Alerta: Todos los personajes de esta historia NO ME PERTENECEN, son creaciones de la fabulosa Stephenie Meyer, yo solo los tomo y armo mi propia historia.

Advertencia: Este fic, puede contener escenas o lenguaje adulto, las/os menores que se animen a leerlo quedan bajo su propia responsabilidad, quedan advertidos.

Chapter 11

Limones – B.S POV

-Alice qué haces?.- preguntó Angela, intentando mirar por sobre el hombro de mi amiga, totalmente enfrascada en su papel.

-Una lista.-

-Ajá, eso veo, pero para qué es tu lista?.-

-Para el viernes.-

-Piensas invitar muchos más?.-

-Sólo seremos nosotras tres.-

Nosotras tres? Miré a Angela con duda y ella sólo sonrío y volvió a su almuerzo.

Todo lo que pedía era tener la fuerza suficiente para rechazar la invitación, a pesar de saber que sólo nosotras tres estaríamos en casa de los Cullens, no me dejaba para nada tranquila el ir a su casa, sobre todo después de la supuesta pelea de Rosalie y Edward. A sabiendas de que por Alice, supe que mi nombre se involucró en la discusión y que toda su casa estaba al tanto de eso. Y por supuesto la razón de mayor importancia en todo el mundo, mi no confesión de amor a Edward en clase de Biología. Esa era la peor, por nada del mundo quería verlo, cruzarlo, hablarle, ni siquiera su Volvo, nada de nada.

Hice malabares en el instituto para evitarlo a toda costa en cual rincón o pasillo lo viera deambular. Por supuesto Alice pensó que tenía alguna especie de virus o simplemente que estaba mal de la cabeza por mis extrañas actitudes durante la semana, pero lo cierto era que, mi cometido tuvo sus frutos. Había evitado por completo a Edward Cullen, y si, necesite inclusive mentirle a Charlie para no asistir a Biología y entrar más tarde, por supuesto con la clara intención de evitarlo.

Y resultó que mi papel de embaucadora estaba creciendo, cada vez resultaba más fácil inventar historias, enfermedades, etc.

Tenía dos minutos más para terminar mi almuerzo, y desaparecer de allí, básicamente mis horarios eran totalmente sincronizados y calculados milimétricamente, estimaba mi tiempo de almuerzo en unos 10 minutos de los 50 que teníamos antes de entrar al segundo período de clases. Pero el usar por completo ese tiempo me dejaba en riesgo de cruzar con cierta persona que solía llegar a almorzar minutos más tarde del timbre. Bebí mi jugo rápidamente y junté mi bandeja tomando cuidadosamente mis cosas en cada mano para dirigirme una vez más a la biblioteca, refugio que sabía, Edward Cullen no solía frecuentar a estas horas.

-Quieres decirme que diablos haces tanto allí que siempre te largas a la misma hora?.- pregunto Alice quitando por primera vez las narices de su extensa lista.

-Qué te parece que puedo hacer allí Ali?.- elevé una ceja con sugestión.

-Oh! Por dios eres una perversa!.-

-Qué? No, de qué diablos hablás?.-

-Tienes encuentros sexuales con algún compañero en la biblioteca y no nos has contado pequeña mentirosa.- abrí los ojos como platos antes sus palabras. Si claro, mis encuentros sexuales más cercanos eran páginas de libros de Henry Miller* y a veces la reproducción animal por Animal Planet. Además de sufrir de un colapso nervioso de tanta fantasía con Edward.

Me ruboricé por ese pensamiento y acomodé mi mochila en el hombro para dirigirme a la biblioteca.

-Nada de eso, sólo leo libros, armo apuntes, me gusta ese lugar, deberías de visitarlo de vez en cuando. Podrías venir conmigo si quisieras.- era una buena estrategia dejar la opción de permitirle acompañarme para que dejara de especular y evitarme los comentarios vergonzosos.

-No gracias, tengo cosas que hacer aquí.- me señaló su lista, que diablos necesitaba para una pijamada? Cada vez sumaba más cosas.

-Como quieras, las veo luego.-

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Desde hace tres días, había decidido pasar mis mediodías en este lugar, sumergida en literatura inglesa, empapándome en historias trágicas de amor, deseo, poder. Realmente estaba siendo afectada enormente por él, sólo quería leer sobre amores trágicos, y parecían la solución a la desdicha que tenía encima después de tantas decepciones. Simplemente buscaba leer historias de gente a la que le haya ido peor que a mi, para no sentirme peor. Varias veces me vi siendo inspeccionada de reojo por la bibliotecaria que observaba con horror mis interminables lloriqueos en cada página. Estaba siendo patética al extremo, y lo peor, no pensaba cambiar por el momento, por lo menos hasta que me deshiciera de lo q sentía por Edward o hasta que la vergüenza desapareciera, esa última opción parecía más factible que la anterior.

Camine por los pasillos en busca de otra novela de amor trágico que pensaba empezar hoy y llevar a casa para seguir moqueando.

-Terminarán si, no lo puedo creer.-

Escuché la voz de unas chicas detrás de mi pasillo, mientras seguía en la búsqueda de mi historia.

-En serio? Pero llevan años juntos, como estas tan segura?.-

Cotilleos bla bla bla, porque demonios usan la biblioteca para eso, no tienen el baño?

-Rosalie le comentó algo a Abby en la fiesta del fin de semana, tu sabes esas en las que ellos se juntan y hacen cosas raras.-

No pude evitar parar la oreja al escuchar ese nombre y lo que continuó.

-Pero ella le comentó que iba a romper con él?.-

Romper quien? Qué? Demonios, sigan hablando. Me acerqué aún más al enorme estante que dividía los dos pasillos centrales de la sala literaria con cautela de no ser vista ni escuchada.

-Creo que deberíamos ir al baño mejor.-

No, al baño no, aquí aquí, sigue hablando!

-No, cuéntame todo ahora.-

Muy bien chica que no se tu nombre ni te conozco, que cuente todo aquí y ahora.

-Bueno, esto no es algo oficial, tu sabes, chismes.

-Pero si Abby es amiga de Rosalie, ella sabe bien lo que sucede.-

-Si lo sé, pero a mi me lo contó otra persona, sólo me dijo que Abby le comentó que Rosalie Hale estaba harta del círculo, y sobre todo de compartir a Edward, tu has ido a esas fiestas? Qué diablos hacen allí?.-

-No tengo idea, sólo se que no son de las mejores para la reputación.-

-Bueno, ella le dijo a Abby que estaba cansada de todo, y que tal vez ya era tiempo de probar otras cosas.-

-Como que probar otras cosas?.-

Si eso, como que probar otras cosas?

-Bueno, tienes que guardar silencio con esto de acuerdo?.-

-Si claro, a quien se lo podría contar.-

Puf, malditas chismosas, hablen de una vez!

-Ella tiene a otro.-

-QUÉ?.-

Cubrí mi boca para ahogar el chillido que iba a lanzar por el asombro al escuchar eso.

-Guarda silencio idiota.-

-Lo siento, lo siento, como qué ella tiene a otro?.-

-Bueno, si lo piensas mejor, Edward se la ha pasado con cualquier chica en esas fiestas desde hace años, Rosalie lo soportó porque formaba parte y supongo que por amor seguían juntos, pero no es raro que ella ahora quiera fidelidad.-

Ahora quiere fidelidad?

-Pero estamos hablando de Edward Cullen! yo soportaría cualquier cosa porque si quiera simule un segundo que es mi novio.-

Perra.

-Y quien no? Pero te das cuenta, si ellos realmente terminan el estará libre oficialmente! Entonces no habrá restricción para intentar con él, recuerdas a la estúpida de Rosalie queriendo matar a cualquiera niña que se le acercara hace años, todas terminaron aceptando que él sólo era de ella, y como nadie la desafiaba, parecía estar todo más que entendido. Pero ya no! No más restricción! Voy a intentarlo.-

Maldita perra, él no es un pedazo de carne.

Vamos Bella a quien quieres engañar, tu quieras intentarlo también.

