¡Hola!

Bueno antes de empezar ya sé lo que deben estar pensando "siempre salgo con la misma excusa de que no lo pude continuar rápido porque tenía falta de inspiración, contratiempos, etc." pero ¡esta vez es diferente! Ahora si tengo una buena excusa y es… se las digo al final del capi (en serio léanla les sorprenderá òwó) ahora sí, empecemos con el capi.


Alice estaba sin habla, tenía que mentir para cubrir lo que había pasado con anterioridad, no lo gusta mentir, además de que no era su fuerte. Le dolía tener que hacer eso, en esos momentos había perdido toda esperanza de que el pelinegro interviniera.

-Bueno… –

-Yo puedo explicar eso – Anuncio Shun mientras se acercaba y se ponía junto a Alice la cual, se encontraba realmente sorprendida, no creía que a esas alturas su compañero si estaba decidido a hablar de lo sucedido con su abuelo. Por otra parte el abuelo de la pelirroja lo miro acusadoramente, sin embargo eso no impidió que la joven se sintiera feliz, de alguna manera sentía como si realmente le importara al pelinegro, que se preocupaba por ella y que por ende le importaba que se siguieran viendo a pesar de las complicaciones y eso hacía que un sentimiento de aprecio y alegría la llenaran por completo.

-Ha sí, el chico de la otra noche… –

-Shun, Shun Kasami. Lamento no haberme presentado antes, es un placer – Se anuncio mientras extendía la mano en forma de saludo, a lo que el anciano estrecho la suya con la del chico pero aun así no suavizó su semblante.

-Michael Gehabich, diría lo mismo pero no creo que las circunstancias lo ameriten – Soltó severamente a lo que Alice comenzó a preocuparse.

-Comprendo y no lo culpo – Shun igual se encontraba serio.

-Bien, será mejor que sigamos esta conversación adentro de la casa. Pasa – Ofreció el abuelo de Alice a lo que Shun solamente asintió y entro a la casa, no sin antes dejar que la pelinaranja pasara primero provocando que ambos jóvenes se miraban con complicidad –Ahora sí, quiero saber ¿Por qué llegas hasta estas horas Alice? Se supone que sales de trabajar del restaurante de Runo a las 5:00 p.m y mira la hora que es, ya son pasadas las 8:00. Además ¿Qué sucedió con tu ropa? –

El moreno decidió esperar a que Alice dijera algo, ya que no sabía si ella estaba dispuesta a contarle lo sucedido con los tipos que la persiguieron.

-Lo que paso fue… –

-Por favor Alice, no quiero que me mientas – Pidió amablemente a su nieta, haciendo que esta diera un suspiro.

-Cuando salí del restaurante de los padres de Runo, note que alguien me estaba siguiendo, eran dos hombres así que empecé a correr, no te preocupes no me paso nada – Se le adelanto al anciano viendo que este estaba listo para hablar – Pero como empezó a llover no me fije por donde iba y me perdí, no podía llegar a la casa porque entonces sabrían donde vivía –

-¿Cómo fue que te desiste de esos sujetos? –

-De eso me encargue yo – Intervino Shun – Alice llego a una parte poco transitada, ya que estaba a las afueras de la ciudad pero yo vivo cerca de ahí y cuando la vi… tenía que ayudarla así que me deshice de los tipos que la seguían y se quedo en mi casa hasta que la tormenta pasara. Claro que también le preste algo de ropa a Alice, la suya estaba muy mojada –

-¿Peleaste con ellos? – Inquirió el anciano no muy conforme con la última confesión del chico.

-Sí, pero tengo entrenamiento en artes marciales así que no fue gran cosa –

-Ha ya ve… espera, ¿Qué hacías tu en la calle con semejante tormenta? –

-Es parte de mi entrenamiento, ya lo he hecho varias veces además mi abuelo lo aprueba –

-¿Y tus padres? –

- ¡Abuelo! – Llamo por lo bajo la pelinaranja, ya que bien sabía que Shun nunca conoció a su padre.

-Mi abuelo tiene mi tutela, es el único familiar que tengo –

-Entiendo y lamento oír eso. Bueno por lo menos eso explica la tardanza – Dijo ya más aliviado el viejo – Ya nadie está seguro en esta ciudad – Refunfuño – Pero ni modo de que te prohíba salir eso sería demasiado, bueno no hay problema –

-Gracias abuelo –

– Alice tengo otras cosas de que hablar con tu amigo, por favor quiero que subas a tu habitación –

-Pero… – Trató de replicar pero al ver que iba en serio no tuvo otra opción – Si abuelo – Y diciendo esto, se encamino a subir las escaleras y entró a su cuarto. Una parte de ella se sentía aliviada y contenta por lo que había pasado momentos antes, ella era importante para Shun y aunque todavía no tenía claro lo que sentía, en ese instante estaba feliz; pero como siempre, toda acción o decisión tiene su parte buena y su parte mala, estaba feliz no podía negarlo pero a la vez estaba preocupada por lo que podría pasar en la sala con Shun y su abuelo. Ante la curiosidad, la pelirroja salió silenciosamente de su habitación y se escabullo por el pasillo del segundo piso quedando detrás de la pared que da a las escaleras.

