Blaine, Kurt y otros personajes nacieron de otra mente (RM) y pertenecen a otros dueños. Yo nada más los hago caminar por otros mundos :D


Capítulo 11. Bliss

Todo acerca de él es tan fácil de amar.

Amanecí pensándolo con una sonrisa en la cara y volví a sentirlo con fuerza cuando descubrí la negrura de sus rizos oscuros descansando sobre mi pecho desnudo, sus piernas aún enredadas en las mías y sus labios rosas entreabiertos, durmiendo en paz después de haberme regalado una noche de pasión sin límites, sus ojos color avellana contemplando seguramente la belleza de sus sueños.

Él no lo sabe, no sé cómo decírselo, pero despertar a su lado, ha sido la cosa más hermosa que me ha pasado en la vida. Sé que cuando muera, lo último que veré será la imagen de su rostro dormido entre mis brazos, estoy seguro de ello, lo sé porque el paraíso debe de tener la misma cara que él tiene: debe ser hermoso y calmo, debe estar lleno de gozo también Y es que…¡Amo tanto a este chico!

Ahora mismo, mientras lo observo platicando alegremente al lado de su hermano, quien viaja con nosotros con rumbo a la isla mexicana alejada del mundo en el que todos pasaremos las vacaciones de navidad, quisiera levantarme de mi asiento, correr por el pasillo, levantar los brazos y gritarles a todos que lo amo, que es mío, que yo soy suyo, que probablemente me opasaré los siguientes veinte o trescientos años de mi vida despertando solo para amarlo, respirando solo para olerlo a él, abriendo los ojos solo para poder mirarlo.

Sus amigos duermen ahora tranquilamente, cosa que agradezco sinceramente. Tuve que amenazar a los fabulsoso cuatro con reprobarlos en composición moderna para poder obtener una tregua con respecto a las bromas estúpidas acerca de mi noche de amor con Blaine. Eso es algo mío, profundamente mío. No voy a estar por ahí compartiendo los pormenores con un puñado de niños imbéciles y consentidos como ellos, no señor. Aunque debo admitir que me gusta la idea de que sean amigos de Blaine, sí, son imbéciles, pero los cuatro, o mejor dicho, los cinco si contamos al señor Cooper Anderson, quieren tanto a Blaine como él los quiere a ellos y eso es suficiente para mí.

Suspiro ahora, Blaine ríe y es tan terriblemente hermoso sin saberlo. Observo con calma a los hermanos Anderson, a primera vista podrías pensar que no tienen nada que ver el uno con el otro, pero después puedes notar que su risa se parece, que sus ojos, a pesar de no tener el mismo color, son igual de profundos y de cálidos. Los dos tienen esas manos delgadas y finas, manos de artistas sin lugar a dudas. Una sonrisa traviesa cruza mis labios cuando recuerdo lo hábiles que son la manos de mi Blaine, y no estoy pensando precisamente en sus habilidades musicales… carraspeo un poco cuando los recuerdos llegan a mi mente, tengo que calmarme, no puedo tener a Blaine de ese modo para mí en el avión a pesar de los comentarios acerca de que podríamos hacer cosas sucias sin incomodarlos a todos. Creo que Cooper y yo fuimos los únicos que no reímos con ese comentario. He de decir que en ese sentido mi cuñado y yo somos bastante parecidos…

Mi cuñado… ¿no suena bien acaso? Sí, soy patético, un cursi sin remedio pero no me importa. Estoy tan feliz que nada que no sea seguir observando a Blaine ahora me importa. En realidad, me hace muy feliz que su hermano esté con él y Cooper me dejó en claro que él también está feliz con el hecho de que yo y Blaine estemos juntos por fin.

Cuando todos salimos del hotel por la mañana y él pasara a recogernos a todos, lo único que el hombre hizo fue abrazarme y decirme mirándome a los ojos "Gracias por amarlo, quédate con él toda la vida". Yo asentí a sus palabras en silencio, no hacía falta que él me lo pidiera, no hacía falta que me agradeciera por amar a su hermano pequeño. Yo sé que me quedaré con el joven señor Anderson toda la vida, a pesar de todo, a pesar de todos, estar cerca de él es mi lugar. Suspiro de nuevo. Los hermanos Anderson vuelven a reír.

Hay días en los que el mundo parece ser el mundo que debe ser, como si cada partícula de vida estuviera donde debe estar. Hoy es un día de esos, aunque tal vez, desde que Blaine está en mi vida, todo parece ser correcto, así lo siento los ojos por un momento, escucho su risa una vez más. Me dijeron que no serían más que tres horas de vuelo, ya no debe faltar mucho para llegar. Me pierdo un momento en el silencio hasta que el suave calor de sus brazos y el fresco olor de su colonia me hacen encontrarme con su rostro sonriente una vez más.

-Cooper dijo que lo dejara de molestar y que viniera a abrazar a toda prisa a su encantador cuñado- dice él dedicándome su mejor mirada de niño inocente.

-¿Pero qué clase de tortura es esta?- digo yo, rodeándolo con mis brazos y acercándolo más a mí- ¿qué pecado tan grande he cometido para sufrir así?

-Es tu culpa, nadie te pidió que fueras totalmente hermoso, adorable, encantador y… mío.

Los dos reímos. Es tan fácil reír ahora. Nuestros labios se tocan suavemente, vuelven a encontrarse. Es maravilloso que un simple contacto como este haga que salten chispas alrededor de nosotros. Dios, se siente tan bien, me siento tan lleno de amor…

-¡Agh! ¡Blaine!- dice la voz de Andrew Lewis un asiento más allá de donde Blaine, quien está sentado en mis piernas ahora, y yo estamos. Ok, mi paz es cosa del pasado otra vez.- ¿Quieres dejar de intentar matarnos a todos con tanta azúcar? Creo que me gustaría más que empezaras a decirle cosas sucias a tu novio.

-¿Algo sucio como "bomboncito encantador"?- dice Blaine sacándole la lengua a su amigo, haciendo reír a Cooper- me pareció oír que le decías eso a Dorian hace algunos minutos.

-Ok chico, vuelve a lo tuyo si no quieres que…

-¿Si no quiero qué señor "conejito divino"?- dice Blaine, atacando con verdadera saña al pobre y sonrojado señor Lewis.

-¡Cooper!- dice Dorian levantando el rostro somnoliento del pecho de su novio- ¿Quieres hacer que Blaine pare, por favor?

-Blaine….- dice Cooper con voz seria a pesar de la sonrisa que se insinúa en sus ojos- vuelve a besar a Kurt ahora y cállate ¿quieres? Los asuntos del señor bomboncito y el señor conejito no son cosa tuya ¿entendido? Y por cierto, Kurt, si vas a darle un apodo cariñoso a mi hermano, haz que sea algo sumamente vergonzoso ¿quieres? Siempre he soñado con llamarlo así cuando me haga perder la paciencia…

-Estoy trabajando en ello, Cooper- digo yo haciéndolos reír a todos- aunque aún no puedo decidirme entre "dulce príncipe" o "galletita mía".

-Mi Blaine es suficiente- dice el joven Anderson entrecerrando sus hermosos ojos color avellana- no quiero que me llames de otra forma ¿vale?

-¿Mi Blaine?- dice el señor Smythe mirándonos a los dos francamente divertido- vaya Blaine, ¿tan profunda es tu entrega?

-No es asunto tuyo, pero sí- dice Blaine mirando a su amigo y después, volviendo a clavar sus ojos en mí- nada me hace más feliz que pertenecerle a él ¿verdad Kurt? Te amo, te amo demasiado…

No puedo resistirlo más, tomo el delgado cuerpo de Blaine entre mis brazos y lo acerco a mí para poder besarlo. Sus labios unidos a los míos son una fiesta, los latidos de mi corazón al sentirlo así de cerca, hacen que los silbidos y los gritos de la gente que viaja con nosotros dejen de existir. Lo pego más a mi cuerpo, mis manos se enredan en sus hermosos rizos oscuros, él acaricia mi espalda, mis manos quieren volver a colarse debajo de su ropa, quiero volver a sentir su piel, señor… lo deseo tanto, él me desea tanto, no sé cuándo podremos estar juntos sin sentir las ganas acuciantes de entregarnos sin reservas el uno al otro pero por el momento, le ruego al cielo que este maldito avión pueda llegar a tierra para poder besar y tocar a Blaine las veces que se me antoje sin tener molestos testigos.

