Hola a tod s ^^
Esta vez no he tardado tanto en actualizar (o eso creo) además de que estoy bastante satisfecha de cómo me ha quedado el capítulo. Espero que a vosotros también os guste aunque está escrito desde otro punto de vista.
Capítulo 11: Mientras tanto.
Era la primera vez que me sentía así. Mi corazón podía salírseme del pecho en cualquier momento y, aunque yo quería disimular, no podía apartar la mirada de aquella persona. Fue amor a primera vista y estaba decidido a conocer a esa persona.
Comenzamos a cruzar palabras, más tarde empezamos a tener citas y finalmente nos hicimos novios. Todo era maravilloso, era tan perfecto que creí que podría durar para siempre. Me equivoqué.
Debí haberle dado más importancia a la actitud de Misaki. En ocasiones se mostraba pensativo y distante, hubiera dado cualquier cosa por saber en qué pensaba. Había algo que no se podía quitar de la cabeza y yo preferí no darle muchas vueltas. Era mejor mantenerme en la ignorancia.
Aquel día lo conocí y algo en mí despertó. Algo que no había sentido jamás, era envidia mezclada con el odio. Sí, envidia. Envidia de que Misaki no me mirara como lo miraba a él.
Miré el reloj que llevaba en la muñeca izquierda. Se hacía tarde y Misaki aún no aparecía, cosa que me extrañó ya que solía ser muy puntual. Me moría por llamarle pero no quería que pensara que era un novio posesivo o que intentaba controlarle. Cuando pasaron quince minutos y vi que aun no llegaba acabé llamando.
-Moshi, moshi.- Me dijo la voz de Misaki al otro lado de la linea.
-Misa-chan, ¿ya acabas del trabajo?- Pregunté a modo de saludo, intentando sonar dulce y no preocupado.
-Ya he acabado pero he quedado en tomar un café con un amigo.- Me dijo haciendo que frunciera un poco el ceño, pero no tardé en restarle importancia al asunto.- Me lo he encontrado a la hora de comer y hacía tanto tiempo que no nos veíamos que hemos decidido quedar para ponernos al día. No te molesta, ¿verdad?
-Claro que no me molesta, Misa-chan. Solo dime si vendrás a cenar a casa o cenarás con tu amigo.- Quise saber.-Lo digo por prepararte algo para cenar o no.
-Iré a cenar a casa, pero hoy me tocaba hacer la cena a mí.- Me dijo.- ¿Qué te parece si compro algo por ahí? Me pilla de camino a casa.
-No te compliques mucho, Misa-chan, con bolas de pulpo nos apañamos o incluso si quieres puedes comprar ramen.- Le dije para que no se preocupara mucho por la cena.
-Vale, compraré algo de eso. Te veo más tarde.
-Te amo, cosita linda.- Dije sin importarme que sonara muy cursi.
-Yo también te amo, Kazu-san.- Me dijo para luego colgar.
No pasó ni una hora cuando volvió a llamarme para decirme que su amigo vendría a casa a cenar. Eso me alegró, quería saber quién era el que estaba junto a mi Misa-chan. No me importaba que tuviera amigos, pero quería conocerlos.
Comencé a preparar la mesa y la bebida para cuando llegaran tener todo perfecto. No pasó mucho tiempo cuando oí que la puerta se abría seguida de la voz de Misaki.
-Ya estamos aquí.- Anunció mi pareja y salí a recibirlos.
-Sí que habéis tardado.- Dije sonriendo.- Cuando quieras nos presentas, Misa-chan.
-Ahora voy, si es que no me has dado tiempo.- Dijo devolviéndome la sonrisa. De verdad que ese chico me encantaba.- Akihiko, él es Kazuka.
-Un placer.- Me dijo el amigo de Misaki dándome la mano, pero sin sonreirme. No me gustaba nada su aspecto, me hacía sentir muy inseguro. Se le veía con mucha confianza y con éxito, yo contra eso no podía competir y ahí fue cuando empecé a sentir miedo.- Espero que estés cuidando muy bien de mi Misaki.
-Por supuesto, nunca dejaría que le pasara nada malo.- Le respondí intentando que no fuera evidente que su presencia en mi casa me molestaba.
-No sé vosotros pero yo tengo hambre.- Dijo Misaki interrumpiendo nuestra lucha de miradas.- ¿Pasamos al comedor antes de que se enfríen las bolas de pulpo?
-Claro, ya he puesto la mesa.- Comenté yendo hacia el salón. Los dos me siguieron sin decir nada.- Contadme de que os conocéis.
-Misaki estuvo viviendo conmigo durante cuatro años.- Respondió Akihiko muy tranquilo, provocando que la sorpresa inundara mi rostro. Este hombre cada vez me hacía sentir más pequeño.
