Hola de nuevo~ os eche de menos. Y por favor, antes de odiarme, quiero pedir perdón por haber tardado tanto. Estoy muy liada con exámenes finales, y realmente no he tenido tiempo. Gomen gomen…

RESPUESTAS A REVIEWS

-HarukaSou: Muchas gracias! La verdad es que sentía la necesidad de poner un capi así, mas relajadito. Espero que este también te guste mucho!

-NMathers: Gracias! Aquí esta el siguiente capi. Ojala lo ames!

-RavenWhite97: Waaaa muchas gracias! Me alegra que te guste como represento a Reiji. A veces se me hace un poco difícil hacerlo, tiene un carácter tan…tan Reiji xD Espero con ansias el dibujo de Akari-chan! Espero que te guste el capi.

-carolinapagola095: Espero que este capitulo te guste! Hay Sakamaki a rabiar xD

-Laury Shinn: Muchas gracias! Disfruta este capi, onegai :3

-Itsi: Gracias! Aquí esta el siguiente. Disfrutalo!

-Guest: te…te parecio corto…? P-pues era el más largo de hasta ahora…*se quita sudor de la frente* Muchas gracias! espero que te guste este, aunque es aun mas corto que el anterior

-Choco M: Me alegro tanto de que te guste! Ojala te enamores de este capi!

-laraotaku: Gracias! La verdad es que ese capi era para eso, aclarar dudas. Este tiene mucho mucho de Sakamaki!

-SilenceSuicida: Uwaaaa muchísimas gracias! Espero que este capi lo disfrutes mucho.

A TENER EN CUENTA

Cursiva: Pensamientos

"Cursiva y comillas": Pensamientos oscuros

-Cursiva y guion: susurros

(Parentesis): aclaraciones y traducciones.

Sin más, aquí teneis el capi!


Capitulo 11: Un nuevo inicio.

NORMAL POV

El día había pasado, y la noche ahora cada vez se hacía más presente. A medida que el tiempo iba pasando, ciertos vampiros se iban despertando, empezando por Reiji. Él, como cada día, se había despertado a la misma hora, se había lavado la cara, se había vestido apropiadamente y había ido a despertar a sus hermanos. De camino a sus habitaciones, mientras su mente se despejaba y desperezaba, fue recordando los sucesos del día anterior.

Y muy a su pesar, se dio cuenta de que su rutina se iba a ir a la mierda.

Cuando hubo despertado a todos sus hermanos, fue a levantar a las nuevas "invitadas".

Cuando abrió la puerta, la escena le sorprendió enormemente. Ambas chicas se encontraban profundamente dormidas. Sin embargo, no era esto lo que le sorprendió.

Mientras que Yui se mantenía justo en el borde de la cama, a punto de caerse, Akari estaba caída en el suelo, al lado del borde en el que ella estaba. Además, estaba cubierta totalmente entre las mantas de la cama, las cuales había arrastrado con ella al suelo, dejando a Yui sin ninguna tela para resguardarse del frio. Además, mientras que Yui estaba acostada boca arriba, Akari estaba en posición fetal, y solo asomaba los pies por debajo de la manta. Cuando Reiji se acercó un poco más, apreció una cabecita negra y peluda al lado de la de Akari, la cual estaba tapada por una capucha roja.

Y aunque todo esto era digno de verse, en lo que Reiji más reparó fue en como las chicas, aunque estuvieran separadas, con las manos agarraban con fuerza las muñecas de la otra, como si no quisieran separarse.

Suspiró irritado. No entendía como habían ganado tanta confianza en tan poco tiempo.

-Despertad- dijo, con voz fuerte. Sin embargo, ninguna hizo nada. Cada vez más enfadado, avanzo hasta colocarse al lado de Akari.

-Despierta- volvió a decir, esta vez más fuerte, mirando a Akari con frio en los ojos. Perezosamente entreabrió el ojo derecho, solo lo justo y necesario para ver que había alguien a su lado. Lo volvió a cerrar al instante y se arrebujó más en las mantas, además de girarse y darle la espalda a Reiji.

De mala gana, levantó la pierna, ofendido.

-Oe, tú -acercó el pie a la cara de la chica- despie… -de repente, una mano se aferró a su tobillo, y un segundo después, tiró de él con fuerza, lo que provocó que el vampiro cayera al suelo sonoramente.