-Kurt Hummel…- oigo que dice la enojada voz de Cooper Anderson después de lo que parece una eternidad en la boca de Blaine- ¿quieres hacer el favor de no darle rienda suelta al, digámoslo así, entusiasmo de mi hermanito? Mantén sus manos alejadas de él un momento ¿quieres? Si no me temo que les retiraré mi permiso, venga chicos, pongan las manos donde pueda verlas.

-Mira esto- dice Blaine levantando el dedo corazón de su mano izquierda, alejándose de mi solo lo suficiente para sacarle la lengua a su hermano mayor.

-No juegues con fuego jovencito…- dice Cooper con un falso enojo que me hace reír a mi también.- ¡Cielos! Gracias a dios llegaremos a la isla en cinco minutos, si no, creo que todos tendríamos que ver una exhibición de los envidiables talentos de mi hermano menor y estoy seguro que nadie quiere aprender ¿cierto?

-A mi no me vendría mal una lección- dice el señor Leigh de pronto, sonrojándose completamente cuando se da cuenta de lo que acaba de decir- o sea, lo que quiero decir…

-Tú no tienes nada que aprender o envidiar de Blaine, bombonci… Dorian- dice Andrew mirando al otro chico con devoción- ye te he dicho mil veces que eres perfecto en todo lo que haces.

-Oh, Andy- dice Dorian besando suavemente a su novio- tú también…

-¡Pero bueno!- dice después la divertida voz del señor Smythe- ¿Por qué no me avisaron que este viaje iba a ser más una luna de miel doble? Me hubiera podido quedar en casa ¿saben?

-Perdón Seb- oigo que dicen Andy, Dorian y Blaine al mismo tiempo.

De hecho, noto que los ojos de los tres chicos se entristecen un poco al mirar el rostro de su amigo. Sé que Sebastian no estaba diciéndolo en serio pero, por un momento me siento culpable de mi propia felicidad. Porque él también merecería tenerla. Cooper mira al rubio ahora con una mezcla de tristeza y anhelo que resaltan sus bellas facciones, pero Sebastian no parece notarlo… ¿será qué…?

-Señores- dice una voz que invade por completo la cabina del jet privado perteneciente a la familia Anderson- aterrizaremos en veinte minutos, por favor, abrochen sus cinturones.

Eso parece terminar en dos segundos con las muestras de amor. Volviendo a besarme profundamente antes de bajar de mis piernas, Blaine se sienta a mi lado y vuelvo a olvidarme de todo cuando él me sonríe y toma mi mano. Sus dedos entrelazados en los míos son otra muestra de esas pequeñas cosas que me hacen amarlo, podría caminar mi vida entera sosteniéndolo a él. Blaine sonríe y yo respondo a su sonrisa con otra igual de brillante. Quizá tuve que esperar mucho tiempo para encontrarlo pero, qué bendición es poder estar por fin con él. El avión empieza a descender con suavidad, las risas de todos los hombres ahí reunidos dejan de escucharse.

Pero él sigue sonriendo, quizá piense lo mismo que yo. Hace algunos días, en mi departamento, cuando Blaine me escuchó cantar la canción que había presentado en mi audición la primera vez que lo vi, le dije que no me importaba nada más que estar cerca de él. Qué verdaderas son para mí esas palabras ahora, sintiendo su mano en la mía, sé que no pude decir nada con más sinceridad.

Y ahora estaré una semana con él, los dos solos, en este lugar que ahora mismo nos recibe con húmedo calor, dejando atrás el frio helado de Westerville. Al bajar del avión sosteniendo aún su mano sé que no es en realidad el lugar el que ha alejado de mí el frío, es él, simplemente él.

-¿A dónde iremos ahora?- le digo con una voz feliz que resuena en medio del iluminado aeropuerto al que hemos llegado.

El sol de la tarde empieza a declinar en el horizonte, pintándolo también de cálidos y brillantes colores. La brisa fresca acaricia nuestra piel, así como el olor a agua marina y sal. Sin lugar a dudas esta será la navidad menos fría de mi vida y no lo digo solamente por el clima tropical que me rodea.

-Alguien vendrá por nosotros- dice Blaine abrazándose a mí al tiempo que llena sus pulmones de aire- tenemos una semana completa para nosotros, profesor Hummel…

-Mmmm…- digo yo rodeándolo con mis brazos también- dilo de nuevo…

-¿Qué cosa?- dice él.

-Nosotros- le digo con una sonrisa idiota en mis labios- cuando tú dices "nosotros" suena tan bien.

-Nosotros aquí juntos…- dice Blaine con una risa divertida- nosotros estando en un lugar donde nadie sabe quiénes somos, nosotros bailando y riendo, nosotros… sí, la verdad suena demasiado bien.

Suspiro cuando sus labios se encuentran con los míos, otra vez. No hay tanta gente en el andén, pero ninguno de los empleados ahí reunidos parecen ponernos mucha atención. Blaine y yo nos quedamos así un largo rato, hasta que la voz de Cooper vuelve a sacarnos de nuestro mundo particular. El hijo mayor de los Anderson nos llama a una espaciosa camioneta. Supongo que es el transporte que nos llevará a la casa de playa de Richard Anderson.

Subo al auto a lado de Blaine quien sigue abrazándome y sus amigos hacen lo mismo, ahora, sin toda la energía que mostraron en el avión. Es extraño cómo mis estudiantes, antes ruidosos, estén ahora callados, contemplando con una sonrisa pacifica en la cara la belleza que nos rodea: un cielo azul limpio y claro, la franja de inmensidad celeste rodeando la carretera y metros y más metros de verde y exuberante vegetación, flores y palmeras meciéndose con calma al ritmo de los cantos de las aves y los últimos fulgores del atardecer. De verdad es un paraíso, pero incluso toda esta hermosura no se puede comparar con la sublime belleza de los labios de Blaine curvados en una sonrisa satisfecha, como si él también estuviera en el mundo en el que había deseado estar desde que nació. Dorian y Andy contemplan el paisaje con absorta alegría, al igual que Sebastian, quien, aunque ocupa el asiento de enfrente con Cooper, no ha dicho mucho desde que dejamos el andén. Si tan solo pudiéramos hacer algo por el joven Smythe…

-¿Saldremos hoy por la noche?- dice Cooper distrayéndonos de pronto de nuestros pensamientos.

-¡Sí!- dice Blaine con entusiasmo, y aunque yo recibo sus palabras con una sonrisa me hubiera gustado quedarme con él todo el tiempo del mundo en nuestra habitación. Vaya, lo quiero solo para mí. Esto de amar al hermoso señor Anderson me está convirtiendo en el ser más egoísta del planeta.

-¿A dónde quieres ir, Blaine?- dice Andy con un dejo de fastidio. Me perece que el señor Lewis había tenido la misma idea que yo con respecto a la persona que él ama.

-Al bar de Santiago- dice Blaine con la mirada brillante- hace años que no lo veo, era uno de los mejores amigos de papá y… solo quiero saludarlo, es buena idea ¿verdad Cooper? - agrega después y noto que hay muchos recuerdos que le hacen querer volver a ese lugar.

-Es buena idea- dice Cooper- el ambiente es tranquilo, te gustará Kurt. Creo que todos estamos cansados, nos vendría bien una buena cena, dejemos las emociones fuertes para el resto de la semana, ¿tú qué opinas Seb?

-Sí, sí, lo que quieran- dice el joven Smythe como si lo hubieran despertado de un sueño intranquilo de pronto.

Noto que la mirada de Cooper se oscurece con las palabras de Sebastian, pero nadie agrega nada más. Blaine toma mi mano y me mira con aire preocupado, pero yo solo puedo negar con la cabeza. Yo también quisiera ayudar a su mejor amigo, pero a veces la vida es muy cruel y todo lo que podemos hacer es sentarnos y tratar de confortar el dolor de las personas que amamos simplemente estando ahí, sin hacer algo que a nuestro parecer pueda ayudarlos de verdad.

-¿Conocen a ese Santiago desde hace mucho tiempo?- pregunto yo, tratando de disolver ese ambiente pesado que de pronto cae sobre nosotros.

-Desde que éramos niños- dice Cooper con una sonrisa llena de nostalgia- papá hablaba de él todo el tiempo, Santiago fue su mejor amigo en Julliard. Fue él quien lo convenció de comprar esta casa después de que se casara con Danielle, nos quedaremos en la casa donde mis padres pasaron su luna de miel, Santiago dice que yo fui concebido aquí…

-¡Oh!- digo yo, uniéndome a la carcajada que Cooper suelta después de contarme su relato- bueno, vaya… entiendo por qué, este lugar es hermoso.

