Hola a todos, como veran esta vez no nos tardamos tanto, todo gracias las benditas vacaciones, que los grandes espiritus permitan que duren mucho, bueno, no hecharemos demasiado rollo y comencemos.

VIDEL TENSHI (Itako Ana Tenshi): escritora

Shaman Fan: idea original

CAP. 11 – EL ACUERDO

Se encontraba rodeado de una gran parte de sus hombres, todos aquellos que había demostrado siempre serle fieles, se sentía muy alegre de contar con ellos y estar a punto de obtener su tan ansiada victoria, miro a todos sus secuaces con una gran sonrisa de satisfacción, recordaba la larga noche de fogatas que había pasado, escuchando los desesperados gritos de sus enemigos desde las llamas, en esa hoguera planeada para castigar a la tripulación del estúpido capitán que se había atrevido a interponerse en sus planes.

Hao comenzó a reír estrepitosamente ante las imágenes de su mente, pero su macabra felicidad fue interrumpida por el sonido de unos gritos a las afueras de la gruta donde se encontraba celebrando con su tripulación. Salió presurosamente, seguido por su hombre más fiel, Lachist y por su espía de confianza, Opacho, apenas había llegado a las afueras de la cueva cuando vio a uno de sus hombres caer a sus pies atravesado por una espada, su sorpresa fue mayor al ver caer otro cuerpo más sin cabeza e instantes después la cabeza de este también quedó en el suelo.

-¿Te gustaría verte igual que estos dos?– preguntó una fría y conocida voz desde una alta roca. Hao miró hasta el lugar de donde venía la voz y diviso una delgada figura, iluminada por los rayos del Sol de Medio día, la persona traía un entallado pantalón negro, vestía una blusa roja amarrada con un nudo que dejaba ver su abdomen, sus rubios cabellos se encontraban casi completamente cubiertos por una pañoleta de color rojo, de un salto se colocó frente a Hao para mirarlo con furia.

-Que agradable sorpresa Ana– exclamó el castaño pirata con una cínica sonrisa –no tienes idea de cuanto me enloquece tu forma de ser– dijo disfrutando el enojo en el rostro de la joven.

-¿Dónde esta Yoh?– preguntó la rubia con la espada lista para luchar.

-Vaya, te enteraste demasiado rápido– comentó Hao –de hecho antes de lo planeado, aún quería jugar más con mi prisionero.

-¿Si? Arregla tus juegos de otra forma porque sino yo…

-¿Tu qué?– cuestionó una alta mujer de largo cabello azul y cara nada amigable mientras colocaba su espada a la altura de la garganta de la capitana del "medusa" junto con muchos otros que saliendo por otro lado de la cueva ya la habían rodeado y la amenazaban con sus armas –dinos lo que harás Ana– continuó con desdén.

-No le faltes al respeto a mi visita Kana– regaño el pirata del "espíritu del fuego" –deja de hablarle de esa forma o te pondré en una fogata, llévenla a la cueva– ordenó a sus hombres quienes a empujones llevaron a la chica hasta el fondo de la cueva, el cual se encontraba alumbrado por una gran cantidad de antorchas.

-Eres un maldito ventajoso– reclamó Ana quien había sido sentada en una roca y continuaba rodeada por más de diez espadas que apuntaban a su garganta.

-Lo que tu digas mi hermosa Ana, pero que tal si hablamos de algo más interesante, tu marinerito– concluyó riendo divertido por el rostro preocupado de la joven de dorados cabellos, sin embargo y a pesar de la situación en la cual se encontraba se percató de un extraño detalle, un objeto que colgaba del cuello de Hao, un dorado medallón redondo con…

C – c – C

Sus castaños cabellos cubrían ligeramente su rostro, miró a sus compañeros apenas guiado por la luz de una lejana antorcha, volvió a inclinar su mirada y uno de ellos se le acercó, caminando por el lodoso suelo de la mazmorra donde se encontraban.

-Disculpa que no pueda atenderte mejor– dijo el alto y rubio hombre cuando se sentó a lado del muchacho castaño.

-Da igual– murmuró el interpelado con desgano –a fin de cuentas el tal Hao nos va a matar, sólo esta jugando un rato con nosotros.

-No diga eso don Yoh– suplicó un alto hombre de fleco extraño al fondo de la cueva.

