Aquii subiendo más de este fiic* espero Os guste muchos BesiitOz!

Nadie se queja d€e tener lo que no se merece... Jane Austen

**************DESPUES DE LA MEDIANOCHE************

"Toda historia tiene dos versiones...y esta no es la excepción"

EDWARD POV

Si había algo que llegué a disfrutar dentro de lo que implicaba mi transformación era la velocidad que poseía. Aunque ese rasgo era común entre los de mi especie en mí (por alguna extraña razón) era más agudo.

La primera vez que fui de caza con Carlisle, me dijo que me entregara completamente a mis instintos y cuando lo hize me encontré completamente solo en alguna parte de Canadá

¡Había recorrido mas de 500 kilometros en menos de 1 hora!

Carlisle se aterró al pensar que había desaparecido, todavía recuerdo su rostro cuando le expliqué lo que sucedió, estaba más que fascinado, pero me pidió prudencia por obvias razones.

Desde ese día la velocidad se volvió otro mas de mis hobbies, me daba tranquilidad, libertad y aunque no lo admitia ante mi familia, era sumamente divertido correr como si estuviese respirando, no tenía que pensar… mis pies se movían como si conocieran cada rincón del mundo, no tenía que preocuparme de chocar o cansarme, era inagotable.

Quería mostrarle un poco de eso a Bella, quería que supiera lo que me divertía. Posiblemente a ella tambien le gustara.

La tome de los hombros con cautela, tenía que preguntarle antes pero quería que fuese sorpresa, asi que fui muy cuidadoso con mis palabras.

-¿Puedo enseñarte algo?- pregunte lo más inocente posible.

Ella alzó las cejas y abrió los ojos en un claro signo de duda. Bella comenzaba a distinguir mis métodos de convencimiento.

-¿Qué cosa?

Tenia que ser muy persuasivo.

-Te voy a enseñar cómo viajo por el bosque- Su rostro de pronto se descompuso, supuse que miles de imágenes incoherentes se arremolinaban en su cabeza, así que me apresuré a contradecirlas- No te preocupes, vas a estar bien, y llegaremos al coche mucho antes.

Le sonreí tramposamente de aquella forma que la hacía sonrojar y como la coartada del coche era muy buena, esperaba que no se negara.

-¿Te vas a convertir en murciélago?- me cuestionó sarcásticamente.

El comentario me pareció de lo más gracioso, esa idea era tan clásica así que no pude evitar soltar una carcajada.

-¡Como si no hubiera escuchado eso antes!- le contesté todavía entre risas..

-Bueno, ya veo que no se puede hablar en serio contigo- refunfuñó haciendo un puchero.

-Vamos pequeña cobarde, súbete en mi espalda.

Bella se quedó un momento estática y con la mirada dudosa, no tenía ni la menos idea de que pasaría por su cabeza pero parecía evaluar mi postura, entonces compredí que estaba vacilando por mi petición.

Ensanché mi sonrisa para infundirle confianza y le estendí los brazos, su corazón pegó un brinco y su pulso comenzó a acelerar. Una risita amenazó con escapar de mi garganta pero la retuve por miedo a que se cohibiera aún más.

La acomodé con cuidado en mi espalda, no pesaba absolutamente nada, era como levantar una silla, pero definitivamente la prefería a ella por mucho, además la silla no podría jamás desprender aquel delicioso aroma que ahora llegaba con más empuje por mi nariz.

Sus manos rodearon mi cuello y sus piernas mi cintura, la sensación de tenerla tan cerca hizo que me diera un retortijon en el estomago, su corazón palpitaba contra mi espalda y podía sentir cada curva de su cuerpo contra el mio.

Creo que no pensé mucho en esto cuando le pedí que se subiera.

Debía controlar mis emociones si no quería que se diera cuenta y me tachara de pervertido, podría pensar que se lo pedí justamente para esto, asi que me recordé a mi mismo que era un caballero y que debía mantener al margen mis instintos si no quería comenter una locura.

Su voz cargada de ansiedad rompió mi discusión mental.

