Muchas gracias a Dead y a Paradice que se molestan en dejarme reviews y dicen cosas bonitas, es awesome tener lectoras como ustedes :).
Un Jobberknoll es un ave mágica muy curiosa, no emite sonido alguno hasta el día de su muerte, cantando todos los sonidos que ha escuchado en su vida pero al revés.
Las cosas habían marchado bien con Jim… bueno, tan bien como podían marchar con alguien tan diferente y especial como él, Jim tenia malos días en que estaba furioso sólo por que sí, Seb aguantaba su humor de perros lo mejor que podía aunque también tenía límites y varias ocasiones había terminado en pleito, pleito que derivaba en alocados encuentros sexuales.
La Sala de Menesteres era el lugar donde intimaban, el primero en llegar ahí siempre era Seb, Jim lo seguía un poco después, sorprendiéndose de lo sencillo de la habitación, sólo una cama, a veces un sillón y un librero lleno de novelas y poemarios muggles que leían juntos, una vez le peguntó a Sebastian en qué pensaba al pasar por la sala, a lo que Moran respondió, encogiéndose de hombros: "sólo pido un lugar para estar contigo, Jim", y James lo había besado mucho ese día, porque aquello había sido bastante tierno y de alguna manera lo había hecho sentir feliz.
El invierno se había ido, dejando entrar una agradable y brillante primavera, las clases de Cuidado de criaturas mágicas se ponían interesantes, James había tomado esa asignatura sólo por los EXTASIS, quería obtener todos los que pudiera, y Seb…bueno, a Seb le gustaban esos bichos, de hecho mascaba un sirenio algo torpe y mal pronunciado a veces, pero hablaba sirenio y eso era un mérito bastante considerable para un muchacho de 17 años, aunque nunca lo había visto intentar hablar con las criaturas del Lago Negro, Seb era el mejor en esa clase, después de Jim obviamente, decía que su criatura favorita era un animalejo muggle llamado tigre, le enseñó unos cuantos dibujos a Jim, ¡ah, porque Sebastian dibujaba muy bien!, otra cosa que añadir a esa cajita de monerías, James tenía la certeza de que nunca se aburriría con él.
Habían estado cuidando un Jobberknoll cada estudiante, criaturas bastante interesantes, James estaba particularmente orgulloso del suyo, tenía un hermoso plumaje color azul vibrante, indicador de la buena salud de la criatura, al final del año escolar los dejarían libres, James no podía negar que eso era un poco triste, tanto trabajo para nada, bueno, al menos tendría una excelente califiación, estaba tomando algunas notas cuando la jaula cayó al suelo, el Jobberknoll se agitó desesperadamente, Jim levantó la vista para encontrarse con la burlona sonrisa de Powers, claro, tenía que ser él.
- Eres un imbécil- masculló James, mientras levantaba la jaula.
La puertecilla de la jaula se abrió y el Jobberknoll se alejó volando, Jim maldijo y fue corriendo tras él, había una posibilidad de atraparle, pequeña pero la había, alguien venía tras él, no tenía que voltear, sabía que se trataba de Sebastian.
Moriarty no quitaba la vista del ave, aunque estaba consciente que se habían alejado mucho de la clase.
- ¡James!- gritó Bastian.
Entonces ocurrieron demasiadas cosas en muy poco tiempo, el Jobberknoll abrió su pico dorado y comenzó su extraño canto, lo último que entonó fue un "¡Semaj!" antes de que algo lo golpeara, causándole la muerte, James vio las bellas plumas azules desparramarse en una lluvia de sangre, todo el trabajo a la mierda, entonces alguien lo tacleó, levantó la vista para contemplar la horrible escena de Sebastian siendo golpeado en el rostro y cayendo inconsciente al suelo, ¿qué demonios estaba pasando?, se arrastró hasta el cuerpo inerte de Moran y lo examinó, tenia una herida en medio del rostro, apenas un centímetro debajo de los ojos, de pómulo a pómulo, cruzándole la nariz, escuchó de nuevo un silbido en el aire, algo le rozó la coronilla, se giró para poder ver lo que sucedía, entonces lo entendió todo, en su afán por recuperar el Jobberknoll se acercó demasiado al Sauce boxeador, Bastian lo había protegido otra vez.
Arrastró a Bastian lejos de aquel peligro, el profesor se acercaba corriendo, obviamente su enorme anatomía no le permitió llegar a tiempo, observó horrorizado a Seb, Jim le explicó como pudo lo sucedido, omitiendo lo de Powers, el profesor levantó a Seb y lo llevó a la enfermería, siendo seguido por James.
Cuando Sebastian recobró la consciencia Jim seguía a su lado, ileso, aunque un poco inquieto por él.
- ¿Cómo te sientes?- preguntó Moriarty -¿necesitas algo?-
Bueno, eso era algo nuevo, Jim siendo amable y casi cariñoso, sonrió ante sus atenciones.
- Todo tranquilo, ¿te hiciste daño?-
- No, pero tú sí-
- Oh, no importa-
- Tienes otra cicatriz en el rostro, todo por mi culpa-
- No te preocupes, James, a mí no me importa, además a mi padre parecen gustarle-
Jim no sonrió – a mí me molesta, tener que ser protegido, aunque sea por ti…-
- Has de acostumbrarte- dijo Seb – eso voy a hacer de ahora en adelante, cuidar de ti, evitar que te ensucies las manos, eres un chico muy curioso y travieso, James, alguien debe limpiar tus desastres-
- ¿Y planeas ser ese alguien?-
- Sí, y te ayudaré a causar desastres también-
Una sonrisa compartida, la mano de Seb alcanzando la de Jim, silencio.
- Aunque no me importaría que fueras un poco más cuidadoso- comentó Bastian, aún sonriendo.
- No te prometo nada-
