Mundos Diferentes

Disclaimer: CCS No Me Pertenece.

Genero: M

Shaoran Li es un chico que lo tiene todo, hijo de un importante magnate en los negocios y nieto de un Rey, según él es feliz o por lo menos eso cree antes de conocer a Sakura Kinomoto, una chica de clase media con muchos deseos de vivir, ayudar a su familia y salir adelante. La vida de Shaoran se pone patas arriba con la entrada de Sakura a esta, lo que no sabe es que al momento en que Sakura entra a su vida un grave secreto de su familia amenaza a ser descubierto. Él tiene que amar y aprender a perdona y ella está dispuesta a enseñarle.

―"Teléfono"―

Pensamientos y Recuerdos―


Capítulo 11

El Principio del Dolor

Había pasado una semana de la cita de matrimonio de la de ojos rubís. Los chicos estaban desconcertados ya que tanto esta como el moreno no se hablaban.

―Pues parece que Eriol está muy enojado con Mey― decía la de cabellos caoba a la amatista y esmeralda. ―Desde lo de su cita de matrimonio no se hablan― dijo sin entender.

―Es muy extraño― dijo la amatista. ―Ella y él son como hermanos― dejó escapar un suspiro. Meiling era su mejor amiga, la conocía desde los diez años, se habían conocido en unas de esas tantas reuniones de sociedad, desde que se conocieron se hicieron amigas y muy unidas, su madre era muy protectora, nunca le dejó juntarse con personas de clase inferior y cuando conoció a la morena fue con la única chica que hizo realmente amistad, ambas tenían los mismos gustos y la mayor del tiempo mismos pensamientos, luego de unos meses de amigas la de ojos rubís le había presentado a los primos Li, los cual conocía desde pequeña por su madre compartir negocios con los padres de ellos. Los había visto en revistas de herederos y otros medios pero nunca personalmente y desde que los conoció supo dos cosas, que eran muy protectores y celosos con Meiling y la otra que el moreno era el chico de su sueños, su príncipe azul, con ese cabello negro como la noche, esa sonrisa encantadora y esos ojos como el cielo en un despejado invierno.

El moreno le gustó desde que lo vio la primera vez, pero nunca lo dijo, ni a él y menos a la morena, no supo porque no lo hizo pero quería guardar ese sentimiento el cual no fue hasta hace una semana que se atrevió a confesarle, estaba muy feliz, él le correspondía y hacían tres días que eran novios.

―¿Nos puedes decir que es lo que pasa entre tú y Eriol?― le preguntó la de cabellos caoba.

La amatista la miró sorprendida y luego bajó la cabeza sonrojada.

―Somos novios― dijo en un susurró.

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―Ya lo sabíamos― decía Yukito sonriendo. ―Las miradas que se echan dejan mucho que decir―

―Si tío― dijo el otro gemelo. ―Deberían disimular más, digo sino quieren que se sepa― dijo.

―¿Y ya se lo dijiste a Mey?― preguntó el de ojos oscuros. Estaban en el salón de clases.

―No tengo porqué decirle― dijo con molestia. Todavía seguía enojado por ella haber preferido irse con aquel sujeto.

―No me parece justo― dijo unos de los gemelos. ―Le haces una escena de celos y ahora no le quieres decir que eres novio de Tomoyo― dijo echándose hacia atrás en su asiento.

El castaño permanecía en silencio, sabía que algo pasaba entre su primo y la morena pero no pensaba que estos fueran novios, y menos que este se hiciera novio de ella sin tener en claro sus sentimientos, sabía que la morena le gustaba y bastante pero él se ponía celoso al ver a la de ojos rubís con otro chico, a él también le molestaba cuando otros chicos fuera de ellos estaban con ella pero al pelinegro pareciera molestarle más y de eso estuvo seguro en el parque de diversiones y cuando vieron a la morena con Taiga.

―¿Y tú qué piensas Shaoran?― le preguntó.

―¿Sobre?― preguntó.

―Que Eriol no le diga a Mey sobre su relación con Tomoyo― le dijo el de ojos oscuros.

―Tiene que decirle― posó su chocolatada mirada sobre su primo. ―Mey tiene derecho a saberlo― le dijo con seriedad.