-Peso un poco más que el promedio de las mochilas que sueles cargar.

Eso era humor negro. ¿De verdad pensaba eso?

Creo que hasta para un humano el peso de Bella era irrisorio. Rodee los ojos por sus ocurrencias, todavía no conocía la extensión de mis habilidades.

-¡Bah!

Puse mis manos bajo sus pantorrillas para levantarla un poco más con la intención de que viera mejor el recorrido, su cabeza estaba recostada en mi hombro con su aliento chocando en mi mejilla.

Su cercanía el día de hoy había logrado inmunizarse un poco a su sangre, eso no quería decir que su aroma no surtiera el mismo efecto, simplemente ahora podía apreciarlo sin la necesidad de tomarla y no suponía un sacrificio tan fuerte.

Para comprobar mi teoría tome una de sus manos y la presioné contra mi rostro para inhalar su perfume libremente. Como lo supuse el aroma se intensificó pero lo percibí como si de una fragancia se tratase, reparé en que no afectaba mi control y me relaje.

-Cada vez más fácil- susurre.

Eso aumentó mis esperanzas. Si había podido con esto, podría con lo que sea, me sentía más fuerte, capaz de luchar contra cualquier cosa por lograr una oportunidad a su lado.

Con ese pensamiento, liberé mis pies del suelo y los dejé guiar el camino, como siempre ocurria cuando me desconectaba corriendo, deje a mi cuerpo actuar mientras mi mente se concentraba en otras cosas.

Cuando comenzó la carrera pude escucharla dar un respingo asustado y apretarse aún más contra mí. Su mejilla ligeramente acalorada había estado muy cerca de la mía enviando corrientes eléctricas, pero por el susto de mi repentino acelero escondió su cabeza en mi cuello rozandome con sus labios casi imperceptiblemente para luego volver a colocarse como en un principio.

Pero fue suficiente.

Me desconcentró un poco su reacción y desterré el mar de emociones apretando el paso, esa pequeña sensación me hizo acordarme de algo:

La promesa que había hecho si llegaba a superar la prueba.

No era que necesitara recordar la prueba; cualquier cosa de ella me hacía sentir la necesidad de acortar aquella fastidiosa distancia, su calor, el color de sus labios, su aliento…

No quería ponerle sal a la llaga, pero era más fuerte que yo, improbablemente sentía que me llamaban, me pedían tocarlos, acariciarlos. No podía ponerle otro nombre ni excusar mi comportamiento. Quería besarla, quería hacerlo y mucho.

¿Estaría tan mal que me dejara llevar esta vez por mis deseos?

Ademas, ni siquiera sabía si ella quería lo mismo y era lo suficientemente cobarde para no preguntarle.

¿Qué haría si me rechazara?

Experimente un golpe en el estomago que me hizo descomponer el rostro. No tenía ni la menor idea de cómo reaccionaria, esperaba que no me sorprendiera de mala manera.

Y aún con esos pequeños detalles, había uno que todavía me estaba incomodando: Mi control.

Era volver con la misma cantaleta, el mismo discurso y el mismo pesimismo, pero tenía que estar convencido de que al menos podría controlarme lo suficiente, porque si de algo estaba seguro, era que su aliento concentrado y mezclado con el mio no le pasaría desapercibido al mounstruo.

No quería perder el control y eso era justo lo que podía pasar, a pesar de que me sentía fuerte e invencible podía olvidar esas trivialidades cuando de Bella se trataba. Ella podía descolocarme con una sonrisa. ¿Qué mas pruebas quería de que me volvía loco?

Mi conciencia estaba hecha un lío, por una parte no me dejaba tranquilo con lo peligroso que podía salir mi capricho, pero por el otro ni ella podía negar lo mucho que deseaba probarla.

El solo imaginarla en mis brazos, moviendo nuestros labios al compas de su corazón me hizo decidirme: Lo haría, no por egoísmo (que realmente parecía el protagonista indiscutible), si no por necesidad. Ya no aguantaba un segundo más sin ella.