-Ahora si podremos hablar claramente –

-Sí, ya se sobre que quiere hablar así que explíquese –

-No te vas con rodeos, muy bien eso me agrada – Admitió, sin embargo el moreno no bajo la guardia – Pero el que debería pedir explicaciones soy yo –

-Estoy dispuesto a hablar ¿Qué clase de explicaciones necesita? –

-Para empezar que te parece lo de esta madrugada –

Aunque eso ya se lo esperaba y no era ninguna sorpresa para él, no pudo evitar tensarse ante eso, ya que aunque el anciano pedía explicaciones la verdad era que ni él mismo sabia porque lo había hecho. Estuvo a punto de besar a Alice y de eso ya no podía retractarse ni aunque lo quisiera; sin embargo le era realmente frustrante no tener explicación alguna para eso, él no saber la razón lo hacía sentir impotente ante la situación y aunque había considerado múltiples posibilidades las había descartado todas, hasta la más preocupante, que ni siquiera quería pensar en que eso fuera posible. Tenía que escoger bien sus palabras, ya que lo que dijera no solo lo perjudicaría a él, sino también a Alice y eso era lo que menos quería, ella ya había pagado lo suficiente como para involucrarla aun más.

-Bueno, como ya sabe ayer en la noche fue el concierto de unos amigos, un chico que está en la banda me invito ya que soy nuevo en la escuela, pero yo ya había vivido aquí antes. Supongo que usted ya conoce a Dan – Hizo una pausa al ver que el anciano asentía – Pues él es uno de mis más viejos amigos desde que vivía aquí, cuando venía de regreso a mi casa me encontré con Alice y como era de madrugada pues decidí acompañarla hasta la suya ya que no es seguro que anduviera sola por las calles y aunque llevo poco de conocerla yo… la aprecio mucho –

-Te agradezco que te hayas ofrecido a acompañarla últimamente las calles no son muy seguras y siendo de madrugada menos. Eso no te lo discuto – Aclaró mientras se sentaba en uno de los sillones y le indicaba a Shun que él también tomara asiento, lo cual no tardo en ocurrir – Lo que quiero que me expliques es lo que paso después de que llegaron ¿Entiendes no? –

-Si… entiendo –

Por otra parte Alice, quien se encontraba escondida atrás de las escaleras se puso más atenta a la conversación, su corazón dio un vuelco y un color carmín se dibujo en sus mejillas al recordar lo sucedido, ya que, aunque no lo demostrara o por lo menos no tan abiertamente la explicación que Shun daría le interesaba y tal vez más de lo que ella creía; aunque no estaba segura si el pelinegro mentiría para salir de esto o diría la verdad.

-¿Y bien? –

-Vera, como ya dije, yo había vivido aquí cuando niño pero después me tuve que mudar a Europa o siendo más especifico Inglaterra; haya yo conocía a alguien, una chica de la cual yo en verdad me… bueno usted me entiende. Sin embargo después hubo algunos problemas además del hecho de que tuve que regresar a Japón –

-Sí, amor adolescente – Dijo dando un suspiro – Pero eso que tiene que ver con lo de esta madrugada –

- Lo que pasa es que Alice me recuerda de cierta forma a ella, la chica que conocí en Inglaterra. Su forma de comportarse, actuar y hasta su personalidad son muy similares. Por eso es que estuve a punto de besarla… –

No podía creerlo, simplemente no podía creerlo o más bien no quería hacerlo; lo que Shun había dicho tenía que ser mentira y esperaba a que lo fuera, esperaba que estuviera mintiendo para darle una excusa creíble a su abuelo y que este ya no se empeñara tanto en seguir con el tema, de verdad que Alice lo esperaba. La pelirroja se había quedado de piedra en su escondite tras haber escuchado esas palabras, le había dolido, definitivamente dolía, el que Shun solo estuviera con ella, la ayudara o tan siquiera le dirigiera la palabra únicamente por que se parecía mucho a la chica de la que él se… enamoró… en Inglaterra. Se sentía como una completa estúpida por pensar siquiera en la posibilidad de que alguien como Shun se fuera a fijar en alguien como ella así como así, que tonta había sido si es que eso era verdad, una ingenua total. Instantáneamente sus manos se dirigieron a su corazón, se sentía realmente mal, no sabía bien que era lo que sentía por el pelinegro pero dolía, sentía como algo en su pecho se quemaba, sus sentimientos estaban en una encrucijada y sobre todo se sentía utilizada, como si él tan solo la usara como un escape. Una traviesa y solitaria lágrima salió de uno de sus hechizantes ojos marrones por lo que mecánicamente llevo una de sus manos a su mejilla para detener su descenso por su rostro, no podía creerlo, afortunadamente era solo una lágrima pero no sabía cómo es que derramaba una lagrima por él. Sin embargo a pesar de todo, muy adentro de su corazón y en su mente esperaba que el moreno estuviera mintiendo; pero pese a toda la curiosidad que tenia, su estado emocional no estaba en las mejores condiciones como para seguir escuchando la conversación ya que sentía como si sus emociones y sentimientos estuvieran subidos en una montaña rusa, por lo que decidió regresar rápida y sigilosamente a su cuarto, en donde se tiro en su cama a esperar a que el dolor que sentía terminara.

