Disclaimer: Miraculous Ladybug et Chat Noir son propiedad de Thomas Astruc
Capítulo 11
Estaba dibujando en clases como de costumbre, dibujaba lo mismo desde hace un año "Marinette en peligro y él salvándola de todo mal, como su fiel caballero". Sintió que alguien se acercaba, con temor de que alguien se burlara, tapó su dibujo y levantó la vista.
-M-Marinette…- musitó.
-Nathanael, tenemos que hablar.
Asintió. Ambos se dirigieron afuera, aun lugar menos concurrido. Las clases habían concluido por ese día y el instituto estaba quedando vació. Todavía estaba enojado con la azabache, pero no podía negarse a nada que ella le pidiera por más que lo intentara.
-Nath ¿estás enojado?- el pelirrojo asintió- ¿estás enojado conmigo? ¿Qué hice?- la voz de la azabache comenzaba a sonar sollozante.
Suspiró resignado, no podía verla así. -Marinette… -《estoy enamorado de ti》pensó- Me has dejado de lado todo este tiempo y soy el último en enterarme que te vas. Pensé que éramos… amigos.- esas últimas palabras le dolió pronunciarlas.
-¡Somos amigos!- reafirmó -He estado ocupada con… unos asuntos, por eso no tuve tiempo y lo del viaje- hizo una pausa- me había olvidado, con todo el asunto de los exámenes- hizo otra pausa- No fuiste el último en enterarte.- le dedicó una brillante sonrisa.
《Su sonrisa me hace feliz, no puedo enojarme con ella》 pensó y le devolvió la sonrisa, acto que hizo sonreír aún más a la azabache.
-Te quiero Nath…- dijo la muchacha antes de abrazarlo.
Con dificultad le devolvió el abrazo, era la primera vez que se abrazaban y aunque era un abrazo amistoso, no pudo evitar el latir descontrolado de su corazón. 《Mari, me gustas…》 pensó en medio de ese cálido abrazo que le dio la azabache.
…
Marinette estaba feliz, había arreglado todo el malentendido con Nathanael, él era uno de sus mejores amigos y quería que se mantuviera así. Ahora solo faltaba contarle lo del viaje a Chat Noir y rogar que él no reaccionara de la misma forma que el pelirrojo; ayer no había tenido el valor de decírselo.
-Mmm...Chat... te- tengo que... decirte algo- dijo la azabache con dificultad.
-Dime lo que quieras, mi ángel- respondió el gato mientras besaba su cuello.
-¿Tu ángel?- preguntó curiosa la azabache.
Chat Noir la miró por un instante- Si, tu eres el ángel que llegó para cambiar mi vida.- dijo antes de darle un beso tierno y posesivo. -¿Que es lo que querías decirme, mi ángel?
-M-Mañana hablamos- lo volvió a besar. No se había atrevido a decirle que se iba, no después de lo que le dijo.《¿Soy el ángel que llegó para cambiar su vida?》 se repitió una y otra vez en su cabeza con desconcierto preguntándose que significaban aquellas palabras.
Se fue a estudiar mientras esperaba que llegara.
-¿Cuándo va a venir?- se preguntó, al ver que el tiempo pasaba y él no aparecía.
…
La noche había llegado y con ella un akuma.
La pelea había sido una de las más difíciles y no porque el akuma fuera fuerte, sino por la mala comunicación que había entre ambos héroes.
-Chat Noir… ¿Que sucede?- preguntó preocupada Ladybug.- Estabas distante en la pelea de hoy.
-Creo que necesito unas vacaciones- dijo intentando restarle importancia.
-Respecto a eso, en unos días me voy...
Poco y nada había escuchado las palabras de su compañera, la imagen del abrazo de la azabache con el pelirrojo abarcaban todos sus pensamientos, nunca creyó encontrarlos en una escena tan íntima. -Marinette... eres igual a todas- dijo con desdén.
Con el puño golpeó la pared, sentía cólera hacia la azabache, pero más la sentía hacía si mismo por llegar a sentir algo por ella, por ser venerable. Decidido miró la hora, se transformó y fue rumbo a la habitación de la señorita Bourgeois, que estaría feliz de recibirlo.
Al llegar al balcón de la rubia Chat Noir vaciló, no sabía si entrar o marcharse. No estaba especialmente entusiasmado, aunque estuviera enojado con la azabache, solo la deseaba ella y Chloé solo sería una pobre sustituta. Pero era posible que le hiciese olvidar de Marinette...
Las luces estaban encendidas, golpeó el vidrio como acostumbraba hacerlo, hasta que una figura apareció en la habitación.
-Chat...!- la voz melosa de Chloé se hizo presenté. -¡Chat Noir!- dijo mientras se dirigía hacia él. Abrió la puerta bruscamente. -¿Por qué no volviste?- le reclamó la rubia. -Te esperé... no sabes cuánto- dijo acercándose a él.- Las noches que pasé sola, necesitaba tu compañía- antes que pudiera responder, la rubia le dio un exigente beso.
Lo dirigió con desesperación a su cama y le empezó a sacar el traje.
Cerró los ojos y la imagen de la azabache apareció, aun ardía en su interior el deseo de hacerle el amor a Marinette; era ella la que lo besaba, ella se arrodillaba ante él y eran sus manos las que les tocaba el pecho; sus dedos eran los que lo acariciaban, excitándolo y su boca la que jugaba con su palpitante miembro. Se entregó a los placeres que le proporcionaba aquélla boca, se acomodó mejor mientras ella le agarraba las manos y las guiaba a sus senos desnudos.
-Chat... tócame...
En el momento que ella habló, abrió los ojos con decepción, la muchacha que se encontraba entre sus piernas no era azabache, su cabellos eran rubios; tampoco tenía los ojos azules claros que le encantaban, estos eran mas oscuros; su piel no eran blanco cremoso, mas bien era parecido al color de él.
La rubia al ver que no hacía nada lo volvió a besar y él se dejó besar. La agarró y la recostó en la cama...
...
El día de partir había llegado, en el aeropuerto fueron a despedirla su padre, Alya y Nathanael; de Chat Noir no supo mas nada, estaba distante, algo lo atormentaba, de eso estaba segura pero aún así le dolía no saber que era y dolía aún más que el no la fuera a ver.
La despedida en el aeropuerto fue llena de abrazos y llanto, mas que nada por parte de la azabache, no sabía que iba a extrañar tanto sin todavía haberse ido.
-Vamos cariño- dijo su madre llevándola a abordar.
...
Desde el aeropuerto un pelirrojo veía como el avión despegaba y su amor se alejaba de él. En ese momento se hizo una promesa.
-Voy a luchar por ti Marinette...
