Hola a todas, mil disculpas por la tardanza, pero aquí está el capitulo de Bestseller.

Que les puedo decir, es un capitulo donde podrán ver un poquito más sobre el tipo de relación que tienen Edward y Bella, y como poco a poco se introducen en un mundo completamente nuevo para ambos.

También al final hay una sorprecita que espero que las deje con la boca abierta (es de Emmett y Bella)

Les aviso que como voy a comenzar a nombrar juguetes eróticos (y aunque no lo crean me da un poquito de vergüenza) voy a subir un albun en el grupo de face con las imágenes de los mismos, porque creo que no hay peor cosa que no saber de que se está hablando y además no se si soy muy clara en mis descripciones.

Muchas gracias a todas. Miles de besos.


Bestseller, capítulo X.

Capítulo beteado por Zaida Gutiérrez Verdad

Betas FFAD www .facebook groups / betasffaddiction

Playlist:

I feeling good, Michel Bublé.

Always, Bon Jovi.

La noche llega más rápido de lo que pienso, además de la compra en el sex shop, pasé por Victoria secret y me hice de lencería para seducir a Edward.

En la habitación acondicioné la iluminación para que todo sea más sugestivo, Nessi me ha dado sugerencias que debo cumplir. La iluminación es una, luego, experimentar con cada uno de los sentidos, y finalmente sorprenderlo con un striptease en el que me desenvuelva como un regalo.

He preparado una cena ligera, sólo carne asada con ensalada.

El postre espera en el refrigerador. Velas perfumadas alumbran toda la casa y yo estoy más que ansiosa.

Cuando Edward llega lo hago pasar. Cenamos tranquilamente, escuchando música.

—¿Cuál es la sorpresa que me tienes?

—¿Estas ansioso?

—La verdad es que sí.

—Bien, vamos a mi habitación.

Lo siento en la cama y le muestro algunas cosas que he comprado.

La música de Michel Bublé suena fuerte. En primer lugar, utilizo una venda para sus ojos, al principio se tensa, pero luego se deja hacer todo lo que quiera.

Lo desvisto de a poco, destapo la botellita de aceite de jazmín, rocío un poquito en mis manos y las froto para calentar más el brebaje. Suavemente masajeo sus hombros mientras voy bajando por su pecho. Cubro de aceite cada uno de sus músculos, logrando que se estremezca con cada roce. Luego me pongo los guantes de plumas y sigo masajeándolo. Esta vez me atrevo a bajar su bóxer y friccionar su ingle, sus piernas y rodear su miembro sin tocarlo.

Le pido que se ponga de espaldas y cuando lo hace me siento sobre sus glúteos y empiezo a masajearlo. Cada vez que me estiro para llegar a sus hombros, mi tanga de encaje se refriega contra su culo. Sus gemidos no se hacen esperar y esa es mi señal para indicarle que se siente y colocarle unas esposas cubiertas en piel, algo parecido al material con el que se hacen los osos de peluche.

—Bella, cariño, ¿qué haces?

—Shhh... Ya verás bebé.

Me cuelgo la llave de las esposas en el cuello y le saco la venda de los ojos.

Su mirada recorre cada centímetro de mi cuerpo. Con la mayor elegancia posible, me levanto y me paro frente a él.

A medida que las notas de I feeling good llenan la habitación, yo me muevo. Hago algunos movimientos, como había practicado con Nessi, y juego a mostrar y tapar mi cuerpo. Finalmente, en uno de los golpes de la canción, dejo caer la bata de raso al piso, dejando al descubierto el corsé, la tanga y el ligero rojo. La cara de Edward es un poema.

Sigo moviéndome al ritmo de la música. Lo siguiente en salir de mi cuerpo son los largos guantes de raso rojo que cubren mis brazos, luego me subo a horcajadas en las piernas de Edward y lo rodeo con uno de los guantes mientras muevo mi cadera sobre la suya.

Parece que en cualquier momento explotará.

Muy lentamente desprendo el corsé y tomo la llave que tengo colgada para finalmente soltarle las manos. De inmediato las lleva a mi trasero y lo toca con fuerza. Desliza sus pulgares por las finas tiras de mi ropa interior, para romperlas de un tirón. Cuando saca el pedazo de tela, se introduce en mí con una sola estocada.

—Nunca nadie me puso tan caliente, nena.

—¡Ahh!...—Gimo—. Entonces logré mi objetivo.