-Pero no te has puesto a pensar que esto terminara lastimándote a ti y sobre todo a mi nieta –

-Sí, créame que en realidad he estado pensando en eso. Primero creí que alejándome de Alice todo estaría bien, pero la aprecio mucho y por eso decidí olvidarme de todo eso y volver a empezar desde cero –

El anciano se quedo pensativo por unos momentos cosa que alertó a Shun automáticamente para ponerse a la defensiva.

-Sabes muchacho, en la vida te vas a encontrar en muchas situaciones parecidas y aunque sigo pensando que no actuaste de la mejor manera, al menos trataste de remediarlo. Es bueno que comiences a tratar con situaciones como esta para que en el futuro sepas que hacer, además el destino siempre hace de las suyas, no hay que confiarse –

-Si eso lo tengo muy claro, gracias por entender –

-No hay problema. Yo soy el que te debe una disculpa por haber actuado de esta manera, pero lo hago porque me preocupo mucho por Alice, se que ella es fuerte pero es malo que cargue son tantas penas ella sola, hasta con las que no son suyas – Ante esto Shun comenzó a interesarse más en lo que concierne a la pelirroja – Ella siempre se preocupa por todos, pero sé que sus amigos siempre estarán ahí para apoyarla, es por eso que me preocupo mucho por la gente con la que se relaciona –

-Tratare de ayudarla en todo lo que pueda –

-Me alegra escucharte decir eso, ahora tengo un mejor concepto de ti Shun. También sé que la has ayudado en algunas ocasiones y te lo agradezco –

-Igual a mí me alegra que todo este malentendido se haya arreglado –

-Ya es algo tarde ¿Quieres que te lleve a tu casa? –

-No se moleste, prefiero caminar. Gracias de todos modos –

-Bueno como tu prefieras – Y dicho esto tanto el joven como el anciano se dirigieron a la puerta donde el pelinegro se despidió por última vez, no sin antes echar un vistazo a una de las ventanas de la segunda planta de la casa la cual tenía la luz encendida, dándole a entender que era la habitación de Alice, pronto la silueta del chico desapareció en la obscuridad.

Paso el tiempo y al cabo de aproximadamente una hora la chica de cabellos rojizos ya se había duchado y puesto su pijama. Tenía la mirada perdida en algún punto fijo de su espejo mientras observaba su reflejo en este, cuando de repente se dio cuenta de algo… el collar.

-No puede ser – Musito abriendo los ojos como platos.

Comenzó a buscar entre su pijama, su ropa mojada y la que le había prestado Shun pero no encontró nada, no había señal de su collar por lo que prosiguió a buscar en su misma habitación revolviendo todo y dejando de cabeza el cuarto por completo.

-Esto no está pasando, esto no está pasando ¡esto no está pasando! – Se repetía a sí misma una y otra vez – Le hice una promesa, no puedo perder ese collar, yo misma le dije que lo cuidaría hasta que nos volviéramos a ver, se lo prometí – Pero un ruido la saco bruscamente de sus pensamientos, tocaban a su puerta la cual no tardo en abrirse.

-Alice ya está la cena – Anuncio su abuelo.

-Ha… gracias, pero no tengo hambre – Contesto mientras bajaba la mirada.

-¿Te pasa algo? – Pregunto al mismo tiempo en el que tanto él como su nieta se sentaban en la orilla de la cama de dicha habitación.

-No es nada abuelo –

-¿Estás segura? Si es por lo de tu amigo Shun no te preocupes, él y yo hablamos y ya me aclaró las cosas, es un buen muchacho después de todo. Aunque creo que ambos deberían hablar, yo pienso que sería mejor que él te dijera de lo que estuvimos hablando para que ya no haya más malentendidos como el de la vez pasada – Dijo el anciano con una sonrisa en su rostro.

Al escuchar eso Alice bajó más la cabeza, ella ya sabía lo que Shun le tenía que decir y escucharlo de la misma boca del pelinegro la destrozaría por completo, pero se contradecía a sí misma ya que de cierta forma quería verlo, hablar con él, averiguar de una vez por todas si lo que dijo era mentira o no, la duda la estaba matando por dentro. Su mente estaba hecha un lio y todavía tenía que sumarle la pérdida de su tan apreciado collar.

-Si abuelo, hablare con él cuando pueda – Mintió mientras ponía una sonrisa falsa ya que no sabía si en realidad quería hablar con él.