Intenté pensar en la forma más adecuada para sacar a colación una situación así, pero el tiempo se me escurrió de las manos, estábamos a segundos de llegar a la orilla de la carretera así que decidi despejar mi mente concentrándome en el viento que golpeaba mi cara y la sensación del cuerpo de Bella en mi espalda. Estaba de un humor inmejorable.

Por fín llegamos al lugar donde habíamos dejado el coche y Bella no decía nada sobre el recorrido, de seguro estaba sorprendida. Así que decidí romper el silencio con una opinión trivial.

-Estimulante ¿No es así?- dije aunando mi propio gozo a la oración.

No contesto.

Me enderezé para que ella pudiera resbalar por mi espalda, pero no hizo ademán de moverse. Percibí que su corazón estaba locamente acelerado y empezé a preocuparme.

¿Estaba bien?

No pensé que la carrera tuviera algún efecto negativo, pero ahora que lo pensaba, nunca había llevado a un humano, no sabía como podían reaccionar.

¿Qué tal si para ellos era demasiado?

-¿Bella?- la nota de miedo hizo acto de presencia en mi voz.

Sabía que no se había lastimado, al menos físicamente, entonces recordé lo debil que podía llegar a ser su estomago en momentos de crisis. Quiza tuviese que ver con eso.

-Creo que necesito recostarme- pidió con un jadeo entrecortado.

Parecía que la que recorrió todo el camino hubiera sido ella, pero me confirmo lo dicho, la carga de su voz tenía un tono enfermo. Parecía estar a punto de vomitar.

-¡Oh! perdona.

Siguio sin moverse y me estaba asustando todavía más. Quería ver su rostro y así en mi espalda me era imposible.

-Creo que necesito ayuda- admitió.

Solté una risita nerviosa por mi descuido y la ayude a bajarse de mi espalda; cuando estuvo derecha la sentí tambalearse, asi que con mucho cuidado la levanté del suelo y la recosté entre los arbustos revueltos para que se sosegara.

-¿Cómo te sientes?- le pregunté ansioso.

Tenía los ojos cerrados y una mano en su frente que estaba perlada del sudor a pesar de que el viento estuvo chocando contra su rostro durante todo el recorrido. Sus facciones se veían un poco tensas, pero aparte de eso, ella estaba bien.

-Mareada, creo.

-Pon la cabeza entre las rodillas- le recomendé.

Torpemente hizo lo que le dije y oí como se oligaba a normalizar su respiración con grandes bocanadas de aire, no imaginé que se llegara a poner así, pero sabía que le pasaría pronto.

Podía comparar esta experiencia como subir a una montaña rusa, (claro esta con unos kilómetros más de velocidad) excitante y un poco atemorizante al principio, pero si lograbas sacar el lado bueno, terminaba siendo fascinante; despues de todo si lograba emocionarme a mí, con el "hermoso" carácter que tengo -notese el sarcasmo-, podía ser divertido para cualquiera.

Me sente a su lado esperando pacientemente a que se recompusiera, ya que aun a sabiendas de que no era nada grave no podía olvidar mi instinto protector. Al cabo de unos segundos ella levanto la cabeza y pude observarla mejor… tenía muy mala cara.

-Supongo que no fue buena idea- admití avergonzado.

Ella me regalo una sonrisa que no le llego a la mirada, imaginé que diría algo para que no me sintiera mal como era su costumbre, ella siempre preocupándose por los demás y a lo último su propia seguridad…y no me decepcionó.

-Fue muy interesante.

Esa encabezaba la lista de sus penosas mentiras.

Su voz había sonado pastosa y debil, como si no pudiera abrir demasiado los labios. En ese momento se inclinó un poco hacía adelante y fui mas consciente de su rostro.

¡Estaba extremadamente blanca!

No se me había hecho extraño porque por un momento se me hizo de lo más normal al compararla con mis hermanos; pero por amor de todo lo santo… ¡Ella no era un vampiro!

¿Qué me pasaba?

"idiota" dijo la vocecita sarcástica de mi mente.

Recordé una vez en que me cuestioné acerca de que tan pálida podía estar:

Frente a mi estaba la respuesta.

