Advertencia previa al capítulo: En este capítulo, Sakura y Shikamaru serán un poquito más fuertes de lo que eran antes del shippuden. Solo lo aclaro para que no se malinterprete.


Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto

Capitulo 10 – La misión: Enfrentándonos a nosotros mismos

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La situación era desesperante. La adorable mascota de Taiki los había hecho pedazos, y ellos apenas le habían hecho un par de rasguños. Naruto había sido lanzado por los aires, Sakura apenas se podía mantener en pie; y aunque Shikamaru y Neji aún pudieran aguantarse en pie un poco más, no iban a durar mucho. Pero al menos, la paliza recibida le había servido al Hyuuga para encontrar un plan para vencer a Shiro. Un plan que, aunque no le agradaba en lo más mínimo, tendría que aplicar.

Resignado, Neji giró hacia donde estaba su prima, y la observó serio. La golpiza recibida por Shiro le había bastado para darse cuenta que, incluso con las habilidades del Nara para detener a la bestia con su sombra, se requería más que la fuerza extrema de Sakura y las cantidades ilimitadas de chacra de Naruto para vencerlo. Para lograr su objetivo, necesitaba de las habilidades de otro Hyuuga que luchara a su lado. La necesitaba a ella.

Hinata, te necesito aquí, y ahora.

Apenas dio la orden, su prima levantó la mirada y, con la decisión marcada en los ojos, avanzó hacia él. Aquello lo dejó sorprendido. La única vez que la había visto así, fue cuando ambos se enfrentaron en los combates chunnin, y justo luego de las palabras de aliento de Naruto. En aquella ocasión, ella entregó todo su valor y coraje en el campo de batalla, pero no bastó para derrotarlo; y él, cegado por su odio estúpido, se comportó como un idiota, lo que tampoco le sirvió de mucho.

Pero ahora no era momento para retroceder en el tiempo y volver a cometer los mismos errores del pasado. Era el momento de demostrar que ambos habían superado todo eso. Era el momento de que pelearan juntos, uno al lado del otro.

–¡Cuidado!

La advertencia de Shikamaru le llegó justo en el momento preciso que el monstruo levantaba una de sus patas hacia él. A tiempo, logró salvarse de terminar siendo aplastado contra el suelo, para luego caer a unos metros del lugar, respirando agitado.

Hinata se tensó al ver la difícil respiración de su primo, quien lucía bastante agotado; luego volteó hacia la retaguardia, para ver a Sakura curando las heridas de Naruto. Y en ese momento, un temor la invadió. ¿Si ninguno ellos dos no habían podido contra ese monstruo, Qué iba a poder hacer ella?

–Neji, explícale rápido el plan a Hinata. – las palabras de Shikamaru interrumpieron sus pensamientos. – yo entretengo al gatito feo.

–Entendido. – contestó su primo.

Apenas terminó de hablar, el Nara desapareció de su presencia para aparecer luego sobre unos árboles, con kunais en ambas manos y sellos explosivos atados en ellas. Lo observaron lanzarse hacia los pies de la criatura, y poco después pudieron sentir como el piso temblaba ante una infinidad de explosiones, que removieron la tierra alrededor de ellos y los ocultaron hábilmente.

Tenían que aprovechar el poco tiempo que Shikamaru les había dado para hablar.

–HInata-sama, dígame... ¿Ha estado viendo la pelea con su Byakugan activado?

–Si. – contestó ella.

–Entonces, habrá notado que la estructura física de Shiro cambia constantemente, al igual que su flujo de chacra, que tarda en mutar unos…

–Diez segundos. – se adelantó a completar las palabras de su primo. Sí, había estado atenta.

–Ehhh… – Neji tardó un poco en reaccionar, sorprendido que su prima hubiera notado también el detalle. – Sí, diez segundos, y en ese tiempo, nosotros dos debemos poder anular todos sus puntos de chacra con el juuken.

Al instante, Hinata comenzó a sacar cuentas mentalmente. Pronto se tensó.

–Pero… ¿Bastará con diez segundos?

–Si lo hacemos juntos, sí. – explicó él. – yo ya he intentado solo, pero apenas he logrado golpear la mitad de su cuerpo. Necesito que usted se encargue de la otra mitad en ese tiempo.

Al escucharlo, Hinata palideció. Lo que le estaba pidiendo Neji, era imposible. Si él apenas había logrado golpear la mitad de sus puntos de chacra en diez minutos, ¿Cómo iba a ser ella capaz hacer lo mismo, con la otra mitad? Para lograr eso, tendría que moverse a la misma velocidad de él, algo fuera de sus capacidades.

–Yo… no sé si pueda…

–Tiene que poder, Hinata-sama. – le cortó el shinobi, mientras posaba sus manos sobre los hombros de ella. – Yo estoy seguro de que usted puede.

Neji observó a su prima intentando transmitirle en esa mirada toda la confianza que ella necesitaba, porque sabía que ella necesitaba eso. Conocía demasiado a Hinata como para saber que estaba pasando por su mente en esos momentos; otra vez ese sentimiento de inferioridad que tantas veces la había hecho retroceder estaba volviendo a aflorar en su interior. Y él no podía permitir que eso pasara; no, cuando la vida de ambos, y de el resto de sus amigos, estaban en juego. Hinata tendría que superar ese complejo de inferioridad cueste lo que cueste, o ambos morirían en el intento.

–¿Y… como vamos a detenerlo, por diez segundos?

–Shikamaru se va a encargar de…

Antes que pudiera terminar de hablar, escucharon el grito de advertencia del Nara. Levantaron la mirada, y a tiempo, lograron evadir un par de árboles que habían sido lanzados contra ellos, por la bestia. Para cuando reaccionaron, el castaño ya estaba al lado de ambos.