-Bien así me gusta, es mejor ver una sonrisa en tu rostro – Dijo al mismo tiempo en el que se ponía de pie – Pero al menos toma un vaso de leche – Al ver que la pelirroja asintió este se dispuso a irse pero las palabras de la chica lo detuvieron.

- Abuelo ¿De casualidad no has visto la cadena de plata que suelo usar? Ya sabes esa con el dije de media luna –

-No Alice, tal vez se te cayó en la sala, mañana le daremos una buscada por la casa –

-Está bien, gracias –

El anciano cerró la puerta tras de sí dejando sola a la joven sumida en sus pensamientos, tenía que encontrar esa cadena, era muy importante para ella, no por su valor en dinero o por cualquier otra cosa si no por lo que simbolizaba, la persona que se la había dado la ayudo en el momento más difícil de su vida y ahora ya no la tenía consigo y también estaba lo del tema de Shun, en donde no tenía ni idea de que hacer o como actuar ante la situación; cuando apenas sale del problema que tenia con su abuelo entra a otro aun peor…. En definitiva ese no había sido su día.

Tan rápido como llego, la luna le dio paso al sol, dando inicio a un nuevo día. El clima era frio y un tanto húmedo ya que la noche anterior había estado lloviendo constantemente hasta altas horas de la mañana. Alice, quien a duras penas había conseguido pegar el ojo en toda la noche estaba en su cama envuelta entre sus sábanas, no tenía ganas de levantarse de su confortable y cálido lecho; mucho menos de ir a trabajar al restaurante de los padres de Runo, sobre todo porque sabía que ahí lo vería, ahí estaría el portador de esos ojos acaramelados tan hermosos ya que, como habían acordado el día anterior, el pelinegro iría a dicho restaurante a petición de la pelirroja por todo lo que él había hecho por ella desde que se conocieron y aunque el deseo de verlo era irresistible se contuvo, sabía que debía enfrentarlo tarde o temprano debido al hecho de que se quedo con la ropa que le cedió el día anterior y la chamarra que le prestó la noche del concierto y tenía que regresárselos pero en esos momentos se sentía débil y vulnerable, con la menor provocación se rompería y eso quería evitarlo a toda costa. Pronto, su abuelo llamo a la habitación.

-¿Alice, puedo pasar? –

-Si –Accedió la susodicha mientras se cubría aun más con las sábanas.

-¿No vas a ir a trabajar? –

-No… hoy… no me siento bien –

-¿Estas enferma? –

-Eso creo – Soltó desganada, ya que después de todo no era realmente una mentira.

-Debiste de haber atrapado un resfriado y no me sorprende, si con la empapada que te diste ayer no es para menos – Explico el abuelo de la joven mientras soltaba un suspiro - ¿Quieres que llame al restaurante para reportar que estas enferma? –

-Si –Se limito a contestar – Pero… – ¿Puedo llamar yo? – Pidió.

-De acuerdo –

-Gracias abuelo –

El anciano salió de la habitación para volver a entrar con el teléfono en la mano y después entregárselo a su nieta

–Pero no te tardes mucho, recuerda que tienes que descansar si quieres sentirte mejor para ir a la escuela mañana – Advirtió a lo que ella asintió, acto seguido el mayor salió de el cuarto para darle más privacidad a la joven.

Por otra parte en la mansión Kasami un anciano se encontraba frustrado por el solo hecho de no encontrar a cierto joven de ojos dorados. Caminaba hecho una furia por los pasillos de dicha mansión.

-¡Shun! – Lo volvió a llamar - ¿Dónde se metió ahora? – Dijo para sí mismo mientras entraba de nueva cuenta a la habitación del chico y esta se encontraba aun bacía. Ante su enojo no pudo evitar soltar un gruñido – ¡Shun te lo has ganado, más te vale que estés bien escondido por que donde te encuentre la vas a pagar caro! – Advirtió.

El viejo no se preocupaba mucho por el hecho de que su nieto no estuviera en casa ya que este se sabía andar muy bien por las calles, lo que lo enfurecía de sobremanera es el hecho de que lo haya dejado plantado en su entrenamiento y sobre todo… que esa mañana Shun se encargaba del desayuno, no había nada en la cocina y estaba que se moría de hambre, podía sentir como su estomago se comía a su intestino grueso. Definitivamente su nieto se las iba a pagar con el entrenamiento multiplicado al cuádruple o cualquier otra cosa que se le ocurriera, el hambre no lo dejaba ni pensar.

-Tranquilo estomago, pronto lo encontraremos –

A pesar de todo eso, Shun se encontraba caminando despreocupadamente por las calles de la ciudad, había salido desde muy temprano a correr un rato para después ir al restaurante donde vería a Alice y aunque no lo demostrara abiertamente, quería verla y hablara con ella, ya que la noche anterior no se despidieron en las mejores circunstancias. Había arreglado las cosas con el abuelo de la pelirroja, pero aun tenía que aclararlo todo con ella, aun faltaba explicarle lo que le dijo al anciano y demás. No paso mucho tiempo para que llegara al restaurante que le había indicado su amiga el día anterior. Abrió la puerta y tal como esperaba no había mucha gente debido al clima pero aun así era un lugar acogedor. Tomó asiento en una de las sillas individuales de la barra y espero a que Alice apareciera, pero en su lugar llego Runo a atenderlo.

