Capítulo 11.

-¡Yui! -gritaron las chicas mientras presensiaban el descenso de la chica abrazada al niño que pedía ayuda antes. Cayeron encima de un puesto ambulante de frutas, al caer múltiples frutas quedaron aplastadas haciendo que sus jugos se derramasen.

-¿Estás bien? -preguntó el dueño del hotel mientras quitaba las frutas que estaban encima de ellos.

-S-Sí...-respondió Yui con un hilo de voz-. Pequeño, ¿estás bien?-no hubo respuesta por parte del niño, quien estaba enterrado en el pecho de Yui-. ¿Pequeño...? -preguntó Yui nerviosa por el miedo de que algo le hubiera pasado al niño, de repente le escucho susurrar.

-Gracias... gracias, muchísimas gracias -susuraba una y otra vez el niño mientras lloraba.

-No me des esos sustos... -dijo Yui riendo.

-¡Tomás!-gritó una mujer alarmada mientras se acercaba corriendo-. ¡¿Estás bien?!

-Sí señora, tranquila-dijo Yui-. Mira Tomás, es tu madre -Tomás alzó la cabeza para ver.

-Mamá... ¡Madre! -gritó el niño y se lanzó a sus brazos. La madre lloraba por la felicidad.

-Gracias...-dijo la madre-. No sé cómo agradecerte lo que has hecho.

-Jejeje-reía Yui avergonzada-. No se preocupe, no ha sido nada.

-¡Yui-sama!-exclamó Azusa mientras corría hasta donde estaba Yui-. ¿Está usted bien?

-Sí sí. No hay de qué preocuparse.

-¿Segura...?

-Que sí, tranquila.

-Está bien...

-Vaya Yui, eso fue muy arriesgado-dijo Ritsu-. Mira que caer desde esa altura.

-¿Tu crees?-dijo Yui-. Yo no la sentí tan alta.

-¡Sí que fue alta!-exclamó Tsumugi-. Por poco sentí que te perdía...

-Y yo... -dijo Azusa.

-L-Lamento haberos preocupado -respondió.

-Yui, ¿puedes levantarte? -preguntó Ritsu.

-Sí, tanquila -dijo minetras se levantaba.

-Tendremos que buscar otro sitio para quedarnos.

-No hay problema. Conozco otro maravilloso hotel -anunció Tsumugi.

-¿En serio? Eso es genial.

-Así es. Pero primero dejadme hablar con el dueño del hotel -se retiró la rubia.

-¿De qué querrá hablar con él...? -preguntó Ritsu.

-No te metas en sus asuntos Ritsu -dijo Mio.

-Sí mamá -dijo Ritsu burlona.

-¡N-No me llames así! -dijo Mio enfadada lo cual hizo reírse a Ritsu y Azusa.

-''Maldición, no se detiene...'' -pensó Yui mientras colocaba su mano en su vientre.

-Listo -anunció Tsumugi al regresar.

-¿Qué le dijiste? -dijo Ritsu.

-Nada en especial. Sólo le repuse los daños.

-¡¿E-En serio?! -exclamaron todas excepto Yui sorprendidas.

-Así es. El no podría haber cubierto todos los gastos para la reparación. Cuando le entregué el dinero se puso a llorar y a darme las gracias.

-Eso lo hubiera hecho cualquiera -dijo Ritsu.

-Hay que ver lo generosa que eres Tsumugi -dijo Mio.

-No es nada-dijo Tsumugi sonrojada-. Debemos irnos al otro hotel que os dije.

-Es cierto. Vámonos antes de que se haga más tarde.

-¡Sí! -exclamaron Azusa, Tsumugi y Mio.

-Yui.

-¿Q-Qué sucede Ritsu?

-Desde hace rato estás callada. ¿Pasa algo? Además te veo pálida.

-¿E-En serio? -dijo Yui nerviosa.

-Así es.

-Ahora que lo dices, yo también la veo pálida Yui-sama.

-Deben ser alucinaciones tuyas.

-Creo que es eso...

-B-Bueno-dijo Yui-. Debemos irnos antes de que oscurezca ¿cierto? -dijo Yui mientras empezaba a caminar.

-Así es.

-Pues será mejor que nos pongamos... -dejó de hablar Yui al caer desmayada al suelo.

-¡Y-Yui-sama! -exclamó Azusa.

-¡Yui! ¿Qué sucede? -dijo Ritsu mientras Azusa se disponía a socorrerla.

