Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.

Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo Don't missSwan me, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.

A mi hija Kath porque siempre me hace reír, a gen porque extrañó leerme, a mi maravillosa prometida porque dibuja sonrisas en un alma triste, a Bego porque es más genial en persona que por whatsapp y a Natalia porque es la mejor.

Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, MaryMontoya17, EvilSwanQueen21, Erpmeis, Laura Brooks, El palacete, el lado ciego del amor, Carne fresca, Mi pequeña Emma, en carrera y a esthefybautista.

CAPÍTULO 11 REVENGE

Londres no se parecía en nada a lo que Regina había imaginado. Acostumbrado a grandes praderas donde perderse cabalgando, caserones sobrios y rodeados de campo, el cielo despejado sobre sus cabezas, la inmensidad de las estrellas al anochecer y el brillo del sol coronando sus días… La ciudad en si se presentaba con agobio ante sus ojos mientras el carruaje las conducía al hogar que vio crecer a Emma, el gris del cielo mezclado por el humo maloliente que desprendían las fábricas ensombrecieron su mirada, mientras Emma se mantenía serena, sentada a su lado, con sus ojos verdes fijos en las estrechas callejuelas repletas de humanidad y muchedumbre. Había vuelto a su casa después de todo, a un ambiente en el que se sentía segura, donde había crecido y se había convertido en el conde más rico y prospero de toda la ciudad.

Mordiendo nerviosa su labio inferior ante la expectativa de una vida completamente diferente a la acostumbrada, Regina apretó sin quererlo la mano de su mujer, buscando su contacto, provocando que esta saliese de su ensimismamiento y la contemplase con amor y una dulce sonrisa en los labios. Devolviéndole el pequeño apretón ambas se miraron a los ojos, una buscando el consuelo a sus miedos y la otra encontrando en esos orbes marrones una angustia que de inmediato quiso apagar.

-"¿Qué os turba mi señora? ¿Es por lo del niño? Ya os dije que me encargaría del asunto cuanto antes"

-No es eso mi amor, es solo que Londres no me gusta

-"No la conocéis, no habéis visto nada de la ciudad"

-Es gris y oscura, no se parece en nada al lugar que me vio nacer, donde crecí…

-"Es gris pero tiene su encanto, pronto haréis de Londres vuestro hogar, estaréis bien aquí, os lo prometo"

-Aquí no puedo montar a caballo, las calles son estrechas, no hay praderas

-"También hay campo en Inglaterra mi señora, siempre que lo deseéis iremos a montar"

-¿Podemos ir ahora?

Emma no pudo evitar reír ante el entusiasmo de su joven esposa, su risa rápidamente contagió a Regina y ambas, durante un rato, se abandonaron a la alegría sincera que aparece sin motivo y dibuja en sus rostros una sonrisa.

-"No ahora mi amor, acabamos de llegar, el viaje ha sido largo y debéis descansar. Mañana por la noche daré una recepción para la alta sociedad inglesa ya que partí al nuevo mundo solo y he vuelto con una hermosa esposa a la que debo presentar… Ahora eres la condesa Swan y eso significa que deben vernos juntos en público, debes acompañarme a todas las reuniones sociales como dicta el protocolo"

-Una fiesta… ¿Cómo aquellas que dabas en Storybrook?

-"Aun más tediosa y aburrida… Pero estrictamente necesaria"

La morena sonrió contagiando rápidamente a su esposa, que acariciando lentamente su mejilla unió sus labios en un tierno beso, separándose de ella solo unos centímetros al notar como el carro se detenía de forma abrupta frente al palacete señorial que ahora sería su morada.

-"Bienvenida a casa amor"

Mientras más de una docena de criados se ocupaban de su equipaje, Emma se dedicó a enseñarle personalmente cada una de las numerosas estancias de la casa. Terminando por el dormitorio donde, con gran delicadeza, insistió en que debía acostarse pues aunque no quisiera admitirlo, las enormes ojeras de su rostro reflejaban que la joven estaba realmente cansada. Una vez acostada no tardó en caer en un profundo sueño mientras Emma no apartaba sus ojos de ella con una sonrisa, era tan bonita, tan niña en ocasiones y en otras tan mujer, no podía entenderlo, no le cabía en la cabeza que la sangre Mills corriese por sus venas, era demasiado perfecta para ser la hija de Henry Mills.

