Titulo original: Growing Up Black

Autor original: Elvendork Nigellus

Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling. La historia es de Elvendork Nigellus

Nota del traductor: disculpen la tardanza, por cosas de la vida no he podido subir este capitulo, mañana espero poder subirles dos como compensación Gracias a todos los que han dejado su review, me alegra que les guste la historia.


El 03 de agosto la familia regreso a Inglaterra, dejando atrás a Harry, Draco y Sirius para que disfrutaran de lo que quedaba de verano. Se dedicaron a jugar varios partidos de Quidditch, a explorar el bosque que estaba alrededor del palacio pero más que todo Sirius se dedicó a ayudar a los chicos mientras estos aprendían diferentes hechizos, ambos chicos sabían gran cantidad, después de todo habían estado memorizando movimientos de varita desde que Cassiopeia les había dado varitas de práctica, pero a pesar de todo comprobaron que era un poco más difícil el combinar la técnica externa de movimientos con su magia interna. Finalmente un día estaban practicando con el hechizo de levitación, que había probado ser algo difícil, Harry estaba comenzando a sentirse fastidiado y frustrado.

-Vamos Aries- urgió Sirius. – Tienes que visualizar a la pluma volando, imagina que tu magia se desliza por tu brazo hasta tu varita y luego levanta la pluma por el aire-

-Wingardium Leviosa- entono Harry por quinta vez y esta vez, finalmente, su pluma se levantó agraciadamente por el aire.

Draco aplaudió entusiastamente. – ¡Lo lograste! Ahora es mi turno- salto de la cerca en que estaba sentado y corrió hasta donde estaban los otros, levitando suavemente la pluma, Harry la regreso a su puesto encima de una piedra, Draco saco su varita y apunto a la pluma.

-Wingardium Leviosa- dijo, logrando mover ligeramente a la pluma.

-Enfócate Draco- dijo Sirius. – Tu varita no es una espada de batalla, trata de hacerlo más suave solo un poco-

Draco trato de nuevo y esta vez logro que la pluma flotara.

-Bien hecho- dijo Sirius, dándole una palmada en la espalda a Draco. –Y lo lograste en tu segundo intento-

-Buen trabajo- murmuro Harry, pero se notaba que no estaba siendo completamente honesto, no estaba acostumbrado a que Draco lo superar en las lecciones y pensándolo bien no le gustaba mucho.

-Quiero intentarlo de nuevo- dijo Draco pero Sirius lo paro.

-Espera, es el turno de Aries-

-No, está bien- dijo Harry con tristeza. – Termine por ahorita, sigue tu-

Sirius arrugo la frente, pero decidió seguir ayudando a Draco, Harry siento algo dentro de él rugir en rabia, Sirius era su supuesto papa, y Harry era siempre el mejor en las lecciones, cierto Draco era una competencia digna y en ocasiones difícil, pero en esta oportunidad Draco había logrado el hechizo en la mitad del tiempo que le había tomado a él.

Estas siendo estúpido, se dijo a sí mismo, Draco solo estuvo un poco delante de ti, además de que tuvo la oportunidad de ver a papa trabajar contigo.

Pero papa está trabajando con él ahora.

Harry recordó su primer encuentro con Draco, en específico la primera conversación que habían tenido, en donde él había prometido no robar los papas de Draco si a cambio Draco no robaba los Squibs de Harry, todo este tiempo habían mantenido ese trato, pero nunca habían discutido que hacer si Sirius entraba en la dinámica familiar.

Tu querías que papa le diera un poco de atención a Draco, ¿Recuerdas?

Cállate.

Mientras estos pensamientos llenaban por completo su mente, Harry caminaba sin rumbo por el bosque. Probablemente papa y Draco ni siquiera se darían cuenta., siguió el pequeño camino mientras iba rodeándose de árboles, pateando montoncitos de hojas mientras caminaba, cuando de repente escucho un enojado siseo.

-Estas perturbando mi nido, Humano- escucho y dándose media vuelta descubrió una enorme serpiente.

-Déjame en paz- comando y la serpiente se contrajo.

-He escuchado sobre ti mi Señor- siseo. – Tú eres el gran mago que habla nuestra noble lengua-

-¿Qué tan gran mago puedo ser, si me toma 5 intentos el lograr el Hechizo de levitación?- dijo sentándose al lado del camino. – Draco lo logro en 2 intentos-

La serpiente se rió. – Existe más de un tipo de magia, ¿No es cierto? ¿Puede este Draco hablar con serpientes?-

-No-

-Entonces hay por lo menos un área en el que eres su superior-

-No quiero ser su superior- dijo Harry, pero el siseo se escuchó falso hasta para sus oídos.

