Disclaimer: todo lo reconocible pertenece a Rowling.


HERE WE ARE

I


Al primero le pondremos Lunático

[Un día sin fecha de 1971, marzo]

Fue lo más difícil que Remus hizo en su primer año en Hogwarts, más difícil que cualquier clase, poción o hechizo. El primer problema serio al que se tuvo que enfrenar. Se estaba volviendo algo difícil de ignorar, ya no podía verlo de lado y le daba miedo verlo de frente. Sus amigos eran demasiado listos y habían comenzado a sospechar. Comenzaron a hacer preguntas y Remus a ponerse nervioso.

—¿A dónde vas?

—¿Por qué?

—¿Otra vez?

—¿Qué te pasó?

—¿Dónde te hiciste eso?

Y si había algo que caracterizaba a Remus Lupin era su sinceridad, no podía mirarlos a los ojos y seguirles mintiendo. Solo… no podía. Quería que fueran sus amigos, sus amigos de verdad. ¿Cómo puedes mentirle a tus propios amigos? Si no puedes ser sincero con tus propios amigos, ¿entonces con quién?

Vino la culpa y eso fue lo más difícil de manejar, pero estaba el miedo, ahí, latente, a la vuelta de la esquina, sobre la piel. No era un tema de conversación común y no podía llegar y decirles "eh, soy un hombre lobo" porque eso acabaría definitivamente con todo sin haberle dado la posibilidad de comenzar de verdad.

Remus quería una amistad de verdad y sabía lo que tenía que hacer, pero el miedo seguía ahí. Había pasado muchas veces, la gente creía que no se daba cuenta pero sí lo hacía, no era tonto. Cómo les cambiaba la expresión, la mirada, como se apartaban. El rechazo. Siempre estaba ahí.

De no haber sido por el director probablemente nunca hubiera sucedido, habría mentido, lo habría negado y habría terminado por derrumbarse. ¿Cuánta presión puede soportar un niño de once años?

—Los amigos, señor Lupin, son una cosa excepcional y curiosa.

Si Remus hubiera sabido en ese momento la verdad intrínseca en esas palabras habría reído. No la sabía. Se le hizo un nudo en el estomago.

Y luego, la sentencia.

—Y los suyos, señor Lupin, no son tontos, sino todo lo contrario.

En el fondo Remus les está agradecido, de que le hayan quitado el peso de encima, de que le hayan interrogado, de que le hayan quitado la responsabilidad de enfrentarse a sí mismo, de hacérselo todo más fácil, como sería siempre de allí en adelante.

Lo acorralaron entre los tres en la biblioteca, en una esquina. Sirius le dijo "te compro tu secreto"y Remus se quedó en blanco. Te compro tu secreto, te compro tu secreto, te compro tu secreto, te compro tu secreto. Remus le había comprado un pensamiento a cambio de un secreto y era hora de pagárselo, pero no era como si pudiera… como si fuera así tan…

—Soyunhombrelobo —así, sin pausa y sin respirar. Cerró los ojos y esperó, y esperó, y siguió esperando hasta que se cansó y los volvió a abrir.

—Entonces es cierto —fue lo primero que escuchó y lo dijo James. Entonces... entonces ya lo sabían. Ya lo sabían, quién sabe desde cuándo y seguían ahí, comiendo en la misma mesa, durmiendo en el mismo cuarto, incluyéndolo en sus conversaciones. No sabía qué clase de reacción esperaba, pero sin duda esa no. Fue, por mucho, la reacción más extraña de todas.

Peter abrió mucho los ojos y se atragantó, no dijo nada pero se apartó un poco, solo un poco. A Remus no le dio tiempo de sentirse dolido porque James reaccionó antes y toda la biblioteca escuchó el golpe de la palma de su mano impactando contra la nuca de Peter.

Luego sonrió -con la boca y con los ojos, tras las gafas- y le dio una palmadita a Remus, satisfecho consigo mismo.

—¡Ja! Siempre tuve razón, soy un genio, un supergenio un.

Peter sonrió avergonzado y murmuró un "lo siento" y después un "no pasa nada" y después otro "no pasa nada, está bien". Y se veía nervioso pero también se veía sincero.

La reacción de Sirius fue, por mucho, la que más le sorprendió -y le hizo reír hasta que le dolió la barriga-. Sonrió de lado, más una mueca que una sonrisa, burlón.

—¿Entonces la luna te pone lunático?

«Así que» pensó Remus «esto es tener amigos»