Dios mio, sé que no tengo remedio... pero estos ultimos dias han sido realmente muy pesados. Ademas, con lo de que se me descompuso mi computadora... uff, han sido dias pesados...
Pero bueno, al menos ya termine el capitulo... Les agradezco mucho su paciencia, espero que lo disfruten. Y muchas gracias por sus comentarios.
11- Vida rota.
La cara se le deformó en una mueca muy extraña, realmente muy extraña. Se quedó si aire, sin saber como reaccionar. ¿Papá? ¿Un hijo? Pero, como es que… oh, que diablos, ¡Tendría un hijo! No podía creérselo y eso lo demostraba muy fácilmente. Se quedó totalmente estático, poco a poco se separó de Sakura, cuidadoso de no hacer un movimiento brusco.
Sakura lo miró extrañada, lo vio sentarse en la orilla de la cama con una mirada pensativa. Bajó la mirada… quizás Sasuke no quería tener un hijo con ella… tal vez la dejaría y lo negaría, aunque fuese muy cobarde por parte de Sasuke. Un nuevo movimiento la alertó cuando lo vio gatear hasta donde estaba ella y la abrazo por la cintura, enterrando su cara entre su cuello. Sintió la fina respiración da Sasuke y ella suspiró.
Él no se movía y ella comenzaba a ponerse muy nerviosa.
— Sasuke, s-si no qui-quieres hacerte cargo… yo…
— Sakura. – eso la desarmo y la dejó paralizada. Su voz sonaba tan pacifica. — Deja de hablar… estás temblado. – no quitaba la cara de su cuello.
¿Temblaba? ¿Pero desde cuando? Tragó saliva y miró a Sasuke a los ojos. Sasuke tenía su miraba fija en ella, como si pudiera mirar dentro suyo.
— Yo… - no podía articular más palabras.
— Ven, tomemos un baño. – ofreció de la nada y Sakura lo miró muy confusa.
— ¿Un baño?
— Sí, ¿No vienes? – haló levemente de su muñeca, haciendo que ella se levantara.
Sakura miró con curiosidad a Sasuke. Parecía alistar agua para tomar una ducha. Ella seguía inmóvil, sólo observaba. Después de eso se acercó a ella y le tendió la mano.
— Ven.
Ella lo miró por un momento y luego tomó su mano. Sasuke la guio hasta el cuarto de baño. Iban muy serios Sasuke seguía con esa mirada indescifrable y Sakura con la mirada nervioso a todo galope en sus ojos verdes.
Observó que Sasuke metía la mano al chorro de agua de la ducha y comprobaba la temperatura, luego se volteo a ver a la chica y comenzó a desvestirse, al verlo Sakura ella se animó a desvestirse también.
Una vez que los dos se hallaron desnudos Sasuke le tomó la mano y la guio hasta adentro de la regadera. Hizo que ella entrara primero, el agua caliente los recibió a ambos, cobijándolos de un pequeño frio que los tomó por sorpresa mientras se desvestían.
Sasuke estaba detrás de ella, y ella estaba al frente de él, dándole la espalda el agua le daba más abiertamente a ella, tranquilizando sus tensos músculos por los nervios que por cierto aun sentía.
Suspiró levemente y para su sorpresa sintió como Sasuke la abrazaba detrás, pasando sus brazos por la cintura de ella y recargando el mentón en su hombro. Sintió pequeñas mariposas en el estomago y se sonrojó inevitablemente cuando Sasuke suspiró suave sobre su tersa piel.
Cerró los ojos y suspirando tomo fuerzas, luego de eso encaró a Sasuke y lo miró decidida. Sí, lo que diría sería una tontería pero tenía que hacerlo, debía tener más que mariposas en su estomago y eso es lo que demostraría ahora.
— Sasuke… - él la miró atento, el agua cayendo sobre ellos. — ¿No estas molesto?
— ¿Molesto? – preguntó él sin entender mucho. Su mirada reflejaba una especie de paz.
— S-Sí… por que estoy… - no pudo continuar, los labios de Sasuke la interrumpieron antes de que terminara.
Él pasó sus brazos por su cintura y ella, sintiendo el tierno calor que emanaba de él, poco a poco se dejó hacer. Tal vez… ¿Sería aquello una despedida? Bah, ahora no importaba…
Sintió sus sexos rozar y un calorcito muy conocido la embargó. Se comenzó a excitar y con ella Sasuke. Él la comenzó a empujar un poco para poder acomodarse entre sus piernas. Pronto la espalda de Sakura chocó contra la pared de la ducha y fue ahí cuando sintió la excitación de Sasuke.
Absorta por el placer que le producía el contacto con el joven, dejó que el instinto y la pasión nublaran sus sentidos. Sasuke gruñó sobre sus labios y poco a poco comenzó a entrar en ella. Pero, esta vez lo hizo con tanto cuidado, con tanta paciencia, que la hacía derretirse.
Le sorprendió un poco al ver lo cuidadoso que era al momento de embestir, era como si ella fuera una frágil figura que tenía que ser tratada con suma delicadeza.
Pero después de unos segundos, en los que se acostumbro a su intervención, Uchiha comenzó a embestir más fuerte, más rápido, con más vigor.
Sonrió para sus adentros, Sasuke era cuidadoso pero no por eso dejaba de ser menos vigoroso, era una maravilla en la cama y eso ella lo sabía.
Lentamente sintió el orgasmo golpearlos. Sasuke y ella bailaron en una danza que estaba segura no terminaría tan fácil.