-¡Shun! Que sorpresa – Exclamó la peliazul.

-Hola Runo buenos días –

-No esperaba verte por aquí ¿Vives cerca? –

-No, mi casa está un poco apartada pero hace mucho que no venía a este lugar a desayunar desde hace más de diez años –

-Ha ya veo, fue cuando aun vivías aquí – Capto al ver que el chico asentía – Pero que desconsiderada soy un cliente es un cliente. ¿Qué se te ofrece? –

-No lo sé, no tienes un menú o algo –

-Si claro – Dijo mientras sacaba uno y se lo entregaba – Toma –

-Gracias – Musitó mientras miraba disimuladamente a su alrededor y sin siquiera pensarlo preguntó – Oye ¿Alice no trabaja aquí? –

-Sí, ahora que lo mencionas ya se retrasó mucho, su turno comenzó hace más de una hora – Anunció la ojiverde un poco confundida y preocupada a la vez - ¿Por qué lo preguntas? –

Justo en ese momento lo salvó la campana, él teléfono del restaurante comenzó a sonar por lo que Runo tuvo que ir a contestar, mientras Shun soltaba un suspiro de alivio.

-Hola restaurante Misaki –

-¿Hola, Runo? –

-¡Alice! – Dijo emocionada – ¿Dónde estás? ¿Por qué no has llegado? –

-Tranquila Runo, lo que pasa es que no podre ir –

-¿Por qué? ¿Estás bien? –

-Sí, no te preocupes, solo es un resfriado. Tal vez se pase pronto – Mintió.

-Estás segura que es solo eso. Te oyes un poco extraña –

-Debe ser por la fiebre, me duele un poco la cabeza – Volvió a mentir ya que por desgracias su amiga la conocía muy bien y no le podía ocultar nada, ni siquiera por teléfono.

-Está bien – Accedió no muy conforme – Espero que te mejores pronto –

-Gracias Runo. Hay algo más que debo decirte –

-Te escucho –

-¿Shun está en el restaurante? –

-Sí, llegó aquí hace poco… pero ¿Cómo sabías que él iba a venir? – Pregunto desconcertada. Al escuchar eso Alice se tenso levemente y un rubor se dibujó en sus mejillas.

-Es que, ayer cuando yo iba de regreso a mi casa Shun me ayudo con algo y como ya ha hecho mucho por mí le ofrecí que hoy podía comer lo que quisiera pero como siempre no pude ir al trabajar mejor te aviso para que no haya problemas, el dinero descuéntamelo de lo que me pagan a la quincena por favor Runo –

-Haaa con que por eso él había preguntado por ti –

-¿Qué? – Esa declaración por parte de su amiga la sorprendió un poco. ¿Shun preguntando por ella? Simplemente no lo creía.

-Es que Shun estuvo preguntando por ti – Dijo en un tono pícaro – Quien te viera Alice –

-No digas esas cosas, apenas y somos amigos – Corrigió con dificultad.

-Como digas pero eso no hará que deje mis sospechas – Bromeó la peliazul – Está bien no te preocupes por lo de Shun –

-Gracias Runo –

-No es nada –

-Nos vemos mañana –

-Hasta mañana. Bye –

Runo colgó el teléfono un poco inconforme por el "repentino resfriado" de Alice, pero no era el momento para estar paranoica. Sin embargo algo cruzó rápidamente por su mente.

-¡Se me olvido! No le dije a Alice que se le olvido su collar aquí – Recordó – Pero bueno, se lo daré mañana en la escuela que al cabo ni que fuera de vida o muerte –

Cuando llego a la barra para tomar la orden de Shun, este se encontraba obviamente distraído, Runo lo llamo un par de veces, pero como es de saber que la peliazul no es poseedora de una gran paciencia terminó desesperándose.

-¡Shun! – Grito exasperada.

-¿Hm? Lo siento ¿decías algo? – Dijo como si nada, acto que sobresalto a la chica, ya que generalmente ese comportamiento no es muy frecuente en él sino mas bien en Joe o si acaso en Dan cuando no está haciendo tonterías.

-Que si ya vas a ordenar algo –

-Hm… pues –

-No te preocupes, Alice acaba de llamar. Ella no va a poder venir pero ya me dijo que te había invitado una comida, no tienes que pagar – Lo interrumpió la ojiverde.

-Entonces tráeme un especial –

-De acuerdo. En seguida te lo traigo – Dijo mientras se iba a la cocina.

En poco tiempo la comida de Shun estuvo lista y Runo se la llevo, el especial consistía en un par de waffles con miel y un capuchino.

