DISCLAMERS:
Shingeki No Kyojin no es mío es de Hajime Isayama... ene) por lo tanto ningún personaje aquí presentado es de mi autoría… Sin embargo la historia es completamente de mi retorcida imaginación


ADVERTENCIAS:
AU | Romance | Drama | Angst | |Lemon más adelante | Riren (Rivaille x Eren)
probablemente meteré algunas otras parejas a futuro
esto es YAOI | Chico x Chico | BoysLove


Si alguien se ha preguntado porqué promociono Rivaille x Eren Fan y Levi x Eren Fan es porque me pagan cada quincena con una imagen de Levi semidesnudo (¿?) vale no! PERO ÚNANSE! XD


lordxolotl(punto)tumblr(punto)com/post/69412316973/one-of-us-capitulo-1-arrival

^ aquí está el fic Hiddlesworth –corazón corazón- kdlsakdñlksañldksñlakñldkñla


Beyond Beautiful

Capítulo 11.- Remordimiento

— Yo, me quedaré aquí —Armin forzó el ceño—, veo que están dispuestos a ayudar al joven Jeager, por lo que también quiero ayudar.

— No —Hanji tomó el hombro de Armin—, nos eres más útil de aquel lado. Será mejor que te apresures, o tendrás problemas.

— Mh... —Armin miró indeciso a Hanji—.

— Hazle caso y vete —Levi pronunció roncamente—.

— Pero...

— ¿Quieres ser de ayuda o no? —Levi miró con el ceño fruncido a Levi—.

— P-pero...

— Creí que te importaba Eren —Levi finalizó con una voz tajante—.

— Yo —Armin tomó aire—, traeré la información que me sea comunicada, pero por favor... —bajó el rostro—, ayuden a Eren —Y salió corriendo de aquella habitación ignorando completamente a los presentes—.

Pasaron algunos minutos y los presentes seguían indiferentes ante las miradas ajenas, porque, pese que lo trataran de negar las palabras de Armin les había provocado algo en ellos, un sentimiento de cierta culpabilidad. Aquellos presentes —incluyendo a Petra— miraban por el rabillo del ojo a Rivaille quien se había sentado en el sillón rojizo de terciopelo gastado, sentían empatía por aquel, no lo iban a negar pero tampoco es como si ellos quisieran alentarle a ir por Eren. Esa sería únicamente la elección de él. De un momento a otro Levi se incorporó u miró levemente a sus acompañantes, cerró el puño y caminó hacia la puerta directamente pensando en salir.

— Tienes que hacer algo... —Petra miró con el ceño fruncido de una forma triste—.

— ¡Lo sé! Pero... —Levi se detuvo de golpe— díganme, ¿Ahora qué hago? —Giró para divisar a sus aliados, quienes le dirigieron una mirada de asombro—.

— Deberías ir por él —Hanji rompió el silencio de aquella habitación, ganando la atención de todos los presentes—.

— ¿Y cómo? —Levi frunció el ceño desesperado—, ya has oído... si es que de verdad le tienen por traición no queda mucho tiempo.

— Lo sé, pero... —se acercó al sillón y se dejó caer en este para después proceder a cruzar sus piernas—, esta podría ser la forma en que tomes venganza de la corona.

Todos en la pieza se tensaron, sintieron el frío y la severidad en cada una de las palabras de Hanji. Miraron levemente a Levi quien se había relajado, sus puños ya no estaban tensos y su ceño se había disipado, este se enderezó un poco pues presa del coraje se había encorvado un poco, listo para golpear a quién se atreviera a tocarle el hombro. Caminó lentamente hasta dónde Hanji, procedió a sentarse junto a esta; cruzó las piernas y los brazos, y miró con orbes de indiferencia a Hanji.

— ¿A qué te refieres?

— Oh bueno, será algo planeado por parte de todos —miró a sus compañeros— ¿Entendieron?