Luego del orgasmo sus piernas le flaquearon, sabía que si no fuera por que Sasuke la sostenía de seguro estaría en el suelo. Suspiró. Sasuke sonrió. Y ella alzó la ceja.
— ¿Te cansaste tan pronto? – subió sus piernas al contorno de su cintura.
Ella sonrió levemente. Sasuke estaba desquitándose por haberlo ignorado todo el día. Y ella estaba segura que de esta no se escapaba.
—… Eso es lo que debes de hacer, ¿Está claro? – la voz psicótica de Zabuza hacia un leve eco en las paredes de aquella mazmorra. A su derecha estaba Haku y enfrente de él estaba Suigetsu, a quien le había encomendado una importante misión. — Ten, llévate mi espada.- con una especie de aura Zabuza entregó su enorme espada a Suigetsu, este la recibió con una sonrisa.
— Haré lo mejor… entendí bien. – dijo algo fastidiado.
— Eso espero. – suspiró y miró hacía una de las esquinas del cuarto.
— Zabuza-san, ¿Cree que podremos lograr esta misión?
— Más le vale a Suigetsu. – lo miró y él sólo sonrió con esa blanca dientona sonrisa.
— ¿Y no sospechan nada? – preguntó Suigetsu, un poco cohibido por la neutra oscuridad que los embargaba, a penas iluminada por una pequeña vela.
— Eso espero… pero en cierto caso, si ellos comienzan a dudar, actúa y complácelos, ellos pronto caerán… como abejas a la miel. Después de todo esto fue idea de ese muchacho de Akatsuki.
— ¿El descendiente del verdadero líder?
— Umm, algo así. – Zabuza se encogió de hombros. — Como sea, tu misión empieza a partir de mañana, en la mañana… nunca sabrán que fue lo que los golpeo. – y la luz se apagó al momento que una polilla fue presa del fuego abrazador.
Dos cuerpos descansaban sobre una cama. Ambos estaban agotados y claramente saciados. A los alrededores de esta, se encontraban regadas toallas en un intento fallido por salir secos de la ducha.
Ahora se encontraban abrazados, Sasuke la sujetaba firmemente de la cintura, Sakura descansaba en su pecho. Lo que habían empezado en la ducha lo habían terminado en la cama. Sakura suspiró tranquilamente, sintió como la mano de Sasuke se paseaba por su espalda, acariciando suavemente. Cerró los ojos disfrutando del roce y luego suspiró sonoramente. Era ahora o nunca. Tal vez fuera una tontería a estas alturas, pero era algo que debía hacer.
— Sasuke… Aún no respondes a mi pregunta. – inquirió ella.
— ¿Cuál? – preguntó alzando una ceja. No recordaba ninguna pregunta por parte de ella.
— Que… que si estás molesto por que yo…
— No. – la calló rotundamente, eso jamás. — Nunca, jamás. – la tomó de la barbilla y junto sus labios con los de ella. Luego llevó su mano al vientre femenino, acariciando lentamente. — Él o ella… es mi hijo… jamás negaría aquello, nunca podría molestarme algo como eso. – Sakura se sonrojó violentamente y Sasuke aprovechó para darle un beso en la frente. — Y tú, llevas ese algo mío en tu interior, tú eres mía, mi mujer. – Acto seguido, besó sus labios y luego comenzó a bajar por todo su cuerpo.
Comenzó a bajar lentamente, prosiguió y cuando llegó a su vientre deposito un beso encariñado en él. Luego le sonrió.
Sakura tenía una mirada de completa ternura en su interior, atrajo al pelinegro hacía ella y lentamente le dio un cariñoso beso en los labios; y por primera vez en todo lo que llevaban en esa cama se sonrojó. Dios, estaba perdidamente enamorado de esa mujer.
— Te amo. – dijo lo más dulce que pudo. Para Sasuke fue el cantar de un ángel. Rápidamente se posó sobre ella y comenzó a besarla con pasión. Le acaricio el vientre, las piernas y de nuevo el vientre. Después de un rato de estarse besuqueando se separó de ella y se acostó a su lado.
— También te amo. – respondió él, sonriéndole cálidamente.
Esas eran las primeras lágrimas de felicidad que ella habría de derramar durante toda la noche.
Un leve cosquilleo la despertó, al abrir los ojos se percato que estaba siendo acariciada por Sasuke, quien en un acto bastante tierno tocaba el vientre de ella, de una forma u otra eso la enterneció mucho. A parte de eso, el cabello de Sasuke, quien estaba metido entre su cuello comenzó a balancearse un poquito, provocando un poco más de cosquillas.
Un movimiento de Sakura alertó a Sasuke de que ella estaba despierta. Rápidamente dejó de hacer aquello y volteo el rostro apenado. Sakura frunció un poco el ceño y tomó de la mano a Sasuke, luego llevó su mano a su vientre para que volviera a sentirlo.
Era cálido. Terso y cálido.
Ambos se miraron y Sakura sólo atino a sonreír sonrojada.
— ¿Cu-cuanto tiempo tienes? – se atrevió a preguntar al fin Sasuke.
— Dos meses, casi diez semanas.
— Ya veo. – suspiró y llevó sus manos a su cintura. Ese pequeño acto desencadenó un pequeño camino de besos por el cuello del muchacho. Dio el ultimó en su boca y suspiró a la par de Sasuke.
Sasuke sonrió. Era muy dulce.
— Sakura.
— ¿Umm? – contestó mientras se recostaba en su pecho, sintiendo la calidez que emanaba del joven.
