Recuerden que todo lo que Kurt "diga" va a estar entre comillas o en cursiva ya que en realidad no se expresa hablando, si no que se expresa con el idioma sordomudo, o sea con señas.
Capítulo 11
Luego de que Kurt despertara, los tres continuaron charlando un rato más, hasta que Burt les recordó que al día siguiente Kurt tenía cita con la terapeuta.
-"Papá…no. Sabes que no quiero ir, nunca hago ninguna mejoría"- pidió Kurt
-Kurt, hijo… sabes que yo no quiero obligarte a nada, pero…- Y Burt no lo resistió. Ante las miradas atónitas de Blaine y Kurt rompió en llanto. –Lo siento tanto… es solo que… la casa ha estado tan silenciosa en este último tiempo… todos los días dos melodiosas voces llenaban la casa, siempre cantando o charlando alegremente. Y ahora ya casi no hay sonido alguno- Burt volvió a romperse, entonces Kurt lo abrazó, entendiendo por lo que pasaba su padre. Después de todo, él tampoco oía nada hace un tiempo…
-"oye…no llores… Recuerda que tú eres el fuerte aquí" –Bromeó Kurt, obligando a su padre a que lo mirara –"Si realmente lo deseas… voy a volver a ir al terapeuta"- declaró
-¿Lo harás? Oh gracias hijo, lo único que quiero es verte bien- dijo abrazándolo
Blaine admiraba la escena conmovido. ¿Podría haber tenido una relación así con su padre? ¿Lo habría apoyado tanto en todo? ¿En especial en la parte de tener novio? Definitivamente no… Blaine descartó esa idea de su cabeza y volvió a la realidad.
Se encontró con Kurt frente a él, haciendo gestos con sus manos
-¿Qué…? Ah! Cierto- Blaine reaccionó –Si Kurt, dime
Kurt lo miró reprobatorio – "Decía, si tenías planes para mañana"-
-Oh, no, ninguno… ¿te gustaría que te acompañe mañana a la sesión? No es necesario que entre si no quieres, pero podría… ya sabes, estar ahí para ti- Concluyó con una sonrisa
-"Blaine… ¿en serio harías eso por mí?"
-¡Claro que sí! Después de todo, ahora somos…- pero se detuvo al ver que Burt los miraba expectantes- … ¿Mejores amigos?- Aventuró con una sonrisa.
El padre del castaño se rio y se retiró de la habitación.
-¿"De acuerdo, nos vemos mañana entonces, mejor amigo?- Señaló Kurt con una sonrisa
-Hasta mañana "mejor amigo"- confirmó Blaine divertido, dándole un beso en la mejilla y saliendo de la habitación.
Esa noche, ambos jóvenes, desde sus respectivas camas luchaban por conciliar el sueño. Ninguno podía quitar de su mente al otro. Se conocían desde hacía tiempo, aunque hacía apenas unas horas se habían puesto de novios. Sin embargo, ambos estaban conscientes de que el otro había llegado a su vida cuando más lo necesitaban. Ninguno soportaba más soledad. A pesar de estar rodeados de tanta gente, se hallaban tan solos… El haberse conocido sin dudas fue una de las mejores cosas que les había pasado.
Sin embargo, a veces, las personas simplemente no están destinadas a estar juntas. Y aunque las cosas parecían marchar bien a simple vista, la tormenta avanzaba lenta pero segura, y se cernía sobre la relación de ambos jóvenes. Su amor era fuerte y seguro, a pesar de estar comenzando. Aunque el destino tuviera otros planes en mente…
Kurt caminaba por el bosque en penumbras, apenas iluminado por la tenue luz de luna que atravesaba las frondosas copas de los árboles del lugar. Lo pálido de su piel y su camisa blanca contrastaban con la vegetación densa y oscura de la arboleda.
Los animales nocturnos deleitaban a quien se adentrase en el bosque con su canto. El viento al pasar entre las hojas, el croar de las ranas, el sonido de los grillos…. Todo en una perfecta armonía que daba paz a Kurt, que los escuchaba maravillado mientras caminaba sin un rumbo aparente. Se había perdido. Llevaba horas caminando.
