Siento haber tardado más de la cuenta en actualizar. Como disculpa el capítulo es algo más largo a lo habitual, no mucho más pero algo es algo, ¿no? :P

PD: Perdón por los errores que pueda haber, no lo he releído ni una vez.

Capítulo 11

Intento moverme pero no puedo. Abro los ojos y veo a Chloe abrazada a mí pero no es solo por ella por lo que no puedo moverme. Giro mi cabeza hacia detrás y me encuentro con Rick pegado a mi espalda. Además, siento el peso de su brazo rodearme la cintura. Vuelvo a intentar moverme para salir de ese agarre al que me tienen sometidas los dos Castle, necesito ir al servicio. Para empezar, me deshago del abrazo del escritor, que es quien hace más opresión.

Cuando vuelvo del baño me encuentro con padre e hija abrazados. Sonríe. Se ven tan adorables juntos. Los observo por unos segundos antes de acostarme de nuevo al lado de la pequeña.

Los rayos de sol que entran a través de la ventana y las cortinas hacen que me despierte, entrecerrando los ojos por la molestia.

-Oh –digo al darme cuenta cómo estoy acostada o de encima de quién estoy acostada. Durante la noche Chloe se ha movido hasta ponerse encima de su madre, aún sigue teniendo un brazo y una pierna encima de él pero por su lado izquierdo. En el derecho estoy yo, abrazada a él con mi cabeza sobre su torso.

Yergo mi cabeza para asegurarme de que está durmiendo pero….

-Lo siento. –Me disculpo intentando separarme pero Castle tiene su brazo alrededor de mi cintura. Él me sonríe. –Yo estaba dormida y… no sabía que… -Vuelvo a intentar separarme de él pero sigue sin soltarme.

-Me gusta ese gesto que has hecho antes de abrir los ojos. –Yo entrecierro los ojos.

-¿Qué gesto? –pregunto, sin saber a qué se refiere.

-Ese que has hecho. Has arrugado la nariz y luego has hecho un mohín con los labios.

-Yo no sé… estaba dormida. –Rick me mira con una sonrisa en sus labios.

-Lo sé.

-Castle, -lo llamo, tragando saliva y vuelvo a moverme, poniendo una mano sobre su pecho para ejercer presión para zafarme de su agarre. Por fin me suelta y puedo sentarme en la cama, dejando un espacio prudencial entre él y yo.

-¿Has dormido bien? –me pregunta.

-Sí, bueno,… sí. Yo –empiezo, refiriéndome a la forma en la que me he despertado.

-No te preocupes por eso. ¿Tienes hambre? –inquiere, colocando a su hija solo sobre el colchón para sentarse él también.

Yo me encojo de hombros. No es que tenga hambres es que no puedo estar más hambrienta.

-Un poco, supongo. –Digo sin más.

-Vale. Voy a hacer el desayuno entonces. ¿Qué prefieres? –me pregunta mientras se arrastra por la cama para bajarse por los pies de esta.

-Lo que hagas, estará bien.

-¿Café? –Asiento.

-¿Quieres que te ayude? –Ofrezco.

-No te preocupes. Eres mi invitada. Quédate en la cama y descansa unos minutos más. Estoy seguro que tu trabajo no te deja hacerlo muy a menudo.

Antes de que pueda contestarle ha desaparecido de la habitación.

XXX

Miro toda la comida que hay encima de la isla de la cocina. Como no sabía muy bien qué le gustaba o no y como me había dejado elegir a mí el desayuno, he hecho un poco de todo.

Escucho la voz de mi hija y giro la cabeza, encontrándome con Kate caminando hacia mí con Chloe entre sus brazos. Esta tiene su cara metido en el cuello de la detective.

-Vaya, -digo, rascándome la cabeza –iba a llevaros ya el desayuno a la cama. Acabo de terminar.

Ella dirige sus ojos a mi hija.

-Se ha despertado y estaba preguntando por su papi. –Contesta sonriéndome.

Yo hago una mueca con los labios y elimino toda la distancia que hay entre nosotros para coger a mi hija de los brazos de Kate.

-Buenos días, enana. –Le deseo cuando mis ojos se encuentran con los suyos. Ella se abraza a mi cuello con fuerza. – ¿No me vas a decir buenos días? –Le pregunto, acariciando su espalda.

-Buenos días –me dice desde mi cuello.

-¿Y le has dicho buenos días a Kate? –inquiero mirando a la recién nombrada. Kate asiente.