— ¿Cómo se lo diremos a tu padre? – eso provocó que la chica mirara nerviosa a Sasuke, componiéndose y adentrándose en sus ojos.
— No lo sé. – se mordió el labio inferior.
Si bien Sakura tenía sus dudas acerca de su padre por sus extraños comportamientos, hablo de que siempre era muy receloso con todo, que siempre estaba muy nervioso y nunca dejaba de cuestionar que toda la ciudad era muy insegura, no quería pensar en lo que diría o haría acerca de su nueva condición.
Sí, sólo tenía diez semanas de embarazo, pero supuso que ese sólo comentario lo mataría de un infarto.
Ella siempre había sido su pequeña princesita; ¡¿Se imaginan como le caería el hecho de que estaba encinta?! Y no de cualquiera, no. Sino de Uchiha Sasuke, un joven pero respetado magnate que estaba por "comerse el mundo".
Desde aquella vez en la que Sasuke vio al padre de Sakura, este, su padre, se había comportado muy celoso. Por alguna razón, la cual ella desconocía, no quería que se le acercara mucho. Dios, pero aunque su padre les hubiera prohibido con la mirada y los gestos que no estuvieran juntos ella no podía evitarlo. Estaba enamorada de él y él de ella. Era inevitable.
Se llevó las manos a su vientre, de alguna manera protegiendo a su pequeño de cualquier cuestión. No quería que esa criatura sufriera un rechazo, aunque fuera de su abuelo. Por que al parecer Sasuke estaba contento con la noticia. Si no, no hubieran hecho el amor toda la noche.
Sintió las manos de Sasuke llegar hasta las suyas, tomándolas y dejándolas sobre su aun plano, pero no por mucho, vientre. Ella lo miró de nuevo a los ojos, ya que había desviado la mirada para pensar. Él le sonrió y la miró con ojos protectores.
Que trágico se veía aquello, eso hay que admitir.
— No te preocupes… - le dijo. Ella sólo sonrió con algo de incertidumbre.
— Me siento algo mal por mi padre. – dijo ella. — Es como si todo este tiempo lo hubiera engañado. – suspiró. Sasuke siguió que continuara. — Te amo… pero no sé si él lo entienda.
— Yo veré que sí. – besó la comisura de su labio. Las palabras de Sasuke sonaban tan seguras… ojala ella pudiera igualar esa seguridad, que por alguna razón no podía. Cosa rara, ya que cuando de cosas que ella quería se trataba podía llegar a ser muy obstinada y valiente.
— ¿Y cuando se lo decimos? Por que la verdad ya me canse de estar reuniéndonos y diciéndole a mi padre que no ha pasado nada.
— Oh, sí… recuerdo la vez que te habló por teléfono y tú estabas llegando al segundo orgasm… - ella lo golpeo levemente en el hombro antes de que terminara, avergonzada por aquella situación. Sasuke sólo rio.
Aquella vez había sido algo incomoda y graciosa.
Todo había sido una noche romántica, velas, luz baja… una reconfortante cama y un vaivén que volvía loco a cualquiera.
Por alguna razón su padre le había llamado, excusándose que quería darle las buenas noches.
Y vaya que tuvo buenas noches.
Pero eso no era el caso ahora, ahora tenían que ver cómo decirle sin que lo tomara muy mal.
— ¿Qué te parece si le decimos hoy? – dijo Sasuke, estacionado su cabeza en la curvatura del cuello de ella.
— Pues… - le acaricio los cabellos. — Creo que sería lo más conveniente, digo, ¿Qué podría pasar?
— Al fin… - respiró el aire fresco que estaba fuera de esa horrible cabaña en la cual habían estado los últimos meses. — Al fin hoy regresamos a casa. – dijo Kabuto, mientras relajaba los músculos de su cuello.
— Corrección. – escuchó una ruda voz detrás de él. — Regresamos mañana. – era Suigetsu.
— ¿Regresamos?- Kabuto alzó una ceja. — Eso me suena a multitud.
— Oh, ¿Es que no lo sabías? – traía consigo un recipiente con vino. Lo tomaba poco a poco, disfrutando de la cara de molesto que tenía Kabuto.
— Saber qué.
— Iré con ustedes. – dijo sonriendo.
— Nosotros no necesitamos nada de ustedes… - se defendió.
— Oh, no es que vaya con ustedes a protegerlos de algún peligro, sólo voy a atender unos asuntos a Japón en lugar de mi sempai. Aprovechare el viaje a Japón con ustedes y, no sé, quizás me quede unos días para variar en su residencia.
— ¿Qué?
— Kabuto. – la voz ronca de Orochimaru los hizo mirar hacia atrás, de donde provenía él. — ¿De que charlaban? – era una mirada recelosa para Suigetsu, quien seguía sonriendo con algo de burla en su mirada.
— Suigetsu-san me decía que viajaría con nosotros a Japón. ¿Es verdad eso, Orochimaru-sama?
— Sí, lo es. – contestó tranquilamente.
— ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! – mierda, era lo ultimo que le faltaba; que ese dientón estuviera fastidiándolo hasta en Japón.
— Tiene unos asuntos pendientes en Japón, además… será de gran ayuda cuando Akatsuki intente atacarnos.
— ¿Akatsuki? – esta vez miró algo confundido a Orochimaru.
— Me llegaron informes de que Akatsuki estará esperando nuestro regreso.
— Entonces… - miró a Suigetsu. —… Él nos ayudara.
— Sí. – se volteo a Suigetsu. — Y tengo otro anuncio, hoy partiremos.