-Oye, a mi también me gusta.-

-Lo sé, así que será quien mejor lo haga la que se lo gane.-

-Edward no saldrá con ninguna chica del instituto, sabes como es él, sólo se apetece de chicas exuberantes como Rosalie, y no lo he visto filtrear con nadie más que no tenga el mismo nivel, el maldito cerdo es materialista.

-Tu soportarías que te use como objeto como lo hace con esas chicas en las fiestas, sabiendo que será sólo por una noche y nada más?.-

Por supuesto que no, qué mujer digna soportaría eso a pesar del amor?

-Si!.- gritaron las dos a la vez, rodé los ojos. Pero que estúpidas eran.

-Señoritas?.-

Me enderecé en mi lugar cuando oí la voz de la anciana bibliotecaria. Los pasos fueron acercándose a mi lugar y rápidamente comencé a buscar algún libro.

Caminé al pasillo central y me topé con las chicas que cotilleaban a un lado, pasaron murmurando cosas ininteligibles y por supuesto me regalaron la más despreciables de las miradas.

Topé bruscamente con la anciana frente a mi por la desconcentración.

-Señorita Swan, podría mirar por donde camina?.- me acusó.

-Lo siento, venía distraída.- ella tomó el libro que llevaba en las manos para inspeccionar y levantó una ceja al leerlo.

-Esto?.-

-Si, estoy muy entusiasmada con mi nueva lectura, y descubriendo muchas cosas interesantes.- solté animadamente recordando las lindas historias que venía leyendo.

-De acuerdo, no quiero saber más. Mejor ve a clases ya casi termina el horario de almuerzo, ten.- tome el libro y me acerqué a buscar mi mochila a un lado para salir pitando de allí a clases. Abrí mi mochila para guardar el libro cuando me paralicé al leer la portada.

Como aceptar mi nueva sexualidad

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-Bella tienes una llamada.-

-Para mi?.- dije estúpidamente levantándome de mi cama mientras Charlie rodaba los ojos y comenzaba a fastidiarse.

-Tu conocés otra Bella en la casa?.-

-Ya, ya voy, no te exasperes.-

Era jueves por la noche, tenía exactamente pocas horas para presentar mi rechazo a la invitación de Alice, y aún no tenía las fuerzas necesarias para decirle que no iba a ir.

No tenía idea como iba a hacer para decírselo pero lo más seguro es que no pudiera inventar algo en el momento, ella sabría que le miento.

Pase gran parte de la tarde leyendo un libro que ni siquiera necesitaba, pero al pasar la horas comenzaba a ejercer cierta duda en mi convicción, pensando que tal ves cambiar de orientación sexual era una buena opción a mis problemas pero luego recordaba a Edward Cullen y tenía mi respuesta de porqué hasta resultaba ser un fiasco el intentar ser lesbiana. Absolutamente no, estaba más que pérdida por él, así que revoleé el libro por el cuarto fastidiada por no poder quitar de mi mente a Cullen.

-Hola?.-

-Bella como estás?.- Genial Alice. Podría empezar a preparar el terreno para que reciba mi negativa mañana, el problema es que aún no había pensado en qué decir.

-Bien Alice, como estás tú?.-

-Excelente, muy entusiasmada con nuestra noche de chicas…- lo imagino-…, estuve pensando en que tal vez en lugar de irnos a casa luego de clases, podríamos ir cada una a su casa y recoger lo que necesiten en la noche, para no cargar con todo durante clases, no lo creés?.-

-Ali yo no creo que…-

-Bella por favor, ya me confirmaste, no me dejes sola, sabes que es la primera reunión de amigas que tenemos, y yo te quiero mucho y deseo que vengas a casa y compartas un lindo momento conmigo y Ang, podemos hablar mucho sobre chicos, maquillarnos, comer comida chatarra sin culparnos por lo que pueda hacer en nuestras caderas.- reí por sus palabras, parecía ser todo tan fácil. Sin embargo no tenía mayores problemas simulando tener una súper salida de chicas con ella y Ang, aunque no fuera una de mis ideas más entretenidas, debía reconocer que el pasar tiempo con ella era realmente agradable. Sólo que había un pequeño problema, yo estaba enamorada de su hermano.

Y mi estúpida confesión había arruinado todas las posibilidades en las que me mantuviera cerca de él, sin querer que la tierra me absorbiese.

-Vamos será genial, sólo nosotras tres, estúpidamente cotilleando sobre todo, contando experiencias bla bla bla, vamos Bella, vendrás verdad?.-

Aún así, muy en el fondo de mi corazón, sabía que quería aceptar la proposición de Alice, y sabía que quería verlo, aunque él no estuviera, quería por lo menos imaginarme junto a él, lo extrañaba, lo había evitado por tantos días que me era cada día imposible no recordar el acercamiento del Lunes. Sabía por Alice que él no iba a estar en la noche del Viernes, y como la idiota que era, que rehusaba a topármelo, deseaba que sí estuviese ahí.

-Si Ali, ahí estaré.

Quité la bocina del teléfono al explotar el grito de alegría que soltó mi amiga, sonreí por su emoción y pensé que….si….

Lo extrañaba.

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Y Aquí estaba sentada en el suelo de mi cuarto rodeada de ropa, con la mirada perdida. Tenía 10 minutos para salir a casa de los Cullens y comenzar con el circo de la reunión de chicas. Ni siquiera me había cambiado aún, había hecho un pequeño bolso en el cual sólo había guardado mi neceser y unas pantuflas. Volteé a mis espaldas y mi ví en el espejo del armario, era un completo desastre, con el pelo desarreglado, me había terminado de bañar y dejé mi cabello suelto para secar, lo cual fue peor, porque era prácticamente el clon de Mufasa**

Y ahora no sabía que diablos ponerme, y mucho menos que llevar de pijama a una pijamada? Descontando que mi ropa ya de por si no era muy presentable, mis pijamas lo eran aún menos, el problema era que yo no usaba pijamas. Sólo me limitaba a dormir en camisetas viejas de bandas que llevaba por años guardadas en mi gaveta, desde mi época extraña de pre adolescencia, donde incursioné en música rock, punk, y grunge. Todos esos lindos recuerdos fueron a parar a cajas empolvadas debajo de mi ahora nueva cama, en Forks. Sólo las noches de mucho frío tomaba algún pantalón deportivo junto a una de las grandes camisetas y dormía plácidamente envuelta en ellas. Por supuesto no era una opción llevar eso para dormir a casa de los Cullens, pero el tiempo no me ayudaba en la disyuntiva en este momento, asi que al diablo.

Tome una de las mejores camisetas que tenía con la inscripción de uno de mis temas favoritos Black Hole Sun*** y la guardé en mi bolso mientras prendía la alisadora, tenía que quitar a Mufasa de mi.

Salí a toda prisa de casa en mi camioneta, increíblemente Charlie había aceptado sin ningún preámbulo mi reunión de chicas en casa de Alice, después de asegurarle más de 20 veces que Edward no estaría. Él ya sabía de ante mano el viaje de los Cullens, cuando le habían comunicado que el Dr. Cullen, quien estaba a cargo del hospital general de Forks había pedido unos días para viajar por razones familiares. Había estado varios días farfullando improperios al aire porque se rehusaba a aceptar al nuevo reemplazante del Dr. Cullen en el hospital, según él, por incompetencia.

Me había sorprendido la estima y amistad que llevaban Charlie y Carlisle Cullen, a pesar de ser mi padre ferviente enemigo de su hijo mayor, pero según él, Edward era un mal aprendido, ya que siempre idolatraba las actitudes del Dr.

Solté una sonora carcajada al imaginar en casa a Charlie cenando con Carlisle y su esposa mientras presentaba a Edward como mi pareja.

Soñar era gratis.

Caminé lentamente, con mis pies pesando una tonelada, arrastrando prácticamente mi cuerpo a la entrada de la casa, acomodé mi bolso, y toqué el distinguido timbre de la casa de los Cullens.