–Cuando tú digas, Neji.

El de ojos nacarados volteó a ver a su prima, y ésta asintió. Ella aún tenía sus dudas y temores, pero lo iba a intentar. Por él.

Decididos, ambos Hyuuga ejecutaron una serie de símbolos, y luego, con sus voces combinadas, invocaron su Kekke Genkai.

–¡Byakugan!

Las venas alrededor de los ojos tanto de Neji como de Hinata se ensancharon, y en menos de un segundo su visión se amplió hasta más allá de la visión humana normal. Por un momento, pudieron ver la violenta batalla que se estaba desarrollando entre Taiki y el Hatake, a unos cuantos metros lejos de ellos, pero tuvieron que ignorarla rápidamente. En ese momento, tenían otro problema que resolver: un problema grande, peludo, y de fuerza monstruosa.

Neji analizó la estructura de la criatura. Tal y como lo habían planeado con Shikamaru, Shiro comenzó a regenerarse luego de recibir los golpes de las explosiones, y ahora, solo quedaba esperar hasta que estuviera estable, y aprovechar los diez segundos que restaran antes de que volviera a cambiar.

–¡Ahora!

Al recibir la orden, Shikamaru hizo una serie de sellos con sus manos, y luego se quedó en posición estática, mientras su sombra iba creciendo por el suelo, en dirección hacia la del monstruo. Apenas llegó a su objetivo, la criatura no se pudo mover.

El Nara no iba a durar mucho en esa situación, solo unos cuantos segundos. Pero mientras fueran al menos diez, serían más que suficiente.

–Listo. – hablo el castaño con la voz forzada.

El enorme monstruo rugió e intentó moverse, pero no pudo. Estaba atrapado.

Y en ese momento, Hinata y Neji se lanzaron contra él.


Mientras tanto, tras el campo de batalla, Sakura aun se encontraba curando de las heridas de Naruto, cuando de pronto éste abrió los ojos de par en par y se levanto de golpe.

El movimiento del rubio fue tan rápido, que la Haruno no pudo evadirlo a tiempo, y ambos terminaron estrellándose de frente, en un sonoro golpe.

–Aouch. – Se quejó el rubio, algo mareado – Siento… como si hubiera golpeado contra una enorme pared rosada.

Al instante, la de cabellos rosados reaccionó, molesta.

–¿¡Que dijiste!? – gritó una enfurecida Sakura, con el puño levantado y una mirada asesina.

Le tomó otro segundo al Ninja hiperactivo antes de despertarse del todo, y darse cuenta que había pasado. Y con quien había chocado.

–Sakura-chan… – dijo con voz temerosa, al verla tan molesta. – no lo dije en serio… de verás.

Naruto se preparó para recibir el golpe de gracia por parte de su amiga, pero este no llegó. En circunstancias normales, hubiera recibido tremenda paliza por parte de la Haruno, pero justo antes de que eso ocurriera, fueron interrumpidos por los gritos de un anciano molesto.

–¡Exijo que me suelten ahora mismo!

Sakura inclinó la cabeza a un lado para poder ver por detrás de Naruto, y se encontró con la imagen de un anciano rabioso que no dejaba de quejarse en forma molesta. Luego volvió el rostro a la altura de su compañero de equipo, y lo interrogó

–¿Quién es ese viejo? – Preguntó despectiva. Apenas lo había escuchado unos pocos segundos, y ya comenzaba a odiarlo.

–Ese tipo… – señaló hacia atrás el Uzumaki, sin siquiera voltear a verlo. – es el culpable de que estemos aquí, a punto de ser comidos por un enorme gato feo.

Al escuchar eso, el mayor trago saliva y no quiso agregar más.

–¿Y el que está a su lado? – continuó preguntando la de cabellos rosados. – ¿Es ése el señor Matsumoto?

Naruto se disponía a contestar la pregunta de Sakura, cuando de pronto unos ruidos desde el campo de batalla los alertaron.

De inmediato todos dieron la vuelta, para encontrarse con la imagen de Neji y Hinata volando por los aires, con el cuerpo del varón cubriendo hábilmente el de su prima, para luego terminar cayendo pesados contra el suelo. Al instante, buscaron entre los alrededores, y pudieron encontrar a Shikamaru parado sobre un árbol, con una serie de sellos explosivos en sus manos. De seguro, la primera tentativa de anular los puntos de chacra de Shiro había fallado.

–¿Por qué no van a ayudarlos? – la pregunta del señor Matsumoto cogió desprevenidos a ambos menores.

–Porque no podemos. – contestó Sakura. – Neji nos pidió que nos quedáramos y cuidáramos de ustedes dos.

–Así que es eso… – suspiró con pesar el mayor. – ya veo.

Regresaron las miradas al campo de batalla, y pudieron ver como los Hyuuga se incorporaban lentamente. Al parecer, y a pesar de los cuidados de su primo, Hinata se había lastimado una pierna. Y Neji tenía un sangrado en su sien izquierda, cerca al sello de su frente el cual estaba a vista de todos.

De pronto, Sakura se levantó.

–Están heridos… – dijo con preocupación, pero justo cuando se disponía a ir a auxiliarlos, fue detenida a tiempo por Naruto.

–Espera. – le detuvo el rubio, con un tono de voz nada común en él. – Aún no estas en condición de pelear. Por ahora, solo podemos confiar en ellos.

Sakura tuvo que admitir que el rubio tenía razón, y se quedó donde estaba.

Por su parte, Matsumoto observó con preocupación cómo la pequeña Hinata se esforzaba en mantenerse en pie, con el dolor marcado en su rostro. Recordó las palabras duras que él la había dicho minutos atrás, y la forma suave y delicada en la que ella le había contestado. Y por algún motivo que no supo explicar, se sintió preocupado por ella.

