Al fin algo de acción XD

Capítulo 11

POV Peeta

No podía dejar de mirarla a los ojos. Sentía su pecho subir y bajar chocando con el de ella.

Katniss lo miraba con curiosidad, como si tratara de descubrir algo.

Sus caras estaban a centímetros de distancia, no sabía bien en qué momento y cómo esto había ocurrido, solo podía concentrase en ese magnetismo que lo invitaba a acercar más su rostro.

En un momento bajo la vista a sus labios, perfectos, entreabiertos, invitándolo a probarlos. Sintió un calor abrazador recorrerle el cuerpo. Al levantar la vista pudo verla aguardando por su próximo movimiento.

Quería besarla, pero algo dentro de sí mismo le decía que al hacerlo no habría marcha atrás, caería en sus brazos, nuevamente en sus juegos. *No más juegos*, se dijo mentalmente y sin más se alejó.

Katniss lo miraba con la respiración aún agitada. Se voltio para evadir sus ojos, no quería seguir viéndola. Sin decir una sola palabra salió de la casa y corrió sin rumbo fijo.

Llego a la orilla del bosque, sintió ganas de adentrarse y alejarse de todo, pero sabía que podría perderse y después de los primeros juegos, el frio de un bosque no era una opción.

Se sentó en la raíz saliente de un árbol y descanso la cabeza en el tronco.

¿Por qué? ¿Por qué sentía esa necesidad de ella? Había pasado mucho tiempo, y aún sentía ese deseo casi irrefrenable de tocarla, de querer besarla, de respirar su aliento y pegar su cuerpo al de ella.

-¡Maldita sea!- Grito.

Lo mejor sería decirle que se fuera, ella misma había dicho que podía cocinar y bañarse en casa de Haymitch, aunque esto conllevaría a quedar como un completo imbécil, pues el mismo había insistido en que se quedara en su casa.

La ignoraría, esa era la única opción, ignorarla y arreglar los desperfectos de su casa para que se fuera lo antes posible.

Se quedó un tiempo recargado en el árbol con los ojos cerrados cuando escucho un canto. Un Sinsajo se había posado en la rama de un abeto cercano y lo miraba mientras cantineaba.

Esto era imposible, ahora sentía que lo espiaban.

Se levantó de mala gana, sacudió la tierra de su pantalón y tomo su camino a casa.

Al llegar entro en silencio para evitar toparse con Katniss.

Al subir las escaleras se percató que la puerta de la recamara de la joven no estaba completamente cerrada, y podía distinguir una silueta por el pequeño espacio abierto. Trato de ignorarlo, pero cuando estaba por retomar su paso a su cuarto, vio otro movimiento.

Sin hacer ruido se acercó y miro por la pequeña rendija que se había formado en la puerta.

Lo que vio no podría olvidarlo jamás.

Katniss estaba en ropa interior frente a la cama acomodando lo que parecía ser su ropa o cosas personales.

El corazón se le acelero, sintió la sangre subir por su cuerpo hasta su rostro.

La ropa interior de la joven era color piel, pero de encaje, cosa que jamás hubiera imagino, y su sujetador a juego parecía hecho del mismo material. Daba la impresión de que estaba desnuda.

De repente se percató de lo que estaba haciendo y de la excitación que esto le estaba provocando y sintió que ya no podía más. Casi corrió a su habitación y azoto la puerta.

*¿Qué estaba haciendo?, ¿Qué me pasa?* -¡Maldición!- Grito de nuevo y puso sus manos a ambos lados de su cabeza.

Se dejó caer en la cama y de un momento a otro escucho unos toques en su puerta.

-Peeta… ¿Estas bien?-

Se sentó de golpe y miro la puerta, sin responder.

-Peeta si ya no me quieres aquí, dímelo, no pasa nada, puedo entender que mi presencia te sea desagradable- escucho decir a Katniss.

Se paró y abrió la puerta de golpe, cosa que provoco un sobresalto en la joven.

-¿Por qué estás aquí?- Dijo sin más.

Katniss lo miraba a los ojos, parecía asustada, la observó tragar duro y responder: Te escuche gritar, y pensé que quizás necesitarías ayuda.

-No necesito tu ayuda- contestó tajante.

La joven frunció las cejas y dijo: Perfecto, no volveré a molestarte. Y mejor regreso a mi casa, parece que mi presencia comienza a perturbarte.

Ahora sí exploto, la tomo de la muñeca, la jalo y casi gritando dijo: -¡Tú no me perturbas! ¡Ya ni eso causas en mí! ¡O es que a tu orgullo le cuesta tanto entenderlo! ¡A mí tu presencial me da igual!-

Katniss se zafo de su agarre para contestar: -¿A sí? ¿Entonces por qué gritas? ¿Por qué pareces huir cuando me tienes cerca?-

-¿Yo huir? ¿Qué me dices tú señorita escape? Dejando el 12 sin despedirte, y regresando 3 años después- Contesto ya iracundo.

-Por última vez, ¡si me despedí!, ¡quizás no de ti, pero de los demás sí!- grito Katniss.

Peeta la miro con odio, un odio que podía confundirse fácilmente con deseo. Repaso su cuerpo que ahora estaba cubierto por un vestido de botones. Parecía mal abrochado, como si se lo hubiera puesto a prisa.

-Sabes… para no afectarte, miras mucho- dijo la joven con las mejillas rojas, la frente algo sudada, el rostro fruncido y la respiración agitada-

No pudo más, no quiso aguantar más. Sin decir palabra la jalo dentro de su cuarto, cerró la puerta, la pego contra ella y la beso…