Los presentes afirmaron con un "sí" sonoro, sin embargo Petra se limitó a asentir con la cabeza. Luego todos procedieron a sentarse o acercarse a Hanji y Levi para escuchar el tan mencionado "plan"

o o o

Armin corría hacia la morada, apretando la mochila que llevaba en sus manos y el viento acariciándole el cabello. Atravesó la entrada principal hacia Sina, dónde se detuvo y se apoyó en un árbol al azar, respirando entrecortadamente y tratando de que su exhalación no fuese tan evidente. Miró nuevamente al frente, luego giró un poco el rostro hacia la izquierda, dónde estaba la Policía y dónde posiblemente estuviera Eren...

— Espero que de verdad le ayuden... —Dijo en un suspiró para sí mismo, bajó el rostro y respiró hondo continuando su carrera—.

Llegó al hogar Jeager, e inmediatamente los soldados le comenzaron a registrar incluso le pidieron que mostrara nuevamente el documento con el que había solicitado la salida. Después de una inspección minuciosa, entró por la puerta principal de madera y evidentemente gastada, abriéndola y adentrándose al hogar. Giró en dirección hacia la cocina, mientras reflexionaba una forma en la que pudiese conseguir información importante. Si pensaba en Mikasa sería caso perdido, seguramente ella le delataría además de que no la había visto en la semana. Tal vez este con Eren. Tal vez este muy deprimida para salir. ¿Marco?, bueno, esa puede ser una buena idea, es más si lo pensaba Marco estaba de su lado... pero, ¿Cómo? Si Marco nunca sale de la cocina, es más necesitaba a alguien cerca de la policía militar. Necesitaba a alguien que le ayudara.

Divisó la puerta de la cocina enfrente de él, la empujó lentamente y se adentró, entregándoles las especias que la habían sido solicitadas. Se dispuso a hacer la limpieza nocturna diaria tomando una escoba y comenzando a barrer el suelo cuidadosamente, luego se iría a dormir, y pensaría en alguna forma de acercarse más, sería una tarea difícil, pues él no sabía ni siquiera la condena de Eren. Bien lo que más concordaba con los acontecimientos, era la pena por traición, si ese era el caso no le quedaba mucho tiempo de vida. Junto las manos en su pecho, quería ayudarlo ¡Pero era sólo un mozo! ¡Alguien sin palabra! ¡Alguien que no tiene derechos!... ¿Y ahora qué? ¿Cómo le ayudaría?

— ¡Oh! Armin, ¿Puedes ayudar a Adamo? —una chica de cabello castaño claro, atado en una coleta, ojos verde oliva y de estatura más baja que él le habló sacándole de sus pensamientos—, está muy atrasado, parece que nunca ha hecho comida —bufó molesta—.

— Sí... —Armin se giró, dejando una pequeña escoba que tenía entre sus manos y se encaminó hasta dónde estaba aquel muchacho que parecía gritarle y reprocharle a la olla y los ingredientes, porque la comida, no sabía nada bien—.

o o o

— Armin...

Se escuchaba la voz de una mujer, vaya... al rubio le costaba tanto abrir los ojos. Sentía que quería dormir nuevamente, se acurrucó.

— ¡Armin!

Era molesta, ¿Qué quería? Seguro era muy de mañana, no tenía mucho tiempo durmiendo el tema de Eren le había mantenido despierto un buen tiempo

— ¡Armin! Tenemos que salir...

Abrió los ojos pesadamente, tardó para acostumbrarse a la luz, luego notó una cabellera negra al igual que unos ojos azabaches y la piel blanquecina. ¿Mikasa?

— ¿Mi-Mikasa? —Armin se talló los ojos—.

— Armin, vístete, Kitts solicitó la presencia de todos, incluidos los mozos... —Mikasa se incorporó y le pasó la vestimenta a Armin—.

— ¿Qué? —Armin dio un respingo y comenzó a cambiarse, incluso ni le importo que la pelinegra estuviese viendo—.