-Yui-sama! Resista-dijo Azusa mientras la giraba-. Esto es...-dijo aterrada-. Sangre...

-¿Q-Qué...?

-Yui-sama estaba sangrando. La herida con la que vino se abrió, debió ser cuando cargó al niño para que no cayese.

-Yui...

-¡¿Qué hacemos?! -dijo Mio aterrada.

-Por lo pronto vayamos al hotel. No está muy lejos de aquí. Luego cuando estemos ahí buscaremos un médico para Yui -dijo Tsumugi.

-Tsugumi...-dijo Azusa-. ¡Bien! Seguiremos el plan de Tsugumi -ésta le dedicó una sonrisa.

-¡Está bien! -respondieron todas. Ritsu prosiguió a cargar a Yui en sus espaldas.

-No pesa mucho -dijo.

Las chicas caminaron en media hora lo que tomaría normalmente tomaría hora y media, la prisa que llevaban hacía que se olvidaran del mundo entero. Mientras iban avanzando Yui seguía sangrando y sin estar conciente. Esto hizo que se dieran más prisa aún. Cuando llegaron al hotel Tsumugi pidió lo más rápido posible cualquier habitación disponible, el sujeto que antendía la recepción de dió cuenta del estado de Yui y dijo que qué le pasaba, éstas respondieron que estaba enferma y que si conocía algún médico de confianza. El sujeto les dió la llave de la habitación y la dirección de un médico. Cuando recibieron ambas cosas se dispusieron a llevar a Yui a la habitación que estaba en el quinto piso, el ascensor estaba ocupado y tuvieron que subir las escaleras Genial pensó Ritsu. Cuando llegaron a la habitación pusieron a Yui en la cama de esta y le quitaron la camisa para examinarla.

-Es horrible -dijo Azusa al ver la herida abierta que aún emanaba sangre.

-Tiene fiebre -dijo Mio.

-Está bien-dijo Tsumugi-. Yo iré a buscar al médico.

-Voy contigo-dijo Ritsu-. Azusa y Mio quédense aquí para cuidar a Yui mientras nosotras no estamos.

-Está bien -respondieron ambas.

Ritsu y Tsumugi partieron en busca del doctor. Azusa y Mio, por otra parte, intentaron ayudar a Yui en todo lo posible. Trataron de detener el sangrado, lo cual consiguieron temporalmente, y ponerle un trapo húmedo en la frente para la fiebre.

Pasó una hora hasta que Ritsu y Tsumugi llegaran acompañadas del doctor. Éstas le explicaron la situación acerca de su herida y de que esta se había vuelto a abrir. El doctor, analizó la situación para ver qué podría hacer con ella, meditó un rato hasta que llegó a una conclusión.

-Debemos cerrar la herida -dijo.

-¿Cómo? -preguntó Tsumugi.

-Debo ponerle puntos-dijo el doctor-. Serán unos cuantos así que debéis ayudarme.

-E-Está bien.

El doctor esterilizó sus manos y se colocó los guantes necesarios para realizar el procedimiento. Les dijo a Ritsu y Tsumugi que agarraran sus brazos, a Azusa y Mio les dijo que agarraran las piernas. El doctor agarró los utencilios y empezó a cerrar la herida. Primero reció encima de la herida una cantidad considerable de alcohol para limpiar la zona, esto hizo que las chicas sintiesen como si les hubieran echado el líquido a ellas, luego con un algodón limpió la zona. Agarró la aguja junto con el hilo especial para cerrar este tipo de heridas. Empezó a coser. A medida que avanzaba la herida se iba cerrando, las chicas podían sentir como si las clavaran a ellas, vieron como Yui se retorcía por el dolor al estar sometida a tal proceso sin ningún tipo de anestecia. Incluso Mio estuvo a punto de vomitar debido al proceso. Por fin el doctor acabó de coser y avisó a las demás quienes tenían los ojos cerrados, esto hizo que riera, les comunicó a todas que iba a estar bien si guardaba reposo. También le dio algo para calmar la alta fiebre que tenía Yui, quien estaba totalmente dormida.

-Aquí tiene doctor-dijo Tsumugi mientras le pagaba al médico-. Agradecería que mantuviera esto en secreto.

-¿No queréis que nadie sepa que ella está aquí cierto? Después de todo ella es buscada por la reina.

-A-Así es... Así que si pudiera usted...

-Tranquila, no tengo intención de decir nada a nadie.

