The Jungle Movie: TJM
A la mañana siguiente todos despertaron y naturalmente, como Ángeles les había dicho, tuvieron que bajar a comer solos.
Harold al ver la comida no esperó ni dos segundos cuando ya estaba tomando una charola y sirviéndose a diestra y siniestra. Así como las demás personas de su clase, comieron hasta reventar. Era comida bien hecha, algo delicioso en verdad. Al acabar de comer se dirigieron arriba, donde se encontraban las habitaciones y los cuartos de vapor.
Cada uno de los grupos (niñas y niños) se metió a saunas distintas. El de las niñas era un lugar hermoso, parecía piscina. El piso era de madera oscura y las paredes eran de un amarillo a cuadros muy claro; un escenario digno de ver. Valía la pena todo eso. También contaba con un enorme espejo a un lado de la tina de burbujas, la cual era lo suficientemente grande para albergar a más de diez personas. Frente al espejo había varias sillas y cada una con un lavabo y regadera individual. Todas se pudieron el traje de baño y se metieron entusiasmadas al lugar. Los niños optaron por la misma posibilidad, aun así, su lugar era más pequeño que el de las niñas.
Todos estaban felices. Rhonda se dedicaba a cepillar su hermoso cabello negro hasta que, sin darse cuenta, fue opacada fácilmente por el largo y hermoso cabello de Helga. Además de rubio, glamuroso y sorprendentemente muy bien cuidado nunca se habían percatado de qué tan bello era.
- Bah, por favor chicas, se dejan impresionar por cosas tan banales- justifico Rhonda.
- ¡Ella tiene razón!- grito asustada Helga-. Vamos, Zombies, aléjense.
- Pero es que es hermoso, Helga~
- ¡Cálmense, tontas!- se tomó el cabello con la toalla y salió del sauna con epresión malhumorada-. ¡Éstas chicas son imposibles!- se burló para sí misma.
Vestía con un traje de baño demasiado "niña"para su gusto por culpa del "mal" gusto de su hermana. Pero la verdad se veía atractiva. Un traje de dos partes rayado, rosado y blanco, con la espalda destapada y un moñito sujetando los extremos del traje de baño. Llevaba unas sandalias igual rosadas y la verdad le daba vergüenza pasearse así por él hotel. Iba sola caminando por ahí hasta que en una esquina, como no le era de costumbre, tropezó con Arnold.
- Rayos, ¿Qué pasa contigo?- la toalla de su cabeza se cayó y dejo lucir su hermosa y larga cabellera ante el chico.
- Lo siento Hel… ga… L-lo, lo siento… Pensé… Pensé que eras otra persona- no tardó en levantarse y darle una mano a la chica, sin gran interés. Caminando sin mirar siguió andando, dejando a Helga sacada de contexto.
- ¿Qué esperabas a que fuera Ángeles o algo así, cabeza de balón?- dijo Helga enfadada cruzando los brazos frente a su pecho. Al oír la voz de Helga abrió los ojos muy grandes, se sintió extraño y la miró a la cara desentendido y, (¿por qué no? Un tanto feliz).
- ¿Helga?- Arnold estaba asombrado. Se le hacia una chica hermosa, jamás había pensado que… pensaría así de ella-. Wow, perdón Helga, es que estás distinta. No pensé que…
- Ese es el problema Arnoldo, nunca piensas- Helga tomó la toalla del piso con brusquedad, intentando ponérsela de nuevo.
- ¿Qué haces?
- ¿Qué estás ciego? Me tomo el cabello, subnormal.
- Pero te ves bien así…
- ¡Qué bien!- dijo sarcástica *te dijo que te veías guapa, calma tu histeria y tus instintos asesinos*… *Pero se besuqueó con la tipeja esa ¡Dale lo que se merece!*- ¡Claro! ¿Y luego qué? ¿Quieres que de ahora en adelante me tiña el cabello de color castaño y crezca más? Si quieres luego me cambio el nombre a uno teto, por ejemplo, Angélica. ¿Hago eso?- siguió con su sarcasmo-. Yo paso, ¿Quién crees que soy?
- Helga, lo que pasó ayer no te debió de haber afectado en lo absoluto… Más con el hecho de que yo no quería…- ella lo interrumpió.