-¡Vaya! Estas blanca como un fantasma, tan blanca como yo- solté sin poder ocultar mi asombro.

-Creo que debería haber cerrado los ojos- gimió mientras hacía un puchero por haber pasado por alto aquel detalle. Se veía monísima.

-Recuerdalo para la próxima vez- dije tentándole para ver como reaccionaba.

Abrio los ojos desmesuradamente con una mueca de terror.

-¡¿La próxima vez?!- gritó.

Su cara no tenía precio, se podía sentir la angustia plasmada en cada palabra. Me reí disfrutando del momento y de lo que estaba viviendo. Me sentía tan relajado y feliz.

Ella se dio cuenta de mi broma y torcio los labios en muestra de desaprobación.

-Fanfarrón-susurro mientras cerraba los ojos para tranquilizarse del susto.

Aún con su pequeña mueca "disgustada" parecía un angel por su transparente comodidad, tan tranquila...tan serena.

Y ahí fue donde me dí cuenta...

"…en verdad ella era algo bonita...en una forma inusual. Mas que ser bella, su rostro era algo interesante…"

Mientras observaba a Bella esa frase martillaba mi cabeza como un recordatorio de lo estúpido que había sido; eso era lo que había dicho una vez cuando me dí cuenta de que Mike Newton estaba encaprichado con ella y no llegaba a comprender el punto de obsesion que tenía.

Ahora, viéndola como si fuese el oasis prometido de un desierto me daba cuenta:

Yo había sido el ciego.

Porque viendo aquel rostro sereno y aquella sonrisa discreta que atravesaban sus labios, no había persona más hermosa que Isabella Swan, simplemente no la había; la única palabra que podía definir a la belleza que se hallaba sentada entre los arbustos con expresión apacible era…perfecta.

Bella era perfecta para mí, era justo lo que necesitaba en mi existencia, era mi medicina; la que podía ver a travez de mí y decirme las palabras que necesitaba oir en el momento justo, la que transpasaba la máscara que me había autoimpuesto para acobijarme sin reproche alguno.

Ella era todo.

Y contemplándola frente a mí con sus ojos cerrados como un querubín, sus cabellos ondeando por encima de sus hombros y aquellos labios rojos entreabiertos soltando leves suspiros, no podía desearla más que ese momento. No podía reprimir las ganas que tenía de besarla, y no lo iba a hacer, sin pedir permiso mi cuerpo se iba acercando a ella como un iman que no podía estar separado de otro, como si nuestros cuerpos supiesen inconcientemente que la distancia era una tortura.

Cuando la tuve lo suficientemente cerca la estudie como el más maravilloso de los tesoros… MI tesoro.

Pero me sentía un poco intranquilo por no perderme en aquel mar chocolate que me cautivo desde la primera vez, necesitaba saber que ella lo quería tanto como yo…

-Bella, abre los ojos- le rogué con voz suave.

Obedientemente ella hizo caso a lo que le pedí abriéndolos tortuosamente lentos, pero una vez que asimiló la imagen se agrandaron considerablemente por la sorpresa de mi cercanía.

Su piel antes pálida reavivó aquella llama roja que se agolpaba en sus mejillas y su respiración se hizo entrecortada.

Sus ojos desfiguaraban un mar de emociones, sorpresa, miedo, anhelo, fascinación…

Pero con tristeza me dí cuenta de que ninguno de ellos me decía lo que haría en caso de que me atreviera a cumplir mi tan desesperado deseo; lo único que me quedaba era hacerlo y dejarlo a la suerte, porque no era algo que podía meditar en ese momento, estaba sumamente ansioso.

Decidí darle una pista sutil para ver si podía adivinar mis intenciones.

-Mientras corría, estaba pensando…

-…en no estrellarnos contra los arboles, espero.- interrumpió.

Una sonrisa enmarcó mi rostro por su suposición, aun parecía no entender lo fácil que eso suponía para mí.

-Tonta Bella, correr es mi segunda naturaleza, no es algo en lo que tenga que pensar.- le expliqué pacientemente.