— ¿Hoy? – Suigetsu alzó una ceja. — Pero pensé que…
— Ah, lo que pasa es que conseguí que mi piloto pudiera venir a Francia. Ya no hará falta de Zabuza se preocupe por mi llegada a Japón.
— Ya veo. – suspiró con resignación.
— ¿Sucede algo malo, Suigetsu-san? – Kabuto sonrió malvado y divertido. Ese tipo se merecía eso.
— No, que va. – Suigetsu sonrió y a Kabuto se le quitó la sonrisa del rostro. — Mientras más pronto mejor. Estoy ansioso por llegar y ver Japón.
— Perfecto. – la voz de Orochimaru sonó con algo de entusiasmo. Comenzó a caminar hacía adentro de la cabaña. — Y dile esto a Zabuza. – ordenó por encima del hombro.
— Sí, de inmediato. – los ojos de Suigetsu ocultaban algo… era más que ansiedad. Y Kabuto podía notarlo.
— ¿Qué es lo divertido? – preguntó Yakushi, no le agradó nunca ese tipo.
— ¿Umm? – fingió sorpresa. — No sé de que hablas, con permiso, le diré a Zabuza-sempai y luego alistare mis cosas. – se adentró en las sombras.
Dejó a Kabuto atrás y metió su pesada aura en un cuarto negro, donde al fondo, con unas velas encendidas a los lados de un sofá se encontraba sentado Zabuza, leyendo un viejo pergamino.
— Creo que ya lo sabe, Zabuza-sempai. – dijo suspirando Suigetsu.
— Umm…- sólo murmuró eso sin apartar la vista del pergamino.
— ¿Qué vamos a hacer?
— Mandé a Haku a avisar… espero que llegue rápido el mensaje.
— ¿Y mi misión?
— Seguirás igual. – alzó la vista al Suigetsu. — Ve y alístate para el viaje.
Suigetsu asintió y comenzó a salir.
— Suigetsu… - se detuvo al escuchar la voz de Zabuza. — Si en determinado caso ocurriera algo… me refiero a que la misión no sucediera como está planeado…
— ¿Si?
— Quiero que finjas… obedece a ese idiota hasta que tengas su confianza y cuando menos lo espere…
— Entiendo. – asintió con una sonrisa. — ¿Podre llevarme su espada, sempai?
— Sólo si con ella cortas cabezas.
— Eso pienso hacer.
— Entonces ve.
Estaban en un remoto lugar despejado. Era lo suficientemente grande como para que un avión aterrizara ahí.
Ahí se encontraban, Suigetsu, Kabuto y Orochimaru. Estaban parados viendo como un jet arribaba con maestría en el espacio.
— Juugo sí que sabe como aterrizar un avión. – comentó Kabuto, mientras veía como los motores se terminaban de apaciguar.
— Dime, Suigetsu, ¿Has volado alguna vez? – preguntó Orochimaru al muchacho de la espada en la espalda.
— Claro que sí, Orochimaru-sama. – respondió con una extraña cortesía.
— Que bueno, espero que te guste mi jet. – sonrió complacido por la forma de respeto en la cual le respondía el alumno de Zabuza. — Por cierto, ¿Traes la espada?
— Sí, Orochimaru-sama, es para protección. – dijo con la misma cortesía y esta vez tomándola del mango con respeto.
— ¿Protección de quien? – Kabuto entró a la pequeña plática con cierto recelo.
— Para protección de vosotros, claro. – dijo de manera segura. — Zabuza-sempai quería que todo saliera bien, así que me la prestó.
— Ja, parece que Zabuza no sabe que mis hombres son más que suficiente. – alardeo Orochimaru.
— Nunca está por desprovisto prevenir, señor. – argumentó Suigetsu, Orochimaru sonrió.
— Sí… tienes razón. – cerró un momento los ojos y luego lo miró con una sonrisa. — Suigetsu, muchacho, quiero hablar contigo en privado.
— Orochimaru-sama, no creo que… - Orochimaru miró algo molesto a su mano derecha. — Es que… el avión…
— Dile a Juugo que no tardaremos mucho, sólo será una charla de pocos minutos.
— Sí, Orochimaru-sama. – miró a Suigetsu. Luego a Orochimaru. — Me adelantare y subiré primero, los esperare adentro.
Ambos observaron como Kabuto se infiltraba en el avión. En cuanto lo vio subir Orochimaru miró a Suigetsu con una extraña sonrisa.
— Bien, dejémonos de juegos, sé lo que traman.
El rostro de Suigetsu se desencajó por completo. Llevó su mano a la espada; pero antes de que pudiera hacer algo Orochimaru alzó la mano quitándole importancia al asunto.
— Relájate un momento, chico.
La mirada de Suigetsu cambio a una parecía a la de un cazador al descubierto, no apartó la mano del mango, pero tampoco hizo nada. Ahora tenía una cara sería y estaba preparado para lo que sea.
— Bueno, déjeme decirle que me ha sorprendido. – sonrió con algo de arrogancia, Suigetsu.
— Lo sé…
— Y que también no soy tan joven como lo cree. – exclamo, su sonrisa la de un tiburón blanco.
— ¿Ah no? Bueno, tu edad no tiene importancia. Lo que quiero hablar contigo es más importante que eso. – Suigetsu achicó la mirada. — Sé que no vas a Japón para solucionar asuntos, tu asunto esta al frente tuyo. Soy yo.
— Es muy listo. – no cambiaba su semblante serio.
— Sí, lo soy. Pero no quiero ponerme a alagarme solo. Quiero charla sobre otra cosa.
— Pues entonces hable ya.