Para cuando Reiji abrió los ojos, Akari estaba a cuatro patas sobre él.

REIJI POV

Abrí los ojos todo lo que pude, totalmente pillado por sorpresa. Mi cuerpo no reaccionaba y no salían palabras de mi boca. Me fijé en la chica de melena rubia de puntas rojas, que me miraba desde arriba con un ojo violeta, algo inexpresivo, como si siguiera durmiendo.

La chica pestañeó un par de veces, mientras volvía el color y la expresión a su ojo.

-¿Eh…? -empezó a decir, aturdida- ¿qué…Reiji? ¿Qué estás hac…? –volvió a pestañear, mientras una mueca de sorpresa y un fuerte sonrojo cubrían su cara.

Con la misma rapidez que me había tirado al suelo, se levantó y trastabilló hacia atrás, cayéndose sentada sobre las mantas.

-¡¿Se puede saber que estabas haciendo?! ¡Pervertido! –me grito, señalándome con el dedo.

-¿Pervertido yo? ¡Eres tú la que se ha abalanzado sobre mí como un animal! –le respondí yo, sentado al igual que ella sobre el suelo con una mueca irritada.

-Hmph, más quisieras- dijo, girando la cabeza, orgullosa.

Quería decirle muchas cosas a esa salvaje, pero me detuve y me fijé algo mejor en ella.

La caperuza se había bajado por el movimiento de cabeza, y su cabello le caía indomable por la espalda, cubriendo parte de su cara. Un collar grueso de cuero negro y ajustado con un pequeño cascabel dorado decoraba su cuello. Llevaba una sudadera roja que le quedaba extremadamente grande, y unos vaqueros cortos debajo. Su pie izquierdo estaba cubierto con un calcetín blanco, mientras que el otro estaba desnudo.

Desvié la mirada e hice el mismo movimiento que ella, pero hacia el lado contrario.

-No te creas tan importante, humana. No eres lo suficientemente buena para mí. –dije, con el mismo orgullo.

-¡JA! Como si quisiera serlo, vampiro. ¡Nunca estaría con un pervertido como tú!

-¡Que no soy un pervertido!

Ambos giramos la cabeza y nos miramos a los ojos con irritación y desafío. Su ojo derecho me miraba con rabia, mientras que el izquierdo estaba oculto bajo una cinta roja que cubría su rostro en diagonal, terminando en un lazo. Su boca pequeña estaba fruncida en una mueca de disgusto y el sonrojo anterior aún seguía un poco presente en su nívea piel.

-Mmhhh… ¿qué pasa?- Yui, la cual se había mantenido dormida, se había incorporado y sentado en el borde de la cama, mientras se frotaba los ojos- ¿Eh…? ¿Akari-chan…? -susurró, mirando a la chica ¿Reiji-san…? -dijo algo más fuerte, mirándome a mí- ¿Qué…está pasando?

Ambos nos pusimos de pie mientras nos lanzábamos miradas de odio

-Este pervertido se ha lanzado sobre mí. ¡Y luego él habla de modales!

-¡No mientas! ¡Tú has sido la que se ha lanzado!

-¡PERVERTIDO!

-¡SALVAJE!

- ¿Eh~…? ¿Pero qué está pasando aquí…?- la voz de cierto vampiro que realmente era un pervertido interrumpió nuestra estúpida pelea.

AKARI POV

Detrás de Reiji, vi como Raito, aquel vampiro de cabello castaño rojizo y con una extraña obsesión de llevar siempre puesta su fedora, entraba en la habitación con un ligero trote alegre.

-Vaya vaya…-dijo, mirándonos a Reiji y a mí- ¿acaso…estoy interrumpiendo una discusión de pareja…? Nfufu~…

-¡CÁLLATE!- le gritamos los dos a la vez. Nos miramos por un instante, para luego volver a desviar la mirada girando la cabeza con orgullo.

-Vamos vamos, calmaos todos…-dijo Yui, en un intento de mejorar la situación.

Suspiré irritada, pero no dije nada.

-¿Por qué nos has despertado, Reiji-san? -volvió a decir Yui.

-Para que os vistáis y os aseéis- le contestó él, volviendo a su personalidad fría de siempre- tenemos que ir al instituto.

Abrí los ojos de la emoción. Me había olvidado por completo de que por fin podría ir a un instituto.