-Fanfarrón- volvió a repetir.

Me dí cuenta de que no entendería, y ya no podía aguantar más, mis labios gritaban por los suyos como una droga liberal, era como si estuviese muriendo de sed y ella fuera mi elixir.

-No pensé en eso, más bien….hay algo que quiero intentar.

Cogí su cabeza entre mis manos con la misma delicadeza que una rosa efímera y la sentí tensarse bajo mi toque, pero no se alejó. Su cálida piel y la fragancia que despredía me hizo darme cuenta que era un caso perdido detener el acto. La observé una vez más para apreciar su misteriosa belleza, queriendo grabar cada mínimo detalle en mi mente, aquel mar caoba que sus ojos transmitían, su pequeña nariz, sus espesas pestañas, sus mejillas que se iban colorando gradualmente mientras parecía darse cuenta de lo que estaba a punto de hacer…sus labios.

Dude un segundo más, cerciorándome de que podía controlar mi sed, aunque intentaba darme respuestas comprendí que ni yo mismo lo sabía, ¡no sabía nada!

No sabía si no me controlaría, no sabía si me rechazaría, no sabía si me volvería a hablar despues de esto, solo sabía que quería besarla y la necesidad me había desmoronado hasta acabar con la poca cordura que me quedaba…

Y con el mismo ímpetu de quien esta apunto de perder la vida, uní gentilmente nuestros labios como una alianza de salvación. El contacto fue tan íntimo que las palabras mortales nunca me bastarán para describirlo, en ese instante todo el mundo se vino abajo dejándome solamente consciente de nosotros, por que fue en aquel ínfimo segundo que todas las piezas de mi vida encajaron, incluso las que no recordaba, porque sabía que aquella prueba de amor no la había dado ni siquiera en mi vida pasada.

Estaba destinado para ella.

El mar de sentimientos me asalto dejándome incapacitado de pensar, todo lo que había a mi alrededor era Bella, nada más que su aroma, su piel, su calor, su respiración...

Su sabor era lo más maravilloso que había probado en toda mi existencia, el simple roce de sus labios me proporcionaba lo que en mi nueva vida no había sido capaz de encontrar, los animales que había cazado eran una grosería ante la dulce miel que estaba deleitándome.

Era una intensificación de su aroma, podía saborearlo como si fuese un concentrado de su esencia, mi paladar nadaba entre la miel, las fresas, las fresias y el sol… era mucho mejor de lo que había imaginado, si así sabían sus labios no quería ni imaginar como sería su sangre.

Pero la reacción que tuvo mi instinto no fue comparado con la que tuvo el hombre, la batalla en mi interior era difícil pero no podía ponerle atención, era complicado diferenciar cual de las dos partes estaba más gustosa cuando no podía podía ni pensar en mi propio nombre. Poco a poco las manecillas del reloj avanzaron en nuestra contra para odiar y amar cada momento; odiarlo al saber que tenía que terminar y amarlo porque percibía como a cada segundo que nuestros labios permanecían juntos, iba siendo imposiblemente más perfecto.

El hombre que vivía encarcelado en mi cuerpo de mármol resurgió como nunca imaginé, me percaté de que el corazón de Bella latia desaforadamente y lo sentí mio tambien, ya que si tuviese uno sabía que estaría en la misma situación.

El calor fue abriéndose paso por debajo de mi piel y aquel delicado toque visiblemente superficial estaba asfixiandome dulcemente como la tortura más deliciosa de todas…

Quería más.

Como contestación a mi súplica, las pequeñas manos de Bella abandonaron su regazo para subir hasta mi cuello y enredar sus delicados dedos en mi cabellera atrallendome más a ella.

Con miedo y deseo correspondí a su entusiamo profundizando más el beso, sintiendo como cada célula de mi cuerpo reaccionaba ansiosamente por la adrenalina que esto me provocaba. Una vez que nuestros labios bailaban acompasadamente fue sintiendo como la ponzoña se asomaba parsimoniosamente. El antes delicado sabor se estaba intensificando debido a nuestro reciente frenesí y podía escuchar al mousntruo rugir ante la tentativa de tener cerca a su presa, pero…

No podía detenerlo, era una experiencia incomparable, no quería que se detuviera. Era como una droga que se ponía frente a mí tentándome.