-Si eso es verdad, ¿entonces porque te molesta que el otro chico te haya superado? ¿Acaso siempre lo hace?-

Harry negó con la cabeza. – No, en realidad generalmente es al contrario-

-¿Acaso el chico sale corriendo molesto cuando tú lo superas?-

Harry se rió a pesar de todo. – A veces, pero no muy seguido-

-¿Es este Draco, es tú más odiado enemigo?-

-No para nada, es mi primo, prácticamente mi hermano-

La serpiente se deslizo un poco más cerca de Harry. – Perdóneme, mi señor, me temo que no veo la causa de su frustración-

Harry paro un momento. – Supongo que estoy acostumbrado a ser el centro de atención de todos- pero eso tampoco se sentía completamente cierto.

-¿Están acaso todos prestándole gran atención a Draco?-

Harry suspiro. –No, solo mi papa-

La serpiente siseo triunfantemente. – Ahora entiendo, es posesivo con su padre, desea mantenerlo completamente para ti-

-Deseo que papa pase tiempo con Draco- dijo Harry en cierto tono de protesta, aunque sabía que la serpiente tenía razón. – Él es mi mejor amigo y su propio papa no le presta mucha atención, excepto cuando se mete en problemas-

-¿Crees que tu padre ha llegado a querer a tu amigo más de lo que te quiere a ti?-

Harry pensó sobre ello y llego a una conclusión. – No-

-¿Deseas que tu padre quiera menos a tu amigo de lo que lo quiere actualmente?-

Harry negó con su cabeza y se rió. – Estoy siendo estúpido, ¿Verdad?-

-No puedo juzgar eso mi señor- replico la serpiente. - No entiendo las complejidades de las interacciones interpersonales de los humanos.- tomo una pequeña pausa. – Sin embargo si valoras a Draco altamente…-

-Lo hago- respondió Harry con seriedad.

-Y deseas que tu padre también valore a Draco…-

-Lo deseo-

-Entonces pareciera que has recibido exactamente lo que deseaste-

En otras palabras, estoy siendo estúpido- replico Harry, levantándose de la grama. – Gracias por escuchar-

-De nada, noble hechicero- siseo la serpiente. - ¿Puedo hacer una pequeña solicitud, mi señor?-

-Dime-

-¿Podrías mostrarme un poco de magia?-

Riéndose Harry apunto su varita a una pequeña rama de madera. – Wingardium Leviosa.- siseo y quedo estupefacto cuando la rama de madera se levantó 30 metros en el aire.

La serpiente estaba sorprendida. – Mi señor es un mago poderoso. ¿Dónde aprendiste la clásica lengua de los señores de Serpientes?

Harry miro a la serpiente sin entender. -¿A qué te refieres?-

-Dijiste el encantamiento en la antigua lengua-

-¿Dije el hechizo en Parseltongue?- Harry estaba sorprendido, no había tenido la intención de hacer eso.

-En efecto, mi señor-

- Me pregunto si es por eso que el hechizo fue más poderoso- intento otro hechizo, con el cual aún no había logrado tener éxito. – Aguamenti- siseo y un torrente de agua salió desde la punta de su varita-

-Impresionante- dijo la serpiente.

-¡Esto es brillante!- exclamo, todo su enojo y frustración olvidados ante su descubrimiento. – Tengo que mostrarle a mi papa y a Draco- dijo, despidiéndose de la serpiente y dirigiéndose de regreso al jardín.

-Ahí estas Aries- dijo Draco cuando Harry regreso de su pequeña excursión en el bosque, el chico rubio estaba parado solo en la cerca donde habían estado practicando- Nos estábamos preguntando a donde habías ido, el tío Sirius fue en tu búsqueda- con una sonrisa orgullosa agrega – Logre hacer el hechizo Aguamenti y el Alohomora –

-Bien hecho- dijo Harry con mucho más entusiasmo que el que había mostrado cuando Draco había logrado el hechizo de Levitación. – Yo también logre el Aguamenti, mira esto- levanto su varita dejo salir un extraño siseo y un torrente de agua salió de la punta.

-¡Espectacular! ¿Dijiste el hechizo en Parseltongue?-

Harry asintió con entusiasmo. –Ni siquiera sabía que podía hacerlo-

Pudieron ver a Sirius que vine trotando suavemente de la casa, cuando vio a Harry dejo salir un gran suspiro de alivio.

-Ahí estas Aries- dijo respirando pesado. –Estaba preocupado por ti-

-Lo siento papa- dijo sintiéndose tonto por su arranque de celos. – Sencillamente necesitaba una pequeña caminata, eso es todo-

-Mira lo que puede hacer, tío Sirius- dijo Draco con entusiasmo. – Muéstrale Aries-

Levanto su varita nuevamente y apuntándola hacia la pluma con la que habían estado practicando dejo salir un pequeño siseo, la pluma se prendió en fuego.

