De verdad me alegro mucho que algunos se tomen el tiempo de leer este triste intento de historia.

Como siempre nada me pertenece yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.

Capitulo XI. Encuentro.

Por el ataque sufrido, tuvieron que bajar la velocidad, el bosque era espeso, afortunadamente la mayoría de animales al sentir la presencia de los cuatro seres se alejaban para poder seguir viviendo, eso ayudó a que el paso fuera constante.

Jade y Cat bajaron de Tori para seguir el camino de pie, pues de esta manera abarcaban más espacio para el contraataque. Por su parte Tori y Trina transmutaron, pues antes al ser lobos gigantes, no tenían la misma manera de atacar que en su forma de hombre-lobo, por lo que ambas se irguierón en sus patas traseras y dejaron que sus garras delanteras tocaran el suelo mientras caminaban.

Iban atentas al más mínimo ruido que había alrededor, solo deteniéndose para verificar que estuvieran siguiendo el camino correcto, y esto lo hacían por la posición de las pocas estrellas que había en el cielo.

Pero de repente llegaron a un pueblo, era justo enmedio del bosque custodiado por los gigantes árboles que había alrededor, las cabañas eran de madera, y por lo que se veía no tenían los servicios convencionales de los pueblos humanos.

- ¿Un pueblo fantasma? - pregunto Jade, la curiosidad por el paisaje hacia sacar la curiosidad que había dentro de ella.

- No, hay personas adentro de las cabañas, nos están viendo, pero ocultan su presencia. - Contesto Tori viendo justo a una gran estatua de lo que parecía un hombre, y por cabeza tenía lo que parecía una cabeza de chivo, los cuernos se alzaban por el aire, y en su pecho había cicatrizado un pentagrama sobre lo que parecía su carne, a un lado de este lo que parecía un hombre gordo, pero este tenía por cabeza la de un elefante. A los pies de ambos había varios baúles con monedas de oro, pero cubiertas de sangre. - Brujas. - Tori tomo su forma original, e hizo un movimiento a Trina para que hiciera lo mismo.

- ¿Ellas fueron las que nos atacaron?

- No puedo decirte, hay muchos olores como para poder identificar uno en especial.

- Hay que seguir. - dijo Jade, pero al ver hacia el cielo, unos ligeros rayos del sol rozaban las copas de los árboles.

- ¿Creen que nos den posada?- pregunto Cat, pues aunque no las mataba, los rayos del sol aún eran molestos para ella como para Jade.

- ¡Ustedes no son bienvenidas aquí!

De una de las cabañas salió una mujer, pese a que no parecía sobrepasar los veinte años, ellas la prueba viviente que las apariencias engañaban, tenía el cabello rubio ceniza, su rostro y la poca piel que mostraba era blanca, sin ser completamente pálida.

- Solo necesitamos dormir durante unas horas. - Hablo Tori, alzando las manos para tratar de transmitir que no harían daño. - No haremos daño.

- Querrás decir más daño.

- ¿Que? - pregunto Trina incrédula.

- ¡Por su culpa, tuvimos que regresar a este pueblo, todas teníamos nuestras vidas con los humanos! - señaló hacia las cabañas, mientras salian de estas mujeres de diferentes edades, pero la mayoría compartían complexión, como la piel blanca, y los rasgos faciales acentuados. - ¡Pero por su culpa!, ¡Desde hace décadas que no habíamos sido cazadas! Pero ahora, por su estúpida ambición, todos corremos peligro.

Jade, Tori y Trina sabían de la existencia de las brujas, no habían en realidad tenido algun contacto con ellas, pero parecía que estás las conocían.

- Solo serán una cuántas horas, prometo que después de ello podrán seguir escondidas. - dijo Tori, pero antes de que pudiera decir algo más para tratar de convencer a las mujeres, un rayo rojo como el que las habia atacado, destrozó una casa, la mujer que estaba en la puerta salió por los aires hasta estrellarse contra la casa de enfrente.

Todos voltearon a ver por dónde había sido lanzado el rayo, entre los árboles había sombras moviéndose de un árbol contra otro.

- Valla parece que no somos las únicas que lo tenemos difícil. - Dijo Jade con un ligero tono burlón al ver la casa en llamas. - Hagan lo que puedan para matarlos.

Sin esperar más, Jade se sentó en contra de una de las casas para poder ver cómo su orden sería llevada acabo.