- Para tu tren, campeón. Lo que hagas con tu vida me viene como balde de agua en un diluvio. ¡Me da igual!
-Es que en serio, no fue mi intención…
-¡Claro que no querías! ¡Pobre de ti!- dijo abrazándolo, apoyando la cabeza de él en su pecho sujetándolo de la cabeza. Luego lo empujó-.Y tú bien dejadóte ¿No? Ya lo dije y lo diré de nuevo, cabeza de balón- se dio media vuelta y suspiró-. Es tu vida, no me tienes que dar explicaciones. Haz lo que quieras con ella, ¿Desde cuándo supones que me afecta que hagas tonterías? Estás comenzando a caerme mal, ¡aléjate de mí!- concluyó dando zancadas, enfadada.
- Helga, espera…- pero era demasiado tarde.-*¿Por qué me siento tan miserable? Esto no es normal. Helga tiene razón, últimamente he estado sobre de ella y parece que ella no quiere saber nada de mí. Pero aun sabiendo eso, sigo sintiendo esa sensación de haberla engañado o algo así. ¿Por qué siento esto ahora? Nunca he tenido una relación formal y ahora alucino una con Helga Pataki*… -. Suspiró con fuerza y comenzó a andar mientras una sonrisa se asomaba ligeramente en sus labios- *Bueno, no sería la primera vez que lo hago. Recuerdo cuando jugamos esa estupidez de las parejas. De algún modo, recuerdo esas cosas y el estómago se me revuelve. O cuando bailamos tango en la fiesta del día de los inocentes, estaba tan cerca de ella y yo no lo notaba. No estoy seguro de cómo lo tomó ella. De una estúpida manera me doy cuenta de lo bien que nos veíamos juntos. Quisiera estar tan junto de ella como ese día.
Arnold continuó hasta llegar al baño de chicos. Se metió en el agua caliente y observo a todos, en silencio. Se sentía raro pensando en Helga. Era como si toda su vida hubiera guardado el secreto más grande de la historia. Como si lo hubiera ocultado tan bien que lo había ocultado hasta para sí mismo.
-*Recuerdo que cuando hablaba con la falsa Cecile y me pidió que pensara en una chica especial en mi grupo no pude no pensar en ella. Es gracioso, porque en el fondo, muy en el fondo, sigue siendo la chica que me molesta. Eso no cambia y nunca me puse a pensar en ella como una novia. Es ruda, grosera y gritona. Prácticamente lo contrario a lo que me gusta y a lo que soy. Pero me remueve el piso recordar, recordarla a ella*- Gerald lo miró extrañado, yendo hacia él y metiéndose estrepitosamente al agua. De una manera impresionante, Arnold no se dio cuenta de ello-.*Tengo curiosidad de saber qué es esto. No creo que me guste, es cierto que le he dicho mucha cursilería pero es porque es mi amiga. Ella en serio es extraordinaria. Y luego recuerdo los numerosos besos que me ha dado y se me hace como si eso nunca hubiera pasado y todo fuera un gran sueño para mí. No me imaginé nada cuando me besó en la obra de Romeo y Julieta, y las dobles que mi mente creaba, como Hilda. Era ella, la ella que sólo yo conocía. Vaya… Creo que debo de dejar de pensar tanto. Ahora lo de Industrias Futuro regresa a mi mente y la veo besándome de una manera tan inesperada que no me dio tiempo de saber qué fue lo que sentía en realidad. Creo que esa es la clave de todo. Arnold ¿Qué es lo que realmente sientes por Helga G. Pataki?
- Arnold, cabeza de chorlito, ¿¡Cómo se atreve a decirme semejante pensamiento?! Es un estúpido de lo peor, es un molesto, usurpador y gran idiota…- abrió la puerta de la habitación de repente se da cuenta de que era la habitación equivocada. Sin demora y con un portazo, cierra y acelera el paso a la siguiente puerta, avergonzada.
- ¡Helga! Vamos, siéntate con nosotras,- invitó Rhonda. Las niñas volvían a cuchichear acerca del cabello de la rubia quien las veía con desprecio a cada una.
-Oh, lo haría princesa. Pero estoy segura de que si me siento con ustedes ¡Estas terminarán comiéndose mi cabello!