-¿No me dijiste que estuviste viviendo con un tal Usagi?- Le pregunté a Misaki.
-Kazu-san, su apodo es Usagi-san.- Dijo sin mirarme. Fruncí un poco el ceño pero conseguí relajarme en seguida. Misaki me iba a dejar por él, seguro que sí. ¿Por qué íba a quedarse conmigo? Ni siquiera era capaz de acostarme con él. No era nada comparado con el gran Usami.
Esa noche, después de que su ex-novio se marchara, Misaki y yo tuvimos una charla en la que le sugerí que le buscara novio para así asegurarme de que mi Misa-chan seguiría conmigo para siempre. Cuando Misaki aceptó y dijo que le buscaría pareja sentí como si me hubieran quitado un peso de encima. Pero esa sensación duraría muy poco.
Hubo una noche que pasé en vela. Misaki no aparecía por ningún lado y tenía el móvil apagado. Cada segundo que pasaba me hacía estar más preocupado. Los pensamientos se amontonaban en mi cabeza haciendo que mis ojos se empañaran. ¿Y si le había pasado algo?¿Y si me había dejado?¿Y si se había ido con otro?¿Y si se había ido con él? Fue la noche más larga de mi vida.
-¿Dónde has pasado la noche, Misaki?- Le preguntó cuando Misaki apareció por la puerta a la mañana siguiente. Traía la misma ropa que ayer, pero quise hacerme el tonto.
-En casa de mi nii-chan.- Respondió rápidamente sin mirarme a los ojos. Estaba mientiendo y, aunque lo sabía, preferí creer esa mentira antes que afrontar la verdad
-¿Y por qué no me lo dijiste? Estaba muy preocupado.- Le reproché.
-Lo siento, creía que te lo había dicho.- Se disculpó mirándome a la cara por primera vez desde que había entrado.- Tenían una cena y querían a alguien de confianza para que cuidara a mi sobrino.
-Pues no me lo habías dicho.- Le dije dándole un pequeño beso. Noté que olía a un perfume que no era el suyo, pero también quise pensar que eran imaginaciones mías.- ¿Por qué eres tan despistado, Misa-chan?
-Porque en el mundo tiene que haber de todo.
-¿Has desayunado, cariño?- Le pregunté yendo hacia la cocina.
-No, pero no te preocupes, ahora me prepararé algo.- Dijo abriendo la nevera y sacando un poco de zumo.
-¿Cómo te fue?
-¿Dónde?- Preguntó confundido.
-Que cómo te fue con tu ex.- Le dije haciendo que se pusiera tenso.- Fuiste a su casa a hablar con él, ¿no?
-Sí, estuvimos hablando pero me dijo que no le interesaba tener pareja en este momento.- Me explicó.- Dice que no se siente solo y que está bien.
-¿Seguro?- Le pregunté alzando una ceja.-Puede que te haya dicho eso porque aún siente algo por ti.
-¿Qué? Eso no es así.- Dijo Misaki.- Kazu-san, ya han pasado dos años y te puedo asegurar que Akihiko ya me ha olvidado por completo. Es cierto que me puede tener algo de cariño porque hemos vivido durante mucho tiempo juntos, pero solo eso, cariño y nada más.
-Te veo bastante convencido.- Dije forzando una sonrisa.- No te preocupes, confío en ti.
Los días pasaron y Misaki comenzó a comportarse de forma extraña. Se había vuelto más distante de lo normal y en ocasiones evitaba mi mirada como si tuviera miedo de que descubiera algo. Yo ya sabía que estaba pasando y esperaba que él me lo dijera para poder dejar de vivir en esa mentira, ya que yo no tendría el valor suficiente para preguntárselo directamente.
Aunque me pasara el día preguntándole qué era lo que le pasaba, él nunca me decía que era lo que le preocupaba y yo ya me estaba cansando de insistir. Ese día le di el recado a Misaki de que Usami había llamado diciendo que quería hablar con él. Eso me hizo sospechar aun más. Cuando volví de trabajar me encontré a Misaki tumbado en el suelo, se había desmayado.
Lo acompañé al médico sin escuchar sus quejas o protestas. El doctor le dio fecha para que fuera otro día a hacerse unas pruebas. La verdad es que estaba muy preocupado por la salud de Misaki y debía asegurarme de todo. Por eso cuando me llamaron del trabajo esa noche no dudé en dejarlo a cargo de Usami, aunque no me gustara mucho la idea.
Horas más tardes recibí la llamada del escritor diciendo que estaba en urgencias junto con Misaki. Llegué lo más rápido que pude al hospital y pasé con Misaki a la consulta.