-Es la verdad– continuó el antes capitán –ya vieron, toda la noche se la pasó quemando a los pocos sobrevivientes de la tripulación, hará lo mismo con ustedes y… a mi no me matara tan pronto, planea algo mucho más cruel.

-Sí– exclamó el rubio a lado de Yoh –pero yo no podía dejarte en el estado en el que estabas, aunque si he de ser sincero pensé en dejarte morir, es mejor a esas torturadoras golpizas alas que te someten.

-Gracias– comentó el castaño con una desesperanzada sonrisa –no creas que no te lo agradezco Fausto, ustedes me han ayudado mucho.

-Hacemos lo que podemos– comentó el pequeño amigo del joven Asakura quien sólo había permanecido expectante en la plática.

-No puedo rendirme tan rápido– declaró Yoh tratando de ponerse de pie –tengo que escapar de aquí o Hao me usara para llegar a Ana, no puedo permitir que ella también sufra.

-Yoh no hay manera de escapar– declaró el de baja estatura –que podemos hacer estando aquí, mira sólo hay piedras, tierra y unas cuantas varitas de madera, ve, si no hubiera sido por esa persona que arrojó el maletín de Fausto a nuestra celda él no hubiera podido ayudarte así que mejor no soñemos– concluyó viendo a Yoh levantarse con dificultad y acercarse a los barrotes de la celda donde se encontraban, se agarró a ellas y colocó su cabeza sobre el metal sintiéndose más desesperado que nunca.

C – c – C

La verdad se sentía relativamente más tranquilo, esbozó una casi inadvertida sonrisa en sus labios y miró la charola que sostenía en sus manos, al fin llegó a la puerta de la habitación que había abandonado muchas horas antes, toco un par de veces y no recibió respuesta, se imaginó que su ocupante estaría dormida porque de acuerdo con lo dicho por Horo – Horo la pirata no había salido de ese lugar desde que Len se fue y le había pedido al peli azul vigilar la entrada.

Entró sin hacer mucho ruido pero la charola cayó de sus manos al descubrir la habitación vacía, no podía creerlo, corrió hasta donde se encontraba un cofre abierto, se fijo en la falta de las principales armas de la rubia joven y sin pensarlo dos veces salió corriendo mientras lanzaba maldiciones.

-¡HORO – HORO!– le gritó Len a su amigo que dormitaba afuera de la cueva –¡HORO maldita sea, alista a todos los hombres, rápido!– exclamó cuando salía corriendo de la cueva.

-Pero ¿qué pasa¿Por qué tanto alboroto Len?

-No hagas preguntas tontas y has lo que te digo– volvió a mandar el oji dorado –rápido que no tenemos tiempo– en cuanto salió choco con la hermana de su compañero.

-¿Qué sucede?– pregunto la de cabello celeste mirando el desconcierto en la cara del pirata.

-Ana no está– explicó apresurando su paso –de seguro se fue a la isla de Hao y si no hago algo pronto quien sabe que pueda pasarle, además no sé hace cuanto se fue– continuó subiendo a una roca y comenzando a ver el mar hacia lo lejos.

-¿Qué harás?– quiso saber Pilika con preocupación.

-Ir a buscarla, si ya esta con Hao, vamos a tener que pelear…

C – c – C

Una letra A en relieve, era lo visto en el medallón que pendía en aquel cuello, ella se había percatado y se dio cuenta de porque el objeto del cual había sido dueño Yoh se le hacia conocido, su cabeza trataba de encontrar una repuesta pero algo no la dejaba cavilar en paz, JAJAJAJAJAJA, la terrible y burlona risa del pirata resonaba en sus oídos, no deseaba continuar escuchándola, sentía como si esa risa le despedazara el alma, sentía la cruel mirada del pirata de largos cabellos castaño, de verdad parecía estarse divirtiendo, de algo que para ella no tenía ninguna gracia…

-BASTA DE ESTUPIDECES– ordenó la rubia levantando su voz –deja de reírte como un idiota y dime lo que quieres– exigió bajando el tono de su voz.

