¡Y aquí estoy con un nuevo capítulo!

Completamente dedicado a AdrianaSnapeHouse, mi beta, que me aguanta mis horrores ortográficos y me da ideas excelentes de manera inconsciente xD

¿Capitulo once ya? Por todos los dioses... Cuando escribí tanto jajaja

Bueno sin más que decir, espero que disfruten el capitulo :)

~!


Explicaciones parciales

Y tal como había dicho el director de largas barbas, explicó a la audiencia del partido que la persona que había salvado a Cristina, no era más que un familiar que estaba de visita y se había preocupado de más al verle caer desde el cielo. De paso indicó que reglas de juego eran reglas de juego, y que la chica había atrapado la snitch justo antes de caer por lo que Ravenclaw había ganado el partido.

Ahora se encontraban todos los principales involucrados en el incidente, dentro de la oficina directiva de Hogwarts.
Snape estaba con su mirada malhumorada habitual, Mcgonagall se mostraba sorprendida; los eventos de ese día habían sido demasiado impresionantes para ella, nunca se llegó a imaginar que seres con esa presencia tan poderosa existieran. Pero bueno, la mayoría de los muggles pensaban que los magos, brujas y criaturas mágicas no existían...

Dumbledore observaba a través de sus lentes de media luna a las cuatro extranjeras; él las había amarrado a aquel juramento, jugándoles sucio por así decirlo, para hacerles ir a Hogwarts, si o si, y completar la profecía que escuchó completa aquella vez de los hechos en el ministerio de magia. Pero nunca se imaginó que con las chicas llegarían seres más allá de su comprensión.

De los nahuales ya tenía ciertas nociones, pues cuando los magos europeos participaron en la "conquista" de esas tierras, se quedaron con muchos de los escritos antiguos de esa civilización y él durante toda su vida, se había hecho con algunos, por mera afición a la colección.

Nunca pensó que lo que las imágenes ilustraban sería real.

Nunca se molestó en aprender el idioma; nadie de los dichosos "conquistadores" lo habían hecho, sólo se habían preocupado por esclavizar a los muggles que quedaban de esa civilización, llevándolos casi a la extinción, mientras ellos saqueaban y robaban su historia y sus reliquias.

'¿En qué rayos se había metido?' Se preguntó observando el hacha que el dios había entregado a Cristina mientras ésta platicaba por lo bajo con Balam y este le entregaba una botella de un líquido dorado.

"Señor Balam, ¿es eso alcohol? ¿Le está dando alcohol a una estudiante?" preguntó Minerva Mcgonagall de manera desaprobatoria, arrugando su nariz.
"Es tequila" dijo el muchacho de los ojos de oro. "Y creo que lo necesita en verdad, hace unos momentos le dieron unas noticias un tanto... desconcertantes se podría decir." Balam giró sus ojos para ver a Snape de reojo. Incluso a él le parecía desconcertante.

Las almas se habían pasado de caprichosas esta vez, a su parecer. Pero sólo Cristina podía decidir qué hacer en ese caso en especial.
"Ya veo... ¿pero qué clase de noticias hace necesaria la ingesta de alcohol?" preguntó la profesora.

Cristina, escuchando la pregunta de la profesora, dio un largo trago a la botella y se giró para responderle; sus amigas viéndola de manera preocupada.
"Veamos, un dios se aparece de la nada salvándome de la peor caída de mi vida. Y lo primero que me dice es que los dioses habían tenido una pequeña reunión y decidieron estar más involucrados en el mundo mortal por unas premoniciones que había tenido la diosa Xochiltlquetzal. Además, creen que un dios traidor, Xólotl, es el culpable del actual caos que existe en el mundo mágico de estas tierras." Terminó la chica dando otro trago largo a la botella, sintiendo el calor que el líquido provocaba en su garganta, curiosamente le hacía sentirse más calmada y tranquila.

"¿Acaso ese dios, le comunicó las premoniciones de las que le informó?" preguntó Dumbledore a la chica mientras veía como el nivel de la botella descendía a velocidad alarmante, tanto que Irelia se la tuvo que quitar, arrebatándosela de las manos mientras la veía con un gesto desaprobatorio. La ravenclaw sólo se limitó a suspirar, cerrando sus ojos. Y después de abrirlos los dirigió al director.
"Tlaloc dijo que dentro de poco, habrá bondades que parecerán traiciones, traiciones y que un gran sacrificio voluntario será hecho tomando en cuenta las vidas involucradas; los pocos por los muchos."

Dumbledore se sorprendió un poco pero no dejó que se mostrara; esa predicción no podía estar más acertada. Y por el plan que tenía en marcha ya se imaginaba qué tipo de sacrificio debía ser hecho. Discretamente sobó su brazo izquierdo. El dolor de la maldición que aquel anillo había dejado en él, era cada vez más intenso.

La información que la chica le había proporcionado no explicaba el hecho de que Snape hubiese sido llamado por el dios, ni el hacha de brillantes colores en su mano. Así que presionó a la chica de ojos verdes para que le diera las piezas faltantes del rompecabezas, que poco a poco, comenzaba a tener forma. No estaba seguro si ese dios traidor, Xólotl, era culpable de los acontecimientos presentes, pero lo dudaba. El único culpable por ahora eran Voldemort y sus secuaces.
"¿Para que fue llamado el profesor Snape a la conversación?, si se puede saber."
"Para eso tengo que explicar el estado en que me encuentro. Me encuentro en un estado de transformación nahual parcial; mis sentidos son los de un águila pero no logro cambiar de forma" empezó a relatar la chica un poco nerviosa sin voltear a mirar a Snape por la vergüenza. Viendo esto, Balam intercedió.
"Resulta que raras veces se da en mi gente, pero si sucede. La imposibilidad de alguien para transformarse en su animal. Esto se debe a que el alma de esa persona necesita algo más que le complemente para poder alcanzar todo su potencial. Nosotros le llamamos la otra mitad, y la otra mitad debe aceptarte con su alma para poder tener la tuya completa." Balam pausó por unos momentos para reflexionar y luego se giró a mirar a Snape.

"La transformación parcial, aura fuera de control, aura que no te daña... Yo tenía mis sospechas... pero Tláloc las confirmó, tu eres su mitad."

"¡Oh por todos los dioses...!" dijo Irelia desde su corazón y sin pensarlo dos veces le devolvió la botella de tequila a Cristina, quien no tardo en beber de nuevo de su contenido.

"Estas jodida" comentó la pelinegra viendo como la garganta de la ojiverde se movía con cada trago que daba.

"¿Pero qué rayos estas insinuando?" Exclamó Snape casi gritando, perdiendo su usual porte. Mostrándose completamente consternado por lo que le estaban dando a entender.

"Eso es totalmente ridículo por no decir inmoral, nunca me prestaría para eso."
"Si..." Intervino Mcgonagall un poco exaltada "Se llevan más de veinte años de diferencia, eso es completamente inaceptable"
"A ver, a ver, bájenle la crema a los tacos," comenzó Balam a decir tratando de calmar a los profesores.
"No importa Balam, de todas formas ya sabía que estaba condenada desde un inicio." Comentó la chica para después tomarse lo último de la botella. "¿Cuáles pueden ser las complicaciones de que no me acepte? Tláloc dijo que sacrificios debían hacerse y si este es uno, ¿qué más da? Sólo no podré transformarme y ya."
"Lo que quiero explicar, es que no tiene que ser exclusivamente una relación de pareja como los profesores creen, la aceptación viene en diversas y coloreadas formas, de hermanos de alma, amigos, aprendiz y maestro, guerrero y jefe de guerra. Aquellos guerreros con mitad eran los más poderosos cuando estaban juntos. Las leyendas contaban que podían derrotar ejércitos enteros…" empezó a relatar Balam mirando al techo y llevándose una de sus manos adornadas con pulseras de oro y distintas piedras brillantes, al mentón, como si tratara de recordar algo o rememorando alguna anécdota. "Se tiene conocimiento de que ha habido mitades que no parecen mitades, personalidades demasiado opuestas, explosivos. Mitades que llegan al límite de lo ridículo... ¿que un jaguar y un lobo sean mitades?"
"A ver un momento." Interrumpió Cristina. "Un jaguar y un lobo... ¿Tú y Aanta?" Balam asintió sonriente.
"Así es, el cachorro revoltoso de jaguar, y el cachorro gruñón de lobo a quienes dijeron que con sus actitudes no llegarían a ni un lado; resultaron ser, Maestro de Guerra y Maestro Verdugo respectivamente."
"¿Por qué nunca dijeron nada antes?" Se quejó Cristina, sorprendida por la información.
"Nadie nunca preguntó nada y no es algo de lo que platiquemos mucho. Por lo mismo que las ocurrencias de esto son muy raras"
"Si me permite la indiscreción, usted y su mitad, señor Balam... ¿Qué tipo de aceptación tienen?" Preguntó Dumbledore, viendo de reojo la reacción de Snape, quien parecía más tranquilo con el asunto. Mcgonagall también aparentaba haberse calmado después de la explicación del chico de los ojos de oro.
"Amigos, de la infancia. Siempre nos aceptamos como amigos y siempre estábamos juntos. Por eso los instructores no se dieron cuenta de nuestro estatus hasta que nos pusieron uno contra el otro. Los ataques mágicos no tenían efecto entre nosotros. Además de que nuestras habilidades eran más extraordinarias cuando estábamos en equipo."
"Eso no tiene sentido, Minino. Rodríguez me pudo atacar en el duelo que tuvimos en clase." Intervino Snape cortante, esperando que eso lo descartara de la ridícula noción de ser la mitad de una chiquilla de dieciséis años.
"Si le recuerdo, usted cayó en la trampa espejo del ataque, en otras palabras se ataco a usted mismo," dijo Berenice fastidiada de todo ese asunto. "Si la va aceptar, hágalo y sino pues no. Tan simple como eso." Dumbledore pareció ignorar a la chica slytherin e hizo la pregunta que todos estaban esperando: "En caso de que se le rechace... ¿Qué consecuencias hay?"
"Aparte de la aparente incapacidad de transformase en su forma nahual por completo, nadie lo sabe, nunca ha habido un rechazo, al menos no entre nuestra gente. Todos nos conocemos y nos aceptamos desde pequeños, primero como amigos, después con el tiempo, como hermanos. Algunos han encontrado al amor de su vida en su otra mitad. Otros a un rival digno de su atención. Todo depende de la aceptación." Concluyó el guerrero Jaguar.
"¿Severus?" Inquirió el director al profesor de ropas negras.

