Disclaimer:ninguno de los personajes de ´Naruto´ me pertenecen, pero la historia es completamente mía.

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NOTA: Pecadores es mi primer fic largo, les pido paciencia ya que nunca he escrito una historia de capítulos.


ººº

Me quedo congelada, petrificada en el lugar en donde me dejo Sasuke. Mi abuela acaba de presenciar un momento bastante acalorado entre Sasuke y yo. ¿Cómo rayos le hace? Es que siempre parece estar en el momento y en el lugar correcto. Estoy comenzando a pensar que no duerme o que es una especie de bruja. Porque tantas coincidencias no pueden ser posible. Finalmente recupero el control de mi cuerpo, me giro hacia la puerta, así no tengo que ver a mi abuela, y me comienzo a golpear suavemente la cabeza con esta. Escucho la risa de mi abuela que me está observando darme golpes.

—No es gracioso — le digo, dejo de golpearme y apoyo la cabeza en la puerta.

—Oh, cariño no es para tanto — dice tratando de ocultar su obvia diversión.

—Sí lo es — afirmo — Lo lamento.

— ¿Por qué?

—Por lo que acaba de pasar — creo que me quedare con la cara pegada a la puerta. Hace todo más soportable.

— ¿Qué? ¿Por ser joven y disfrutar la vida? — a veces pienso que es demasiado liberal. Solo a veces — No se te olvide que yo también fui joven — giro el rostro para poder verla ¿Qué quiere diciendo? — No pongas esa cara. Tu abuelo y yo teníamos cerca de la misma edad cuando nos conocimos y al igual que ustedes no podíamos tener las manos fuera del otro por mucho tiempo…

— ¡Abuela! — lo último que quiero es pensar de esa forma de mis abuelos.

—Deja la mojigatería — ruedo los ojos — Sigue así y te vas a quedar sola y vistiendo santos.

Aun me sorprende lo bien que salí de mi crianza.

ººº

— ¿Kakashi? — estoy pasmado — ¿Qué haces aquí? — esa es una buena condenada pregunta y la cual debe tener una buena condenada respuesta.

—Ah, solo pasaba por el vecindario y decidí visitarlos — me responde con esa especie de sonrisa suya tan rara.

—Jump. Este vecindario queda a varias horas del tuyo.

—Nada queda muy lejos en auto.

— ¿Condujiste hasta aquí? — claramente esto no es una buena señal. Tal vez esa migraña tan presagiada me dará más pronto de lo que pensé.

—Si. Eh ¿Piensas pasar? — correcto, aun me encuentro de pie a fuera de la casa.

—Jump — al entrar en la sala encuentro a Gaara sentado en uno de los sillones, y a juzgar por su pijama de pantalón escoses rojo y camiseta negra, deduzco que Kakashi lo despertó. Y no se ve feliz, aunque raramente lo hace.

—Bien ¿Ahora puedes hablar? — le pregunta al peli plateado rudamente. Sip, está molesto. Odia que lo molesten cuando duerme.

—En momentos así creo que hasta extraño a Naruto y a Kiba — mmm… Eso es discutible. Esos dos realmente podrían empeorar el humor del pelirrojo. Y la mirada que le dirige a Kakashi lo confirma — Bueno, bueno — suspira — Lo diré antes de que trates de hacerme daño — muy inteligente de su parte. Por lo regular Gaara no es alguien a quien acusarías de poseer un buen humor ni siquiera en un muy buen día, ni de cerca, pero cuando se despierta o peor aun cuando lo despiertan no es su mejor momento, entra como en una especie de modo sociópata. Hasta yo trato de alejarme de él cuando esta así.

— ¿Qué está mal? — lo apuro.

—Eso depende de cómo lo vean — toma asiento en el sofá, así que esta enfrentándonos. Apoya sus codos en las rodillas — ¿Por dónde empiezo? — se cuestiona el mismo.

—Que tal por el principio — el tono gélido que emplea el sociópata nos asustaría si no lo conociéramos de hace años.