-Ana– comenzó la tranquila voz del desalmado Hao –permíteme recordarte que eres mi prisionera, por lo tanto no vuelvas a LEVANTARME LA VOZ– exclamó colocando su espada en la garganta de la pirata –lárguense– ordenó volteando hacia sus hombres –ella y yo tenemos mucho de que hablar, y si intenta cualquier cosa en ese instante ejecutan al idiota ese– ante esa orden la joven de cabellos dorados lo miró con tristeza.

-Vaya– dijo Hao sentándose frente a ella –tantos años de conocerte y nunca te había visto una mirada tan llena de suplica– continuó divertido –¿acaso me estas suplicando preciosa?– cuestionó tomándola de la cintura.

-Sí– contestó ella agachando la mirada –te suplico que dejes vivir a Yoh, todo por lo cual quieres vengarte lo hizo por mí, déjalo en paz, te daré todo lo que pidas– ofreció con furia y sin poder verlo a los ojos, se sentía humillada.

-Es increíble– dijo arrojándola al suelo desde donde ella lo observaba –te desconozco Ana, ese tal Yoh debe haberte embrujado, no me importa, pero si aún esta vivo no tendré ningún problema en dejarlo ir.

-¿Si aún esta vivo?– preguntó en voz baja para levantar su rostro mostrando una gran frustración en su expresión.

-No puedo asegurarte nada, pero al final, las condiciones las pongo YO.

-Quiero oírlas– pidió la chica del barco "medusa" con profunda tristeza en su voz.

-Tengo tres condiciones– explicó el pirata levantándola, sin que la mujer pusiera ninguna resistencia, al no recibir ninguna respuesta decidió continuar –primero, todo tu territorio, incluyendo tu isla será mío– la joven asintió apretando sus ojos –segundo, tus hombres, desde Len hasta la última de tus ratas tendrá que obedecerme– comentó levantándole el mentón para mirarla, pero ella sólo dejó escapar un ligero "sí" sin abrir sus ojos –además…

-Antes de que continúes– lo interrumpió Ana –aceptaras mi condición, dejaras ir a Yoh y lo escoltaras hasta que llegue al puerto, tienes que estar seguro que llega bien o yo no te obedeceré en nada– declaró la rubia pirata con coraje pero sin luchar por separarse de quien la retenía contra su voluntad, a pesar de lo molesta que era la poca distancia entre ellos.

-Esta bien, tu idolatrado marinero llegará seguro a un puerto, y por fin, mi última condición, vas a ser mi mujer, mía como debió haber sido desde siempre¿aceptas Ana?– preguntó el pirata acercándola aún más a él.

-Acepto, cumpliré todo lo que me pediste– apenas terminó su frase cuando los labios de Hao se posaron sobre los de ella, una lagrima escapo de sus ojos cuando sintió el terrible beso que quemaba sus labios "perdóname Yoh y tu también Len", pensó la muchacha con un profundo dolor.

C – c – C

Sus ojos escudriñaban cada detalle del paisaje, buscaba algo, una respuesta a todas sus interrogantes, debía haber algo lo suficientemente hábil para ganar en la absurda prueba frente a él, su mirada al fin se retiro de las aguas del océano, miró el piso de la embarcación donde se encontraba y suspiró preocupado, de pronto escuchó un absurdo canto, muy poco adecuado para la situación en que se encontraba.

-Maldita sea¡quieres callarte!– grito posando sus ojos color oro sobre un joven de cabello azul que brinco al oír el grito de su compañero –eres un desgraciado Horo – Horo– continuó regañando Len –tu cantando como un pájaro cuando nuestra capitana podría estar muerta o algo horrible podría haberle sucedido.

-Lo siento– murmuró el avergonzado joven –es que hace mucho que no navegábamos a ningún lado y me emocioné.

-Estas demasiado presionado– comentó la hermana de quien había sido amonestado –y no es para menos, nunca imaginaste tener que navegar a la isla de Hao para tratar de salvar a Ana¿no es así?

-Sí, lo peor del caso es que lo único que se me ocurre es…arriesgarlo todo– dijo volviendo a mirar el mar.

-¿Cuál es tu plan?– preguntó Pilika.

-Veras, alrededor de la isla de Hao siempre hay una pequeña embarcación¿no es así?– cuestionó el pirata.

-Si– respondió la peli azul –por eso utilice mi lancha para salir, ese barco vigila muy a la ligera, esta concentrado en barcos grandes, así como este– refirió ella.