— Tú pareces ser un excelente súbdito. Sé que no está en tu misión hacer tratos con el enemigo, pero quiero ofrecerte algo de lo cual sé no podrás rechazar.
— ¿Y que es lo que quiere?
— Únete a mí.
— ¿Bromea, no? – desenvainó la espada, pero esto no pareció intimidar a Orochimaru. Suigetsu la descansó en el suelo. Sin soltarla.
— Claro que no. Eres un buen subordinado, pareces ser fiel, algo que estoy viendo.
— Ni loco desobedecería a mi sempai.
— Oh, vamos muchacho. Es sólo una estúpida trivialidad, toma mi oferta… además, no tienes salida.
— ¿A que se refiere?
— Puedo ordenar que te maten en este momento, todo esta sumamente calculado, ¿Si no, por que crees que Kabuto entro primero? Quería organizar a todos por si no aceptabas mi propuesta. – eso era muy tramposo.
Suigetsu miró de reojo la zona. Parecía desierta, era claro que Orochimaru mentía… pero, ¿Qué era lo que él podría ofrecerle?
— ¿Y que es lo que me ofreces? – preguntó al fin, dejando la espada en su espalda.
— Te ofrezco algo más que ser un simple súbdito… ¿Dime, acepto efectivo?
— Je, usted es muy listo…
Kabuto observaba atento por la ventana del jet. Había visto los repentinos cambios de humor de Suigetsu, todo hasta la sonrisa que cómplice cuando Orochimaru le había dicho algo. Frunció el ceño cuando escuchó la voz de Juugo.
— Orochimaru-sama quizás le ofreció trabajo.
— Ese tonto no necesita un trabajo que tenga que ver con Orochimaru-sama, es un maldito traidor.
— Quizá Orochimaru-sama lo quiera… por alguna razón u otra.
— Umm… - suspiró. — Ahí vienen.
Ambos entraron al jet. Suigetsu se sentó aparte y un poco alejado de Kabuto y Orochimaru, se puso a mirar por la ventana con una extraña tranquilidad.
— Orochimaru-sama… ¿Qué pasó? – preguntó en voz baja.
— No te preocupes ya por nada. Suigetsu esta de nuestro lado ahora.
La noche cobijaba Tokio, las calles estaban tranquilas, nada más que el viento soplaba con delicadeza sobre las calles de asfalto.
Desde el cielo la vista de la grande ciudad se hacia cada vez más placentera de lo que podía notar. Una sonrisa de satisfacción por parte de Kabuto se asomó cuando se dio cuenta que en pocos minutos estaría en casa y podría continuar con cierto asunto.
— Prepárense para el aterrizaje. – habló Juugo por el altavoz. — Por favor ajusten su cinturón.
El avión comenzó a descender lentamente, y justó cuando tocó el suelo la sonrisa de Kabuto se anchó más.
— Tenemos un pequeño problema. – la voz de un hombre con una espada vendada en la espalda sonó como el timbre de una campana en la absoluta noche.
— ¿Cuál? – respondió un muchacho de ojos cerrados en lo oscuro.
— Orochimaru regresó hoy y no mañana.
Abrió sus ojos con sorpresa y satisfacción.
— Movilicémonos, dile a Pein que hoy es.
— De acuerdo.
— Ah y Kisame… ¿A que hora llega?
— Justo ahora esta arribando en Japón.
— Oh… entonces… preparémonos.
— De acuerdo…
Sasuke estaba poniéndose la corbata mientras Sakura se encontraba sentada en la cama de la habitación. Tenía las manos juntas y un color algo blanco. Estaba nerviosa… y eso era notable.
Se había puesto un lindo traje, realmente era irónico el vestirse de una manera elegante para enfrentar algo tan trivial como su padre. Suspiró.
— Sakura. – la voz de Sasuke la hizo mirarlo. — ¿Te sientes bien? Estás algo blanca.
— Sí… - asintió.
— ¿No quieres que mejor dejemos esto para después? – preguntó sentándose a su lado y pasando su mano por su hombro. La fragancia del perfume de Sasuke se abrió paso por sus fosas nasales… le encantaba ese perfume.
— No, está bien. – sonrió. — Es sólo que… estoy algo nerviosa…
— Umm… - susurró quedamente, en sinónimo de que pensaba. Luego, casi sin que Sakura se diera cuenta sintió los labios de Sasuke sobre los suyos.
Era un besó dulce y tierno, cariñoso, sin prisas. Poco a poco recostó a la chica en la cama, acariciándole con una mano la cadera y luego el vientre. Era cálido. Sasuke sonrió. Y Sakura sonrió con él.
— Gracias. – le musitó más tranquila. El intento de Sasuke por calmarla había surtido efecto.
— Vamos… - se levantaron. — Tenemos que ir.
Sakura asintió.
El ambiente en Japón estaba algo desolado. Suigetsu miró atento los alrededores. Era claramente un lugar lúgubre, perfecto para la mafia. Se encontraban en una mansión muy bien provista, era muy grande y elegante. Los recién llegados se encontraban descansando de su viaje en la cómoda estancia de la mansión.
— ¡¿Qué?! – la voz histérica de Kabuto lo sorprendió e incluso a Orochimaru.
— ¿Qué sucede Kabuto? – Orochimaru se acercó a él.
— Orochimaru-sama… mire esto. – era una revista, una revista de novedades y quien estaba en la portada era nada menos que Sakura Haruno, sí, su supuesta prometida. Ah y no estaba sola, estaba siendo acompañada por nada menos que Uchiha Sasuke. En la portada decía: SASUKE UCHIHA Y SU NOVIA, ¿HABRAN CAPTURADO EL CORAZÓN DE ESTE CODICIADO MAGNATE?