Tome una honda respiración y cerré los ojos, esta noche será lo que tenga que ser.

-Bella!.- se abalanzó a mi cuerpo Alice, apenas pude mantenerme en pie, cuando se colgó de mi cuello.

-Ali me asfixias.-

-Oh! Lo siento. Muchas Gracias por venir, estaba por salir a buscarte.-

-Qué? Cómo que a buscarme?.- ambas entramos a la casa, y una vez más me maraville por la vista del hermosa mansión de los Cullens, tan perfecta, tan blanca, como él. Recuerda Bella, NO EDWARD, no más!

-Llevo sola como unas 4 horas, me enferma estar sola, ya hice todo lo que tenía que hacer. Así que me quedé viendo televisión un poco, pero ya no aguantaba más la espera así que llame a Ang para que viniera antes pero la muy maldita estaba en una cita con Ben y dijo que llegaría más tarde entonces pensé en llamarte para que vinieras pronto.

-Oh, bueno pero aquí estoy.- solté con una amplia sonrisa. Alice tomó mi bolso y fue subiendo las escaleras, la seguí, inspeccionando todo mi alrededor.

Buscando a alguien?

-Dejaremos las cosas en mi cuarto, luego me ayudas a acomodar las bolsas de dormir en el cuarto de entretenimientos.-

-Cuarto de entretenimientos?.-

-Si es donde tenemos la sala con pantalla y demás estupideces de mi hermano Emmet, que convirtió el lugar en su….ahm ya lo verás.-

-Emmet?.-

-No lo conoces verdad?.- negué.

-Es mi hermano mayor, estudia leyes en la Universidad, aún no ha tenido tiempo libre para visitarnos, pero creo que muy pronto vendrá, tengo el presentimiento.- me dijo muy risueña.

-Bueno y que tienes pensado hacer?.- dije sentándome en la enorme cama de mi amiga.

-Primero nos cambiaremos.-

-Cambiarnos?.-

-Si, por algo más cómodo, esa es la idea de la pijamada, holgazanear en pijamas y divertirse, voy por el mío, tu puedes cambiarte aquí, voy al baño.-

Oh mierda, pensaba tener más tiempo para pasar el ridículo, tan pronto teníamos que cambiarnos? Me deslicé fuera de la cama y tome mi bolso, me quité mi chaqueta y la envolví cuidadosamente para guardarla, inspeccioné entre mis cosas una vez más y ahí estaba mi camiseta esperando por mi. Diría algo Alice de ella?

-Listo.- levanté la vista para verla salir a prisa de su baño con una simple remera de tiras en color turquesa y un pantalón de algodón al cuerpo, blanco.

-No te has cambiado aún? Trajiste pijama o quieres que te preste uno?.- me dijo acercándose, cerré rápidamente mi bolso, lo que llamó la atención de ella y enarcó una ceja.

-Es que…es que yo…-

-Oh vamos Bella no me digas que tienes pena, somos amigas y mujeres, no tienes porque avergonzarte, sólo por favor no me digas que duermes desnuda porque eso si no lo toleraré.- ambas soltamos carcajadas de eso y me senté a un lado de mi bolso.

-Claro que no, es sólo que….bueno…- no dije nada y me limité a sacar mi pijama. Extendí sobre la cama mi pequeño short y desplegué la camiseta sobre el colchón. Me quedé viéndolo con cariño, como pidiéndole disculpas por la vergüenza que sentía ante mi amiga por dormir con esas camisas.

-Oh! Por dios tu también?.-

Volteé a ver a mi amiga sin entender a que se refería.

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Manzanas – E.C POV

Mientras Maggie ayudaba a mi hija a cocinar su torta de chocolate, sonreí al recordar sus palabras.

-Mamá me dijo que cuando viera que te pierdes con la vista en algún lugar y te quedas pensando, te recordara que te amo mucho y te llenara de besos.-

Bella era la que siempre terminaba llenándome de amor y me ayudaba a salir de todos los pozos, y que se lo transmitiera a mi pequeña hija, y aún más, que ella entendiera cuáles eran aquellos momentos y me hiciera sentir igual de amado como yo lo hacia con ella, me llenaba de felicidad. Las amaba tanto, que ya no tenía duda de nada.

-Cómo vas con eso Edward?.- Maggie habló y su voz me sacó de mi agradablemente pensamiento, mientras simulaba seguir haciendo mi trabajo.

-Perfecto.- contesté de forma altanera.

-Si claro, eso ya no sirve Edward.-

-Qué? Si esta perfecto, mira…- moví la cuchara en el gran tazón que tenía entre la manos, esparciendo un poco la crema que llevaba batiendo hace tiempo.

-Si veo, y ya no sirve, no puedo creer que no puedas batir bien una poco de crema.- arrojé la cuchara en el tazón fastidiado de jugar a la cocina, y me reí por lo bajo.

-Qué no sirve más?- preguntó mi hija acercándose a mi lado y estirando su cuello para ver por sobre el mesón.

-La crema se hecho a perder, creo que tenemos que pensar en otra cubierta cielo.- Maggie acarició su cabello y se dio media vuelta para buscar entre las gavetas de la cocina.

-Ay no, pero yo quería crema.- dijo en un puchero. Me acuclille a ella para tomarla en brazos.

-Lo siento mi amor, sabes que papi no sabe hacer nada en la cocina.- ella colocó sus manos en mis mejillas y me incliné a besar una de ellas robándole una sonrisa. Le devolví el gesto con mi sonrisa torcida y ella se acercó a besarme la nariz.

-Eso no es justo Cullen.- se hizo notar Maggie frente a nosotros.

-Qué cosa?.- dije haciéndome el desentendido.

-La deslumbras, haces lo mismo con Bella, crees que no te he visto hacerlo?.-

Ahogué una risa en el cuello de mi hija y recordé cuantas cosas había ganado con Bella cuando la deslumbraba.

El timbre nos tomó por sorpresa, y dejé en el suelo a mi pequeña que corrió desesperada a atender.

-Ya voy!.- gritaba en el camino mientras llegaba a la entrada, la seguí despacio preguntándome quien podía venir un domingo por la tarde a casa. Esperaba que Charlie no haya adelantado su viaje.

-Tia!.- escuché la voz de mi hija gritar y apresuré mi paso. Vi como Alice tomaba en brazos a su sobrina y la hacía girar en el aire, con un Jasper sonriente entrando por detrás.

-Hey a mi no me saludas?.- dijo él con un marcado acento sureño que exageró.

-Claro que si tio.-

-Llevo una semana sin verte, y como tres semanas sin ver a tu mamá y mira como estás.- mi hermana fruncía el ceño y le reclamaba a mi hija que la observaba asustada sin comprender.

-Estás segura que estas comiendo bien, el mequetrefe de tu papá te esta cuidando?.- y ella sólo soltó a reír por las palabras de su tía mientras Jasper la secundaba y yo la fulminaba con la mirada.

-Hola Alice, si, es un gusto tenerte en mi casa, quieres una taza de cianuro?.- dije con amargura mientras me acercaba a saludarlos.

-Si claro, con dos terrones puede ser?.- no alcancé a contestarle cuando ya la tenía colgada del cuello besándome la mejilla con un sonoro beso y escuchaba de fondo a mi hija reir.

-Hola Ed!-

-Que tal Jazz?.- mi amigo golpeó su puño con el mío, pase mi brazo por su hombro y lo invité a pasar a la sala.

-Pero que ha pasado aquí?.- dijo Alice horrorizada ante la imagen del living convertido en tienda de campaña.

-Papá y yo estuvimos jugando y viendo películas.-

-Y por lo que veo se alimentaron muy bien.- tomó en sus manos la bolsa de papas a medio terminar mientras me dirigía una mirada gélida de completo reproche.

-Están disfrutando mientras la Jefa Swan no está.- acotó mi amigo, ahora ex amigo.

-No creo que le haga daño comer eso de vez en cuando.- me defendí aunque sabía que las últimas semanas veníamos comiendo eso muy seguido, aunque de eso ellos no se iban a enterar.

