Hey guys, how are you? Sorry, I'm with an…english humor (? Well, in off.
Espero que estén bien, yo…máaas o menos, pero no importa, espero que se pase pronto. No, no estoy enferma, es lo de siempre, bajoneos. Pero acá dispuesta a traerles el chap y terminar con esto de una vez por todas, damn it.
Pues…no hay mucho que decir…espero que se entretengan con la historia, ehm, francamente, sé que no. Pero intentaré dar mi mejor esfuerzo. Les cuento que estas últimas semanas le di duro escribiendo El fin de nuestros tiempos, estaba del todo inspirada, ¡y ya voy por la mitad! Estoy escribiéndola más rápido de lo que creí.
Pero lo que sí, primero quiero acabar con 1º y 2º temporada de UnaClásica…por cierto, de esto les quería hablar.
Algunos han rewiviado de que quieren leerlo…tengo mucho miedo de que resulte "clásica", propiamente dicho. Odio que siempre sea lo mismo, pero no encontré otra manera de iniciar el fic sino con la chica que se muda, ¿entienden? Les pido que no se hagan las grandes esperanzas pues, al principio, puede resultar muy común. Yo creo que la parte que amo de la historia está más allá, cuando distintas cosas se van dando (ejemplo, como a partir del diez o algo de eso empiezan señales de un yuri entre dos personajes, creo que eso es totalmente loco :P), pero al principio está construida como una casa sobre el pantano. Así que, no se hagan muchas esperanzas, hey.
Otra cosa que pienso que me gusta bastante es la combinación de personajes, y que esta vez no hay un solo protagonista, o una pareja protagonista, sino muchos. Hay una especie de cuadrado o pentágono amoroso muy dramático que muero por hacer que sepan xD
DISCLAIMER: TD no es mío.
Espero que disfruten este chap, pondré las ganas que pueda.
Chapter XI: "Aquí vamos, otra vez"
-Hola, Duncan –saludó una voz, totalmente irreconocible. Tal vez sea uno de sus amigos, aunque no parecía del todo entusiasmado en saludarlo. Y la puerta de esta habitación no da exactamente a la sala, por lo que solo puedo ver la pared del pasillo y la luz entrando por la abertura.
-Turner, hey. ¿Qué haces por aquí? –Preguntó mi supuesto hermano (sí, todavía tengo mis dudas), sin entusiasmo tampoco, pero se lo notaba algo sorprendido. Turner, me pregunto donde oí ese apellido. A continuación oí sonido de sillas arrastrándose en el suelo, así que seguro deben de haberse sentado.
-Vine por tu hermana, como habrás de imaginar –hermana, o sea, yo. ¿Algún otro amigo mío del que yo no sepa?- ¿Ella está bien?
-Está acostada ahora. No para de llorar, está asustada…
-Oh, demonios… -contestó el recién llegado, estresado, quizá por escuchar que yo realmente la estoy pasando tan mal.
-Te duele que no te recuerde, ¿verdad? –un momento…ya creo saber quien es. Instintivamente me pegué más a la pared, para escuchar del todo claro.
-Obviamente, sí. Se siente raro, de un día para el otro, todo cambió sin avisar…
-Oh, vamos viejo. Solo estuviste cinco meses con ella, ¿fue suficiente para enamorarte así? Debes estar bromeando.
-Tú nunca te has enamorado, ¿no, Duncan?
-N-no –respondió éste, nervioso, y creo saber por qué. Típico de los hombres, no quieren admitir sus relaciones, idiotas-, definitivamente, yo-o…yo, nunca me pasó. Jamás. ¿Pero que carajos importa?
-Déjame contarte una historia. Tomará un rato, así que, no sé si quieras escucharla.
-Menos charla y más cuento, viejo. Escupe.
-¿Te suena la palabra "Matt"?
-Eh…puede ser, ¿es ese amigo de Gwen? ¿Por Internet? ¿Qué hay con él?
-Bueno…yo soy él, realmente. Hace dos años que estamos hablando.
-…ya me perdí –y yo también, ¿amigo por Internet? Eso es patético, jamás hablaría con un extraño…cierto Gwen, no tienes dieciocho ya, mejor sigue escuchando.
-Bueno, escucha –y él tomó aire-: al venir ella aquí, pensé en venir a visitarla, quiero decir, ella me había invitado a venir cuando se mudara. Iba a hacerlo, hasta que la conocí en la escuela donde le da clases a mi hermano, y cuando la vi me gustó tanto…ella me dio su dirección y su número de teléfono, y ahí me di cuenta de que ella, Gwen, era Stella, la chica con la que había conversado…no podía aparecer en su vida como Matt. Ella, en Chat, me decía que nuestra amistad era como la de dos hermanos, y si yo le dijera "Gwen, hey, soy Matt", ella no se hubiera interesado en mí del mismo modo que yo en ella, claro, después de verla en persona. Antes también la quería como una hermana, y lo superé; pero…supongo que ella no hubiese podido.