10.00 am

Llegaron hasta dónde la Policía Militar y los Soldados, quienes le invitaron a pasar al jardín trasero. Al entrar Armin miró para todos lados, encontrando a la familia Reiss, la familia Brauss, los nobles de la zona, y hasta los amigos y "familiares" del Comandante Smith. Todos estaban cuchicheando, tratando de saber el motivo por el cual se encontraban ahí. Lanzándose miradas de duda. Se escuchó la puerta del castillo de la Policía Militar abriéndose, logrando divisarse una figura en este. Era Kitts, en ese momento todos se callaron, este se dirigió hasta el centro con paso decidido y mirando a los presentes grito.

— ¡Les he venido a decir de una tragedia! —Hizo una perfecta postura militar—, Si bien sabrán que hay mozos que alimentan a los presos ¿Cierto?

La mayoría asintió con la cabeza, mientras el resto se mantenía estoico en su posición tratando de no alterarse por el poder de aquel hombre.

— Bien, pues ella —Hizo un ademán señalando a la puerta por dónde entró, la cual se volvió a abrir y salieron tres personas; dos soldados escoltando a una chica de cabello castaño oscuro, pecas en el rostro, ojos cafés filosos, ropaje simple, se veía que era alta, aunque en realidad no se podría decir con exactitud, los guardias la golpeaban al punto en que ella tenía que encorvarse—, ella... ha sido desleal hacia nosotros.

— ¿Y eso qué tiene que ver con nosotros? —Un joven desde el fondo preguntó alarmado—.

— Esto está pasando últimamente, los mozos y los hijos de los nobles —buscó con la mirada a Grisha y cuándo le localizó afiló la mirada—, y no es algo que se pueda permitir—.

¿Está amenazando entonces? Los susurros entre la multitud crecían, preguntando que había hecho aquella mujer, para cometer aquella "traición" de la que tanto hablaba Kitts.

— Ella, le ha dado más comida de lo que debería a los presos, se ha atrevido a darles más agua, e incluso les ha dado cobijas —Kitts mencionó con desprecio—.

¿Qué? ¿Sólo por esas pequeñeces esa mujer estaba siendo golpeada? No podía ser que Kitts fuese tan exagerado. Armin seguía sin entender el motivo por el que les convocaron ahí. Es más nadie —excepto a Kitts— lo sabía.

— Alguno de ustedes —miró a toda la multitud—, tendrá que tomar su lugar, o alguna familia que ofrezca un mozo.

Los susurros pasaron a un tono más elevado, a tal grado en que se escuchaban gritos ahogados de que no querían hacer aquello, estar junto a Kitts debía de ser una de las peores cosas del mundo. La servidumbre trataba de esconderse, por el miedo de estar con la Policía Militar.

— ¿Qué va a pasar con ella? —Se escuchó la voz de una joven, todos giraron a verle, notando una hermosa cabellera rubia y unos ojos grandes y expresivos color azul. Que llevaba un vestido blanco, y juntaba las manos en el pecho. Hija de la familia Reiss, llamada Historia Reiss—.

— Bueno, se llevará a los calabozos, vivirá una semana más, después la ejecutaremos —Kitts había dicho eso como si estuviese hablando de hacer comida, o ir de compras. Había sonado tan casual y quitado de la pena, que lo único que causó fue más miedo en la muchedumbre—.

— ¡No! —Historia abrió los ojos fuertemente—.

— ¿Qué sugiere, joven Reiss? —Kitts le miró intrigado—.

Historia se tensó ante aquella pregunta, en realidad no quería que le pasara nada a aquella chica. En realidad no la conocía, no sabía nada de ella, pero se le hacía tan injusto que la condenaran por ser una buena persona. Apretó sus manos, no sabía que responder.