— No puede ser. – la mirada malévola de Orochimaru se perturbó más. — Alista el auto…
— ¿Qué hacen? – Suigetsu se levantó y fue a mirar que era lo que se traían entre manos.
— Prepárate Suigetsu… tenemos asuntos pendientes que atender.
— ¿Ah si? – alzó una ceja.
— Esa mujer… - dijo furioso. — Ese idiota Uchiha me las pagara.
— Vamos… - Orochimaru llamó por su celular a alguien.
Los tres salieron de la mansión rápidamente.
En la revista se leía: "Rumores dicen que el Uchiha sentara cabeza y que es posible que su herencia quede a manos de su amada novia… claro que sólo son rumores apresurados de esta pareja de cuatro meses…"
El auto se había detenido justamente enfrente de la casa del padre de la chica. Sakura miraba nerviosa le puerta, mierda, realmente se sentía nerviosa. Joder, y no era como si este fuera un estúpido examen de la universidad, que gracias a dios ya había pasado, no… era algo personal y familiar. Cosa que en lo que respectaba a Sakura… su familia quedó abatida hasta el fondo con la inesperada muerte de su madre.
— ¿Sakura? – la voz de Sasuke la hizo volver en si. — Amor… ¿Te sientes bien?
¿Amor? ¿Había escuchado bien? Oh, dios, Sasuke era tan tierno.
— Sí, Cariño. – dijo con una voz dulce y Sasuke sonrió de lado.
— Te amo… no importa lo que pase. – y se acercó a ella, le dio un casto beso en los labios. Intentó separarse pero Sakura se lo impidió, ella lo tomó del cuello y le dio uno mucho más pasional y largo.
— Yo también, Sasuke-kun. – se tomaron de la mano por un momento y luego cada quien bajó del auto.
Ambos suspiraron, si el padre de Sakura era tan celoso como la chica le había contado… entonces esto se pondría bueno.
Llamarón a la puerta y en cuestión de segundos un hombre de edad suficiente les abrió la puerta. Le sonrió a su hija, pero cuando vio al pelinegro su mirada cambio a una sería.
— Sakura, hija, ¿Sucede algo? ¿Por qué te acompaña este joven?
— Venimos a visitarte, papá.
— ¿Ah si? ¿Ambos? – miró de reojo a Sasuke.
— Sí… - contestó la chica.
— Oh, pues… pasen. – entraron. La casa no estaba precisamente limpia. — Disculpen el desorden, últimamente he tenido mucho trabajo en la oficina de policía y no he tenido tiempo de atender la casa. Pero dejemos eso para después… digan, ¿Qué ocurre?
Sakura y Sasuke quedaron en silencio… no sabían como empezar esto.
— Sakura y yo nos casaremos. – fue como una bomba en terreno virgen. ¿Casarse? Sakura miró a Sasuke con una cara desencajada; pero al ver como Sasuke le sonreía ella también lo hizo.
— ¡¿Qué?! – el señor Haruno se puso de pie. — ¡Sakura, hija, él bromea de seguro!
— Bueno… - se sonrojó. — La verdad es…
— ¡¿Cómo?! – su mirada se volvía histérica, un miedo irracional se enterró en su pecho. Esto no era cierto… no, no podía.
— ¡¿Y tú con que derecho crees que puedes hacer eso?! – se dirigió a Sasuke visiblemente histérico.
— Por que ella y yo somos novios; y espera un hijo mío – se defendió Sasuke, ocultando detrás a Sakura como precaución al ver a su padre furioso.
— ¿Q-que? – comenzó a temblar… ¿Un nieto? ¿Sakura esperaba un hijo de… él? ¿Y quien era él?
— Como… como es que… - se puso pálido. No, no podía ser cierto… ella nunca sería feliz… y él sabia por que. — ¿Quién eres?
— Uchiha Sasuke… - contestó seco, mientras Sakura mirada estática todo aquello.
— ¿Uchiha… Sasuke? – se llevó las manos a la cabeza, tapándose los oídos en busca de razón. Dios mío, conocía ese apellido, él estuvo presente en el caso de la extraña muerte de los señores Uchiha. ¡Por dios! Él era el heredero de una enorme fortuna empresarial… ¿Por qué un magnate como Uchiha Sasuke se había fijado en su hija?
Habiendo miles de mujeres en Japón… ¿Por qué fijarse en ella, a quien el futuro le esperaba una terrible agonía? Cielo santo… era un monstruo.
— Papá, por favor, no te lo tomes así… - era la voz de su hija, estaba triste… Oh, ojala la tierra se lo tragara ahora mismo. — Yo lo amo y él me ama a mí. – dijo ella, intentando sonar valiente, pero el caso era que realmente estaba muy nerviosa; y su padre lo notaba… mierda, maldiciones, no tenía por qué estar temblando de conmoción, ella no era la mala aquí, no… era él… su padre… el que se supone que debía protegerla de los hombres malos. Él era el malo de la historia, no ella.
— Señor, le juró que haré a Sakura feliz… a ella y a mi hijo.
¿Hijo? ¿Su nieto?
El pecho le dolió más… por dios, no sólo había condenado a su hija, sino también a su nieto. Realmente era un monstruo.