-Pero… ¿no es muy tarde para ir al instituto?-murmuró Yui, confundida.

-Es obvio, Yui -le respondí con desgana- son vampiros: tendremos que ir a la escuela nocturna.

-Vaya, entonces no eres tan tonta como pensaba –sonrió Reiji con superioridad.

-No te pases de listo, vampiro. –le regalé una mirada cargada de frialdad- Odio que me subestimen.

Reiji abrió la boca para decir algo, pero luego negó con la cabeza y cambió de tema, seguramente exasperado por mis contestaciones.

-Ahí tenéis los uniformes –dijo, señalando el pequeño escritorio, donde dos uniformes estaban perfectamente colocados, sin una arruga.

El uniforme se componía de una chaqueta ceñida color negro ribeteada de blanco en los bordes, a juego con una falda que llegaba por un poco más debajo de la mitad de los muslos, acabada en volantes blancos. Un chalequito negro con algunos botones dorados también estaba incluido. Aparte, había una camisa blanca inmaculada, y un pequeño lazo rosa oscuro para llevarlo atado al cuello, y un lazo blanco para mantener la blusa unida. Para terminar, unos calcetines altos color negro, que llegaban hasta la rodilla, y unos zapatos de cuero marrón oscuro.

Lo mire por unos instantes, pero ladeé la cabeza con decepción.

-¿No es posible ponerme unos pantalones en vez de una falda?-pregunté, desviando la mirada.

Reiji me miró arqueando una ceja y soltando un suspiro.

-Deja de quejarte de una vez. Lo normal sería que, si hubiera pantalones pidieras una falda, no al revés.

-Ya deberías entender que yo voy a contracorriente -dije con una media sonrisa.

-Pues yo creo que con una faldita así estas muy linda, Kitty-chan~… -dijo insinuante Raito, acercándose a nosotros – Te hará unas piernas muy bonitas y sexys…nfufu~

-Tch, como si eso me importara lo más mínimo -le respondí.

-Pero debería importarte. Eres muy poco femenina, Kitty-chan. Eso no es nada atractivo…

-Tch…-volví a decir. Me importaba una mierda si era poco atractiva o no.

-Esto... ¿podríais salir de la habitación? Así podremos cambiarnos. –intervino Yui.

-Eh~… Pero Bitch-chan, yo quería ver como os cambiábais…- dijo, sonriendo seductoramente. Yui se puso roja como un tomate y empezó a balbucear.

-N-no…yo…e-esto… -con un suspiro cansado, me coloqué enfrente de Raito y lo miré directo a los ojos. Él era mucho más alto que yo, pero no me dejé amedrentar. Me miró con curiosidad, pensando en qué estaba haciendo. Y endureciendo mi expresión y mi voz le hablé:

-Largo. –le dije sin más – Los dos.- añadí mirando a Reiji. Raito arqueo una ceja y me miro con sorpresa, para luego sonreír de nuevo como antes.

-Nfu~… Kitty-chan es muy ruda… -acercó una mano a mi rostro –no debería…-

Antes de que me tocara la cara, le agarré con fuerza la muñeca, para luego apartarla y soltarla irritada.

-He. Dicho. Largo.

El vampiro se me quedó mirando fijamente, con una expresión que no sabría nombrar, pero que me perturbaba un poco.

-Vámonos, Raito -oí decir a Reiji- vamos a llegar tarde.

Con una última sonrisa, me hizo un gesto de despedida con las manos cuando estuvo de espaldas a mí.

Cuando oí la puerta cerrarse, solté un hondo suspiro.

-Vamos a cambiarnos, Yui. No quiero llegar tarde el primer día. –le dije con una gran sonrisa. Ella sonrió también y empezamos a desvestirnos y a ponernos el uniforme.

Necesité de la ayuda de Yui para vestirme. No estaba acostumbrada a la ropa tan formal y con tantos botones raros. Además, los malditos lazos me agobiaban y con la chaqueta tenía muchísimo calor. Y al final, el aspecto de Yui era totalmente diferente al mío.

Mientras que Yui estaba perfectamente vestida y arreglada, sin una maldita arruga o imperfección, yo llevaba la chaqueta desabrochada y arremangada hasta los codos. Las mangas de la camisa también estaban recogidas hasta los codos, y tenía el primer botón desabrochado. Las cintas rosa oscuro y blanca, que deberían haber sido lazos, caían alrededor de mi cuello sueltas. Por supuesto, no me había quitado ni mi collar ni la cinta que cubría mi ojo, ni lo iba a hacer.