–Esa niña… – titubeó antes de hablar. – no creo que dure mucho en combate.

El tono en la voz del mayor no le gustó en nada al rubio hiperactivo.

–Hinata-chan es una mucho más fuerte de lo que aparenta. – se apresuró en comentar.

–Pero se le ve tan frágil….

–Eso lo dice porque no sabe nada acerca de ella.

La duda en el rostro del mayor hizo evidente que no entendía a que se refería Naruto.

–Hinata no es cualquier kunoichi, señores… – se apresuró Sakura en hablar, para luego voltear hacia el campo de batalla. – ella es la heredera de uno de los clanes más poderosos de la aldea de la Hoja.

Pronto el más anciano bufó en tono despectivo.

–¡Bah! Una heredera….

–¡Hey, no hablen así de Hinata-chan! – exclamó molesto Naruto. – Ella es mucho más que eso.

–¿Y qué más deberíamos saber? – continuó hablando el más anciano. – Debe ser igual al idiota éste que tengo de sobrino, que hasta perdió el tesoro de la familia en una estúpida apuesta.

–¡Ya le dije que no estaba! – explicó a su favor Matsumoto. – ¡Probablemente nunca existió!

Pronto Sakura volteó molesta a ver al anciano. Si antes no le había tomado en estima, ahora tenía muchas ganas de darle un buen golpe en la cabeza. Pero no podía hacer eso. Lástima.

–Hinata nació como la heredera del clan Hyuuga. – continuó hablando. – pero… en su familia no le tienen mucha estima. Nada ha sido fácil para ella.

–¿Y porqué eso? – preguntó confuso el señor Matsumoto. – Digo, si es la heredera… ¿Por qué la iban a tratar mal?

–Eso es porque no son más que unos idiotas que…

–¡NA-RU-TO! – gritó molesta la Haruno. – ¿Quieres callarte y dejarme continuar?

La mirada furiosa de la ninja médico bastó para que el rubio se quedara callado.

–Bien, como decía… – la kunoichi pensó unos segundos antes de continuar. – Sí, Hinata es la heredera de uno de los clanes más poderosos de la aldea de la Hoja, pero no por eso ha tenido una vida fácil. – respiró hondo antes de continuar. – Su padre siempre le ha exigido más de lo normal desde que era pequeña, y un día, y al ver que ella no cumplía con sus expectativas, se negó a seguir entrenándola y la dejó al cuidado de los jounnins de la academia ninja. – la Haruno tomó aire antes de continuar. – Para Hinata no debe haber sido nada fácil que su propio padre le dijera que no servía como ninja. Eso, a la larga, le creó un sentimiento de inferioridad tal, que hasta ahora no ha podido superar.

Al instante, el señor Matsumoto volteó la mirada hacia la menor, sorprendido. Él siempre había sido criado para ser la cabeza de su familia, y nunca nadie lo había tomado por inferior, o lo había rechazado. No como lo habían hecho con Hinata. Eso debía ser, realmente, doloroso.

Pronto, recordó las palabras que él le había dicho, poco antes…. "Tú que sabes, pequeña. Por tu forma de ser, de seguro has vivido siempre en una burbuja rosada en donde todos te protegen, sobre todo ese primo tuyo." Que equivocado había estado.

–¿Y qué hay con su primo? – se adelantó a preguntar el más anciano. – Él no parece tener ningún complejo de inferioridad ni nada por el estilo.

–El caso de Neji es tanto o peor que el de Hinata.

Las palabras de Sakura dejaron aún más sorprendidos a los dos ancianos. Si lo que había escuchado de Hinata era ya de por sí bastante malo, ¿Qué tanto peor podía ser lo que les faltaba oír acerca de Neji?

Antes que Sakura pudiera comenzar, Naruto se le adelantó.

–Neji ha perdido mucho por culpa de esa estúpida separación de ramas de su familia.

–¿Separación? – preguntaron ambos mayores a la vez.

–Souke y bouke. – retomó la palabra Sakura. – los Hyuuga separan a sus miembros de su clan en dos ramas; la rama principal y la secundaria. ¿Ven la marca en la frente de Neji? – al instante, los mayores asintieron. – ésa es la marca que distingue al bouke, la rama secundaria del clan.

Al escuchar las palabras de la Haruno, los mayores quedaron boquiabiertos. Esos dos niños, que parecían ser tan apegados y tan protectores el uno del otro, venían de una familia aun peor que la suya. Al menos, en su familia no marcaban a los desterrados con sellos en la frente.

–Y eso no es todo. – continuó hablando la de cabellos rosados. – Pueda que ahora ellos se lleven bien, pero por años estuvieron alejados. Neji odiaba a Hinata y al souke. – la mirada de sorpresa de los ancianos le motivó a continuar. –Todo comenzó cuando el padre de Neji fue sacrificado por el bien de la rama principal, por el padre de Hinata…

–Pero eso no justifica que haya intentado matarla. – cortó serio el Uzumaki. – nada le daba derecho a Neji de culpar a Hinata por lo que pasó.

A los mayores casi se les desorbitaron los ojos al escuchar las dos últimas frases dichas por los shinobis. ¿Sacrificio? ¿Intento de asesinato? Uff, eso en definitiva sobrepasaba con creces a la familia Matsumoto. Estaban ansiosos por escuchar el resto, cuando unos gritos los alertaron.

Al parecer, el segundo intento de los Hyuuga también había fallado.

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Regresando al campo de batalla…

–¡Hinata-sama! ¡Cuidado!.

El grito de Neji advirtió a su prima justo antes que Shiro la atrapara con una de sus patas, y a tiempo logró escapar, antes de terminar estampando contra un árbol tras ella.