Sirius sorprendido aplaudió. - ¡Eso fue fantástico! Nunca supe que podías hacer hechizos en Parseltongue-

-Yo tampoco lo sabía papa, estaba hablando con una serpiente en el bosque y pidió ver un poco de magia, supongo que olvide cambiar al español antes decir el hechizo y la rama se elevó 30 metros en el aire-

-¿Crees que el Parseltongue hace tus hechizos más fuertes?- pregunto Draco.

-No lo sé, pareciera que si-

Sirius acaricio su barba pensativamente. – Tendremos que investigar al respecto, podría ser que el Parseltongue te ayuda a enfocarte mejor, es por esa razón que usamos latín para los hechizos, quizás la tía Cassie va a tener una mejor idea sobre el asunto-

Draco y Harry gimieron a la vez.

-Ella va a estar hablando sobre esto mínimo hasta las Navidades- dijo Harry malhumorado.

Draco asintió. – Y una vez que ella empiece todos los demás se le van a unir, nunca vamos a ver el final de esto-

Sirius se rió. – O podemos mantenerlo en secreto-

Ambos chicos asintieron con entusiasmo


Una semana antes de su regreso a Inglaterra justo después del desayuno, Sirius entro a la sala de juegos y anuncio que los chicos tendrían una lección diferente ese día.

-¿Qué vamos hacer papa?-

Con una sonrisa pícara en el rostro. – Vamos a salir del palacio y viajar por el mundo Muggle de manera encubierta-

-¿Qué hay para hacer en el mundo Muggle?- pregunto Draco en tono burlón.

-Vamos a estudiar los finos aspectos de la cultura Muggle.- respondió Sirius complacido consigo mismo.

-¿Qué?- exclamaron Harry y Draco juntos a lo que Sirius solo sonrió.

-Los Muggles no tienen ninguna cultura- protesto Draco. –Ellos son solo animales brutos-

-Sin mencionar que son impredecibles y violentos- añadió Harry. - ¿Por qué queríamos aprender sobre ellos?-

-La razón oficial que van a decir a Lucius y la tía Cassie si alguna vez se enteran, es que los magos, inclusive magos oscuros frecuentemente tienen la necesidad de viajar de manera encubierta por el mundo Muggle, no podemos mantenernos ocultos todo el tiempo. La mayoría de los magos, sin embargo, son tan incompetentes al lidiar con Muggles que puedes olerlos a una milla de lejos, a menos que aprendas como vestirte apropiadamente, como actuar y como interactuar con ellos, lo cual podría muy bien frustrar sus planes de dominio mundial-

-Nosotros tenemos varitas tío Sirius- dijo Draco sosteniendo su varita como demostración. – Los muggles no tienen, no necesitamos disfrazarnos como ellos.-

Sirius chasqueo su lengua de manera desaprobatoria. –Tut, tut Draco, esa es una manera de pensar muy Gryffindor, los buenos Slytherins siempre deben estar listos para moverse en sigilo con el fin de alcanzar sus metas-

Harry rodó los ojos. – Esa es la razón oficial, dijiste. ¿Cuál es la razón real?-

Los ojos de Sirius brillaron con malicia. – Porque es divertido-

Harry suspiro. -¿No hay manera de que nos salgamos de estas, verdad papa?-

Su padre dejo escapar una carcajada que sonaba sospechosamente como un perro. – No hay ningún chance- movió su varita y trajo una bolsa grande. – Para empezar necesitamos arreglar su ropa- sacando de la bolsa un par de vaqueros para cada chico, unas camisas, chaquetas, medias y bóxers.

Harry se quejó, no había utilizado ropa Muggle desde que los Squibs lo habían rescatado de los Dursleys.

Draco se sentía profundamente indignado. - ¿Quieres que utilicemos pantalones en público? ¡Eso es barbárico!-

-Solo pónganselos- ordeno Sirius.

-Tu no los estas utilizando- observo Harry.

Sirius sonrió. – Buen intento, tengo puesta mi ropa Muggle tan solo que debajo de mi túnica-

Los chicos se quitaron sus túnicas y se vistieron con las ropas Muggles, Harry no tuvo dificultades, pero al principio Draco había intentado ponerse los vaqueros al revés, cuando habían terminado, Sirius los reviso.

-No lo hicieron tan mal- dijo aprobatoriamente.

-¿En dónde colocamos nuestras varitas?- pregunto Draco.

Sirius levanto una ceja. -¿De verdad piensas que la vas a necesitar? Los franceses quizás no le presten mucha atención a la magia en menores de edad, pero definitivamente les importa el estatuto de secreto-

-¿Pero qué sucedería si fuéramos atacados? – pregunto Harry con esperanza de poder llevar su varita.