Yui, aunque desaprobó mi aspecto, terminó por darse por vencida y dejó de luchar contra mí. Cogió un cepillo y empezó a cepillarme el pelo. Tras un rato, consiguió domar mi pelo y me ajusto la cinta del ojo, arreglándome el lazo del pelo (para que os hagáis una idea, el lazo es a lo Kagamine Rin, solo que en rojo, un poco más pequeño y discreto, en el lado derecho de la cabeza y con la cinta en el ojo).

-¡Perfecta! –aplaudió Yui.

-Aun no –le dije, misteriosa. Me acerque a uno de los cajones del escritorio, y saque mi amada arma. Yui me miro confusa, pero se espantó cuando lo metí en el elástico de la falda y mi cadera.

-¡Akari-chan, no estarás pensando en llevártelo!

-Tú no le digas nada a nadie- le respondí con una sonrisa tierna- es solo por si acaso.

Yui me miro, no muy convencida, pero termino por rendirse, como hacia siempre. Cogió su maletín y se dirigió a la puerta.

-Reiji-san dejo tu maletín en la silla. Cógelo y vámonos.

-Haaai~- cogí la cartera y me dispuse a irme, pero antes me acerque a las mantas del suelo y cogí algo, intentando que Yui no viera lo que estaba cogiendo.

-Listo. –dije satisfecha, acercándome a la puerta- Vámonos.

NORMAL POV

Los seis hermanos se encontraban esperando a las humanas en la puerta principal.

-Cielos… ¿dónde están?-dijo Reiji, el cual miraba la hora preocupado, ya que llegarían tarde si las chicas se demoraban mucho más.

-Es normal, Reiji. Las mujeres tardan siglos en arreglarse –dijo maliciosamente Raito.

-Estamos hartos de esperar… ¿verdad, Teddy?-murmuró Kanato, desviando la mirada y con ojos cansados y llorosos.

-Se atreven a hacer esperar a Ore-sama…-dijo Ayato, con una nota de enfado en su voz- no lo perdonare…

-Te dije que dejaras de llamarte así, Ayato. Por más que lo digas no significa que sea verdad. –le contesto Subaru, el cual estaba apoyado en una de las columnas.

-¡Y yo te dije que te pudrieras, Subaru!

-Hacéis demasiado ruido…callaos de una vez-interrumpió Shu, el cual dormitaba en un sofá cercano.

-Tch –fue la contestación de ambos.

-¡Sentimos el retraso! –dijo una voz femenina que provenía de las escaleras.

-Habla por ti. – dijo otra, con una risita.

Todos los hermanos se giraron hacia las escaleras, el sitio de donde provenían las voces.

Dos chicas bajaban por las escaleras. Yui bajaba casi corriendo y con cara de preocupación, con la cartera fuertemente aferrada entre las manos, mientras que Akari, con las manos en la cabeza y los ojos cerrados, iba a paso lento y tranquilo, con su maletín colgado del hombro.

Los Sakamaki clavaron los ojos en las chicas, pero se fijaron más en Akari. Era la primera vez que la veían con tranquilidad, sin que estuviera cubierta por una capa roja o intentando huir de ellos o matarlos. De todos ellos, a parte de Raito y Reiji, que ya la habían visto, Subaru fue el que más se fijó en ella.

-Llegáis tarde –dijo secamente Reiji cuando las chicas alcanzaron a los vampiros.

-¡L-lo siento! –se disculpó Yui, inclinándose en gesto de perdón- ¡Discúlpate, Akari-chan!

La rubia abrió lentamente su ojo violeta, miró a Reiji y a los hermanos durante un instante y lo volvió a cerrar.

-Lo llevas claro si crees que me voy a inclinar ante ti. –dijo sin más.

Mientras que Yui la miró con desespero, Reiji se acercó a ella, totalmente furioso.

-¡Eres la persona más insolente que he conocido! ¡Un completo desperdicio! –la miró de arriba abajo- ¡Ni siquiera sabes vestirte!