-¿Quieres tener una luna de miel conmigo, Kurt?- dice Blaine con una sonrisa traviesa- si bien tú y yo no podemos concebir un hijo, podemos intentarlo muchas veces de las formas más variadas.

-¡Blaine!- dice Cooper deteniendo apenas mi respuesta afirmativa a las palabras de su hermano- chicos ¿compórtense, quieren? Sé que eres un conquistador nato Blaine, pero, todavía no puedo acostumbrarme a la idea de que mi hermanito haga ese tipo de… cosas.

-No dirías lo mismo si tuvieras con quien hacerlas Cooper- dice Blaine alegremente- por cierto, hermano mayor ¿cuándo tendré un cuñado?

-Con un Anderson idiotamente enamorado en la familia basta, gracias- dice Cooper y sus ojos miran fugazmente a Sebastian, quien sigue perdido en sus propios pensamientos- hemos llegado, venga, dense un baño o lo que sea, y en los espero aquí en dos horas para salir ¿entendido?

Salimos del auto con sonrisas emocionadas que se convierten en gestos de asombro al contemplar la casa de bodas de los señores Anderson. Se trata de una mansión solariega pintada de un claro y alegre color azul rodeada de palmeras y plantas tropicales que jamás han sabido nada acerca del invierno y que crecen verdes, coloridas y orgullosas alrededor de la construcción.

Blaine me toma de la mano y sin preocuparse de los gritos de Cooper que le advierten que él no será el botones de nadie, me guía hasta la casa. Oigo a sus amigos reír y en medio de la algarabía oigo que Dorian dice algo así como "la falta de paciencia de los enamorados" acompañado de otra tanda de risas. Blaine camina con firmeza, entramos a la casa con la alegre bienvenida del personal del servicio que no tiene tiempo más que para exclamar un "¡Joven Blaine, cuánto ha crecido!" en un inglés algo gastado por la falta de uso, pero él se detiene apenas para sonreírles y conducirme a la enorme escalera blanca que se levanta en medio del vestíbulo y que conduce sin duda alguna a las habitaciones de la segunda planta.

Blaine no me dice nada, solo sonríe y abre la tercera puerta con la que nos encontramos, haciéndome soltar una exclamación de asombro al entra ahí: una enorme cama vestida en colores carmesí y ocres, como si se tratara de una extensión del atardecer nos da la bienvenida, pero no son los lujosos muebles, ni la suntuosa decoración lo que me roba el aliento, no. El aire parece escapar de mis pulmones cuando Blaine suelta mi mano y abre el ventanal dorado dejando entrar un rumor de mar y brisa cálida, proveniente del despampanante paisaje caribeño que está ahí, como si se tratara de un espectáculo hecho solo para mí.

Blaine sale a la terraza y yo lo sigo, incapaz de poder decir algo ante la manifestación de tanta belleza. Mi amado cierra los ojos y el suave viento salado acaricia su cara, revuelve sus rizos oscuros y hace mover su camisa azul. Una sonrisa aparece en mis labios cuando contemplo el espectáculo. Blaine o el paisaje ¿qué es lo más hermoso que están contemplando tus ojos, Kurt? La respuesta a la pregunta se decide completamente cuando me acerco a él y lo abrazo por la espalda, él ríe pero no abre los ojos.

Es ahora cuando entiendo que de verdad estamos ahí, que tenemos siete días solo para nosotros, que nadie interrumpirá ni se sentirá ofendido por las muestras de amor que podamos ofrecer al mundo, ese mundo que no entiende nada del amor sino hasta que lo experimenta en carne propia.

-Elegí esta habitación porque quería contemplar esto contigo- dice él, con esa voz suave y cadenciosa que usa para hablar de cosas que son importantes de verdad.

-¿Era la habitación de tus padres?- me oigo preguntándole.

-No, claro que no- dice él suspirando tranquilamente- ésta siempre ha sido mi alcoba. Papá la eligió para mí, él sabía lo mucho que me gustaba el mar. Mamá odiaba venir aquí, no es muy afecta a las playas, pero cada año hacíamos una visita en navidad, mi papá odiaba el frío, igual que yo.

-Ya veo… no sabía que te gustaba tanto el mar.

-Es precioso ¿no crees?- dice él abriendo los ojos y absorbiendo en ellos el brillo de las primeras estrellas de la noche- Mamá, Cooper y yo vinimos dos o tres veces después de que papa muriera, pero dejamos de hacerlo cuando nos dimos cuenta de que era doloroso para todos. Sin embargo, cuando venía aquí el color del mar me calmaba ¿sabes? Pensarás que estoy loco pero, quizá por eso me enamoré de tus ojos, tienen el mismo color que este mar.

Sus palabras atraviesas mi alma y la hacen elevarse a las alturas. Sé que son palabras que Blaine no le ha dicho a nadie más y ahora mismo, mientras él se gira en mis brazos y me mira a los ojos con amor y sin miedo, me doy cuenta de lo afortunado que soy al ser el único destinatario de ellas. Mi Blaine, cada pequeña cosa que haces, cada palabra que me dices, todo eso no hace más que enamorarme más y más de ti.

-No estás loco- le digo, acercado su cuerpo un poco más al mío- cuando yo me sentía triste estando solo en la Academia Anderson, había veces en las que podía escucharte tocando en la sala de música y me sentía mil veces mejor, ahora lo recuerdo claramente. Yo también estaba enamorado de tu música, supongo que… es esto a lo que llaman destino, ¿no crees?

-Destino o no, te amo Kurt Hummel- dice Blaine con calma- ¿sabes? Contigo he roto el record de "te amos" pronunciados, pero que se jodan todos si les molesta, nunca me cansaré de repetirlo.

-Ni yo… te amo Blaine Anderson- digo, besando sus labios suavemente después- ¿deberíamos de hacerle caso a tu hermano y bañarnos o algo?

-¿Una ducha juntos?- dice él reprimiendo apenas el destello travieso de sus ojos- es decir, hay que economizar agua, ya sabes cuánto bien le hacen al planeta las duchas compartidas.

-Muy bien, señor Anderson- le digo yo besando su cuello juguetonamente antes de separarme de él- hagámoslo, por el bien del planeta.

-¿Quién dijo que ser ecológico no era divertido?- dice Blaine tomando mi mano nuevamente y arrastrándome al interior de la casa, donde se escuchan también las risas de Andy y las ordenes de Cooper que parece ser el único adulto responsable pendiente de esta inusual compañía de viaje.

Blaine me suelta cuando llegamos a la habitación y guiñándome un ojo, se despoja de su camisa y sus pantalones y me invita a seguirlo a la ducha. Escucho que canta "one and only" y que a su voz se une el sonido del agua cayendo de la regadera. Ese sonido hace que quiera deshacerme de mi ropa lo más rápido posible, mi pene parece despertar con la sola idea de la piel mojada de Blaine y de cómo el agua cayendo por su cuerpo aumentará la fricción del mío. Me imagino cómo sus rizos mojados enmarcarán su cara, sus mejillas estarán sonrojadas apenas visibles por el vapor del agua y sus labios, su labios recorriéndome, sus manos siguiendo el camino del agua, calentándolo todo, haciéndome arder de nuevo en las llamas de un amor que jamás en mi vida creí sentir.

-El agua está lista, Kurt- oigo que dice él con una voz profunda que eleva mi pulso a mil por hora-¿no quieres enjabonarme?

Sonrío alegremente antes de entrar al baño y cuando lo encuentro a él, desnudo y totalmente mojado, tocándose él mismo, sus rizos negros pegándose a sus mejillas haciéndolo parecer aún más joven de lo que en realidad es y veo que su cuerpo se mueve hacia mí, invitándome a suplir a sus manos sobre su piel, acabo de descubrir que soy de la misma idea que Richard Anderson: yo también odio el frío pero con Blaine a mi lado, teniendo esa mirada abrasadora sobre mi cuerpo, esa mirada llena de amor y deseo, sé que jamás tendré que volver a preocuparme por la ausencia de calor en mi vida…


El bar de Santiago es agradable de verdad, aunque al principio Blaine y yo estuvimos a punto de no venir debido a que, digámoslo así, la diversión en la ducha no fue suficiente al parecer. Si cierro los ojos soy capaz de volver a sentirlo dentro de mí, vuelvo a escuchar sus gemidos como si los dos nos hubiéramos quedado en la casa, en lugar de haber venido a ese lugar colorido y alegre que nos recibió con su inconfundible olor de comida mexicana deliciosamente preparada, y música movida que invita a mover tu cuerpo aún si no tienes la menor idea de cómo hacerlo.