Hinata cayó al suelo justo al lado de Neji, quien rápidamente acudió a su ayuda, sirviéndole de soporte para que ella continuara de pie. Agitados y cansados, observaron a la criatura con molestia y frustración. "Esto no está funcionando", se dijo Neji al ver el estado lamentable en el que se encontraban ambos. "No lo estoy logrando… no soy tan… rápida como él" se dijo Hinata en tono de reproche.

Acababan de fallar su segundo intento en detener a Shiro, y por poco. A demás, esta vez le había tomado a la criatura solo nueve segundos en cambiar su estructura física, y ambos se habían dado cuenta del detalle. Si hubiera tardado los diez segundos que ellos habían estimado, lo hubieran logrado, pero con nueve segundos, Hinata no había alcanzado a acabar con su mitad. Y con un par de vías aún libres de chacra, la criatura había logrado reestructurar su constitución física y su red de chacra.

Tal vez, si lo volvían a intentar…

–¡Muévanse!

El grito de Shikamaru les llegó a tiempo, justo antes que la criatura golpeara con fuerza sobre ellos. El genio del clan Hyuuga logró coger a su prima por la cintura, y con el brazo de ella ya sobre su hombro, saltó a tiempo para evitar el golpe.

Cayeron a un lugar despejado y, a tiempo para que ambos pudieran recuperar el aliento.

–Tiene que haber… otra forma. – dijo con voz entrecortada Hinata.

–Si la hay, aun no la he podido ver. – contestó a secas Neji.

–Es que... no es natural que cambie su estructura de chacra tan fácilmente. – continuó la Hyuuga. – debe estar sacrificando algo para poder hacer eso.

Las palabras de la de ojos nacarados pronto cobraron sentido para su primo. Eso tenía sentido. Para hacer lo que estaba haciendo, Shiro debía estar sacrificando algo, pero… ¿Qué podría ser? Volvió a ver a la criatura frente a ellos, y pudo ver que se movía en forma más lenta. Torpe. Incluso, notó que, aunque pareciese difícil de creer, estaba más pequeña que antes, aunque aún se veía enorme. A demás, ahora le tomaba menos tiempo…

–¿Ya te diste cuenta? – volvió a tomar la palabra Hinata. – Está más… pequeño, por eso… es que esta, ahora tarda menos en cambiar...

Neji recapacitó las palabras dichas por su prima. Bien, si eso era cierto, Shiro estaba comenzando a sacrificar parte de su tamaño y fuerza para poder mutar más rápido. Eso tenía sentido. Con menos tamaño, debía ser más fácil cambiar su estructura interna. Sin embargo, eso también des daba una ventaja a ellos. Con menos espacio para recorrer, sería más fácil anular sus puntos de chacra en menor tiempo. Solo tenían que calcular bien su tiempo.

El único problema, es que ambos ya estaban bastante cansados.

–Tenemos que pedirles a Naruto y a Sakura que nos releven.

Neji entrecerró los ojos y, siendo consciente de la situación en la que estaban, tuvo que admitir que su prima tenía razón. Ellos necesitaban al menos un minuto de descanso, y solo lo iban a obtener siendo reemplazados. A demás, si más no recordaba, Sakura había traído consigo algunas medicinas en su maleta, lo que podría servirle de utilidad.

Respiró profundo y levantó la mirada, para encontrarse a Shikamaru justo sobre ellos. De seguro, él también había pensado lo mismo. Luego de observar su mirada de aprobación, Neji sacó de su bolsillo unos sellos explosivos, y los lanzó a los pies de la criatura.

Las explosiones les dieron la oportunidad perfecta de escapar.


Sakura estaba a punto de contarles a los ancianos los detalles de la historia de Neji, cuando los vieron llegar hacia ellos.

–¿Naruto ya se recuperó? – fue lo primero que preguntó Neji.

–Si. – respondió el rubio, bastante entusiasta. – Y ya estoy listo, ¡De veras!

Neji volteó hacia el Uzumaki, y se quedó sorprendido. "¿Cómo rayos hace el baka para nunca cansarse?". Sacudió la cabeza antes de continuar.

–Entonces, necesitamos que distraigas al "gato" por unos instantes.

–Pero… ¿Él solo? – preguntó preocupada Hinata. – ¿No debería ir Sakura con él?

–Sakura irá a apoyarlo después, primero necesito que cure tus heridas.

–Primero debería curar la que tienes en la cabeza, Neji. – se adelantó a hablar la Haruno. – está peor que las heridas de Hinata.

–No hay tiempo. – la voz del Hyuuga sonó tajante. No hizo falta preguntar más.

Al instante, Naruto se puso en pie y, convocando a sus clones de sombra, se lanzó al ataque.

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Sakura aun se encontraba curando las heridas de Hinata, cuando de pronto, una voz los distrajo

–La preocupación por la cabeza del clan, aún la recuerdo. – dijo en tono despectivo el señor Mitsukari. – ¿Saben? cuando era apenas un niño, recuerdo cómo toda la familia saltaba ante cualquier rasguño de mi hermano mayor, el padre de éste inútil. – mencionó señalando a su sobrino. – y de alguna manera yo siempre terminaba pagando los platos rotos.

Estaban por ignorar las palabras del más anciano, cuando de pronto, algo llamó su atención. "La cabeza del clan…"

–¿Qué… que quiso decir con eso de… la cabeza del clan? – preguntó confundida Hinata.

–Debimos habernos dado cuenta antes. – intervino el señor Matsumoto. – La actitud formal del muchacho, y ese título de respeto que usa al dirigirse hacia ti, pequeña…– luego volteó hacia el Hyuuga, quien lo observaba con la mirada seria. – Dime, ¿Por eso te preocupas tanto por tu prima? ¿Acaso el clan te castigaría si algo le pasaba a ella?