—Excelente idea — se recuesta en el respaldo del sofá — Como ustedes estaban descansando, también decidí tomarme algo de tiempo fuera para relajarme, así que termine yendo a una isla que está un poco más al sur que esta ciudad. Lamentablemente como no puedo desconectarme del mundo por completo, ayer en la tarde recibí un correo de la discográfica en el que nos comunicaban que decidieron adelantar todas las fechas correspondientes al álbum que estamos trabajando — me quejo y Gaara gruñe por la noticia de mierda — Lo sé. Yo también los quiero asesinar lentamente, pero como es ilegal que más da — Se frota la cara con las manos — Así que tuve que dejar mis planes a un lado, cancele todo, tome mi maleta y me largue. Como con los únicos que no me pude comunicar fueron ustedes dos, Temari me dijo donde encontrarlos y como, gracias a todo lo que sea santo, la ciudad quedaba en el camino, decidí pasarme. Y así es como hace una hora que llegue aquí y me recibió la cara de asesino serial de Gaara — no estaba mintiendo cuando dijo que pasaba por el vecindario — Como pueden ver no estoy aquí por deseo propio. A decir verdad la última cosa que quiero en el mundo es pasar tiempo con ustedes. No lo malinterpreten, pero puedo conseguir mejor compañía — se endereza y nos mira significativamente — Concluyendo, lamento informarles caballeros que nuestras pequeñas vacaciones han sido recortadas.

— ¿Qué tan pronto tenemos que regresar? — pregunta Gaara que dejo de ser un psicótico y paso a estar algo inquieto.

—Mmm… ¿Cómo decírselos? — parece pensarlo un poco — Para ayer es tarde — me las arreglo para mantener mi cara de póker, no se puede decir lo miso del pelirrojo se ve algo perplejo. No sé cuáles son sus razones, bueno sospecho cuales son, algo así como que estamos en la misma condición. Sin importar si lo estamos o no, esta situación apesta. Tendré que alejarme de Sakura, o sea que le facilitare el camino no solo al Dr. Dolor en el culo sino también a cualquier otro tipo que se interese en ella, lo único que me tranquiliza un poco es que mi cerezo no es una cualquiera, por otra parte se de primera mano que los hombres podemos llegar a ser unos malditos bastardos tramposos cuando queremos meternos en los pantalones de una chica, lo sé porque he conocido a muchos de esa calaña, y el hecho de que Cerezo sea inocente y bastante confiada con la gente no ayuda mucho. Tendré que ponerme a buscar alguna solución a este problema.

¡Argh! Mi premonición era correcta. Se avecina una fuerte migraña, ya estoy comenzando a sentir como los músculos de mi cuello se ponen rígidos y duelen ¿Por qué sencillamente las cosas no me pueden salir bien del todo? Siempre hay un bache en el condenado camino, en este caso es un jodido cráter.

— Creo que lo mejor sería irnos a dormir o al menos descansar por unas horas antes de preparar todo para irnos — nadie pude discutir la lógica de la propuesta de nuestro manager. El primero en levantarse es Gaara, quien parece que va a una cita con el dentista por la cara que tiene.

—Que descansen — murmura y desaparece por las escalas.

— ¿Sasuke? — me detiene Kakashi antes de que siga los pasos del peli rojo.

—Jump — contesto desanimado. Después de semejante noticia me siento cansado y sin energía.

— ¿Debería comenzar a preocuparme? — señala hacia el comedor con un movimiento de cabeza. Solo ahora vengo a caer en cuenta la invasión de cajas que ha ocurrido allí, la cantidad es algo absurda. Todas mis compras. Parpadeo. Wow, no recuerdo haber comprado tanto.

—No. Lo tengo bajo control — por ahora… Creo.

—Bien — toma su portafolio y sube por las escaleras. Menos mal no decidí alquilar aquella otra casa de dos habitaciones, de lo contrario esta noche hubiera sido bastante incómoda para alguien.

Me quedo por un momento en la sala viendo hacia el abarrotado comedor, trato de averiguar cómo resolver todo este brollo, y no me refiero a la invasión de compras, pero mi cerebro parece haber sucumbido al cansancio ya que no hace ni el menor intento de planear algo. Como se que no voy a conseguir nada, activo la alarma y me voy a la cama.

Nunca pensé estar tan agradecido de que repentinamente tuviera sueño porque de lo contrario no creo poder soportar el maldito insomnio.