¿Cómo pude sobrevivir tanto tiempo sin eso?

Su respiración fue acelerándose hasta que comenzaba a emitir pequeños jadeos por la falta de aire, hasta que sin previo aviso abrió su boca lo suficiente para respirar mi aliento y de paso soltar el suyo como lo había echo en el prado; pero esta vez mis sentidos estaban tan despiertos y el veneno tan caliente que me tensé de inmediato.

¡Era una delicia… la mezcla de nuestros alientos la hacía increíblemente más irresistible!

La garganta se me secó inmediatamente y mi estomago rugio como advertencia.

La bestía arañaba las paredes de mi cordura suplicando tomarla en ese instante, me gritaba que sería tan fácil que no tendría ni que parpadear... y lo sabía.

Pero tambien sabía lo que eso implicaría: No volver a ver su sonrisa, arrastrarme con la culpa grabada en mi cabeza y nunca repetir lo que acababa de hacer… porque intuía que ahora que había probado sus labios querria volverlo a hacer.

Con toda la fuerza que tenía y el amor que le juraba sutilmente me alejé de ella sin soltar su rostro de mis manos, ella seguía con los ojos cerrados y las mejillas coloradas pero cuando vio mi postura los abrió rápidamente.

Su rostro paso de la vergüenza, a la confusión, la sorpresa y finalmente a la comprensión.

Esta última me sorprendio, estaba seguro de que mis ojos no tenían el habitual brillo dorado que procuraba tener frente a ella, esperaba que tuviese un poco de miedo pero más que nada parecía precavida… como si hubiera cometido un error.

-Huy- susurró.

-Eso es quedarse corto.

Masoquistamente seguí respirando con normalidad para demostrarle a la bestía que podía dominarla, a pesar de eso mi mandíbula permanecía rígida y por la ojeada curiosa de mi amada discernía que mis ojos aún tenían aquel color oscuro que tanto odiaba, pero eso no me detuvo… yo podía con esto.

Nuestros rostros estaban ligeramente separados y nuestras miradas fijas en el otro, ella parecio entender lo que pasaba y musito algo de forma muy baja.

-Quiza…debería…

Al principio no comprendí lo que quería decir hasta que noté que intentaba soltarse de mi agarre, lo hacía para no ponérmela más difícil pero lo último que quería era que se alejara de mí.

-No. Es soportable. Aguarda un momento, por favor.

Ella permaneció quieta esperando alguna reacción de mi parte; mientras mi mente se debatía entre la maravillosa experiencia que había tenido y el insoportable sabor que dejo en mis labios. Había sido tan exquisito que deseaba poder lanzarme a probarlos otra vez, pero mi subconsciente me advertía que si lo hacía no sería motivado por el cariño que profesaba mi lado humano, sería por las ansias del mounstruo, y no le dejaría tomar ventaja aunque me estuviese quemando por dentro.

La mirada de Bella me dejaba en claro que no estaba asustada, no obstante otro sentimiento se abria paso en aquellos ojos tan expresivos, era… ¿Preocupacion?

Como si pudiese comprender el efecto el dolor que me doblegaba y lo sintiera como parte de ella, experimentando la misma angustia y desazon que me carcomía por dentro. Me di cuenta que su preocupación iba dirigida totalmente a mi persona, y aunque eso me alegro tuve una punzada de arrepentimiento por ser el causante de ello.

Yo no quería ser el autor de sus pesares por muy pequeños que fueran o con las mejores intenciones… yo quería ayudarla en la medida de lo posible (e incluso lo imposible) no permitiría que se viera envuelta en mis problemas, problemas que solo conseguirian dañarla.

Con esa certeza me obligue a componerme impulsado por el soporte que ella me brindaba, no desaprovecharía la confianza que Bella depositaba en mí. Increiblemente esos pensamientos ayudaron a mi resolución final hasta que me compuse casi en su totalidad, y digo casi porque era imposible ignorar que su esencia aun permanecia en el aire y en mis labios.