-¿E-En serio? ¿Puedo preguntar por qué?

-Al verla me da la impresión de que ella es inocente. No refleja el ser una criminal, no sé si me entiendes -dijo el médico.

-Le entiendo perfectamente-dijo Tsumugi con una sonrisa-. Muchas gracias doctor.

-No es nada -dijo, y se retiró.

-Vale, ahora sólo nos queda esperar -dijo Ritsu sentaba al lado de Yui.

-Yui-sama... -dijo Azusa minetras agarraba su mano.

...

-¿Hmm? ¿Dónde... estoy? -dijo Yui al despertar en una habitación blanca-. ¿Chicas?-llamó, no hubo respuesta. Se levantó-. Chicas, ¿estás aquí?

-Hola, Yui.

-¿Quién es? -se giró de prisa al oír la voz.

-No tienes por qué temer. Sólo somos mi hermana y yo. Por favor, toma asiento -dijo un joven de unos veinticinco años mientras señalaba una silla disponible al otro lado de la mesa.

-¿Quiénes sois vosotros...? -dijo Yui mientras tomaba asiento.

-¿Quieres un poco de té Yui? -dijo el joven mientras servía una taza de té que parecía ser muy lujosa.

-¿Cómo sabes mi nombre? -preguntó.

-Por favor Yui. Una pregunta a la vez. Dime, ¿Quieres té sí o no?

-S-Sí... -respondió avergonzada.

-¡Yo también quiero té! -dijo una niña de unos trece años como mucho.

-Claro claro. Para ti también habrá té-dijo el joven-. Toma Yui -dijo mientras le pasaba la taza.

-G-Gracias -respondió. Lo probó.

-¿Está bien? -preguntó.

-¡Es delicioso!-respondió-. Creo que es el mejor té que he probado.

-Me halagas Yui.

-¿Puedo haceros una pregunta?

-Claro, ¿cuál?

-¿Quiénes sois vosotros?

-¡Oh! ¡Qué modales los míos! Lo lamento, empezaré. Yo soy Sol, y ella es mi hermana Luna.

-¿Sol y Luna? -dijo Yui.

-Así es.

-¿Y queréis algo de mí?

-Así es. Verás Yui, mi hermana y yo te hemos observado desde siempre, y eres una persona muy interesante.

-¿Interesante?

-Así es. Sé el porqué de tu viaje. El porqué de tu soledad, o mejor dicho tu antigua soledad.

-¿A qué te refieres con antigua?

-¿Acaso no te das cuenta aún Yui?

-Es un poco lenta hermano -dijo Luna riendo.

-Parece ser.

-¿Cómo que lenta? -dijo Yui enfadada.

-¡Ah! ¡Qué miedo! -dijo la niña mientras se escondía detrás del joven.

-L-Lo siento -dijo Yui avergonzada.

-Verás Yui...-

-¡Sol! ¡Luna! ¿Dónde estáis? -gritó un hombre.

-¡Oh! Es nuestro padre. Debemos irnos Yui, fue un placer. Tomemos té otro día. Vámonos Luna.

-Sí -dijo la niña mientras le seguía.

-¿Dónde estábais? -dijo el hombre con una gran barba blanca.

-Lo sentimos padre. Es sólo que estábamos con Yui -dijo mientras se giraba.

-¿Oh? Que ya está aquí -dijo.

-Así es. Adiós Yui -dijeron el joven y la niña.

-A-Adiós... -respondió Yui.

-Así que tu eres Yui -dijo el anciano.

-S-Sí. ¿Quién es usted?

-¿Yo? Como habrás observado soy el padre de esos dos de antes. Pero no tengo un nombre fijo, mi nombre varía dependiendo del país.

-¿Cómo dice...? -preguntó nerviosa.

-Soy lo que tú llamarías Dios, Yui -dijo. Yui quedó pensativa ante la respuesta de tal magnitud.

-Jajaja-empezó reír-. Vale, me habias convencido al principio. Pero no esperé esa respuesta.

-¿Podría ser que no me crees?

-¡Cómo voy a creerle! Además, soy atea por si no se ha dado cuenta.

-¿En serio? Es una pensa. Dime, ¿Qué pasaría si te dijera-dijo mientras Yui cerró los ojos para beber el té- que soy tu hermana? -dijo Ui.

-¡¿Qué demonios?! -exclamó Yui levantándose de repente ante la imagen que tenía ante sí.

-¿Sucede algo? -dijo.