- Por favor, no seas exagerada- Rhonda jaló a la chica de un tirón al suelo y la hizo sentarse junto a ella-. Jugamos verdad o reto en lo que los chicos acaban de usar las regaderas personales ¿Juegas?
- No.
- Oh, pero qué fría. Anda, tú podrás poner muchos retos muy malos.
- No- dijo más indiferente que antes.
- Desde que te juntas con Arnold te has vuelto una aguafiestas como él, la diferencia es que tú no das buenos consejos pero sí eres más aburrida.
- ¡Está bien! ¿Quieren que sea mala? Seré muy mala- amenazó Helga sin ánimos.
-¡Así me gusta!- Rhonda giró la botella y dada la casualidad ésta quedó señalando a Helga para ordenar y a Phoebe para obedecer.
Las amigas se miraron y controlaron la risa de la casualidad que les tocaba.
- ¡Qué valiente sos, Phoebe! Ahora elige con sabiduría- exageró Helga de una manera divertida y lenta, como si de una bruja se tratase- verdad… ¡O RETO!
- Reto- contestó Phoebe con una sonrisa.
-Tendrás que convertirte en un animal… ¡Cargarás a Rhonda de caballito dando cinco vueltas en todo el salón!
- ¡¿Qué?- grito Rhonda.- ¡Ay, no!
Así empezaron a jugar todas. Entre verdades y retos extremadamente divertidos pasó el tiempo y era el momento en que Helga respondiera a la tan nombrada pregunta:
-¿Verdad o reto?- que inquirió Rhonda con una gran sonrisa en los labios.
- Veamos, ¿Cuáles son las opciones?
- Umh… Bien, si es verdad nos darás una descripción del chico que te gusta sin rodeos. Y si elijes reto tendrás que… Darle un beso al chico que nosotras digamos.
-… ¡Espera un momento! Yo no fui tan pesada con ustedes. Eso es injusto- exclamó Helga a las miradas de sus compañeras.
- Ese no es mi problema ¿Sabes?
- Verdad, tarada.
- ¡Dilo ya!- exigió Rhonda.
- ¡Bueno…! N-no es muy alto…- empezó con la cara ardiendo y la mirada desviada- es, digamos, algo especial- Rhonda le tomó una foto a hurtadillas aprovechando lo avergonzada que se veía- y tiene una gran… Imaginación. Además de unos muy agradables sentimientos…- la puerta se abrió dejando entrar a los niños- ¡Eso es todo, gracias por venir!- gritó poniéndose de pie con prisas- esa es la repuesta…
- Pero…
- Luego seguimos la conversación ¡Qué rápido llegaron los muchachos!
- ¡Helga!- ésta se puso roja al escuchar su nombre pronunciar por la característica voz de Arnold ¡Estaba solo con una sola playera sobre el traje de baño! Qué vergüenza.
- ¿Qué quieres, pedazo de inútil?- dijo regresando a su agresividad natural.
- En serio que te vez guapa- dijo muy bajo para que no le escucharan sus compañeros de clase mientras pasaba a su lado, dirigiéndose sin cuidado a su maleta.-*¿¡Pero qué diablos acabo de decir?! Estás hablando con Helga, Arnold. Contrólate de una vez por todas*-.Helga volteó la cara hacia la puerta y así se quedó un rato con los brazos cruzados. Arnold se dio cuenta y se acercó de nuevo a ella- Helga…
- Por favor, Arnold ¿Quién crees que soy para escuchar esas insulsas falacias y ñoñerías de ligue vulgar?…- se escuchaba pensativa y levemente molesta-. Si valoras tu vida y todos tus dientes- Helga volvía a ser la misma, enfurecida tomó al chico y lo amenazó con el puño- te pido que no me vuelvas a decir algo como eso, ¿Entendiste, idiota?- después se marchó dando zapatazos en el suelo, sacando humo de la cabeza.
- Viejo, ¿Qué le dijiste a Helga para que te amenazara de esa manera?- inquirió Gerald segundos después de que ella se marchara.
- Ya sabes, lo normal...- miró al suelo confundido *¿Qué estoy haciendo? Ahora el loco acosador soy yo, aunque sólo le muestro lo que siento, debo aprender a controlarme*.