Y bueno, quizá después de todo no me arrepiento tanto de haber salido de la habitación, mucho menos ahora que puedo mirar a Blaine sonriendo de ese modo cuando habla con el mejor amigo de su padre: el hombre se ve joven aún, su piel morena hace contraste con la blancura de su camisa, su sonrisa es completamente brillante y Blaine lo escucha totalmente absorto cuando menciona las palabras mágicas: "Richard era como muy pocos, Blaine" o "Tu padre estaría feliz de verte así, tan elegante, tan joven y tan feliz". He de decir, que cuando una oración terminaba en "feliz" Santiago me dedicaba una mirada elocuente que quería decir algo así como "lo sé todo muchacho, asegúrate de que esa felicidad no se vaya a ninguna parte".

No, claro que no va a irse, no ahora, no después. Incluso Sebastian parece un poco más animado, ríe sin inhibición alguna de los chistes del hombre y noto que puede mantener una conversación normal con Cooper a ratos. Y debo decir que es genial ver cómo ese hombre un poco más bajito que todos nosotros, puede mantener la atención de los fabulosos cuatro de ese modo, estoy tentado de pedirle algunos consejos. Nadie más que Santiago ha hablado mucho desde que llegamos, y ahora, que Blaine lo siguió hacia su oficina, pues el hombre le dijo que tenía fotos de su padre en la universidad, me quedo quieto y en silencio, contemplando el colorido que me rodea. La alegría de la música y la idea de estar ahí con la persona que amo, me hacen sentir poderoso, inalcanzable. Un ser humano perfecto a pesar de su propia conciencia de imperfección. Quizá ya no me veo sino a través de los ojos de Blaine, y sé qué es lo que él piensa de mí, soy perfecto para él del mismo modo en él que él es perfecto para mí…

-Jamás imaginé encontrarte aquí, Kurt- dice una voz femenina que me hace volver al mundo real de una forma nada agradable.

Me doy la vuelta en mi asiento y ella está ahí, frente a mí. Ya no hay odio en sus ojos, no logro encontrar el antiguo coraje que solía leer en ellos pero ¿será posible? La mujer en frente mío sonríe, pero ni siquiera su alegre sonrisa puede detener el sonido demencial de mi corazón ¿Qué hace ella aquí? ¿No se supone que habíamos venido a un lugar donde nadie nos conociera? Rachel Berry sigue mirándome, su cabello oscuro cae naturalmente alrededor de su cara, la noto un poco más delgada, y sus ojos, aunque tristes, no traslucen el mismo odio que yo recordaba haber visto cada que ella me miraba…

-¿Rachel?- me oigo preguntar casi en un susurro.

-¿Tanto te aflige verme?- dice ella, sentándose a mi lado, sin importarle las miradas interrogativas que los amigos de Blaine y su hermano nos lanzan.

-Chicos, ¿les parece si vamos a buscar un… algo para Santiago?- dice Cooper al notar mi desasosiego.- Dile a Blaine que no tardaremos mucho, Kurt. Con permiso, señorita…

- Rachel Berry- dice mi ¿amiga? De forma bastante alegre.- ¿Eres Cooper Anderson? estoy esperando con ansias tu nueva película.

-¡Oh!- dice Cooper algo sorprendido- Rachel… yo… gracias, tenemos que ir a… un placer conocerte, venga chicos, vamos…

Andy, Sebastian y Dorian siguen al hermano de Blaine con una mal disimulada mirada de autentica curiosidad hacia la mujer que sigue ahí, delante de mí, quieta, al parecer tranquila sin saber el impacto que su persona tiene aún para mí…. Ella ¿me habrá perdonado?

-¿Sales con alguno de los Anderson?- dice Rachel como si tal cosa, como si fuéramos de verdad esos dos amigos que solían contarse todo cuando estábamos en la Academia Anderson juntos, muchos años atrás- Cooper siempre fue mi favorito, pero imagino que Blaine tampoco debe estar mal… no te culpo si cambiaste al aburrido Adam Crawford por uno de ellos

-Rachel, yo…- me escucho decir con miedo.- ¿qué…?

-¿Qué hago aquí?- dice ella mirándome de forma divertida- torturándote un poco, supongo… hace mucho tiempo que no te veía, ¿cuánto?¿Casi un año? Sé que te traté mal, pero no puedes negarme que lo merecías ¿cierto?

-Me he arrepentido cada día de mi vida por lo que te hice, Rachel- digo yo soltando las palabras con verdadera amargura.

-Yo no me arrepiento de que lo hayas hecho- dice ella, bebiendo de uno de los vasos que dejaron mis acompañantes- ahora que lo pienso, si tú no me hubieras hecho salir a defender esa canción que me robaste, habría muerto irremediablemente. Después de lo que le pasó a Finn yo… me diste un motivo para luchar, no de la forma más brillante pero lo hiciste. Acabo de entender eso hace poco ¿sabes? La psicoterapia no es una pérdida de tiempo, después de todo.

Rachel ríe pero su risa no alcanza a iluminar sus ojos. Antes, los ojos de mi amiga brillaban con decisión, estaba convencida de que ella sería una estrella desde que tenía tres años y efectivamente, lo logró. Pero, desde que Finn, quien fuera también mi hermanastro muriera, nada fue igual para ella, y ahora creo entenderla un poco mejor: si algo le pasara a Blaine, yo también moriría irremediablemente.

-¿Estás un poco mejor ahora?- digo yo, dándome cuenta de pronto de lo estúpido que debo sonar.

-Sí, bastante mejor a decir verdad- dice ella con calma- voy a ser jueza en el concurso nacional de composición el próximo verano y hay un par de obras en las que sigo actuando así que… estoy bien, pero ¿Sabes algo, Kurt? Te he extrañado… extraño a mi amigo, no sabía que ibas a estar aquí pero, apenas te vi supe que tenía que venir a recuperarte.

-Rachel….- digo yo, tratando de que el nudo de mi garganta se deshaga- ¿por qué…?

-Porque sí, fuiste un imbécil, menos que una rata asquerosa al engañarme del modo en el que lo hiciste pero, me dije a mi misma ¿Vas a perder una amistad de tantos años por algo que ya pasó, por algo que ya no tiene caso? Traté de llamarte muchas veces, nunca pude reunir el valor. Ha sido una época muy sola sin ti, Broadway no es lo mismo si tú no estás ahí… ¿Recuerdas que la primera vez que estuvimos en Nueva York cantamos "For good" y juramos que esos escenarios serían nuestro sitio?

-Sí…- digo yo, con el alma llena de nostalgia- lo recuerdo.

-Sé que fui yo misma la que te sacó de ahí, pero… después me di cuenta de que no quería perder a nadie más en esta vida ¿me entiendes? No, claro que no lo haces pero… ¿puedo recuperar a mi amigo, Kurt? ¿Quieres recuperarme?

Rachel me mira con anhelo, con tristeza, supongo que deseando ser los mismos adolescentes aquellos que cantaron juntos, que se juraron el uno al otro jamás perder aquel sueño que querían lograr. Le devuelvo la mirada con mi alma puesta en mis ojos, Rachel, yo también te he extrañado, tú siempre fuiste la única que podía entenderme bien, siempre estuviste ahí. Claro, claro que quiero recuperar a mi amiga aunque la verdad no pueda sentirme merecedor de ello.

Sin decirle nada más, la abrazo con suavidad y ella me rodea también con sus brazos tímidamente al principio, con fuerza y sollozando sin pena alguna después. El abrazo dura lo que parece una eternidad, hasta que nos soltamos y rompemos a reír como si nada hubiera pasado entre los dos. De verdad no sabía que había estado extrañando tanto a Rachel Berry, no sabía que este era otro de mis deseos sin cumplir. Sé que ella me ha perdonado y si ha sido capaz de hacerlo puede que yo deje de culparme también.

-¿Y no vas a contarme?- dice ella, limpiando sus lágrimas y volviendo a sonreír- ¿Con quién de los Anderson has venido de luna de miel?