-Papá me dijo que íbamos a decirle a Mami, que comí verduras todo el tiempo.- definitivamente me iban a castrar. Alice abrió sus ojos incrédula de lo que escuchaba y Jasper soltó a reir a rienda suelta mientras se retorcía en el sofá.

-Preciosa, habíamos quedado en que no ibas a decir nada cierto?.- ella abrió su boquita para decir algo, pero la mirada que le eché la hizo desistir y tapo su boquita con sus manos.

-Eres un desastre Edward.- me reprochó mi hermana.

-También te quiero.- respondí mientras tomaba lugar en el sillón.

-Cómo esta Bella?.- cambió de tema Jazz y se lo agradecí enormemente.

-Ella esta bien, creo que sólo le quedan unos días más de trabajo, espero que pasen rápido.- pase mis manos por mis cabellos, nervioso tirando de ellos. Se me hacían cada vez más pesados los días sin Bella.

-La extrañas?.- preguntó Alice, y no pude dejar de mirar a mi hija sentada a un lado de ella esperando mi respuesta, mientras mi hermana sonreía picaronamente. Sentía que las dos estaban expectantes a mi respuesta, aunque supieran cuan obvia podía ser.

-Claro.- dije volteándome a acomodar el cojín detrás de mi, incómodo por la pregunta. De reojo vi como los ojitos de mi hija se entristecían por mi respuesta y Alice hacía una mueca mirando el techo y moviendo su pie insistentemente sobre la alfombra.

-La extraño mucho.- mejoré mi respuesta, y pude ver un atisbo de entusiasmo en mi princesa, aunque por dentro ni yo mismo podía creer en mis palabras, sabía que no tenia forma de explicar el dolor y la necesidad de ella que tenía, no era sólo extrañarla, era mucho más que eso para mi. Pero no iba a hacer la frase cursi del día frente a ellos, y sólo me limité a contestar lo suficientemente bien para no herir a mi hija.

-Recuerdo tu camisa.- Alice señaló la prenda que llevaba puesta y sonreí ante el mismo recuerdo que ella trajo al presente.

-Aunque no puedo creer que todavía uses esas cosas, en serio? Jean rotos? Camisas de bandas? Estas casado Cullen.- me congelé al instante con las palabras de mi hermana mientras ella se levantaba y paseaba por la sala. Volteé velozmente a mirar a mi amigo a un lado, le pregunté silenciosamente con los labios.

"Ella sabe?"

Jasper enarcó una ceja sin entender lo que le decía, tardó uno segundos en comprender a lo que me refería, cuando me tranquilicé a la negativa que me dio. Pero como demonios decía algo así Alice.

-Alice yo no…-

-Si, si, ya se que no estas casado, ese no es el punto. Vistes como adolescente.- reprochó.

-Claro que no, son reliquias niña, todos los malditos días llevo un traje puesto, cuando estoy en casa no pienso llevar corbata y saco, déjame ser libre.- bromeé al final de mi frase, causando que ella riera.

-No entiendo porque Bella deja que conserves esos trapos.-

-Olvidas que a Bella le encantan estas prendas, Black Hole Sun, es una gran canción.- solté, orgulloso de mis recuerdos.

-Si recuerdo cuanto le gustan,…- Alice hizo un gesto de asco al llevarse el dedo a la boca-…tuve que luchar años para que las dejara de lado. Agradéceme que cambió esas camisas por sexies camisones de encaje transparentes.-

-Gracias, gracias y gracias!.- contesté, no tenía nada que refutar a eso.

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Limones – B.S POV

-Qué pasa con mi camisa?.- pregunté, era obvio que no era de su gusto pero porque tanto alboroto?

-Nada, es genial. Pontela y bajemos a prepara la cena.- no entendí muy bien porque el gesto y la sorpresa. Nota mental, preguntar acerca de eso más tarde.

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-Entonces que haremos?.- pregunté mientras sacábamos varias cosas del refrigerador.

-Compre varios snacks y algunas platos fríos para comer mientras vemos películas o hablamos.-

-Alice eso es un montón de comida apenas somos tres.- dije viendo la montaña de bolsas de supermercado que tenía a un lado y las bebidas sobre la mesada.

-Cierto olvidé decirte.- temblé en ese momento por lo que fuera a decirme y dejé todo lo que estaba haciendo para prestar especial atención en ella.

-Jasper viene más tarde, tenía una cena familiar pero sus padres van a quedarse y el no quería, así que le dije que podía venir pero que no nos molestara.- relajé todo mi cuerpo y el alma me volvió dentro. Internamente sabía que no se trataba de Edward, pero tenía tantas ganas que así fuera.

Me regañé internamente por ser tan estúpida y no poder mantener a Cullen fuera de mi mente por unos minutos, pero en vista de que estaba en su casa y todo me recordaba a él, iba a ser un poco más flexible conmigo misma.

El sonido del teléfono me sobresaltó y Alice corrió a un lado a atenderlo.

-Cullen's house.- contestó ella risueña, negué por las tonterías de mi amiga y continué quitando del envoltorio la comida.

-Hola, Ang! Ya estas viniendo?...qué?...porqué?...- elevé la mirada para alcanzar la de Alice pero ella ya había volteado y estaba de espaldas a mi. Oh por favor Angela no vayas a cancelar.

-De acuerdo….pero no te pongas así….ya todo se solucionará…esta bien, cuidate,…..le diré…besos.

Apreté con fuerza la bolsa a mi lado y esperé a mirar a Alice.

-No vendrá.- Maldita sea Angela.

-Qué….qué pasó?.- solté, acomodándome mejor en el taburete

-Tuvo una pelea con Ben, y se siente muy mal, dice que él va a ir más tarde a su casa para hablar con ella, y quiere quedarse en su casa, te manda saludos.

-Debería de venir.- dije, más por mí que por ella.

-Exacto, si el hombre tuvo culpa de algo, ella debería de estar aquí divirtiéndose con nosotras, entonces el entenderá y luego vendrá como cachorrito a pedirle disculpas. Pero sabes como es Ang, ella nunca lo mandará al diablo.- asentí, eso nos dejaba en…..que me convertiría en un mal tercio, Alice, Jasper y yo. Definitivamente esta noche no era lo que esperaba.

-Alice no crees que mejor debería de volver a mi casa….-

-Qué, porqué dices eso? No, de ninguna manera, aunque ella no venga tendremos nuestra noche de chicas.- bailoteaba por la cocina recogiendo todo para llevar a la sala.

-Si pero….luego viene Jasper y tal vez tu quieras estar a solas con él…..mmm tu sabes…- me sonrojé por lo que quise dar a entender y aún más me avergoncé por la reacción de Alice, que me vió con duda sin entender lo que le decía. Cuando sorpresivamente soltó una carcajada y se sostuvo del mesón. Qué diablos tenía?

-Lo siento, perdón no me quise reir de ti, es sólo que lo que insinuaste y como lo hiciste sonar fue tan inocente y tan lindo…- continúo riendo, y yo aún sin comprender-…no te preocupes por eso, aún no estoy en esa etapa.

Mi boca se abrió en una perfecta O al entender la gracia, y me sentí aún más estúpida.

-Disculpa, es que yo pensé que…..bueno…..-

-Esta todo bien Bella, no te preocupes, ves, para eso esta la noche de chicas, para contarnos cosas como estas.- ella me guiñó el ojo y colocó en una gran bandeja parte de la comida.

Tal vez la noche no iba a ser tan desastrosa.

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-De acuerdo te toca a ti.- dijo ella mientras terminaba de rizar mi cabello.

-El peor?.-

-Si, el peor.- rió, cerré los ojos al sentirme totalmente relajada con el masaje capilar que me daba mientras arreglaba mi cabello.

-Mi primer beso.-

-Oh, que feo.-

-Fue horrible, y el muy estúpido me dijo que lo había besado mal, qué diablos esperaba? Era mi primer beso!.-

-Te dijo eso? Imbécil.- Ali jaló con fuerza mi pelo al sobresaltarse por mi respuesta lo que me hizo quejar y sostuve mis raíces para no perder la mitad de mi cabello en el movimiento.