— Puede decir, que pagará su castigo sirviéndole a usted... —Una voz sonó en la nuca de Histroria, había sido un susurro pero fue tan claro, que giró levemente haciendo que no fuese tan notable, mirando a un muchacho más alto, cabello castaño corto y, al igual que aquella mujer a lado de Kitts este tenía pecas en el rostro—.

Historia no lo pensó más, devolvió la mirada violentamente hacia el frente y mirando nuevamente a Kitts, quien tenía la mirada sobre aquella gritó...

— ¡Ella pagará su condena sirviéndome! —las exclamaciones de sorpresa eran evidentes—, ¡Soy muy exigente! —mentira—, ¡Soy alguien que no se complace tan fácil! —otra mentira—, ¡Por lo que si ella me traiciona...! ¡No dudaré en matarle! —esa fue la mentira más grande—.

Kitts dirigió una mirada de desprecio hacia aquella mujer que yacía a su lado, y comenzó a patearla fuertemente en el estómago haciéndole caer, cuando estuvo en el suelo pateó fuertemente sus piernas, específicamente sus rodillas, haciendo que se pusieran rojas luego cuando estaba en posición fetal alzó un poco su pierna, y pateó su rostro numerosas veces, haciendo que le sangrara la nariz, todo fue ante la mirada atenta y sorprendida de los presentes y de Historia, después le tomó el cabello bruscamente y la empujó hacia dónde se encontraba Historia, quien la miraba atónita.

— Ya, supongo que no verá tan bien con los ojos moreteados. No caminará bien después de las patadas en las piernas... toda suya señorita Historia Reiss —Kitts mencionó con sarcasmo—.

Historia se iba a agachar hasta dónde se encontraba la chica respirando entrecortadamente, pero un jalón en su vestido le hizo voltear, nuevamente aquel chico le miró y con un pequeño movimiento de cabeza le indicó que no la tocara. Historia abrió los ojos, no entendía por qué pero simplemente le siguió.

Kitts miró como Historia simplemente miraba a la chica, y se dio por satisfecho. Giró nuevamente su mirada hacia todos los presentes y volvió a gritar...

— ¡Hay una vacante para mozo de la Policía Militar! —Cruzó los brazos por la espalda—, ¿Hay alguna familia que ofrezca a algún mozo? ¿O tendremos que escoger al azar?

— La familia Jeager ofrece a Armin Arlert —una mano se alzó entre la multitud y se divisó a una mujer de cabello oscuro y ojos razgados. Mikasa Ackerman—.

— ¿Qué? —Armin abrió los ojos impresionado, tembló de miedo y comenzó a mirar a su alrededor asustado—.

— Grisha Jeager, ¿Lo que ha dicho tu moza es verdad? —Kitts miró al mencionado—.

Grisha miró a Mikasa un momento, y esta hizo un rostro en el cuál le insistía. Este suspiró.

— Sí... —soltó pesadamente ante la mirada sorprendida e incrédula de Armin—.

— Bien, Armin Arlert pasa al frente —Kitts se dirigió hacia la multitud, y vio caminando de entre está a un chico estura promedio, rubio, ojiazul, delgado y tembloroso—, traerás tus cosas en la tarde de hoy mismo —miró nuevamente a todo el gentío—, eso es todo lo que tenía que comunicarles.

Mientras todos volvían relajados a sus hogares, Armin tomó violentamente del brazo a Mikasa haciendo que esta girase hasta verlo.

— ¿¡Por qué mierda hiciste algo como eso!? ¿¡No te bastó con que Eren esté ahí adentro!? —sorprendentemente Armin afiló la mirada—.

— Porque... —Mikasa bajó la mirada—, así estarás más cerca de Eren...

— ¿Qué? —Armin soltó su agarre—.

— Sí... así solo tú sabrás que es lo que ocurre con Eren ahí adentro —la vista de Mikasa se nubló presa de las lágrimas—, cuándo me enteré de los planes de Kitts, sobre la moza que había traicionado y que buscaría a alguien para hacerse cargo de ese puesto no pude evitar decirle a Grisha. Tú te sabes controlar —Mikasa alzó un poco el rostro—, yo... haría una estupidez si veo que le hacen algo a Eren... no confío en nadie más que en ti...

