Declaimer: los personajes les pertenecen a Stephanie Meyer y L.J. Smith. Sólo la trama es mía.
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The Edge of Glory
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*-XI-*
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―¿Y ahora qué es lo que sucede con ella? ―preguntó Renesmée antes de dar el último mordisco a su hot-dog. Se encontraban caminando alrededor de una pequeña plaza que encontraron. El sol ya había comenzado a diferenciarse en el horizonte.
Era asombroso el poder que aquella criatura tenia sobre él, pensó Damon mientras la observaba por el rabillo del ojo. Había pasado… ―¿segundos, minutos, horas?― algún tiempo y él aún se encontraba allí, a su lado. Y no sólo eso, sino que se encontraba contándole la historia de su vida. El drama de su vida.
Y ella no lo juzgó. Damon no obtuvo ningún comentario escandalizado por el hecho de haberle quitado la novia a su hermanito menor no una sino dos veces. Ella solo asintió con la cabeza distraídamente y lo animó a seguir con la historia.
Claro que Damon no le contó de que la rivalidad por la mujer era de hacía más de ciento cincuenta años. Pero aun así…
―No lo sé ―él se encogió de hombros―. Ya no es la misma. Las cosas que me hacían quererla ya no…
No supo terminar. Pero aun así ella lo entendió.
―Lo que sucedió, Damon ―comentó la muchacha con voz suave―, es que tú no estás enamorado de Elena.
Damon enarcó las cejas en su dirección y un adorable sonrojo cubrió las mejillas de Renesmée.
―Creo que me has entendido mal.
―Ilumíname.
Renesmée frunció los labios antes de hablar:
―Creo que tú idealizaste a Elena debido a Katherine. Por lo que me has contado, quisiste a Katherine cuando aún estaba con tu hermano. Y con Elena te ha sucedido lo mismo.
―Lo que intentas decirme ―musitó Damon― es que me enamoré de ellas porque Stefan las había escogido primero.
Ella asintió lentamente y no dijo nada más.
Damon frunció el seño y comenzó a pensar sobre ello hasta que se dio cuenta de que aquella perspectiva no se veía nada bien.
―Creo que debo seguir ―murmuró ella. El vampiro frunció el seño y miró a su alrededor. Ya había amanecido.
―Oh ―exclamó él. Renesmée rió.
―No suenes tan decepcionado ―arrojó el envoltorio de la comida en uno de los botes que serpenteaba el estrecho camino―. Ya sé lo que haré ―extendió la mano con la palma abierta hacia arriba―. Agendaré mi número en tu móvil para que cuando necesites algún consejo u opinión puedas llamarme.
Damon sonrió pero de igual manera le dio su móvil. Siguió sonriendo mientras ella agendaba su número en la memoria. Se lo devolvió con otra sonrisa.
Luego ella suspiró.
―¿Qué sucede? ―preguntó él.
―Damon… no sé si volveré a verte de nuevo. Pero quiero que sepas que… conocerte ha sido una de las cosas más lindas que me ha sucedido ―sonrió ella. Antes de que él pudiera decir algo, Renesmée ya se había puesto sobre las puntas de sus dedos y le besaba la mejilla. Un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza―. Adiós, Damon ―se dio media vuelta con una última sonrisa y comenzó a alejarse dejando una estela de aroma a cítricos, limpio y fresco a su paso, su cabello cobrizo brillaba y creaba juegos de luz con la claridad del sol del amanecer.
―Adiós, Renesmée ―murmuró él a tiempo que se tocaba la mejilla donde su beso aún le ardía.
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~oOo~
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―Buen día ―saludó Elena cuando entró a la cocina.
Stefan asintió la cabeza en reconocimiento pero no dijo nada. Él se encontraba sentado en una de las banquetas que rodeaban a la mesa de la cocina con una taza de café en la mano. Y a su lado se encontraba Bella, la última persona a la que Elena quería ver en ese momento. ¿Por qué tenía que estar ella allí? ¿era acaso demasiado pedir levantarse y desayunar tranquila en su propia casa? Parecía que sí.
―Buen día, Elena ―la saludó la otra vampiresa con una sonrisa educada. Elena no dijo pero le devolvió una sonrisa forzada y se dirigió directo hacia el refrigerador. Sacó una bolsa de sangre y se dio vuelta.
