Planeas solo llegar y pedirle matrimonio?.
-Si.
-Que….pero…¿estás loco?.
-No se como explicarlo, pero la conexión entre nosotros es única, estoy seguro de que dira que si.
-¿Por qué lo estás tanto?.
-Sus ojos brillaron al verme.
-¿Te basas en algo tan subjetivo…?
-¿Acaso tu no?.
Nozomi:
No podía responder, si. Si podía. No….tal vez….maldición. Su cabeza estaba hecha un desastre. Debió haberlo sospechado, ahora era tan evidente.-Madara….¿qué voy a hacer?. ¡Ah!, que frustrante.-exclamó lanzando una almohada, la cual aterrizó en el rostro de Tobirama quien estaba entrando en la habitación.
-¿Problemas?-Dijo sin cambiar su expresión. Aparentemente ya estaba habituado a aquellos arranques de frustración de ella.
-¡Tobirama!-dijo ruborizándose.
-¿Me dirás que te tiene tan frustrada?.
-Emmm tu impuntualidad...y saber más del libro.-Prefirió no mencionar el tema de Madara.
-¿Qué? pero si apenas fueron 3 minutos.
-Vayamos a leer junto al rio. Preparé un picnic. Termine de traducir la otra mitad.
-También yo. ¿Vámos?.-Caminaron en silencio. Nozomi se sentía muy nerviosa ante la presencia del Senju. Tal vez…-Ya llegamos…¿dónde tienes la cabeza hoy día?.
-Debe ser que aun me falta sangre.-respondió extendiendo el mantel para luego acomodarse. Tobirama se sentó a su lado, muy cerca y abrió el libro. Tomó aire y comenzó a leer desde la página que habían dejado.
"En ese momento me di cuenta que debí creer en mi abuelo. Aquellas armas habían aparecido el mismo año en que surgió el misterioso árbol del que todo el mundo hablaba. No eran mentiras. Aquellos hombres habían regresado con más personas solo para obtener el mapa, habían incendiado la casa, obligandonos a comenzar un viaje para encontrar el espejo y la espada, un viaje cuyo objetivo me parecían sólo fantasías. Había enfrentado a varios enemigos y conocido a la mujer más bella que he visto. Perdí a mi abuelo, encontré la extraña tribu junto a ella. Y ahora, estaban en mis manos, las místicas armas.
Decidí romper el mapa. Nadie debía encontrarlas nunca. Aquellas se quedarían en mi posesión hasta el día de mi muerte. Yo las ocultaría. Me sentía completo. Había logrado la voluntad de mi abuelo y la mujer de mis sueños había accedido a ser mi esposa.
En ese momento, mis pensamientos fueron interrumpidos por el mismo hombre que había asesinado a mi abuelo. Me exigió las armas a lo que me nege. Me atacó con su Katana y sin pensar me defendí con la legendaria espada. Uno tras otro golpe, bloqueo, contraataque, golpe, paso, retroceso. La batalla iba a favor del enemigo. Logró burlar mi guardia, estaba listo para recibir el golpe cuando la mujer de mis sueños se interpuso, siendo atravesada pero apuñalando a a vez a aquel asesino. Ambos cayeron al suelo. Instantáneamente la tomé en brazos. Me dedicó una última mirada, una última sonrisa y palabras. "Te amo, se feliz"...dijo en un suspiro, dejándome solo en este mundo. El suicidio no me reuniría con ella, lo único que puedo hacer es esperar mi muerte para volverla a ver. Mientras tanto, cuidaré de estas herramientas.
Por años las usé tratando de combatir criminales y evitar guerras, pero es poco lo que un solo hombre puede hacer incluso teniendo armas legendarias. Conocí a un hombre de extraña apariencia que se hacía llamar sabio. Me habló de que la paz solo se lograba con amor, pero ya no me queda amor para nada ni nadie. Hoy, soy un hombre viejo que volvió a encontrar este diario y decidió terminar. Sea quien sea que lea esto, te puedo ofrecer un poco de sabiduría obtenida por los años que he vivido.
Valora lo que se encuentra a tu lado, y no dejes las palabras para después, ya que será muy tarde.
Siempre ten algo o alguien para amar y proteger, porque el deseo de ser mejores impulsado por ese algo, es lo que nos da un sentido.
Reconciliate con el pasado, ya sea el tuyo o con el de alguien. Todo acto tiene consecuencias. Para ello debes saber perdonar y soltar.
La arrogancia es la perdición de hasta el más poderoso. Subestiman a los demás y ese es el primer error para la perdición.
Aceptate, eres reflejo de tus experiencias. Tu modo de ser es la única vía que permite a otros saber quien eres, pero solo si tu reflejo es fiel al interior.
El mundo no te debe nada, solo agradece estar aquí.
Para terminar, he ocultado en la tapa del libro el mapa actual de las armas, hecho por mi. Se lo dejo al destino el hacerlo llegar a alguien, y al azar de que sea a una buena persona. De todos modos, seguramente ya estaré muerto para entonces".
-Es, demasiado triste el final.-concluyó sintiendo lástima por el protagonista de la historia.
-Sin embargo, sus enseñanzas son muy acertadas.
-¡Revisemos la tapa!-exclamó quitándole el libro de las manos. Sin esperar respuesta sacó su kunai y comenzó a cortar la gruesa tapa.
-¿Qué haces?. Vas a dañarlo, es una pieza histórica. Es un cuento. ¿Realmente crees que va a haber un mapa oculto en la ta...pa?
-Si.-respondió extrayendo cuidadosamente un pedazo de papel. Lo extendió y sonrió satisfecha al notar que efectivamente se trataba de un mapa.-¿Te das cuenta de lo que significa? ¡Vámos por el tesoro!, yo quiero esa espada.
-No creo que sea real.
-Quizás no, pero si será divertido, además, ¿qué pasa si es cierto? Imagina si cae en manos equivocadas. Incluso podrían ser útiles para defender la aldea.
-No me convence.
-¡Bien!, si no quieres ir, entonces iré yo sola.
-Estas muy débil. Es peligroso.
-No me interesa. Quiero ver por mi misma si la historia es falsa o no. Jamás me perdonaría catalogar un relato verdadero como un cuento. Sería entregar información equivocada a futuras generaciones.
-Hmp, eres increíble.-dijo su amigo riendo suavemente y negando con la cabeza.
-No sé si tomarlo como un cumplido.
-Me has convencido. Iré contigo. ¿Qué le diremos a Hashirama y Madara?.
-Un viaje de investigación para ampliar el contenido de la biblioteca.
-Es decir, mentir.
-No es una mentira…hmp-dijo apartando la mirada.-Es una forma indirecta de decir la verdad.
