Capítulo 10.– Juicios rápidos (II)
Profanación de tumbas. Ese era el cargo. Como Twilight había temido, la reacción de los pegasos había sido silenciosa, pero a la vez y en su calma, fiera y llena de odio hacia la pobre Pinkie Pie.
Mientras que la historia de Heart's Warming Night era para unicornios y ponies de tierra un constante recordatorio del valor de la unidad y la armonía, para muchos pegasos la Alianza con las otras razas, incluso después de más mil años, había sido un momento de triunfo.
Twilight había podido estudiar obras de historiadores pegaso revisionistas que tendían a presentar la leyenda de Heart's Warming como una anexión de los pegasos sobre los otros reinos, más que como lo que había sido en realidad: una búsqueda de concordia. La imagen de una líder militar de tanta importancia para la historia pegaso como la Comandante Huracán, era para ellos difícil de reconciliar con el hecho de que, llegados los Wendigos, incluso ella había buscado en la paz el bienestar para su gente que no había podido encontrar de otra manera.
Para todos los pegasos, revisionistas o no, la figura de la Comandante Huracán era una pieza clave en la unificación de las tribus pegaso; en cierto modo, los pegasos actuales eran y se sentían pegasos por su vinculación con la figura de su Comandante. A pesar de no compartir su naturaleza orgullosa y competitiva, Twilight podía entender su malestar ante lo que podían considerar un terrible insulto hacia la cultura pegaso.
Podía entender ese malestar del mismo modo que veía que Black Coroner lo usaba sin ningún recato en su favor.
– Profanación de tumbas, así es, señoría –informó Black Coroner–. Este ministerio fiscal ha evaluado las pruebas encontradas y ha modificado los cargos que se piden para la señorita Pie, de 'ponycidio' a 'profanación'. Es materialmente imposible que Pinkie Pie viajará atrás en el tiempo más mil años para matar a la Comandante Huracán y más probable que sus restos fueran encontrados y desenterrados para la preparación de su retorcido número musical. Debido al fuerte valor histórico de los restos y a la alarma social desatada entre la comunidad pegaso, la fiscalía solicita prisión preventiva sin fianza.
– Vayamos por partes –suspiró Justice Judy–. Señorita Pie, ¿cómo se declara ante estos cargos?
– Superinocente, señoría.
– Señoría –intervino Twilight–, la aparición de los restos de la Comandante Huracán dentro del carro mortuorio que se materializó en Sweetapple Acress, creemos que tiene su origen en la magia desconocida cuyo alcance, poder y causa estamos tratando aun de evaluar. El episodio de la señorita Pie fue el primero y hasta ahora el de efectos más graves, pero la defensa está en disposición de llamar a testigos que declararán que más episodios como estos han sucedido a lo largo y ancho de Equestria. En ninguno de ellos el pony que inicia la canción, parece responsable de las consecuencias.
– ¿Canción? –parpadeó incrédula la jueza.
– Desde ayer, cuando un pony se pone a cantar, se desatan numeros musicales super-elaborados –explicó Pinkie Pie–. Quiero decir... ¡No super-elaborados como los de costumbre, sino auténticas locuras, señoría! ¡Todo pasó en Sweetapple Acress porque quería animar a unos potrillos a ganar sus Cutie Marks, no porque quisiera desenterrar a la Comandante Huracán! ¡Eso no es divertido!
– ¡Protesto, señoría! –intervino Black Coroner–. ¿Tenemos que aceptar la palabra de la acusada como cierta sin siquiera haber tomado de ella juramento?
– Protesta aceptada –asintió Justice Judy–. Señorita Pie, en lo sucesivo deje que hable su defensa. Esta es una vista de fianza. Tendrá tiempo para declarar si lo desea en la fase final. Por ahora, este tribunal está interesado en saber si hay peligro de fuga y la necesidad que hay de ingresar a la señorita Pie en prisión ante la posibilidad de que obstruya la investigación de los hechos.