―¿Quieres? ―le preguntó a Bella, sosteniendo la bolsa de sangre humana con dos dedos para que pudiera verla.
―No, gracias ―hubo un atisbo de algo en los ojos dorados pero desapareció tan rápido como vino―. No me apetece. Desayuna tranquila. Tengo cosas importantes que hacer ―se levantó de la mesa y besó a Stefan en la mejilla antes de desaparecer.
Para irritación de Elena, Stefan siguió con la vista clavada en el lugar donde la otra vampiresa había desaparecido.
Sirvió la sangre en el vaso y luego la metió en el microondas para calentarla.
―¿Te divertiste anoche?―preguntó como quien no quiere la cosa.
Stefan parpadeó como si lo hubiera sacado de una ensoñación.
―Err, sí, claro ―se encogió de hombros, restándole importancia―. No es la primera vez que me gradúo. ¿Y tú? Debió ser una gran noche para ti.
―Sí, por supuesto ―sonrió ella―. Es lindo haber terminado esta etapa de mi vida sin haber muerto antes ―hizo una mueca―. Sabes a lo que me refiero.
Stefan asintió con la cabeza.
―¿Cuándo te vas?
La tranquila pregunta hizo que Elena abriera los ojos como platos.
―¿Disculpa? ―preguntó con el vaso de sangre detenido a medio camino.
―Me refiero a la Universidad. Creí que ya tenías planeado a cuál irías y ese tipo de cosas.
―Oh ―Elena se aclaró la garganta―. Sí. Con Caroline y Bonnie nos mudaremos al campus unas semanas antes de que comiencen los cursos.
―Eso es maravilloso ―comentó Stefan de buen ánimo mientras lavaba su tasa. Elena se sentó en una de las banquetas y frunció el seño.
―¿Maravilloso? ―preguntó―. ¿Crees que es maravilloso que me vaya de aquí?
Stefan suspiró y se dio vuelta para enfrentarla.
―Elena ―comenzó―. Fuimos novios. Te amé. Y luego decides que amas más a Damon, mi hermano mayor, que a mí. Vivimos los tres en la misma casa y respiramos el mismo tenso aire. Así que sí, creo que es una maravillosa idea que te vayas de aquí. Y cuanto antes mejor ―le brindó una sonrisa seca antes de salir por la puerta―. ¡Que tengas un buen día!
Elena no supo por cuánto tiempo estuvo sentada allí pero en cuanto reaccionó, tomó el vaso de sangre y lo aventó con fuerza hacia la pared. Éste estalló en color rojo y pequeños fragmentos cristalinos. Cuando oyó el auto de Damon estacionar en la entrada se levantó de su asiento y caminó hasta la puerta al mismo tiempo en el que él entraba.
Damon vestía las mismas ropas de la noche anterior.
―¡¿Dónde demonios estabas tú?! ―casi rugió sin poder contenerse, haciendo que la expresión ligera que tenía Damon en el rostro se endureciera.
―Afuera ―contestó él rodando los ojos mientras se quitaba la chaqueta. La morena tomó o detuvo con una mano en su brazo y olfateó atentamente el aire.
―¿Acaso es eso perfume de mujer?
Damon se zafó de su agarre y caminó hacia las escaleras.
―Dame un respiro.
Y se fue dejando atrás a una muy irritada Elena Gilbert. Dolida por el hecho de que Stefan Salvatore parecía no amarla más y enfurecida porque Damon Salvatore, el hombre que ella eligió al final, la tratara de aquella manera.
[N. de A]: So sorry Elena. But I don't like you.
¿Qué piensan de este capítulo? Personalmente creo que Elena se lo tiene muy bien merecido. Es un sueño hecho realidad. Nunca me cayó bien. Y ahora mucho menos.
No se preocupen por Renesmée, ella volverá en el siguiente capítulo.
Muchas gracias a: MarianaMasen, TrishCullenWinchester, paky32, DsdVzla xD, Nandita21unexplained, Cullen-21-gladys, chovitap, shineevero, BeaGiil, vanne, mary cullen de salvatore, Allanna Morgan, kathy Salvatore, Mitzi Hv y M por sus increíbles Reviews en el capítulo anterior.
XOXO