Como aun veía su semblante turbado le dedique una sonrisa para tranquilizarla.

-¡Listo!- canté victorioso como un niño.

-¿Soportable?- pregunto ella dudosa.

-Soy mas fuerte de lo que pensaba, es bueno saberlo.

Mi sentido del humor regreso con mucha mas fueza, y al reflexionar mis palabras no pude contener una carcajada. Ella se sonrojo furiosamente y bajo la mirada, parecía avergonzada.

-Desearia poder decir lo mismo- susurro.

Se refería a su inesperado y creciente entuasiasmo.

Aunque es verdad que ella se dejo llevar por el momento sin cuidar su distancia no podía culparla, Carlisle me dijo una vez que lo más maravilloso del ser humano era su capacidad para dejarse guiar por sus emociones con una convicción impresionante; muchas veces yo reprobé aquella forma tan deliberada para actuar, pero en ese momento no pude estar mas agradecido, tenía que admitir que a pesar de todo fue algo indescriptiblemente grandioso.

-Despúes de todo, eres una humana-señalé.

Ella levato la barbilla ligeramente.

-Muchas gracias- dijo sarcástica.

Mi risa se volvió mas pronunciada por el tono en el que me reprochó. Una vez que me hube controlado reparé en que el reloj estaba en nuestra contra y no habíamos salido de la carretera, aunque claro esta podría repetir lo sucedido y no me quejaría.

Me levante rápidamente y le tendí una mano para que se pusiera de pie; no sabria decir si fue la velocidad o el gesto lo que la sorprendió, pero tardo unos segundos en responderme con su cálido tacto.

Cuando estuvo erguida se tambaleo un poco, por lo que coloque mis brazos tentativamente a sus costados, el día había ido relativamente bien como para que ahora resultara lastimada por un simple tropiezo, poco a poco se fue estabilizando, aunque parecía que miraba tentativamente el piso como si calculara las probabilidades de una caída inminente.

No pude resistir hacerle una broma.

-¿Sigues estando debil a causa de la carrera? ¿O ha sido mi increíble habilidad para besar?

Esperaba que me sacara la lengua o soltara vitruvio por la boca, pero en lugar de eso se quedo viendo mi rostro por unos segundos con la mirada un poco desenfocada, realmente se veía mareada, y como confirmación se sostuvo delicadamente la cabeza.

-No estoy segura, sigo mareada. Creo que es un poco de ambas cosas.

¿Fue mi imaginacion el tono provocador de su voz?

Esperaba que no, esta chica estaba a punto de volverme imposiblemente loco.

Bella se acerco al coche –con paso inseguro debo agregar- y saco las llaves de su bolsillo. Aquel bamboleo tan perturbable me hizo cuestionarme si era seguro subir al auto con esa chica que tenia grandes dificultades para permanecer de pie.

-Tal vez deberías dejarme conducir- le recomendé.

Se volteo ligeramente para mirarme como si tuviese tres cabezas.

-¿Estas loco?

Genial. Ahora el loco era yo. ¿Acaso no veía el riesgo que ella suponía? Si cuando estaba en sus cinco sentidos lograba las peores caídas no quería ni pensar con que saldría ahora. No es que fuésemos a salir heridos, ya que si algo ocurriese me las ingeniaría para salvarnos; tampoco me preocupaba la camioneta, de hecho esperaba una excusa para eliminarla del camino. Lo que me inquietaba era la poca consciencia que tenia para asimilar el peligro.

-Conduzco mejor que tu en tu mejor día, además tus reflejos son mucho mas lentos.

La burla se abrió paso en mi boca como si fuera vomito verbal, intente remarcar la palabra "lentos" para que se cohibiera un poco y lograra convencerla.

-Estoy segura de eso, pero creo que ni mis nervios ni mi pickup seriamos capaces de soportarlo.