Snape observó a todos en la sala y después de varios segundos de considerarlo, decidió que ya tenía suficientes responsabilidades obligadas. Aquí, por lo menos, le estaban dando el beneficio de la elección, ¡y vaya que haría uso de ese privilegio!
"No." Respondió el profesor observando al reacción de Cristina, quien sólo pareció soltar el aire en alivio.
"Bueno, ya tenemos la respuesta que tanto esperábamos. ¿Tan difícil era decir sí o no?" comentó Berenice rompiendo el silencio.
"De todas formas, no esperaba más ni menos, Bere. Debo irme tengo cálculos que hacer y anotaciones que estudiar." comentó Cristina haciendo aparecer su libreta mientras se giraba hacia la salida de la oficina del director; su semblante no traicionaba ninguno de sus pensamientos.

Y tan pronto la puerta se cerró tras ella, se pudo escuchar desde afuera el sonido de gotas de agua chocar contra el suelo; había empezado a llover.
"Bueno, eso salió mejor de lo que esperaba" Dijo Balam después de unos instantes, viendo por la ventana hacia los campos abiertos de Hogwarts. Era una lluvia sin viento.
"¿Que era lo que esperabas, Balam?" Inquirió Mcgonagall observando la espalda del chico. Se preguntó por qué la chica no había armado alboroto alguno.
"Un huracán..." contestó el chico girándose y con un rostro claramente aliviado. "Entre tantas emociones, elementos, mitades y dioses uno ya no sabe qué esperarse."
"Que extraño, esperaba un melodrama." Comentó el profesor de las ropas oscuras.
"Esta clase de decisiones no pueden ser obligadas," respondió Irelia, viendo como Izel roncaba ligeramente en una de las sillas en la oficina. "Es dañino para ambas partes y no lleva a nada. Cristina lo sabe. ¿Que aquí no saben de lógica elemental?"
"Oye, Balam... Tenemos un problema..." dijo Berenice viendo la forma dormitante de Izel. Se empezaron a escuchar sonidos de crujidos pertenecientes a huesos rompiéndose y reacomodándose.
"Izel se está transformando mientras duerme," terminó Irelia sin dejar de ver la transformación, probablemente involuntaria de la chica.
"¡Ah chihuahua! Eso es nuevo." Expresó Balam sorprendido viendo la forma dormida de Izel.
"¿Deberíamos despertarla?"
"¿Estás loca, Bere? Si está teniendo pesadillas es capaz de atacarnos en su estado modorro." Respondió la pelinegra a su prima de ojos grises.
"Yo digo que la dejemos dormir, no nos vaya a mandar al ala médica." Replicó Balam casi riéndose. "Me encantaría tomar una fotografía"
"Interesante aspecto, nunca había visto así a la señorita López" Intervino Dumbledore en la conversación, observando con fascinación el nuevo aspecto de la chica. Visiblemente más alta y ancha. Escamas con forma de púa decoraban toda la piel de la chica como si de una armadura se tratara, muy parecida a la de un dragón amarillo. En la espalda y parte externa de los brazos estaban concentradas en más cantidad, supuso que para mayor protección. Sus manos terminaban en garras afiladas pero cortas, diseñadas para sostener más que para matar, también protegidas por escamas de ese estilo pero más cortas, para facilitar el movimiento. Cola... hasta ahora todos tenían cola, pero la de ella se podía usar como arma por las escamas en forma de púa que salían de la extremidad y la decoraban, dando un mensaje de advertencia a posibles enemigos. Su rostro era el de un reptil con expresión humana. Completamente sereno y tranquilo.

"Parece una fortaleza andante... ¿Qué animal se supone que es?" Preguntó el director oyendo a Snape bufar por lo bajo.
"Es el lagarto armadillo, curioso reptil, una de las mejores armaduras en el mundo animal" Comentó Balam.
"¿Alguna explicación de por qué sucedió esto?" preguntó Mcgonagall a Balam. "Me preocupa que suceda en los dormitorios, su cuerpo se ve muy peligroso. Si se despierta desorientada en esa forma puede lastimar a alguien."
"No estoy muy seguro, puede que este soñando algo en donde se haya transformado por alguna razón." Respondió Balam un tanto inseguro de su respuesta. "Pero aun así, profesora, le aseguro que no es capaz de dañar a nadie que no sea un peligro para ella-"
Eso pareció tranquilizar a la jefa de Gryffindor. Pero Dumbledore se hallaba más que curioso, mientras que Snape, al parecer, lo que quería en esos momentos era retirarse.
"Por curiosidad, ¿nos permitiría ver que está soñando la señorita López? Sólo para ver que causó este incidente."
"Pues si encuentran alguna forma adelante, me preocupa que se haya quedado dormida, ¿que acaso no duerme lo suficiente?" Se preguntó Balam en voz alta. Vaya que si le preocupaba. ¿Qué tanto hacia Izel por las noches?
"Ahora que lo dices Balam, últimamente se carga unas ojeras tan marcadas que parece hija de un tejón o de un mapache," respondió Berenice con su usual tono burlón.
"Si yo también lo he notado," contestó Irelia.
"De hecho sus notas han estado bajando" Intervino Mcgonagall ahora. "Tenía planeado hacer una pequeña reunión con ella, para preguntarle qué sucede"
"Severus, creo que tenemos permiso para practicar legeremancia en la chica…"
"Justo lo que sospechaba que querías, Albus." Respondió Snape de mala gana, sacando su varita y acercándose al lagarto humanoide dormido con paso apresurado. Quería terminar con toda esa locura de una vez por todas y disfrutar de un poco de paz y tranquilidad. ¿Era mucho pedir eso?
"Legilimens."