-Exacto, por eso tengo planeado destruir ese barco vigía, pero debemos destruirlo desde lejos y antes de que pueda darle cualquier señal a la costa, si logramos deshacernos de él podremos llegar lo suficientemente cerca para atacar al desgraciado ese…

-Pero– lo interrumpió Pilika –¿cómo vas a evitar que en la isla de Hao escuchen los cañonazos?– "estúpido" se insultó mentalmente el pirata de cabellos negros, la muchacha tenía razón, hiciera lo que hiciera los hombres de Hao no eran sordos, atacar el barco vigía era como lanzar un aviso, pasó una de sus manos por su cabello con desesperación, movió su cabeza de un lado a otro y reconociendo su error pateó con furia la borda.

-Tienes razón– al fin pudo decir con furia –como puedo ser tan imbecil.

-Oye Len no todo esta perdido– declaró el hermano de la chica –hay una forma de atacar si que se den cuenta.

-¿Cuál?– preguntó Len mirándolo extrañado.

-Mira, podemos virar el barco como si fuéramos a pasar de largo pero acercándonos un poco a la embarcación, por su puesto se extrañaran y nos seguirán de lejos, en ese momento podemos enviar a algunos de los hombres que nadara hasta la embarcación y someterá a la tripulación, que no creo que sea mucha– concluyó Horo – Horo jugando con una catalejo.

-Magnifico– dijo el mejor amigo de Ana –es un muy buen plan.

-Es muy arriesgado– se opuso Pilika –quienes lo hagan firmaría su sentencia.

-Tu que sabes– desprecio el oji dorado.

-Más que tú, sí, ni siquiera te habías dado cuenta de las fallas en tu plan– acusó la chica.

-Eso no tiene nada que ver– se defendió él mientras Horo los miraba –no voy a dejar que me des tú las ordenes.

-Len eres de lo peor, un pirata más, no sabes tratar con mujeres– reclamó ella sumamente enfadada

-Para tu información siempre trato con Ana.

-Ella también es un pirata y por lo tanto da igual– exclamó dándole la espalda para poner fin a la discusión.

-Bueno eso no importa– declaró el pirata de cabello azul –mejor vamos a elegir quienes irán– concluyó mirando a los tripulantes que permanecían expectantes a las ordenes de su ahora líder.

-No hace falta– atajó Len provocando que todos lo vieran.

-¿Por qué?– hablo frenético el peli azul.

-Quien ira voy a ser yo– explicó el pirata pasando de largo hasta un camarote –así que corrijan el curso que vamos a engañar a esa embarcación.

-Pero tu te volviste loco Len– lo detuvo Chocolove quien escuchaba al igual que los demás piratas la decisión del muchacho.

-No es algo imposible porque ya lo he hecho otras veces, además en ausencia de Ana quien da las ordenes soy yo, así que hagan lo que les ordené– concluyó tomando sus armas dejadas en un rincón.

-La embarcación está a la vista– grito el vigía desde su puesto.

-Bien, entonces prepárense todos– ordenó Len, todos a sus puestos y ya saben no disparen una sola bala de cañón– dadas esas ordenes –ya saben lo que se debe seguir– continuó diciendo al peli azul –y si no regreso, no continúen con esto y váyanse, ni siquiera regresen a la isla, Hao los perseguiría y sus hombres nos superan por mucho en su número, si no es un ataque sorpresa no tendremos oportunidad– concluyó el muchacho acercándose a la borda mirando como el barco pasaba relativamente cerca de la barca, quien se mantenía en guardia, Len se preparó para saltar.

-No puedes ir tu solo– trato de detenerlo Pilika tomándolo del brazo –te matarán– murmuró agachando su cabeza.

-He hecho cosas como esa muchas veces– dijo levantando el rostro de la muchacha y se sorprendió al ver sus mejillas surcadas de lagrimas.

-Nunca nadie había llorado por mí– comentó en voz baja –y no me considero digno de que tú lo hagas, después de todo sólo soy un pirata.

-No podría resistir que algo te pasara– interrumpió ella –porque… -el joven detuvo sus palabras colocando su dedo índice sobre los labios de Pilika.

-Te prometo que regresare– concluyó lanzándose de la embarcación, la chica de celeste cabello sólo lo vio desaparecer, suplicando por el bienestar del pirata de ojos dorados.

