"Maldita Gemela"
Capítulo 11: Despedida
Sí. Tenía que estar. Debíamos llegar. No podía perderlo. Maldito Itachi que Dios no lo tenga en la gloria. ¡Desgraciado! Lo odio. Y a Sasuke también.
Pero no tanto como lo quiero. Lo quiero, lo necesito. Ya. A mi lado. Y por eso "caminaba" (¡Si estás corriendo!) Bueno...corría con Naruto para detenerlo.
Sabía que iba a ser difícil, Sasuke siempre fue alguien complicado de controlar. ¡Y si no lo lograba? Pf, madre mía. Jamás fui pesimista, eh...sépanlo.
Ya me había quitado esas estúpidas ropas de enfermera. Realmente...¡ese plan era malísimo! Piénsenlo un segundo: Tengo cara. Me reconocerán. De última, me parecería a Rukia. Pero, ¿qué demonios haría Rukia vestida de enfermera? Madre mía, hubiese mandado a Naruto por los cielos si no sería que lo hace por una causa noble. Es decir, intenta ayudarme. Y yo lo valoro. Aunque semejante plan...¡somos ninjas! Naruto, pero ¡por favor! ¿Cómo se le ocurre pensar en pelucas mientras sé el justu de transformación? No dije nada, ya que yo no lo haría debido a mi falta de fuerzas. Pero igual... les aseguro que casi lo mato al escucharlo decir eso.
Pero ahora había muchas cosas más importantes. Bueno...una. Y no era una cosa, era una persona.
Sasuke Uchiha.
Recuerden. Yo iba en camino a la salida de Konoha por eso mismo.
Naruto me miraba sospechosamente. Sabía bien que yo estaba haciendo maquinar mi cabeza de una manera impresionante. Suspiró.
- No soporto verte así - admitió
Lo miré atónita, vacilé un segundo...- ¿Así? - intenté hacerme la tonta
- Venga, Sakura - dijo desanimado. Intento fallido.- Sé que te mueres por ver a Sasuke y traerlo pero sabes bien que todo puede salir mal- Sus palabras me dolían
Lo fulminé con la mirada.- Cállate. La única pesimista aquí soy yo. Debemos encontrarlo -
- Debemos pero tal vez no podamos -
- ¡Basta! - grité histérica
Se calló. Estaba afectado. Él, Naruto Uzumaki, el chico menos pesimista del mundo lo estaba siendo ahora. Yo entristecía cada vez más.
A pocos metros de la salida de Konoha, entre los árboles, divisé una figura muy familiar. Esa pose inconfundible. Se me aceleró el corazón. Corrí con todas las fuerzas (poquísimas) que tenía.
- ¡Sasuke! - grité entrecortadamente, a tres metros de él.
Sentí como Naruto me seguía. - Uff... -
- ¿Qué hacen aquí? - dijo indiferente
Me estremecí. Otra vez su maldita frialdad - No te vayas - supliqué.
- ¿Qué hace aquí? - le cuestionó a Naruto - Debe estar en el hospital -
- No te vayas - repetí - Sasuke...-kun -
Me miró. El corazón se me salía de la boca con cada latido. Me golpeaba el pecho con intensidad. Iba a morir en ese instante. Lo tenía tan cerca y tan lejos a la vez.
- No tengo otra opción -
- Sabes bien que no es así - aún mantenía la calma. Miré al suelo.- Puedes quedarte conmigo...con Naruto, Rukia, Ino, los de la Academia...- sonreí melancólicamente - ¡Kakashi-sensei! - Faltaba poco, iba a llorar...- Todo sea por los momentos que pasamos juntos. No me dejes. - Volví a decir - Te quiero muchísimo pero lo que no quiero es perderte. -
Me imaginé el rostro entristecido de Naruto por mis palabras, pero sólo me interesaba Sasuke. Los segundos pasaban. El silencio y la desesperación, por mi parte, reinaban el lugar. Por su expresión, pude notar que Sasuke estaba meditando.
Eran momentos de vida o muerte. Estaba a punto de perderlo. Algo que no podía suceder. Algo que no quería que sucediese.
- Lo siento - se disculpó de repente
- ¡Sasuke! - grité, aunque lo tenía prácticamente a mi lado. Se me quebraba la voz - No te vayas, por favor y si te vas, llévanos contigo. Te ayudaremos.-
- ¡Cómo se nota que no saben nada! - gritó furioso. Me estremecí otra vez.