"Entonces, ¿por qué siempre es de noche aquí?"
"No lo sé, quizás sea me gusta así. De noche, Tomas." Respondió Izel a un chico pelinegro de por lo menos unos once años, quien le dijo que se llamaba Tomas, mientras se sentaba en la arena de la costa, cruzando las piernas.
"¿Cómo te transformaste en eso?"
"No hay una forma de explicarlo, tienes que sentirlo."
"¿Sentirlo?" Preguntó el chico confundido.
"Si, la primera vez que me transforme fue por accidente. En una práctica salí volando por los cielos y mi cuerpo decidió protegerse transformándose. Fue... instinto." Respondió recordando. "Después de eso sólo es recordar"
"¿Recordar?" Volvió a decir el chico con tono de pregunta, ladeando su cabeza en gesto involuntario de curiosidad.
"Si, si, recordar. La sensación del suelo contra tus pies, el viento contra tu piel, cada sonido y exclamación del mundo. Debes recordarlas y enfocarte en esos recuerdos de cuando te transformaste por primera vez. Lo cual en un inicio puede ser muy desorientador. Sentidos más agudos, fuerza y velocidad aumentadas, entre otras cosas dependiendo de tu animal nahual, tu guardián."
"¿Mi... guardián? Yo no tengo ningún guardián. Estoy solo desde que recuerdo," dijo el Tomas sin que su rostro mostrara otra cosa más que absoluta serenidad, cosa que extraño a Izel.
"Para nada, todos tenemos un guardián. Te puedo mostrar el mío. Kalan." La chica ojos color miel, hizo aparecer un lagarto espectral de un gris muy oscuro, casi negro. El lagarto contaba con escamas en forma de púas las cuales cubrían todo su cuerpo a forma de protección. "¿Lo ves? Este es un Kalan, es un guardián." Comentó sonriente al chico mientras este observaba con cierto brillo desconocido en sus ojos a la criatura que flotaba en los aires.
"¿Por qué es de color negro?"
"Porque ese es el color de mi alma"
"¿No es eso malo? Todos dicen que el alma negra es malvada." Afirmó el chico.
"¿Acaso crees que soy malvada?" preguntó Izel al chico, este se quedó pensativo unos instantes, mostrando un poco mas de emoción en su rostro.
"No, no lo creo. Pero todo esto va en contra de las creencias de muchas personas"
"El que una multitud diga una cosa, no quiere decir que siempre estén en lo correcto," dijo la chica poniéndose en una posición hincada. "Bueno si quieres que te enseñe como transformarte, primero tenemos que conocer a tu guardián. ¿Estás listo?"
"Si, pero espera, ¿No necesito una varita?"
"En este mundo no."


Snape se salió de la mente de la chica bajando la varita, curioso... A ese chiquillo nunca lo había visto en su vida, pero su actitud se le hacía familiar.
"Esta mostrando a un niñato como transformarse en esa cosa en sueños. Lo llamó Tomas"
"Ah... interesante, así que ha aceptado a un aprendiz, en sueños... Eso volverá loco al anciano," comentó Balam.
"Creo que es mejor despertar a la señorita López," dijo Dumbledore hastiado, algo raro para su usual calma. "De inmediato."

Todos voltearon a ver de manera rara al viejo director. Y viendo eso decidió dar una excusa creíble. "Está anocheciendo y todos estamos cansados. Además, una silla no es el mejor lugar para dormir; mucho dolor de cuello y espalda."
Balam sintió que el director no estaba diciendo todo lo que sabía y tenía el presentimiento de que era algo grave. No comentó nada; se encargaría de hacer preguntas por aquí, y por allá para obtener más información. ¿Quién era ese Tomas?
"Esta bien, yo me encargo," dijo el guerrero, dándole una mirada de duda al director; pero antes de que pudiera acercarse, Berenice le arrojó a Izel el bolso que siempre cargaba con ella en la cara. Con todos sus libros dentro. Un sonido seco se escuchó cuando el bolso hizo contacto con el rostro del lagarto humanoide."Bueno eso también funciona, Bere." Comentó Balam viendo a Berenice quien se reía.
"Perdón, tenía que hacerlo." Respondió la chica aun riéndose.
"¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde?" Se despertó sobresaltada, poniéndose de pie apresuradamente mientras veía a todos lados. Le llamó la atención la única mano que podía mover. Estaba cubierta en escamas. "Ay, no jodas."
"¡López, cuide el lenguaje!" Bramó Minerva Mcgonagall, desde el otro lado de la oficina de manera desaprobatoria.
"Yo no le enseñe eso." Se defendió Balam de inmediato levantando ambas manos en su defensa, como si esperara un sermón de parte de la profesora. Dumbledore sólo rio y Snape dijo algo sobre que eso era de familia.
"Perdón profesora, no… no… sabía que estaba aquí. Estaban diciendo algo sobre Cristina y creo que me quede dormida."
"Si, eso paso." Comentó Irelia. "Y estando roncando te transformaste."
"Ya veo." Izel bostezó abriendo en grande la boca de reptil, dejando ver unos dientes afilados y cortos antes de que se cubriera la boca con su mano.
"Creo que es mejor que todos nos retiremos por ahora, demasiadas emociones por un día, ¿no creen?" dijo el director mirando como todos asentían y se retiraban por la puerta; los extranjeros hablando de temas diversos, Mcgonagall interrogando a Izel acerca de sus calificaciones.

"Severus, unas palabras."

De haber podido, Snape hubiera dicho la palabrota que se le había escapado a Izel y muchas más. Ese día había sido de locos. Dioses, mitades, nahuales y ahora sueños que no tenían sentido, al menos para él. Pero presentía que para eso, Albus Dumbledore le había hecho quedarse.
"Severus, esto se me está escapando de las manos." Admitió el director observando como la negrura de su mano dañada por la maldición del anillo que alguna vez había pertenecido al padre de Lord Voldemort avanzaba, lento pero seguro.
"Albus, ¿acaso pensaste que sólo era de traerlas acá y que ayudaran a Potter a vencer al señor oscuro, así como así?" Respondió Snape, diciendo el apellido de Harry con desprecio.
"No. Esperaba ciertas limitaciones por parte de sus peculiares guardianes. Pero nunca que una terminara siendo mortífago... Aunque fuese por accidente." Comentó el director con voz casi entre cortada, como si se estuviera arrepintiendo de ese hecho.
"Ni que sus dioses saltaran a protegerlas..." Terminó el profesor.
"Si... eso también. Nunca había sentido una presencia mágica tan poderosa."
"¿Que esperabas de un dios, Albus? ¿Arcoíris y florecitas?" Señaló Snape con desdén.
"Me esperaba todo, menos dioses." Admitió el director suspirando sonoramente.
"Sinceramente, yo tampoco me esperaba dioses. Ni que los verdugos tuvieran un contra hechizo para su versión de la maldición asesina."
"¿Un contra hechizo para la maldición asesina?" Preguntó Dumbledore algo sorprendido.
"La versión de ellos. Los verdugos son muy similares a los aurores, Albus y ellos según, son los únicos capaces de administrar esa maldición y esa sólo puede ser revertida por un taumaturgo oscuro."
"Y ella es ambas cosas... Eso puede ser muy contra producente para Voldemort... podríamos traer a la vida a nuestros aliados caídos... O todo lo contrario... los mortífagos podrían matar a alguien de importancia y usar el contra hechizo para traerlo a la vida y sacarle información."
"López se convertirá en un arma de doble filo si el Señor Oscuro llega a tener conocimiento de esto, Albus." Y eso no era una suposición era, una afirmación y Dumbledore no pudo estar más de acuerdo con su fiel espía. "Cambiando de tema, reconociste el nombre del chico con el que López estaba soñando, ¿verdad?"
"Si, es él cuando era niño." Afirmó el director acariciando su larga y canosa barba, poniéndose de pie para mirar hacia la lluvia que caía afuera de la ventana. "Me pregunto... si es una entidad aparte, o el mismo para manipular a López."


El arte de la guerra

Era una mañana de sábado agradable. Las ramas de los arboles danzaban al compas de la música producida por el tenue viento de ese día. El pasto había crecido debido a la misteriosa lluvia que salió de la nada el día anterior. Las aves entonaban una canción alegre, muchos de ellos en las ramas de un gran árbol con abundante follaje, el sol a duras penas podía filtrarse entre sus ramas dando un efecto alucinante para el ojo que pudiera apreciarlo más allá de una mañana de rutina.