-¿Es usted Misaki Takahashi?- Preguntó el médico mientras nos sentábamos enfrente de él.
-Sí, soy yo.- Respondió mi novio algo nervioso
-Y usted debe de ser su pareja, ¿no?- Me preguntó el de bata blanca.
-¿Cómo lo sabe?- Pregunté confuso.
-Ahora se lo explicaré.- Dijo e hizo una pausa.- Es un tema bastante complicado y delicado.
-¿Tan grave es?- Preguntó Misaki con voz temblorosa.
-Takahashi-kun, me temo que usted está embarazado.- Me tensé al oír las palabras del médico y comencé a jugar con mis dedos, como hacía siempre que me ponía nervioso. - Nos hemos asegurado y no hay ningún error. Estás de dos semanas.
Después de esa noticia algo en mí despertó. Algo que desearía que nunca hubiera salido, me convertí en lo que no era por culpa del odio y le hice mucho daño a Misaki sin poder evitarlo.
-Lo siento mucho, Kazuka.- Murmuró mientras entrabamos al edificio pero le ignoré. No tenía ganas de hablar del tema. Una cosa era sospecharlo y otra saber que era ciero. Misaki se había acostado con ese Usami.
-Tenemos que pensar en los horarios.- Le dije cuando estábamos en el ascensor.
-¿Qué horarios?- Me preguntó mirándome por primera vez a los ojos desde que habíamos salido del hospital. Los dos los teníamos rojos e hinchados.
-Los de nuestro hijo.- Le dije intentando sonar tranquilo.- Supongo que ese Usami querrá hacerse cargo del bebé, pero nosotros debemos pasar mucho más tiempo con el niño que él. Estaba pensando que podría venir a verlo un par de tardes entre semana y la noche de los sábados también se lo podría quedar, o la de los viernes, da igual.- Continué hablando mientras Misaki me miraba sorprendido.- Claro que los primeros meses no se lo podrá llevar porque aun será muy pequeño y deberá estar con nosotros, bueno, tú serás su madre y los niños tan pequeños deben estar con su madre. ¿Qué opinas?
-¿Por qué no me gritas, Kazuka?- Me pregunté cuando las puertas del ascensor se abrieron para dejarnos paso.
-¿Significó algo para ti o aun me amas?- Le pregunté temblando un poco, no estaba seguro de querer escuchar la respuesta..
-No, fue un desliz y no significó nada para mi.- Me dijo seguro.- Yo te amo, ¿crees que algún día podrás llegar a perdonarme?
-Yo a ti te lo perdono todo, Misaki, pero dame un poco de tiempo.- Le dije entrando en nuestra casa. No iba a rendirme tan facilmente, no dejaría que apartaran a Misaki de mi lado.- Estoy bastante dolido pero no te voy a dejar. Solo te voy a poner unas condiciones.
Los meses pasaron y Misaki se había vuelto algo insoportable. Mi iba a dejar, lo sabía y debía impedirlo como fuera. Yo sin él no era nada, sin él no podía vivir. Aunque estuve evitando que se encontrara con ese Usami, un día tuve la desagradable sorpresa de al llegar a casa encontrarme con ellos dos hablando. No solo estaban hablando, Usami tenía su mano en el vientre de mi Misaki.
- ¿Qué haces aquí?- Pregunté al ver la escena.
-Quería ver a Misaki.- Respondió sin girarse y sin dejar de acariciarle.
-Lo puedes ver en las fotos que te envío.
-Kazuka, es su hijo.- Me reprochó Misaki.
-Ya sé que es hijo suyo, no hace falta que me lo recuerdes.- Le dije con el ceño fruncido. Ese era un detalle que no se me olvidaría facilmente.- Ya te ha visto, que se vaya ya.
-No se va a ir y si quiere se quedará a comer ya que tenemos que hablar de muchas cosas.- Me dijo Misaki desafiándome.- Llevas cinco meses impidiendo que nos veamos, ya esta bien de tanta tontería.
-Pues muy bien.- Dije resignado. Ya hablaría de eso con él en otro momento, esto no se iba a quedar así.- Voy a ir preparando la comida.
-¿Quieres que te ayude?- Me preguntó Usagi-san pero le ignoré entrando en la cocina. Oí como Misaki le decía que no nos iba bien y eso hizo que la sangre me hirviera. Una furia que nunca había sentido comenzó a invadir todo mi cuerpo y si no salía de aquella casa acabaría haciendo algo de lo que me arrepentiría.
-¿Qué os parece si pedimos unas pizzas?- Pregunté saliéndo de la cocina.