— Ay, Sakura… - las lagrimas se le comenzaron a escapar de sus ojos. La chica y el Uchiha se quedaron paralizados. Ese hombre lloraba, como un niño pequeño. — Hija, hija mía. – se abalanzó hacia ella y la abrazó con fuerza, sin llegar a hacerle daño. — Lo siento… lo siento mucho. Soy un monstruo, soy un monstruo. – decía mientras lloraba y se aferraba a su hija.
— No papá, no digas eso. – estaba muy confundida, pero a la vez tenía más que conmoción en su pecho, no entendía por que su padre pedía disculpas.
— Lo siento, mucho, hija. Lo siento mucho, Uchiha Sasuke. – dijo mientras abrazaba a su hija.
— Señor, por favor, no tiene por que…
— ¡No, sí tengo! – se separó de su hija.
— Papá… no es para que te pongas así.
— ¡¿Qué no lo entiendes, Sakura?! ¡¡Soy un monstruo!!
— No, claro que no. Eres el padre más bondadoso… el mejor, el mejor. – dijo desesperada al verlo llevarse las manos a la cara, intentado ocultarse las lagrimas.
— No, no lo soy… perdóname, hija… perdóname.
— Pero por que… ¿Qué es lo que habría de perdonarte? – dijo asustada.
— Esto… - una cuarta voz apareció al mismo tiempo que la puerta se abrió con fuerza.
Entraron a la casa diez hombres, armados todos y enfrente de ellos se encontraba nada menos que Kabuto, traía un revolver en sus manos y apuntaba a Sasuke con discordia.
— ¡¡Señor Kabuto!!- el padre de Sakura gritó sorprendido. Los hombres rodearon a la pareja y al padre de la chica.
— Sakura, no te apartes de mí. – le habló Sasuke a su oído, intentando calmarla. Se veía que estaba asustada.
— Sí… - asintió.
— Así que… ¿Uchiha Sasuke? – llamó Kabuto a Sasuke, mientras se acercaba a la pareja y los demás apuntaban recelosos con sus armas a Sasuke. — Sakura, querida… ¿Esta es la forma de recibir a tu futuro esposo?
Sasuke frunció el ceño… ese tipo tenía pinta de loco.
— ¿Está loco? Yo no tengo ningún compromiso con usted. – se defendió, no sin apartarse de Sasuke, ya que él la tenía sujeta de la cintura.
— Umm… - miró furioso la mano de Sasuke que estaba posaba en la cintura de la chica. Luego se volteo a Kanji, quien estaba rodeado y estaba contenido por sus hombres. — Kanji, amigo, ¿No me digas que en todos estos meses no le dijiste nada?
— ¿Cómo? – Sakura volteo a ver a su padre. — Papá… ¿Qué quiere decir?
— Yo… - bajó la cabeza. Los hombres que lo sujetaban miraron atentos a Kabuto. Kabuto sólo negó divertido. — Lo siento, hija.
— Oh, ya veo… - Kabuto se volteo a Sakura. — Sakura, parece que tu padre nunca tuvo la decencia de decirte una gran verdad.
— ¿Qué verdad?
— Tú estás comprometida conmigo, fue algo que decidimos hace tiempo ya. Tú a cambio de su vida… ¿No crees, que es un trato justo?
— Papá… - Sakura miró a su padre, quien estaba llorando. No podía creerlo.
— Lo siento, hija… hace tiempo, en una misión a los muelles, el maldito me engaño y termine por aceptar un maldito trato. – escupió al fin.
— Papá… - se llevó las manos a la boca sin poder creerlo. — ¿Cómo pudiste?
— ¡¡Sakura, lo siento, lo siento mucho, hija!!- gritó desesperado, su hija lloraba, lloraba por su culpa.
— Sakura… shh, tranquila. – Sasuke acariciaba su cabello. No sabía como actuar, todo esto era mucho más de lo que había imaginado.
— Bueno, bueno… tampoco es para tanto. – una voz de serpiente asomó su presencia. — Son sólo negocios, linda, no tienes por que cargársela a tu padre.
Los ojos de Sasuke se abrieron con completa sorpresa, ese sujeto, el que hablaba… era…
— Orochimaru. – masculló entre dientes.
— Oh, Sasuke-kun. – saludó de manera hipócrita. — Que grata sorpresa.
— Tú… tú estás detrás de esto, Orochimaru. – acusó.
— ¿Yo? Oh, claro que no… es asunto de Kabuto lo de la chica.
Detrás de Kabuto llegó Suigetsu, mirando con atención la escena. Sonrió, esto parecía ser muy entretenido y dramático.
— Entonces por que estás aquí. – replicó Sasuke, esto no parecía ir para bien.
— Ah, pues me entere por ahí de que tu empresa iba bien y que… ah, no sé… ¿Pensabas sentar cabeza?
— Eso no es de tu incumbencia. – siseo.
— Oh, por supuesto que sí. – exclamó. — Jure que algún día te haría pagar por haberme desechado de esa manera… ¿Qué mejor manera de vengarme si no es aquí, enfrente de tu novia?
— Eres un bastardo.
— Por favor… ya te lo dije, son sólo negocios.
— Bueno, ¿Por qué no mejor a lo que vinimos? – dijo harto Kabuto.
Sasuke aferró más a Sakura, ella se agarró con fuerza de su ropa.
— Sasuke… - musitó asustada.
— Tranquila, cariño… todo estará bien. – le susurró.
Los hombres comenzaron a acercarse más.
— Está bien, Sakura, ven. – Kabuto ordenó, pero ella sólo se aferró más a Sasuke. — ¿No? Bueno, entonces usare la fuerza bruta. – volteo a ver a sus secuaces. — Tráiganla.