-Lo siento….mira que decirte eso, agh que idiota.-

-Si mucho.- secunde. Tome mi trago de frutas y me dejé caer en el respaldo del amplio sillón. Llevaba más de 4 tragos y una lengua floja. Resultó ser que el cuarto de entretenimientos del hermano mayor de Alice, era prácticamente un cuarto de hombres y divertimentos varios, según ella, el pequeño bar para machos que usaban sus hermanos y padre inclusive. Pero por supuesto al no estar ninguno de ellos presentes, habíamos ocupado por completo el lugar. Llenamos la mesa de billar de comida y bebidas, gaseosa, cervezas y varias botellas de alcohol que guardaban en el pequeño bar. Sólo faltó agregar las frutas, películas de chicas y llorar por todo lo que no teníamos y quejarnos por lo que sí.

La bebida había hecho estragos en mi amiga que estaba más floja que de costumbre, y yo no estaba mucho mejor que ella. Había relajado mi mente y los pensamientos por Edward estaban disipándose a medida que ingería más jugos frutales, aunque a estas alturas Alice ya no agregaba frutas a nuestras copas.

Después de comer varios snacks y mucha cerveza, esparcidas por el suelo alfombrado de la sala y disfrutando de algunos temas de Morrisey****, con un ambiente desestresante, decimos pasar a la siguiente etapa de reunión de chicas, películas y charlas.

Gracias a Dios, el cuarto de entretenimientos estaba muy bien abastecido de geniales títulos, películas viejas, clásicas, nuevas, independientes, indies, lo que me sorprendió en demasía y aún más cuando mi amiga mencionó la razón de tan buen abastecimiento.

"Edward es un freak, es su colección"

Entonces decidí que ya no intentaría alejarlo de mi mente, y si se presentaba en mi noche, lo aceptaría, no podía seguir luchando contra mi cerebro y menos con etílico en 32% dentro de mi cuerpo.

Alice me dejó escoger la película así que fui directamente a mi gustos y vimos Annie Hall*****. Ella quedó fascinada, y de ahí pasamos a las charlas amorosas, que resultaron ser experiencias de ella, ya que mi historial no permitía más que 20 minutos de historias completas, lo que nos dejaba en una desventaja importante de charla. Pero a mi no me molestaba escucharla, tenía un gran don para la opinión, por no decir que era chismosa.

Cuando las historias de Ali fueron flaqueando y el alcohol fue incorporándose de lleno en nosotras, decidimos pasar a la etapa netamente femenina. Y aquí estábamos rodeadas de maquillajes y miles de accesorios para el cabello que tenía mi amiga.

Con los tragos subiéndosenos por los poros y las lenguas flojas, cantábamos a coro Ready to Go de República******. Comenzamos a reírnos sin razón alguna, y rodamos entre los cojines, me vi en el pequeño espejo del botiquín de maquillajes de Alice y me sorprendí al encontrarme completamente preparada para salir a una fiesta, por lo menos del cuello para arriba. Mi amiga había hecho un gran trabajo con mi cabello, lo había rizado por completo, y si no fuera por la pálida piel que tenía podría jurar que me vería como una ardiente castaña latina.

-Alice...- me volví hacía mi amiga aún riendo y cantando en el suelo, esparciendo su maquillaje en los cojines a nuestro alrededor-…Alice!..- llamé, pero parecía totalmente envuelta en su show, desafinando todas las notas y batiendo las piernas en el aire recostada sobre la alfombra-…ALICE!.- grité, y al fin obtuve su atención.

-QUÉ?.- me contestó enderezándose en su lugar y medio tumbando en cada paso.

-Baja la música.-

-QUÉ? NO TE ESCUCHO!.-

-QUÉ BAJES LA MÚSICA!.- le reproché.

Y la música desapareció por completo, las luces se encendieron y me removí en mi lugar para ver hacia la puerta, pero terminé en el piso entre Alice, los maquillajes y los cojines.

-Qué mierda…?- soltó ella mientras intentaba ponerse en pie.

Quité detrás de mi espalda las brochas de maquillaje que perforaban mis omoplatos y me acomodé entre el desastre que nos rodeaba, aún en el piso, comencé a juntar cada uno de los accesorios hasta toparme con unos zapatos negros con cordones marrones frente a mis ojos. Levanté la mirada, y la ebriedad que tenía se solidificó dentro mío, para pasar a la racionalidad en un pequeño instante.

Me encontré con esos hermosos verdes ojos divertidos observándome con una ceja enarcada y estirando su mano para ayudarme a levantar del suelo.

Hice una mueca y no me negué a dejarme levantar por él, apreté fuertemente su mano, y otra vez todo mi cuerpo se estremeció por el contacto, cerré los ojos y disfruté de absorber su fragancia tan varonil mezclada con crema de afeitar y ropa limpia. Un escalofrío de cuerpo entero me rodeó y dejé que me hipnotizara una vez más con su precioso rostro. Él sólo sonreía de lado y vagaba su mirada por mi atuendo, entonces me alejé rápidamente de él y tome asiento en el sofá tras de mi. Edward se quedó viendo mi camiseta y sonrió aún más, se estaba burlando de mi? Esquivé su mirada y crucé mis brazos al frente, reí al ver a mi amiga a un lado casi destruida intentando levantarse.

-Alice que mierda hiciste?.- dijo él muy enfadado, tomando bruscamente a su hermana del ante brazo.

-Me lastimas idiota, que no ves que estamos en noche de chicas y tú no estas invitado, desaparécete.- apenas y podía mantenerse en pie sin que Edward la sostuviera. Él pasó su mirada por todo nuestro alrededor y frunció el ceño cuando encontró la mesa llena de bebidas y comida.

-Emmet te matará cuando se enteré que usaste su mesa de billar como mesa de tragos…- se acercó a ella y tomó un vaso a medio terminar que tenía, no recuerdo que, pero principalmente alcohol.

-Que demonios, Whisky? Abriste la botellas de Jack de papá?.- volteó a fulminar a su hermana con la mirada mientras ella parecía estar soportando su cuerpo con dignidad sin caer al suelo nuevamente.

-Acaso estaban prohibidas? Puedo tomarlas también.-

-Estas loca, apenas puedes beber cerveza y te tomas media botella de whisky?

-Oh por favor no te hagas el idiota, te he visto tomar de ellas varias veces, no me vengas con eso.-

-Si claro, pero soy mayor que tú niña.-

-Apenas dos años y soy mucho más madura que tú Ediota.-

-Se acabó Alice, limpia todo esto antes de que me enfade más contigo y le diga esto a papá, recuerda quien quedó a cargo.- le dijo él levantando las cejas, de reojo me vió nuevamente y yo me ruboricé por completo. Me sentía tan estúpida en ese lugar, era como si me estuviera regañando a mi también y no podía evitar sentirme casi como una hermana pequeña a la que castigan por una travesura.-

-Creo que….creo…- un rayo pasó delante de nuestros ojos y vimos a Ali volar al baño contiguo a la sala. Edward rodó los ojos y golpeó la mesa cuando escuchamos como terminaba por expulsar todo lo bebido durante la noche. Y estaba feliz de saber que esta vez, no era yo la que terminaba en tan malas condiciones.

Me levanté y caminé a la puerta del baño.

-Ali, estas bien…quieres que entre?.- pregunté temerosa mientras veía a Edward juntar las botellas y colocarlas en su lugar nuevamente.

-No! No entrés.- me dijo con la cabeza hundida en el retrete, supongo, por el sonido que salió de su voz.

Me encaminé al sillón a juntar el desastre de accesorios regados por el suelo, en silencio fui tomando cada cosa mientras era conciente como detrás de mí Edward iba juntando el desastre de la mesa.