C – c – C

Permanecía en el suelo, sus ojos enterrados en el piso, pensando en todo lo que acababa de hacer, se sentía como si acabara de acordar su propia muerte, tomo un puño de tierra en su mano y lo apretó con furia, volvió a dejar libre el polvo y levantó su rostro para ver de frente a su enemigo y se decidió a hablarle…

-Antes de empezar con cualquiera de tus condiciones– comenzó a decir ella con una horrible sumisión en su voz, la cual fue cambiando a exigencia –quiero ver a Yoh–concluyó Ana –porque si no está vivo no le veo el caso a seguir con esto.

-Esta bien– declaró Hao cuando la vio levantarse del suelo donde había permanecido –me parece razonable, te dejare hablar con él, para que se despidan– refirió comenzando a reír y en cuanto detuvo sus carcajadas llamó a gritos a uno de sus hombres, de inmediato llegó un alto y corpulento hombre, su cabeza no tenía ni un solo cabello y si Ana no fuera una pirata seguramente abría mostrado su sobresalto.

-Zan Chin– habló Hao al extraño hombre –lleva a Ana a las mazmorras para que pueda hablar con mi invitado de honor, vigílala bien y trata con respeto a mi mujer– ordenó dándoles la espalda. La pirata sentía el fuerte apretón de aquel hombre en su brazo, era una suerte que Hao le hubiese pedido que la tratara bien, de no ser así ya le habría arrancado el brazo, él la "guió" por dentro de la cueva, hasta donde sólo podía caminarse gracias a unas antorchas colocadas en las paredes, puestas tan alejadas unas de otras que casi no se mitigaba la oscuridad.

A la rubia se le hacía eterno el camino pero no protestó aunque a base de empujones obligó al corpulento hombre a liberar un poco su brazo, al fin llegaron a una gran abertura en las rocas, la rubia fue empujada hacia el lugar donde una antorcha iluminaba otro largo pasillo, los dos caminaron hasta que la luz dejó de mostrar el camino, una gran oscuridad los envolvía, la pirata fue dejada por Zan Chin quien regreso por la antorcha, con ella iluminó una serie de mazmorras, algunas con esqueletos, la mayoría vacías –el capitán me dijo que en la última– murmuró por primera vez, caminaron hasta llegar a la última mazmorra -aquí es– dijo levantando la antorcha para mostrar el interior de la celda.

Ante la luz que los iluminaba, por primera vez en muchas horas todos los ocupantes de la celda se asombraron, Yoh levantó su cara, retirando su cabeza de los barrotes y no podía creer lo que le mostraban sus ojos, estaba seguro que era otra alucinación como las que lo habían torturado durante toda la noche, extendió su mano y dijo con desesperación:

-Ana– ese murmullo le partió el corazón a la chica de cabellos dorados quien se inclinó para tomar la mano extendida por el desesperado castaño.

-Son unos malditos– comentó furiosa mientras su otra mano rozaba la mejilla del joven de la prisión –ábreme– ordenó a su guardia.

-El capitán no… - quiso oponerse el pirata.

-Recuerda que ahora yo también tengo autoridad en este lugar– clamó Ana con una enojada voz.

-Esta bien– masculló él sacando una llave –espero que ver a este miserable en ese estado la convenza de no faltar por nada a su palabra.

-Sí ya lo sé– exclamó empujando la recién abierta puerta para abrazar a quien pensó no volvería a ver.

-Ana, entonces no estoy alucinando otra vez– murmuró Yoh en su oído, ella lo estrechó con mayor fuerza pero el muchacho dejó escapar un ligero quejido que le hizo alejarse un poco de él.

-Mira lo que te han hecho por mi culpa– comentó la pirata –esto era lo que deseaba evitar– dijo llevando sus manos a su cara para comenzar a llorar.

-No Ana, esto no es tu culpa– explicó tomando las manos de la rubia entre las suyas –no podías evitar que Hao se vengara, sólo vive para eso.

-Pero esto se acabo– declaró Ana tomando el rostro del muchacho con ambas manos.

-¿Qué quieres decir?– cuestionó viendo a los ojos a la bella mujer.