-Vaya vaya, Reiji… ¿estás perdiendo la compostura…?- insinuó Akari abriendo su ojo y llevándose una mano a la barbilla mientras sonreía con satisfacción- No sabía que tenía ese efecto sobre ti…

Esto provocó que los vampiros rieran por lo bajo, incluso Yui no pudo evitar relajar el rostro. Reiji, si cabía, estaba aún más enfadado que antes.

-¡Eres una…!

-Reiji, cálmate…-la voz de Shu lo interrumpió, sorprendiéndolo- ¿No ves que lo que quiere es ponerte histérico…?

-Deberías hacerle más caso a tu hermano mayor, Reiji- continuó Akari, con orgullo- puede que sea más inteligente que tú- desvió la mirada hacia Shu, el cual la estaba mirando. Por un segundo, sus ojos chocaron y se miraron fijamente. No dijeron nada, pero tampoco hizo falta.

Cuando volvió la mirada hacia Reiji, descubrió que la miraba con frialdad y enojo desde toda su altura. Oh si, comparado con el metro sesenta y poco de altura que media Akari, el metro ochenta y algo de Reiji hacía que la chica tuviera que mirar para arriba completamente. Pero Akari le mantuvo la mirada sin titubear.

Y aunque odió admitirlo, la intensidad de los ojos magenta del chico la sobrecogía un poco y le provocaba sensaciones extrañas, y más de una vez se vio tentada a desviar la mirada.

-Señoritos Sakamaki y compañía, la limusina ya está aquí- interrumpió una voz monótona, que Yui distinguió perfectamente, ya que pertenecía al mayordomo que había recogido sus maletas cuando ella llego.

El duelo de miradas entre la chica y el vampiro se interrumpió, y con muecas de desdén, se dieron la espalda. Los ocho jóvenes se pusieron en marcha y salieron de la mansión.

YUI POV

Mientras los hermanos iban entrando en la limusina, observe a Akari. Tenía los labios apretados y los puños cerrados con fuerza.

-Akari-chan… ¿estás bien?

-Y-yo… -me miró por un momento, pero desvió la mirada enseguida –esque n-no recuerdo haberme montado nunca en…en uno de estos…

-Bueno, yo tampoco me he montado nunca en una limusina, Akari-chan. –le respondí con una sonrisa.

-N-no lo entiendes…-volvió a decir, con un ligero temblor- yo nunca…hace mucho que no…me he subido a un coche.

La mire con compresión. Instantes después, le agarré la mano.

-No te preocupes, Akari-chan. Yo estoy contigo -le sonreí. Ella me miro con un brillo en su ojo, asintió y me devolvió la sonrisa.

Agarradas de las manos, entramos en la limusina. Nos quedamos sentadas en una esquina, Akari justo en el borde y yo al lado de Ayato.

Cuando el motor rugió y la limusina empezó a ponerse en marcha, note como Akari me agarraba con tal fuerza que comenzó a hacerme daño. Posé mi otra mano sobre las nuestras y miré a Akari.

-Tranquila, Akari-chan. Te prometo que no nos va a pasar nada.

Me miró dudosa, pero finalmente asintió y se relajó un tanto.

Pasado un rato, Akari ya no temblaba y estaba muchísimo más tranquila, aunque seguía agarrando mi mano suavemente.

-Oe, Chichinashi -la voz de Ayato llamó mi atención, y cuando me gire hacia él, estaba a poco centímetros de mi cara. Empecé a sonrojarme sin poder evitarlo- ¿En qué estás pensando?- Se acercó aún más a mí, y tuve que poner las manos frente a mí para que no se acercase más.

-Y-yo…

-Tienes muchas agallas para habernos desafiado…Chichinashi.

-¡D-deja de llamarme así! –le respondí, alejándome un poco- M-me llamo Komori Yui

-¡Cállate!-me respondió Ayato, irritado- Tu opinión no me importa para nada, Chi-chi-na-shi –terminó, remarcando cada silaba.

Y cuando ya lo tenía encima, Ayato cayó hacia atrás sobre Shu, que gruñó irritado mientras se despertaba de su siesta.

-¿¡Pero qué…!?-gimió Ayato por la sorpresa.

Cuando me gire, lo entendí todo.

AKARI POV

Ayato me miro con algo de rabia en los ojos. Al fin y al cabo, lo había empujado yo.

Rápidamente, cambié de sitio con Yui, colocándome yo a al lado del vampiro pelirrojo.