-Con Blaine- le digo yo, un poco avergonzado- él es tan… no sé, lo amo Rachel, de verdad lo amo.

-Puedo notarlo- dice ella con una sonrisa divertida- así que el joven Blaine ¿eh? ¿Lo has raptado de su madre para poder estar con él? O ¿acaso nuestra directora te ha dado acceso libre a su heredero? Creo recordar que Danielle Anderson le ganó el concurso de "cómo ser una perra desgraciada" a Sue Sylvester desde el primer momento en que la conocí.

-No dirías lo mismo si la vieras ahora, aunque a pesar de eso lo mío con él es complicado, sí…- digo yo sin poder evitar reprimir un suspiro- pero vale la pena porque como ya te dije, Blaine es…

-El amor de tu vida- dice Rachel con una sonrisa triste- sé perfectamente qué es eso Kurt y ¿sabes algo más? Me alegra que dejaras al imbécil de Adam, nunca me gustó, había algo raro en él, es decir, nadie puede ser tan perfecto como él pretende ser…

-Dices eso porque jamás le perdonarás que su abogado haya ganado el juicio en mi contra- digo yo con humor ahora.

-Sí, bueno, eso es algo que jamás le perdonaré, por supuesto pero… el joven Anderson. Dicen que ha vuelto al sendero del bien, su madre loca trataba de convencernos a todos de ello con regalos y promesas de éxito, pero supongo que después de todo es cierto ¿no?

-Cada palabra, cada canción- digo yo con orgullo- prepárate para votar por mi Blaine, Rachel, no te daremos opción de mirar o escuchar a nadie más.

-¿Qué es lo que va a hacer tu Blaine?- oigo que dice él detrás de mí. Blaine se sienta a mi lado y toma mi mano, mirando a Rachel un poco confundido - ¡Oh! ¡Hola!- agrega con una sonrisa encantadora.- ¿Tú eres…?

-Rachel Berry- dice mi amiga mirándolo con aprobación- felicidades por quitarle la venda de los ojos a Kurt, es mejor verlo contigo que con el imbécil de Adam ¿sabes?

-Lo mismo digo yo- dice él riendo animadamente- sabes Rachel, sospecho que tú y yo vamos a llevarnos muy bien.

Blaine ríe al mismo tiempo que Rachel y los dos empiezan a interactuar de forma natural. A Blaine no le importa estar hablando ahora mismo con una de los más prestigiosos miembros del Consejo Nacional de Compositores, de hecho, sé que sin pedírselo expresamente, Rachel no le dirá a nadie que nos encontramos aquí. A ella no parece importarle que salga con un chico menor que yo, a ella no parece importarle que ese chico sea hijo de una leyenda de la composición. Y ahora mismo me doy cuenta de que después de todo era verdad: ella tan solo quiere recuperar a su amigo, ella quiere olvidar el pasado, así que eso mismo haré yo.

-Blaine Anderson- dice la voz de Santiago arriba del escenario después de una tanda más de carcajadas entre Rachel, Blaine y yo- ¿Quieres subir ya de una buena vez y demostrarnos a todos por qué eres el hijo de tu padre?

- ¿Vas a ser el alma de la fiesta incluso aquí?- digo yo, notando cómo Blaine sonríe encantado ante la petición del amigo de su padre.

-No puedo evitarlo, amor mío- dice Blaine pestañeando tontamente, haciéndome reír.

-¿Quieres convencerme de que te dé mi voto tan rápido, señor Anderson?- dice Rachel riendo también- así que Kurt te enseñó a jugar sucio.

-Rachel…- digo yo un poco preocupado- él no…

-¡Sólo bromeo Kurt Hummel!- dice ella- ¡Cielos, Blaine! ¿Cómo pudiste enredarte con este hombre tan aprehensivo?

-Es que tiene otros talentos que compensan con creces su manía de la preocupación- dice Blaine besándome fugazmente.- Bueno, allá voy, bailen mucho ¿quieren? Y señorita Berry… gracias…

-¿Por qué?- dice mi amiga un poco contrariada.

-Por haber vuelto a Kurt- dice Blaine guiñándole un ojo- no sé muy bien qué pasó entre ustedes pero, sus ojos se ven mucho más felices hoy, gracias por regalarme eso…

-¡Wow!- dice Rachel con una mirada emocionada- Kurt, cuida bien a este chico, si no te casas con él y lo guardas bajo llave, ten por seguro que me lo quedaré yo.

-Ni lo pienses Berry- digo yo alegremente- deja de coquetear con mi hombre ¿quieres? Anda Blaine, enséñale a Rachel por qué no podrá mirar a nadie más que a ti en el concurso de julio.

Blaine vuelve a besarme otra vez, ocasionando que Santiago empiece a silbar alegremente, reclamando la atención del hombre estrella de la noche, quien después de separar sus labios de los míos, me regala una brillante sonrisa, alborota su cabello negro y camina con decisión al escenario, donde un conjunto musical compuesto por una batería, una guitarra eléctrica y varias tompretas están listas para acompañar al amor de mi vida en su canto.

El amor de mi vida… ¿eh? No me tomará mucho tiempo el poder acostumbrarme a llamarlo así para mis adentros, porque eso es, porque precisamente por eso todo lo que pase con él valdrá la pena, y más que la pena valdrá la vida, valdrá cada respiración que mis pulmones realicen llenándose con la escencia dulce de mi Blaine.

-Si miras a alguien de ese modo vas a robarle el alma- dice Rachel, dándome un codazo suave para reclamar mi atención.

-Él robo la mía desde que no era más que un niño- digo yo más para mí que para mi amiga- así que es justo ¿no crees?

-Romántico sin esperanza…- dice ella tomandome del brazo- venga Kurt, vamos a enseñarle a Blaine Anderson por qué alguna vez tú y yo fuimos campeones nacionales de la competencia de coros, aún guardo algunos buenos pasos herencia del señor Schue.

Los dos reírmos y mientras la música empieza a sonar, caminamos a la pista de baile. La canción de Blaine es movida y alegre, ideal para una noche de fiesta con las personas que más quieres. Mi cuerpo se mueve con naturalidad al lado del de Rachel, ella está realmente contenta, me encanta verla sonriendo de este modo porque sé que no han sido tiempos sencillos para la señorita Berry. Ella perdió tanto, yo intenté quitarle tanto también… sacudo la cabeza tratando de alejar esos pensamientos de mi mente y dejo que la voz de Blaine se meta en mí y me sane, me haga recordar tan solo lo bueno que tengo ahora, este presente que no hace más que ponerse mejor cada día, todos los días que me quedan por estar a su lado.

My name is Blaine nice to meet you can I tell you baby
Look around there's a whole lot of pretty ladies
But none like you, you shine so bright, yeah

I was wondering if you and me could spend a minute
On the floor up and close getting lost in it
I won't give up without a fight

I just wanna, oh baby
I just want you to dance with me tonight
So come on, oh baby
I just want you to dance with me tonight

We're getting sweaty, hot and heavy in the crowd now
Loosen up and let you hands go down, down
Go with it girl, yeah just close your eyes, yeah

I feel the music moving through your body
Looking at you I can tell you want me
Don't stop keep going till the morning light, yeah

La gente aplaude y silba. La canción de Blaine les ha encantado a todos porque es Blaine, claro ¿no es increíble como él puede hacerte sentir cada emoción existente en este mundo con el solo sonido de su voz? ¿No es hermoso acaso, que él pueda hacer que las personas sientan exactamente eso que él quiso transmitirles? Pero así es mi Blaine, un artista ahora en toda la extensión de la palabra y creo que él se equivoca en algo, yo no lo hice renacer, él mismo estaba harto de fingir estar muerto. Rachel me dedica una sonrisa complacida que quiere decir "Ok, tal vez tu chico tenga alguna oportunidad" y yo me río porque es cierto, había olvidado lo exigente y meticulosa que la doctora en composición Rachel Berry puede ser.