Dormir es lo mejor. Cuando lo haces no sientes nada y lo que sea que te esta atormentando te deja de joder.

Ohh, todo se comienza a desvanecer… Hasta luego realidad.

Nock-Nock Nock-Nock

Unos golpes en la puerta me despiertan.

—Sasuke lamento despertarte — dice Kakashi al abrir la puerta. Ni por un segundo le creo que lo lamenta, pero yo no. Estaba en medio de una pesadilla. Estaba corriendo escapando de algo o alguien y de repente el pasillo termina caigo a un rio turbulento, cuando estaba a punto de ahogarme Kakashi me despierta.

Hola de nuevo realidad. Gracias al cielo

—Pero si queremos salir de aquí rápido, debes comenzar a organizar tus cosas — ¡Verdad! Hoy tengo que dejar mi lugar feliz… Creo que prefiero la pesadilla.

—Jump. Bien — vuelve a cerrar la puerta. Llama a la puerta de Gaara, no sé si el pelirrojo esta despierto porque no oigo nada por un momento, Kakashi vuelve a intentarlo y algo estrellándose contra la puerta es la respuesta que recibe. Cierro los ojos por un momento y de nuevo las aguas me rodean y comienzo ahogarme. Me despierto antes de que la oscuridad me trague. Me llevo una mano al pecho y bajo esta siento como mi corazón esta desbocado y tengo la respiración muy agitada. Para ser solo un sueño me afecta demasiado. Mierda, ahora no prefiero la pesadilla.

— ¡Sasuke! — me apura Kakashi desde el piso de abajo.

— ¡Ya voy! — grito. Maldita sea ni loco vuelvo a tratar de dormir un poco más. Supongo que el humor en la habitación de al lado no es el mejor ya que puedo oír perfectamente la sarta de maldiciones e improperios que esta soltando Gaara a cada cierto momento. Debo recordar mantenerme lejos de él, a una distancia segura, y más aun si nuestro manager está involucrado, él suele hacer un poco más complicadas las cosas.

Probablemente lo único positivo de toda esta situación es que no me preocupe por ponerme cómodo en esta habitación, como mi equipaje todavía está hecho y como solo desempacaba lo que necesitaba no tengo que hacer mayor cosa, solo guardar la ropa que use estos pocos días. Miro las prendas que están en el sillón en una de las esquinas de la habitación, voy descomplicarme la vida y decido solo meterlas en una bolsa, no estoy de humor para doblar y acomodar en la maleta, además de todas maneras al llegar al hotel irán a la lavandería, así que ya las tendré separadas ahorrándome tiempo… Nah, solo tengo pereza de empacar.

Solo necesito una bolsa… que obviamente no tengo aquí, así que como es de esperar cuando tratas de evitar el trabajo terminas creando más. Ahora tengo que bajar y buscar una.

—Tsk, no me importa. No pienso empacar — voy a comenzar la cacería de la bolsa por la cocina. Al entrar me encuentro con el peli plata leyendo un libro, "Icha Icha" por lo que puedo leer en el lomó de este, y tomando café — ¿Has visto alguna bolsa? — le pregunto mientras busco en los cajones del mesón de la isla de la cocina.

— ¿Plástica o de papel? — pregunta sin despegar los ojos de su lectura.

—Cualquiera, me da lo mismo.

—Mmm… — pasa de página — No, no he visto ninguna — no sé ni por qué me moleste en preguntarle. Reviso en un pequeño cuarto para guardar cosas que hay en la cocina y allí encuentro un maletín deportivo.

—No importa — tal vez mi suerte comienza a mejorar.

—Bien. Me alegro — sí, claro ya lo tome en serio. Cierra el libro y se termina la taza de café — Voy a salir, aquí no hay nada para desayunar — ah, sí. Ya se me había olvidado que no reabastecimos los víveres — Espero que la guía gastronómica que encontré online no mienta — se levanta, lava la taza y la pone en una de las gavetas de arriba — Por cierto antes de que se me olvide — se gira para enfrentarme — ¿Qué hay con esto? — señala mis compras que acampan en el comedor

Oh, sí. Eso.

Suspiro.

—Buscare una empresa de transporte o de envíos — espero que haya una buena por aquí. A pesar de que la mayoría de las compras fueron cosa del momento, quiero que lleguen bien y a salvo a casa.