-¡M-Maldita! -dijo Yui y a continuación le lanzó a por Ui.

-Debes calmarte -dijo y salieron unas cadenas que agarraron a Yui por el cuello, los brazos y las piernas.

-¡Suéltame! -dijo totalemente enfadada.

-¿Qué harás cuando te suelte?

-¡Matarte! ¡Eso haré!

-¿En serio? ¿Serías capaz de matarme, Yui? -dijo Tsumugi.

-¿Qué...? -dijo Yui petrificada. Fue liberada.

-Veo que estás calmada.

-¡¿Quién eres tú?! -gritó.

-¿Que no me ves?-dijo mientras se agachaba-. Soy Ritsu-dijo la chica.

-Mentira...

-No, soy mejor Mio. Tengo un mejor cuerpo ¿no crees?

-No puede ser...

-Así que mejor cálmese, Yui-sama -dijo Azusa sonriendo.

-¡Mentira!-dijo mientras se arrastraba para escapar de Azusa-. Es una mentira -dijo. Se levantó y salió por la única puerta que había en la habitación.

-Empieza ahora... -dijo el anciano mientras bebía el té.

-''¡¿Pero qué demonios pasa aquí?!'' -pensaba Yui mientras corría-. ''¿Esa era Ui?''

-¿Dónde vas Yui? -dijo el anciano delante de ella.

-¡Voy a salir de aquí! -dijo mientras le esquivaba para seguir corriendo.

-Deberías calmarte -dijo y golpeó el suelo con su bastón.

-¿Qué demo...-dijo Yui al ver que el paisaje había cambiado, ahora estaba en las nubes, podía ver el suelo desde allí arriba. Empezó a caer-. ¡M-Maldición! -gritó mientras caía.

-¿Asustada Yui? -dijo el anciano a su lado, él también caía.

-¡Tú! ¡Maldito viejo! ¡No sé quién seas pero...!

-Ya te lo he dicho, soy Dios Yui.

-¡Ya está bien de bromear! ¡Sácame de aquí! -gritó mientras caía.

-Sólo tú puedes salir de aquí -dijo. Desapareció.

-¿Sólo yo...?-dijo-. ¿Qué hago? ¿Qué hago?-dijo mientras caía-. ''¡Es el fin!'' -pensó con los ojos cerrados esperando el impacto. Y cuando estaba a punto de caer. Despertó...

-¡Ahhh!-aspiró profundamente Yui en su cama-. ¿Un sueño...?-pensó-. Ja... ¡jajaja! ¡Ya decía yo que era imposible! ¿Dónde están las demás?-dijo al ver la habitación sola-. ¿Es otro hotel? Tsumugi como siempre gastando-se levantó y empezó a caminar-. ¿Chicas? ¿Dónde estáis?-dijo minetras salía de la habitación-. ''¿Otro sueño?''-pensó. Se pellizcó para comprobar-. ''¡Duele!'' ''No puede serlo''-bajó las escaleras hasta la recepción-. ¿Hay alguien? -preguntó. Todo estaba vacío-. Esto no es gracioso -escuchó la risa de una niña-. ¿Quién anda ahí?-volvió a escucharla-. ¿Hola...? -salió del hotel.

Miró en todas las direcciones en busca de la fuente de las risas de antes.

Vio que una mano la llamaba.

-¡E-Espera! -dijo Yui mientras corría hacía un callejón. Cuando entró en el callejón ahí estaba la niña, quien le daba la espalda-. Niña, ¿estás bien?

-¿Quieres jugar, Yui? -dijo la niña.

-¿C-Cómo sabes mi nombre? -dijo Yui, llegó hasta donde estaba la niña, la agarró del hombreo y la giró.

-¿Ehh? Es muy cruel que ya te hayas olvidado de mi Yui -dijo la niña al girarse.

-¡R-R-Rose...! -dijo Yui aterrada.

-¿Sucede algo Yui?-dijo-. ¿Por qué Yui? ¿Por qué no me protegiste a mi y a mi familia? -dijo, y le agarró la mano. La cara empezó a derretirse.

-¡Ah! -gritó Yui aterrada mientras retrocedía. Alguien le agarró los hombros.

-No tengas miedo Yui -dijo un anciano.

-''¡Esa voz...!''-pensó mientras se giraba-. M-Maestro...

-¿Sucede algo?

-... -Yui seguía petrificaba ante lo que veía.