Y los hombres se fueron contra ella, Sakura cerró los ojos, Sasuke se fue contra ellos y la pelea comenzó. Un revuelo y alboroto se armo.
— No permitiré que le hagas daño a mi hija. – el padre de la chica saltó sobre Kabuto, pero este ni se inmuto, sólo alzó el arma y…
— ¡¡PAPÁ!! – Sakura gritó aterrada al ver a su padre en el suelo. Corrió hacía él y lo inspeccionó. Estaba muriendo.
— Sakura… - logró llamarla. — Lo… sien-to…
— Papá… - las lágrimas se derramaban sobre el rostro de su padre. — No, por favor, no.
— Te quie-ro. – y cerró los ojos.
— ¡¡Papá!!
— Ven, querida, se está haciendo tarde. – Kabuto la tomó por un brazo, ella comenzó a forcejear.
— ¿No piensa ayudar, Orochimaru-sama? – preguntó Suigetsu.
— No, vayamos al auto. – dijo algo aburrido, ambos se retiraron.
Mientras, Sakura logró golpear fuertemente en la cara a Kabuto. La mejilla derecha se le hinchó rápidamente por tan fuerte golpe.
— Oh, tienes buen puño querido, lastima que yo tenga un arma. – colocó el arma en su cuello y ella se tensó. — Bien, así está mejor, ven, vámonos.
Quitó el arma de su cuello y comenzó a arrastrarla.
— ¡Sakura! – Sasuke apareció después de haber acabado con los diez hombres, que sorpresivamente no pudieron acabarlo ni con sus armas, había sido muy rápido.
— ¡Sasuke! – gritó desesperada.
Sorprendió a Kabuto con un fuerte golpe en la cara y con otro le arrebató el arma de la mano, tumbó a Yakushi de una patada. Sakura se abrazó a él.
— ¡Sasuke!
— Tranquila… estoy bien.
— Eso es lo que crees. – un hombre colocó un arma en la espalda de la chica, Sasuke se tensó al sentir cómo a él también le colocaban una.
Kabuto se levantó del suelo.
— Idiota. – masculló enojado. — Traigan a la chica.
Los hombres le arrancaron a Sakura de su lado.
— ¡¡Sasuke!! – gritó fuertemente.
— ¡¡Sakura!! – quiso detenerlos pero la voz se le fue de la garganta al momento que sintió el fuerte golpe en su nuca, rompiendo el bate con el que lo habían golpeado.
— ¡¡SASUKE!!
— Llévensela de aquí. – ordenó, y los hombres ya hartos sacaron una jeringa de quien sabe donde y le inyectaron un extraño calmante.
— ¡¡Sasuke!! – seguía moviéndose, Sasuke se abalanzó hacía atrás y se recargó contra la pared, mareado y con la vista algo borrosa.
— Sa-Sakura… - musitó.
— Sa-Sasuke…- la droga hizo efecto y los hombres comenzaron a llevarse por la puerta trasera.
— Vaya, vaya… parece que no pudiste salvarla, eh, Uchiha Sasuke. – se burló de él.
De alguna manera u otra salió de su estado de mareo y se lanzó sobre Kabuto, Kabuto lo recibió y comenzó a pelear contra él.
Fuertes golpes le fueron propinados a Yakushi, y justo cuando Sasuke logró arrebatarle el arma para acabar con él… un disparó opacó la ira de Sasuke.
Abrió los ojos sorprendido al sentir el fiero dolor que desprendía su pecho. Sintió un fuerte mareo y cayó al suelo casi sin aliento. Las fuerzas comenzaron a escapársele.
Kabuto volteo al frente y miró a Orochimaru, de pie y con un humor ya harto.
— Suficiente. – dijo harto.
Kabuto se levantó.
— Aun sigue vivo.
— No por mucho.- apuntó de nuevo…
Alistó el arma… pero…
— ¡Ah! – soltó el arma que traía al ser presa de un nuevo disparo.
Las ventanas se rompieron para darle paso a cinco hombres, todos con trajes negros y nubes rojas en ellos.
— Akatsuki. – musitó Kabuto.
— ¡Orochimaru-sama! – los hombres de Orochimaru aparecieron justo a tiempo, disparando a diestra y siniestra.
— ¡Akatsuki, no dejen ninguno vivo! – gritó un tipo alto.
— Mante a Orochimaru y a su mano derecha. – ordenó otro, de pelo negro y amarrado en una coleta. Todos los Akatsukis traían mascaras.
— ¡Orochimaru-sama! – Kabuto lo miró y él sólo se mordió el labio.
— Vámonos.
En medio del tiroteo y alborotó que los akatsukis estaban causando… se encontraba en el suelo, herido y abatido Sasuke.
Sentía el flujo cálido de su sangre que emergía de su pecho. Los parpados se le cerraban poco a poco y casi no podía ver muy bien lo que pasaba. Los sonidos se le hacían lejanos, como tristes ecos en el cañón más grande.
Sintió que alguien se le acercaba, pasos sordos. Un tipo de traje negro y nubes rojas se le acercó en medio de todo el alboroto. Se puso a su altura y pareció mirarlo atentamente. Poco a poco se quito la mascara y una mirada triste se asomó en los ojos de aquel hombre.
— Sasuke…
— Itachi…
-
-
Hola hermano… hacía mucho tiempo que no te veía.
Continuara…
Jeje, bueno, lo dejare ahi... espero que sea de su agrado. Ok, entonces esto nos deja con una pregunta.
¿Merece un comentario?
Yume no Kaze.