-Déjame entender –interrumpió este chico, no Turner, mi hermano; un poco nervioso-: tú, en todo este tiempo, no le dijiste que eras Matt para que ella se fijara en ti, ¿verdad?
-Exacto –afirmó su acompañante-. Como si Matt y yo fuéramos dos personas distintas.
-Ya lo tengo. Entonces, ¿hace dos años que vienes enamorado de ella?
-¿Quieres prestar atención? ¡Claro que no, sólo desde!…que la vi.
-Y eso es duro para ti.
-En efecto. No pretendo que lo entiendas.
De repente, encajó como una pieza más del rompecabezas: recordé a Matt.
…no puede ser, recordé algo. ¿Y tenía que ser justo esto? ¿Por qué rayos no puedo acordarme de, no sé, este chico paramédico? ¿O de la muerte de mi papá?
Ahora que sé quien es Matt, quien estaba detrás de la computadora, no sé exactamente que pensar. Incluso recuerdo vagamente la vez que le conté sobre mi cita con este chico, sólo que…no lo siento. Como si inventara una historia: lo escribió, pero parece que nunca pasó en realidad… ¡maldita mente amnésica!
Quería una respuesta para escaparme de todo este lío, esta confusión; solo que no sé donde hallarla. Aunque si tratara de…
Lentamente abrí la puerta de mi habitación, y caminando en pijama y pantuflas, aparecí en la sala. El chico Turner, que estaba de espaldas a la puerta, me vio llegar, y se paró sorprendido.
-…Trent, ¿cierto? –pregunté con dudas.
-S-sí, Gwen, soy Trent, ¿pasa algo? –preguntó él, un poquito alarmado.
-Tú…ehemm…-titubeé, dirigiéndome al chico punk, chasqueando los dedos y con los ojos cerrados, quizá eso me devolviera a la memoria, al menos, su nombre- Devon, Donald, Demian…
-Duncan.
-¡Sí, eso, Duncan! Eh, pues, ¿nos dejarías hablar un momento?
-De acuerdo –aceptó tranquilamente, retirándose. Me senté en el lugar que él estaba ocupando hace un rato, y le hice señas a Trent de que lo hiciera también.
-Yo…te oí hablar recién. Y eso me hizo recordar…todas mis, digo, nuestras conversaciones –no, sigo sin entender que él, propiamente dicho él, sea Matt de verdad.
-Oh diablos –maldijo él, y se puso cabizbajo. Casi puedo ver su ánimo a sus pies, por debajo de la mesa.
-Sí, bueno, también recordé otras cosas –aclaré, para ver si eso podía salvar su humor-recuerdo haberme graduado de la universidad, aunque sigo sintiéndome de dieciocho…recuerdo, además, haber venido a Ottawa, pero aún no sé nada de Duncan, de Cameron…ni de ti.
-Eh… ¿Cameron?
-Ella, ehm, la chica de pelo corto castaño, tú la conoces…estaba en el hospital.
-Ah, te refieres…no, ella es Courtney –dijo él, riendo un poco. Fue un poco ofensivo.
-Bueno, ella, Courtney, es lo mismo –acepté de mala gana la corrección, que me fastidió bastante-…la cosa es que te escuché decir que querías que me fijara en ti no como un hermano, sino como un chico al que podría llegar a querer. Ahora que sé eso…lo siento mucho.
-Ni lo digas. No te gusto –susurró él, con tono de decepción. Yo asentí con la cabeza, y fruncí los labios, la situación era muy incómoda. Era como decirle a alguien que un ser querido suyo está muerto…
-…no puedo entender que hayamos salido. Es decir, recuerdo que lo hicimos, pero no la imagen sino el hecho. Tú entiendes, todas las cosas que le conté a Matt sobre nuestras salidas…eh, digo, a ti –oh holy crap. Ahora entiendo por qué mi amigo estaba tan entusiasmado preguntando-. Mira, tú, eres lindo, y bastante simpático, pero no me cuadra nada, ¿comprendes? Intento imaginarnos juntos, y yo…yo, simplemente…no puedo…
-Lo sé.