Maldito frío y egocéntrico Uchiha pensé en mi fuero interno. A pesar de eso, toda mi vida caí bajo su hechizo y, como un montón de chicas, estaba enamorada de él.
- Poco me importa si sé o no sé - dije observando el suelo - pero no quiero que te vayas. Y si no tienes otra opción, llévanos contigo. Te ayudaremos. - Uno...dos...tres - No me dejes - y la lágrima iba a caer...- No ahora. - y cayó. Pero me controlé.
- Sasuke, quédate. - Naruto había hablado por primera vez desde que estábamos allí.
Los miré. Estaban tensos, mirándose seria y fijamente. Sentí un escalofrío. Parecía como si fuesen dos enemigos de hace mucho tiempo, que se habían reencontrado e iban a luchar.
Y mucho no me equivoqué...
- No lo haré- casi me largo a llorar pero me contuve
- Por favor...- susurré inaudiblemente
- No - volvió a decir con su típico tono frío y repugnante
- Hazlo o haré que te quedes a la fuerza - añadió Naruto
Eso era pura tensión. Ya no podía soportalo. Sasuke se iba, pero antes pelearía con Naruto. Estaba más que claro... ¿por qué? ¿Por qué complican todo de esta manera?
Sasuke se acercó a Naruto y esté le pegó un puñetazo. Ahogué un grito de horror mientras que abría los ojos de manera enorme y di un paso hacia atrás. No podía permitirles eso, pero mis pies no accedían a avanzar. Sólo retrodecían. Naruto y Sasuke se hundieron en una intensa pelea, yo de a ratos gritaba y sollozaba, no quería verlos así. Cerré los ojos un segundo y cuando los abrí, oí un grito de Naruto. Lo vi caer. Casi inconciente. Me horroricé de manera tal que grite un ¡Naruto! a voz altísima. En realidad, fue un chillido agudo y estremecedor. Sasuke me miró.
- Quédate. No me cansaré de pedírtelo. - apenas podía mover la boca - Quédate, quédate. ¡Quédate! Por favor, Sasuke Uchiha. Hazlo por... ¡no sé, demonios!- histérica, histérica, histérica. - ¡Pero, quédate! -
- Molestia - dijo y desapareció
Ya no tenía que contenerme. Me quedé allí, inerte. Procesando. Fue todo tan rápido. Y me di cuenta que la felicidad dura poco. Poquísimo. Comencé a llorar, como de costumbre... miré a Naruto. Enceguecida di un paso hacia él, pero me detuve.
Estaba detrás de mi.
- Gracias - pronunció antes de que todo se volviese negro.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Creí estar muerta un minuto. No sentía nada, absolutamente nada. Ni olor, ni ruidos, ni nadie me tocaba. Era como si no tuviese cuerpo... como si no existiera. Apenas me di cuenta de que me quedaba conciencia.
Pero luego, sentí una mano tocándome el cabello. Estaba caliente, y me estremecí. Pretendía abrir los ojos, era una lucha dificilísima. Pero no me imaginé que la realidad sería mucho peor que no sentir nada.
- Sakura...- pronunció dulcemente una voz familiar para mi.
- ¿N-a-r-u-t-t-o? - intenté decir, abrí un poquito los ojos.
La cálida mano volvió a tocarme. Me sentí segura un momento. Al abrir los ojos, vi el rubio cabello de él. Vi la sangre en su cara y los golpes. Volví a cerrar los ojos. Había sido verdad. Todo. Estaba sola, sin él. Un dolor invadió mi pecho, impediéndome respirar. Me faltaba el aire, sentía como todo daba vueltas a mi alrededor... definitivamente prefiero la inconciencia. Estaba imaginándome mi vida sin él. ¿Qué vida? Sin él, no tengo vida. No sirvo. No existo. No soy nada.
- Duerme -
- No me quiero dormir- mentí y abrí los ojos - él...-
Asintió tristemente. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me senté. Noté que estaba en un sofá, específicamente en la casa de Naruto. Él estaba arrodillado mirándome, con algo de tristeza y algo de pena.
- ¿Cómo estás? - cuestionó mientras se sentaba a mi lado, rodeándome con un brazo
- Me siento fatal -
- Dijo que volvería -
- ¿Y si no lo hace? - pregunté, horrorizada
- Lo olvidarás...-
Olvidar. Qué palabra. Y qué equivocado estaba Naruto. ¿Yo? ¿Olvidar? ¡Jamás! Sasuke había marcado mi vida, eso lo sé muy bien. No podría olvidarlo. No veo mi vida sin él. No existe Sakura sin Sasuke.