Un insecto que Balam no pudo identificar aterrizo en su nariz haciéndolo estornudar mientras explicaba a Hermione como convocar a su guardián.
"Salud" dijo Hermione con cortesía.
"Gracias." Respondió el guerrero aspirando aire por la nariz sonoramente.
"Entonces, ¿sólo digo Kalan? ¿Ni más ni menos? ¿Qué movimientos de varita conlleva? ¿Debo estar de pie, o sentada?" Inquirió velozmente la gryffindor, haciendo notar su emoción por aprender un nuevo hechizo.
Balam rio ligeramente, la brisa moviendo su cabello multicolor, mientras corregía su postura al estar sentado en el pasto.
"Si, sólo dices Kalan. Ni más ni menos. No tiene movimientos de varita en especial. Tu posición no tiene nada que ver con la habilidad a ser usada," respondió.
Hermione no se sentía tan segura sobre eso, era todo tan hipotético, sin instrucciones claras a seguir. Balam le había dicho que siguiera sus instintos. Pero ella estaba habituada a saber cómo funcionaba algo de pies a cabeza antes de usarlo. Con sus ventajas y sus desventajas. Ahora iba a ciegas, no sabía que esperarse, y no podía ponerse de acuerdo consigo misma si eso le preocupaba, o le emocionaba. Primero, habían sido días extenuantes tratando de hacer ver el aura de su alma. Balam había comentado que eso requería mucho control sobre el aura y que vería una especie de humo tenue de algún color ser expedido de su cuerpo. Al final lo logró, al quinto día de intentarlo consiguió comenzar a expedir un humo poco denso de color magenta, Balam, al verlo casi pierde la cabeza. No fue cansado, fue frustrante; era una forma completamente distinta de hacer magia. Después de su logro al medio controlar su aura, Balam le mostró como usarla correctamente, haciendo que la dependencia a su varita disminuyera casi por completo. Al parecer ellos llamaban a las varitas canalizadores, y sólo las usaban para aprender una nueva habilidad, después de hacerlo, podían dejar de depender de la varita para su realización. Eran cuestiones de gustos, pero lo que les daba más libertad, al parecer, era la conjuración de hechizos sin varita. Y hoy, estaban tratando de invocar lo que sería un guardián, un Kalan, similar al patronus, pero también muy distinto.
El patronus no era estable, su forma cambiaba constantemente de acuerdo a las emociones de quien lo invoca. Muy por el contrario, el Kalan adquiría la forma de tu animal interior y siempre era el mismo. Había visto en una ocasión el de Cristina, una pequeña águila azul brillante. Decidió que valía la pena aprender más sobre ese tipo de magia, se sentía tan libre...
"Me pregunto... ¿Cuál será mi guardián?"
"Solo hay una forma de saberlooo…" Canturreó Balam
"Bueno, aquí voy, sólo espero que no explote como todo lo que toca Seamus... Kalan."
Y del pecho de la chica empezó a salir un humo translucido color magenta. Hermione y Balam miraron expectantes a la nube de humo coloreada y después de unos instantes comenzó a tomar forma. Unas patas agiles dieron inicio a lo que sería el torso del animal que por el momento era una especie de felino. Una cola corta apareció moviéndose de un lado a otro. Y finalmente la cabeza con aspecto gatuno era decorada con grandes ojos expresivos y unas orejas pequeñas que se movían a los lados tratando de reconocer sonidos, apareció. En el cuerpo espectral de la criatura se podían observar manchas magentas más oscuras que parecían nubes decorándolo y en su rostro; por debajo de los ojos que transmitían un sentimiento que Hermione no sabía identificar era decorado también con dos rayas del mismo color que se extendían por su cuello y su lomo hasta llegar a la cola.
"Órale, un ocelote." dijo Balam acercando su mano a la criatura, ganándose un siseo amenazador del guardián magenta. "¡Y es feroz también!" Rio el guerrero.
"Oh... Perdón, ¿es normal que haga eso?" preguntó la chica preocupada.
"No te preocupes, es completamente normal. Ahora solo tienes que aprender a controlarlo" dijo Balam moviendo las manos de manera brusca; lo que hizo que el guardián de Hermione lanzara un zarpazo que casi lo alcanza. "Ah, pero tiene el temperamento de un jaguar."
"¡No, no, kalan malo!"

Y entonces mientras la chica peleaba con su guardián tratando de que acatara sus ordenes, Balan vio como una hoja verde que había sido arrancada de su árbol por el viento se encontraba atrapada en los cabellos de Hermione.

El chico de los ojos de oro se acercó a ella para retirársela y cuando la tuvo entre sus dedos, escuchó la voz enojada del zanahoria, sacándolo de un trance del que no sabía que estaba.

No escuchaba. No olía. No hablaba. Solo sentía como el viento movía su cabello y acariciaba su piel.

"¡Así que aquí estabas! ¡Nos cambiaste por esa cosa que ni es humana!" Alegó el pelirrojo apuntando a la chica con uno de sus dedos. Su cara completamente roja del coraje."¿Y qué rayos es esa cosa morada? ¿Un patronus? ¿Tu patronus cambio?" Preguntó el chico con tono de preocupación, guiando su vista hasta Balam; quien por el momento tenía la mirada perdida.

"¡Ron, basta! ¡Él es tan humano como tú y como yo! Además, ¿de qué te quejas? Harry le pidió que nos entrenara y él aceptó. Y hasta ahora yo he sido la única que he atendido a las prácticas. ¿En qué lugar nos deja eso?" Reclamó la chica acaloradamente. Parecía que tenía ganas de golpearlo. "¡Y esa 'cosa', es mi kalan, mi animal interior! ¡Lo sabrías si hubieras asistido a las practicas!"

Ron Weasley se acercó a ella amenazadoramente, casi como si quisiera empujarla; el guardián magenta, quién había observado el encuentro con atención y fijamente, sintió el peligro en contra de su 'taumaturgo'. Se puso rápidamente entre Ron y Hermione, con la intención de proteger a esta última de cualquier daño y amenaza mientras estuviera invocado. La cola del espectro se esponjó y sus orejas estaban apuntaban hacia atrás lanzo un siseo amenazante. Una posición de advertencia universal felina que decía: "Ey, aléjate, si haces caso omiso te atacare."

Ron ignoró al espectro pensando que sería como cualquier patronus, y estuvo a punto de tomar el brazo de la chica para decirle algo poco amable. Pero el guardián se le lanzó encima. Directamente al cuello, haciéndolo gritar por la sorpresa. Hermione también gritó y eso sacó a Balam de su cabeza. Vio la escena. El Kalan de Hermione atacando al chico zanahoria y ella era incapaz de controlarlo. Lo hacía bien para ser la primera vez que lo conjuraba, pero esa situación ya era pedirle demasiado a los dioses.
"¡Quítamelo, quítamelo, quítamelo!"
"Eso intento, eso intento" dijo Hermione jalando de las patas traseras a la pequeña bestia magenta, pero esta no soltó a Ron en ningún momento. Al contrario mordió con más fuerza y enterró mas las uñas retractiles de felino depredador en la carne de Ron.
"Eso sólo lo está empeorando, Hermione. ¡Auch! ¡Eso duele!" Gritó el pelirrojo tratando de alejar a la criatura de él con sus manos.

Balam llamó a su guardián, un jaguar del triple de tamaño que el de Hermione apareció, y le ordenó que le quitara el kalan magenta de encima al pelirrojo. El jaguar espectral amarillo tomó al ocelote por el pescuezo y lo arrancó del chico. La escena era divertida. El kalan jaguar parecía progenitor del ocelote de Hermione al sostenerlo de esa forma.
Aunque el kalan magenta seguía retorciéndose en las fauces de su captor por querer zafarse para volver a atacar al pelirrojo.

"Caray, eso estuvo cerca. Sabes zanahoria... no es sabio amenazar a alguien que tiene su kalan invocado y es mucho menos sabio cuando ese alguien no sabe controlarlo aún... Pero lo sabrías si hubieras asistido a las practicas..." Ron lanzó un bufido de desprecio. Balam lo ignoró y se acercó para observar de cerca las heridas del muchacho. El cuello estaba lleno de cortes y laceraciones. Su ropa completamente arruinada por el color escarlata de la sangre. "Si yo curo eso, muy probablemente quedaran cicatrices, necesitas ir al ala medica" Recalcó.
"Pues, supongo que mejor me pongo en camino," dijo el chico dándose la media vuelta y poniendo se en marcha.
"Hermione, es todo por hoy, tienes el resto del día para practicar el control sobre tu Kalan." La chica asintió con pena, avergonzada por su fracaso al intentar controlar a su guardián. "Yo que tú lo seguía, no se vaya a desangrar en el camino el muchachito." Se rio y Hermione con él.
"Esta bien, lamento el desastre de hoy..."
"¡Ja! Para nada, lo hiciste mejor que las chicas la primera vez que invocaron su kalan. Ahora ve." El kalan de Balam ya había soltado al de Hermione y estos se miraban fijamente. El ocelote sintió que su invocadora se alejaba y se decidió a seguirla, corriendo con gracia tras ella.