— Mi-Mikasa... —Armin abrió los ojos y tomó los hombros de la pelinegra— ¿Sabes por qué le encerraron?

— Sí... pero... —Miró hacia la residencia de la Policía Militar—, hablemos allá...

Cuándo se giraron para salir, una mujer les habló, miraron sobre su hombro y notaron a la mujer que había sido golpeada momentos antes.

— Ten cuidado con quien hablas allá adentro —lograba decir con dificultad, mientras era sostenida por Historia—.

— Sí... —Armin bajó la mirada—.

Luego de divisar a aquellos dos yéndose Historia forzó el agarre en la cadera de la castaña, y esta le miró intrigada.

— ¿Por qué me ayudaste? —le miró dudosa—.

— Soy Historia Reiss... mucho gusto —sonrío un poco forzada, ya que le dolía ver a aquella chica en ese estado—.

— Ymir...

— Ymir... —sonrío ahora más sinceramente— esperemos, mandé por un transporte así no tendrás que caminar...

— ¿Por qué me ayudaste? —la pregunta se volvía a posar sobre los labios de Ymir—.

— No sé... —Historia bajó la mirada—, no soporto la violencia...

Cuándo alzó un poco la mirada se encontró con aquel chico que le había hablado hace un rato, soltó el agarre de Ymir y la dejó en el suelo diciéndole que tenía que ir a agradecerle a aquel hombre, se acercó lentamente y le jaló su polera verde.

— Di-disculpa —Historia sonó tímida—.

— ¿Sí? —aquel chico volteó y se encontró a la rubia, su cuerpo se erizó— ¡Se-señorita Reiss! ¿Qué ocurre? —hizo una especie de reverencia—.

— Quería agradecerte, por ayudarme a salvarla... —Historia le miró, aquel era evidentemente más alto que ella—, pero... ¿Cómo sabías que eso funcionaría?

— Yo estoy en la misma situación —Se rascó la cabeza—

— ¿Cómo?

— A mí me perdonaron la vida, con la condición de servirle a la familia Jeager —Sonrío forzadamente—.

— ¿Y por qué me detuviste cuándo la iba a tocar?

— Si usted se mostraba amable enfrente de Kitts, había denegado su oferta. Él... —cerró su puño y miró el suelo— él... parece que quiere ver sufrir a todos...

— ¡Señorita Historia! ¡El transporte ha llegado! —Se escuchó una voz detrás de ella, notándose un mozo que llevaba una carroza simple, miró hacia el otro lado, notando a Ymir sentada aun en la misma posición en la que la había dejado—.

— ¡Me tengo que ir! —Historia hizo una pequeña reverencia, que para aquel chico fue innecesaria, y se dio la media vuelta y comenzó a correr. Unos pasos después se detuvo bruscamente, y giró para mirar a aquel chico, que por fortuna aún seguía ahí— ¡Perdona! ¡No te pregunté tu nombre!

— Soy Marco... Marco Bodt —Y sonrío mientras hacía un ademán con la mano despidiéndose—.

— Marco... —dijo en tono bajito— no olvidaré tu nombre... —se giró hasta dónde Ymir y la ayudó a levantarse y caminar lentamente hacia el interior de la carroza. Y partieron hacia el hogar de Historia, ahora, también el hogar de Ymir.

11.00 am

Marco le dio el permiso de que por aquella mañana y parte de la tarde Armin se lo tomara libre. Por lo que tuvo tiempo de buscar a Mikasa después de que había empacado todas sus pertenencias.

— Mikasa —tocó la puerta de la habitación de la mencionada—.

La puerta se abrió y la pelinegra se asomó, luego con un ademán invitó a Armin a adentrarse. Cuándo estuvo dentro se sentó en una silla de madera y ella se acostó bruscamente sobre la cama.

