Hi! Como han estado? Yo bien... creo. Alguna vez les ha ocurrido (mas a los escritores) que su imaginación solo rinde frutos en momentos de estrés ? A mi sí y estoy pasando por esos momentos ahora. Mi bloqueo mental cede solo durante clases y es horrible estar imaginando cosas en lugar de prestar atención Aunque a diferencia de otras veces, ahora no duermo en clases Yay! Y a pesar de distraerme entiendo con mas facilidad los temas. Ojala pueda seguir así hasta fin de año XD
Creo que la próxima vez que actualice sera de aquí a dos semanas, así que espero sean pacientes? XD
Ahora las buenas noticias? Tengo otra B-reader! Ahora son dos grandes personas las que se encargan de corregir y dar decencia a este fanfic en cuanto a gramática y redacción. Estos muy agradecida a ambas! Alia Inverse por ser mi Beta desde un principio y CheshireBear por ser mi nueva adición como B-reader especialista en escenas yaoi. En serio muchas gracias! =D
El manga y sus personajes le pertenecen a Tadatoshi Fujimaki. Solo la historia me pertenece a mi.
Capitulo IX
Palabras sin recuerdo
Kagami P.O.V.
Esa noche no pude dormir.
El día anterior me había despertado cerca de las cuatro de la tarde debido al hambre y aunque estaba dispuesto a cocinar, Kuroko se había encargado de hacerlo (no tengo idea de cómo con solo un brazo móvil). Sus habilidades culinarias no eran muy sobresalientes, pero me conformé con huevos sancochados. A mí me tocó hacer la cena, y a pesar de que parecía que todo había vuelto a la normalidad entre nosotros… evitábamos cruzar la mirada.
Hoy en la mañana todo parecía indicar que iba a ser un buen día. Lo hubiera sido, si no fuera porque comenzó a llover inesperadamente. Estaba por proponerle a Kuroko ir a pasear por el parque de cerca del apartamento para ver si había niños jugando, pero el plan no resultó. Sin embargo, aún con lluvia y un poco de truenos tenía que salir a hacer la compra.
-Voy contigo, Kagami-kun -ese fue su único aviso antes de que me siguiera.
Compré comida suficiente para la semana siguiente y Kuroko aprovechó para comprar, al parecer para su estancia en la clínica. Parecía que se estaba tomando su situación con mucha calma. Me estaba mintiendo.
Al salir del supermercado, todavía seguía lloviendo. Yo llevaba en una mano el paraguas y en la otra las bolsas de comida. Kuroko tenía su propio paraguas, pero también cargaba algunas bolsas. No intercambiamos palabra, pero comprendíamos la situación sin necesidad de ellas. Kuroko tomó de mi mano el paraguas y a cambio me dio sus bolsas para que las llevara. Ambos caminamos bajo la lluvia, bajo un solo paraguas.
A pesar de que el clima no era el mas indicado para pasar la tarde fuera de casa, hicimos el recorrido lento, yo debatiéndome sobre qué clase de conversación iniciar con mi sombra, y él… no tengo ni idea de lo que pensaba.
-Kagami-kun -Él fue el primero en romper el silencio.
-Hai -le respondí.
-Me gustaría ir al parque de la otra vez -comentó con la cabeza gacha.
No le contesté, pero guie el camino.
Estaba lloviendo, cualquier persona bajo la lluvia se resfriaría de no estar bien abrigada, y aun así… fueron risas las que nos recibieron al llegar a la pista. Cinco niños, no, seis niños jugaban mini-partidos de baloncesto bajo la lluvia en dos equipos. Lo primero que se me ocurrió fue llamarles la atención, pero Kuroko se me adelantó (aunque ignoraron su presencia) así que nos acercamos a ellos.
-Yo que ustedes los dejaría jugar –nos sorprendió en el intento una voz detrás de nosotros.
Era una mujer.
-¿Es usted su madre? –pregunté.
Ella no contestó, pero paseó la mirada hacia los niños.
-Si es así debería detenerlos -se escuchó otro trueno, pero parecía no afectarles en lo más minimo- Bajo esta lluvia solo conseguirán enfermar.
La mujer sonrió y se acercó a nuestro lado.