Neji sintió que enrojecía de la cólera, antes de contestar.

–Eso no es de su incumbencia.

Unos gritos desde el campo de batalla llamaron pronto la atención de todos. Al parecer, la pelea comenzaba a dificultársele a Naruto. Era hora de mandar refuerzos, y aunque Sakura también lucía bastante cansada, era mejor que nada.

–Ve con él. – Le dijo Hinata a su amiga, al ver su preocupación.

La Haruno observó de reojo a Neji, y al ver el asentimiento de él, corrió hacia el campo de batalla.

Y pronto, pudieron escuchar una serie de golpes impactando contra el suelo.

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Apenas quedaron a solas, Hinata se apresuró hacia la maleta de Sakura y cogió unas vendas para poder cubrir la herida que tenía Neji en la cabeza. Terminó de curar y vendar la herida, y luego cogió el protector ninja de su primo con la intención de enrollarlo en su frente y sujetar con él las vendas, cuando de pronto, las palabras del más anciano le distrajeron.

–Y dime… pequeña, – habló en tono desdeñoso. – ¿Estás cubriendo la herida de tu primo porque de verdad te preocupa, o porque te da vergüenza ver la marca que tu familia le puso en su frente?

Al instante, ambos Hyuuga abrieron los ojos de la sorpresa, y voltearon a ver a los mayores. ¿Qué rayos les habían dicho Sakura y Naruto acerca de ellos, y de la marca del pájaro enjaulado?

–Ya se los dije antes. – habló Neji, en un tono aún más hosco que antes. – eso no es de su incumbencia.

La mirada furiosa en su primo hizo que Hinata desistiera de agregar algo más. Pero eso no iba a bastar para callar a los más adultos…

–No me asustas, niño, He visto cosas peores que tu cara, ¿Sabes? – replicó en anciano, antes de continuar. – a demás, me extraña que te moleste tanto mi actitud. En realidad, deberías entender por lo que he pasado, después de todo, no somos muy diferentes…

Esta vez, quien se levantó molesta fue Hinata.

–¡Eso no es cierto! ¡Él no se parece en nada a usted!

La seguridad en la voz de Hinata, tan poco usual en ella, impactó a todos los presentes. Pero por sobre todo, dejó estupefacto a Neji. El genio se quedó observando a su prima, y por un momento se sintió alagado al verla defendiéndolo de esa manera. Pero pronto su mirada se entristeció. Él no merecía que ella lo defendiera.

–Él tiene razón, Hinata-sama. – Dijo con voz entrecortada, mientras sacaba el frasco de medicina del bolso de Sakura – yo… soy como él, o al menos, alguna vez lo fui.

–Te equivocas, Neji. – esta vez, el tono de voz de Hinata sorprendió aún más a su primo. – tú no te pareces a él. – dijo señalando al anciano. – ustedes dos son muy diferentes. A él, solo lo movía la ambición por dinero y poder, en cambio, lo tuyo fue… – cayó al darse cuenta que estaba tocando un tema delicado.

–¿Es sobre lo que le pasó a su padre? – la voz del señor Matsumoto hizo que los menores abrieran la boca de la sorpresa. – ¿Sabes? ese sí que es un buen motivo para querer matar a alguien… – comentó hiriente mientras observaba a su tío, quien en el acto desvió la mirada.

Las palabras del mayor afectaron más de lo esperado a ambos, sobre todo a Neji. "¿Cómo rayos sabían eso?", se preguntó molesto. ¿Cómo podían saber sobre lo de su padre? ¿Y lo de intentar matar a…? Maldición. En ese instante, el Hyuuga se sintió más expuesto que nunca. No le gustaba para nada tener que recordar esos episodios de su vida, momentos de los que se avergonzaba enormemente.

Naruto pagaría por su falta de discreción.

–No tenemos por qué darles explicaciones de nuestras vidas. – cortó la conversación a secas. No quería escuchar más. –Hinata-sama, debemos partir.

El menor se intentó levantar, pero tambaleó un poco y cayó. Maldijo por lo bajo, y se dispuso a intentarlo nuevamente, cuando su prima apareció a su lado y lo cogió de la mano.

–Aún no estás del todo bien, oniisan – le dijo mirándolo a los ojos. – deberías descansar.

–Estoy perfectamente – contestó él, desviando la mirada para evitar mirar a su prima a los ojos, justo cuando estaba mintiendo. En verdad, no estaba nada bien.

–Pero… acabas de tomar la medicina de la maleta de Sakura, ¿Cierto? – el Hyuuga se apresuró en asentir. – Entonces, según las instrucciones, necesitas descansar por lo menos tres minutos, antes de que surta efecto.

Al instante, Neji observó irritado el reverso del frasco, en donde estaban escritas las instrucciones. Su prima tenía razón. La medicina tomaba tres minutos en recorrer el torrente sanguíneo del paciente, y hasta que no pasara ese tiempo, él no sentiría ninguna mejora. Aún se sentía débil, y no tenía sentido lanzarse al ataque en ese estado. Eso no solo pondría en riesgo su vida, sino que también pondría en riesgo la vida de Hinata, y de los demás. No le quedaba otra, debía esperar.

A demás, a Sakura y a Naruto no parecía estar yéndoles tan mal, después de todo. O bueno, al menos aún seguían de pie, y ninguno había sido lanzado por los aires, aún.

El genio del bouke resopló resignado antes de volver a caer en el suelo, con la mirada hacia el suelo. Hinata hizo lo mismo que su primo y se sentó a su lado, observándolo.

