¡HOLA A TODOS! Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Les ruego que se den una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.
¡MUCHAS GRACIAS A MIS LECTORAS DE PRUEBA! Kala–neechan por reírse de mis locuras y a Yukime–chan por leer mis barrabasadas.
Un especial agradecimiento a Ekléctica, quien se dio el enorme trabajo de corregir el fic.
Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, y en este caso se recomienda mucho, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D
Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al Sr. Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!
ADVERTENCIA.
Principio 54 para ver y entender Manga: Si una hermana se enamora de su hermano, en algún momento de la serie se descubrirá que no son parientes ni directos ni indirectos.
Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.
Capítulo 10: Las penas de un León
Recinto de Amazonas.
Kyrus, quien a sus casi cinco meses, era un bebé muy despierto, dulce y a momentos malhumorado. Era obvio que tendría carácter fuerte. Estaba en su cochecito, con los ojos muy abiertos y pendientes de la cortina a cuadros que había en la cocina, de cuadros rojos, encantado de la vida. Su mayor problema existencial de esos momentos, era evitar quedarse dormido. Entonces su mamá se asomó al cochecito.
"¿Todavía despierto? Y yo que creí que estabas dormido." Alisa le sonrió y revisó su pañal. "¡Vaya! Qué sorpresa: estás limpio."
"¿Cómo le fue hoy en el médico?" Preguntó Shaina al asomarse al cochecito, entrando en el espacio visual del bebé.
"¡Le Fue Estupendo! Mi niño está sano. Lo que me sorprende." Aseguró Alisa. "No sé porqué, pero siempre creo que algo anda mal con Kyrus."
"Eso es porque eres MUY aprensiva y no quieres reconocerlo." Dijo Alsacia, al asomar su cabeza. "Sin mencionar alarmista."
El bebé estiró sus bracitos hacia arriba, como pidiendo ser alzado. Alisa le sonrió y no tardó en alzarlo, aferrándolo contra su pecho mientras el niño comenzaba a chupar su manito.
"Ya te quiero ver a ti, Alsacia, en mi posición." Se burló Alisa. "Te vas a poner más nerviosa que yo."
"Lo dudo."
"No digas eso, que te puede salir el tiro por la culata." Le dijo Shaina.
Alsacia iba a abrir la boca para decir algo a su favor, cuando Serra entró a loca carrera a la cocina, se dirigió al lavaplatos, y tras abrir el grifo, metió la cabeza entera bajo el agua. La chica comenzó a refregarse el rostro y la boca. Quienes estaban en la cocina, intercambiaron una curiosa mirada.
"Serra, ¿estás bien?" Le preguntó Alsacia. Fantasma agitó una de sus manos en señal de que estaba bien, dado que aún tenía la cara bajo el agua. "¿Estás segura?"
Serra sacó la cabeza del agua y tras chasquear ligeramente los dedos, su cabello y piel quedaron secos. Sin embargo, la chica tomó un vaso cercano, lo llenó de agua, y se lo bebió entero. Sólo entonces enfrentó a las chicas.
"Disculpadme, pasé por algo muy desagradable no hace mucho." Dijo con un tono de voz muy fúnebre. Las chicas se alertaron.
"¿QUÉ FUE LO QUE TE PASÓ?" Preguntó Shaina empuñando las manos. "¡Si Alguien Te Faltó El Respeto, Te Juro Que Lo Va A Lamentar!"
Serra abrió los ojos como platos y negó con la cabeza. Está bien, lo que había hecho Aioros era extraño y en su punto de vista no estaba bien, pero no era para tanto.
"Serra, ¿Qué te ocurrió?" Preguntó Alsacia, al tiempo que Alisa dejaba a Kyrus en el cochecito.
"Mejor nos dices de una vez: se puede solucionar antes que den las doce." Aseguró Alisa.
"No pasó nada de lo que pensáis. Nada más algo muy raro y en extremo desagradable." Un escalofrío le recorrió el espinazo a Serra. "Nunca antes me había pasado ni oído que le pasara a alguien." Dicho esto, la chica volvió a llenar su vaso de agua y la bebió. Shaina y Alsacia intercambiaron una mirada con Alisa.