-Hable con Hao y… - ella dejó de mirarlo por miedo a continuar –llegamos a un acuerdo– informó volteando a otro lado.

-¿Qué clase de acuerdo?– preguntó tomando los hombros de la pirata.

-Eso no importa.

-No, si importa ¡qué acuerdo!

-Mi isla, mis hombres, mi barco y…yo a cambio de tu libertad– concluyó dejándolo paralizado.

-¡NO!– gritó desesperado –prefiero que me maten a permitir que hagas eso de tu vida– exclamó lleno de ira.

-Pero yo no puedo dejarte morir– dijo para besarlo, los labios de la muchacha lo confortaban un poco, él correspondió el beso con ganas de no terminarlo jamás así este se fue tornando muy apasionado, ella acariciaba cariñosamente el cabello del marino y pedía poder permanecer así un poco más, cuando el beso terminó la capitana del "medusa" se aferró a los brazos del castaño –TE AMO YOH– hablo con fuerza –no podría ser feliz si tu mueres, no mi amor, mira lo que te han hecho en unas horas, Hao no te matará ahora, te hará sufrir y desesperarte hasta que supliques tu muerte y no lo voy a permitir, te amo como no puedo amar nada más, ni la vida, ni la libertad…ni el mar me va a importar tanto como sentir que estas bien, eso si me importa– concluyó obligada por el llanto.

-No quiero, no quiero– repetía él estrechándola con fuerza sin importarle el dolor en su cuerpo –yo también te amo Ana, te ame desde la primera vez que té vi y únicamente te traje desgracias, perdóname– extenuó dando besos en las mejillas de la joven.

-Yoh, tu me enseñaste lo que es el amor, la verdadera libertad la conocí contigo, no te disculpes, la que destruyó tu vida fui yo– dejo escapar para volver a besarse, los tres compañeros del antes capitán no pudieron evitar derramar su llanto ante la escena.

-No Ana, te lo ruego– suplicó él abrazándose a la rubia con fuerza, no deseaba dejarla ir, tenía la idea de que si la soltaba no la volvería a ver jamás.

-Yoh, por favor prométeme que vas a olvidarte de mí, cuando Hao deje que te vayas y estés muy lejos de aquí tienes que ser feliz…con ella, con Tamao– murmuró deshaciéndose en llanto.

-Eso no lo puedo aceptar, déjame morir– le pidió sin permitirle alejarse –para mí es mil veces preferible la muerte que saber que te sacrificaste por mí.

-Sabes muy bien como soy, me conoces a la perfección, te amo, sé que me amas y dejarte morir no es una opción para mí, no voy a preguntar tu opinión, sólo vine a… decirte adiós, adiós mi amor– concluyó besándolo en los labios, una de las lagrimas de la pirata quedó en la boca del muchacho, ese era el verdadero sabor del dolor, ella toco las mejillas del muchacho quien también lloraba, se levantó tratando de separarse de él, él la sujetaba de sus ropas, rogando por no perderla, ella sólo cerró los ojos y como pudo se libero, recordó aquel día cuando deseo que las manos de Yoh fueran unas cadenas reteniéndola por siempre pero ahora no era así. El castaño tuvo que soltarla y aceptar lo horrible de verla cerrar la puerta de la celda y alejarse del lugar, seguida por el corpulento carcelero.

-ANA– le gritó Yoh –TE LO RUEGO– pidió desesperado –ANAAA por favor– bajo su voz al ver que no había respuesta –por favor mi vida, no me hagas esto– murmuró completamente desconcertado ante la desesperación de no poder aceptar EL ACUERDO.

CONTINUARA...

Reviews:

ESTA VEZ SÓLO LOS RESPONDERA SHAMAN FAN:

Vale chan 14:Que buenoque te gusto este fic y bueno con respecto a si es el final pues para saber tienes que seguir leyendo para ver si o nopero esta parte que biene es la de más acción así que espero que te guste

Zilia K:Con las vacaciones trataremos de tardarnos menos que antes, y ¡Porque tu lo pediste aqui esta lo demas el siguiente capítulo se descubren algunos secretos y se abren otros pero tu veras cuales son. Con lode la huida de Annapues Len no es el más tranquilo de las personas en la isla viendo que su jefa no esta.

De verda muchas gracias. (ITAKO ANA TENSHI).