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Los ancianos continuaron mirando a los menores, bastante sorprendidos. No conocían del todo su historia, sin embargo, lo que habían oído les bastaba para hacerse una idea de lo que les habían tocado vivir a cada uno de ellos. En definitiva la vida de los pequeños había sido mucho peor que las de ellos, y apenas eran unos niños a los que les faltaba mucho más por vivir.

De pronto, las palabras de Hinata cobraron sentido.

"No todo es lo que parece. Nosotros hemos atravesado por mucho para llegar hasta donde estamos". "No es la edad lo que nos define, señor Mitsukari. Tampoco es la familia en la que nacemos, ni el rango con el que llegamos a ella. Son nuestras acciones las que nos hacen lo que somos"

Esos dos pequeños habían pasado por mucho dolor en sus vidas, pero aún así, continuaban avanzando, mirando hacia adelante. Pueda que aún se notara la tensión entre ambos, pero se notaba el esfuerzo que ambos estaban haciendo por superarlo. Y el simple hecho de estar intentándolo, ya de por sí era admirable.

De pronto, ambos mayores se cruzaron de miradas. Ya no había sentimientos de odio en sus ojos. Lo que había, era vergüenza. Ambos se sentían avergonzados de sí mismos y de sus acciones, y de su forma tan infantil de afrontar sus propios problemas. Y en ese momento, ambos dieron el primer paso, e hicieron las paces consigo mismos.

Quien sabe, algún día, tal vez lograrían dar el siguiente paso, y hacer las paces entre ambos…

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Neji observaba atento hacia la batalla, mientras sostenía inconscientemente su lado derecho. El golpe que se había ganado al proteger a su prima de la caída, luego del primer ataque, comenzaba a cobrarle tarifa. Al notar el detalle, su prima se le acercó tímidamente con una pomada en sus manos, y le indicó que le mostrara el golpe. Obediente, el genio hizo lo que ella pidió, y exhibió la enorme mancha morada que se extendía sobre su piel, bastante adolorida.

Hinata cubrió con sumo cuidado, con sus blancas manos llenas de ungüento, el golpe en la piel de su primo. Pronto el roce de sus manos sobre su piel le provocó a Neji un alivio instantáneo, lo que le hizo relajarse. Y en ese momento, se quedó observándola.

La de ojos nacarados continuó concentrada en su labor, sin notar que su primo la observaba fijamente. De pronto, unos mechones traviesos de su cabello cayeron justo frente de su rostro, interrumpiéndole la vista. Los sopló al menos un par de veces, pero estos insistieron en molestarla. Y como tenía las manos ocupadas, no le quedaba más que aguantar hasta que acabara.

Neji sonrió divertido ante la molestia en su prima, algo muy poco común en ella, pero pronto se dispuso a ayudarla. Levantó lentamente su mano hacia el rostro de ella, y cogió el mechón entre sus dedos. Aquello provocó un leve sonrojo en Hinata, quien rápidamente desvió la mirada, en un intento inútil por disimular el carmín de sus mejillas. Solo logró verse más tierna.

La discusión anterior había tocado temas tan delicados para Neji, que pronto éste comenzó a divagar en lo más profundo de su interior, en su doloroso pasado. Recordó a Hinata enfrentándolo en plenos exámenes chunnin, a pesar de las pocas alternativas que tenía de ganar; y luego se recordó a sí mismo, atacándola sin piedad. En aquella ocasión, él no había sido el fuerte; al contrario, había sido un completo idiota que había actuado cegado por el odio. La única que había sido fuerte en ese momento, había sido Hinata.

–Usted es fuerte, Hinata-sama.

Las palabras de Neji los cogieron por sorpresa a ambos; tanto a Hinata, quien no se lo esperaba; como a Neji, quien no había planeado decirlas en voz alta.

–Yo… no soy tan fuerte como quisiera. – se apresuró ella a contestar.

Neji suspiró. Era hora de hacerle ver a su pequeña prima, que ella no era tan débil como pensaba.

–Se equivoca. – le corrigió rápidamente su primo. – cuando usted se lo propone, puede ser muy fuerte. Yo he sido testigo de eso.

Hinata levantó la mirada y la cruzó con la de Neji. Ella sabía a qué se estaba refiriendo. Se refería a su combate en los pasados exámenes chunnin. Ellos ya habían tocado ese tema, y él ya le había dicho lo sorprendido que quedó al verla tan decidida en su enfrentamiento. Pero también sabía lo mucho que le molestaba a su primo recordar aquel día. La culpa que sentía cada vez que recordaba lo mal que se había comportado con ella. Algo que ella nunca le había reprochado, pero que a él no dejaba de atormentarlo.

Y así como él siempre se esforzaba por infundirle valor, ella también se esforzaba por ayudarlo a superar aquello.

–Tu… también eres muy fuerte, Neji oniisan. – le dijo ella, mientras acercaba su mano nívea hacia el rostro de su primo. Éste se sonrojó en el acto. – Y yo confío plenamente en ti.

Las palabras de la de ojos nacarados hicieron que su primo desviara la mirada.

–Yo… no merezco su confianza, Hinata-sama.

–Te equivocas, Neji – le corrigió ella. – tú mereces toda mi confianza. En estos momentos, estoy confiando mi vida en ti. Todos lo estamos haciendo.

Al instante, Neij abrió los ojos de par en par, incrédulo. ¿Cómo podía ella confiar en él? ¿Cómo podía confiar "su vida" en él? ¿En alguien que había intentado matarla? ¿Acaso eso ya no contaba? Luego observó hacia el campo de batalla, y vio como sus compañeros se esforzaban por detener a Shiro, por darle unos minutos de descanso antes de que él pudiera volver a pelear. Lo que había dicho su prima era cierto, en esos momentos, todos estaban confiando su vida e él.