Con un pequeño suspiro, corrió levemente las cortinas y abandonó la estancia dando órdenes a sus criados y doncellas para que no la molestaran y pudiera descansar, dirigiéndose hacia el despacho que hacía ya tanto tiempo había abandonado en pos de una venganza que se le antojaba lejana.

Sentada en su sillón de cuero frente a la mesa, con los ojos perdidos en ninguna parte, sus uñas se clavaban en la blanca piel de las palmas de sus manos. Henry Mills seguía sin recibir un castigo por todo el daño causado… Se había casado con su hija como tenía planeado pero esta seguía viva, a su lado, lejos de ser el motivo del dolor que deseaba infringirle a su padre, necesitaba serenarse, pensar con claridad, amaba a Regina pero no podía dejar pasar su sed de venganza.

El tiempo pasó deprisa, tanto que apenas pudieron disfrutar de su llegada a la ciudad. La noticia de que el conde Swan había vuelto de ultramar con una esposa había corrido como la pólvora y toda familia noble o con suficiente caudal para ser considerada importante en la ciudad esperaba ansiosa la llegada de esa fiesta en honor a los recién casados, sobre todo esperaban tener la oportunidad de conocer a la mujer que había robado el corazón del soltero más cotizado de toda Inglaterra.

Regina, mirándose en el enorme espejo de su habitación, se vestía de forma elegante y sobria con ayuda de Luli, su doncella de confianza. Estaba nerviosa pero no permitía que se le notase, al fin y al cabo sabía que iba a ser duramente juzgada y que eso no cambiaría nada, que Emma seguiría amándola pasara lo que pasara.

Cuando estuvo lista, se detuvo ante el espejo unos instantes contemplando su rostro, el vestido del color del vino tinto caía en cascada dándole un porte elegante y distinguido, su cara de niña enmarcada por una ligera capa de maquillaje la dotaban de una belleza fresca y exótica.

La voz de Luli la sacó de sus ensoñaciones cuando esta se atrevió a admirar la hermosura de su señora.

-"Estáis bellísima señora, causaréis sensación en la fiesta"

-No es una fiesta, es una presentación en sociedad…

-"¿Estáis nerviosa?"

-¿Tanto se me nota?

-"No lo estéis, el conde estará a vuestro lado en todo momento, no os dejará sola"

Como invocado por esa breve afirmación, unos nudillos golpearon a la puerta y ante ellas apareció james Swan, más elegante que nunca con un traje hecho especialmente para la ocasión, de color azul marino y botones dorados, provocando en sus ojos un brillo sin igual.

-"¿Estáis lista Regina?"

-Lo estoy mi amor

Con gracilidad, la rubia le ofreció el brazo y juntas bajaron la enorme escalinata que las conducía al salón principal donde ya estaban reunidos los invitados. Si Regina se había sombrado ante la pomposidad de las fiestas que Emma solía dar en Storybrook en esta ocasión se quedó sin palabras para describir cada detalle ante sus ojos. Había pensado en todo, nada se escapaba para ella, el decorado exquisito, las flores adornando el lugar, los manjares ofrecidos para el deguste de sus invitados y la suave música ambientando la atmósfera… De pronto sintió que había entrado dentro de un sueño. Emma a su lado carraspeó haciéndose notar y de pronto el gentío enmudeció clavando sus ojos en las recién llegadas.

-"Amigos míos, bienvenidos una vez más al hogar de los Swan. Hace ya tiempo desde la última vez que nos reunimos, antes de marchar a buscar en tierras lejanas más fortuna, más renombre… Un viaje que no fue en vano pues aquí estoy frente a todos ustedes para presentarles a mi esposa, Regina, la condesa Swan"

Tras un breve aplauso, la música empezó a sonar una vez más en el ambiente y Regina se cansó de saludar uno a uno a los invitados, reconfortada en todo momento con el leve contacto con Emma ya que esta no se separaba de ella, llevando casi siempre el peso de la conversación.

La cena y el baile se dieron sin inconvenientes mas, en un momento en el que la conversación derivó hacia negocios y política, James Swan, golpeando su copa con gracia llamó la atención una vez más de todos los invitados, provocando que se hiciese en el salón el silencio.