Tori y Trina no necesitaron más para tomar su forma de hombre-lobo, y corrieron hacia las sombras, los que estaban ocultos lanzaron más del poder en contra de ambas hermanas, solo para que estas lo esquivarán, no tardaron mucho en llegar ante ellos, y se dejaron deleitarse con la cacería. Tori agarró al primero que tuvo enfrente entre sus fauces arrancando su rostro, sintió como los huesos de aquel ser se rendían ente su fuerza, los gritos no tardaron en aparecer y la adrenalina se llevó la pequeña parte de Tori que no disfrutaba de la sangre que escurría entre sus dientes. Afortunadamente para ellas parecía que tenían un poco de sentido de compañerismo, pues se quedaron para tratar de ayudar a su compañero caído. Los rayos chocaban en contra de su pelaje, pero más allá de un ligero ardor no sentían. Trina tomo a uno que estaba atrás de los demás, se logró escabullir para llegar hasta el, y así encerrarlos para evitar que cuando por fin se dieran cuenta de que su final estaba con ellas, ya fuera demasiado tarde, lo tomo de la cintura con sus garras, mientras que estas s enterraban en la carne, lo despedazó justo a la mitad, los órganos libre por el aire bañaron la tierra musgosa del bosque. Y los tres que quedaron entre ambas trataron de correr, pero Tori y Trina tomaron a dos entre sus garras y lo lanzaron hacia la otra, y cundo vieron el regalo de su hermana llegar, lo atraparon en el aire despedazándolos, al que fue atrapado por Tori por las costillas, mientras que este seguía vivo se las rompió y comió todo su pecho, y al que fue atrapado por Trina, sus piernas fueron rotas por las fauces, pero los gritos de agonía del hombre lograron desesperar a Trina que terminó arrancando la tráquea del sujeto y mientras se desangraba era devorado.

El último de pie, corrió hacia el pueblo no sin antes orinarse en los pantalones, producto del miedo, callo de rodillas ante Cat que era la que parecía no tenía intención de lastimarlo, lástima que su miedo no le dejo ver cómo la pelirroja se relamió los labios más de una vez por la escena que acababa de ver, el sujeto tomo por la cintura a la pelirroja, mientras que lloraba suplicaba por la piedad de esta, pero al sentir el suave tacto de la mujer, pensó por un momento que sus sulplicas habían sido escuchadas, pero lo siguiente que supo es que un pedazo de su cuello había sido arrancado, y el líquido vital abandonaba su cuerpo.

Jade se levanto en cuanto vio a Tori acercarse a ella, en sus dientes tenía al primer hombre que había atacado, aún sin rostro seguía con vida, los balbuceos que soltaba eran producto de risa de la pálida, y vio la cola de Tori moverse cuando el regalo fue puesto a sus pies. No pudo evitar sonreír, mientras que mordía el cuello del hombre, veía como los ojos de Tori brillaban por que el regalo fue aceptado.

Las brujas veían que los causantes de su tormento habían sido acabados en segundos. La matriarca que es la que hablo con ellas, puso en orden su pensamiento, no podían dejar que las cuatro mujeres sintieran hostilidad de parte de ellas, y le pareció una buena idea seguirlas.

- Pueden quedarse el tiempo que gusten, pero podrían escuchar nuestra historia, antes de que se vallan.

Trina apenas salió del bosque, para escuchar a la mujer, había tomado su forma original, pero la sangre seguía sobre de ella, y su estómago había crecido un poco por lo comido. Cat y Jade dejaron el cuerpo seco de los hombres caer al suelo. Y Tori vio a Jade para saber si aceptaba la pequeña condición.

Con pasos lentos se metió a la casa por la que había salido la mujer, los rayos del sol habían llegado al pequeño pueblo, pero adentro de la casa todo era penumbras. Seguida de ella entraron las otras tres y el resto de mujeres incluyendo a la matriarca.

Adentro de la cabaña era más grande de lo que parecía afuera. Se sentaron enfrente de una pequeña hoguera, y la matriarca encendió la hoguera alumbrando todo el lugar, y por primera vez nuestras cuatro protagonistas vieron con atención a las mujeres, algunas tenían estómagos de embarazadas, detrás de algunas algunas cuantas niñas se escondían, y otras tantas tenían a bebés en brazos.

- Somos un aquelarre relativamente joven, todas decidimos no participar en la cacería de las nuestras. - Empezó a relatar la matriarca. - Pero algunos de los nuestros decidieron ponerse de lado de los humanos, y los hombres que no quisieron fueron asesinados por nuestros hermanos y esposos, los que nos atacaron eran ellos, quieren vernos muertas, pero nosotras en nuestras condiciones no podemos hacer mucho para defendernos, le suplico déjenos seguirlas, les seremos útiles, pero se lo suplico, si somos capturadas, nos obligarán a tener a las siguiente descendencia, seremos tratadas solo como monturas para tener hijos.

Lo último movió algo en Jade, más al ver a las niñas esconderse al escuchar las palabras.

- Si pueden mantener nuestro paso, y si hacen lo que decimos, pueden seguirnos.

Cat y Tori sonrieron, Jade no podía solo aceptar que haría algo bueno.