"¿Qué fue? Las tres somos curiosas. Mejor nos dices."
"No sé si será prudente decirles. Es que me pareció MUY extraño." Serra se mordió el labio inferior, lo cuál le causó un ligero cosquilleo en el pecho, dado que recordó aquél fugaz contacto. "No me lo esperaba del señor Aioros."
"¿Aioros?" Dijeron las tres chicas al mismo tiempo.
"¿Qué fue lo que hizo Aioros?" Preguntó Shaina totalmente extrañada. "¡Es un caballero! No me lo imagino…" la amazona se detuvo al ver a Serra muy confundida.
"¡Qué desagradable!" Exclamó Serra de nuevo. Alsacia entonces se acercó a ella, la llevó hasta una silla y la obligó a sentarse.
"Tú de aquí no te mueves hasta contarnos qué pasó." Dijo con tanta seriedad, que Fantasma tragó saliva.
"Es que… fue muy raro. Vi el atardecer con el señor Aioros en el bosque, estuvimos charlando, y luego me acompañó hasta el límite, y tras despedirse de mi…" Serra se interrumpió unos segundos para dejar pasar un escalofrío. "… tras despedirse de mi, juntó sus labios con los míos…"
Shaina dejó caer los hombros y abrió la boca sorprendida. Alsacia alzó ambas cejas y se llevó la mano al pecho. Alisa sonrió de oreja a oreja. ¿Habían escuchado e interpretado bien? Aioros había besado a Serra. ¡La Había Besado!
"¡AIOROS TE BESÓ!" Exclamaron las tres al unísono, llenas de alegría. Serra las miró totalmente confundida.
"¿Qué me QUÉ?"
"¡DICES QUE TE BESÓ!" Exclamó Alisa, sentándose rápidamente en una silla y acercándose a Serra, quien no tenía ni idea del porqué tanta alharaca.
"¡He dicho que juntó sus labios con los míos!" Fantasma negó con su cabeza, como lamentándose. "¡Qué mala fortuna! Nunca me había pasado tal cosa. El corazón se me fue al estómago. ¡QUE ASCO!"
"¿Asco?" Alsacia cayó en una segunda silla. "Chica, ¿Tú de qué hablas? Te besaron. Aioros te besó. ¿Qué puede tener de asqueroso eso?" Serra la miró como si le hubiera dicho algo muy malo.
"¿Qué Decís? Junto sus labios con los míos. ¿Qué puede tener de bonito eso? Con la boca se come. ¡Eso no se hace!" Protestó visiblemente asqueada.
"Eso es un beso. Y se hace muy seguido. Aioros juntó sus labios con los tuyos." Dijo Alsacia. Tanto ella como las demás también comenzaban a extrañarse de la actitud de Serra. "Eso se llama beso."
"¿Beso? NO SÉ QUÉ ES ESO." Dijo Serra con una dolorosa honestidad. La chica no parecía mentir. "¿Qué es un beso?" Preguntó algo alarmada, debido a la reacción que estaban teniendo las chicas.
"¿Acaso estás diciendo que NO SABES lo que es un beso?" Le preguntó Shaina totalmente incrédula. ¿Cómo era posible que no supiera QUÉ era un beso?
"¡Por Mi Honor De Senescal Que No Sé Lo Que Es Un Beso!" Exclamó Serra sujetándose del lavaplatos, con algo de nerviosismo: quizás había hecho algo malo y ella sin saber.
"Tranquila, no pasa nada… O pasa todo." Dijo Shaina, notando esta intranquilidad en la chica. "Un beso no lo recibe cualquiera. Es demasiado exclusivo."
"Un beso es lo que te hizo Aioros en los labios. Que te haya pasado es ALGO INCREÍBLE." Explicó Alisa antes de desbordar emoción. "TE BESÓ. ¡QUÉ FELIZ ME SIENTO POR USTEDES!"
"¿Eso qué quiere decir?"