Vuelvo a reírme una vez más y cuando me doy cuenta, Blaine ha bajado del escenario y camina hacia nosotros sin dejar de bailar, causando un alboroto de risas, aplausos y silbidos. Vaya, de verdad me casaré con un hombre fiesta ¿no es cierto? Espera…. ¿dije casarme? Blaine me distrae de mis pensamientos tomándome por la cintura y empezando a cantarme de nuevo:

When I saw you there, sitting all alone in the dark acting like you didn't have a care
I knew right then, that you'd be mine, and we'd be dancing the whole damn night right
Oh baby, I just want you to dance with me tonight
So come on, oh baby
I just want you to dance with me tonight

Break it down now,
yeah yeah yeah yeah yeah
Shake it like that,
yeah yeah yeah yeah yeah
Now bring it all back
To dance with me tonight
One more time, one more time, come on now
yeah yeah yeah yeah yeah
Do your thing,
yeah yeah yeah yeah yeah
Everybody sing

I just want you to dance with me tonight

I just wanna, oh baby
I just want you to dance with me tonight
Everybody everybody come on now
Girl, just close your eyes
We can dance all through the night,
I just want you to dance with me tonight
And everybody sing
Girl just close your eyes, we can dance all through the night
I just want you to dance with me tonight

Bailamos de Nuevo, bailamos muy cerca del otro. No, no es el baile lento y contenido que tuvimos en la fiesta de navidad de la Academia, en aquel momento tuve que usar toda mi fuerza de voluntad para no besarlo, para no acariciar su rostro y decirle que todo lo que me cantó era exactamente lo que yo también estaba sintiendo. No, este baile no es como el otro, aquí soy libre, libre de moverme en sus brazos como me dé la gana, libre de besarlo apasionadamente como lo hago cuando él deja de cantar y sus manos sostienen mi espalda. Libre de no hacer otra cosa que no sea sonreír sin vergüenza alguna cuando me separo de él y todos nos miran con una mezcla de picardía y completa dicha.

Soy libre para amarte aquí Blaine, y justo ahora, mientras tus ojos color avellana me miran de ese modo especial en el que tú lo haces, sé que no me importa si el mundo entero se opone a ello, encontraré la forma de crear un mundo para los dos, donde los dos seamos libres, donde pueda sentirme tan feliz, tan completo y tan dichoso como me siento hoy.


Cada pequeña cosa acerca de él es tan fácil de amar.

Acabo de dejarlo dentro del bar de Santiago, platicando aún con Rachel Berry quien no dejó de decir que a pesar de algunos pequeños detalles de afinación, soy un candidato aceptablemente fuerte para el concurso nacional del año próximo. Sonrío con malicia, realmente la señorita Berry no me la pondrá fácil ni siquiera por el hecho de ser el amor de la vida de su mejor amigo.

Me río más fuerte para mis adentros, jamás me había atrevido a soñar con ser el amor de alguien, jamás había sido en realidad otra cosa que no fuera la satisfacción sexual de todos pero… Kurt me hace soñar, Kurt me hace desear cosas que a su lado parecen ser tan reales y más hermosas aún que cualquier tipo de sueño. Y es que ahora tengo el valor para soñar y más que eso, estoy determinado a cumplir cualquier pequeño sueño que tenga si puedo compartirlo con Kurt.

Quiero ser brillante y cálido para los dos, quiero que camine de la mano conmigo sintiéndose orgulloso de estar al lado de un hombre como yo. Sí, ahora me siento un hombre, un hombre distinto que está espléndidamente feliz y al que le importa una mierda lo que el mundo pueda decir en contra suya. Mientras los ojos de Kurt me miren como lo hacen cada vez que se encuentran con los míos, mi mundo seguirá siendo cálido como el clima de estas playas.

El mar resuena a lo lejos, no estamos muy lejos de la playa en realidad. He salido del bar a buscar a Cooper, él y Sebastian parecen haber tardado más de lo imaginado en la búsqueda de solo ellos dos saben qué. Según Andy y Dorian, quienes siguen bailando muy cerca el uno del otro eso fue lo que les dijeron antes de separarse en las calles de la ciudad.

Y es que, quizá las dos alegres parejas que mis amigos y yo formamos hemos sido poco considerados con ellos dos, se supone que este sería un viaje familiar, hace mucho que no veníamos juntos a este lugar. Y a su encomiable tolerancia a tata miel, debo agradecerles además, el hecho de no molestarse por mi felicidad con Kurt. Y diga lo que diga Sebastian, yo sigo sintiéndome avergonzado por lo que pasó con Crawford que espero para este entonces, haya desaparecido de la faz de la tierra pues no me imagino a Sebastian trabajando al lado suyo cuando las fiestas terminen. Quizá debo hablar con Danielle y sugerirle que le diga a Annie Smythe que mande a la mierda a su compositor en jefe, sí, quizá eso debería hacer porque Sebastian….

¿Sebastian?

Mi amigo está de pie, solo, delante de la inmensidad del mar. No me había dado cuenta que había llegado a la playa, pero la camisa blanca y el pantalón corto de Seb ondean con calma al compás de la brisa marina que remueve también sus cabellos dorados, casi platinados con el resplandor de la luna llena que parece estar acariciando la ahora oscura extensión de agua del océano. Sebastian contempla el horizonte con anhelo, quiero acercarme a él y salir del escondite que unos arbustos me proporcionan, pero puedo escucharlo suspirar, y miro que lagrimas lentas resbalan por sus mejillas.

Mi corazón se rompe un poco cuando me doy cuenta de ello, no puedo soportarlo, quiero matar a Crawford con mis propias manos. El corazón de Sebastian parece estar doliendo también en mi pecho, sé que él estuvo conteniendo esas lágrimas todo el día y me siento un estúpido por no haberlo visto, por no haber sido un mejor amigo para él, por estar tan cegado por mi felicidad recién descubierta…. Seb, ¿qué voy a hacer contigo?

-¿Te sientes mejor ahora?- dice una voz conocida y veo que la figura de mi hermano caminando hacia Sebastian resplandece también bajo la luz de esta suave luna de invierno.

-Ya no quiero lanzarme al mar y desaparecer en él- dice mi amigo, sonriéndole con calma a Cooper quien se acerca un poco más a él y limpia las lágrimas de sus mejillas.

-Esos ojos jamás deberían llorar, Seb- dice mi hermano con ternura y hay algo en el tono de sus palabras que me advierten que esa conversación no es algo que yo deba estar escuchando.

-Debí haberme casado contigo a los seis años como siempre quise- dice Sebastian tomando la mano de Cooper de su rostro, mi amigo la toca y la observa, como preguntándose quizá, por qué no pudo rendirse antes al toque de esas manos.- quizá ya es muy tarde para eso…

-Siempre es mejor tarde que nunca- dice Cooper mirando a Sebastian con intensidad- tú sabes muy bien que mis sentimientos por ti no han cambiado, a pesar de que…

-A pesar de que te he rechazado una y otra vez, a pesar de que me enredé con un patán del que tú mismo me advertiste muchas veces, a pesar de que siempre te he dicho que busques a alguien mejor que yo ¿después de todo eso?

-Podría soportar más- dice mi hermano y la decisión de sus palabras hacen que me estremezca ¿cuándo…? ¿Qué significa esto…?

-Eres un idiota, Cooper Richard Anderson- dice Sebastian sonriendo con tristeza- tú y tu hermano son unos imbéciles cuando se enamoran de alguien.

-Es un mal de familia, qué te puedo decir- dice Cooper suspirando profundamente- pero es la verdad, creo que seguirá siendo la verdad sin importar cuántos años pasen, sin importar que te vayas con otra persona. No quiero aprovecharme de tu situación, sé muy bien que tus sentimientos por Crawford eran sinceros pero… no puedo soportar verte así, de verdad Sebastian, no puedo…

Sebastian se queda mudo, no sé si de la sorpresa o por lo palpable que es la verdad de las palabras de mi hermano. Mi amigo se acerca a él, sin soltar su mano. Sonríe tristemente pero sé que no será sencillo para él aceptar el amor de Cooper, no es que tenga razones para ello, solo lo sé… Sebastian dijo que lo había rechazado muchas veces, ¿cuántas deben haber sido? ¿Por qué yo jamás lo supe? No me molesta, de verdad no lo hace, nada me haría más feliz que ver a Cooper y a Sebastian felices y de hecho, ahora ya no me sorprende que Sebastian me haya llevado a casa de Cooper el día de mi cumpleaños, él debía saberlo, Cooper no hubiera confiado en nadie más para poder seguir al pendiente de mi. Pero si es así ¿por qué Sebastian se niega a quererlo? ¿Qué tiene de malo que mi hermano lo ame?

-Deja de preocuparte- dice el joven Smythe soltando a Cooper y acariciando su rostro con suavidad- un poco de lágrimas no le hacen daño a nadie, no voy a desintegrarme.