-Solo tienen permitido jugar los fines de semana -comentó- El resto de los días tienen clases y tras ellas se van directos a casa -fijó la mirada en uno de los jugadores más pequeños que llevaba un gorro cubriéndole la cabeza- Les apasiona el deporte, no puedo impedirles algo tan sano.
¿Sano?, me pregunté. No tenía nada de sano el que niños jugasen baloncesto en este clima.
Pero sorprendentemente Kuroko asintió levemente ante el comentario de la mujer, ¿dándole la razón?
-¿Y si se resfrían? -hice otra pregunta, dirigiéndola ahora a ambos.
-Estarán bien -me reconfortó la mujer- Aunque enfermen, ya se curarán -aseguró- Si se trata de algo que los apasiona tanto, nada los detendrá -sonrió- Después de todo… eso es lo que distingue a los verdaderos jugadores, ¿cierto? -cruzamos miradas.
Era una mujer alta de cabello castaño claro, casi rubio y ojos azules. Parecía muy joven para ser madre y aun con ello se encargaba de los niños. Llevaba un vestido celeste de manga larga y se cubría de la lluvia con un paraguas negro. Era una mujer simpática, tuve que admitir.
-La lluvia ya termina -comentó la mujer.
Y dicho y hecho, comenzó a calmarse. Primero la lluvia, poco después los truenos. El cielo se mantenía gris, pero la mujer dejó de cubrirse con el paraguas y miró hacia el cielo.
Sus ojos no eran azules, sino celestes.
-¿Ustedes también venían a jugar?- preguntó, dándonos la espalda.
No contesté, pero Kuroko afirmó con la cabeza. ¿Quería jugar?
-Ya veo -contestó sonriéndonos dulcemente. ¿Cómo había sabido que Kuroko había dicho que sí?- En ese caso, les deseo lo mejor -caminó hacia el grupo de niños quienes se detuvieron al sentir que se aproximaba.
Todos los pequeños se alegraron y sonrieron ante su llegada, solo uno de ellos parecía no estar afectado, pero…
-¡Mami!- el menor se lanzó inmediatamente a sus brazos. Aunque mojado y sudoroso, la madre lo recibió más que complacida.
No había lugar para nosotros en aquella escena. No le encontraba sentido a nada de lo ocurrido.
-Van a estar bien, Kagami-kun -habló Kuroko a mi lado.
Y después de varios intentos fallidos cruzamos miradas.
-Kuroko… -comencé a decir.
-Volveré a jugar Kagami-kun -dijo seriamente- Volveré a ser tu sombra.
No puedo dormir.
Y Kuroko parece hacerlo sin ningún problema.
Hasta ahora me he preguntado por qué estoy aquí. Y por 'aquí' me refiero a apoyado en el marco de la puerta de la habitación de mi sombra.
Kuroko duerme, boca arriba sin moverse. ¿Como es que su cabello termina entonces tan despeinado en las mañanas? Su respiración es tranquila y aun así su rostro luce un poco incomodo. ¿Será de dolor?
Paseo mi mirada por la habitación y espío el cuaderno en su cómoda. El maldito diario que tiene la culpa de todo. En él están escritos los pensamientos más íntimos de Kuroko, su impresión de sí mismo y de los demás. En él estoy descrito yo, en él están escritos sus pensamientos sobre mí.
'Taiga'
Solo una vez leí en él mi nombre.
'Kagami-kun'
Muchas veces resuena en mi mente su forma tan particular de llamarme.
-Con solo tu escritura me diste a entender lo que piensas de mí –murmuro entre dientes, volviendo mi mirada hacia él. Camino lentamente, adentrándome en la habitación- Por qué tenía que ser de esta forma –pregunto en voz baja, deteniéndome en un costado de la cama- Deberías ser más directo y decir las cosas como un hombre -le resondré.
-Kagami-kun…
Me asusto, sobresaltado y cuando vuelvo en mí me doy cuenta de que me he escondido detrás de la puerta del baño, ¿como he llegado hasta ahí?
-Kagami-kun… -dice de nuevo- Kagami-kun –prosigue.
Conclusión: habla en sueños.
Camino sigilosamente de nuevo hasta un lado de la cama. Kuroko no se ha movido, pero su respiración se ha vuelto un poco más rápida y con su mano buena fruncía con un poco de fuerza la sábana.
-Kagami-kun –susurró una vez más.
¿Era correcto seguir allí?