— ¿Me vas a decir? —Armin se recargó sobre el respaldo de la silla—.

— Bueno, si piensas que fue por traición a la Corona, estás en lo cierto —hundió su rostro en las almohadas—.

— ¿Qué hizo? —fingió no saber nada—.

— Tenía unas cartas, que iban dirigidas hacia un tal Corporal... —las palabras eran difuminadas por la almohada que seguía presionada contra su rostro—.

— ¿Corporal? —Armin trató de parecer extrañado, cuando en realidad estaba impresionado... ¿Cómo supieron su nombre? —.

— Sí, alguien de María... —por fin dejó aquella almohada de lado y se acomodó mirando el techo—, y luego, cuando fui a decirle que dejara a Eren en paz... las cosas... —suspiró— las cosas... salieron mal...

— ¿Mal? —Armin pareció intrigado, se levantó y caminó hacia dónde estaba aquella chica, sentándose en la cama a su lado—.

— Sí... —Mikasa se acurrucó y parecía querer encogerse— ¿Sabes? Nunca había visto morir a alguien por un disparo...

— ¿Mataron a alguien? —Armin le miró horrorizado—.

— No... bueno... sí... —Mikasa no podía contener la voz, se le estaba desquebrajando a cada momento—, yo... no... no sé qué pasó... sólo... lo vi caer... —apretó las cobijas contra su rostro tratando de contenerse—, y luego... yo... sin... sin intención, mencioné... mencioné las cartas... y... Kitts, no lo pensó más... y vino por él... —tomó la camisa de Armin y la apretó—, Armin... ayúdalo... —su voz se tornó débil—.

— Mikasa... —el semblante de Armin se tornó preocupado—, tranquila...

Y aquella habitación de hundió en el silencio consolador, a veces se escuchaban pequeños sollozos y suspiros por parte de la pelinegra mientras el rubio estaba a su lado, acompañándole. Tal vez Mikasa era obstinada, era terca, pero Armin sabía bien que no se atrevería a matar a nadie, al menos no en lo que llevaba de conocerla. Tal vez Mikasa quería demasiado a Eren y tal vez por aquello se atrevió a hacer aquello... tal vez...

01.00pm

Armin tomó sus cosas, era tiempo de irse para dónde la Policía Militar, Grisha le envió junto con una carroza, para ayudarle con sus —pocas— pertenencias, viendo como partía tranquilamente, por lo que estaba seguro que había hablado con Mikasa. Esperaba que su hijo estuviera mejor. Kitts le daría más libertades de irse, pero... tendría que ser más cuidadoso.

Armin se bajó de la carroza y bajó sus cosas, siendo ayudado por los soldados y militares a trasladarse, su habitación estaba en una de las torres más altas, le daba una linda vista. Dejó sus cosas y después un soldado le llamó...

— Cuándo estés listo, háblanos, estaremos aquí fuera... tenemos que mostrarte tu rutina para que comiences desde mañana —aquel era un hombre alto, fornido, quizás demasiado, rubio, rostro fuerte y ojos pequeños. Y detrás de él estaba un hombre bajito cabello castaño y ojos miel quien estaba completamente callado—.

— Mhm... —fue lo único que mencionó antes de ver salir a aquel hombre—.

Giró su mirada y notó un amplio ropero, lo abrió y sólo había una chamarra, probablemente de alguien más. La sacó y la dejó en una silla a lado. Comenzó a colocar su ropa que consistía en; dos camisas blancas, dos azules, una polera negra, dos pantalones café claro y uno negro. Y evidentemente, su pijama, que sólo era un conjunto de prendas de algodón simple.