Helga iba por el pasillo con mirada melancólica y Rhonda junto con Lila y Sheena la alcanzaron.
- ¿Con que tiene buenos sentimientos?
- Agh, lárgate de una vez- dijo mirando al piso.
- ¡No terminaste de contarnos sobre tu chico ideal!- se burló Rhonda.
- No tengo ganas.
- Pero nos lo debes- la pelinegra intentó tomar la muñeca de Helga y está se quitó rápidamente.
- ¿No entiendes lo que es un NO? Parecemos retrasadas con juegos tan estúpidos como esos. ¡Qué les importa quién me guste a mí! ¿Mi chico ideal? Por favor, tenemos once, doce años. No hay un chico ideal, ya maduren.
Helga volvió rápidamente al gran salón siendo notada por todos. Tomó su pantalón y se lo puso rápidamente al igual que la playera que había preparado para ese día. De hecho, había preparado una maleta de excursión por si las dudas y en ese instante la tomó marchándose enfurecida. Ya afuera se quedó sentada viendo a un punto la selva en silencio, se miró en un espejo gigante que había pegado a una pared del hotel y suspiró.
-*Esto es imposible…- se decía a sí misma- no puedo seguir así, como si no hubiera pasado nada. Ignorando mi única razón de vivir y tratándole de esta manera. ¿Pero qué le pasa? Desde hace tan poco tiempo ha estado intentando coquetearme y es algo no dejaré que haga… ¿Pero por qué no?... Porque se besó con Ángeles, quizá. O por miedo. ¿Qué diablos lo hizo cambiar la opinión que tenía de mí? ¿Estás muy guapa? ¿Quién se cree que es? ¿Chuck Norris?...*
Helga estaba tan perdida en sus pensamientos, estaba hundida en su propia confusión que no tenía ganas de hacer nada ni de decir nada. Si por ella se quedaría allí, varada, mirando sin mirar. Lo único que la devolvió a la realidad fue oír el disparo de una cámara que la captó a ella; miró hacia enfrente y se cruzó con el lente de la cámara. Sus ojos mostraron molestia titánica
-*¿Quién diablos se atreve?* Se aproximó a la persona oculta tras los arbustos que tomó la foto, mientras más se acercaba Helga más tensión se sentía y de un momento la persona se dio a la fuga. Ya se había dispuesto a seguir a esa persona cuando una voz muy familiar grito su nombre.
-¡Helga!- Phoebe la miraba con ojos prudentes y preocupados. Helga miró la Jungla a unos metros de ella y a su amiga un par de veces
-Phoebe… me siento tan tonta, tan prepotente… soy una persona muy mala Phoebe, lo siento- Helga siguió los pasos de la persona con prisa y Phoebe no tuvo tiempo ni para darse cuenta que ella estaba corriendo tras Helga de la misma manera.
Sin embargo, la rubia perdió el rastro unos minutos después, girando a todos lados exasperada.
-Vuelve, tonta- dijo Helga viendo que su amiga iba tras de ella- puedes herirte.
-Corro el mismo riesgo que tú, Helga.
El disparo se escuchó de nuevo y Helga corrió de nuevo a donde sea que se hubiera escuchado. Tenía unos sentidos muy afinados y estaba confiada de que esta vez no fallarían. La jungla comenzó a abrirse y la persona estaba cada vez más cerca de su alcance.
-¡Te tengo!- pero antes de poder hacer algo frenó frente a un enorme hoyo en la tierra que se abría delante de ella. La caída era al menos de veinte metros a un mar angosto pero quien sea que haya estado tomando fotos no dudó en tirarse al río con decisión- ¡Demonios!
-Hel.. Helga…- dijo Phoebe con las manos en las rodillas llegando hasta donde ella. ¿Qué sucede ahora?
-Algo… Alguien estaba fotografiándome en el hotel. Tomó dos fotos de mí, de las que me percaté. Y el maldito se tiró desde aquí…
-No es de asombrarse- exhaló la pelinegra- una caída como ésta no mataría a alguien. A menos que la persona tenga demasiada mala suerte como para caer en un lado no profundo.
-Volvamos, Phobs.