"¡ESPERO QUE HAYA SIDO ROMÁNTICO!" Exclamó Alsacia en castellano. "Si no fue así, no tengo problemas en pedirle a Milo que le llene la cama de alacranes o peor… ¡Le diré a mi Camuchis que le congele la ropa cuando la lleve a lavar!"
"¡Justo En El Atardecer! ESO es tener suerte." Shaina no era ajena a la celebración. "¡Qué Lindo!"
"¿De qué habláis?" Preguntó Serra de nuevo. Todavía se sentía extraña, y las chicas no estaban haciendo nada por calmarla. "¿Hice algo malo?"
"No. Nada." Le dijo Alisa al cabo de unos minutos. Entonces fue que se le ocurrió la pregunta. "¿No se dan besos en su mundo?"
"No. Nunca se me habría ocurrido semejante… cosa."
"Houston, tenemos un problema." Suspiró Alsacia. "Dime Serra. ¿Cómo se demuestran cariño en su mundo?"
"Hay muchas demostraciones. Muchas son en privado, otras en público. Pero eso que llamáis beso, nunca." Serra se refregó las manos. "Ya sabéis: abrazos, caricias, escuchar el corazón del otro, lo que es más de pareja, respiros, topecitos de nariz. Lo normal." La chica volvió a morderse los labios y suspiró. "Yo esperaba que el señor Aioros me honrase con un respiro." Se lamentó. Shaina se puso las manos en las caderas.
"Esto va a dar para largo." Dijo con firmeza. "Vamos a tener que explicarte muchas cosas y tú a nosotras. De momento… Hay distintos tipos de besos, pero el que te dio Aioros… es tan especial que sólo se lo das a la persona que amas." Ni bien Shaina dijo esto, Serra se encendió como semáforo.
"Y eso no acaba allí." Aseguró Alisa con una sonrisa. "Mejor ponte cómoda."
Coliseo.
Esa noche.
Aioria caminaba con pasos pesados. No tenía ganas de entrenar ni de nada. Apenas había cenado. Caminaba tranquilo al coliseo, o más bien por sus alrededores, buscando algún lugar en el cuál sentarse y poder observar las estrellas. Suspiró triste… pero entonces la vio.
Marín estaba sentada observando el cielo estrellado. Siempre iba al mismo punto cada vez que se sentía triste. Era como si contemplar estrellas la llenara de energía nueva y saludable. Sintió una presencia conocida y no pudo evitar sonreír. ¡Aioria! Su niño lindo.
"Hola Marín. ¿Qué haces al frío?"
"Miro las estrellas. ¿Qué haces tú?"
"Busco un buen lugar desde el cuál mirarlas." Le dijo coqueto. A ver si esta vez le resultaba hacer las paces. "¿Te puedo acompañar?"
"Claro."
Aioria se sentó junto a Marín y ambos alzaron la cabeza. ¡Cuántas estrellas! Se veían por miles y era imposible saber cual se veía más preciosa que la otra. Últimamente todo estaba así en el Santuario. El León miró de reojo a la linda chica que estaba a su lado.
"Te ves muy linda esta noche."
"Estás más delgado. ¿Has estado comiendo bien?"
"Sí."
"Eso espero."
Un bonito silencio. Los dedos de Aioria buscaron los de Marín, y cuando lo encontró, estos no huyeron. Ambos continuaron mirando al cielo, sintiendo un bonito latido de corazón y tranquilos como no se habían sentido en meses.
"¿Me puedes sacar de una duda, Marín?"
"Dime, León."
"¿Qué fue… lo que te molestó?" preguntó Aioria con un tono especial de voz, del cuál no se percató. Marín entonces volvió la cabeza hacia él y suspiró.
"¿Me amas?"
"¿Lo estás dudando? Marín, tú sabes que te amo con toda mi alma." Aseguró Aioria en un tris. La amazona asintió con la cabeza y para sorpresa del león, se quitó su máscara.