-Gracias –

-No hay de que –

-Por cierto… – Articulo Shun antes de comenzar a comer, tratando de sonar lo más desinteresado posible ante el tema dado que el hecho era todo lo contrario - ¿Por qué no pudo venir Alice? – Soltó al mismo tiempo en el que desviaba un poco la mirada. Era su amigo, tenía derecho a estar preocupado por ella, pero él no quería aceptar otra posibilidad.

-Me dijo que tenía un resfriado, pero para serte franca no me la creí mucho… aun que si se escuchaba algo mal –

-Hum no será por que ayer le agarró la lluvia –

-Tal vez tengas razón e intuí mal. Pero aun así tengo mis dudas –

-¿Por qué lo dices? –

-No lo sé, sentido femenino. Además la conozco muy bien –

-Hmp – Articulo mientras le daba un sorbo a su capuchino.

-Aun que tengo que admitir que tal vez tu también lo entiendas, tomando en cuenta que te gusta Alice – Bromeo Runo para ver la reacción del chico.

Esa fue la gota que derramó el vaso… Apenas escuchó eso último y abrió los ojos como platos y un ligero color carmín se dibujó en sus mejillas rápidamente y al instante comenzó a atragantarse con él capuchino para después empezar a toser provocando que la ojiverde empezara a reír.

-¡¿Pero qué cosas dices? –

-Tranquilo, solo era una inocente bromita – Explicó aun riendo –Pero mira que te has puesto colorado –

-¡Es porque me estaba ahogando! – Se excuso.

-Está bien, bueno te dejo comer – Dijo mientras se iba a atender a los clientes recién llegados aun con una sonrisa en su rostro.

-Chicas… - Soltó por lo bajo y se disponía a cortar el par de waffles con el cuchillo.

Transcurrieron unos cuantos minutos, Shun no había comido más de la mitad de su desayuno cuando de la nada su apetito se había esfumado; por su cabeza paso lo que Runo le había dicho instantes atrás.

- * ¿Y si es verdad que Alice no está enferma? ¿Y sí ella no había querido venir por alguna otra razón? ¿Y si es verdad que a mí… me gusta? * - Ante este último pensamiento el pelinegro sacudió rápidamente su cabeza – Shun eres un idiota como para considerar siquiera esa posibilidad. Si sigo así voy a terminar pensando que Dan es un genio – Se dijo a sí mismo en voz baja para después inconscientemente llevar un trozo de comida a su boca con el tenedor.

-¡Pero miren a quién tenemos aquí! – Exclamo un muchacho calvo mientras le daba una palmada a Shun en la espalda provocando que este se volviera a atragantar con su comida y comenzar a toser – Pero si es el amiguito que no nos quiso acompañar en la fiesta. ¿Shun, cierto? –

-S-sí – Aclaro con dificultad mientras tomaba un sorbo del capuchino para aclarar su garganta, su alma había regresado al cuerpo.

-Julio no seas desconsiderado. ¿No ves que está comiendo? – Le llamó la atención Klaus.

-No seas tan estirado – Se defendió de mala gana.

-¿Qué no pueden pasar cinco minutos sin que los oiga discutir por tonterías? – Arremetió Masquerade.

-No es por sonar entrometido o antipático pero… ¿Qué hacen ustedes aquí? –

-Estamos aquí por los antojos de embarazado de Julio – Contestó el chico de la Masquerade al mismo tiempo en que tomaba asiento al lado de Shun y Klaus junto al rubio.

-Eso lo explica todo. Y bien ¿Quién es el padre? – Soltó el joven de ojos ambarinos.

-¡No estoy embarazado! Es solo que la comida de este restaurante es deliciosa – Arremetió sentándose al otro lado de pelinegro.

-Igual pudimos haber ido a otro lugar –

-¿Klaus te doy un consejo? –

-Dime –

-Cierra tu bocota – Dijo el chico sin cabello con hostilidad.

El muchacho de cabellos color plata estaba a punto de arremeter contra su amigo pero Runo llego justo a tiempo para pedir la orden de los recién llegados. Shun nunca estuvo más contento de ver a la peliazul, sino se volvería loco con tan solo escucharlos toda la mañana, sin embargo el pelinegro sintió como si alguien lo estuviera viendo meticulosamente, giró un poco la mirada y se encontró con Masquerade, que aunque tuviera puestos sus lentes su mirada era perceptible para él.

-Chicos que gusto verlos –

-¿Trabajas aquí? – Preguntó Klaus.

-Sí, yo le ayudo a mis padres con el lugar todos los días. Alice viene a ayudarme solo en los fines de semana –

Ante esto último, él rubio que hasta esos momentos tenía una mueca de aburrimiento bastante obvia, se interesó en la plática apenas escuchar el nombre de la pelirroja.

-¿Entonces Alice también traba aquí? – Repitió Masquerade con una sonrisa en su rostro. El tono con el que el joven lo dijo alertó rápidamente a Shun, no le agradaba para nada el rumbo que estaba tomando esta conversación y menos le gustaba que el rubio ni se molestara en disimular su muy notorio interés. Esto hacía que el moreno se tensara y su sangre hirviera.