– La señorita Pie es embajadora especial de la Amistad con el reino de Yak–Yakistán, señoría –expuso Black Coroner sin darle tiempo a Twilight a intervenir–, lo que le da una importante oportunidad para huir por los contactos que tiene allí. Se ha reportado asimismo en varias ocasiones su especial habilidad para recorrer grandes distancias en, inexplicablemente, pequeñas cantidades de tiempo. Por eso solicitamos la prisión sin fianza inmediata y la incautación hasta después del juicio de su impresionante colección de armas.
– ¡MIS CAÑONES PARA FIESTAS NO! –sollozó Pinkie Pie.
– Señoría –intervino Twilight–, la señorita Pie es un miembro ejemplar de la comunidad en Ponyville y la primera interesada en que los cargos se aclaren. Esta defensa encuentra tan disparatado el argumento de que pretende eludir la acción de la Justicia como que su libertad pueda poner en peligro la investigación. Quiero remarcar que...
– ¡Cárcel para esa pony loca! –saltó un pegaso desde el público–. ¡Honor y gloria para el Imperio Pegaso!
– ¡No hay Justicia para los pegasos! –saltó otra–. ¿Qué se puede esperar de una jueza poni de tierra?
– ¡ORDEN! –gritó Justice Judy ante los murmullos que no cesaban–. ¡Alguaciles! ¡Acompañen a esos dos alborotadores fuera de mi sala!
Más murmullos, más peticiones de orden. Tras varios momentos tensos, Twilight vio cómo los alguaciles unicornio sacaron en burbujas de magia a los mismísimos Hateful Hater y Proud Boy.
– Antes de continuar y para que quede claro –reinició la jueza Judy tras apartarse un mechón de crin de las gafas–, este tribunal no aceptará que se cuestione su autoridad ni su competencia. Hay mecanismos legales para ello que se invita a tomar a todos aquellos que lo consideren oportuno. Entretanto, no toleraré la más mínima insinuación de prevaricación. O cualquier tipo de desacato. ¿Queda claro?
Silencio. Justice Judy suspiró.
– Defensora Sparkle –continuó dirigiéndose a Twilight–, su alegato ha sido convincente, pero...
Twilight se llevó los cascos a la boca. Supo que Justice Judy iba a dictar prisión sin fianza.
– Señoría –se armó de valor interrumpiéndola–, si tan solo pudiésemos cantar una canción, quedaría claro que los efectos mágicos escapan al poder de...
– ¡Obviamente la inexperiencia legal de la defensora Sparkle le hace proponer que en esta sala se cante! –saltó Black Coroner–. ¡Es considerado desacato!
Murmullos. Era verdad, Twilight lo había olvidado. Shinning y ella lo habían hablado en el calabozo, durante la noche, y lo habían descartado como estrategia legal. El cantar una canción en el tribunal era considerado desacato porque en el sistema judicial pony se valoraban los hechos y no los sentimientos. Durante los primeros juicios de la historia pony y ante la constante costumbre de los letrados en alegar con un número musical, el hacerlo dentro de la sala del tribunal era penado con una semana de reclusión mayor.
– Me temo que así es –confirmó Justice Judy–. Ahora, si hemos acabado fijo la...
La jueza se interrumpió al empezar a oírse un rifeo de guitarra.
– ¡Twilight! ¡Twilight, no lo hagas! –susurró Shinning.
– ¡No soy yo! –se alarmó Twilight–. ¡Alguien va a empezar a cantar!
Miró atrás, sin ver que ninguna de sus amigas empezara hacerlo. Era alguien del público, comprendió.
Fue entonces cuando vio a Maud Pie agarrar un micrófono, mientras Limestone y Marble la acompañaban en un rifeo que, para ser sincera, era bastante molón.
There I was hopefully awaiting
for justice at court room.
All I see are pegasi whinning
and one thousand unfair rules...
– ¡Maud! ¡Maud para, tontita! –saltó Pinkie Pie–. ¡Irás a la cárcel! ¡No lo hagas!
Feel as though nopony cares,
if Pinkie lives or dies.
So we're gonna show what happens
if you mess with us the Pies.
Pero era tarde. Además de las hermanas, Igneus Rock y Cloudy Quartz, los padres de Pinkie, se turnaban en la batería al tiempo que la mitad de la sala en donde estaban los pegasos, se convertía en un foso de concierto lleno de focos y altavoces.
Breaking the law, breaking the law.
