Lamentable no me pertenece y no he creado Fullmental Alchemist.
Nota de autor: se me ha ocurrido poner una pequeña frase al final de cada capítulo que trate sobre dicho capítulo, serán cortas y conocidas o dichas por escritores, cantantes, filósofos… Ah y casi me olvido de dar las gracias a Riza-paola por su comentario, los agradezco mucho, nos leemos en el próximo capítulo xd
P.D: siento mucho haber tardado tanto en publicar.
11:00 am comando Central
- ¿Ya se va? Señorita Grum- , disculpe, Señorita Laura.- fingí interés, aunque no me moleste en levantarme del escritorio.
- Muy bien, te lo has aprendido, buena chica.- dijo con una sonrisa y cierta ironía.
- ¿Qué? – dije confundida, no me esperaba esa respuesta.
- Oh, vaya ¿a las perras como tú no se les trata así?
-…- no dije nada, no quería hacer esto más difícil y complicárselo a Roy. Soy un soldado, puedo mantenerme ante alguien que no sabe nada sobre lo que ha pasado la gente que trabaja en el comando Central.
- Muy bien, sabes cuándo debes callarte a pesar de que antes no supieras, da igual, mientras sepas en qué lugar estás y en qué lugar estoy yo. Y créeme cuando te digo que yo no quedo por debajo de zorras como tú.
- ¿De qué me está hablando?
- Simplemente te estoy avisando.
- ¿Avisando de qué?
- De que no debes meterte donde no te llaman y mucho menos entre Roy y yo. Me conozco a las patéticas que se creen que por que le trates bien puede quedarse con lo que no es suyo.
- Entiendo- dije y me levante con parsimonia y posicionar mis manos en el escritorio- pero entiende tú algo…
-…
- Si crees que puedes amedrentar a alguien como yo, estás muy equivocada. No sabes todo lo que me ha tocado vivir. No creas que porque me digas palabras vacías vas a conseguir que tiemble. He sido entrenada para matar y para ser matada, para hacer sufrir y ser sufrida, para torturar… y ser torturada. No me subestimes, puede que te lleves una sorpresa.
-…
6:30 am zona de entrenamiento
- Al parecer, el führer se va a casar y tendremos una primera dama.- dijo Collins.
- Así es.- dije tajantemente
- ¿No te alegras?
- ¿Por qué estamos hablando de esto?
- ¿Por qué presiento que estas intentado esquivar el tema?
- ¿Por qué presiento que estas insistiendo en el tema?
- Riza para de responderme con más preguntas.
- No es un tema del que me guste hablar.
- Qué lástima porque yo siento una terrible curiosidad por saber.
- Sí, tienes razón, es una lástima.
- Riza.
-¿Qué?
- Vamos, dime lo Riza, ambos sabemos que puedo llegar a ser muy insistente si me lo propongo.
- ¿Solo si te lo propones?
- Riza
- No me agrada la prometida del Führer eso es todo.
- ¿Por qué?- Preguntó intrigado.
- Porque me llamo perra- di un golpe directo al saco de boxeo.
- …
- zorra- di otro gancho al saco pero esta vez más fuerte.
- …
- y patética.- volví a dar un golpe pero esta vez aún más fuerte, seco y directo.
- Bueno, ahora entiendo que no te agrada pero Riza, tú no eres ninguna de esas cosas.- dijo acercándose a mí.
- Creo que lo peor no fueron los insultos sino aguantarme las ganas de darle un puñetazo en la cara y en el estómago.
- Seguramente está celosa de que su prometido tenga como mano derecha a una teniente fuerte, inteligente, audaz y muy guapa a su lado- dijo acercándose aún más a mí mirándome fijamente con sus ojos azules sin embargo por algún motivo no me aleje de él.
- No creo que sea por eso.
- ¿Por qué no?
- Porque los superiores y subordinados solo pueden tener relaciones amistosas, esas son las leyes de confraternización en la milicia.
- ¿es por eso qué el führer y tú nunca habéis tenido nada más que amistad?
- Sí
- …
- ¿Cómo lo has sabido?
- A otra mujer le hubieran dicho esas cosas tan insultantes y se las habría dicho a su jefe o se habría marchado pero tú ni siquiera lo has planteado, para ti eso no es una posibilidad, le antepones a ti.
- Aunque así fuera Roy y yo no tenemos nada más que una relación de amistad tras muchos años.
- Lo no creo.
- ¿Por qué no me crees?- dije desesperada porque me creyera y dejáramos el tema ahí.
- Porque lo has llamado Roy.
-…- No sabía que decir, me había desarmado. No me di ni cuenta de que lo llame Roy a pesar de que ni siquiera a él mismo lo llamaba por su nombre de pila, pero por quien sentía algo era por él, no por el título de Führer. No podría hablar de sentimientos hacia él y llamarlo señor.
-…
- Quizás sienta algo aunque no sé muy bien que es… pero no tenemos nada, nos está prohibido tener algo.
- Conmigo si podrías tener algo.
- ¿eh?
- Riza me gustas, eso ya lo sabes. Sé que no soy él pero a diferencia del Führer yo puede cuidarte y estar junto a ti, puedo estar después de un día duro y estoy dispuesto a quererte si tú me quieres a mí.
- Collins…
- Piénsalo, trabajamos en distintos distritos del comando central, es decir, no seríamos superior y subordinado, estar juntos no sería una prohibición. No te pido que olvides tus sentimientos hacia él pero cuando ya no lo hayas olvidado de tu vida yo puedo estar a tu lado. No me des una respuesta ahora simplemente plantéate la opción. Riza no estoy dispuesto a dejarte marchar sin apenas haberlo intentado.
-…
-Tú… solo piénsatelo- en ese momento agarró mi barbilla, la acercó a él y otra vez no tenía un motivo que explicara porque no me aleje y deje que me diera un tierno y suave beso en los labios y después uno en mi frente, tras hacer eso se marchó y me dejó sola con mis pensamientos. Tal vez no me aleje porque en el fondo de mí quería que alguien me mostrara cariño y me quisiera sin que eso fuese algo malo y horrible. Tal vez por esa misma razón me replanteo esa posibilidad de estar al lado de alguien que me pueda querer y que con el tiempo pueda yo también quererlo. Quizás era ridículo pero he pasado mucho tiempo sola sin tener alguien que me espere en casa, que me pregunte sobre mi día en el trabajo y con el que pueda dormir en la misma cama, esa cama que siempre me parecía enorme.
Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.
Gabriel García Márquez
