UN TRISTE ADIOS…
Al atardecer de ese mismo día, Álvaro acompaño a Marlene a su vivienda, le dio un beso en los labios antes de verla meterse a su casa y el camino a la suya, solo se alejo por pocos pasos cuando miro a un grupo de gente caminar hacia la casa Navarro, varios de ellos llorando.
-Álvaro, ¿esta don Salvador en su casa?.- pregunta Tomas, un vecino y amigo de la familia.
-sí, ¿por qué?
-lamentablemente venidos a darle una noticia muy trágica.- le habla casi con ganas de llorar.
-¿qué noticia?, ¿qué pasa?, ¿por qué toda esta gente viene lamentando algo?
-es… es por Marsell.
-¿Marsell?, ¿qué le pasa a mi cuñado?.- pregunta comenzando a preocuparse.
-Álvaro… Marsell está muerto.
-¿qué?.- pregunta impresionando, sin creerlo acercándose al grupo, entre tres hombres cargaban el cuerpo del soldado.- no, no puede ser que Marsell esté muerto.
-descubrimos que en la carretera que había un accidente y cuando nos asomamos hacia abajo, vimos el cuerpo de Marsell ahí, tirado en el suelo, al parecer la camioneta donde viajaba se resbalo por la barranca y cayo, también había un hombre, se cree que era el chofer de la camioneta.
-y, ¿nada mas estaban ellos dos?
-sí, solo ellos dos, al chofer no lo pudimos traer con nosotros porque iba llegando la policía.- le responde una mujer, que al terminar, todos deciden seguir con su camino. Al llegar Álvaro toco nuevamente a la casa y Stacy es la que abre la puerta.
-Álvaro… ¿qué pasa?.- pregunta ante la multitud de gente.
-Stacy, estas personas vienen a verlos a ustedes, a la familia Navarro… ¿podrías llamar a tu tío?
-sí, claro que si, ¿pero qué pasa?, ¿por qué esta toda esta gente aquí?, ¿y llorando?
-por favor Stacy, ve por tu padre.- pide nuevamente, la chica un poco preocupada lo obedece, pero no solo se presento Salvador, sino Becky y Marlene.
-¿Álvaro que pasa?, Stacy me comento lo de la gente.- le pregunta Marlene acercándose a él para abrazarlo.
-Marlene, mi amor, quiero que seas fuerte.- le pide mirándola.
-fuete, ¿pero fuerte por qué?, ¿qué pasa?.- pregunta nuevamente escuchando llorar a la gente.
-Álvaro, ¿qué pasa?.- pregunta el padre llamando la atención del joven.
-don Salvador… es… sobre, su hijo, Marsell.
-¿sobre Marsell?, que, ¿qué pasa con mi hermano?
-Marlene, tu hermano… tu hermano… fue encontrado muerto.- para Marlene esas últimas tres palabras fueron un golpe fuerte, comenzó a negar con la cabeza ligeramente y lleno sus ojos de lagrimas, al mismo tiempo en que también su familia entraba en un pánico mental.
-no, no, por favor, eso no puede ser cierto, mi hermano no puede estar muerto…- se cubre la boca con la palma de una mano, mientras que la multitud de la gente le entregaba el cuerpo bajándolo por el suelo, Marlene corrió al segundo en que el cuerpo toco el suelo.
-¡Marsell!.- grito su nombre al momento en que se tiraba en el suelo para tomarlo por el cuello y acercar su rostro al de ella.- no, hermano por favor no.- continua llorando sin mirar a su familia, sus primas al igual que Marlene se acercan al cuerpo de Marsell para abrazarlo y llorar por él.
_oOo_
-capitán.- llama un cabo a Skipper, entrando a su oficina con una mala cara.
-¿qué pasa soldado?
-haya afuera lo buscan.
-¿quién?
-dos policías, al parecer vienen por usted con una orden de restricción.- informa alarmándolo, el capitán se levanta de su asiento y da la orden de hacerlos pasar.
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-de verdad lo sentimos mucho don Salvador.- le habla un hombre al padre.
-… jamás pensamos que mi hijo regresaría a la casa de esta manera.- habla apenas con voz débil por el dolor de la partida de su hijo.
-nadie lo pensó tío.- concuerda con el Stacy.
-por favor ayúdenme a meterlo a la casa.- pide el padre a la multitud de gente.
-claro que si don Salvador.- le responde un hombre, igualmente entre tres hombres ayudaron a cargar el cuerpo, recostándolo sobre la cama de su cuarto.
-y… ¿cuándo lo van a velar?
-mañana mismo…
-claro, estaremos aquí mañana y… nuestro mas sentido pésame.
-gracias.- agradece el padre sin dejar de escuchar a su hija y sobrinas llorar por Marsell.