-No te metas en mis asuntos, Kekki (pastel).

-Yo no m…- paro en seco- espera, ¿qué me has llamado?

-Kekki –esta vez casi se echa encima de mí, mirándome de arriba a abajo- eres incluso más plana que Chichinashi.

Por un instante lo miré poniendo los ojos en blanco. Pero tras unos segundos, simplemente no pude aguantar.

Estallé en una gran carcajada, provocando que todos me miraran.

-¡OE, NO TE RÍAS! –me dijo con enfado.

-Y-yo...esque…pff JAJAJAJAJAJAJAJAJA…..

-¡QUE NO TE RIAS, KEKKI!

A esto, respondí riéndome más fuerte.

-Los dos –dijo Reiji de repente- parad de una vez. Estamos llegando.

Lo miré con una sonrisa y un brillo en mis ojos, mientras que el desvió la mirada. Luego mire a Yui, que me mirara con risa. Obviamente, las dos habíamos pensado lo mismo.

Con el tiempo, la limusina se detuvo y todos nos bajamos. Sin embargo, en cuanto observe la escuela, me quedé de piedra.

Era una gran edificación, puede que más grande que la propia mansión. Además, estaba construida con columnas de medio arco, a un estilo anterior. La gente paseaba uniformada hablando tranquilamente, como si esto fuera lo más normal del mundo.

Y muy dentro de mí, pensé y sentí que este no era mi sitio.

-Eh, salvaje. –oí que me llamo Reiji- ¿Vienes o qué?

-Haai –le respondí, acercándome a la puerta principal.

Paseábamos por los pasillos, mientras que cada uno entraba a sus clases correspondientes. Iba acompañada de Yui, hasta que Reiji nos paró en una esquina.

-Vale, escuchad bien porque solo lo diré una vez. Yui, tu asistirás a las clases de Ayato y Kanato. Salvaje, tú tendrás que ir a las de primer año. Según tengo entendido, ¿tienes quince no?

-Exacto –dije con orgullo. Si lo que me dijo Yui una vez era cierto, era más pequeña de lo que aparentaba.

-Hmmm….-dijo pensativo- realmente pensé que no serias tan joven. Sólo eres una criaja.

Iba a decir algo, pero levantó una mano, parándome.

-Que cada una vaya a sus clases. Y rápido, pronto van a empezar.

YUI POV

Me apenó no poder estar en la misma clase que Akari, pero no podía hacer nada. Con paso algo rápido, me dirigí a mi clase. Cuando entré, sólo vi a Ayato y a Kanato.

-Esto… ¿dónde están los demás?

-¿Qué más da? –dijo Ayato, acercándose a mí- Quiero takoyakis.

-¿T-takoyakis?

-Vamos –dijo, agarrándome del brazo y sacándome de allí.

-P-p-pero…

-Cállate. No desobedezcas a tu Ore-sama.

AKARI POV

Me dirigí a paso tranquilo a mi clase. Aunque no lo aparentaba, la verdad era que estaba un poco nerviosa. Iba a estar sin Yui, y no me gustaba la idea de tener que conocer a más gente de la necesaria.

Cuando llegué a la puerta de mi clase, me detuve unos segundos. Respiré hondo.

Vamos Akari, que te has enfrentado a cosas peores…

No me lo pensé más y entre a clase.

Cuando abrí, una profesora algo gorda estaba leyendo algo en voz alta, pero se paró al verme. En su cara redonda se dibujó una sonrisa.

-Veo que ya has llegado, corazón. Pasa, pasa. –dijo, haciéndome un gesto con las manos.

"Corazón tu puta madre, gorda"

-Queridos alumnos, esta es Akari-san, amiga y compañera de nuestros queridos Sakamaki. Estudiará con nosotros este año. Por favor, trátenla con respeto y cariño. ¿Algo que quieras decir, corazón?

-Yo…no tengo nada importante que decir…-le susurre. Oía los susurros de la gente

-Mírala, que pintas…

-¿Y ese pelo? Las mechas ya no se llevan de moda….

-¿Y esta es compañera de los Sakamaki? Joder…que suerte…

-¿Y que se supone que lleva en la cara?

-Dinos lo que te gusta y lo que no. No te preocupes, corazón. No te van a comer.

"Huh, que lo intenten"

-Pues… me gustan mucho las manzanas.