—Buena idea. Si no consigues una, deberías hablar con la agencia que alquila esta casa, tal vez te puedan ayudar. Nos vemos — con libro en la mano desaparece de la cocina, dejándome nuevamente solo.

Maldito suertudo no tiene que empacar algo.

Vuelvo a mirar el caos que cree.

Tal vez me sobrepase un poco… Nah.

—Oh, aquí están — la repente aparición de Kakashi me coge desprevenido, asustándome un poco — Se me olvidaron — toma un juego de llaves que hay en la barra. Antes de que vuelva a irse, hay un golpe seco en el piso de arriba, seguido de una gran maldición.

Gaara.

Tanto como Kakashi y yo miramos al techo donde hubo el golpe, y después uno al otro.

— ¿Qué le pasa? — me encojo de hombros.

—Creo que también me iré — quiero evitar una disputa y sus más que molestas consecuencias. Así que hare lo más inteligente. Me alejare del pelirrojo.

—Excelente idea — guarda las llaves en su jean — Regresa a eso de la una. Tenemos que salir lo más temprano posible — asiento. Él casi corre al salir. Para mi pesar tengo que subir y organizar mi equipaje, pero cuando lo tenga listo saldré de esta casa como si estuviera en llamas, que por lo visto es muy posible que suceda. Sigilosamente subo las escaleras, al pasar por la habitación de mi molesto compañero esta inquietantemente en silencio, algo que no es nada bueno. Oigo un leve ruido. Suelto el aire que estaba reteniendo. Bien, no se ha suicidado. Me encierro en la habitación, no pierdo el tiempo y meto las prendas en el maletín.

Saco una nueva muda de ropa y me dirijo al baño para la ducha más rápida de la historia.

Cuando termine será hora de despedirme de Cerezo.

ººº

Ino aparece a la cinco de la mañana. Me despido de mi abuela, que está leyendo el libro que Sasuke le obsequio, y de mi mejor amiga. Sin pensarlo dos veces me dirijo a casa. Estoy muerta del cansancio, como no hay forma de que maneje en la mala condición en que me encuentro, le dejo el auto a la cerda y mejor tomo un taxi. Así es mucho más seguro para todos.

Llego a casa, subo directo a la habitación, me cambio la ropa por el pijama y apenas toco la almohada cuando caigo en una especie de estado de coma.

No sé cuánto tiempo ha transcurrido desde que me quede dormida pero siento como la cama se hunde al otro lado. No abro los ojos ni hago un solo movimiento que delate que este despierta, me concentro en sentir lo que sucede a mi alrededor, porque no hay manera de que sea Ino, aun es muy temprano para que esté de vuelta en casa. Trato de mantener el control cuando siento que unas manos comienzan acariciarme perezosamente desde mi tobillo hasta mi cadera, inevitablemente me tenso pero antes de que pueda hacer algo un fuerte brazo se envuelve alrededor de mi abdomen aprisionándome contra un cuerpo macizo, voy a gritar cuando me gira sobre mi espalda. Y se pone encima de mí.

Al abrir los ojos el pánico se disipa.

— ¿Sasuke? — el muy bastardo me mira divertido — Casi me matas del susto — eso no hace más que aumentar su diversión, lo sé por ese brillo casi diabólico en sus expresivos ojos negros — ¿Cómo rayos entraste…?

—Shhh.

—No me calles — trato de golpearlo pero captura mis manos antes de que pueda hacerlo y las pone por encima de mi cabeza — Respóndeme — intento zafarme pero es inútil. Se presiona más contra mí y afianza más su agarre. Sé que en lo último que debo pensar es en lo bien que se siente tener su increible cuerpo presionándose contra el mío, inmovilizándome en la cama, pero no puedo evitarlo.