.
.
.
.
.
Toda idea en mi mente desapareció con sus palabras.
-Me gustas… Kagami-kun -sonrió en sueños.
.
.
.
.
.
Quedé petrificado, poco después me sonrojé y con ello sentí mi temperatura corporal subir a más no poder. Aquella expresión, aun dormida, aquella sonrisa aun en sueños. ¿Qué estaría soñando, conmigo?
Desaparecí rápidamente de la habitación hasta llegar a la mía. Una vez con la puerta cerrada me permití soltar un largo suspiro que no sabía que estaba conteniendo. A continuación me cubrí la boca con la palma de mi mano y traté de recuperar la compostura. En mi estómago sentía mariposas y podría asegurar que tenía fiebre.
-Kuroko… -murmuré su nombre y pasé a mirarme rápidamente a un pequeño espejo que colgaba en una pared.
Estaba sonrojado.
Me di un cabezazo contra la pared y solo después de eso recuperé algo parecido a la calma. Hice y deshice durante un rato puños con las manos y solo cuando recuperé mi ritmo de respiración normal dejé de apoyar mi cabeza contra el cemento y mis manos ocuparon su lugar.
-Tiempo es lo que menos necesito –reflexioné con duda
Mi fase de negación aún persistía.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Normal P.O.V.
Lunes por la tarde. Por primera vez en mucho tiempo no tenía ni entrenamiento ni trabajo, era el día ideal… ¿quizá para invitar a una chica a salir?
Tenía el objetivo de ir directamente a su casa e invitarla formalmente, pero recordando que el equipo de esa escuela tenía entrenamiento, optó por encontrarla en el instituto y hacerle la petición allí.
El problema no fue llegar, sino escapar de las miradas de acoso de sus fans y de la asesina de algunos hombres. Los murmullos que más se escuchaban a su alrededor eran sobre el qué hacía un alumno de otra escuela ahí, especialmente si era modelo, y a quién estaría buscando.
-¿Are? -una voz masculina se escucho acercándose- ¿Kise-kun?
El rubio volteó ante el llamado.
-Imayoshi-san -saludó Kise con un movimiento de cabeza.
-¿Y esta novedad? -preguntó el mayor caminando a su lado- ¿Vienes a ver a Aomine?- su típica sonrisa se le formó en el rostro.
-No esta vez- respondió-. Vengo a ver a Momo-cchi.
Aquello le sorprendió, y ambos caminaron juntos al coliseo.
-Senpai- ahora Kise inició la conversación -Usted ya no juega, ¿o sí?
No era algo extraño para nadie. En todos los institutos ocurría lo mismo. Con el fin de la Copa de Invierno terminaba otro año, los de tercer año se preparaban para sus exámenes de ingreso a la universidad y dejaban atrás sus años de deporte.
-Vengo a ver como le va el equipo -contestó mirando al frente- Los exámenes de ingreso a la universidad no están muy lejos -comentó- Pero…
Kise comprendió su explicación sin necesidad de terminar de oír la respuesta. Con Kaijo ocurría lo mismo. Kasamatsu-san se encontraba en las mismas condiciones, e incluso así había veces que iba a ver al equipo, jugaba con ellos; pese a estar cerca de su graduación nada lo entretenía más que jugar al deporte que tanto amaba.
-Ya hemos llegado -la voz de Imayoshi junto con el sonido de la puerta lo regresaron al presente.
-¡Capitán! -lo saludaron muchos estudiantes emocionados.
Como no estarlo, si era raro verlo allí desde hacía un buen tiempo. Después de haberse retirado del equipo eran muy pocas las ocasiones en que iba de visita. Pero ser el centro de atención no le duró mucho tiempo, no siendo Kise otra visita inesperada.
-¡¿Kise Ryota?! Wakamatsu fue el primero en hacerle frente.
-Hola -saludó el rubio.
-Kise-san –saludó muy nervioso Sakurai, ya quedesde la última vez que se enfrentaron y Kise se volvió Aomine, le había cogido miedo- Gomenasai, gomenasai.
Todo el equipo estaba acostumbrado a ello, Kise sonrió apenado.
-He debido de haberlo traumatizado mucho -pensó para sí.
-¿Está Momoi-san por aquí? -Imayoshi captó la atención de todos.