"Es que creo que me estabas dejando de lado. No digo que hubiéramos caído en la rutina, sino que me sentí dejaba de lado. Yo… esperaba algo de ti, y no llegaba nunca. Creí que llegaría, cuando pasó lo del ramo… y ya sabes… sigo esperando." Esta confesión le salió del alma. Aioria alzó ambas cejas y aprovechó para acariciarle la mejilla. En los ojos de Marín había esperanza y temor.
"¿Por qué no me lo dijiste así de claro antes?"
"Porque se me olvida que a veces no ves las señales." Marín sonrió con ternura. ¡Aioria adoraba esa sonrisa! Sólo reservada para él y nadie más. "Te amo con toda mi alma, leoncito. Tanto que quiero algo más definitivo. Me enfadé contigo porque no te dabas cuenta, pese a todas las veces que te lo decía."
"¿Qué es lo que esperas?"
"¿Recuerdas el ramo?"
"Sí, pero… si estábamos muy bien. ¿Para qué querías cambiarlo todo?"
"…"
"Aguilita, no sabes cómo te he extrañado estos meses. Casi me he vuelto loco."
"… te amo."
"Yo también te amo, y me tiene loco tanta distancia… pero… ¿para qué cambiar? Estábamos muy bien como estábamos. Lo otro es un mero trámite."
Marín lo miró con ojos grandes y se mordió la lengua. Esto era imposible que pasara inadvertido. Aioria tragó saliva.
"Ese trámite es importante para mí."
"Con todo respeto, es una pérdida de tiempo. ¿Para qué tanta parafernalia, cuando podemos estar juntitos siempre, sin necesidad de nada más?"
"Ansío pasar TODA mi vida contigo, pero… así como lo pones… no es la idea que tenía."
"¿Y cuál es la idea que tenías?"
"Algo seguro. Insisto, tengo ganas de pasar mi vida entera contigo y también se me destroza el alma no estar contigo, pero no quiero nada de eso que propones, ¡no está bien!"
"Tú sabes que eres mi mundo. No te fijes en lo que dicen los demás, solo porque no seguimos las reglas." Explicó Aioria. "Nunca te abandonaría por nadie, eso no va conmigo. ¿Para qué necesitas un papel? No lo necesitamos."
"Porque es importante para mi. Si tanto me amas, ¿Por qué no te atreves? Es nada más un trámite."
"Igual voy a estar contigo, con papel o sin él."
"Pero no es el compromiso que busco." Protestó Marín ofuscándose. "Aioria, ¿es que no te das cuenta? ¿En serio piensas así?"
"Es que no le veo sentido a eso que tú quieres. ¿Qué importancia puede tener un papel? Es una lata, pura burocracia fría, que encima te obliga a muchas cosas y debes dejar de hacer otras."
"Mucha Importancia. Hablas como si verme a la cara todos los días fuera algo malo, no te voy a privar de nada. Aioria, yo… te amo."
"¡Y Yo también!"
"No lo suficiente por lo que veo. No quieres firmar un mísero trozo de papel por mí, como si eso te fuera a secar las manos." Los ojos de Marín se llenaron de lágrimas, aunque ninguna corrió por sus mejillas. Aioria, quien ya estaba molesto, fue tomado por sorpresa: su águila no lloraba nunca. "No sabía que yo era tan insufrible." Añadió Marín poniéndose de pie. "Mejor… mejor te olvidas de mi." Dijo mientras se alejaba. Aioria sintió el corazón en un puño y como el alma se le iba a los pies. No perdió tiempo en ir tras su chica.
"¿Qué? Marín, ven aquí." Aioria corrió hasta la amazona. "No te vayas, no te pongas así, lo nuestro no puede terminar así nada más… No eres insufrible, jamás te he dicho que eres…" El santo de Leo se detuvo. Había caído en su error más temprano que tarde: técnicamente sí le había dicho a Marín que era una insufrible. "No lo dije en ese sentido. No eres insufrible."
"… Así sonó." Afirmó la amazona, encogiéndose de hombros. "Aioria, Yo quiero un compromiso. Se supone que eres el más valeroso de los santos de Athena, demuestra que tienes agallas y que no sales corriendo a la primera oportunidad."