Ron escuchó la voz de Hermione llamarlo y se detuvo para ver como lo alcanzaba por el pasillo de la escuela, seguida por esa criatura morada que lo había atacado sin provocación aparente.
"Esa cosa es peor que el demonio naranja que llamas gato" Se empezó a quejar el pelirrojo renaudando la marcha hacia el ala medica.
"Ron, no es mi culpa, ni culpa de mi kalan. Interrumpiste una sesión de entrenamiento muy delicada. Que era precisamente aprender a controlarle." Ron volteó a ver a la criatura morada; no estaba muy seguro de que animal era, solo que se trataba de una especie de felino de tamaño mediano, de aproximadamente un metro de la nariz a la cola. La criatura decidió que la amenaza estaba demasiado cerca de su invocadora y le lanzó un gruñido a advertencia al pelirrojo.
"¿Lo ves? ¡Hasta prefiero a tu intento de gato!" Se quejó el muchacho entrando al ala medica.
"Lo que yo veo Ron, es que te considera una amenaza para mi bienestar. Parece que cree que me atacaras en cualquier momento." Ron se quedo pensativo procesando la información que acababa de recibir.
"¿Por qué pensaría esa cosa eso de mí?"
"Ron, si dejaras de comportarte como un idiota, nada de esto habría pasado."
"¡Ay!, ¿pero que le paso, señor Weasley?" Exclamó la enfermera Poppy al ver a los chicos entrando por la puerta, reconociendo el color escarlata en el cuello y las ropas del pelirrojo.
"¡Esa cosa me atacó!" Exclamó Ron apuntando a la criatura magenta que estaba al lado de Hermione, quien rodó los ojos. El ocelote al verse señalado, lanzó un gruñido de advertencia a Ron, quien dio dos pasos hacia atrás.
La enfermera ignoró el comentario del chico y casi empujándolo en una de las camas, procedió a curar las heridas de su cuello y hombros.


Defensa contra artes oscuras. Una clase interesante. Sobre todo porque se te enseña a defenderte del mal que hay en el mundo. A contra atacarle, a superarle. Pero... ¿acaso las artes oscuras son malvadas? ¿Qué separa la magia 'negra' de la magia 'blanca'? ¿La intención, quizás?
Hay magia negra que sirve para sanar ciertas heridas... ¿Eso la vuelve malvada?
Eso contradecía a la teoría de la intención. Una paradoja eterna. Si es magia negra, es mala. La magia que cura es buena… ¿pero si la magia es negra y cura?

Cristina no estaba segura de que la magia negra debiera llamarse 'negra'. A su punto de vista, debería haber otra rama, llamada magia bélica; un tipo de magia exclusivo para el campo de batalla. Muchos de los hechizos de magia 'negra' parecían diseñados con ese propósito. La guerra. Pero algunos, una minoría, eran benéficos, incluso siendo clasificados como magia negra u oscura. Magia prohibida.

Cristina dejó salir una cantidad moderada de aire por sus fosas nasales. Esa clase a veces le confundía. Para ella la magia, era magia y nada más; lo único prohibido para la gente mágica común de sus tierras, eran los tres castigos del verdugo...

Se aguantó un bostezo, forzando al aire a salir por la nariz mientras apretaba su mandíbula con fuerza para no abrirla y hacer el característico sonido de un bostezo. Bostezar en clase de Defensa era un suicidio y no tenía ganas de morir... todavía. Los últimos días se había sentido muy cansada y somnolienta; el caminar le era cansado después de un par de minutos y la comida ya no le apetecía del todo.

El bostezo suprimido, le había dejado con los ojos rojos y llorosos. En esos momentos lo único que quería era ir a la cama y dormir. A la mierda la escuela, al carajo todo. Escribió unas cuantas cosas que Snape estaba explicando a la clase en su libreta, en códice. Le era más fácil. Así no tenia que traducir para estudiar. Cosa rara de su cabezota. Podía escribir el idioma de ellos perfectamente, pero se le dificultaba mucho leerlo. Por eso prefirió escribirlo en códice. Mas rápido de entender, más sencillo de leer y menos tiempo perdido traduciéndolo.

De la nada su libreta salió volando a las manos del profesor de la clase en curso, quien observó el objeto por varios instantes y después la miró a ella.
"¿Qué se supone que es este escrito, Rodríguez?" Preguntó con una mueca de disgusto en su rostro, la cual era típica en él; junto con el ceño fruncido.
"Son mis notas sobre la clase." Respondió la chica ojiverde. Casi suspirando por su suerte. Hoy si que el sujeto andaba con mal humor.

Snape frunció aun más el ceño y viendo la tinta fresca de los jeroglíficos extranjeros, mostró la libreta al aire con una de sus manos y su aire de superioridad no se dejó desear.
"Lo que veo, son un montón de dibujitos, Rodríguez," dijo el amargo profesor lanzando la libreta al escritorio de la chica."Menos diez puntos a Ravenclaw, por mentir." Habiendo dicho eso, el amargo profesor prosiguió con la clase como si nada hubiera pasado.

Los Slytherin de la clase rieron, pero Cristina no les prestó importancia, de hecho, últimamente todo le parecía poco importante. La escuela, las tarea, las investigaciones... Su libro. Le dio un bajón de energía, y lo último que supo es que aun en contra de su voluntad, sus caprichosos ojos decidieron cerrarse.

Snape dejó de concentrarse en lo que estaba haciendo cuando escuchó un sonido sordo contra el suelo. Gruñó por lo bajo; quien hubiera osado a interrumpirlo, la iba a pasar muy mal.

Pero cuando levantó la mirada, en el piso del su aula es encontraba a la chica a la que había reñido por escribir en códice y acusarla de mentirosa. Casi de inmediato estuvo a su lado, Berenice. Primero con un rostro que parecía preguntarse ¿Y ahora que pasó? pero después de unos instantes de observarla su cara paso de la sorpresa, a la angustia.
"¿Qué sucede ahora, Garza? ¿Olvidó desayunar por pasársela estudiando?" Preguntó en voz alta uno de los Slytherins presente y los demás rieron.
"No... No hay nada, no hay aura, no hay alma... no hay pulso..." Lágrimas empezaron a descender por las mejillas de la usualmente dura chica ojigris. "¡Está muerta!" dijo gritando mirando al Slytherin a la cara, quien dejo de reír de inmediato.

Snape abrió los ojos en grande al escuchar eso.
"¡Se acabó la clase! ¡Largo de aquí, no hay nada que ver!" El profesor se acercó a la escena rápidamente y se arrodilló frente al cuerpo de la chica. Eso no podía ser cierto. La chica estaba completamente en sus 5 sentidos hacia unos momentos; hasta había respondido cuando le preguntó sobre los símbolos en su libreta.
Severus Snape, no pudo detectar ni un indicio de vida. Se quedó en seco. ¿Cómo había pasado eso? ¿Cómo era posible que una alumna a la que le acababa de reñir hacia unos instantes muriera súbitamente en plena clase? ¿Alguna maldición de tiempo retardado quizás? ¿Alguna enfermedad muggle que no hubiera sido detectada por la enfermera?
Fue sacado de sus pensamientos por un brillo amarillo con tintes dorados proveniente de un espectro del mismo color que tenía forma de serpiente con alas. La extraña criatura salió por la puerta volando a toda velocidad, dejando un haz de luz a su paso.

Berenice sin que en su rostro dejaran de haber ríos de lágrimas, intentó levantar el cuerpo de su amiga para llevarlo a la enfermería, para saber que jodidos había pasado. No tenía sentido. Un momento estaba escribiendo en su libreta y al otro cayó al suelo aparentemente muerta.
"Mobilicorpus." Berenice vio como Cristina se levantaba sobre el suelo con la magia del profesor y enfureció. ¡Eso era un insulto! Como si no fuera más que una carga.
"¿Pero que está haciendo? ¡Ella no es un objeto molesto para ser levantada de esa manera! ¡Esta insultando su memoria! ¡Basta ya!" Vociferó la chica.

Snape soló estaba tratando de ayudar, por lo que se sintió un poco confundido por el arranque de la slytherin ojigris. No queriendo empeorar aún más la situación, canceló el hechizo que había usado para calmar a la furibunda muchacha.
"¿Y acaso planea llevarla a la enfermería cargándola usted sola?"
"Si, eso es lo que debe hacerse"
Snape suspiró.

Extranjeros y sus costumbres raras.

"Yo lo hago."


En un lugar a donde todos vamos a parar; unos ojos purpuras detectaron algo inusual. El dueño de esas orbes, se levantó de su lugar y se acercó a la locación que llamo su atención. La llama azul de un alma muy peculiar le saludó desde el umbral, iluminando sus alrededores con la tenue luz que producía, esperando ser aceptada en el reino.
Ladeó su cabeza un poco, en acto inconsciente de confusión, mientras tomaba el alma en sus manos.
"Tú... aún tienes un lugar al cual volver..." Entregó el alma a uno de sus sirvientes. "Resguárdale hasta que yo te ordene otra cosa, o regrese." El sirviente la tomó con una de sus manos y asintió con la cabeza encapuchada con un manto negro.

asdadasda

Luna Lovegood seguía a su guardián con forma de conejo por toda la escuela. De nuevo le habían escondido la mayoría de sus pertenencias y estaba en medio de una búsqueda implacable para recuperarlas. Zapatos, libretas, calcetas... ¡Hasta su lámpara de lava muggle! ¿Para que querrían esconder una lámpara de lava muggle?