Parecía que el tramo que habían recorrido era realmente largo y con los pies arrastrando regresaron al hotel. Gracias a la brusquedad de Helga quitando todo lo que había en su camino, supieron exactamente por dónde tenían que regresar. Sin embargo, Phoebe no estaba del todo apta para ese tipo de acciones de un momento a otro así que la rubia optó por cargarla casi medio camino de regreso. Su piel estaba ligeramente herida de rasguños y leves cortadas además de que su cabello despeinado envolvía varias ramas de árbol y hojas.
-L-lo siento Phoebe, se me olvidaba que tú no podías correr tanto- Helga volteó enojada al precipicio siguió caminando. Ya algo avanzado encontró su listón tirado y suspiró. Ya llegando de nuevo al hotel se encontró con la mirada de sus compañeros que la miraban extrañada. Gerald y Arnold se aproximaron rápidamente a ellas ayudándoles. Las piernas de Helga temblaban con ligereza por el cansancio y en el camino parcia que Phoebe se había quedado dormida.
- ¡Pero qué rayos les paso!- gritaba Rhonda asustada pero sin mover algún musculo.
- Nada que les importe, cabeza de chorlito- Arnold tomó el brazo de Helga y lo posó sobre su espalda. Gerald, bajaba de su espalda a Phoebe y esto hizo que el cuerpo de Helga se colapsara.
- ¡Helga! ¿Te encuentras bien? –le preguntó Arnold en el oído. Helga se dio cuenta de lo cerca que estaba de ella pero la verdad no tenía fuerzas para empujarlo ni hacerle ninguna otra cosa, además, no era tan malo tenerlo así de cerca de vez en cuando.
-C-creo… no importa- murmuró alejándose un poco de él-. ¡Estoy bien…!- gritó intentando caminar por sí misma.
La hierba corta y las ramas le habían raspado las rodillas y los tobillos. Fue hasta que se dio cuenta de que no podía seguir sola por su cuenta y se aferró más con su brazo a Arnold como temiendo caer, la verdad no había mucha diferencia de cómo estaba parada al suelo pero no quería caer, era Helga Pataki. No caería por haber corrido un par de metros frente a los inútiles de sus compañeros.
-Tengo que llevarte a la habitación- decía Arnold al ver el estado de su amiga. Miró a Phoebe quien parecía que a pesar de todo estaba bien-. Vamos, Phoebe estará bien aquí- Helga sólo movió la cabeza con afirmación y Arnold dirigió la mirada arriba tratando de llevar a Helga adentro del hotel. Brainy se había acercado a ayudar y Helga había aceptado sin decir palabra.
Stinky los fulminaba con la mirada pero Arnold le había devuelto el gesto molesto de la misma manera. Al desaparecer sus sombras dentro del hotel todos miraron al otro lado del escenario donde se encontraba una pelinegra algo mareada pero en buenas condiciones.
-No entiendo, si es que Helga tiene mejor condición física que cualquiera de nosotros juntos ¿Por qué diantres está tan grave y Phoebe está ilesa?-refunfuñaba Rhonda excéntrica y juiciosa.
-¡Pero qué pasa contigo Rhonda! Corrimos demasiado y casi caemos en un precipicio. No sé qué tan cerca hay un precipicio del hotel pero llegamos a un muy grande. Además, Helga se detuvo por mí, porque yo la seguí, y antes de llegar a la mitad del camino de regreso Helga se aferró a llevarme en su espalda por mi problema para respirar. Helga no sólo hizo un gran esfuerzo, sino que también sigue de pie. Lo gracioso, Rhonda, es que sé que Helga hubiera hecho esto por cualquiera de todos nosotros. Y hablando de eso, estoy segura de que cualquiera de nosotros estaría tirado en el suelo del cansancio de haber pasado por esto.
Ciertamente, nunca habían visto a su compañera tan enfadada y por lo mismo no preguntaron nada más. Todos quedaron en silencio y solo fue Briany el que rompió con ese silencio cuando salió del hotel; todos voltearon a verlo pero él sólo encogió los hombros y se sentó en los escalones ahí cerca. De nuevo todo se quedó callado y cada quien se perdió en su mundo. Gerald fue tentado a entrar de una vez por todas y cuando se disponía a ir adentro una mano jaló su camisa y lo obligo a volverse a sentar.
- ¿Crees que ella esté bien?- preguntó bajo el moreno a su novia para no romper la paz que se habitaba.