-Antes de que te vayas –eso sonó a "lárgate", quise matarme. Pobre chico, le estoy diciendo que no lo amo y ahora lo echo de mi casa-, quiero que me cuentes la historia. Por favor, te suplico que seas totalmente sincero conmigo…entiendo que mi estado actual me convierte en un blanco fácil para el engaño, así que…te lo ruego. La verdad.
-Sí, sí, tú puedes contar con eso –asintió él, tratando de sonreírme-. A ver, tú…la cosa comenzó cuando empezaste a dar clases en la secundaria de mi hermano, esto, mi hermano se llama Sean. Era el chico rubio en el hospital.
-¿En serio? Pensé que era tu hijo.
-No, eh, no lo es. Supongo que…bah, no importa. Continuando con…la, historia, eh, Sean tenía problemas y me citaste para hablarlo. Me diste tu número, y tu dirección; y como me los habías dado por mail antes…me refiero, "se los diste a Matt antes", bueno, te reconocí. Te invité a salir un día…me gustabas tanto, que se me ocurrió que podía preguntarte las cosas que te gustaban, siendo Matt, para dártelas como Trent. Un día tuvimos nuestra verdadera primera cita. Nos confesamos que nos gustábamos de manera inusual, por mensajes de texto, mientras veíamos una película en el cine, pero nos avergonzamos demasiado y nos quedamos callados. Después de media hora…tú y yo…nos besamos, pero, ¿sabes? No fue cualquier cosa. Fue algo muy químico. Si lo recordaras, entenderías de que hablo…
-Lo sé, pero, no puedo hacerlo. Lo siento muchísimo.
-No lo sientas…-respondió Trent, apartando la mirada, esbozando una débil sonrisa rota-Siguiendo con el cuento, nos hicimos pareja, y después de unos meses te balearon.
Sólo me quedé en silencio. Parecía muy real, muy verdadero. Pero no lo sentía así.
-Y esa, es nuestra historia. Y aunque tú no puedas acordarte de nada, quiero que sepas que son los mejores recuerdos que tengo desde siempre, y…no voy a olvidarte, Gwen. Tendré que aprender a quedarme callado.
Él acercó su mano a la mía, y yo, por reacción, nerviosismo y timidez, la retiré. Él lo entendió, y la guardó otra vez, con cierta vergüenza.
-Supongo que tendremos que tomar caminos separados –afirmé, culpable.
-Creo que así es. Desgraciadamente…así es.
Nos dimos la mano. Él me miraba de manera rara, como…con nostalgia.
Quisiera creerle, quisiera, ¡quisiera sentir que lo amo, que realmente me importa! …pero no es así. Ahora ya no puedo verlo ni siquiera como mi hermano del alma, Matt. Ya no sé quien es él.
Aunque de alguna manera, acabo de sentir que quedo completamente vacía. Me falta algo, pero no es él. No es Matt. No sé que pueda ser. Quizá ese algo que preciso sea Trent, pero, al menos ahora, siento que no es así.
Al otro día, fui a la escuela. Varios alumnos trataron de aprovecharse de mí, excusándose de que tenían calificaciones altas…ilusos, los recuerdo muy bien. Hasta renació en mí la repulsión natural que siento por la chica pelirroja, repulsión que intento controlar, claro.
Otros, se acercaron a preguntar como estaba, supongo que supieron del accidente.
El único que no me habló en toda la clase es ese chico, ¿Sean? El que estaba en el hospital. De vez en cuando me miraba, de la misma manera en que Trent lo hizo ayer. Y lo comprendí.
En el recreo le pedí que se quedara a hablar, tenía bastantes dudas…
-Tú eres Sean, ¿cierto? –me cercioré- ¿El hermano de Trent Turner?
-Sí. Yo soy –respondió, de manera cortante e irrespetuosa, pero noté que trataba de controlar cierta ira-. ¿Quiere algo?
-Quisiera…quisiera saber, cómo está tu hermano.
-Está como está. ¿Suficiente?
-Es en serio –aclaré, para que deje de tomárselo de esa frustrante manera-, ¿me dirías…?
-…ay, por amor a todo lo bueno, está destrozado, ¿qué más? –soltó él, con enojo-No puede superarlo, ¡¿pero sabes qué es lo peor?
-N-no –respondí ¿teniéndole miedo? Vaya.
-…que dijiste que no te irías. Que no nos abandonarías –respondió, algo más tranquilo.
-¿…yo dije eso?
-Sí, tú ¡tú lo prometiste! Dijiste que todo iría bien, ¡que seríamos una familia! ¡Y yo te creí!