A ella no le gustaba mi manera de conducir, y es verdad cuando digo que el sentimiento era mutuo. Su forma de manejar me era insoportablemente frustrante. Se estaba poniendo un tanto difícil, asi que use mi última arma, cortesía de Alice.

-Un poco de confianza, Bella, por favor- le pedí mientras hacia sobresalir ligeramente el labio inferior.

Aunque debía reconocer que era terca usualmente ella no tardaba mucho en dar su brazo a torcer, un pequeñísimo chantaje y aquella sonrisa que la hacia sonrojar, además del imperceptible puchero que Alice me hacia siempre que quería algo seria suficiente; además a ella no le gustaba negar algo.

Vi como se mordía el labio meditando su respuesta, estaba oliendo una victoria…

O eso creyó mi maldito ego, porque luego de un segundo agito su cabeza y con un pequeño guiño me contesto lo último que esperaba escuchar.

-No. Ni de broma.

Y se volvió a dirigir hacia su camioneta.

Mis ojos se abrieron por la incredulidad. Esta chica lograba sorprenderme a cada minuto.

Imagine que seria fácil quitarle las llaves, pero no fue asi. Viendo mi postura rigida debi parecer un tonto. Debía pensar algo rápido para lograr que no se subiera al asiento del piloto, algo para convencerla de que estaba siendo imprudente…

Y como si me hubiera escuchado el cielo, me percate de que al rodear la camioneta se tambaleo más bruscamente que antes.

Perfecto.

Seguí sus huellas hasta quedar frente a ella y dejarla atrapada entre mis brazos y su coche, pareció darse cuenta de lo que se le venía encima.

-Bella, hemos llegado a un punto en el que he invertido un enorme esfuerzo personal en mantenerte viva. No voy a dejar que te pongas al volante de un coche cuando ni siquiera puedes caminar la línea recta. Ademas, no hay que dejar que los amigos conduzcan borrachos.

El humor en mis palabras logró sacarme una risita aunque mi brazo se estaba acercando peligrosamente a su cintura para bloquearle el paso, me di cuenta que el calor que emanaba su cuerpo me hizo inclinarme levemente hacia ella, imaginé que prolongue mi monólogo mas del necesario solo para estar en aquella posición.

Bella suspiro levemente mientras cerraba sus ojos en señal de derrota.

-No puedo rebatirlo- alzó su mano con mi trofeo –las llaves- y las dejo caer a propósito, pero yo fui mas rápido al atraparlas- con calma…-me advirtió- mi coche es un señor mayor.

Hablaba de su pedazo de chatarra con sumo respeto.

-Muy sensata.

Ella hizo un mohín para despues taladrarme con la mirada.

-¿Y tu no estas afectado por mi presencia?

Su pregunta me descoloco pero la respuesta llego como un rayo.

¡Por supuesto que si!

¿Acaso no lo veía?

Entonces recordé que mis habilidades lograban esconder cualquier signo que me delatara, y eso me alivio un poco. Si no tuviera aquella ventaja de seguro moriría de vergüenza. Incluso los de mi especie podían darse cuenta del cambio.

Ademas, prefería ver como ella se ruborizaba y tiritiaba ante un roce o palabra, se veía tan delicada y mortal. Me gustaba ser yo el que pudiera disfrutar de aquello.

Mi rostro se acerco al de ella delineando su perfecta mandíbula hasta llegar a su oreja y despues terminar en su barbilla. Un leve estremecimiento fue la respuesta que estaba buscando y conseguí, de nuevo sonreí por ser yo quien causara ese efecto y pudiera deleitarse en el.

-Pase lo que pase- le susurre como respuesta- tengo mejores reflejos.

Ella bufó frustrada mientras se encaminaba a la cabina del copiloto.

"Claro que me afecta, pero no tiene porque saberlo" susurro maliciosa la vocecilla de mi mente.


Wi!!!

¿que tal? ¿Les gustó lo del beso? me fue muy muy complicado pensar como Edward, pero hice un esfuerzo...

Please.. pasense por mi otro fiic* Odio Vs Pasion que tambien actualicé para que me digan como van jajajaj XD... gracias por sus reviews... besos