De pronto, algo irrumpió en la calma del bosque. Pasos. Ramas quebrándose. Maldiciones, y algo que gritaba el nombre de Kurt. El castaño no necesitó más indicios para saber que alguien lo perseguía. No lo pensó y echó a correr.
Las pisadas se oían cada vez más cercanas, y Kurt corría cada vez más rápido. Esquivaba con agilidad las ramas, las rocas, y todo lo que se interponía en su camino, sin embargo, nada era suficiente. Su captor estaba prácticamente a unos pasos. De un momento a otro, Kurt comenzó a oír música, y a ver un resplandor. Guitarras. La voz de su padre. Frente a él había tiendas de acampar, un fogón, un campamento. En el centro, su padre, Blaine, Brittany, Santana y sus demás amigos del club Glee cantaban una canción alegremente mientras asaban malvaviscos.
Apenas llegó a saborear la esperanza de encontrarlos, cuando su captor lo derribó.
Kurt cayó de bruces al suelo, haciéndose daño con una rama que se hallaba en el piso. Nunca pudo ver a su atacante, pero presentía que el final estaba cerca. Sólo tenía que gritar y pedir ayuda. Se hallaba tan cerca, a unos simples pasos, y nadie podía notarlo. Sólo un grito. Una palabra…
Y no pudo hacerlo. No logró pronunciar sonido alguno. Kurt abrió los ojos de golpe y despertó, cuando el trágico final sucedió, y su captor acabó con él. Llevó sus manos a su rostro, limpiando el sudor frío de la frente, y sentándose en la cama. Sólo había sido una pesadilla, pensó. Sin embargo, una pesadilla que fácilmente podría volverse realidad algún día, y acabar con un resultado similar.
Se prometió a sí mismo que ese día, habría un cambio en la terapia. Él lo lograría, haría un avance. Había pasado por demasiado, y nunca se rindió. No era momento para hacerlo ahora.
Se dio una ducha, se arregló y eligió con precisión su atuendo. Por algún motivo, siempre que sabía que se encontraría con Blaine le costaba elegir algo al azar. Tenía que ser perfecto. Blaine provocaba ese tipo de reacciones en él. Algo en su interior le decía que con Blaine sería distinto. Cuando estaba en su presencia, Kurt se sentía capaz de todo, incluso de hablar o escuchar. Y sabía que pronto pasaría. Sólo necesitaba tiempo, y un pequeño empujoncito.
Una hora y veinte minutos después, Blaine empujaba a Kurt para entrar en el consultorio de la terapeuta.
El castaño había estado tranquilo en la sala de espera, pero cuando la recepcionista le hizo un gesto con la mano para que ingresara al consultorio del final del pasillo, Kurt intentó huir por la puerta principal.
Por suerte, Blaine se dio cuenta a tiempo, y prácticamente lo arrastró hasta el consultorio, disculpándose por él con una sonrisa a la recepcionista. Cuando Kurt se vio a si mismo dentro del mismísimo consultorio le dedicó una mirada asesina a Blaine, quien alzó los hombros en una clara señal de "¿Lo siento?". El enfado del castaño se disipó rápidamente. No podía enojarse con Blaine. Él sólo pretendía ayudarlo. Por lo que tomó su mano, y ambos se sentaron frente a la terapeuta, quien terminó de rellenar unas formas, guardó los papeles y levantó la vista hacia los muchachos.
-Hola Kurt, tiempo sin verte- dijo amablemente
-"Hola doctora"- dijo Kurt
-¿Cómo has estado? Y veo que has traído a un amigo. ¿Él es un amigo o…?-
-"De hecho es mi novio"- respondió Kurt sonrojándose- Él es Blaine Anderson-
-Mucho gusto Blaine. De acuerdo Kurt, ¿has hecho alguna mejoría? ¿Algún avance?-
-"Bueno… ¿tener más ganas que nunca de poder hablar cuenta?-
-Oh, claro que sí. ¿Y a qué se debe tu renovado interés? Tengo entendido que hacía un tiempo habías dejado de intentar y ya no creías que nada pudiera ayudarte- dijo la doctora releyendo unos papeles.