-Por mi bien.- Dijo Misaki.- La mía que sea con anchoas, bacon, jamón, champiñones y piña.
-¿Vas a comer todo eso?- Le preguntó el escritor muy sorprendido.
-Desde que está embarazado come así.- Comenté.- ¿Y tu de que la quieres?
-Me gustan todas.- Me respondió.
-Perfecto, iré a comprarlas. Vuelvo en un rato.- Dije saliendo lo más rápido que pude del apartamento, sin importarme dejarlos solos. Lo único que quería era poder desahogarme.
Durante la cena Usagi comentó que quería pasar más tiempo con el bebé y que tenía derecho a ir a las ecografías. Me sentí impotente al no poder evitar que eso ocurriera y sin poder hacer nada me resigné, no quería tener más problemas con Misaki. Misaki no me respetaba y debía conseguir que lo hiciera. Costara lo que costara.
-Misaki, creo que tenemos que hablar.- Le dije con expresión seria cuando el escritor se fue.- Hoy estás insoportable.
-Tú tampoco eres muy agradable.- Me dijo claramente enfadado. ¿Por qué se enfadaba? El que debería estar enfadado era yo.- ¡Has estado todo este tiempo evitando que Akihiko y yo nos veamos!
-¡Por supuesto que lo he hecho!- Le gritó acercándome a él. Estaba muy furioso y en cualquier momento iba a estallar.- ¡Te acostaste con él! ¿TAN BUENO ES EN LA CAMA?
-¡CLARO QUE LO ES, TANTO QUE DUDO MUCHO QUE EL DÍA QUE LO HAGAMOS PUEDAS ESTAR A SU ALTURA! ¡NO VAS A SABER DARME PLACER!-Cuando me gritó todo eso hice algo que jamás pensé que haría, le giré la cara de un solo golpe. En ese momento solamente se oyó el silencio, no me atreví a decir nada y él tampoco. Aunque me sentí mal por hacerlo, estaba convencido de que esa sería la única forma de ganarme su respeto. Lo que no esperaba es que eso tan solo fuera el principio y que llegara a más. Al final no era capaz de controlarme, por eso cuando me dejó supe que no debía ir a por él, no aun, debía esperar un tiempo para no hacerle daño.
Estuve llendo durante un par de meses a terapia. La psicóloga intentaba explicarme que con la violenza no me ganaba el respeto de Misaki, solamente me ganaba su miedo. Yo no quería que la persona a la que más amaba en este mundo me tuviera miedo y sabía que me lo tenía, lo había visto más de una vez en sus ojos.
Ese día decidí que Misaki debía elegir entre ese Usami y yo, pero que si me rechazaba no pensaba hacerle daño a él, me lo haría a mí. Si no conseguía el amor de Misaki acabaría con mi vida, porque sin él no merecía la pena vivir.
Pasó por delante de un callejón y conseguí tirar de él con fuerza, aunque no quería hacerle mucho daño. Su barriga ya estaba enorme y no era mi intención alterarle.
-Tenemos que hablar, Misaki.- Dije convencido de mí mismo.- No puedes abandonarme de esta manera.
-No nos hagas daño, por favor.- Suplicó mientras las lágrimas recorrían sus mejillas.
-No soy una mala persona, aunque tú creas lo contrario. No pienso hacerte daño y menos a ese niño que no tiene culpa de todo lo que me has hecho.- Dije y sin soltarle llevé la pistola a mi cabeza.- Lo único que te voy a decir es que si no vuelves conmigo pienso pegarme un tiro aquí mismo.
-¡N-no hagas el tonto, Kazuka!- Me dijo desesperado. ¿Por qué se alteraba tanto? Ya le había dicho que no le iba a hacer daño, no debía tenerme miedo.- Por favor...
-¿Me das otra oportunidad?- Pregunté rozando con mi dedo el gatillo.
-Yo...no...- Comenzó a decir Misaki y yo no quise escuchar más. Todo lo que había sufrido no había servido para nada. Akihiko era el vencedor, tal y como supuse la primera vez que lo vi. Yo no era nada comparado con él. Sin pensármelo dos veces disparé y todo se volvió negro.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- Grité impresionado. Kazuka acababa de suicidarse y si eso fuera poco había roto aguas. El bebé estaba de camino y yo no sabía qué hacer. Akihiko no sabía que había salido y delante de mí tenía a mi ex-pareja muerta.
¡Hola de nuevo!
¿Qué os ha parecido? Ya queda poco para el final, solamente un capítulo y el epílogo. Espero que no os haya decepcionado el capítulo.
Se agradecen los reviews y no tardaré en actualizar.
Gracias por vuestro tiempo.
Besos :D