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Somos novios― dijo en un susurró.

Las palabras de la amatista todavía sonaban en su cabeza, cuando ella estaba hablando con las chicas se había acercado sin ninguna notarlo, había escuchado claramente que esta les decía que era novia del moreno. Había llamado a su chofer para que la buscara y se había marchado del colegio sin decir nada a nadie, ahora, horas después estaba en su casa, en su habitación, acostada en su cama.

―¡Mey, cariño!― escuchó a su madre la cual acababa de entrar en a su habitación. ―¿Qué tienes, nena?― se sentó en el borde de la cama y le tocó la frente.

―No es nada― se incorporó y abrazó a su madre.

Guardó silencio y se dedicó a abrazarla, no sabía con claridad pero juraba que su hija se encontraba en ese estado por problemas amorosos.

Unos toques en la puerta llamaron su atención.

―Adelante― dijo la mujer.

La puerta se abrió dejando ver a un sirviente acompañado de los chicos.

―Disculpe, los jóvenes desean hablar con la señorita―

La mujer sonrió y se puso de pie.

―Yo los dejo― dijo acercándose a la puerta. ―Pórtense bien― les dijo con una sonrisa para luego marcharse.

Su mirada se posó sobre sus amigos y luego sobre ambos morenos, su corazón se le oprimió al verlos tomado de las manos. Fueron los gemelos quienes primero se acercaron y sentaron en el borde de la cama y la saludaron.

―¿Se puede saber por qué no nos dijiste que vendrías a casa?― le preguntó en un regaño la de cabellos caoba acercándose y sentándose en el borde de la cama.

―No me sentía bien― mintió bajando la cabeza.

―Eres todo un lió― dijo el castaño con seriedad acercándose y haciendo que lo mirara.

Levantó la cabeza y él le dio dos golpecitos sobre la frente y le sonrió.

―Pensábamos que estabas enfermas― dijo la esmeralda.

―….― la morena negó con la cabeza. ―Sólo no tenía deseos de asistir a clases y preferí regresar a casa―

―Que raro― habló el de ojos azules causando que su corazón latiera con rapidez. ―No es digno de ti no tener deseos de tomar clases―

―Si― lo apoyó unos de los gemelos. ―Siempre estás muy entusiasmada―

Miró a sus amigos con incomodidad, algo le decía que no estaban allí por simple visita, que algo le ocultaban.

―¿No se les hace tarde?― les preguntó saliendo de la cama.

Todos se miraron sin entender.

―Creo que mejor se van― no quería ser grosera pero algo le decía que dirían algo que le dolería.

―Pero…― habló la esmeralda sin saber que decir. ―Tomoyo y Eriol son novios― se le escapó.

Escuchar aquello fue como una fuerte corriente eléctrica que le heló hasta los huesos.

―¿Qué?― fue la única pregunta que pudo articular. No, ella los había visto agarrado de manos, pero no quería saber el porqué, dolería, dolería mucho.

―Queríamos decirte y que todos estuvieran presentes― le dijo la amatista finalmente con una pequeña sonrisa.

Cruel, un golpe muy cruel.

―No sabía que se gustaran― dijo con su mejor sonrisa luego de salir del shock.

―Eso mismo dije yo― la apoyó la de cabellos caoba.

―Felicidades― las palabras salieron automáticamente de su boca, no podía ser egoísta, ambos eran sus amigos, no podía hacerles eso.

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El resto de la semana pasó con rapidez dándole paso al tan esperado día del examen.

―¿Estás segura?― le preguntó el castaño.

―Sí― le dijo con decisión.

Ambos estaban en el auto, el castaño la había pasado a buscar para ir al colegio, estaba con los nervios de puntas pero no le podía decir.

―Sólo recuerda lo que te enseñé― le pidió. ―Es el mismo examen que estudiamos ayer― había tomado unos de los exámenes sin permiso para que ella practicara y para su sorpresa ella había hecho todos los ejercicios perfectos, le sorprendía, en dos semanas había aprendido.

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―¿Crees qué Sakura haya aprobado?― le preguntaba la pelinegra.