-Por tu culpa Yui, por tu culpa fui asesinado. A pesar de haberte criado y darte todo lo que pude.

-No...

-¿Por qué Yui? -decía Rose mientras se acercaba a Yui.

-No... -se repetía Yui.

-¿Por qué cargué con tus pecados Yui? -dijo el anciano.

-¡No!-gritó Yui y a continuación se agachó y se puso de cuclillas con las manos en los oídos mientras se repetía-. No, no, no, ¡debe ser un sueño!

-¿Por qué Yui?

-¿Por qué?

-¡No! -cambio de sitio. Yui se encontraba en una habitación oscura, ella era iluminada por una luz.

-Hola Yui -dijo el anciano.

-Tú otra vez -respondió. Salieron a la luz Dios, Sol y Luna.

-Hola de nuevo Yui -dijo Sol.

-¡Hola Yui! -gritó Luna.

-¿Qué hago aquí? ¿Qué es este sitio?

-Es la habitación de la aceptación. Ahora te mostraré tus debilidades.

-¿Mis debiliades? ¿Tengo alguna?

-Muchas.

-¿Acaso son mis heridas?-dijo mientras se alzaba la camisa-. No... está...

-Esas no son tus debilidades. Éstas son -dijo, a continuación unas luces se encendieron dejando al descubierto las debilidades de Yui.

-Hola Yui -dijo Ritsu.

-¿Qué...?

-Hola Yui -dijo Mio.

-Buenos días Yui -dijo Tsumugi con una sonrisa.

-¡Yui-sama! ¡Hola! -dijo Azusa.

-Oye, oye, oye. ¿Qué sucede aquí? ¿No ibasa mostrarme mis supuestas debilidades? -dijo Yui.

-Así es.

-¿Y qué hacen ellas aquí?

-Te dije que era lenta hermano -dijo Luna.

-Así parece ser.

-Ellas son tus debilidades. Pero sólo porque tú quieres Yui.

-¿Sólo porque yo quiero?

-Así es.

-Mírala -dijo una voz.

-Pobrecita.

-Así es.

-¿Quién es? -dijo Yui.

-¿Eh? ¿No sabes quiénes somos? Somos tú, Yui -dijo una Yui con unas letras en su frente que decía ''Ira''.

-¿Yo...?

-Mira si eres lenta... -dijo otra Yui con la palabra ''Envidia''.

-¿Qué demonios?

-Aunque debo admitir que soy muy guapa, ya sé por qué siempre ligo con alguna -dijo la Yui con ''Lujuria''.

-No lo entiendo -dijo Yui.

-¡No entiendes nunca nada idiota! -gritó ''Ira''.

-Ira, cálmate. Nos esperábamos esto y lo sabes -dijo Lujuria.

-V-Vale...

-Dime Yui -dijo Lujuria.

-¿Qué?

-¿Qué se siente el tener tantas mujeres a disposición? ¿Te gusta verdad?-dijo mientras se acercba a Tsugumi-. Se siente muy bien. El placer, el maravilloso placer -dijo mientras acariciaba los pechos de Tsugumi.

-Y-Yui... -dijo sonrojada.

-¡Aléjate de ella! -gritó Yui y se lanzó a por ella, no pudo moverse ya que sus mados estaban atadas a unas cadenas que salían del suelo.

-Siempre enfadada-dijo Ira-. Por eso nunca progresas, me dejas siempre todo el traba a mi-dijo mientras se colocaba en frente de ella y le agarraba las mejillas-. Como me gustaría matarte ahora, pero eso sería un problema.

-Encima-dijo envidia-. Siempre mirando a las familias felices, ¿acaso porque tú no hayas podido tener una los demás tampoco pueden?

-¿A qué te refieres? -dijo Yui.

-¡Já! Y lo pregunta. Si es obvio, cada vez que ves a alguna familia pasando el rato juntos te entran ganas de matarles.

-¡Mentira! -dijo Yui.

-No mientas -dijo Ira.

-Pero si yo no...

-Dime Yui-dijo Lujuria-. ¿Pasamos un rato agradable con ellas? ¿Te imaginas cómo sería hacerlo con cuatro al mismo tiempo?

-¡Cállate! -gritó.

-Ahí va de nuevo -dijo Ira.

-Yui-dijo Dios-. Este lugar es para que te des cuenta.

-¿Darme cuenta de qué?

-De tus restricciones. De lo que te retrasa, de lo débil que eres,

-¿Soy débil...? -dijo Yui.