Como toda respuesta Kurt miró a Blaine. Aunque fue más que una mirada. Los ojos de ambos jóvenes se encontraron. Kurt no podía hablar, pero en ese instante transmitió todo y más de lo que pudiera haber dicho hablando a Blaine.
El moreno aún no salía de su asombro. Si sabía que Kurt ya no quería seguir intentando hablar, pero no sabía hasta qué punto. Y ahora descubrir que su interés había vuelto, y gracias a él, eso sí había sido una sorpresa.
Luego de un momento, Kurt volvió a dirigir su mirada hacia la doctora, aún con una sonrisa en el rostro, esperando haberle transmitido el mensaje a ambos.
La terapeuta le devolvió la sonrisa, asintiendo lentamente. – De acuerdo Kurt, ahora que tienes una nueva motivación, aprovechémosla. Mira fijamente a Blaine.- Kurt torció su silla, y lo mismo hizo Blaine. Ambos quedaron enfrentados.- Correcto. Ahora intenta decirle todo lo que le dices con la mirada, pero que esta vez salga de tu garganta, no de tus ojos. Concéntrate. Piensa la palabra Kurt. Piensa su nombre. Cuando estés listo, simplemente trata.- Y Kurt lo hizo. Cerró los ojos un momento, para luego abrirlos y encontrar ese par de ojos color miel que lo observaban expectantes, y rebosantes de cariño y paciencia. Se concentró, y pensó en todo lo que le diría a Blaine en ese momento. Que adoraba su mirada, que le agradecía infinitamente por haberle brindado su amistad, las emociones que el ojimiel le despertaba, que le quería, que le amaba. Simplemente debía comenzar por su nombre. Esas seis letras. Una palabra. Tan sencillo y a la vez tan complejo. Su boca se abrió un poco "Blaine" pensó. "B…" "B..." Tan cerca "B..."
La desilusión se apoderó de él, y lleno de frustración indicó a la doctora que no podía hacerlo. Llevó las manos a su rostro, y apoyó sus codos en sus rodillas.
Blaine estaba abatido. Tan cerca. Kurt había estado tan cerca de lograrlo. Dirigió una mirada a la doctora, pidiendo consejo, ayuda… alguna explicación.
La terapeuta negó lentamente con la cabeza. Blaine apoyó su mano sobre el hombro de Kurt, y el castaño se acomodó en la silla, secando una lágrima de frustración.
-No te preocupes Kurt. Aunque no lo parezca, has avanzado. Estás más dispuesto que nunca a conseguirlo, y yo sé que lo lograrás. Sigue practicando en casa este ejercicio, a todas horas, siempre que puedas. No pierdas la esperanza. –
Kurt asintió lentamente, con una ligera sonrisa implantada en su rostro a la fuerza. Lo único que deseaba en ese momento era echarse en la cama a llorar de la ira que sentía. Tanto tiempo de frustración acumulada amenazaba con explotar en cualquier momento.
Con un ligero asentimiento de cabeza se despidió de la terapeuta, quien devolvió el saludo, y tomando la mano de Blaine abandonó el consultorio.
Cuando la puerta se cerró, la terapeuta quitó sus anteojos, y los apoyó lentamente en el escritorio. Se restregó los ojos con aire cansino, de derrota. Realmente había tomado aprecio a Kurt, y le devastaba el no poder ayudarlo. Al menos, esta vez, había notado un cambio positivo. Y el cambio tenía nombre y apellido: Blaine Anderson.
Al salir del edificio, Kurt se detuvo en la entrada y miró a Blaine.