Abrí el botiquín y coloqué todo cuidadosamente bien ordenado como sabía le gustaba mantener sus cosas a Alice, mi manos temblaban y comenzaron a sudar, la inseguridad y el temor empezó a cooptarme cuando poco a poco el alcohol iba disipándose producto del shock que me significó encontrarme una vez más con él.

Ningún silencio me había parecido tan incómodo como el que llevaba en estos momentos, apenas podía escuchar tras de mi los movimientos de Edward, me apresuré a terminar de juntar todo para salir de ese lugar.

Acomodé debajo de mi brazo la gran caja y comencé a levantar los cojines en el suelo.

-Deja que te ayude con eso.- su voz me penetró por detrás y mordí mis labios por la impresión de tenerlo tan cerca nuevamente, asentí y le entregué la caja mientras acomodaba el gran sofá. Apenas y terminaba con la sala cuando Alice salió al trote del baño y se dejó caer boca abajo en el mismo lugar que acaba de ordenar.

-Ali, estás mejor?.-

-No.-

-Mmm…de acuerdo, quieres que haga algo por ti?.-

-No.-

-Quieres beber agua?.-

-No.-

-Quieres que te de un golpe en la cara?.- bromee con ella al verla tan abatida sobre el sillón. Levantó su rostro cubierto por el maquillaje corrido y me lanzó una mirada horrible.

-Oh! Que hace un mapache en mi casa?.- reí por la ocurrencia de Edward al verle el rostro mal pintado, ella levantó su mano y extendió su dedo anular sin quitar la cara del cojín.

-Deberíamos llevarla al cuarto para que descanse mejor?.-pregunté temerosa de que pudiera estar diciendo alguna tontería.

-No, déjala que duerma ahí, y se retuerza en la reseca, cuando despierte sabrá lo que no debe volver a hacer.- contestó él muy serio con los brazos cruzados viendo lo que quedaba de su hermana.

-Estoy…despierta….Ed…iota.- murmuró Alice con el rostro hundido en la almohada, apenas y se escuchaba su voz.

-Puedes dormir en su cuarto, no creo que esas bolsas de dormir sean cómodas.- señaló él en dirección a nuestra improvisada tienda de campaña en medio de la sala.

-Me quedaré cuidando de ella hasta que se duerma, no tengo problemas durmiendo allí.- le dije, no me animaba a mirar su rostro todavía.

-No tienes sueño?.-

Estiré mi camiseta intentando cubrir mis piernas desnudas, llevaba un short debajo, pero no lo suficientemente largo para cubrirme los muslos. Negué a su pregunta y volteé a verlo un momento, Edward me miró con algo de cautela y bajó su mirada a mi pecho. Podría ver algo de mi con esto puesto? No llevaba brassier debajo y la enorme camisa dudaba que dejara algo a la vista, a no ser por mis piernas.

-Black Hole Sun.-

-Qué?.-

-Tu camisa.- señalo con el dedo. Que estúpida, claro que estaba mirando mi camisa.

-Oh! Si, la conoces?.- el asintió y esbozó una amplia sonrisa, caminó hacia la salida del cuarto de entretenimientos sin antes voltearse y dirigirse a mi.

-Acompáñame.- su hermosa sonrisa torcida una vez más me cautivaba y me quedé viéndolo como tonta, como todas las veces que lo veía sonreír de esa manera. No contesté, sólo me moví lentamente hacia él como si fuera un imán y pase por delante mientras sujetaba la puerta para dejarme pasar.

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-Pasa.-

Subimos dos pisos en la gran mansión y lo seguí por un pasillo amplio, tenuemente iluminado, hacia una gran puerta doble de madera, al final del gran corredor.

Abrazándome a mi misma caminé tras él, paseándome por todo su cuerpo y deteniéndome en su cabello. Cuantas veces había soñado poder hundir mis dedos en ellos mientras lo besaba fervorosamente.

-Bella?.- me quitó de mi ensoñamiento al verlo extender su mano y dejarme pasar al nuevo lugar. Mis ojos se abrieron como platos cuando vi donde estábamos, comencé a hiperventilar y apreté mis puños bajo mis brazos, me quedé rígida en el lugar y no caminé más. Él parecía muy cómodo con todo, sonreía con cada movimiento y me observaba de ratos mientras quitaba algunas cosas que estaban sobre la cama.

Suficiente para mi.

-Edward creo que es mejor que vuelva donde Alice…- me incomodé con su mirada de reproche.

-Qué? Porqué?.- se acercó a mi peligrosamente y por instinto de supervivencia me aleje al instante. Estaba totalmente acorralada, allí en su cuarto, una enorme cama con un cobertor oscuro y un cabezal negro, dos pequeñas mesitas adornaban la gran cama, una de ellas con la lámpara encendida, un libro y sus lentes. Pase saliva y recordé cuantas veces podría haber estado en esa cama con Rosalie, maldita sea cuantas veces podrían haberse acostado allí. Cerré los ojos y despejé esos pensamientos mientras miraba a mi alrededor.

-Quería mostrarte algo.- seguí a Edward con la mirada mientras se dirigía a una nueva puerta doble en color blanco, me estire un poco para mirar más allá de él, y pude ver la cantidad de ropa que guardaba allí en ese gran placard.

-Mira.- me animó a acercarme al closet, tomé una respiración profunda y caminé hacía él. Edward fue pasando los percheros hasta un extremo donde, se repetían varias veces los colores, estaban todos perfectamente ordenados y parecían estar cuidadosamente dispuestos en ese lugar. Tomó uno de ellos y me lo mostró. Me tomó medio segundo entender porque me había traído a su cuarto y lo que me estaba mostrando.

Con letras brillantes y fondo multicolor se escribían al frente las letras BLACK HOLE SUN.

-Es bellísima.- solté con animosidad y tome la camiseta en mis manos.

-Lo se, es una de mis preferidas, por eso mencioné la tuya.- nuevamente el señaló en mi dirección y miré la mía, casi idéntica a la de él, sólo que más añejada. Levanté la vista y me concentré en mirar los demás percheros, me acerqué aún más y pase cada una de las camisas que conservaba en su placard. Sonreí al reconocer varias de mis camisas entre las suyas.

-Las Coleccionas?.- pregunté maravillada sin quitarle de encima la vista a la interminable hilera de percheros.

-Si, son más que nada recuerdos, tal vez momentos, épocas….-

-Nunca te he visto con ninguna de ellas.-

-Alice.- dijo fastidiado.

-Qué?.-

-Me da igual como vestirme, ella siempre quiere encargarse de lo que llevo puesto, por supuesto le prohibí tocar estas prendas, de vez en cuando las uso. Es sólo coincidencia o tu también las coleccionas?.-

-Bueno, no podría decir que igual que tú, porque jamás podría tener tantas camisas, pero si, también las conservo. Sólo que las uso para dormir.- contesté ruborizándome por lo último.

-Ya veo.- coloqué en su lugar la camisa que miraba y cerré las puertas del placard mientras Edward se alejaba.

Caminé unos pasos por su cuarto mientras inspeccionaba un poco, me llamó la atención la variedad de CDs que tenía frente a su cama, dispuestos en perfectos estantes. Pero hubo una sección que destacó mi atención por sobre todas las demás. A un lado una importante cantidad de discos de piano, entre concertistas, compositores y demás músicos, todos eran sobre piano. Entonces bajé la mirada y tome un cuadernillo con el título de, Composiciones en la portada, observé de reojo como Edward acomodaba algo junto a su cama y se mantenía de espaldas a mi, lo que me sirvió para inspeccionar el cuaderno en mis manos.

-Es mi cuaderno de composición.- me asusté cuando se acercó rápidamente a mi lado y quitó de mis manos el anotador.

-Compones?.- pregunté más que maravillada con la idea de que fuera aun más perfecto para mi.

-Eso intento.- dijo mientras dejaba en su sitio el cuaderno.

-Entonces debo suponer que por la cantidad de CDs de piano que tienes aquí y tu anotador, tocas el piano?.-

-Lo hago.- frente a mi, parecía estar inspeccionando mi reacción. Y la única que tenía era la de encantamiento ante lo que tenía ante mis ojos, nuestras miradas se encontraron y sentí todo el peso de la realidad caerme encima.