-¡Mucho! -gritó Ira.

-Sí, tus amigas son tu debilidad...

-...

- Pero...

-¿Pero?

-... Puedes volverlas tu fortaleza.

-¿Mi fortaleza?

-Así es. Cuando sientas que no puedes apóyate en ellas. No intentes hacerlo todo tú.

-Pero si yo siempre lo hago...

-Mentira-dijo una Yui con la palabra ''Ogullo''-. Siempre quieres ser la heroína del día.

-Eso es mentira.

-¿De verdad?-dijo Orgullo-. Cuando conociste a Rose y a su familia y cuando fueron asesinados te encargaste de ello tú sola.

-Pero fue para protegerlas a ellas.

-No, fue por tu propia satisfacción ,si las hubieras dejado ayudarte hubieras atrapado al hechicero. Cuando te encontraste con la asesina hiciste que las demás se fueran.

-Pero fue porque...

-Querías ser el héroe. Ritsu estaba herida, sí, pero ella podía aguardar. Las demás te podrían haber ayudado, la asesina no la hubiera atacado y lo sabes.

-¿Lo sabía...? -se repitió.

-Y, cuando salvaste al niño de aquél incendio tu herida se abrió, y ni siquiera fuiste capaz de pedirles ayuda a tus amigas.

-Pero si lo hubiera hecho ellas se habrían preocupado.

-No, fue porque sentiste que no necesitabas ayuda de nadie. Después de todo eres Yui ¿no? Además, lo único que conseguiste fue que se preocuparan más aún. Pensaron que te perderían.

-¿En serio...?

-De verdad-dijo Orgullo mientras suspiraba-. Ellas no te merecen.

-¿Y bien Yui? -dijo Dios-. ¿Te has dado cuenta de algo?

-...

-Vale, vamos a ayudarte -dijo. La habitación empezó a volverse más pequeña.

-No servirá de nada -dijo Orgullo y a continuación desapareció junto con los demás.

-''¿Soy así de orgullosa?''-pensaba Yui-''¡No puede ser!'' ''Siempre pensé que el Maestro me había educado bien'' ''Pero...''

-El tiempo se acaba Yui -dijo Dios.

-''Soy una orgullosa. De verdad pensé que podría hacerlo yo sola, no quería que me ayudaran, mostraría lo débil que soy. Sí, me gustaría intentar tener relaciones con todas las chicas posibles, y con mis compañeras da un morbo especial. Sí, admito que sentí mucha envidia cuando veía pasear a las demás familias, hasta el punto de querer matarlos. Me enfado con falicidad, incluso insulté a Dios en su cara, ¿quién me creo que soy...?''-pensó y de repente, cuando las paredes estaban a punto de aplastarla-'' Ya veo... Con que eso era...''-Dios -dijo.

-¿Sí? ¿Yui?

-Mi peor enemigo... ¡Soy yo! -gritó, cerró los ojos a la espera de que as paredes la aplastaran, pero eso no pasó. Se detuvieron.

-Así es. Te has dado cuenta -dijo, la habitación se iluminó.

-¿Y las paredes...? -dijo Yui mientras estiraba los brazos.

-Las paredes eran tu propia mente Yui -dijo Dios.

-Felicidades Yui -dijeron Sol y Luna.

-Bien hecho -dijeron los pecados.

-Supongo que... lo has hecho bien -dijo Orgullo mientras miraba a otro lado.

-Tú nunca cambias verdad... -dijo Lujuria.

-¡C-Cállate!

-Muy bien-dijo Dios, los pecados se fueron-. Ahora que te has dado cuenta de tus defectos debes superarlos.

-Sí.

-Desde ahora serás una nueva Yui ,que será capaz de apoyarse en los demás, controlar sus emociones y sentirse bien por quien eres. Y lo de las chicas y eso... Te pido que te controles un poco.

-No prometo nada -sonrió Yui.

-De verdad... Adiós Yui. Tomemos el té de nuevo.

-''Ni muerta''-pensó Yui-. Adiós.

Despertó. Las lágrimas recorrían sus mejillas, intentó levantarse pero no pudo a causa de que las chicas estaban durmiendo junto a ellas. De verdad, no te merecen pasó por su mente aquellas palabras. ''Puede que tengas razón.'' pensó Yui. Miró al techo y dijo antes de caer dormida.

-Después te preguntas por qué hay ateos... -dijo antes de caer dormida de nuevo, esta vez, con una sonrisa.