Sacó lo más importante para él; sus libros. Los colocó en una mesita que tenía a lado. Debido a que Marco le había dado el tiempo libre, este le preguntó a Grisha si podía llevarse algunos libros, el cuál accedió sin problemas... sacó un libro grande, de pasta aterciopelada roja, lo dejó en la esquina, prosiguió con uno más delgado, verde de la columna y negro de las pastas, lo dejó encima del rojo. Seguía un libro más pequeño, morado y con una pasta algo rota. Y así fue sacando más libros —fueron como quince— y todavía quería comprar más.

Terminada la labor se giró y abrió la puerta, mirando a los soldados que le esperaban recargados en la pared. Salió de aquella habitación y siguió al hombre rubio mientras el castaño iba detrás de él, bajaron una escalera de caracol que estaban al final del corto —muy corto— pasillo de su habitación. Caminaron hacia la sala amplia de la morada dónde resaltaban unos sillones negros perfectamente cuidados, una mesita de té en el centro adornada con una estructura algo barroca, resaltaba en la pared unas pistolas colocadas en forma de "x" y con una inscripción en la parte baja. Habían también unas cabezas de animales, lo cual asustó un poco al rubio.

— Mañana, comenzarás por aquí... —hizo un ademán señalando los sillones—, limpiarás los sillones, la mesa, los muebles y las figuras en la pared... —la última orden hizo que el cuerpo de Armin se crispara, pero se limitó a asentir con la cabeza—.

Salieron de aquel sitio y se encaminaron hasta lo que parecía una cocina, y habían tres jóvenes trabajando —mucho menos de los que se encontraban en la morada Jeager—

— Esta es la cocina, evidentemente, aquí sólo tendrás que trasladar los platos de comida al comedor para los soldados y el Capitán Kitts, o para llevárselos a los presos —salieron de aquel sitio adentrándose por un pasillo lleno de puertas—.

Aquel hombre abrió cada una de las puertas, mostrando habitaciones que eran casi iguales —a excepción por algunos muebles—, le indicó que debía de limpiar los muebles, barrer las habitaciones y tender las camas que eran de dos pisos. Eran aproximadamente diez habitaciones, por lo que le llevaría algún tiempo. Siguieron caminando por los pasillos y se adentraron a la puerta grande —quizás demasiado—, cuándo esta la abrieron se notó una habitación mucho más amplia, con grandes cortinales blancos, una cama matrimonial, con cobijas marrón, dos burós —uno de cada lado de la cama—, muebles amplios y anchos, en el techo había una figura de una rosa. El símbolo de la realeza.

— Esta es la habitación del Capitán Kitts, limpiarás esta después de hacer todo lo anterior. Ten mucho cuidado de no romper ni perder nada... —Aquel hombre se giró hasta la salida y caminó nuevamente siendo seguido por Armin—.

Caminaron hasta la parte trasera, estaba muy oscura, y había una gran puerta de lo que parecía acero cubriendo, el hombre tomó unas llaves de su cinturón y abrió esta, adentrándose, tomó un hachón de la pared para iluminarse el camino. Bajaron unas escaleras de concreto cuidadosamente. Llegando a la zona lisa, Armin notó un amplio pasillo, el rubio siguió su camino, Armin miró por encima de su hombro notando como el castaño le seguía sin mucho interés en su rostro. Llegó hasta unas habitaciones, si es que así podía llamárseles a los huecos mal hechos en la pared con una puerta de barrotes.

— Estos serán a los que tienes que darles de comer... — iluminó a una chica rubia, que estaba sentada en el suelo, abrió lentamente sus ojos azules y les miró con desprecio—.

Siguió encontrando a una mujer, alta que estaba recargada en la pared, su cabello era largo y les miró sin interés. Procedió con un hombre, un anciano, que tenía la ropa desgastada y la mirada perdida. Luego apareció un joven de cabello castaño claro, rostro afinado, y ojos color miel —o eso parecía en la penumbra— aquel joven le sonrío sarcásticamente a Armin y en medio del silencio gritó...

— ¿Así que ya corrieron a Ymir? —soltó molesto— malditos bastardos...