―No sé― dijo. ―Pero espero que si, se ha esforzado mucho, tu hijo de verdad que ha tenido paciencia―

―Parece que se llevan muy bien― dijo la madre del castaño. ―Tal vez seremos consuegras― sonrió.

Ambas mujeres no pudieron evitar reír.

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Luego de ocho largas horas al fin salía de aquel salón de clases junto a los otros chicos. Sonrió cuando vio a los chicos acercárseles.

―¿Cómo te fue?― le preguntó la amatista.

―Creo que bien―

―Vamos, de seguro estás hambrienta― dijo la de cabellos caoba.

―Me gustaría esperar los resultados―

―¿Quiénes son los que corregirán los exámenes?― preguntó la amatista a su novio.

―Creo que la profesora Aya es una― dijo este.

Las miradas de los chicos se posaron sobre el castaño quien estaba en silencio y sólo observaba a su novia.

Desde la mañana donde se había enterado que unos de los profesores que corregirían los exámenes era Aya no estaba tranquilo, a pesar de que habían terminado supuestamente en paz algo le decía que no se podía confiar y mucho menos desde que esta sabía que andaba de novio con la esmeralda.

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―Lo siento señora― decía un hombre de porte firme y seguro. ―Pareciera que a la señora Reed se la hubiese tragado la tierra― le dijo el hombre.

La mujer se mordió el labio, nada, no podía creer que volvía a tener el mismo resultado que 17 años atrás cuando quiso buscar a su amiga e igual como ahora, el detective le había dicho que pareciera que la tierra se la había tragado.

―Es muy posible que la señora esté en otro país u otro continente― pausó. ―O en los peores de los casos que esté muerta―

No, eso no podía ser, Ieran no podía haber muerto dejando que todos tuvieran esa imagen de ella, estaba segura que estaba viva, algo se lo decía.

―Por favor detective― pidió la mujer. ―Yo sé que ella está viva― le aseguró.

―Si señora, pero la última vez que la vio fue hace más de 17 años― dijo el hombre. ―Según me dijo la buscaron por tres años en Hong Kong y ni rastro de la señora― dijo con tono profesional. ―Durante el mes que estuve allá no encontré ninguna pista de la señora― le dijo.

―¿Y si la busca aquí?― era absurdo, Ieran no tenía ninguna clase de relación con Japón, toda su familia había sido de Hong Kong.

―¿Tuvo alguna relación la señora con Japón?― preguntó. ―¿Algún familiar?―

―No, toda su familia era de Hong Kong―

―Eso será muy difícil, sin ninguna información es prácticamente imposible―

―Por favor, haga todo lo que sea posible― le pidió. ―Sólo tengo esta foto― dijo abriendo unos de los cajones que estaban en el escritorio y dándosela al hombre. ―Es de un viaje de vacaciones que hicimos a la torre de Tokio― le explicó.

―Bueno, con esto podemos empezar la investigación― dijo.

Cuando Ieran había desaparecido se la había mostrado a Hien y este había ordenado la búsqueda en Japón de la que fue su esposa pero nada, no habían encontrado rastros de ella al igual que pasó en Hong Kong, sólo se supo que había salido del país pero nunca a que destino.

―No sabe cuánto se lo agradez…― no pudo terminar la frase al escuchar como la puerta se abría y dejaba ver a su esposo quien la miró con seriedad y con reproche. ―Muchas gracias señor Ian, nos estaremos comunicando― dijo ofreciéndole la mano.

―Haré todo lo posible― le prometió el hombre tomando la mano ofrecida. ―Buenas tardes señor Li― se despidió el hombre del recién llegado.

―Lo hiciste― dijo con seriedad mirando a su esposa luego de que el hombre se hubo marchado.

―Te dije que lo haría― dijo con desinterés.

―¿Puedo saber qué es lo qué pretendes con todo esto?― dijo con tono frío.

Sabía que su esposo estaba enojado por desobedecerlo pero sencillamente no podía quedarse de brazos cruzados.

―Encontrar a Ieran― dijo con firmeza.