-¿No tengo que repetirlo o sí? – Contestó Runo de mala gana.

-No. ¿Y donde esta? Digo para saludarla –

-Ella no pudo venir hoy, se resfrió –

-Mmm que mal. Me hubiera gustado verla y… -

-Tengo que irme. Nos vemos en la escuela – Interrumpió Shun despidiéndose para después salir del lugar como alma que se lleva el diablo.

-Hum – Bufo la ojiverde – Ni siquiera se acabo su desayuno y aun así voy a tener que descontárselo a Alice –

-¿A qué te refieres? – Cuestionó Masquerade.

-Bueno, no sé muy bien los hechos pero Alice llamó hace poco y me dijo que le debía una comida gratis a Shun porque él la ayudo con algo ayer –

Inconscientemente Runo le había dado toda la información que necesitaba a Masquerade, que junto con Klaus ambos habían abierto los ojos como platos (N/A: Aunque ya sabemos que a Masquerade no se le ven los ojos pero más o menos esa fue su expresión). Habían confirmado sus sospechas, Shun fue el que había ayudado a Alice el día anterior, cuando los sirvientes del chico de cabellos rubios persiguieron a la pobre chica. Ahora que Masquerade conocía a su "competencia" no bajaría la guardia por nada del mundo, por el contrario su mente comenzó a planificar sus siguientes pasos para acercarse a la pelirroja a como dé lugar, con lo cual no podía perder y mucho menos contra Shun. Una sonrisa de satisfacción se formo en sus labios y ante esto Klaus comprendió que las cosas no se iban a quedar así por lo que soltó una leve risa.

-¡Tengo hambre vamos a comer! – Los sacó Julio abruptamente de sus pensamientos.

-¡Te voy a matar! – Le grito Masquerade. Quien se tiro sobre Julio pues su queridísimo amigo lo desconcentro en un momento importante o al menos para él, lo que provocó que se le olvidara todo lo que tenía pensado.

-Nos das el menú… - Pidió el chico de cabellos plateados con resignación.

-Seguro… - Se limito a decir la chica.

Shun llegó más rápido de lo que esperaba a la mansión de su abuelo. No sabía por qué se había ido tan de repente, pero ya no podía soportar ver en Masquerade esa sonrisa burlona y de superioridad en sus labios con tan solo mencionar a Alice, simplemente no lo soportaba. No le gustaba juzgar a la gente antes de conocerla pero en Masquerade era diferente. No tenía ni idea de lo que le estaba pasando.

-¡Shun, baja de tu nube y ponme atención! – Le reclamó su abuelo – ¡Ahora no dejaras de entrenar hasta que amanezca! No me importa que mañana tengas escuela –

-Sí abuelo lo que digas – Dijo como si nada haciendo que la furia del anciano aumentara.

-¡¿En que estabas pensando al dejar a tu pobre abuelo en ayuna toda la mañana mientras tu desayunabas una rica comida en un restaurante? –

-Fue solo el desayuno –

-El desayuno es la comida más importante del día –

-No tiene importancia además ni me lo acabe –

-¡Eso es peor! ¿No se te ocurrió traerme el resto? –

Sin decir palabra alguna el pelinegro comenzó con su entrenamiento, ya no quería escuchar a su abuelo, no quería pensar en Alice o Masquerade, lo único que quería era quitarse de su cabeza esos pensamientos tan absurdos, como él los consideraba.

La mañana del día siguiente se sentía fresca pero con un hermoso soy brillante en el cielo. Alice se había despertado muy temprano ese día, se limito aponerse el uniforme y comer un poco, viendo terminado esto último tomo su mochila y una bolsa en la cual se encontraba la ropa que Shun le había prestado y también la chamarra. Cuando la pelinaranja estaba a punto de salir de su casa la voz de su abuelo le llamo la atención.

-¿Te vas tan temprano? –

-Es que quiero llegar antes a la escuela para tener más tiempo para hablar con mis amigos, perdón si te desperté abuelo –

Y dicho esto no le dio tiempo al anciano de decir nada más puesto que salió rápidamente de la casa. La verdadera razón por la que quería llegar más temprano al colegio era otra, realmente lo que quería era llegar antes que Runo o Shun, ya que la peliazul le preguntaría sobre lo sucedido con el pelinegro o sobre su "supuesto resfriado" y Shun… pues no necesitaba explicaciones y aunque sabía que lo tenía que ver, quería retrasar ese momento aun que sea un poco. Cuando cruzó las puertas de la escuela no había casi nadie en su interior, a excepción de unos 7 u 8 estudiantes además de ella. Camino lentamente a lo largo del patio buscando un lugar en donde quedarse hasta que suene la campana para entrar a clases, pronto una idea cruzó por su mente... la azotea de la escuela, nadie iba ahí además de que tenia buena vista. Sin pensarlo dos veces se dirigió hacia dicho lugar de la escuela, pero de lo que no se dio cuenta fue que cierto chico la venia siguiendo, después de subir por los primeros dos pisos de la estructura, abrió la puerta para salir a la azotea y se encontró con múltiples plantas muy hermosas en sus masetas cerca del barandal que daba al interior de la institución, era de alguna forma un lugar muy bonito.