-Está conversando con el entrenador -respondió Wakamatsu y pasó a señalarlos.
En efecto, Momoi conversaba con él y por alguna razón se la notaba extrañamente complacida.
-Imayoshi-senpai -Sakurai parecía haberse tranquilizado captando la atención de su audiencia- Hoy por primera vez Aomine-san vino a entrenar –confesó.
-¿Eh? -se sorprendieron tanto Imayoshi como Kise.
-Gomenasai, gomenasai -de nuevo se puso nervioso.
-¿Es eso verdad? -preguntó el ex N°4 a Wakamatsu.
-Estuvo entrenando -afirmó el nuevo capitán- ¡Y se fue justo cuando llegábamos nosotros para entrenar! -se quejó, notoriamente molesto.
Imayoshi sonrió complacido. El As había cambiado un poco desde la derrota en el campeonato.
-Eso explica por qué Momo-cchi está tan feliz -pensó Kise sonriendo levemente- Aomine-cchi está cambiando -pasó la vista a Momoi- Eso debe de hacerla feliz.
Momoi terminó de hablar con el entrenador al poco tiempo. La pelirrosa no tardó en notar la presencia de Kise entre el equipo y más que emocionada lo saludó.
-¡Ki-chan! -sonrió al verlo.
-Momo-cchi -respondió el rubio.
Después de ello, el equipo siguió entrenando bajo la guía del entrenador e Imayoshi. Momoi y Kise se alejaron un poco de la cancha y comenzaron a hablar a una lado, cerca de la puerta de salida del coliseo.
-Que sorpresa verte aquí Ki-chan -comentó Momoi sin separar la vista del entrenamiento.
-Tenía planeado ir a tu casa a visitarte -dijo Kise- Pero recordé que también te quedabas en los entrenamientos -comentó- Así que preferí venir a buscarte.
-¿A mí? -preguntó sorprendida.
Kise sonrió como galán que era. A Momoi no le afectaba esa sonrisa, pero por alguna razón más de uno de los miembros del equipo se detuvieron ante la iniciativa de Kise y contemplaron la escena. Kise sacó un sobre de su bolsillo y se lo mostró.
-Este sábado hay una fiesta para una de las compañías con las que trabajo -comentó- ¿Te gustaría acompañarme?- preguntó sonriéndole con naturalidad, lo cual para muchos igualaba a seductoramente.
-¿Eh? -se escuchó la voz a coro de casi todos los miembros del equipo incluido Imayoshi y, pese a permanecer en silencio, a la mirada escéptica del entrenador.
-¡¿Viniste a invitar a Momoi-san a una cita?! -preguntó por alguna razón enfadado Wakamatsu.
-¿Está mal? -preguntó Imayoshi, en cierta forma defendiendo a Kise.
-No lo está -lo apoyó Sakurai y ante la mirada asesina que le dirigió Wakamatsu bajó la voz- Gomenasai.
-Ki-chan -habló finalmente Momoi recibiendo la invitación entre las manos- Espero que solo sea por trabajo -sonrió divertida aceptando indirectamente, puesto que sabía que lo hacía como amigos, sin ninguna segunda intención de por medio. Lo conocía demasiado bien.
-Por supuesto -aseguró Kise pegando una mano a su pecho y luciendo la otra a modo de juramento- Prometo ser el caballero de Momo-cchi durante toda la fiesta.
A ambos se les escapó una sonrisa y de ahí fueron conscientes de todas las miradas sobre ellos.
-¿Are? -se preguntó Kise- ¿He hecho algo malo?
-Y así, Wakamatsu, se invita a una chica a salir -Imayoshi fue el primero en hablar, posando una mano en la espalda del mencionando y sacando así a todos del trance, para suavizar el ambiente.
Wakamatsu se sonrojó de vergüenza a más no poder. ¿Por qué sólo le mencionaba a él? Todos se rieron ante el comentario y su reacción, y así todo volvió a la normalidad.
-Te lo confirmaré de seguro en los próximos días Ki-chan -volvió a hablar Momoi al poco tiempo. Kise asintió. El equipo de nuevo se puso a entrenar y el rubio ya no era más el centro de atención.
-Neee, Momo-cchi -ahora fue Kise quien inicio la conversación.
-¿Hai?
-¿Cómo le esta yendo a Aomine-cchi? -preguntó. Momoi sonrió dulcemente.