-Yo voy a estar con ustedes todos el tiempo y voy a estar llevando mi varita- replico Sirius.

-Eso no es justo- se quejó Draco.

-¡Draco!- espeto Sirius. -¿Cuál es la regla número uno de vivir con Sirius?-

Draco hizo un puchero. – No quejarse- murmuro.

-Correcto- dijo Sirius seriamente. – Y no lo olviden ninguno de los dos-

Desapareció sus túnicas en un fluido movimiento de su varita, revelando unos vaqueros, chaqueta de cuero, una camisa con un Fénix en ella y unas botas, dirigió a los chicos por la escalera trasera hacia la entrada donde había un brillante carro rojo esperándolos.

-Papa, creí que estabas entrenándonos en cómo manejarnos en bajo perfil en el mundo Muggle-

-No, yo dije la razón oficial que deberían decirle a Lucius y la Tía Cassie si llegaran a enterarse, que por cierto espero profundamente que nunca lo hagan. – corrigió Sirius. – La verdadera razón por la que estamos saliendo es para divertirnos. – dijo con una sonrisa engreída. – Les aseguro que el Diablo es divertido-

Los chicos se subieron a la parte trasera del carro, que Sirius había expandido mágicamente para que pudieran entrar ambos, tomando asiento al frente del volante, le extendió a Harry y Draco un par de gafas de sol y el mismo se colocó una, bajo los vidrios, prendió el motor y se dirigió a rápida velocidad por el camino lejos de la mansión. Finalmente llegaron al parque zoológico de la Barben, donde pasaron el resto del día viendo diferentes tipos de animales exóticos, habían varias especies que nunca antes habían visto. Harry por supuesto mostró una afinidad mayor con las serpientes, pero ambos disfrutaron ver a los osos en especial, mientras Sirius mostró un especial cariño por los Hipopótamos.

-Entonces, ¿Aun piensan que los Muggles no tienen nada que valga la pena?- les pregunto Sirius mientras comían unos emparedados con papas fritas.

-Tengo que admitir que el Diablo fue divertido-

Draco asintió. – No como volar por supuesto, pero no estuvo nada mal-

-Y este lugar es fantástico- comento Harry relajadamente- No tenía idea, Dudley a veces iba al parque zoológico pero yo nunca fui.

Sirius le piso el pie y Harry se puso pálido, al darse cuenta de lo que había dicho, se había sentido tan tranquilo durante toda la salida que por un momento se había olvidado de que Draco no sabía nada sobre los Dursleys.

-¿Quién es Dursley?- pregunto Draco.

-Oh, nadie.- dijo Harry rápidamente. – Solo un chico que conocía cuando viví con mi mama.-

-El nombre no me suena franceses.- observo Draco.

-Él era Ingles, es por eso que mi mama y yo conocíamos a su familia.- invento Harry.

Afortunadamente eso pareció ser suficiente explicación para Draco y Sirius decidió dirigir la discusión hacia otro tema, después de la comida retomaron su caminata por el parque zoológico hasta la tarde cuando se dirigieron al estacionamiento y volvieron a montarse en el Diablo.

-Eso fue brillante tío Sirius.- comento Draco mientras abrochaba su cinturón de seguridad.

-Sí, mil gracias papá- dijo Harry mientras saltaba al Diablo.

Sirius se rió. – Oh, pero aún no hemos terminado chicos, tenemos más cultura Muggle por explorar.-

Prendió el carro y salió rápidamente del estacionamiento, la radio a todo volumen con música Muggle, cuando llegaron al pueblo, Sirius estaciono y caminaron hacia un restaurante donde comieron tres tipos diferentes de pizza.

-Estos es asombroso papá- comento mientras mordía su primer trozo de pizza.

El rostro de Draco mostraba una expresión de absoluto dicha. –Nunca he comido nada como esto en mi vida.-

Después de la cena Sirius llevo a los chicos al cine, donde vieron una película americana que parecía consistir básicamente de una gran cantidad de explosiones, el joven Muggle que tomo sus tickets protesto de que los chicos eran muy jóvenes para ver la película, pero Sirius discretamente utilizo el hechizo confundus, ambos chicos quedaron captivados por la película.

-Los Muggles son un poco violentos, ¿verdad tío Sirius?.- susurro Draco cuando la película iba por la mitad.

Sirius se encogió de hombros. – Por supuesto que lo son, ¿Pero que más podías esperar? Ellos no tienen magia, así que tienen que recurrir a la fuerza bruta.-

Draco asintió y se quedó en silencio mirando la película.

Después de que termino, Sirius llevo a los chicos de vuelta a la mansión, ambos se quedaron dormidos en el carro y toco levitarlos hasta sus camas, el propio Sirius se quedó dormido en lo que su cabeza entro en contacto con las almohadas, con una sonrisa satisfecha en su rostro.