―¿Qué le dirás a Xiao Lang?― le preguntó con interés. ―¿Has pensado lo qué puede llegar a sufrir si se entera que su madre lo abandonó en la puerta de la casa de su padre?― ella guardaba silencio sin saber que decir. ―¿Lo que sufrirá cuando se entere de la carta de su madre donde le dice a Hien que él no era su padre?―

Y fue allí donde se arrepintió de haber revuelto el pasado, el castaño iba a sufrir si se enteraba de la verdad, sufriría al enterarse de toda la verdad.

―Cuando se entere que se le tuvo que hacer una prueba de ADN para confirmar que lo que decía la carta era cierto y no una gran mentira― prosiguió. ―La desilusión que se llevará al enterarse que su madre no murió como se le hizo creer sino que abandonó a su padre y trató de hacerle creer que él no era su hijo―

―Que Xiao Lang sufra es lo menos que deseo― le aseguró. ―Pero es que son muchas cosas, todo esto es muy confuso, no me creo que Ieran fuera capaz de hacer algo así, estoy segura que nunca engañó a Hien, fui testigo de su amor por él― le dijo con desesperación.

―Sé que era tu mejor amiga, eran como hermanas, pero lo hizo― le recordó. ―Abandonó a mi hermana y a Xiao Lang, engañó a Hien― se acercó a ella y la hizo que lo mirara ya que había apartado la mirada. ―No revivas el pasado Tsubaki― le dijo en voz baja. ―Revivir el pasado sólo lastimará a Xiao Lang―

Tal vez su esposo tenía razón, tal vez era mejor dejar el pasado en lo que era, pasado.

―Tengo tantas dudas― aceptó, lo miró a los ojos y no pudo evitar que la mirada se le nublara por las lágrimas.

Le acarició las mejillas y le apartó el cabello del rostro.

―No te atormentes― le pidió, inclinó el rostro sobre el femenino y la besó con ternura. ―Déjalo ir― le pidió entre besos.

O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o

―¡¿Qué?― gritaron los chicos.

―Lo siento señorita Kinomoto― dijo la profesora. ―Pero su calificaciones fueron la más baja―

Los chicos se miraron con tristeza, la esmeralda había estado tan feliz durante las dos largas semanas donde se había esforzado para ahora tener aquel resultado.

―Saku…― susurró la de ojos rubís al verla cabizbaja.

―Gatita― la llamó unos de los gemelos.

Que decepción, se había esforzado, verdaderamente que lo había hecho y todo para qué, sólo había hecho perder el tiempo a su novio.

―Lo siento― la escucharon susurrar.

―Tonta― dijo el castaño obligándola a mirarlo. ―Sé que diste lo mejor de ti― le aseguró. La abrazó cuando esta lo abrazó y sollozó.

―Puedes intentarlo para la próxima vez― escucharon la voz de la profesora.

Sentía como la mirada de aquella mujer estaba sobre él y su novia, como miraba a la castaña con rencor.

―Quiero ver el examen― miraron al castaño al este decir aquello.

―Claro, como desees― sonrió. ―Sígueme― le pidió.

Tomó la mano de la esmeralda y siguió a Aya, no se confiaba, estaba seguro, no, podía jurar que la castaña había sacado perfecto, algún truco esta había hecho.

O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o

―Gracias por aceptar mi invitación― decía la mujer con una sonrisa.

―Como no hacerlo― dijo el hombre con una pequeña mueca.

Era una mujer encantadora, de eso estaba seguro, cuerpo deseado, de buen ver y sin ninguna imperfección. Perfecta.

―Lo siento querido― se disculpó. ―Pero eres un hombre muy escurridizo― le dijo.

―He estado muy ocupado―

―Lo sé, eres un hombre muy ocupado― aceptó. ―Igual como mi difunto marido―

¿En qué diablos me metí?― se preguntó. No podía ser que nuevamente había aceptado una invitación de aquella mujer, si sólo sabía hablar de su difunto marido.

O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o

―Este no es el examen― dijo con seriedad luego de mirar el supuesto examen que había hecho su novia.

―A última hora se cambió― dijo con seguridad.

―Este no es el examen y lo sabes muy bien― dijo con seguridad. ―El examen que realizó Kerverus no fue aprobado― le dijo.

―Disculpe señor Li, pero si no puede aceptar que su novia― dijo esto último con molestia. ―Sacara la calificación más baja debería de aconsejarle que la próxima vez estudie de verdad― miró con seriedad a la esmeralda quien estaba tomada de la mano con el castaño.