- Si no lo estuviera Arnold ya nos hubiera dicho algo- la mirada del chico se enfocó en el piso apoyando su cabeza en la de su compañera que se apoyaba en su hombro y besándole la cabeza confesó:
-Phoebe, tengo que contarte algo… algo que me contó Arnold que le sucedió anoche… - su novia lo vio extrañada-. Sé que no tengo que hacerte jurar que no dirás nada pero de cualquier manera es importante.
- ¿Qué es?
Flash Back
-Así que me levanté al baño y cuando entré allí estaba Ángeles, llorando desconsoladamente. Intenté ayudarla pero las razones que me dio fueron simplemente muy extrañas. De alguna manera se puso sobre mí y de momento sin pensarlo me besó, Gerald. ¡Me besó!
-Arnold, no llevamos ni un día aquí y ya tras loquita a nuestra guía que es tres años más grande que nosotros. Eso es de admirar.
-No Gerald, el hecho es que cuando me besó no podía moverme.
-¿Te sentiste especial? ¿Fue un beso romántico de esos que hacen saltar tu corazón al grado de no poder ni moverte?- declaró Gerald exagerando su actuación adrede.
-No, no. Literalmente no pude mover un centímetro de mi cuerpo, como si me hubiera quedado paralizado o en shock. Mi mente sabía que quería moverse, realmente deseaba hacerlo pero mi cuerpo no respondía así que súbitamente escuché un balbuceo que venía de una voz femenina. Alguien estaba parado en la puerta viéndolo todo.
-¡El mal trío, hermano!
-Es gracioso, porque efectivamente Helga era la que nos había visto tirados en el baño mientras ella me besaba. No ha querido hablar conmigo desde entonces y parece que le molesta pero sinceramente no lo entiendo, todo lo que hace es excusarse con que no tengo que darle explicaciones.
-Pues ella tiene razón, Arnie. Si yo hubiera sido quien abriera el baño y te viera besándote con Ángeles lo que menos quisiera sería que me dieras explicaciones, hermano. Cada quién está con quien quiere. Ella te molesta todo el tiempo pero al final Helga sabe respetar tu vida amorosa, no necesita de más explicaciones.
-Creo que tienes razón Gerald, pero de algún modo siento la sensación de que debería disculparme con ella. No sé qué me pasa últimamente. En fin, el hecho es que lo de Ángeles está asustándome cada vez más y no sé qué hacer...
Fin del Flash Back.
Al terminar Gerald los dos permanecieron callados, ninguno sabía qué decir y sólo miraban sus pies en silencio.
-Es por eso que… no creo que las cosas estén bien ahí adentro.
Se escuchó un ruido y ambos alzaron la mirada dándose cuenta de que dos rubios se dirigían a la puerta con una buena sonrisa. Ella vestía nueva ropa, parecía que había vuelto a bañarse y él… Tenía una cara de felicidad que solamente tenía cuando algo había salido extremadamente bien.
-Bien insectos, ¿Por qué el aura tan depresiva? Parece que se hubiera muerto alguien- decía con voz alta Helga quien con una coleta tomada del cabello sonreía amistosa y burlonamente a todos.
La mayoría se contagiaron de esa sonrisa tan característica de ella y empezaron a reírse por lo preocupados que habían podido estar ¡Por Dios! ¡Era Helga G. Pataki! La niña que resistía todo, se sentían como tontos después de eso pero al final se aliviaron de que ella estuviera bien.
Sin embargo, aún había dos chicos extremadamente confundidos allí mismo ¿Qué es lo que había pasado ahí adentro? ¿Por qué salieron ambos tan victoriosos? Phoebe y Gerald se vieron desconcertados pero solo rieron y encogieron los hombros.
Nota de la autora:
¿Algo largo? No lo sé. Hice un remasterizado de todos y cada uno de los capítulos, añadiendo y quitando cosas, tratando de conservar la esencia de todos los personajes y no moldearlos a mi antojo. Espero que les guste, en verdad. Todos sus comentarios son bienvenidos y tengo fe en que esta será una de las mejores experiencias de toda ¡HEY ARNOLD, THE JUNGLE MOVIE RETURNS, BITCH! Besos, Anna.