-No, quizá no visiblemente- dice Cooper temblando bajo la caricia de Sebastian- pero…

-Dame tiempo- dice Sebastian con una voz profunda que no le había escuchado usar con nadie- sé que es estúpido que te pida más tiempo, pero ¿puedes esperar por mí un poco más?

-Te esperaría toda la vida- dice Cooper abrazándolo con fuerza, pegándolo a él como si temiera que el delgado cuerpo de mi amigo desapareciera si no se aferra desesperadamente a él.- toda la vida, Sebastian….

-¿No te lo decía yo?- dice mi amigo, abrazando la espalda de Cooper con suavidad- eres un idiota de remate.

Siguen abrazándose bajo la luz de la luna. Suelto un suspiro cuando me doy cuenta de lo que está pasando y me siento un tanto culpable por haberlo visto. Pero… quiero verlos juntos, carajo, de verdad quiero que se dejen de estupideces y que simplemente sigan abrazándose así hasta el fin de la eternidad.

-¿Tú también crees que se ven adorables juntos?- dice la voz de Dorian detrás de mí.

-¡Leigh!- le digo en voz baja, caminando decididamente lejos del dulce abrazo de mi hermano y mi mejor amigo - ¿qué haces aquí?

-Kurt y Andy me pidieron que te buscara mientras ellos iban a buscar un transporte decente para volver a casa, estamos cansados.

-¿Tú lo sabías?- le pregunto a Dorian haciendo caso omiso de las otras cosas que me dijo- ¿Lo de Cooper y Sebastian?

-Sí- dice mi amigo con naturalidad- Sebastian me lo contó hace mucho tiempo, parece que Cooper se le ha declarado una y otra vez desde que teníamos 18, pero ya ves, siempre lo ha rechazado.

-¿Pero por qué?- digo yo, sin molestarme en realidad el hecho de que Dorian lo sepa.

-Porque Sebastian tiene miedo- dice Dorian con su mejor voz de adulto joven sabio- al principio decía que era porque no quería perderte a ti, solía excusarse diciendo que tú te molestarías.

-¡Eso no tiene sentido!

-No, no lo tiene porque no es cierto- dice mi amigo con una sonrisa triste en los labios- pero Sebastian y tú se parecen mucho, bueno, en realidad, Andy, Sebastian tú y yo nos parecemos mucho. Cuando las cosas se ponen serias y verdaderas, salimos huyendo, corremos porque le tenemos miedo a lo real y a lo definitivo. Pero… ¿sabes algo? Quizá lo tuyo con Kurt nos animó a todos a darnos cuenta de que podíamos enfrentarlo, de que también para los fabulosos cuatro era posible ser felices con la persona correcta…

-Dorian- digo yo con un nudo atascado en la garganta- ¿por qué somos tan imbéciles? Es decir, ya no somos ningunos niños y… ¿Por qué Cooper no secuestra a Sebastian, mata a Crawford y ya, todos felices para siempre?

-Sanar a un corazón herido no es nada fácil, Blaine- dice mi amigo- Cooper ama a Seb, de eso no tengo dudas, y cuando Sebastian se dé cuenta de que solo puedes ser feliz con esa persona que acaricia tus heridas sin miedo, que se queda ahí hasta que sanan y que no se avergüenza de besar después las cicatrices, todo estará bien, ellos también tendrán lo que ahora tú y yo tenemos. Dale tiempo al tiempo, Devon…

-Odio tu infinita paciencia, Alexander- digo yo suspirando sin remedio- pero tienes razón.

-Claro que la tengo- dice Dorian alegremente- y créeme que en esta ocasión me gustaría tenerla más que en ninguna otra.

Le sonrío con calma a Dorian y caminamos en silencio hasta encontrarnos con Kurt y Andy. Los cuatro abordamos el taxi que consiguieron y nadie dice gran cosa en el viaje a casa y Dorian solo explica que Cooper y Sebastian estaban hablando de algo importante y el que Andy no haga preguntas me da cuenta de que él también sabía de todo ese asunto. Y entiendo por qué Sebastian no me lo contó, lo entiendo pero… ¿por qué no puede mi mejor amigo sanar de una vez y ya? Me encantaría que fuera feliz, me encantaría que Cooper fuera feliz a su lado.

-Estás muy callado- dice Kurt cuando bajamos de nuestra habitación hacia la tranquila playa privada que está a menos de treinta metros de la casa- ¿pasó algo?

Me siento en la arena, las suaves olas del mar chocan contra una enorme piedra casi blanca. Escucho el sonido del mar y me tranquilizo un poco. Tiempo al tiempo Blaine, todo toma su lugar en el mundo irremediablemente si le das el tiempo que requiere.

-Mi hermano está enamorado de mi mejor amigo- me escucho decir con una voz divertida- ¿no es adorable?

-¿No lo sabías?- dice Kurt mirándome con sorpresa.

-¿Tú también lo habías notado?- le digo yo.

-Sí, bueno…- dice Kurt riendo divertido- ni tú ni Cooper son capaces de esconder lo que sienten.

-Ya veo….

-¿Te sientes triste por ello?- dice Kurt acercándome a él, haciendo que mi cabeza descanse encima de su pecho.

Puedo escuchar los latidos de su corazón, puedo imaginar incluso que su sangre corre por debajo de su piel cantando una canción para mí. Dorian tiene razón, toma tiempo que un corazón sane, toma tiempo sentirte digno y apto para amar a alguien. Yo mismo me tardé una eternidad en permitirme sentir algo así por alguien ¿no es cierto?

-Tú acariciaste mis heridas- me oigo decir de pronto- viste lo profundas que eran, y las curaste, no te importó que las más horribles me las haya hecho yo mismo ¿verdad?

-No- dice Kurt acariciando mi cabello- y las volveré a tocar cuantas veces sea necesario, las sanaré una y otra vez y no te permitiré hacerte daño jamás.

-Quiero hacer lo mismo contigo- digo yo, haciendo que sus ojos azules bajen a los míos- quiero que me dejes acariciar tu corazón, Kurt.

-Ya lo estás haciendo- dice él tomando mi mano entre la suya y llevándola a su pecho- ¿oyes como canta? Canta así cuando tú me tocas, cuando me besas, incluso cuando me miras y dices cualquier cosa.

-¿Vas a contarme qué pasó con Rachel alguna vez?- le digo yo, sintiendo aún su corazón palpitando con fuerza en su pecho.

-Mañana mismo- dice él sonriendo con calma- hoy solo quiero…

-Ya sé lo que quieres- digo yo sonriendo.

Y los dos caemos sobre la aún cálida arena. Kurt queda debajo de mi cuerpo y acaricio su rostro, sin dejar de mirarlo a los ojos. Mis manos se entretienen tocando sus labios, mientras él acaricia mi espalda y mis glúteos por encima de la ropa. Y sus manos se sienten tan bien de nuevo, mis labios se acercan a los suyos y se mueven lentamente al principio, disfrutando esa textura, me doy cuenta de que poco a poco empiezo a notar cuáles son los rincones a los que debo llegar para hacer feliz a Kurt.

Mientras nuestros labios siguen su mutua caricia, nuestras lenguas encontrándose y enredándose de nuevo, como si se hubieran extrañado durante todo el día a pesar de haberse reunido tantas veces, mis manos despojan a Kurt de su camisa verde agua y él hace lo mismo con la mía. Seguimos besándonos con abandono y pasión por un largo rato, nuestras erecciones se frotan también por encima de nuestros pantalones cortos y suelto un gemido agudo cuando la mano de Kurt acaricia la mía, obligando a mi pene a endurecerse para él en un segundo.

-Ven…- me dice cuando deja de acariciar mi miembro y sus labios rojos e hinchados se curvan en una gloriosa sonrisa de satisfacción- no quiero quedar lleno de arena.

Río un poco y me levanto de él, ofreciéndole mi mano para levantarse de la arena. Él la toma y apenas se encuentra de pie, me acerca a sí y me besa de nuevo, sus manos bajando mi pantalón, las mías deshaciéndose también del suyo. El sonido del mar, hace que el ruido de nuestros besos y de los suaves gemidos que salen de nuestras bocas cuando nuestros miembros totalmente erectos se acarician y se frotan una y otra vez, se pierdan en la inmensidad acuática que se extiende en frente de nosotros. Los labios de Kurt bajan ahora por mi cuello y mientras nuestras erecciones siguen acariciándose, sus manos bajan por mi espalda, toman mis glúteos con fuerza, arañándolos, delineando mi ano caliente que recibe dentro de sí un dedo travieso de Kurt que me hace soltar un grito y un gruñido.