―Muy bien― dijo con tranquilidad, metió su mano libre en unos de los bolsillos de su pantalón y sacó un papel.

Se quedó de piedra cuando el castaño le mostró el papel.

―Este es el examen que hice y el que fue aceptado― le dijo. ―Tiene el sello de la dirección, por lo cual es el que se usó durante el examen―

―No puedes tener eso― dijo.

Todos miraban en silencio sin saber que decir.

―Sabía que tratarías de hacer algo así, así que me tomé el atrevimiento de tomar uno― se atrevió a decir, sabía que podía ser expulsado por haber hecho algo así pero no le importaba, si esa mujer se metía con su castaña también lo hacía con él, no dejaría que todo el esfuerzo de su novia fuera en vano. ―Por lo que puedes ver está contestado y perfecto―

Tomó el examen con molestia, maldita mocosa, se las pagaría.

―Sino desea meterse en problemas por haberle dado el examen equivocado cámbiele la calificación y usted sabrá que hacer cuando quieran ver la evidencia para la puntuación―

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Ambos estaban en la habitación del castaño, se habían despedido de los chicos y ahora estaban en la casa de su novio.

―No tienes que ir sino quieres― decía el castaño quitándose la corbata.

―Quiero ir― dijo con emoción, los chicos le habían dicho que para celebrar que desde el lunes empezaría a usar el mismo uniforme que ellos y por su buena calificación la llevarían de viaje en un yate. Estaba muy emocionada, nunca se había subido a uno.

La miró con una sonrisa, recorrió sus largas piernas, llevaba aquel pequeño traje de sirvienta. Todo pasó tan rápido que cuando parpadeó y pudo reaccionar se encontraba bajo el cuerpo de su novio, sobre la cama, este con ambas manos a ambos lados de su cabeza, su cuerpo acorralándola contra la cama para evitar que pudiera escapar.

―Shao…― dijo sonrojada por la posición en la cual estaban.

―Si…― su voz sonó ronca y baja.

Verla con las mejillas sonrojadas como deliciosas fresas derretidas, los labios rosas y entreabiertos sólo lo invitaban a probarla.

―Creo que merezco un beso por haberte ayudado― inclinó el rostro sobre el femenino y susurró a escasos centímetros de sus labios.

―Sólo uno― dijo con timidez.

―Sólo uno― repitió antes de adueñarse de su boca.

El contacto entre ambas bocas causó que una pequeña descarga recorriera su cuerpo, joder, tenía más de un mes con ella, la deseaba horrores. La esmeralda era demasiado inocente, desde que habían empezado a estudiar y luego de aquella escena donde ella se había negado y llorado no se había atrevido a tocarla más de lo necesario y eso lo estaba desesperando, era hombre, tenía sus necesidades pero no quería estar con ninguna otra chica, quería estar con ella, con su novia, descubrir su sabor, cada pequeño trozo de suave y sensible piel de ella y tocar aquellas tiernas curvas a su antojo.

Continuará

Bueno, ya resolví el problema que tuve con el ordenador, ahora ando muy "emocionada"…escribiendo mis historias, y claro esta es una de ellas..El capitulo no me pareció tan wow la verdad, algo tedioso pero aclarativo xDD!...si como..Mey se ha enterado de la relación de Eriol y Tomoyo la cual más adelante verán más de ella y de los sentimientos de los tres…Saku ha pasado su examen *O*…pero mira lo que trató de hacerle esa loca, se quedó con las ganas como los perritos xDD!...Tsubaki está decidida en saber sobre el paradero de Ieran y tal parece que no se dará por vencida aunque si 17 años atrás no funcionó no hay muchas esperanzas que digamos….esperemos que encuentre algo.

Les diré que en el próximo capítulo hay un viaje…porqué, tendrán que esperar a leerlo xDD!..Para las que leen Trampas de Amor, disculpen por no haberles agradecido por sus hermosos reviews…son mis fuentes de inspiración *O*…muchas gracias a tods por sus comentarios.

Gracias por tomarse un pequeño tiempo para comentar sobre la historia, se les agradece de corazón, de verdad.

Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.

Besitos...