¡Hola! Espero que la estén pasando bien y que se la hayan pasado genial en la navidad y año nuevo, la verdad es que yo si, me tome unas pequeñas vacaciones pero aquí estoy de nuevo. Aquí esta el capítulo once, espero que les guste, espero seguir con su apoyo este año que comienza y gracias de todo corazón a todas esas personas que se toman un tiempito para leer mi fic, pero en especial Jana Evans, Jamie Black 5, Hermione granger de potter, arelli-black, pekelittrell. Nada de aquí es mío. Gracias de antemano, espero que lo disfruten...
NO ES TAN FÁCIL PERDONAR
Si tú supieras lo que yo sufrí por ti
Teniendo que olvidarte sin saber porque
Y ahora me llamas, requieres ver
Me juras que has cambiado y piensas en volver
Sino supiste amar, ahora te puedes marchar.
(Luis Miguel – Ahora te puedes marchar)
Capítulo 11.
Era un departamento muy chico, la sala consistía en un silloncito, un libro muggle titulado "Como cazar a un hombre" que servia como reemplazo de la plata trasera, una mesita de madera muy rustica, una televisión muy grande y antigua que servia como mesita para una mas pequeña también antigua. La cocina-comedor consistía en un pequeño refrigerador casi vació, una mesa y cuatro sillas de plástica, un lavatrastes lleno de platos con sobras de comida, cucharas, vasos, sartenes, etc.
En el cuarto de baño había un varter descompuesto, una regadera medio oxidada. La recamara se encontraba al fondo y al lado del hediondo baño, había una cómoda, sobre ella se encontraban cremas, maquillajes, perfumes baratos, y sobre este se veía pegado a la pared un espejo opaco. Todos lo cajones se encontraban abiertos con la ropa de fuera, y tirada por todo el cuero. Al fondo se veía una camita individual destartalada, y al lado una ventana que permitía observar una calle que en pocas palabras era un lugar de mala muerte.
Por ella se asomaba una joven mujer, miraba hacia la nada, solo pensaba en como salir de esa inmundicia, ella merecía algo mejor, no sabia como su miserable padre había perdido la pequeña fortuna familiar, pero si entendía como su madre había abandonado el barco dándose a la fuga con un tipo mas joven que ella, así que ella, siendo solo una adolescente se había tenido que hacer cargo de un padre alcohólico y pobretón. Siempre daba las gracias porque el "viejo miserable" había muerto hacia dos años.
-Estoy harta de todo esto, de solo ver este cuchitril que llamo casa ma dan ganas de vomitar. Sabes, no entiendo porque todo me sale mal, mi vida siempre ha sido un asco y estoy harta de eso, harta de recibir limosnas, harta de producir lastima. Si te das cuenta esa estúpida siempre queriéndome hacer sombra. En Hogwarts yo no era mala, y era la mas hermosa, la que tenia mejor cuerpo, pero no, la mojigata esa creyéndose superior- la mujer dio un suspiro y recordando en sus memoria viejos tiempos –y después me lo quito a él¿Por qué lo hizo la zorra?, él era mi oportunidad de dejar a ese "viejo miserable". Guapo, simpático y lo más importante, rico. Sabes, éramos la pareja perfecta, basaba excelente, y sus manos nunca estaban quietas- soltó una carcajada –y ella lo destruyo todo, me vio feliz, y la my egoísta hizo todo hasta que lo aparto de mi- se volvió hacia la cama y se sentó en ella, recargo la espalda en la cabecera –y después esa sin personalidad decide seguirme a la escuela de Medimagia para seguir destrozándome la vida, frustrándome hasta que logro que me sacaran de la escuela. Sabes Caralampio, en esta vida todo se paga, y esa zorra va a pagar todas las que me hizo, quiero que sufra más, que nos vea felices, mientras ella esta destruida. Solo es cuestión de tiempo Caralampio para que yo sea la señora Potter, y que Lilian Evans sepa que fue su error meterse con Verónica Tonton.
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El apartamento era pequeño, pero acogedor, por todas partes se podían ver objetos alusivos al Quidditch y a los Tornados de Tutshill. En la sala había dos sillones mullidos, una grande y el otro mediano, ambos color negro, una mesita de centro de madera, un amplio mueble en el cual se podían ver una televisión, estereo y al otro lado una estantería de libros. Lily se quedo impresionada al verla, todo armonizaba, era...