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-buenas tardes capitán Skipper, o noches, tal vez.- saluda un policía.
-noches, ya casi serán las 8, pero, díganme, ¿en qué puedo servirles?
-tenemos una orden de restricción en su contra.
-¿qué?, ¿pero por qué?
-usted está como responsable de la compra de armas para la unidad militar, ¿no es así?
-sí, bueno…
-últimamente nos han estado recibiendo quejas de las armas compradas, esas armas son las más baratas, además, se han estado registrando más de 50 casos de accidentes que hay por esas armas, capitán Skipper, nosotros le damos una cantidad comprensiva para comprar armas de buena calidad, seguras y de buena marca, ¿o no?
-sí, sí, eso es correcto, pero yo no soy el encargado de comprar esas armas, sino el capitán Clemson.
-pero usted estar registrado como el comprador de esas armas, calculamos que la cantidad suficiente para cubrir los gastos son de quinientos mil pesos, las armas que son compradas solo abarcan un 70% del dinero que se le es entrego a usted, por lo tanto, creemos que el 30% del dinero restante usted se lo roba y si es así, los cargos se van contra usted, llévenselo muchachos.- ordena a los policías que lo acompañaban, terminando por esposar al capitán.
-oiga esto es un error.
-eso ya lo veremos en la comisaria capitán.- le responde llevándoselo detenido. Skipper permaneció toda la noche encarcelado, pudo realizar la llamada telefónica a la cual tenía derecho, para esto llamo a las dos personas en las cuales mas confiaba: en sus padres.
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Al día siguiente, la familia Navarro comenzó con el velamiento de Marsell, todos sus conocidos estaban presentes dando el pésame a la familia, los miraban tristemente, especialmente a Marlene, ya que ella era la única que sufría demasiado, estaba parada junto al ataúd, no dejaba de derramar lagrimas, ni de acariciar la madera.
Más tarde Salvador miro a Antonio llegar junto con su padre.
-hola Salvador, recién nos enteramos ayer, mi más sentido pésame.
-gracias amigo, aun no sé cómo superar esta perdida, mi hijo era el principal sustento de la casa, y tu sabes bien que aun debo dinero por el terreno de la casa y si no la pago, nos pueden correr.
-sí, eso lo sé muy bien, tienes altas probabilidades de perderla.
-no sé si mi familia y yo podernos superar esto.
-ya verás que si, mira por eso también veníamos a verlos, para ofrecerles nuestra casa para ustedes, por que no mejor se vienen a vivir a nuestra casa, los recibiremos muy gustosos.
-no sé lo que piensen ellas, pero, haré todo lo posible por que así sea.
Todos los demás siguieron dando el sentido pésame a la familia, Stacy y Becky ya no sabían que mas hacer para consolar a Marlene, de verdad estaba muy destrozada, Antonio solo la miraba, no se atrevía acercarse a ella, pero sabía que no le había dicho anda a su papá de lo que paso la otra vez.
-(ahora que Marsell está muerto, ya nada me impide para estar contigo mi amor).- habla en su mente sin quitarle la mirada, ni si quiera Marlene sabia que él estaba presente en el velorio. Rezaron los rosarios y unos que otros se retiraban, otros se quedaban por más tiempo.
-niñas.- llama Salvador a su hija y sobrinas
-¿qué pasa papá?.- pregunta Marlene.
-he tomado una seria decisión… ustedes saben que aun no he terminado de pagar el terreno de la casa… por lo tanto, nos la pueden quitar.
-¿qué?, pero papá, ¿a dónde nos vamos si nos la quitan?
-mi amigo Fernando nos ha ofrecido su casa.- le responde matándola de los nervios, Marlene recurrió a su pasado, aquella vez en la que Antonio trato de abusar de ella, ¡ahora iría a vivir a su casa!, comenzó a sentirse nerviosa y temerosa, apenas miro a Antonio y a su padre.
-no, no papá, no creo que irnos a vivir a su casa sea la solución.
-no tenemos otra opción hija, es necesario, nos iremos a vivir con ellos, hasta que veamos cómo seguir pagando el terreno de la casa.- termina de responderle mirando a Fernando y a Antonio acercarse a ellos.
-no te preocupes Salvador.- comienza a hablar Fernando.- claro que tú y tu familia podrán vivir con nosotros, serán bienvenidos.
-mi papá tiene razón.- continua Antonio, poniéndose atrás de Marlene.- ustedes estarán muy bien en nuestro hogar.- Marlene temblaba en sí, pero trato de disimularlo un poco, se dio media vuelta y lo miro de frente, que ganas tenia de darle una cachetada, pero se aguanto por su padre y la gran amistad que tenia con Fernando.