—Shhh — me vuelve a callar y solo para cabrearme más me dedica una sonrisa arrogante — Dejaste la puerta mal cerrada… — baja la cabeza y lleva su boca a mi cuello y me da un beso con la boca abierta sobre la yugular, inmediatamente mi pulso se acelera. Cosa que es más que obvia ya que puedo sentir la sonrisa de Sasuke contra mi cuello. Lo barre acariciando de arriba hacia abajo con su nariz — Tienes suerte de que hubiera sido yo el que la encontrara de esa forma… — vuelve a besar, esta vez recorre el costado de mi cuello con la lengua y luego sopla aire frio en la zona, enviándome escalofríos por la columna — De lo contrario no quiero ni imaginar lo que te hubiera sucedido — beso — Debes de tener más cuidado — beso — Eres muy… — beso — Confiada, Sakura — estaba esperando otro beso, pero en vez de eso me muerde fuerte.

— ¡Sasuke! Eso dolió.

—Bien. Así aprenderás — levanta la cabeza y me mira a los ojos. No hay rastro de la diversión que anteriormente reflejaban sus ojos — Debes de tener más cuidado.

Oh, carajos. Sr. Oscuro y peligroso se hizo presente.

Esta revelación hace que mis pezones se pongan duros al instante.

¡Cielos! Lo que su alter ego me hace.

— ¿Y bien?

— ¿Hmm? — de qué estaba hablando. Deja ir una de sus manos, suelta el agarre pero rápidamente la otra lo retoma, así que solo una tiene atrapada mis muñecas. Mueve su mano libre por debajo de mi cabeza, la envuelve en mi cabello y lo hala, doblando mi cuello en un ángulo bastante incomodo, al abrir los ojos veo que se alza sobre mí.

— ¿Vas a dejar de ser una molestia y a poner más cuidado? — por la tensión en su atractivo rostro y el brillo de sus ojos puedo decir que está molesto.

—Uhmjum — ya que como tiene mi cabeza inmovilizada y mi boca ha decidido no cooperar, es lo único que puedo pronunciar. Respuesta que no le agrada porque tira de mi cabello, haciendo que mi cabeza vaya más hacia atrás. Cosa que está comenzando a doler.

—Respondeme adecuadamente, Sakura — me advierte.

—Si, lo hare.

—Así está mucho mejor — deja ir su agarre de mi cabello, mueve su mano a mi cuello y comienza a masajearlo. Se siente tan bien que vuelvo a cerrar los ojos y gimo suavemente — ¿Te gusta?

—Uhmjum — suspiro.

—¿Se siente bien?

—Se siente muuuy bien — digo con una sonrisa de satisfacción en mi cara. Deja de masajear mi cuello y vuelve a besarlo pero esta vez el lado que no le había prodigado atención.

Mientras su boca se entretiene en mi cuello, su mano libre comienza a recorrer un lado de mi cuerpo, se desliza acariciando desde mi pecho hasta un poco más abajo de mi cadera y vuelve a subir. Unos instantes después lleva su mano por debajo de la pequeña camisilla de mi pijama, no pierde tiempo y comienza a juguetear. Amasa. Aprieta. Se burla de mi pezón. Por fin libera mis manos, aun así las dejo donde están, estoy demasiado entregada a sus deliciosas atenciones. Poco después comienza a desnudarme, primero se deshace de los shorts y los tira a algún lugar del suelo, dejándome las bragas. Se hace a un lado y me arrastra hacia él para dejarme en el centro de la cama.

—Separa las piernas — me ordena susurrándome al oído. Y así lo hago. Sobre su costado y apoyando su cabeza sobre una mano, deja a la otra vagar sobre mis piernas desnudas, baja por el lado externo, rodea mi tobillo y sube por el lado interno, apenas si me roza pero solo ese mínimo contacto envía escalofríos por todo mi cuerpo. Su mano se desliza hasta mi vientre, se detiene cuando se topa con el piercing en mi ombligo. Sube mi camisa y lo traza con sus dedos. Me sostengo en mis codos para poder ver su reacción. El asombro cruza por su rostro pero rápidamente es reemplazado por la lujuria. Le sonrío y la sonrisa caliente con la que me responde hace que moje más mis bragas — Esto si que es una sorpresa… — roza con dos dedos el pequeño brillante — Nunca pensé en ti como una chica de perforaciones — lleva su cabeza hacia allí y ahora es su lengua la que toma el lugar de sus dedos.

¡Oh, rayos! Mirarlo hacer eso va más allá de pecaminoso. Mi cabeza vuelve a caer hacia atrás. ¡Oh, mierda! Solo me puede hacer venir con lo que está haciéndome con su lengua.