Breaking the law, breaking the law.
Breaking the law, breaking the law.
Breaking the law, breaking the law.
El ayudante de Black Coroner se puso la corbata sobre la frente y empezó a hacer crowd-surfing entre los pegasos poseídos por la música. Twilight, alarmada, volvió su cabeza al estrado y descubrió que los alguaciles habían ido a proteger a Justice Judy de la turba.
Pero que ella había sacado otra guitarra.
So much for a due process
coming from this town.
We earth–ponies got it harder
when manure is going down.
.
Now you know what it's like,
now you have a clue...
That is how we rocktors make it
that's how we all Pies do!
Más solos de guitarra. Más locura. Justice Judy saltó del estrado y empezó a acompañar en los solos a Limestone mientras Maud, poniéndose a Boulder en la cabeza, saltaba al crowd-surfing de pegasos. Twilight encontró especial mérito en que su expresión no cambiara un ápice, como de costumbre
Breaking the law, breaking the law.
Breaking the law, breaking the law.
Breaking the law, breaking the law.
Breaking the law, breaking the law.
Now you know what it's like.
Twilight miró alrededor, impresionada. Tras ella, las únicas que parecían ajenas a la locura además de Black Coroner, eran sus amigas, Spike y Discord quien, sin levantarse de su asiento había vuelto a sacar su detector de magia.
Breaking the law, breaking the law.
Breaking the law, breaking the law.
Breaking the law, breaking the law.
Breaking the law, breaking the law.
De repente, la música cesó.
Aunque el resultado de las tres vistas anteriores fueron aceptados por el público, el resultado de la fianza de Pinkie Pie causó cierta controversia.
En aplicación directa de la ley, Justice Judy no tuvo más remedio que condenar a todos los afectados de la sala, incluyéndose a sí misma, a una semana de reclusión mayor. Esto incluyó a toda la familia Pie, que como inductores del desacato, fueron condenados a dos. Antes de hacerlo y de por tanto inhibirse en su autoridad, decretó dos sentencias más. La primera, que ante la gravedad de los hechos y el peso de la prueba expuesta por los Pie, no tenía otro remedio que poner en libertad a Pinkie Pie para que, en compañía de las portadoras de los elementos de la armonía, investigara y pusiera fin a la magia descontrolada que afectaba a la música en Equestria.
La segunda decisión fue mucho más discutida, pero finalmente todos los ponies parecieron aceptarla por responsabilidad. Hasta la solución del problema quedaba prohíbido, bajo orden judicial, que cualquier pony cantara una canción.
Por fin junto a sus amigas, Twilight las abrazó. Spike tuvo que quedarse aparte, porque cuando lo intentó, la orden de alejamiento le empujó fuera como una pelota de playa. Pinkie Pie se secó las lágrimas. Acababa de despedirse de su familia, tras las rejas, después de haber llevado a Maud Pie y por algún motivo su pequeño martillito de geóloga y un póster super-grande (ocupaba media pared de su celda) de Bulk Biceps.
– ¿Sabéis? Aunque no es la primera vez que intentamos salvar Equestria –reflexionó Applejack–, creo que es la primera que lo hacemos por orden judicial.
– Lo importante es que estamos juntas –las animó Twilight–. Tenemos que encontrar el origen de la magia. ¿Tienes algo Discord?
Discord asintió, compungido.
– Creo que sí.
FIN CAPITULO 10
NdA: Lo sé. "Breaking the law" no es canción protesta. La idea inicial era hacer una versión de "Hurricane" que cantara Spike, pero además de que ponyficar a Bob Dylan ha resultado complicado, comprendí que Justice Judy necesitaba pruebas más... Claras. Más claras al menos que un bebé dragón con una armónica y una guitarra. "Breaking the law" de los Judas Priest, me pareció adecuada. Sus autores fueron Rob Halford, K.K. Downing y Glenn Tipton, en el año 1980 para Columbia, dentro del álbum "British Steel". El videoclip ha envejecido muy mal, pero el rifeo de guitarra es bastante reconocible. De todas las versiones que he podido escuchar, creo que me quedo con la de Motörhead. A ver qué pasa en el siguiente capítulo...