-Al fin sola… - Se dijo a sí misma.

Alice camino hasta el barandal del lugar, dejando su mochila y la bolsa con ropa a un lado de ella, el viento movía ligeramente sus rizados cabellos, su mirada estaba perdida en un punto del patio, no tardo en ver que algunos de sus amigos como Dan y Julie que ya habían llegado a la escuela pero se limito a verlos de lejos, lo que paso entre Dan y Runo aun la tenía un poco preocupada, no quiera que su amistad terminara por un malentendido.

-Valla estas muy distraída. ¿En qué piensas? – Dijo una voz cerca del oído de la muchacha, la cual por la sorpresa dio un leve respingón y un escalofrió le recorrió su cuerpo al sentir al aliento de su acompañante tan cerca por lo que se giro rápidamente.

-Masquerade, me asustaste – Recrimino la chica.

El chico traía puesto el uniforme del colegio sin embargo el de la preparatoria estaba constituido por un pantalón gris, camisa de manga larga color blanco y un suéter azul marino; sin embargo Masquerade no llevaba puesto el suéter y las mangas de la camisa las tenia recogidas hasta los hombros, también tenía abiertos los primeros tres botones de dicha camisa dejando ver un collar con el dije de una estrella negra. (N/A: Ya saben de esos collares que a veces traen los chicos o al menos por acá se usan xD)

-Lo siento pero no pude resistirme – Admitió mientras se ponía a su lado y se recargaba en el barandal.

-¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en la parte de preparatoria de la escuela? – Preguntó curiosa.

-Apenas llego y ya quieres correrme – Se lamento falsamente haciendo que Alice riera un poco - Las clases aun no comienzan, además te vi cuando entrabas y sin ofender pero no traías buena cara –

-Lo sé – Suspiró – Es solo que tuve algunos problemas con mi abuelo y… con uno de mis amigos –

-¿Problemas, qué paso? –

-No es nada, no quiero abrumarte con mis cosas –

-Que va, no es bueno quedarse con las cosas adentro necesitas sacarlas – Agregó el rubio.

-Gracias Masquerade – Dijo Alice con una sonrisa en su rostro, sonrisa que cautivo el muchacho por completo – Es que… yo… ya no se qué hacer… - Se lamento, pero para su sorpresa Masquerade la rodeo con sus fuertes brazos tratando de hacerla sentir mejor o por lo menos apoyarla, aunque bien sabía él que ella podía estar triste por lo que le hizo hace dos días, por lo que se aprovechó de la situación lo más que pudo.

-Alice quiero que sepas que puedes contar conmigo –

Antes de que la joven pudiera continuar la puerta de la azotea se abrió de golpe llamando la atención de ambos adolescentes, Alice abrió los ojos como platos y se sonrojo un poco mientras se separaba rápidamente del rubio, Masquerade por su parte puso una discreta mueca de fastidio por la interrupción de hace unos momentos; sin embargo no se podía decir lo mismo de la persona que acababa de abrir la puerta ya que miles de emociones le inundaron en un parpadeo.

-Lo siento por interrumpir – Se limitó a decir para cerrar la puerta tras de sí e irse rápidamente de aquel lugar no sin antes darle una última mirada a la joven pelinaranja.

-¡Shun espera! – Lo llamo Alice pero sin éxito.

Continuara…


Espero que les haya gusta este capítulo, aunque a mi parecer esta medio frustrante xD. Bueno como ya había dicho en la aclaración de arriba ¡ahora sí tengo una buena excusa para la demora de la continuación! *Tan, Tan, Tan* (Efecto de sonido barato) y esa es… ¡que no quería subir esta capitulo hasta tener el dibujo que le hice terminado! Como lo escuchan hice un dibujo para representar mi fic :3 si lo quieren ver pásense por deviantart o lo que es más facil, en mi perfil esta la cuenta de mi deviantart, entre a mi cuenta y ahí luego luego esta el dibujo. Si de plano lo lo encuentran mandenme un mensaje y les paso el link. (La razon por la que no pongo el link aquí es por que la pagina no me deja ¬¬)

¿Cómo quedo? ¿Está feo, horrible o de perdis pasable? Por favor si pueden dejen su comentario sobre el dibujo en sus reviews por favor. Y aclaro, el dibujo es MIO, lo hice YO, no lo baje de ninguna página de internet ni nada. La página en la que lo publique es mi cuenta en Deviantart :D.

Les agradezco a todas las personas que han estado leyendo este fic y sobre todo a los que se toman el tiempo para dejarme su comentario, creo que el capitulo pasado es el que tuvo más comentarios, ¡muchas gracias! Y también gracias a los que me mencionan en sus fics ya sea porque les gusta mi fic o por alguna otra cosa. ¡Los amoro!

Hasta el próximo capi. Bye =D