Él ya sabía que me gustaba, porque me hacía esto? Lo vi tragar en seco lentamente mientras se perdía con la vista en mis labios y yo dejaba repasar el camino de la nuez en su cuello. Algo en mi rostro lo alertó porque se alejó para mi mala suerte demasiado rápido y este era mi momento de retirada.

-Mejor voy…-

-Podrías venir un segundo?.- me dijo aún de espaldas mirando el gran ventanal a un lado de su cama-…quiero mostrarte algo. Me preguntaste si tocaba el piano.- casi susurró al final de su frase.

-Yo…-

-Quiero mostrarte.- terminó de decir al tiempo que se volteaba y me veía con sus intensas esmeraldas aun más brillantes que ningún otro día.

Como podía rechazarlo, parecía completamente vulnerable ante mi, casi con suplicia mi veía, y una lastimosa voz que derretía mi corazón. A sabiendas que todo lo que me pidiera iba a ser cumplido por mi, prefería no contestar a sus preguntas, simplemente terminaba asintiendo y siguiéndolo donde sea que fuera.

Una de las cosas que más claras podía interpretar, era mi deseo por Edward Cullen, más allá del físico, me sentía completamente expuesta ante él, me parecía totalmente injusto tener este tipo de atracción por alguien, era casi denigrante dejarme llevar tan fácilmente. Sabía que cada uno de los intentos que cometiera por rehusarme a aceptar o alejar lo que sintiera por él, se convertiría en mi propia arma suicida.

Entonces una vez más, mi voz fue rotundamente apagada por la necesidad de deseo y acercamiento que estaban primando en mí, cada vez con más fuerza desde el primer día que lo había visto. Y una vez, más tras él, lo observé sentarse tras un hermoso piano de cola negro que se encontraba en una de las habitaciones contiguas a la suya. Absorta en todas las luchas internas que estaba sorteando cada vez que él me decía algo o no, lo seguí.

Para maravillarme aún más con la vista, perderme en las pequeñas luces que iluminaban la gran habitación y verlo sentarse relajadamente sobre el banco frente al piano, me dejo estupefacta.

Levantó la tapa del piano, y repasó las teclas como si estuviera acariciando el instrumento, presionó un par de ellas, y mi piel se erizó al escuchar el sonido retumbar en la habitación llenándome los oídos.

Edward se movió en su lugar y me vio, aún paralizada a un lado de la puerta, observándolo acomodarse, con mis manos aún abrazando mi cuerpo, temiendo romperme en mil pedazos con cada perforante mirada que me daba, cargada de deseo quizás o curiosidad, al repasar mi cuerpo expuesto antes él, esperando, esperando, esperando por él.

Con una pequeña seña me animó a acercarme a su lugar y tomar asiento junto a él, aún no tenía el poder de mis movimientos, y definitivamente mi voz y temple habían desaparecido. Pero otra vez me ví obedeciendo mis impulsos y recibiendo el calor del cuerpo de Edward junto a mi.

Junté mis piernas a su lado y crucé mis brazos, con cuidado de no incomodarlo en sus movimientos, en una mínima fracción de segundos atiné a verlo, y me sonrió de la manera más hermosa que haya visto hasta ahora en él o es que tal vez yo estaba más enamorada. Respondí su gesto, con una sonrisa tímida. Tomó aire, colocó cada una de sus manos sobre el teclado, y ya no pude dejar de verlo.

Ahm Disculpa, eres nueva verdad?...- yo solo me quede mirándolo como idiota y asentí

levemente.

Bueno, lamento decirte que estas en mi lugar y pues…- elevó su mano y sujeto su cabello.

Baje mi mirada y apreté mis libros en la mesa.

Bueno, no se donde hay otro lugar, pero yo necesito sentarme, podrías? Ehm…..moverte…..disculpa no quiero ser grosero…..pero bueno, no se….- Levante mi

rostro, estaba tal vez nervioso, se escuchaba balbucear, y yo…..porque demonios no decía nada?

P…per..perdón! Perdón! - solté con tanto nerviosismo que no me di cuenta que

elevé un poco mi voz, mas de lo normal. Resultado….

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Que mierda te pasa, suéltame. Suéltame! Suéltame IDIOTA! – nos dirigió hacia la

Salida del instituto por la puerta trasera. Llegamos afuera y me lanzó hacia los jardines traseros.

Okay, que quieres? que mierda quieres? porque te metes en donde nadie te llama? Sabes no te tengo miedo por ser la hija del Jefe.– sus ojos estaban oscuros de odio, yo mientras tanto

Frotaba mi muñeca adolorida por el arrastre.

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Lo conoces?- preguntó Charlie con incredulidad. Voltee a mirar a mi padre y abrí mi boca

Esperando que saliera alguna respuesta inteligente, aunque solo conseguí balbucear como idiota.

Yo….si….digo no…Lo conozco del instituto, es hermano de Alice mi amiga, la recuerdas?-

Quise sonar convincente y sumamente decidida. De reojo vi como Charlie se relajo levemente.

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Seguía sonriendo con altanería, presiono el acelerador y acercó levemente su auto hasta mi piernas, trataba de atemorizarme? Definitivamente hoy estaba más idiota que todos los demás días. No le di importancia y continué con mi camino, volví a escuchar su auto tras de mi pisándome los talones. Apresure el paso.

Lindo pantalón Swan!- gritó a mis espaldas, que? Voltee a verlo sin entender nada de lo

que estaba haciendo, tenía la cabeza fuera de la ventanilla y se carcajeaba con fuerza-…Feliz Cumpleaños!

Awww sabía mi cumpleaños? Genial, se podía ser encantador e idiota a la vez. Mi rostro estaba completamente deformado, que rayos pasaba con este chico? Le di una sonrisa de agradecimiento y me adentro al hall del colegio.

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Su tacto era,...delicado, suave, calido, su mano era preciosa, sentía la necesidad de pasar mi mejilla por su palma y que me trasmitiera todo el calor que emanaba de ella.

Su pulgar abandono mi mentón y lo apoyó sobre mi inexistente labio inferior envuelto por mis dientes en ese momento, con delicadeza lo quitó deslizándolo hacia abajo para soltarlo del encierro en que lo tenía. Cerré inconcientemente mis ojos en ese acto, y me deleite con el pequeño sabor que dejo su dedo, producto del contacto con el lado húmedo de mis labios. Saboree en ellos el gusto de la piel de Edward, saque mi lengua y humedecí mis labios lentamente, necesitaba sentirlo, necesita probar mas de su sabor. Obligue a rebuscar entre mis labios algún vestigio de su piel, trague saliva como devorando el simple gusto que me provocó el contacto con su dedo en mis labios. Abrí mis ojos, y él seguía ante mi, con la mirada perdida en mi boca, la suya estaba levemente abierta y podía ver como descansaba la lengua detrás de los dientes inferiores tapados por su perfecto labio. Pestaño una vez y acomodó su mano en mi mejilla, tal y cual deseaba que hiciera, ansiaba tanto sentir su calor.

Nnno….no hagas eso, te vas a lastimar- dijo en un susurro un poco golpeado por la tartamudez.

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-Y a ti quien te dijo que yo soy virgen Edward?.-

-Ah no?.- sus ojos me repasaron de cuerpo entero y termino en mi labios para sonreír de lado.

Se acercó a mi rostro, sus manos me atrajeron a su cuerpo, me tomo por la cintura delicadamente. Sus manos acariciaban mis costados y sus ojos hipnotizaban los míos, mi corazón explotó de emoción, las palpitaciones se incrementaron y mi respiración no estaba funcionando muy bien. Fue acercándose al mío tan tortuosamente lento que no soportaba más la agonía de ver esos labios perfectos tan cerca.

El calor de sus manos comenzó a bajar igual de lento que el movimiento de su cara, posó cada una de sus manos en mis caderas y las dejó ahí haciendo círculos alrededor de ellas. Nuestros rostros estaban a centímetros de distancia, y yo me moría porque apresurara el trámite y llegara a mi boca para fundirnos en un beso eterno.