-Lo, lo siento tanto…
-Con sentirlo no basta –soltó duramente, y se fue conteniendo el llanto y el enojo, dejándome dentro del salón, confundida, atemorizada, culpable, triste…de todo. Esto apesta. Pero no es mi culpa… ¿Por qué tiene que estar pasando todo esto?
La semana entera estuve preocupándome sobre eso que le prometí al chico, supuestamente…me siento horrenda. Seguro le fallé cuando más me necesitaba.
A lo largo de los días fui recordando cosas, y eso me hacía sentir mejor. Recordé la trágica muerte de Ollie, y lloré bastantes horas. Me acordé de Duncan y de Courtney, de Heather también, Bridgette, y creo que comienzo a saber algunas cosas de ese chico, Taylor (LM: Lindsay Moment xD). Pero a nadie más.
¿Por qué demonios no puedo recordar a Trent, ni a su hermano? Siento que lo nuestro fue algo demasiado importante como para que él viniera a saber como estaba, ¡quisiera poder acordarme, de verdad, quiero eso! Y quiero decirle cuanto deseo saber si toda nuestra historia fue verdad. Me devano los sesos cada día tratando de encontrar alguna pista, algo que me haga recordar un mísero detalle…nada. ¡NADA, DEMONIOS, NADA!
Un día como cualquier otro, estaba saliendo de la escuela, y lo vi entre la multitud de alumnos que salían de sus aulas. Él también me vio. Lo miré con culpa; su corazón está roto y es todo gracias a mí. Técnicamente no lo es, pero no puedo convencerme.
Sin embargo, se acercó a saludarme, claro que, mantuvo una distancia bastante considerable entre nosotros, y se paró junto a un jarrón con rosas amarillas.
-Hola Gwen. ¿Lograste recordar algo más sobre tu vida? –y sé lo que significaba. No, no te recordé a ti, amigo.
-Sí, bueno, creo que recuerdo a todos, menos…
-…oh, sí. A mí, claro, jeje –rió, con pocos nervios, pero nervios-. De todos modos, me alegro mucho por ti. ¿Has estado bien?
-Pues sí, algo…-respondí, tratando de que pareciese una respuesta poco convincente para no hacerle sentir que mi vida, con o sin él en ella, seguía igual-Intentando reacomodarme, tú entiendes.
-Ahá. Bueno, Sean salió ya –avisó, viendo para atrás-, supongo que ya nos vamos.
-Fue un gusto verte de nuevo…creo…-dudé.
-Para mí también –me devolvió el saludo de manera gentil (¿Por qué tiene que ser tan bueno conmigo? No lo merezco), tomando una flor del jarrón y entregándomela.
La miré con confusión, mientras él se alejaba de espaldas a mí. La toqué, la olí. Huele a…
…m-m-muchas cosas. No, espera, ¿es…? oh maldita sea, ¡lo logré! La cita, los mensajes, el beso…sí, gracias a dios, ¡recuerdo a Trent! ¡Él es…!
Corrí desesperada y llena de alegría hacia él, y ya afuera del edificio, pinché su hombro con mi dedo, muy sonriente. El sol se ocultaba tras los edificios, y alumbraba toda la escena, casi dejándome sin ver.
Él se dio vuelta hacia mí, y controlando mi felicidad, traté de jugar con él.
-¿No piensa saludarme, señor egoísta? –pregunté pícaramente, con una gran sonrisa. Él me miró con cara de confusión, así que tuve que ser más clara- ¿Justo aquí? –pedí, señalando mi boca.
Y él abrió los ojos mucho más de lo que yo hice cuando lo reconocí. Y me abrazó más fuerte que nunca.
-¿No te importa que sea Matt? –preguntó del todo sonriente, cuando ya no estábamos abrazados.
-¿Quién es Matt? –bromeé, y nos reímos.
No nos dimos cuenta, pero éramos la atracción de los alumnos. Me da lo mismo, aunque, al otro día, no pararon de cargarme con ello.
Y así fue.
Okay, acá se termina…listo muchachos, cierren todo, apaguen las luces, corran el telón…
Ya que, ahí está, el fin de esta patética historia. Bueno, me alegro mucho :) de verdad agradezco a los que la leyeron, no puedo creer que se la aguantaron hasta el final. Los felicito, si pudieron seguirla hasta acá, eso significa que son personas muy tolerantes xD
Gracias, en serio, por haber leído. Odio esta historia, pero aunque sea sus divertidos rews la hicieron más llevadera…
Un saludo muy grande, nos vemos con el próximo fic. Intentaré estar subiéndolo dentro de poco, pero varios exámenes se me vienen encima, así que haré lo posible.
GWS los quiere mucho :D