Pero con aquella combinación de hechizos que Cristina le había enseñado a hacer frente al profesor Snape aquella vez, fue encontrándolos uno a uno a excepción de la lámpara.

Cada vez que invocaba al guardián, sentía que tenía un poco mas de control sobre él. El conejo plateado ahora daba vueltas alrededor de ella y no correteaba a las demás personas como solía hacerlo en un principio; se encontraba sentado a sus pies esperando órdenes de la chica.

Un grupo de Hufflepuffs pasó de largo, corriendo y gritando aterrados, diciendo algo acerca de un inferi en la escuela y de paso le advirtieron que corriera por su vida.
"¿Inferis?" Se preguntó en voz alta confundida, poniéndose el cabello detrás de la oreja. "¿Qué no es eso magia negra de alto nivel?"
"Oh... un Kalan." dijo una voz cerca del suelo casi a su lado.
La rubia se sobresaltó al escuchar la voz, no había escuchado llegar a nadie. Bajó la mirada y vio a la persona más delgada que había visto en su vida en posición de cuclillas, observando a su guardián muy de cerca, a su parecer, tenía otros detalles, pero no le tomó importancia.
"Perdone, señor, no le oí llegar," dijo Luna.
"No hay problema, suelo ser... Silencioso," dijo el hombre poniéndose en toda su estatura y mirándola a los ojos. "Bonito kalan. Gracia, honestidad y excentricidad es lo que dice de ti."
"¿En serio?," preguntó la chica mirando un rostro sin piel y unos ojos hechos de luz púrpura.
"Si... el conejo es muy noble."
"Es bueno saberlo." Luna sonrió. "De casualidad... ¿No ha visto una lámpara de lava muggle por algún lugar? Enciende de color amarillo pero dentro se hacen formas graciosas de color rojo."
La persona se le quedó viendo por unos momentos con esos orbes purpuras luminosos, pensando.
"No." Luna hizo una ligera mueca de decepción. "Pero... Te propongo algo," dijo la persona levantando su esquelético dedo índice cerca de su rostro.
"¿Si?" preguntó la chiquilla, ansiosa.
"Si me guías a la enfermería de este lugar, te daré una lámpara decorativa de lava... Le he preguntado a mucha gente. Pero... todos salieron corriendo por alguna razón."
"Que mal educados de su parte. Y por supuesto, me encantaría llevarle. Mi nombre es Luna Lovegood," dijo la chica presentándose al extraño frente a ella después de aceptar su propuesta.
"Gracias... Yo soy Ah Puch. También puedes llamarme Hunhau." Respondió después de pasar algunos segundos pensando, al parecer. "Te sigo."
Luna asintió con la cabeza, y empezó a caminar al lado de ese hombre tan peculiar, quien expedía un poder muy inusual, el conejo espectral siguiéndolos de cerca.
"¿Donde está su cara, señor Ah Puch?" preguntó la chica rubia mientras caminaba
"Me la arrancaron... de una mordida."
"¿Ah sí? ¡Qué terrible!"
"Salve a mi amigo... Del destino que me sucedió." Contestó el hombre sin molestarse por la pregunta de la chica."Fue... el hermano de mi amigo... Quería matarlo... Envidia. La envidia y los celos conducen al odio, al mal y al caos... Eso fue lo que pasó." Contó el dios sin dudarlo.
"Vaya... que triste, que tu propio hermano te haga eso..."
"Si... pero nosotros fuimos los culpables. Le tratábamos con indiferencia, nunca le tomamos en cuenta. En cierta forma... Nos lo merecíamos."
"Todos cometemos errores." Comentó Luna. "No es tu culpa haber terminado así. El hermano de tu amigo quiso dañarlo. Fue culpa de él y de nadie más."
"Supongo... que tienes razón."


Hoy quiero dormir
Ya no despertar
Cerrar mis ojos
abrirlos jamás


Snape entró al ala médica casi corriendo gritando por Poppy. Detrás de él, entró de igual manera Berenice.
"Ya voy, ya voy." Respondió la enfermera extrañada por la urgencia en la voz del profesor. Terminó rápidamente de aplicar el último hechizo curativo en Ron Weasley y se apresuró a recibirlo.
"¿Pero ahora que quiere el murciélago de las mazmorras?" dijo el pelirrojo. Alejándose del kalan de Hermione, quien le volvió a amenazar.
"¡Ron no seas grosero, que tal si te oye!" Le regañó la castaña en su tono habitual. "Se oía incluso desesperado. ¿Qué habrá pasado?"
"Quién sabe, quizás mató a alguien por accidente. No me sorprendería." Hermione rodó los ojos y los abrió en grande cuando la matrona entró hastiada al área de las camillas y detrás de ella Snape cargando en sus brazos el cuerpo inerte de Cristina.
"Ponla aquí, Severus." La enfermera indicó la camilla más cercana al instrumental que poseía, y observó como Snape dejaba ahí a la muchacha."¿Qué sucedió?" Le preguntó la mujer mayor al profesor acercándose rápidamente a la camilla y poniéndose manos a la obra.
"¡Es lo que no sabemos!" Exclamó Berenice. "Estaba normal en la clase después de que el profesor la regaño, por no sé qué ridiculez, e instantes después cayó al suelo."
"Severus... No hay signos de vida..." dijo la matrona después de repetir varias veces el mismo hechizo sobre la forma inerte de Cristina.
"Lo sé, Poppy. No sé qué paso." dijo el profesor llevándose una mano al entrecejo.

Hermione se quedo en blanco. Cristina estaba... ¿Muerta? La había visto esa misma mañana y le había visto muy bien, un poco cansada, pero nada fuera de lo normal. Alcanzó a oír un 'Te lo dije' inconsciente de parte de Ron, quien estaba con la boca abierta por lo que acaba de escuchar. No podía creerlo, no quería creerlo. ¿Cómo había pasado eso?

"Una muerte súbita." dijo la enfermera viendo como en ese momento entraba Balam por la puerta principal.

Balam al entrar vio a Cristina en la camilla. El kalan de Berenice le había dicho que fuera a la enfermería de inmediato, porque a Cristina le había sucedido algo. No entendía que había pasado, el enlace de almas que compartía con todas las chicas no mostraba ninguna alteración, según él, todo estaba bien, hasta que vio a Cristina en la camilla, inerte. No...
"¿Qué le hiciste?" preguntó a Snape, acercándose a él mientras adoptaba su forma de felino humanoide. "¡¿Qué le hiciste, maldita sea?!" Rugió completamente furioso, a punto de perder la cordura, por primera vez en muchos años; haciendo que la enfermera y Snape se pusieran en guardia en caso de tener que contenerlo.

Hermione se sobresaltó por el rugido, Balam; sí que estaba furioso, nunca lo había visto así. Siempre hacia alguna tontería graciosa y sonreía. No lo reconocía.
"Balam, él no hizo nada, yo estuve ahí. Cristina de repente cayó al suelo," dijo la Slytherin tratando de calmar al furioso nahual que estaba por atacar a Snape. "Sucedió de la nada."

"Bueno, señor Ah Puch, llegamos." Se escuchó la voz de Luna Lovegood en la recepción.
"Aquí... No hay nadie, Luna," respondió una voz ronca.
"Eso es porque esta parte es la recepción, sígame, acá están los enfermos y heridos."
"Oh."

"Ah Puch..." Comentó Snape. "El dios de la muerte. ¿Qué hace aquí?" Preguntó Snape a Balam, quien ya se había calmado por la tremenda presencia del dios.
"¿Dios? ¿De qué rayos hablan? Los dioses no existen, son inventos de los muggles" Empezó a decir Ron.
"¡Weasley!" Interrumpió Snape al pelirrojo. "Por su bien... Cállese" Ron guardó silencio cuando la castaña que lo acompañaba, le propinó un codazo a las costillas.

Y escoltado por nada más y nada menos que la estudiante perteneciente a la casa de Ravenclaw de quinto año, apareció el dichoso dios a los ojos de Ron.

Un ser completamente delgado hasta los huesos. Sin piel en el rostro, dejando la sonrisa eterna de la muerte a la vista. Su cabello era largo y negro; en las puntas llevaba algunos cascabeles ornamentales. La piel de algunas zonas de su torso superior estaba desaparecida, dejando a la vista la blancura de sus costillas, mostrando que todos los huesos son blancos sin importar la piel que los cubriera. Ricos, pobres, blancos, negros, humanos, animales. Todos los huesos eran iguales.
Portaba un collar ancho de cuero, también con cascabeles y un faldón hecho jirones en la vastilla. No llevaba camiseta ni nada por el estilo. Iba descalzo, llevaba unas tobilleras de cuero, pero nada más.