-¿Ha cambiado un poco verdad?- volvió a preguntar. Momoi asintió.
-Esta entrenando -admitió- Solo, por su cuenta, pero lo está haciendo. En muy pocas ocasiones lo hace con el equipo, pero al menos… -pensó en la manera de explicarse con claridad- Ha cambiado, para bien -finalizó. Kise sonrió, complacido con su comentario.
-Entonces -volvió a hablar el rubio- Supongo que en estos momentos ha de estar durmiendo de nuevo. Momoi negó con la cabeza.
-Debe seguir en los camerinos -contestó- No ha pasado mucho tiempo desde que dejó de entrenar. Podrías ir a saludarlo antes de irte -le sugirió.
Kise no necesitó otro incentivo para hacerlo. Con unas cuantas palabras de despedida se retiró del coliseo y fue a buscar al peliazul.
-¿Aomine-cchi? –preguntó, ingresando a los camerinos- ¿Aomine-cchi? -lo llamó de nuevo.
Se escuchaba el sonido del agua correr de las duchas.
-Debe seguir bañándose- pensó acercándose al área en cuestión- Puedo esperarlo -se propuso, sentándose en una de las bancas del lugar.
El sonido del agua seguía escuchándose pero repentinamente con ella se escucharon jadeos muy bajos pero roncos, ásperos.
-¿Aomine-cchi? -¿esa era su voz?
Los jadeos cada vez incrementaron su volumen, cada vez se volvieron más continuos. Kise a pesar de suponer qué estaba haciendo, no pudo contra la curiosidad de ver cómo lo hacía. El acto de darse placer propio no era nada nuevo a su edad y él no era la excepción en ese ámbito, por lo que no lo veía como algo malo.
Caminó sigilosamente hasta las duchas y, a pesar del vapor que abundaba allí dentro, distinguió la figura de su ex-compañero de equipo.
Piel morena, de espalda ancha y alta estatura, delgado pero corpulento. Su cuerpo temblaba ligeramente mientras con una mano se apoyaba contra las lozas de las duchas, la otras
se escabullía en su entrepierna. Sus ojos estaban entrecerrados, seguramente imaginando algo que no fuese su mano sobre su miembro. Respiraba agitadamente y era un hecho que sudaba a pesar de que el agua de la ducha le mojaba incesantemente. Con cada segundo que pasaba los jadeos se hacían más rápidos y agitados. Estaba seguro de que Aomine murmuraba algo, tal vez un nombre... pero no lo escuchaba claramente, el sonido de vaivén que causaba su mano morena sobre su miembro era fuerte y resonaba en su cabeza.
Aunque sólo podía ver su espalda, no pudo evitarlo.
-Aomine-cchi -murmuró el rubio.
A los pocos segundos, Aomine consiguió correrse en su propia mano.
Articuló un gemido ronco por haber alcanzado el clímax, seguido de un gesto de cansancio y una sonrisa de satisfacción que se le formó en el rostro por el placer. El peliazul dejó de apoyarse con una mano y se dio la vuelta para apoyar su espalda contra la loza fría. Sus ojos aún se mantenían entrecerrados y su respiración continuaba siendo irregular.
Y Kise lo vio. Su rostro, su cuerpo, su ser. Todo él. Aquella era la persona que más admiraba, aquel era su más grande rival.
-No es el mejor momento -pensó el rubio.
Volteó en dirección a la salida, dispuesto a retirarse. Aun así no pudo evitar mirarlo una última vez antes de salir de los camerinos.
Aomine se había envuelto en una toalla alrededor de la cintura y tenía otra alrededor del cuello. Su respiración al parecer había vuelto a la normalidad, pero de nuevo sólo apreciaba su espalda.
-La próxima vez espero no encontrarte en las mismas condiciones -pensó el rubio cerrando la puerta tras de si.
Sólo para encontrarse con Momoi al otro lado, dispuesta a ingresar.
-¿Ki-chan? -preguntó la pelirosa-. ¿Hablaste con Daiki?
Kise se rascó la cabeza un poco, incómodo con la pregunta. No lo había hecho, pero no podía decirle a ella la razón, así que negó con la cabeza.
-Seguía bañándose -contestó-. La próxima vez que lo vea lo haré.