-"Blaine, yo…"- Pero el castaño se detuvo al verse envuelto en un abrazo. Blaine lo había sorprendido. Luego de un momento, lo soltó, y le tomó el rostro con las manos
-Kurt, no necesitas explicarme nada. Estoy orgulloso de ti, Lo intentaste. Yo sé que lo lograrás. Practicaremos todos los días. Estoy dispuesto a esperarte, no me molesta en absoluto. Sé que el momento llegará.-
Kurt le dio un casto beso en los labios, y lo abrazó con fuerza. –"Gracias" – le indicó. –"Realmente eres un ángel. No sé qué haría sin ti-
-Tú eres el ángel aquí. No todos los días te explota una bomba al lado y sobrevives- replicó. Tú me ayudaste cuando nadie más lo hizo, me dejaste ser tu amigo. Te debo todo Kurt.-
El castaño hizo un puchero. Estaba seguro que si Blaine seguía hablando no tardaría en derramar todas las lágrimas que intentaba contener.
-"No sabes cuánto te aprecio"- dijo tomándole la mano
Blaine lo sujetó con fuerza, y ambos comenzaron a caminar.
-Por cierto- dijo Blaine cuando llegaron a la casa de Kurt- Tú…te… ¿te gustaría cenar conmigo esta noche?-
-"¿Cómo en una cita?"- preguntó asombrado Kurt
-Como en una cita- corroboró Blaine, temeroso de la respuesta
Kurt lo dudó un momento, que para Blaine parecieron siglos, y finalmente respondió, con una sonrisa radiante – "Me encantaría"-
-Oh, cielos, casi muero en el instante en que dudabas- confesó Blaine con una risa nerviosa- ¿Paso por ti en la tarde?-
-"No olvides que hoy tengo educación física por la tarde… y tú tienes mañana."-
-Cierto… había olvidado el estúpido cambio de horario… está bien que seamos más de treinta chicos, pero ¿Separarnos por la mitad y tener clases separadas? Apuesto a que la idea fue del señor Bens. Mmhh, esta noche juega el equipo de football del McKinley, ya sabes, el final del torneo. ¿Quieres que vayamos a verlo y dejamos la cena para mañana?-
-"Me parece perfecto"- respondió Kurt –"Hasta esta noche"- le dedicó una sonrisa sincera
-Nos vemos- dijo Blaine, dándole un beso en la mejilla, y quedándosele mirando como un bobo. – Adoro verte sonreír. Eres mágico-
Kurt se sonrojó, y cerró los ojos mientras sonreía aún más – Esa era otra de las reacciones que Blaine provocaba en él. Siempre sabía cómo o cuando decir algo para hacerle sonrojarse como un tonto, y sacarle una verdadera sonrisa.
-Adiós- Se despidió Blaine con un gesto de la mano, alejándose poco a poco, aún con la mirada fija en Kurt y una sonrisa boba en los labios
-"Adiós"-Susurró el castaño, sin pronunciar nada. Cuando Blaine se hubo ido, Kurt cerró la puerta lentamente, y apoyó la espalda contra esta, con una sonrisa increíblemente idiota en el rostro. Dejó escapar un largo suspiro, y luego abrió los ojos, encontrándose con Burt que lo observaba con una ceja levantada y una leve sonrisa desde la cocina.
El rostro de Kurt se volvió serio de pronto, y tosiendo huyó por las escaleras a toda velocidad. Al llegar a su cuarto, se lanzó sobre la cama, y volvió a suspirar, la sonrisita tonta volviendo a hacerse presente. "Con que así se siente estar enamorado" pensó.
Blaine por su parte caminaba por la vereda dando saltitos de emoción de vez en cuando. No podía creer que mañana por la noche tendría una cita con Kurt.
*Entra lentamente, tras un escudo para que no le peguen* Perdón. No más que eso. Tuve un año dificilísimo, y casi no tuve tiempo para mi misma. No quería llegar dejar un capítulo y no aparecer más, por lo que escribí bastante ahora que estoy de vacaciones, ya tengo capítulos para rato :D
No olviden decirme que les pareció, sea para gritarme/insultarme (?/ o abrazarme(?
Lo dije y lo repito, nunca jamás voy a eliminar un fic sin haberlo terminado. Podré tardar, pero no pienso abandonarlo nunca.
Espero que estén bien, y muy feliz Navidad si no llegamos a leernos antes. ¡Besos!
-Roo