-Relájate….- dice Kurt llevando sus labios después a mis pezones y su otra mano acariciando mi erección.- déjame encargarme de la diversión a mí…

Así que lo dejo hacer. Al principio la invasión de su dedo se siente extraño, arde un poco, pero después se siente tan bien que un solo dedo parece no ser suficiente. Kurt empieza a caminar sin soltarme y me recarga encima de la piedra blanca donde las olas siguen chocando con suavidad. Los labios de Kurt bajan ahora por mi pecho, su lengua lame mi vientre y se interna en mi ombligo, al tiempo que Kurt añade un segundo dedo en mi ano que esta vez se abre para él de una forma más sencilla. Y esa presión se siente como gloria, Kurt mete y saca sus dedos, y esta vez parece que chocan con mi próstata porque el placer me recorre haciendo que mis manos se apoyen en la cabeza de Kurt quien está chupando ya mis testículos, frotando mi pene, delineando con su lengua cadenciosa la gruesa vena que corre por todo mi eje.

-Eres delicioso, mi Blaine- dice él volviendo a lamer mi pene con verdadero entusiasmo, yo mismo me muevo ahora hacia la presión de sus dedos. Y darme cuenta de lo que él quiere, de lo que yo mismo quiero, me asusta un poco.

Kurt sigue jodiendo su boca con mi pene, sus dedos en mi ano, pero no sé si estoy preparado para lo que vendrá después. El calor de mi cuerpo es mucho, la excitación que siento dentro de mi es devastadora, pero… jamás he hecho eso, jamás he dejado que nadie…

-¡Oh sí!- me escucho decir cuando un tercer dedo se hunde en mí.

A este paso, Kurt me tendrá rogando a sus pies por lo que sea que quiera hacerme. Sus dedos se internan más y más en mí, y su boca, rodeándome por completo, bastará para llevarme a la locura.

-¿Estás listo para mí?- dice él, relajando la presión en mi entrada, concentrándose ahora en acariciar mis testículos y acariciar mi pene entre su cuello y sus manos.

Kurt se levanta poco a poco, me toma del brazo y vuelve a frotar su cuerpo con el mío. Toma mi boca en un beso salvaje que me deja sin aire, mis manos se enredan en su cabello, me siento tan cerca… pero aún así, de verdad no sé qué contestarle. Está bien sí, tengo miedo, tengo miedo de entregarle eso a él y sé que es una reverenda estupidez pero… Detengo el beso y hago que me mire a los ojos, mis manos siguen tocando su espalda desnuda y las suyas siguen acariciando mis nalgas. Sé que él entenderá sin que se lo diga que soy un idiota pero que aún no me siento capaz de eso…

-No aún- dice él y no hay decepción en su mirada- todo a su tiempo, mi Blaine…

Lo atraigo nuevamente hacia mis labios, feliz de que él haya entendido. Por un angustiante momento pensé que se molestaría, pero no. Su boca sigues siendo dulce, sus manos calientes y su cuerpo, su cuerpo es el manantial de placer sin límites que fue hecho solo para mí. Kurt se da vuelta en mis brazos y empieza a frotar su propia entrada en mi erección, sé lo que quiere, se lo debo, más que eso, yo mismo muero por volver a estar dentro de él…

Su pecho descansa en mi espalda, y yo me doy mi tiempo para saborear su cuello, para que mis manos puedan disfrutar su piel, la cálida delgadez de su cuerpo, el perfecto largo de sus piernas y la caliente forma de su hermoso miembro rosado, tan suave… y la imagen de ese trozo de piel dentro de mí me enciende de un modo en el que no lo había pensado jamás ¿qué se sentirá envolverlo con mi estrechez? ¿Cómo será dejar que se hunda en mis entrañas? ¿Qué se sentirá subir y bajar por él, cabalgarlo, rendirme de ese modo para Kurt también?

Pensando en ello, mis movimientos se hacen más rápidos, mi mano sube y baja por ese pene con entusiasmo, oh sí, tan hermoso, siempre tan hermoso.

-Deja de jugar así- dice Kurt mordiendo mi labio inferior- solo jodeme Blaine, ¿quieres?

-Tus deseos son ordenes, amor mío- me escucho decir, al tiempo que acomodo mi pene en su entrada y voy introduciéndome en él de forma lenta, besándolo de nuevo mientras su ano vuelve a envolverme, derritiéndome en su interior.

Kurt gime cuando siente que mis caderas chocan con las suyas y empieza a moverse, invitándome a seguir su ritmo. Yo tomo una de sus piernas y la levanto para tener un mejor ángulo de penetración lo que al parecer funciona porque los sonidos que Kurt hace ahora son tan sensuales y satisfechos que yo mismo tengo la necesidad de moverme más rápido.

-¿Te gusta?- le digo rompiendo el beso y comenzando a acariciar su erección que chorrea presemen, sin descuidar el ritmo constante de mis embestidas.

-Me encantas- dice él con la voz rota por el deseo y la lujuria- jamás me cansaré de ti, mi Blaine, nunca…

Y como para confirmar sus palabras, después de unos segundos de constante movimiento, su espalda se arquea sobre mi pecho y semen caliente empieza a resbalar por mi mano. La piel sonrojada de Kurt brilla debajo de la luz de la luna, y yo vuelvo a besar su cuello, haciendo que vuelva a gemir para mí. Dios, este hombre es perfecto, me hace desearlo tanto, me hace amarlo tanto y… joder si no me hace querer complacerlo en cada pequeña cosa que me pida, y ahora lo sé, estoy dispuesto a hacer lo que sea con él.

Kurt sale de mi lentamente, el gesto satisfecho de su cara sería suficiente para volver a encenderme de no ser porque ya estoy malditamente excitado. Pero él parece no verlo, porque sonríe mirando mi pene a punto de estallar, lo toma entre sus manos, se arrodilla ante mí y comienza a lamerlo una vez más, provocándome otro orgasmo marca diablo después del quinto beso a la punta de mi pene que dispara semen sin ton ni son sobre sus mejillas sonrojadas, sobre sus labios entreabiertos donde mi esencia corre.

Y a Kurt no parece importarle, antes bien, vuelve a lamer mi pene una vez más, despareciendo las manchas blancas de semen que cayeron sobre mi piel y esa sola visión basta para hacerme sentir que me quemo. Es bello, a otros ojos podría parecer vulgar, pero este hombre es la encarnación perfecta de un mundo sin dioses cuando parece estar disfrutando tanto probar cada pequeño rastro de mi esencia: es la inocencia del amor mezclada con la dosis perfecta de perversión y lujuria.

-Eres delicioso…- vuelve a repetir cubriendo todo el camino desde mi lánguido pene hasta mi ombligo de pequeños besos- y tan completamente mío…

Mis piernas tiemblan aún por la intensidad de mi orgasmo, pero de algún modo, Kurt se las arregla para hacerme caminar y meternos a los dos al mar, los dos abrazados aún. El agua está cálida y se lleva de nuestros cuerpos las últimas evidencias de nuestra pasión.

-Quiero ser tuyo y de nadie más- me oigo decirle mientras acaricio su espalda- absolutamente tuyo…

-Ya lo eres- dice él- mi corazón no verá a nadie más que a ti, contigo, no necesito a nadie más.

Lo beso con calma, totalmente satisfecho. El agua apenas golpea nuestras pieles, apuesto a que este lugar jamás ha conocido el frío. Me gustaba venir aquí porque era uno de los lugares favoritos de mi padre pero, qué alegría notar que yo mismo estoy consiguiendo ahora mis propios recuerdos, esos que me harán sonreír cuando el tiempo siga su marcha, esos que le darán sentido a mi existencia sin importar lo que pase. Kurt es mi todo, con él cualquier lugar del mundo será perfecto para mí.

Cada pequeña cosa en él es terriblemente fácil de amar y ahora sé que jamás volveré a conformarme con menos. Y es que aquí, abrazado al cuerpo desnudo de este hombre que me ama, enredado en el alma del hombre al que he jurado amar y proteger toda mi vida, sé que he encontrado eso que todos los demás llaman felicidad…


CANCIÓN: Dance with me tonight- Olly Murs

NDA: Perdón si me quedó algo chafa u.u¡