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-Edward…- me atreví a tomar una de sus manos, él se sorprendió por el tacto pero dejó que nuestros dedos se entrelazaran y me vio con dulzura-…tu no me pareces una mala persona, eso me dice mi corazón.- mi corazón no sólo estaba convencido de la bondad escondida de Edward, mi corazón estaba enamorado y dolido al verlo ser tan duro consigo mismo. Sólo quería cuidar de su corazón, porque parecía tierno, hermoso, sincero y bondadoso. Mis ojos se aguaron cuando lo vi sonreír ante mis palabras, soltó mi mano y acuno mis mejillas entre sus manos para mirarme intensamente. No quería parpadear y dejar caer las lágrimas que se arremolinaban en mis ojos, pero sabía que eran notorias. Edward dulcifico su rostro y se acercó hasta dejar su frente pegada a la mía, el contactó me obligó a cerrar los. Me concentré en la calidez de sus manos y el aliento fresco que recibía de él, tan cerca de mis labios, no podía animarme a acortar la distancia, pero si podíamos permanecer en esta posición infinitamente, de todas formas iba a ser feliz.

Ambos pulgares comenzaron a dejar pequeñas caricias en círculos debajo de mis ojos, levanté mis manos en busca de las suyas y enrosque mis dedos en cada una de sus muñecas para quedarme junto a él por unos minutos más.

-Tu no me pareces una buena chica, tu eres más que eso Isabella…- la determinación al pronunciar mi nombre completo lo hacía validar más la frase y me sentía derretir entre sus manos con cada dicho-…tu eres es hermosa. Quisiera, quisiera….conocerte.- soltó con un anhelante suspiro.

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-Entonces él te encanta?

-Si.-…hundir mis dedos en tu cabello, sentir la suavidad de tu piel en mis labios, la calidez tu cuerpo…

-Eres totalmente débil a su lado?

-Si.-…la humedad de tus besos sobre mi rostro, sobre mi cuello, recorriendo mi piel con la perfección de tus dedos…

-Lo deseas?

-Si.-…presionándome a ti de forma insistente, devorando mi pecho…

-Crees que podrías enamorarte de él?

-Si.-…envolviéndome a ti, abrazándote más fuerte, fundiéndote conmigo…

-Quieres que te besé?

-Si-…deseando más y más de tu cuerpo, invitándote a mi…

-Te gusto Bella?

-Si…- dejando…-...NO!.- me solté de su agarre y salté de mi silla casi cayendo al suelo de no ser porque Edward me tomó rápidamente de la cintura.

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Mientras lo veía concentrarse en cada hermoso acorde mi piel vibraba con la dulzura de la melodía, estaba totalmente perdida en su mirada. Parecía mimetizarse con cada uno de los sonidos y me llevaba con él, con su música, con sus palabras, con su imagen, con su ser, me llevaba a él.

Me deje llevar, cuando mantenía sus ojos cerrados dejando sonar el último acorde que traspasaba mi cuerpo y me estremecía con cada nota.

Llevé mis manos a su rostro, y lo tomé en mis manos para mirarlo fijamente, él sólo dejó guiarse por mis manos que lo atraían hacia mi, sus verdes ojos parecían brillar aún más y mi perdición se hizo presente cuando baje la mirada a sus labios. Lo acerqué aún más a mi rostro dispuesta a que me lleve completamente a él.

-Edward…-susurré.

Todos mis planetas, todos mis centros, se alinearon, todas las fuerzas que acumulaba para negarme a él, cayeron estrepitosamente en ese gesto.

No necesite nada más para corroborarlo, una indescriptible fuerza me poseyó en mi interior, las piezas encastraban, las mitades parecían unirse, y yo…

Yo sólo me dejé envolver por sus brazos, mientras nuestros labios se unieron, tiesos, sin movimiento alguno, nuestras pieles, sólo eso, el contacto más intimo, más que deseoso de su agarre en mi cintura, y mis férreas manos sujetando su rostro con fuerza, intentando fundirme en él. Y por unos instantes todo cambió, todo se transformó, cuando él abrió su boca y tomó con mayor fuerza la mía.

Sus desesperados labios no dejaron de tomarme en cada movimiento, me derretí en cada sabor, en cada calidez, con cada mezcla de saliva inundando mis labios, y arremetí de la misma forma.

Entonces pensé y me dejé convencer por primera, de que tal vez,…..

yo le gustaba.

O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.

(*) Henry Miller: Novelista estadounidense. Su obra se compone de novelas semiautobiográficas, en las que el tono crudo, sexual y sin tapujos. Censurado por su estilo y contenido provocativo y rebelde en relación a la creación literaria de su época, sus obras influyeron notablemente en la llamada Generación Beat.

(**) Mufasa: León, Mufasa, padre de Simba en la película El Rey León.

(***) Black Hole Sun: "Sol de Agujero Negro" es una canción del grupo grunge Soundgarden. En muchos aspectos es la canción más reconocible de la banda, y fue la canción más popular de estilo grunge en 1994. En 1995 ganó el Grammy Award for "Best Hard Rock Performance" ("Mejor Interpretación de Rock Duro").

(****) Morrisey: Steven Patrick Morrissey, (nacido el 22 de mayo de 1959, Davyhulme, Manchester, Inglaterra), es un cantante y compositor británico que saltó a la fama en los años 80 como líder de la banda inglesa The Smiths. Cuando la banda se separó en 1987, Morrissey comenzó una prolífica carrera como solista.

(*****) Annie Hall: conocida en castellano como Dos extraños amantes (Hispanoamérica), es una de las más célebres películas dirigidas por Woody Allen, por la que ganó el Oscar al mejor director en 1977. Se trata de una comedia romántica protagonizada por Diane Keaton y por el propio Woody Allen. La cinta es un relato sobre un comediante neurótico neoyorquino, Alvy Singer (Allen), y su compañera sentimental, Annie Hall (Diane Keaton), tan neurótica como él. Comienza con su primer encuentro y nos cuenta la historia de su relación afectiva a lo largo de los años, a modo de documento sobre el amor en los años 1970. Se dice que la historia habla de la ruptura real entre Allen y Keaton, quienes fueron pareja en la vida real.

(******) Canción ► Ready to Go By REPUBLICA: video http : / / www . Youtube . com / match ? v=YqcyrBM0MpQ (ya saben, quiten los espacios)

Hola queridas/os lectoras/es, aquí les traigo POR FIN, el siguiente capítulo, DOBLE, no saben la cantidad de páginas que me tomo escribir este capítulo, pensaba dividirlo, pero pometí hacerlo doble y subirlo la misma semana que el anterior. Increíblemente iba a ser aún más largo, de verdad tenía ganas de escribir, pero me calme y guardé energías para el próximo. Me gustó escribir este capítulo, siento que cada vez le puedo incorporar más cosas de mi, y sobre todo el final, SI SE QUE FUI MALA, pero tenía q serlo :P. Espero les gusté tanto como lo fue para mi escribirlo. Tengo una extraña queja para hacer, no me quejo de los reviews ni de los alertas, pero es raro en estas semanas he recibido muchos alertas y favoritos MUCHOS EN VERDAD, y los agradezco enormemente, pero quisiera leerlas, saber su opinión, en serio me ayudan mucho y me alegran el día, y citando a otras autoras, es mi única paga.

Gracias a todas/os por seguir leyéndome, no voy a prometer nada de cuando subiré el próximo capítulo, pero lo tengo por la mitad aún, así que intentaré sacarlo esta semana y luego veo cuando lo subo.

Gracias!

Mordiditas

Regina

PD: CAMI DE REGALO DE CUMPLEAÑOS, CUMPLI MI PROMESA, CASI TRES CAPÍTULOS EN UNA SEMANA, AHM MI CUMPLEAÑOS ES EN JUNIO, AHÍ TE FIJAS Q ME VAS A DAR! :P