El supuesto dios evaluó el silencio de la sala por algunos distantes y después depositó su mirada en la chica que se encontraba aparentemente muerta en una de las camillas.
"Gracias por traerme aquí, Luna." dijo girando a ver a la chica rubia quien le sonrió con calidez. "Un trato es un... trato." Ah Puch hizo aparecer una lámpara de lava color verde que tenía lava morada dentro y se la entregó a la chica quien sonrió aun mas.
"Muchas gracias, fue un placer, señor. ¿Qué le paso a Cristina?" Preguntó súbitamente viendo a su amiga en la camilla.
"Eso es lo que quiero averiguar," dijo girándose a los demás presentes en la sala. "Hace unos minutos, me llamó la atención un alma azul que estaba bien puesta a entrar al mitnal. Le alcancé a divisar antes de que lo hiciera y se la di a cuidar a uno de mis sirvientes, mientras averiguaba el estado del cuerpo de dicha alma."
Balam no contestó, pero dio su aprobación con su cabeza. Dos dioses les habían visitado en lo que iba de la semana. ¿Tan mal estaban las cosas?
El dios se acercó a la chica en la camilla, caminando a paso calmado, digno de una deidad que no tiene prisa por nada ni por nadie. Se posicionó entre la matrona y Snape, quienes se mostraron un poco incómodos por el aspecto de la deidad y observó a la chica pensativo.
"Creo que... Tenemos un caso, donde los pensamientos de alguien son tan fuertes que suceden." dijo Ah Puch.
"¿Qué?" dijo Snape confundido, mirando a las luces moradas que hacían el papel de ojos en el rostro del dios.
"El último pensamiento de la chica, citando, fue: 'A la mierda el profesor Severus, a la mierda todo, yo solo quiero dormir por un largo tiempo'... Creo que su deseo fue tan grande, que su alma se lo cumplió, se separó del cuerpo, dejándola en un estado entre la vida y la muerte. Por suerte, intercepté el alma a tiempo, si hubiera entrado al mitnal... La chica habría muerto al cien por ciento."
"¿Está diciendo que Cristina casi muere por mandar todo a la mierda?" Pregunto Berenice a Ah Puch, quien se giró a verle.
"Sí."
"Cuidado con lo que deseas, se te puede cumplir," dijo Luna uniéndose a la conversación; observando la lava morada moverse en el líquido verde mientras se transformaba en interesantes formas que cautivaban su atención flotando, haciendo que el dios se girara a ella.
"Los taumaturgos azules solían ser muy poderosos con sus mentes en aquellos tiempos, pero no a este nivel. Sospecho que tiene una mitad ¿verdad?" Preguntó girándose a Balam quien asintió con la cabeza.
"Si, fue rechazada. Temía que esta fuera una consecuencia." Respondió el Jaguar mirando a Snape de reojo.
"Las consecuencias son, depresión, mal humor, falta de apetito, sueño todo el tiempo y debilidad. Peligrosa combinación con un taumaturgo azul de este nivel. Las consecuencias pueden llegar a ser desastrosas, como en este caso." Dijo haciendo una larga pausa, viendo como el Jaguar se llevaba una mano al entrecejo.
"No sé que es mejor, dejarla ir o traerla de vuelta-"
"¡¿Pero qué estás diciendo, Balam?!" Le gritó Berenice sorprendida por la pregunta de su protector.
"Estoy diciendo que si la traemos de vuelta, es muy probable que vuelva a pasar lo mismo."
"Hay un modo de contrarrestarlo," interrumpió el dios antes de que el asunto subiera a mayor escala. "El brebaje de la felicidad."
"El ingrediente base de ese brebaje es el opio..." murmuró el jaguar viendo como el dios sacudió el collar que llevaba haciendo sonar los cascabeles ornamentales tres veces.
"Así es, acabo de llamar al kalan mitnal que resguarda el alma azul. La traerá en cualquier momento."
"¿Kalan mitnal?" preguntó Poppy discretamente a Snape, quien recordó que la primera vez que Izel estuvo frente a Lord Voldemort, ella había llamado a un dementor Kalan Mitnal, y había también entablado una conversación en un idioma distinto con el mismo ser.
"Prepárese con mucho chocolate mágico, Poppy..."

Poppy supo a qué se refería Snape cuando el ambiente se empezó a poner frio. Hermione y Ron estaban confundidos. ¿Dios? ¿Ese era un dios? ¿Y que era un Kalan Mitnal? Las sombras se fueron juntando en el aire tomando forma.
Una figura encapuchada flotante con brazos y dedos esqueléticos empezó a materializarse. Hermione se escandalizó cuando reconoció de qué se trataba.
"Eso... ¡eso es un dementor!" Gritó Ron, lo que Hermione no quiso gritar apuntando al ser que acababa de hacer acto de presencia.
"Si, aquí los llaman dementores, pero el nombre real es Kalan Mitnal. Guardián del Inframundo. Guarda silencio. Lo pones... nervioso." Dijo Ah Puch, dirigiéndose a Ron quien se puso tan pálido que ni sus pecas se notaban. "Ellos se encargan de vigilar el Mitnal, pero algunos han preferido servir a los humanos como herramientas de 'justicia', mandando las almas de los juzgados directamente al Mitnal."

El dios dijo unas palabras en otro idioma y el dementor le entregó un orbe flameante azul brillante directamente en las manos, para luego desaparecer de la manera tan sutil como había aparecido. Poppy ya había conjurado barra varias barras de chocolate mágico entregando una a todos los presentes, preguntándose si ya estaba demasiado vieja para ejercer.
Ron devoró la suya de dos mordiscos, Hermione le dio una par de bocados a la de ella, Berenice la rompió en dos partes y se puso a comer una, guardando la otra para más de rato, Balam se negó cortésmente, Snape separó un pedazo y comió discretamente. Luna la guardó para más tarde la suya, entre los bolsillos de sus ropas.
Aun así, para alivio de la enfermera, la presencia del dementor no había sido tan perjudicial.

Ah Puch, al tener el alma en sus manos, se giró al cuerpo inerte, dueño de la misma, el cual descansaba en un estupor que no era ni de vida ni de muerte, sino un estado medio. La soltó y la hizo flotar frente a él, mientras levantaba los brazos y hacia unos canticos que parecían más bien algún tipo de invocación oscura.
Balam estaba absorto. Los dioses sí que estaban involucrados y eso sólo significaba que se avecinaban tiempos muy difíciles, inclusive para ellos mismos.

Las cosas iban a ponerse muy locas para los mortales si los dioses estaban tan involucrados.

Algo estaba muy mal y no sólo era ese tal Lord Voldemort y su loca guerra contra los 'sangre sucias' y los 'traidores a la sangre'; una guerra que parecía repetirse una y otra vez cada cierta cantidad de tiempo, y concluía con la civilización mágica predominante de esa era.

Un sonido de alguien tomando aire violentamente lo sacó de sus pensamientos. Cristina había regresado a la vida, literalmente. Y la chica veía con horror el rostro ausente del dios.
"Hola... Bienvenida al mundo de los vivos de nuevo." Le dijo el dios a la chica.
"¿Qué... qué pasó?"
"Versión corta." Intervino Berenice, haciendo que Ah Puch se girara a verla, dándole la espalda a Cristina. "Mandaste todo a la mierda, deseaste querer dormir... MUCHO TIEMPO y tu alma decidió separarse de tu cuerpo e irse al mitnal para cumplirte tu deseo, te moriste a medias en plena clase de defensa, sacándome el susto de mi vida y Ah Puch intercepto tu alma tratando de entrar al mitnal y la trajo de vuelta por qué no estabas del todo muerta. FIN."