"No me digas eso." Reclamó enojado el león. "Sí, soy el más valeroso, pero estás exagerándolo todo por un maldito pedazo de papel."
"¡NO ES TAN SOLO UN PAPEL!" Exclamó Marín con energía. "Si no entiendes eso, mejor te olvidas de mí. No voy a seguir en algo que no me va a llevar a ningún lado."
"Pero… Marincita…"
Marín giró sobre sus talones y se encaminó hacia el recinto de Amazonas, para nada contenta, con una ROCA en la garganta y el alma en un hilo. Aioria la observó alejarse, sintiendo un vacío gigantesco en su estómago y pulmones. Se sintió sudar frío. Mejor se regresaba a casa.
Una pequeña cabeza peluda se asomó detrás de una piedra. Flopsi miró alternativamente entre la dirección que Aioria y que Marín habían tomado. Gimió unos momentos, y luego de meditarlo unos instantes, salió tras los pasos de Marín.
Casa de Sagitario. Día Siguiente.
07:15 am.
Shura y Aioros brindaron con café. El santo de sagitario había pasado la mejor noche de su vida. Ese sencillo besito que le había dado a Serra le alegró el alma y había dormido tan bien como no lo hacía en años. Por fortuna no se había dado cuenta del pequeño choque cultural que el beso había provocado en Fantasma, así que no tuvo los extraños dilemas de la chica. Tan contento estaba, que esa mañana no tuvo reparos en contarle a su compadre lo ocurrido cuando éste le preguntó el motivo de tanta alegría.
"Esto si que es una buena noticia. No sabes lo que me alegro por ti." Shura estaba en serio muy alegre. "¡Ya era hora que te consiguieras chica!"
"Oye, no adelantes nada, que todavía tengo que saber la reacción de mi fantasmita." Aioros suspiró feliz. "Un beso no significa que seamos pareja."
"HOMBRE, ¿De QUÉ Hablas? JO, fue un beso en los labios, ESO es un paso gigante." Shura le sonrió con travesura. "Encima explorando nuevos territorios, con bellas extraterrestres. Eres una máquina."
"No te creas que por que…"
En ese momento, Aioria abrió la puerta y entró a la cocina. Se veía terrible: tenía unas ojeras espantosas, estaba despeinado y era más que obvio que ni pijama se había puesto. Como un zombi, el santo de leo se dirigió al refrigerador, el cuál abrió y sacó una cerveza. Shura y Aioros lo miraban expectantes. ¿QUÉ le habría pasado que lo tenía en tan deplorable estado? Aioria abrió la lata y se bebió la cerveza en un solo sorbo.
"¿Alcohol tan temprano? ¿Qué te pasa, León?"
"Aioria, ¿Estás bien?"
"No. No estoy bien. Me siento malo." Dijo tras limpiarse la boca con el revés de su manga. Aioria cerró la puerta del refrigerador, sintiéndose tan derrotado que su hermano creyó que quizás le habrían golpeado entre varios. "Con Marín terminamos." Balbuceó apenas.
Shura y Aioros se miraron sorprendidos. Aioria en cambio salió de la casa, y rápidamente, los santos de capricornio y sagitario se apresuraron a seguirlo. El tipo no se veía nada de bien.
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo Capítulo: El Ardid de Serra.
"Tenéis razón, debo decíroslo." Dijo Serra relajando los hombros. "El forastero desea reunirse con Marín esta tarde, luego de su turno. Me pidió que le diera un mensaje, pero no me hizo jurar secreto. El mensaje dice sé que estáis muy triste. Deseo reunirme con vos esta tarde a ver si os puedo animar." El bichito verde de los celos mordió a Aioria en la base de la nuca: el león ha caído en la trampa. Milo carraspeó de nuevo para disimular.
"Pues No Le Digas Nada." Gruñó, cruzándose de brazos. Serra miró con completa inocencia al león.
PS: Fui mala con Aioria y con Marín. FUI CRUEL. Para ver como se resuelve este entuerto, sigan leyendo el fic. Además lo que ocurre entre el león y su águila no es lo único que debe resolverse. ¡GRACIAS POR LEER!