—No dejas de sorprenderme Bella, eres una bruja, mi bruja, que me tiene completamente hechizado.

La sonrisa se instala en mi rostro mientras las estocadas se hacen más duras y seguidas. Estamos por alcanzar el clímax cuando no aguanto más y susurro te amo muy bajito, para que no me escuche.

En ese instante siento un líquido caliente llenar mi cuerpo y mis paredes se cierran contra su miembro. Ambos jadeamos, seguimos excitados.

El resto de la noche disfrutamos del postre acurrucados en la cama.

—No sabía que te gustaban los juguetes sexuales.

—Pueden ser muy útiles —digo riendo y delineando cada uno de los músculos de su pecho con mis dedos.

—Creo que yo también puedo ir a hacer algunas compras a un sex shop. —Y automáticamente me sonrojo, imaginando todo lo que podría adquirir en uno de esos locales.

. . . . . . .

Los siguientes días son un desastre, entre mis clases y la gira de presentación del libro, paso mucho tiempo volando, pero logro completar el cronograma previsto.

Me siento completamente asombrada de la cantidad de gente que espera ansiosa que firme su libro, lo concurridas que son las conferencias de prensa y cómo de golpe toda la atención está puesta en mí.

Por las mañanas recibo los mensajes de Edward, recordándome tomar la píldora, y durante el resto del día uno que otro mensaje para saber cómo estoy, qué estoy haciendo o cómo me siento. Amo cada vez más a este hombre, que se preocupa tanto por mi bienestar.

Emmett también se comunica conmigo para saber cómo estoy, nuestra amistad es muy natural, a veces parece que nos conocemos de toda la vida.

La gira termina el veintiuno de marzo en Las Vegas. Es tal el fanatismo, que en el Cesar Palace recrean el lugar donde Anna baila. Allí doy la última conferencia de prensa y, a petición de Jacob, anunciamos el equipo definitivo que filmará la película.

. . . . . . .

Al llegar a Seattle, Edward me sorprende yendo a buscarme al aeropuerto. Verlo esperar por mí me llena el corazón, estoy sumamente feliz.

Nos saludamos con un ardiente beso, que capta las miradas y flashes de algunos transeúntes.

En cuanto cruzamos las puertas que dan al estacionamiento los fotógrafos nos acorralan y quieren que demos entrevistas.

La fama es algo nuevo para mí, por lo que de inmediato me siento intimidada, Edward me abraza y juntos, sin hacer comentarios, nos vamos a su coche.

En el auto vuelve a besarme.

—¿Que tal estuvo tu viaje nena?

—Bien, aunque estoy agotada, la gira fue una locura.

—Sí, suelen ser así cariño. Pero ahora te prepararé un baño relajante y te sentirás mejor.

—Gracias —digo mientras me acurruco en sus brazos.

Llegamos a su mansión, es la primera vez que vengo a su casa.

Tras entrar al vestíbulo, aprecio la sobria decoración en tonos negros y rojos que predomina. La casa es enorme para él solo.

—Ven cariño, iremos a mi habitación y tomaremos un baño.

Edward deja mis maletas al lado de la cama, luego entra por una puerta., escucho el ruido de agua cayendo y luego Edward se acerca a mí y empieza a sacarme la ropa, cuando estoy completamente desnuda besa mi cuello, muerde suavemente el lóbulo de mi oreja y acaricia mi cintura.

—Te tomaría aquí mismo, pero primero quiero que te relajes. Tengo una sorpresa para ti.

—¿Cuál es la sorpresa?

—Hice algunas compras que espero disfrutar contigo. —Lo miro con confusión.

—¿Fuiste a una sex shop?

—Sí nena, te dije que lo haría. Ahora ven a tomar ese relajante baño.

Me guía hasta el hermoso jacuzzi que está en un rincón del baño. Me toma en brazos y me sumerge entre pétalos de rosa rojas. ¿De dónde salió este Edward?

Como música de fondo suena Always, de Bon Jovi.

—¿Me acompañas?

—No nena, hoy no. Hoy voy a disfrutar de tu gozo.

Se me pone la piel de gallina de sólo escucharlo con esa voz tan sexy. Toca un par de botones y el hidromasaje se acciona. Tras unos minutos en los que me relajo, él separa mis rodillas y direcciona uno de los chorros de agua directo a mi centro.