Cristina se quedo con la boca abierta, ¿Todo eso había pasado?
"Si, eso fue lo que paso. Para que no vuelva a suceder, necesitaras el brebaje de la felicidad."
"Pero eso es sumamente adictivo," dijo Cristina incorporándose en la camilla. "Es a base de opio"
"Fue suerte... Que encontrara tu alma. Una vez dentro del Mitnal no hay vuelta atrás. Si vuelve a ocurrir, es probable que no me percate. Entran muchas almas al mitnal." Comentó Ah Puch mirándola con sus orbes morados. "Debo marcharme. Sólo se puede estar fuera del mitnal por cierto tiempo antes de que el caos lo domine. Cuando se me entregó el poder de ese lugar, era un completo desastre."
"Entiendo." comentó la chiquilla volteando a ver a Balam.
"Gracias por todo, señor Ah Puch." dijo el guerrero jaguar al dios haciendo una reverencia respetuosa con la cabeza.
"De nada. Creo que, Tláloc ya les había hecho decir que los dioses estaríamos mas involucrados." La deidad se giró a donde estaban Ron y Hermione, posando su vista en una criatura magenta a los pies de la camilla, mientras se acercaba a ellos. "Curiosidad, querer saber las respuestas, lealtad y valentía. Pero con ego moderadamente grande y una soberbia ligera a veces pudiendo llegar a la terquedad. Bonito Kalan, dice mucho de su invocador." Se puso de cuclillas para observar de cerca al Kalan que le miraba con curiosidad, mientras Hermione y Ron observaban la escena, nerviosos. "Me llama la atención que dos personas que no sean de las tierras de la rivera, sepan cómo llamar al guardián de su alma." Dijo poniéndose de pie y mirando a Hermione directamente. "Me agrada saber, que el ciclo no va exactamente igual. Hay... esperanza." Comentó girándose y acercándose a Luna, quien estaba abriendo el chocolate que Poppy le había proporcionado.
"¿Gusta chocolate, señor Ah Puch?"
"No, pero muchas gracias por guiarme hasta aquí."
"No hay de que, después de todo, ayudo a Cristina y me dio esta bonita lámpara" Ah Puch la miró fijamente por unos instantes y después hizo una ligera reverencia con su cabeza para despedirse de ella.
"Ten cuidado."
Y diciendo esas dos últimas palabras, Ah Puch regresó a su reino, deshaciéndose en las sombras. Todos quedaron en silencio total.
"¡¿Pero qué rayos era esa cosa?!" Exclamó Ron rompiendo el incómodo silencio que se había nacido a partir del regreso del dios a su reino.
"Un dios, Ron." Le contestó Hermione tratando de procesar lo que el dios le había dicho. El ciclo estaba cambiando.
"¿Un dios? ¡Esa cosa parecía todo menos un dios!" Volvió a gritar el pelirrojo.

Cristina, no pudiendo aguantar los gritos de su compañero tomó una de las almohadas de su camilla y se la arrojó con todas las fuerzas que tenia, las cuales no eran muchas.
"¡Cállate, bruto! ¡Es un dios quieras o no creerlo! ¡Ahora déjame dormir!"
"Ah, no, nada de eso. No vas a dormir hoy." dijo Balam. "Casi te mueres por querer dormir y mandar todo al carajo."
"Creo que... Tienes razón. Necesito entretenerme en algo entonces."
"Mandare un mensaje al anciano y a Aanta, tienen que estar al tanto de esta situación"
"Aanta perderá la cabeza."
" Y que lo digas..." dijo el guerrero retirándose a mandar el mensaje.
"Esto es una completa locura," dijo Hermione a la nada.
"¡NO ME DIGAS!"Le dijo Ron ganándose una advertencia del Kalan magenta. "¡Controla esa cosa!"
"Ron. ¡Cabezón!," dijo Cristina. "Siempre le hablas de manera enojada a Hermione, obviamente el kalan lo interpreta como amenaza y tratara de defenderla" Bostezó "Tengo tanto sueño..."
"Come chocolate, te ayudara a estar despierta," dijo Luna lanzándole la otra mitad de su chocolate.
"Uhm... ¿Gracias?" Comentó agradecida empezando a comer del la barra de dulce.
"De nada. Si me disculpan, tengo que ir a instalar mi nueva lámpara."
"¿Lámpara?"
"El señor Ah Puch me la regalo por traerlo hasta acá contigo," Luna se quedó pensativa unos momentos. "Oye, ¿y si cuando cierras los ojos intentas soñar con un paraíso?" Cristina sonrió melancólicamente.
"Lo intentare, solía soñar con eso cuando era niña"

Snape se retiró después de asegurarse de que Poppy no dejara a la chiquilla dormir por nada del mundo, a menos hasta que consiguiera consumir ese brebaje de la felicidad y estabilizara su estado emocional. El mismo estado que él había ayudado a convertir en un caos esa mañana, casi enviando a la jovencita a una tumba prematura indirectamente. Y un dios la había salvado, por segunda vez.
Todo se estaba complicando demasiado a su punto de vista. Incluso Dumbledore lo había admitido. El asunto se le estaba saliendo de las manos con tantas variables inesperadas.

Mientras tanto en la dirección de Hogwarts, Harry y Dumbledore acababan de arribar de una misión especial; recuperar un condenado collar que al parecer, contenía un fragmento del alma de Voldemort. Un Horrocrux.


Bueno este fue el capitulo... Espero que les haya gustado. Porque tuve una montaña rusa de emociones mientras lo escribía. GALLETAS PARA TODOS~!
Y estas rolas me ayudaron en ese viaje:
- Mt Eden Dubstep - Still Alive
- Dark Souls OST - Gwyn, Lord of Cinder - Extended
- Epic Celtic Music - A Celtic Journey
- Rest Calm- Nightwish

Bueno, pues a responder reviews... :D

Addie Redfield: Gracias por pasarte a leer mi fic. Enserio muchas gracias. Me alegra que te haya gustado lo que llevas leído y espero que te guste lo que te falta por leer. Me he encariñado con la historia y esta la termino por que la termino. YOLO. Y Ady pues es Ady XDDD

lLawliet1: Se pronuncia Quetzalcóatl... Gracias por tus halagos me hacen desear seguir con esta historia, la cual es un desmadre, empezó siendo un desmadre, seguirá siendo un desmadre y terminara siendo un desmadre xD . Cristina siempre será la boss en casi todo xD
Te quiero chamaca, gracias por leerme :')

darkcaz: De nada, solo advierto que la historia se ira tornando de a poco oscura y dramática, así como la serie de libros y películas en las que se basa :) Y aquí otro capítulo espero lo disfrutes.

Como nota : La escena de los cálculos, la hice recordando unas clases de cálculo diferencial... OH PESADILLA xD Gracias por leerme

Lady Lyuva Sol: Me gusto meter eso de los chicos gryffindor, pues porque es algo que quiero transmitir en este fic. La oscuridad no es precisamente mala y la luz no es excesivamente buena.

Sobre Snape y Cristina, aun no estoy segura, depende de como se vaya desarrollando la historia; aun que me agrada la relación un poco mas allá de estudiante/profesor que llevan en mi fic.

Espero que te guste esta continuación. Muchas gracias por leerme :)

Wigworthy: ¡No! Espera, por el momento Snape en esta historia no es de nadie, ¡no llores! Aun no se qué hacer con esa pareja que se formo en el fic con Cristina y Snape, pero no quiero apresurar nada, sería muy fuera de personaje de Snape.

En fin, muchas gracias por leer esta locura de historia, y espero que te guste este nuevo capitulo :)))

AdrianaSnapeHouse: Siempre pasa lo mismo, nos dejamos los reviews al final xD. Pero supongo que eso es por que nos frecuentamos en el face y asi.

Gracias por halagar mi historia, la cual parece escrita cuando estoy bajo los efectos de alguna sustancia alucinogena... En serio, ¿que me como para escribir tal cosa?

Oh, Snape de investigador, ¿que si lo imaginamos en un traje de investigador estilo Sherlock y con su pipa ? Oh MY! Y Tlaloc, ese dios siempre me recordo a los Troll de World of Warcraft y de hecho la cultura de esa raza y la arquitectura de sus edificios en el juego, es muy parecida a la azteca, ¿Coincidencia?

¿Que como le hago para manejar tantos personajes en una sola situación? No tengo la menor idea... Supongo... ¿Es natural? xD Ni idea jajajaja.

Los cuestionamientos, los esqueletos, los bloques, la semi investigación de las culturas, los drabbles dibujados de los dioses y las formas nahuales, son cosas que hago "on the fly" osea mientras escribo. Por eso a veces me tardo mucho en una escena. No quiero que quede OoC o muy exagerada o poner cosas que no son. :S Que los dioses me libren del OoC no intencionado xD

Ah, la supuesta relación Cristina/Snape que parece muchos esperan... Aun no estoy segura si quiero ponerla, aunque aun hay chance de poner algo entre ellos dos... NO LO SE MALDITA SEA xDDDD!

Si, aqui lo interesante, es la etica de ambas culturas, en que se parecen, en que difieren, la forma en que afrontan los problemas y los resuelven. La diferencia en estar separados en casas de acuerdo a tus características contra estar siempre unidos desde el principio, sabiendo que todos somos iguales pero tenemos habilidades que nos hacen únicos.

En fin, mi betagalleta... gracias por ayudarme con esta historia, sabes que te estimo un chingo ¡Y ANIMO! Ya verás que todo estará bien ^^