Suspiró y luego volvió la mirada hacia la de su prima, para quedarse perdido en sus ojos. Había cierta paz en su forma de observarlo, que por un momento, quiso creerle. Pero no podía, no podía olvidar lo que había hecho.

Antes que él dijera algo, ella se le adelantó

–Neji, yo sé… sé que hay cosas que nunca se van a poder olvidar. – le dedicó una sonrisa, antes de extender la mano hacia él, a modo de saludo. – pero si nos lo proponemos, podemos superarlas. ¿No estás de acuerdo, Neji?

El de ojos perlados observó la expresión llena de ternura en el rostro de su prima, y no pudo menos que sonreír. En aquella pose, lucia tan tierna como la primera vez que la conoció, en aquellos años en los que ambos eran solo unos niños inocentes que nada conocían del mundo ninja, ni de las diferencias de castas, ni de los sellos. Ni de la muerte.

Sabía que era imposible olvidar todo lo que él le había hecho, pero al menos, podía intentar superarlo. Tal vez, eso si era posible. La alternativa que le ofrecía Hinata sonaba tentadora.

–Yo… – titubeó antes extender la mano, y aceptara el gesto de su prima. – Creo que, que podemos intentarlo.

Al escuchar la respuesta de su primo, Hinata esbozó una sonrisa aún más notoria que la anterior, expresando su felicidad. Pronto su primo se le unió en la sonrisa, aunque de una forma más disimulada que la de ella. Pueda que Neji no se viera tan feliz como su prima, pero en el fondo, lo estaba. Sin darse cuenta, levantaron sus manos y acariciaron las mejillas del otro, en un gesto lleno de inocencia, cuando de pronto, unos gritos los trajeron a la realidad.

Neji levantó la mirada hacia el cielo, y logró reaccionar a tiempo, al ver una mancha anaranjada volando por los aires, nuevamente. Por suerte, lo atrapó justo antes que terminara estrellándose contra los árboles.

Hinata se incorporó en el acto, y esperó a que Neji se liberara de la carga que llevaba encima. Cuando esto ocurrió, ambos se miraron con decisión en los ojos, y asintieron a la vez. Estaban decididos a luchar juntos, nuevamente, y esta vez iban a ganar.

Y en ese momento, ambos se lanzaron al ataque.

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Escena que no tiene nada que ver con el fic

Dedicada a Hyuuga Neji

CITAS A CIEGAS

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Dicen que cuando una mujer se describe a sí misma, nada de lo que dice es cierto. Si dice que está gorda, es porque es flaca con complejo. Si dice que es alta, es porque anda en tacones y le gusta rodearse de chicas más bajitas que ella. Si dice que es le gustan los libros, es porque se la pasa leyendo novelas románticas y revistas de espectáculos, de esas de poco contenido cultural, o ninguno. Y si dice que le gusta la cocina, es porque de vez en cuando le gusta explorar en aquellas habitaciones de su casa a las que nunca suele entrar.

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El genio del clan Hyuuga se encontraba en esos momentos más molesto que nunca. Aún no sabía cómo había terminado en esa situación, pero de seguro tenía que ver con Naruto, Lee, Maito Gai, la estúpida llama de la juventud, y un par de botellas de sake que aún no recordaba cómo había terminado bebiendo.

Observó con molestia las puertas frente a él, y pronto se dispuso a avanzar hacia la primera. Quería acabar con todo lo más pronto posible, acabar con todas sus… citas a ciegas.

Puerta 1:

"Adolescente de bella sin igual, dulce, tierna y encantadora. Toda una señorita recatada. De carácter apacible y tan delicada como un botón a punto de florecer"

Neji se quedó pensativo ante la descripción que tenía al frente. A primera vista, parecía ser la mujer ideal. Sonrió inocente y abrió la puerta de par en par, sin imaginar lo que se iba a encontrar tras ella.

Entró en la habitación, y al instante la sonrisa se le borró del rostro, ante la imagen que tuvo que presenciar. Frente a él, se encontraba una Sakura Haruno más irritada que nunca, golpeando a un Naruto semiinconsciente con su puño bañado en chacra, mientras le gritaba enfurecida.

–¡Ya te he dicho que dejes de entrar por esa puerta, baka! ¡Estoy esperando mi cita a ciegas!

Aterrado, el Hyuuga pronto cerró la puerta, antes que notaran su presencia.

Puerta 1, descartada.

Puerta 2:

"Hermosa jovencita de gracia sin igual, delicadas maneras femenina y experta en los quehaceres del hogar"

Neji observó receloso el cartel de la segunda puerta, sobre todo al notar lo extremadamente rosado del mismo. Sea quien sea quien estuviera tras esa puerta, debía ser la chica más cursi y femenina que hubiera conocido en su vida. Decidido, abrió la puerta, para encontrarse con quien menos esperaba: Tenten, vestida de ama de casa, con un delantal, un mazo de cocina y una enorme sonrisa en el rostro.

–Pasa Neji

El Hyuuga sacudió la cabeza al ver quien tenía enfrente. Incrédulo, volvió a abrir la puerta y releyó el cartel, para asegurarse que era el mismo que había leído segundos atrás. No había duda, era el mismo cartel. Entonces, la que debía estar equivocada, era Tenten.

–¿Pastelillos?

El shinobi palideció al escuchar la oferta de su amiga. ¿Pastelillos preparados por Tenten? O no, su peor pesadilla estaba a punto de volverse realidad. Y él no tenía intenciones de morir tan joven.

–No, gra… – cayó al ver los postres que le ofrecía su amiga. Todos lucían apetitosos.

Estaba a punto de coger uno, cuando de pronto unos gritos de auxilio llamaron su atención.

Observo con detenimiento hacia una puerta que se escondía tras su amiga, y en la habitación de atrás pudo ver a su amigo Rock Lee, encadenado, y amasando lo que parecía ser masa de tortas.