Cuando estoy muy estimulada saca un pequeño conejo transparente con un mango negro de una caja, sumerge su brazo en la tina y pone el conejo en mi entrada, de pronto éste comienza a vibrar, poco a poco lo introduciendo en mí, logrando que jadeos, gemidos y gritos salgan de mi boca.

—Mírame a los ojos Isabella, quiero ver cuando te corres —dijo con voz ronca.

Yo sigo cada una de sus instrucciones.

Cuando alcanzo el orgasmo, él me levanta del jacuzzi y me envuelve en una toalla, yo no puedo mantenerme de pie. Me lleva a la cama y me deja boca abajo.

Con sus manos y una crema empieza a masajear mi espalda hasta llegar a mis glúteos, que de inmediato aprieta y masajea con fuerza.

Sigue masajeando un largo rato, logrando relajarme por completo. De pronto me toma por la cintura y me eleva, dejándome apoyada sólo en mis manos y rodillas, se posiciona detrás de mí mientras me hace sentir su erección. Aún con la ropa puedo sentirlo completamente duro.

Acaricia mis senos y derrama besos por mi espalda y cuello, una de sus manos desciende a mi clítoris y comienza a friccionarlo. Luego su otra mano baja por mi columna, delineando cada una de mis vertebras hasta terminar en mi culo, presiona mi entrada durante unos minutos y luego sus manos abandonan mi cuerpo.

—Cariño, amo ese culito respingón que tienes. Quiero poseerlo.

Me sonrojo y no sé qué decir a su insinuación. La sensación de tenerlo cerca de esa entrada me asusta tanto como me excita.

Unos minutos después está completamente desnudo. Veo que deja algunos objetos en la mesita de noche, pero en cuanto me asomo para verlos mejor, me indica con voz autoritaria que mire hacia abajo.

—Bella, quiero que mires como mi polla se introduce poco a poco en ti.

Puedo notar que está muy caliente. Y apenas deja de hablar cuando puedo ver y sentir cómo lleva a cabo esa tarea.

Al principio es lento y poco a poco sus envistes se hacen más rápidos y profundos. De pronto un zumbido me llama la atención y siento que Edward coloca un vibrador en mi clítoris, de inmediato mis paredes se cierran, presionado en mi interior su dura polla. Él toma una de mis manos y la sostiene sobre el pequeño aparato, para que lo sujete mientras él toma algo más de su mesita, un líquido aceitoso y perfumado recorre mi espalda hasta llegar a la abertura entre mis nalgas. Me pongo tensa.

—Tranquila nena... Hoy sólo jugaremos un poquito —susurra y me embiste con más fuerza. —Intento relajarme—. Concéntrate en como entro y salgo de tu estrecho coño, mira cómo me tomas.

Sólo puedo obedecer. Sin siquiera notarlo empiezo a relajarme y vuelvo a sentirme cerca de alcanzar un nuevo orgasmo.

De pronto noto que algo se introduce en mi ano, son como pequeñas pelotitas que cada vez se hacen más grandes.

Al principio me tensiono, pero luego disfruto de esa nueva sensación. Cuando llego al clímax él retira el rosario anal, llevándome al mismísimo cielo al tiempo que se derramaba en mí.

Sin duda ha sido una noche alucinante.

El fin de semana lo pasamos haciendo el amor, tuvimos sexo en cada rincón de la casa.

. . . . . . .

El lunes luego de un desayuno con Edward, me dirijo a los estudios de New Moon, y aunque aún es temprano, encuentro a Alice, Billy y algunas vestuaristas y maquilladoras.

Nettie y yo vamos a probar el vestuario que han arreglado para mí. Estoy realmente fascinada por la hermosa ropa que utilizaremos para la filmación.

Cynthia viene a buscarme para avisarme que empezaremos a filmar. Yo me muero de nervios.

—Tranquila Bella, lo harás muy bien.

—Estoy aterrada Cynthia... No sé si soy buena para esto —digo mordiéndome el labio.

—¡Bells! —exclama Emmett, que viene corriendo, me toma entre sus grandes brazos y me hace girar.

Yo sólo sonrío y lo abrazo.

—¡Hola Emmett! ¿Cómo estás, enorme fortachón?

—Muy bien hermosa, ¿y tú?

—Nerviosa.

Me pone de nuevo en el piso.

—Hey, no debes estar nerviosa, hagamos de cuenta que estamos sólo nosotros dos. —Por raro que parezca, sus palabras me tranquilizan.