-"Ahora que hemos comido, que bailamos y estamos un poco más relajados, quería compartir una noticia que nos llena de alegría… Quizás es pronto para decirlo pero no deseaba esperar más. Esta misma mañana Regina y yo recibimos la feliz noticia de que la condesa está en cinta, en unos meses tendremos un hijo, un heredero para el apellido Swan"

Cuando la fiesta termino tras el enorme revuelo que causó la declaración del joven conde y las mil felicitaciones que recibió la pareja por la feliz noticia, Emma se hallaba sentada en el lecho mientras Regina, hecha una furia, paseaba de un lado al otro de la habitación.

-Cómo pudiste hacer algo así, sin consultarme, decir que espero un hijo, así sin más cuando sabes que es mentira… ¿Y ahora qué? Un bebé no nace de la noche a la mañana, además no me crecerá el vientre, nos van a descubrir…

-"Tranquila, tu solo confía en mí, sé lo que hago lo tengo todo planeado… cálmate de una vez y siéntate conmigo que me estás mareando con tantas vueltas"

Regina se sentó a su lado con un suspiro y se dejó abrazar, terriblemente preocupada por su futuro y por el lio en el que Emma las había metido.

-¿Qué vamos a hacer ahora?

-"Es sencillo, te mandaré a mi posesión en el campo y diré que el aire de la ciudad era perjudicial para ti y para nuestro bebe, así nadie se enterará de que no crece tu vientre. En unos meses volveremos juntas y traeremos con nosotras a nuestro bebé"

-¿Y de dónde piensas sacar a un niño? No quiero que se lo quites a nadie, no podría soportar criar un niño si sé que hay una madre que sufre su perdida

-"He hecho durante años varias donaciones a muchos orfanatos, créeme hay muchos niños que necesitan una familia, cuando llegue el momento simplemente recogeré uno de esos bebés que nadie quiere, no pensaba robárselo a nadie. Mañana partirás, Luli, Gen y Diana irán contigo, yo me quedaré aquí a poner algunos asuntos en orden y me reuniré con vosotras en unos días"

Tras ver el carruaje partir, llevando en su interior su esposa, Emma suspiró con añoranza. Se acababa de marchar y ya la echaba de menos. Dolía tener que alejarse durante un tiempo mas era necesario.

Con una sonrisa al recordar lo mucho que le había costado subirla al carruaje ya que Regina no parecía querer soltarla, Emma subió a su despacho donde el conocido olor a cereza del tabaco de pipa golpeó sus fosas nasales. Solo conocía a una persona que fumase ese tipo de tabaco y hacía años que no hablaba con ella.

-Supongo que tu mujer se ha marchado ya, es una pena, podías habérmela presentado… He oído que es una de las mujeres más bonitas del todo Londres

-"No te he llamado para presentarte a mi mujer…Tengo trabajo para ti Anthony"

-"En las presas yo divido lo cogido por igual, solo quiero por riqueza la belleza sin rival…" ¿Qué puede hacer por ti un simple pirata amo de los mares"

-"Quiero que me ayudes a vengarme"

-Creía que tu venganza se basaba en la idea de asesinar a la hija de tu enemigo… Veo que te has vuelto un blando con el tiempo Swan

-"Cambio de planes, no voy a quitarle a Regina la vida, le quitaré a su padre lo que más ama, incluso más que a su hija…"

-Dirás que yo se lo quitaré… Para eso me has llamado.

El joven pirata salió de las sombras dejándose ver, con una cínica sonrisa en el rostro, la pipa en las manos, sus ojos azul eléctrico brillando ante la expectativa de de una buena fortuna… Tenía los cabellos negros, del color de la noche, el rostro enmarcado en una cuidada barba de tres días y un refinado bigote… Al contemplarlo Emma recordó en cuántas ocasiones se habían cruzado sus caminos y sonrió.

-"Tienes razón, tú se lo quitarás por mi y te recompensaré generosamente por ello"

-¿Qué deseas que haga Emma?

-"Que cada barco de Henry Mills caiga en desgracia, quiero que se hunda en el océano la fortuna de los Mills"