A los hombres ahí presentes pareció no importarles las habladurías de aquel joven. Siguieron mostrando más mujeres, muchachas, jóvenes, hombres, ancianos y hasta niños. Caminaron un poco más y el rubio se detuvo...

— Este es peligroso... casi no come... ¡Pero como patea y araña! —soltó con una carcajada—, no sé por qué aun no lo matan...

Iluminó y en el colchón duro estaba un joven alto, demasiado delgado, con ojeras y grandes orbes verdes, castaño, cabello largo y ropa sucia... cuando la mirada del castaño y la del rubio se encontraron enmudecieron, abrieron sus ojos lo más que pudieron...

— E-eren... —Armin se acercó a los barrotes—.

Continuará~


HOLOWIS! ¿Alguien me extrañó? ¿No? ¿Nadie? :okay: hahaha... espero que hayan notado mi ausencia ;3;)

Bueno, ¿Cómo les pareció el capi? :3 kasñldkañldkñlas


UN PERDÓN ENORMEMENTE ENORME A
Ashley Alvarez Ocaña (Shiro-chan Okomura Rivaille)
Y A...
Maryna Padilla (MarynaFujoshi)
¡Y A TODOS LOS QUE LEEN!

Pero es que a ellas les dije que lo subiría el Jueves, o el Viernes, sin embargo cosas pasaron ;n;) lo siento... muchísimo... ¡enserio! ¡Lo siento! :'C (si es que alguien me extrañó xD?)


Reviews Anon~

Shito: ¡Lo siento! xD..! dkaslñdkñaskdñlsa bueno, lo normal era que Rivaille mandara por un tubo a Erencio u.u), hahahaha C: bueno, es que Erencio lo espera en su cama 1313 hahahaha! Pues gracias! xD. ¡Oh si! Mátala... o bueno, quien sabe, con lo que pasó este capítulo, ya no sé se sea bueno matarla o no :C...! hahahaha xD...! djklasdjklasjldk ¡MUCHAS GRACIAS! C: ahora si tarde en actualizar... ¡lo siento tanto! :C

Nina: hahaha xD me mató eso de (*impacto*) x'D...! djaskldjkaljdl ¡Lo sé! Mikasa no puede quedarse ahí :C tiene que ser castigada, aunque bueno, ya tiene un cargo de conciencia... :C jdskjdklas ¡muchísimas gracias! C:

Fujoshi-Completa: dajsjdkljkdaskjl ¡Lo siento! :C de verdad que lo siento... bueno, tardé en actualizar xD..! sadkldkñsa

Fujoshi-chan: no no, tranquila, tu dile puto a Kitts con confianza C: ¡hahaha! No te preocupes! C: hahaha sí! Tíralos de una escalera! Con un paraguas! D: ¡Venguemos a Auruo! C: dkldjlaskjdkljasdjskla ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!

Dametsuna: kldskñldaskñdl as ¡ASMO EL DRAMA! D: que más te puedo decir? D: dsjdlasjkldjkasl

Dreizehn: ¿Enserio? ;3;) dsjakjdklsajdlas yo pensé que me odiarías :C djklasjdkljaskl ¡TE AMO! xD...! dklaskdksañ muchas gracias a ti por leer, si no fuera por ustedes... TODOS, este fic no continuaría... C:

Lisset: jaskdjklasjdsakld xD hay no grites! Aunque me alegra tanto que te haya gustado! Djasdkjaskldjasl diles que gritas por que Auruo era un amor que se mordía la lengua (¿?) djklasdjklasj xD u know~


Bueno bueno, la verdad es que estoy animada hoy! Dlasdkñlaskdñlkasñlkdñlkalñ tengo energía de más, pese que no he dormido bien los últimos días... ¿por qué? ¡ESCUCHO A LOS SEX PISTOLS! Y ellos me levantan el ánimo uvú

Bueno me voy *se va saltando*


Review? Dkaskldjskaljdla parfavaaaar! C: sólo por que los quello... (¿?)