- Naruto, yo le pertenezco a Sasuke.- dije resaltando el "pertenezco" - No podré -
- Y yo, ¿a quién le pertenezco? - me cuestionó, con un deje de tristeza que me hizo estremecer.
- A Hina, ¿acaso no te das cuenta? - lo miré - Te quiere muchísimo, pero, tú sabes... Es muy tímida -
- No creo, yo le pertenezco a una ojijade que está cerca mío -
Cerré los ojos. No quería ser yo esa ojijade. No quería hacer sentir mal a Naruto. No quería herirlo. Pero, sin embargo... no tenía otra opción. Traté de arreglarlo de alguna manera.
- Hmmn...Naruto. - suspiré y miré hacia el suelo - La ojijade lamenta muchísimo no poder quererte como tú la quieres a ella. Me pregunta si la perdonas, ¿la perdonas? -
- Si eso evita que nos separemos...- me estrechó con más fuerza
Ay, Naruto... pensé. Se me complicaba muchísimo estar con él sabiendo que cada palabra que yo le decía me dolía. Él estaba dispuesto a hacer todo por mí, y sin embargo yo...
¿Yo qué?
Me levanté, y busqué un espejo que Naruto tenía en la pared. Me miré. Un asco. Demacrada, ojerosa, con los ojos llorosos y el cabello despeinado.
- Soy un asco - me dije en voz alta
- Sin embargo te quiero - bromeó Naruto
No me reí. Me miró con cara rara y yo, estaba seria. Parada e inerte. Sasuke. Sasuke...
Sasuke.
Esto se me está volviendo una obsesión.
¿Lo podré olvidar?
No, no, no.
¿Entonces?
Suicídate
Otro día.
O tal vez no haga falta, tal vez algún ninja me tiene piedad y me mata de una vez. ¿Por qué tengo que sufrir? Cuántos por qué... ¿Y las respuestas? No están. Como siempre.
Sasuke Uchiha te odio.
.
.
.
.
Y te amo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Las palabras de la pelirosa le martillaban la mente. Ella quería ayudarlo. Él y su orgullo. Él y su indiferencia.
Él la lastimó por todo eso. ¿Qué estaría haciendo? ¿Habrá despertado? ¿Lo extrañaría?
¿Naruto se estaría aprovechando?
¿Naruto estaría vivo?
¿Y Sakura?
Aquí la única preocupada no era ella.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Flash back-
- Quédate. No me cansaré de pedírtelo. - apenas podía mover la boca - Quédate, quédate. ¡Quédate! Por favor, Sasuke Uchiha. Hazlo por... ¡no sé, demonios!- histérica, histérica, histérica. - ¡Pero, quédate! -
- Molestia - dijo y desapareció
...
- Gracias - pronunció antes de que todo se volviese negro.
- Fin flash back-
- ¡AH! - chillé
Me arrodillé en el suelo y comencé a llorar como una niñita. Otra vez. Estaba cansada. Estaba triste. Estaba enojada. Estaba enamorada. Estaba pero no estaba.
Débil. Molestia.
- Naruto, me voy- dije con un hilo de voz.
Se acercó hacia mí, escrutando mi rostro. Sonrió tristemente y me abrió sus brazos. Al ver que yo no respondía, se acercó y me abrazó. Un cálido abrazo. Esos que hace años necesitaba. Naruto me proporcionaba todo.
Todo.
Y la que no le daba nada, era yo.
- Sasuke - susurré
- ¿Qué? -
- Nada...- miré al suelo - Me voy.-
- ¡No! - me retuvo en sus brazos, una cárcel de máxima seguridad
- Naruto por favor. Esto me está matando. No puedo. Sasuke me va a matar, déjame irme. Sola. Eso, quiero estar sola.- no me soltaba - ¡Sola! - chillé llorando
Demonios. Mi humor, ¡vaya humor!
- Ya, ya. - dijo algo enfadado, me soltó y me abrió la puerta.
No le hablé. Solo caminé y me dirigí a casa.
Sería un largo camino.
Despedidas...
Las odio. Y me trauman.
Pero este trauma es el peor de mi vida.
No sabía como terminar el capi... pero bueno. Aquí está. Ahora el tiempo pasará rapidísimo :o
Gracias a todos, gracias (:
Saludos enormes a Koni y a Dani :3