-Sí me lo ha dicho, ¿verdad, Chloe? –le pregunta, colocando una mano en su hombro.

-Sí –responde la niña.

-Entonces, vamos a desayunar. –Digo haciendo un gesto a Kate con la cabeza para que se siente en uno de los taburetes que están a un lado de la isla de la cocina.

XXX

-Está todo muy bueno, Castle. –Lo halago, recibiendo una sonrisa de agradecimiento por su parte.

-Utiliza el tenedor. –Le dice a su hija, colocando el cubierto delante de sus ojos pero la niña lo rechaza de un manotazo y sigue comiendo las tortitas con chocolate con las manos. Yo río. La pequeña tiene toda la cara manchada y no hablar de sus manos.

Rick cierra los ojos cuando su hija pone una de sus manos llena de chocolate sobre su mejilla para reclamar su atención.

-Batido –le pide.

Yo suelto una carcajada al ver la cara de circunstancia de Castle. Chloe no solo ha ensuciado su cara, sino que ahora ha embadurnado toda su camiseta al agarrase para ponerse de pie sobre las piernas de su padre.

-No te rías. –Me dice, mirándome serio y zafándose de que su hija vuelva a poner una de sus manos sobre su cara pero no consigue hacerlo con la otra. Lo que hace que yo ría más fuerte.

-Batido, papi –reclama la niña.

-Voy, cariño. –Dice. –Hay que cogerlo de la alacena. –Se pone de pie, cogiendo a su hija por debajo de las axilas. –Vete con Kate mientras voy a por él. –Dice y coloca a la niña sobre mis piernas sin darme tiempo a reaccionar. Yo lo miro con la boca abierta y el alza una ceja con una sonrisa burlona en sus labios.

Chloe me mira con una sonrisa, enseñándome todos sus pequeños dientecitos manchados de chocolate y achinando sus ojazos verdes. Yo le devuelvo la sonrisa pero respiro profundamente cuando siento su manita acariciando mi cara.

XXXXX

-¿Puedes llamar a Brandon? Lanie sigue sin contestar al teléfono. –Me pregunta, bufando.

-Un momento. –Asiento, alargando mi mano para coger mi móvil de encima de la mesa. –Lo tiene apagado todavía. –La informo después de realizar la llamada. Kate suspira.

-Te juro que voy a matarla cuando la vea. –Me dice, cambiando de posición sobre el sofá.

-Puedo llevarte a tu edificio, si quieres. El conserje debe de…

-Es sábado –me interrumpe. –Mi edificio no es como el tuyo. Allí solo hay conserje entre semanas.

-Vale. –Digo un poco molesto por la forma con la que me ha hablado.

-Lo siento, Castle. –Se disculpa. –Tú no tienes la culpa. Al revés, me estás ayudando.

-No te preocupes. –Le digo, colocando una mano sobre una de sus rodillas. –Supongo que yo estaría igual si estuviese en tu lugar.

-Bueno, podría ser peor. –Confiesa, sonriéndome. Yo le sonrío también. -¿Puedo preguntarme algo? –inquiere.

-Técnicamente ya lo has hecho. –Alzo una ceja. –Suelta –digo al ver su gesto.

-¿Por qué no me dijiste que tenías una hija?

Respiro hondo y suelto el aire despacio.

-Es un poco complicado. –Confieso. –Casi nadie conoce la existencia de Chloe. –Ella asiente su pongo que ha notado que no hay ninguna noticia de ella en las revistas mientras que sí hay demasiadas sobre las demás cosas de mi vida. –No quiero que la imagen de mi hija o cualquier cosa que esté relacionada con ella esté circulando por todo el país, quiero que sea una niña normal con una infancia normal.

Ella asiente.

-Pero ¿por qué no me lo dijiste a mí? Digo, estuvimos hablando meses y…

-Y no sabía si podía confiar en ti. –Noto cómo se tensa. –A ver, me explico. Nosotros de pronto estábamos bien que estábamos mal. Además, Internet no es muy seguro que digamos. Qué voy a decirte a ti, eres policía.

-Lo sé pero… no importa. –Dice, haciendo un gesto con la mano.

-Kate –la llamo, acercándome más a ella. –Confío en ti, si no fuese así no te habría traído aquí a noche. –Confieso.

-Me trajiste porque no tuviste más remedio. No ibas a dejarme pasando la noche en la calle. No eres ese tipo de persona, Castle.

-Tienes razón. –Asiento. –Pero podría haberte pagado una habitación de hotel en vez de traerte a mi casa y no lo hice.