Se despidió de ella de nuevo y comenzó a caminar hacia la salida del coliseo.
-Ki-chan estaba sonrojado -detectó Momoi casi inmediatamente a su retirada-. ¿Estará bien? -se preguntó.
La puerta de los camerinos volvió a abrirse. Aomine seguía desnudo con sólo la toalla cubriéndolo. Vio a Momoi en la entrada y sacó sus conclusiones.
-Así que sólo fuiste tú -comentó con tono de decepción y dispuesto a ingresar al cuarto de nuevo.
-¿Eh? -se cuestionó ella y pasó a mirarlo no pudiendo evitar sonrojarse ante su imagen.
.
.
.
.
.
- ¡KYA! -gritó.
Aquel grito se escuchó por todo el coliseo, junto con el de objetos siendo lanzados.
-¿Momoi-san? -Llegó el equipo corriendo a su alcance.
La escena que se reveló ante ellos fue particular. Aomine se encontraba tirado en el piso boca abajo, mitad de su cuerpo dentro de los camerinos, la otra mitad en el pasillo. Contra él había sido lanzada una escoba, un trapeador y algunos contenedores de limpieza.
-¿Qué ocurrió aquí? -preguntó Imayoshi.
La mirada fue dirigida a Momoi. La pelirrosa estaba a punto de estallar en lágrimas aunque su rostro lucía más que sonrojado. En una de sus manos tenía un balde de metal listo para ser lanzado.
-¿Momoi-san? -la llamó Sakurai-. ¿Estas bien?
Momoi lloró, pero de cólera.
-Ahomine es un pervertido -gritó-. ¡Por su culpa no voy a poder ser tomada como esposa!
-Y yo que creí haberlo visto todo -pensó Imayoshi, pero no pudo evitar sonreir.
-Satsuki… -Aomine la llamaba aun teniendo su rostro contra el piso. Estaba notoriamente molesto.
-Aomine -habló el ex-capitán-. Por favor, vístete -le pidió soltando un suspiro de 'eres un caso perdido'.
Las cosas que ocurrían en Tōō, se quedaban en Tōō.
Fin del capitulo IX
TBC...
Como prometi, este capitulo resulto mas largo y creo que por primera vez no queda en una escena de suspenso? XD Eso es bueno no? Jajajaja La escena de Aomine, se lo tiene bien merecido x exhibicionista! En cuanto a lo de Momoi de no poder ser tomada como esposa, no se si sea real o no allá en Japón pero según Uraboku (Uragiri wa Boku no Namae o Shitteiru) en un capitulo ocurre una escena similar y me pareció divertido! Como siempre, Kagami es BAKAGAMI y Kuroko es un ángel... tambien baka!
Muchas gracias por el apoyo y reviews, aunque publique ahora de manera irregular me siento feliz de seguir teniendo y estar en aumento los seguidores y favoritos. =D En especial a Linne-'Malfoy, Noki-Yato, Leyra Bennet y Rinachi sus comentarios siempre son geniales!
Hace poco cree un poll para ver cual seria el nombre ideal para el padre de Kagami pero por alguna razón creo que no funciona, asi que para los interesados por medio de comentario tambien pueden votar. Y otra idea que no había mencionado antes... se me vino a la mente mientras tenia mi clase de nervios craneales LOL! Si consideramos a las cuatro parejas que tengo en mente y a cada una tuvieran que atribuirle el sentido (olor, tacto, gusto, visión y escuchar) cual escogerían? Mi posición es la siguiente: KagaKuro- tacto, AoKise- vision/escuchar, MidoTaka- olor y MuraHimu- sabor (este ultimo me resulta obvio) XD Que opinan ustedes?
Leer sus opiniones ayuda a mi inspiración, siempre lo he dicho y no me cansare de decirlo. Así que sus reviews son importantes!
En cuanto un spoiler del próximo capitulo... creo que eso lo publicare en mi profile cuando lo tenga mas claro, no tengo idea ni de lo que estoy tratando de redactar por el momento lalalalalala... solo se que quiero que aparezca el padre de Kagami.
Repito, muchas gracias por todo
Bye bye
Sarima
Pd: el rating ha cambiado finalmente a M! Se dieron cuenta XD No hay mucha acción todavía, pero dentro de algunos capítulos mas puede que todo comience a tomar ese camino.