—Chicos, ¿empezamos? —Nos llama Billy.

El director nos indica lo que quiere lograr en la escena y, tras ensayarlo un par de veces, comenzamos con la filmación.

La mañana pasa como un borrón, a medio día paramos para comer y luego de un cambio de vestuario, volvemos a filmar.

Cerca de las tres de la tarde llega Nessy a los estudios de New Moon y empezamos a preparar la coreografía de lo que será el primer baile en el que Anna y Brad se hablarán.

Nos toma un buen tiempo repasar cada uno de los pasos y cuando casi está terminando, de reojo puedo ver al hombre de cabellos cobrizos que me tiene loca observándome desde un rincón.

—Bells, lo haremos una vez más y seguiremos mañana. —Indica Nessi.

Yo me preparo y pongo todo mi entusiasmo para que Edward disfrute del baile.

La canción termina y él aplaude.

Yo corro a sus brazos y él me atrapa, hago que mis piernas se enganchen en su cintura y me sostiene, agarrando fuertemente mis nalgas.

—Nene, viniste. No te esperaba —digo bajito en su oído.

—Yo tampoco esperaba que hicieras ese baile tan sexy —murmura entre dientes y serio—. ¿No pueden usar un doble? No quiero que nadie vea lo que es mío.

—No seas celoso, sólo uso un bikini, nada de otro mundo.

—Soy celoso porque eres hermosa y eres mía. Calentarás a todo el mundo con esas escenas.

—Sólo me interesa calentarte a ti.

Escuchamos una tos forzada y de inmediato me bajo de Edward.

—Bella, ¿ya te vas a casa? —preguntó Emmett.

—Sí. —Miro a Edward, que está muy serio—. Emmett, te presento a Edward. Edward, él es Emmett McCarthy, un amigo y el protagonista de la película.

—Un gusto, soy Edward Cullen, el novio de Isabella.

Mi cara es todo un poema, ni en mis sueños me hubiera imaginado que Edward se presentaría así.

—No sabía que Bella tuviera novio —responde Emm muy serio.

—Bueno, ahora lo sabes. —Contraataca Edward.

Me doy cuenta de que, de no separarlos, las cosas se pondrán feas, y por un momento pienso que sólo se presenta como mi novio para marcar territorio.

—Edward, dame unos segundos, me cambio y podemos irnos —pido seria—. Nos vemos mañana Emmett.

Ambos asienten y yo camino rápidamente hasta el camerino.

Me cambio después de una ducha rápida y, cuando estoy lista, alguien toca la puerta.

Cuando abro me encuentro con Emmett.

—¿Podemos hablar?

—Claro Emmett, pasa.

Él camina de un lado a otro en el pequeño cuarto mientras yo acomodo parte del vestuario. Finalmente habla.

—¿Es verdad lo que dijo Cullen?, ¿él es tu novio?

—¿Recuerdas lo que te dije el día que nos conocíamos, que tenía una relación un tanto complicada? —Él asiente—. Es con Edward, pero así como a ti, me sorprendió que dijera que era su novia.

—¿Eres feliz a su lado?

Dudo al contestar, yo sé que en ocasiones soy feliz, pero otras soy completamente desdichada.

—Paso muy buenos momentos a su lado, pero es todo muy nuevo e intenso con él, a veces me siento sobrepasada por la situación.

—Sé que quizá esto cambie todo entre nosotros, pero me gustas Bella, se nota que tú lo quieres a él, pero prométeme que no me alejarás de tu lado. —Toma mi rostro entre sus grandes manos—. Quiero que seas feliz aunque esa felicidad no sea a mi lado. —Y poco a poco se acerca hasta dejar un casto beso en mis labios—. Siempre estaré allí para ti Bella, como un amigo o como algo más.

De pronto se va, dejándome completamente abrumada.

Mis dedos tocan mis labios, que hormiguean tras el beso de Emmett.

—Isabella, ¿qué diablos haces allí parada? Vamos a casa. —Ordena Edward.

Y yo, como una estúpida, tomo mi bolso, mi chaqueta y lo sigo.


¿Les gusto? ¿Qué les pareció la actitud de Edward? ¿Y que lo habrá llevado a presentarse como su novio? ¿Emmett? ¿Ese beso? ¿La actitud de Bella al final? ¿Qué creen que pasará?

Nos leemos pronto!