De inmediato, sonrió torpemente y huyó de la escena. No tenía intenciones de arriesgar su vida rescatando a Lee de la tortura de Tenten, ni de unírsele.

Puerta 2: Descartada.

Puerta 3:

"Hermosa kunoichi de hermosa figura e inteligencia sin igual."

Interesante. El cartel de la tercera puerta captó rápidamente la atención de Neji, sobre todo al contener la palabra "inteligencia" en él. Decidido, giró la perilla de la puerta número tres, para encontrarse con la imagen menos intelectual que pudiera haberse imaginado.

Sentada, siendo peinada y maquillada por un grupo de estilistas dignos de una estrella de cine, se encontraba la rubia más despampanante y menos intelectual que pudiera existir en la aldea de la Hoja: Yamanaka Ino.

–Pasa rápido, puedes concertar una cita con mi manager.

Al instante, Chouji apareció al lado del Hyuuga y destapó un grueso cuaderno de cuero negro.

–A ver. – dijo el shinobi con el rostro serio. – Estilista a las dos, casting a las cuatro, masajes a las seis… – continuó divagando por largos instantes, para luego terminar cerrando sonoramente el cuaderno en el aire. – ¿Te parece una cita para dentro de tres meses?

Incrédulo, y casi con un tic en el ojo derecho, Neji salió de la habitación y cerró la puerta de golpe.

Puerta 3: Descartada.

Puerta 4:

"Si no eres Sasuke, no entres"

El rótulo en la puerta cuatro era corto, y la vez perturbador. ¿Quién rayos escribiría algo así? Al instante, Neji barajó mentalmente las posibilidades. Sakura e Ino estaban descartadas, lo que dejaba como posibilidad al resto de jóvenes de la aldea de la Hoja. A todas.

No pudiendo contener su curiosidad, el Hyuuga ingresó a la habitación 5, y lo que vio lo dejó aterrado. Aquello parecía la habitación de una desequilibrada mental. Estaba toda oscura, y empapelada hasta el techo con fotos de Uchiha Sasuke. Sasuke entrenando, Sasuke comiendo: desayunando, almorzando y cenando, Sasuke leyendo, Saskue viendo dibujitos animados, Sasuke tomando una ducha, Sasuke sentado en el inodoro. Sasuke hasta el cansancio.

Se disponía a salir de la habitación, cuando de pronto fue acorralado contra una pared.

–¡Tú no eres Sasuke! – retó una joven de lentes cabellos rojizos.

–¡Eso ya lo sé!

–¿¡Y entonces para que rayos entraste!? ¡¿Qué acaso no sabes leer?!

Y antes que pudiera refutar algo, fue expulsado rápidamente de la habitación.

Puerta 4: Descartada.

Puerta 5:

"Bella kunoichi extranjera de carácter agradable y paciente, frágil y delicada. Y muy tierna"

Con mil y un dudas en su mente, Neji giró la perilla de la puerta número 5, pero antes de que pudiera abrirla, una gran ventisca lo empujó y echó la puerta abajo. Pocos segundos después, pudo ver salir volando de la habitación a un shinobi que, de ser por la expresión aterrada con la que corría, podría jurar que era Shikamaru.

–¡Y no vuelvas a asomar por aquí tu maldito trasero ocioso! ¡¿Me has entendido, Nara!?

De la habitación pudo ver salir a una molesta Temari, quien luego de lanzarle una mirada asesina, avanzó hacia la puerta tirada en el suelo y la levantó con las manos desnudas, para luego colocarla de mala manera sobre el marco de la misma.

No hizo falta preguntar más.

Puerta 5: Descartada.

Puerta 6:

"Joven. Jovencísima. Increíblemente joven. Eternamente joven. Joven hasta el cansancio. Joven por toda la eternidad. Joven… "

Neji resopló hondo y se llevó las manos a las sientes, totalmente incrédulo. Ni siquiera hizo falta que abriera la puerta para saber quien estaba tras ella. A demás, el fuerte olor a sake lo decía todo. ¿Qué acaso no tenía mejores cosas que hacer la Hokage, que andar perdiendo el tiempo en estúpidas citas a ciegas? Se preguntó decepcionado, antes de partir.

Puerta 6: Descartada.

Puerta 7:

¿Qué acaso nadie puede decir la verdad? Se preguntó Neji justo antes de leer el cartel de la puerta 7.

"Joven kunoichi de carácter tímido y tranquilo. Amante de la naturaleza y de la paz, de los buenos libros y de la cocina. Frágil y delicada, y siempre en necesidad de ser protegida"

Al instante, Neji se quedó helado y abrió los ojos como platos. Aquello era prácticamente un resumen de todo lo que ya había leído antes. Y si las anteriores puertas habían sido un desastre, lo que ocultaba esta debía ser mucho peor. Lo que estuviera dentro de aquella habitación, fuese quien fuese, debía ser mil veces peor que lo que ya había visto.

Convencido de su decisión, el genio del clan Hyuuga giró sobre sus talones, y se dio la vuelta, para pronto retirarse de la escena, sin siquiera tocar la puerta 7.

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Poco después, la puerta siete se abrió lentamente, para dar paso a una joven de largos cabellos azulados y hermosos ojos nacarados, que ahora lucían entristecidos. Solo una pregunta rondaba por su mente…

–¿Por qué nadie habrá abierto mi puerta?


Fin del Capítulo.

Bueno, aquí les traigo el siguiente capítulo. Un capítulo bastante largo, pero necesario. Si todo va bien, el próximo será el último. Gracias a Paufi por la revision.

Como siempre, espero seguir contando con su apoyo leyendo el fic. Saludos.