-Vale –me dice aunque no suena muy convencida. -¿Puedo preguntarte otra cosa? –inquiere, mirándome directamente a los ojos.

-Está bien. –Asiento.

-¿De qué iba todo lo de la fiesta de ayer, lo de entrar solo y todo eso? Sé que ayer no me dijiste la verdad, o no toda.

No contesto, simplemente me levanto y cojo todos los periódicos que están sobre la encimera de la cocina. Se los doy.

-Averígualo por ti misma. –Le digo. Ella me mira algo extrañada pero empieza mirar los periódicos que le he dado mientras yo espero a su lado en silencio.

-Aquí dice que ayer te fuiste con la chica con la que estabas hablando a un hotel y que estuvisteis hasta altas horas de las madrugadas allí. Y hay fotos. Fotos tuyas entrando al hotel y saliendo de la discoteca pero eso no puede ser porque tú estabas conmigo y… las fotos –susurra. –En ninguna se te ve la cara, sales de espalda o de perfil y llevas gafas de sol a pesar de que es de noche. –Me mira con los ojos abiertos. –No eres tú, ¿verdad? –Yo niego. –Entonces, ¿qué significa todo esto? –me pregunta, mostrándome las fotografías.

-Es cosa de la editorial. Publicidad. –Aclaro. –Mi editora y publicista piensa que es una buena estrategia para vender libros. Que la fama de playboy es buena para las ventas. Es la propia editorial la que se encarga de tomar las fotos y de mandarlas a los medios de comunicación. Está todo planeado. Yo solo voy a algunos eventos y fiestas para relacionarme con la gente cuando quieren que traten con ciertas personas.

-Pero el de las habitaciones de hotel y todo eso no. –Añade la detective.

-Exacto.

-Pero…

-A mí me da igual las ventas, Kate. –Me sincero. –Si acepto y doy mi consentimiento para que lo hagan es porque eso me permite pasar las noches con mi hija, no ir a todos los eventos que la editorial querría y, sobre todo, me aseguro que no haya fotos de Chloe por ahí. La editorial se encarga de que así sea. Si me niego, cualquier periodista podría tomar fotos de mí, lo que significa que podría hacerlo cuando salgo con Chloe a la calle.

-Vaya –hace un gracioso mohín con los labios –tenía una imagen muy errónea de ti, Richard Castle.

XXX

-¿Ha mejorado ahora? –me pregunta frunciendo el ceño y mirándome con algo de miedo.

-Mucho. –Contesto.

Y tanto que lo ha hecho. Pensaba que era un mujeriego al que solo le importaba el número de mujeres a las que metía en su cama y resulta que es todo lo contrario. Lo único que le importa en pasar tiempo con su hija y librarla de todo el mal que pueden causarle los medios de comunicación.

-Me alegro. –contesta, feliz. -¿Algo más que quiera saber? –pregunta.

-No, por ahora, no. –Contesto. –Tal vez más tarde. –juego.

-Entonces, es mi turno de preguntar. –Me dice moviendo sus cejar de forma graciosa.

-A ver ¿qué quieres saber?

-Mmm… yo te he respondido todo, así que no tengo por qué tener filtros.

-Castle…

-No, es mi turno. –Me calla. –Y mi pregunta es –comienza a decir despacio, alargando más la pregunta -¿quieres un poco de vino? –inquiere y yo sacudo la cabeza.

-Eres imposible, Castle. –Digo, dándole un pequeño golpe en el brazo.

-¿Qué pensabas que iba a preguntarte, Kate? ¡Oh! –Exclama abriendo mucho los ojos.- Pensabas que iba a preguntarte sobre cómo te gusta que un hombre… en la cam… ¡Oh! –Vuelve a exclamar, negando con la cabeza de forma graciosa.- ¿Pero qué tipo de hombre piensas que soy?

XXX

Acuesto a Chloe en su cama y le doy un beso de buenas noches. Le sonrío a Kate, que está a mi lado, me hace un gesto y yo asiento. Se agacha y besa con cuidado la mejilla de mi hija con quien ha estado jugando toda la tarde.

-Vamos. –Le digo saliendo de la habitación de mi hija y apagándole la luz.

Nos sentamos en el sofá con una copa de vino cada uno en sus manos.

-¿Puedo preguntarte algo? –Ella asiente mientras le bebe un poco de vino. Espero a que haya acabado y respiro para darme algo de valor. -¿Qué tengo que hacer para lograr conquistarte, Kate? –inquiero con mis ojos puestos en los de ella, mirándola intensamente.