-Muy al estilo muggle¿no crees?- dijo Lily mientras se acercaba a la estantería, hizo el amago de agarrar un libro, pero no lo hizo.
Gerard, que había seguido todos sus movimientos sonrió con sus comentarios, y se amplio mas con aquel movimiento.
-Pues si, mon père era brujo e inglés, de Tutshill, y mon mère muggle y francesa, de Lyon- Gerard se acerco a ella por la espalda y le dijo al oído -¿te gustan los libros?- Lily dio un respingo, Gerard tomo su mano y la guió a la estantería –puedes agarrar todos los que quieras, recuerda que esta de ahora en adelante también es tu casa.
Lily, que era un manojo de nervios, solo atino a asentir con la cabeza. ¡Merlín¡Ese hombre la ponía nerviosa¿Cómo no? Era guapo, buen cuerpo, inteligente... ¡Merlín!
Estaban muy cerca y Gerard podía oler su piel aromatizada con crema olor frambuesa¡Merlín! Era toda una hermosura, su cabello rojo pasión, sus ojos verdes brillantes, tan expresivos, su voz tan sensual, y ese cuerpo de diosa. Se alejo de ella¡Él no era un acosador!
-Ejem... Lily, vamos a que te enseñe el resto del departamento. Lily estaba completamente colorada y sin voltearse asintió.
El resto del departamento era muy hogareño, la cocina, el comedor. Tenia dos recamaras, la de Gerard era una rara combinación de entre muy juvenil y muy viril. Tenía una enorme cama, una cómoda antigua. En una esquina un gran póster de los Tornados de Tutshill, y un baúl con una escoba y varias túnicas celestes. En la otra esquina un enorme closet.
La otra habitación era hermosa, hasta el fondo había una cama matrimonial, a su izquierda una cómoda, sobre ella descansaba un gran espejo, mas allá había un gran closet, a la derecha un pequeño estante de libros y un escritorio, y en la esquina un silloncito y sobre de el un enorme oso de peluche.
-¿Qué... que significa?- tartamudeo Lily.
-¿Qué significa? Un osito para ti- Lily se giro para verle la cara, Gerard la tomo de los hombros -¡Bienvenida a casa Lily! Quiero que me pidas todo lo que necesites para que también la sientas tuya- dijo Gerard con esa sonrisa que podía derretir todo a su alrededor.
-Muchas gracias Gerard, yo...- Lily sintió como su vista se nublaba y se sintió ligera, pero un ángel de acero le impidió dar contra el suelo.
Gerard la tomo en brazos y la deposito en la cama. Lily entreabrió los ojos y le sonrió débilmente.
-Lo siento Gerard, yo...- dijo Lily en un murmullo.
-Lily¿te sientes mejor?- pregunto Gerard muy preocupado. La pelirroja cerró los ojos, suspiro y asintió lentamente.
-Ya se me esta pasando el mareo- dijo Lily con voz trémula, y abrió los ojos de repente –lo siento mucho, yo...
-¿Qué sientes, Lily? Yo soy el que lo siente, viajas desde Londres a Lyon, y en vez de traerte a descansar te doy un tour por la ciudad, lo siento.
-Gerard, en serio, no pasa nada. Disfrute mucho el paseo, solo Londres en estos momentos esta un poco estresante, pero no pasa nada.
A Gerard la miro con suspicacia y luego le sonrió.
-D'accord, petite, quiero que vengas a ver mi lugar favorito.
A Gerard le brillaron sus ojos azul cielo y le tendió la mano y Lily la acepto. Ambos salieron de la habitación y se dirigieron a la cocina donde se encontraba una puerta, la cual daba paso a una pequeña terraza con dos mecedoras. Lily le soltó la mano y se acerco al barandal para ver la ciudad. Gerard se le acerco.
-Si, se que ahora se ve tan solo un montón de casitas, pero tienes que verlas en la noche.
Lily cerró los ojos y sonrió al sentir como el aire le daba en la cara, si, era un lugar maravilloso para comenzar de nuevo.
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Espero que les haya gustado el capítulo once. Espero que me dejen comentario por favor, pues con ellos me permitirán que mejore. Pronto se revelara más misterios que han desatado todo. Esperen muchas sorpresas...