-¿Las…manzanas…? –dijo la profesora, con los ojos en blanco

-Sí, adoro las manzanas. –dije con una sonrisa.

Que se borró al instante en cuanto toda la clase estalló en carcajadas.

En ese momento, me vi tan asustada y acorralada que no sabía dónde meterme. Quería escapar de allí y no volver, volver a las calles, con Nyu, con mi soledad, lejos de la gente, lejos de…

-¡Oe, Ringo-chan (manzana o manzanita con el chan)!

Con rapidez, gire la cabeza hacia el origen de la voz. Era una chica de mi edad, con el pelo corto y negro, ojos verde brillante y con unas grandes gafas rojas, algunas pecas y piel blanca. Cuando la miré, dio unas palmaditas a la mesa que estaba junto a la suya, la cual estaba vacía.

-Siéntate aquí, Ringo-chan.

Dudosa, me acerqué con paso lento aunque decidido.

-N-no me llamo Ringo…soy Akari. –le respondí desviando la mirada, sentándome a su lado.

-Me gusta cómo te queda Ringo-chan. Es más kawaii~.

-Si tú lo dices… -ignoré a la humana que me miraba con curiosidad. Bueno, ignoré a todos los que lo hacían. No me gustaba sentirme observada. Lo odiaba.

La clase volvió a empezar, pero no paso mucho hasta que oí como alguien me llamaba.

-Ringo-chan… -me gire hacia la chica, la cual sonreía.

-¿Q-que quieres?

-Me llamo Midori. Mucho gusto –me dijo, tendiéndome la mano.

Aunque por unos segundos no hice nada, acabé por estrechársela.

-Estos son mis amigos –dijo Midori, señalando a las personas que teníamos alrededor nuestra. –Esta es Hana-chan –dijo señalando a la chica que estaba delante mía, la cual se giró. Tenía el cabello castaño claro y era realmente alta. Su piel era algo morena y sus ojos eran color negro.

-Encantada, Akari-chan –me susurró, con un movimiento de cabeza.

-Este es Tora –señaló al chico que estaba detrás mía. Me gire lentamente y lo observe. Tenía el cabello negro azabache y despeinado, ojos azules, el uniforme mal colocado aunque de distinta forma que yo, y llevaba un collar ajustado con una nota musical colgando de él.

-Hola, Akari-chan. Seguro que nos llevaremos genial –me sonrió, y no pude evitar sonreírle también.

-Y por último, está Ryu –Midori señaló a un chico que estaba sentado detrás suya. Tenía el cabello completamente tintado de rojo y alborotado. Me miro con unos profundos ojos oscuros, pero desvió rápidamente la mirada y no dijo nada.

-Él es algo…tímido –oí decir a Hana- es mi hermano.

-Ringo-chan- me susurro Midori, cogiéndome una mano. Me tensé ante el contacto, cosa que Midori no noto y no me soltó. –A partir de ahora estarás con nosotros, ¿sí?

La mire unos instantes, sin saber bien que decirle.

-H-hai…-terminé por aceptar. Ella me sonrió.

Paso el tiempo, y la clase se acabó. Charlé un rato más con aquellos humanos, pero me fui al poco. Demasiadas emociones para un solo día. Cuando salí de la escuela, encontré la limusina ya preparada, y me metí dentro. Pronto, los hermanos comenzaron a llegar. Pero alguien faltaba.

-¿Y Yui? Miré a Reiji, que me miro de hito en hito –¿Dónde está Yui?

-Está en la mansión, se desmayó y Ayato la llevo allí.

-¿¡Que se desmayó!? –empecé a asustarme- ¿Que le ha pasado?

-Ayato… –me miró como si no quisiera decírmelo, pero aunque no lo hubiera hecho, en cuanto mencionó aquel nombre ya supe lo que había pasado.

Ayato…la ha mordido.

Lentamente, me quede sentada en el asiento. Me mire las manos, y empecé a temblar.

No de miedo, no.

De rabia.

-Reiji…todos…-me miraron con curiosidad. Mi ojo centelleaba con ira y rabia. Los mire a todos

Voy a matar a Ayato Sakamaki.


Aaaaaalto! Fin de capi! Espero que les haya gustado, y otra vez, perdón por la demora. Espero que haya merecido la pensa! Favs? Reviews? Ojala si x3

Nos vemos en el siguiente capi! Besitos!