—Lo tengo desde los dieciocho… — mis brazos ceden y caigo a la cama — Me lo hice para celebrar mi independencia. Ahora ya no me gusta tanto… ¡Ay, mierda! ¡Sasuke! — grito cuando me muerde una vez más.

—No te lo vas a quitar — me advierte.

—Porqué tú lo dices — me mofo.

—Ya lo estas comprendiendo — ruedo los ojos ante su egocentrismo — Y además me gusta mucho.

—Aja y eso es lo único que importa — me vuelve morder, esta vez un poco más fuerte — ¡Auch! — grito del dolor.

—Si. Y no lo olvides — por su tono de voz se que no está bromeando.

Su boca deja de jugar con la joya y baja dejando un camino de besos húmedos, cuando sopla sobre los rastros de estos la sensación fría me estremece.

—Pero a mí no — le replico con una voz que desearía que sonara más fuerte y firme — Y eso es lo que importa y por eso… — la frase queda en el aire ya que boqueo cuando su boca cubre mi centro y su lengua se presiona contra él. Cuando comienza a moverla me arqueo y tiro las caderas hacia atrás, rápidamente sus manos se apoderan de ellas y me fijan contra la cama para que no me mueva. Después de un momento, su lengua es reemplazada por sus dos dedos. Estos comienzan a frotarse contra mi hendidura, llevándome cada vez más lejos, pero cuando estoy a punto de llegar a minora el ritmo. Me está torturando — Sasuke, por favor — le ruego.

— ¿Y por eso qué, Cerezo? — su voz esta ronca, pero puedo sentir la sonrisa en su tono.

—Sasuke… — su nombre es lo único que puedo decir.

—Respondeme — me ordena. No puedo formular frase alguna. Inflige algo más de presión y aumenta el ritmo. Cuando estoy a punto, se detiene y presiona sus dedos contra mis labios vaginales, sobre mi clítoris.

—Sasuke — gimoteo — Por favor — le suplico.

—Respondeme y te hago venir — me advierte — Te lo vuelvo a repetir — vuelve a mover sus dedos suavemente, apenas lo suficiente para mantenerme al borde pero sin llegar más allá — ¿Y por eso qué, Sakura? — no tengo que verlo para saber que Sr. Oscuro y peligroso esta de regreso — ¿Sakura?

— ¡Nada! — grito por la maldita frustración que me está provocando.

— ¿Lo vas a conservar?

—Si — en este momento hasta le prometería darle mi primogénito con tal de que me lleve al orgasmo.

—Júramelo — maldito cabron, lo quiero matar.

—Te lo juro.

—Bien… — se incorpora, sale de la cama y tomando mis tobillos me arrastra hacia abajo. Me quita las bragas y se las mete en uno de sus bolsillos traseros — Porque no he desayunado… — empuja mis piernas hacia arriba, doblando mis rodillas y lleva mis talones al borde de la cama. Rápidamente cae sobre sus rodillas entre mis piernas. Toma mis caderas entre sus manos y se inclina sobre mi coño — Y tengo mucha hambre — empieza a comerme.

Oh, si que tiene hambre. Lo sé muy bien porque él lambe, chupa, mordisquea y me folla con su lengua.

Oh

Mi…

Creo que acabo de morir

Tengo el más absoluto e increíble orgasmo de mi vida.

Pero aun Sasuke no acaba su saqueo, aun con su boca chupa y ataca fuertemente mi clítoris, vuelve a involucrar sus dedos. Estos me exploran, me abren, se presionan, se giran y se meten cada vez más profundo, follandome. Mis caderas se agitan cuando siento que se avecina otro, incluso más fuerte, orgasmo, pero Sasuke sin dejar que su boca y sus dedos se separen de mi, mueve su brazo libre sobre ellas y presiona hacia abajo dejándome en mi lugar. Sigue trabajándome con su lengua, sumerge sus dedos y hace un movimiento con ellos, que me hace explotar, siento como si me desintegrara en pequeñas moléculas. Doy un grito mudo mientras me consumo. Me siento como si estuviera flotando y no pesara nada. El mundo deja de existir para mí por unos segundos.

Cuando mi espalda vuelve a tocar la cama, regreso a mí cuerpo. Lentamente abro los ojos y veo como Sasuke levanta la cabeza y se limpia la boca con el dorso de su mano. Me da la sonrisa más lasciva, lujuriosa y caliente que le he visto a alguien. Y que me parta un rayo, si no me vuelve a poner caliente. Creo que este hombre me ha vuelto ninfómana.

Y no me molesta para nada.

—Follarme — la sorpresa atraviesa sus negros ojos.

Apoya su cabeza sobre mi muslo interno y me mira a los ojos como un depredador.

— ¿Segura? — asiento y se ríe — He creado un monstruo.

Deposita un beso en la cara interna de mi muslo, arrastrándose por entre mis piernas y recorriendo mi piel con su nariz, llega hasta mi boca y me besa duro, apoyado sobre sus codos a ambos lados de mi cabeza. Llevo mis brazos alrededor de su cuello y lo atraigo más hacia mí.

— ¿Quieres que te folle?

—Si. Te quiero dentro de mi — susurro y sonrío contra su boca. Vuelve a besarme con más hambre que antes. Los besos entre Sasuke y yo nunca han sido dulces, siempre hambrientos, desesperados, necesitados, apasionados y lujuriosos. Y me encantan así, primitivos.

—En ese caso — dice cuando se retira un poco de mi rostro — Manos fuera de mi, Sakura — me pone cuando dice mi nombre de esa forma. Lo suelto. Se separa de mi incorporándose sobre sus rodillas — Quítate la camiseta — así lo hago, mira mis pechos y tira de mis pezones. Antes de que me dé cuenta me voltea, poniéndome sobre mis estomago — Eres consciente que cuando termine contigo te abre arruinado para los otros hombres — asiento, no espero menos. Giro mi cabeza, torciendo mi cuello para poder verlo, su expresión es arrogante. Y eso me hace mojarme más.

— ¿Y tú por qué no te desnudas? — no me parece justo que yo sea la única. Además de que realmente me muero por ver todos esos condenados tatuajes tan jodidamente sexis.

—Mi juego, mis reglas — me dice tranquilamente.

—Pero no es justo… — me cachetea el culo impetuosamente para callarme.

—Tomas lo que te doy, te gusta y te callas — tal vez estoy muy jodida de la cabeza porque esa respuesta tan brusca me ha excitado demasiado.

Se mueve hasta ponerse detrás de mí y escucho cuando se desabrocha los jeans. Al mirar por entre mis piernas, puedo ver que toma su dura y enorme erección, se acaricia él mismo, de arriba hacia abajo lánguidamente. La acerca a mis húmedos labios y comienza a frotarse contra ellos, cierra los ojos y sisea entre los dientes. Eso me altera y aferro las sabanas entre mis puños. Gimo y se hunde dentro de mí de una sola embestida.

—Si — gruñe. Comienza a darme bastante fuerte, pero como estoy tan lubricada no me duele, sino lo contrario es una sensación placentera sentirme tan llena. No pasa mucho hasta que comienzo a moverme con él, encontrándome con sus embestidas y chocando. Bombea tan duro que tengo que apoyarme sobre mis antebrazos para poder resistirlas.

— ¿Muy rudo? — me pregunta entre jadeos. Niego con la cabeza — A mi cerezo le gusta rudo — sonrío orgullosa por la satisfacción que percibo en su voz.

Reanuda las penetradas, y esta vez son más vigorosas.

La sensación de placer y dolor me abruman, no falta mucho para que me corra de nuevo, siento como mi cuerpo se comienza a tensar por la anticipación. Al parecer él también lo siente porque me abre más de piernas, buscando llegar más profundo de mi y ese escaso centímetro extra que consigue, sella el trato. Baja el ritmo, pero sus estocadas son más potentes. Sé que él también se encuentra en el borde ya que entierra con más fuerza sus dedos en mis caderas. Bombea un poco más y eso fue todo se entierra una última vez y con un grito ronco se corre. Y yo con él. Colapsa sobre mí.

Cuando se recupera, rueda sobre su costado y me lleva con él. Con la cabeza sobre su pecho siento como late su corazón de rápido. Él se organiza de nuevo el jean y me abraza.

Y entre sus brazos me quedo dormida.


Capítulo dedicado a:

Icarian Wings

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